viernes, 3 de julio de 2026

El presidente de la Reserva Federal, Warsh, señala que se centrará en la inflación

Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed.

Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed.AP 

El presidente de la Reserva Federal, Warsh, señala que se centrará en la inflación

La economía ha cambiado desde que Trump nominó a Warsh en enero. La inflación alcanzó un máximo de tres años del 4,2% en mayo, impulsada por el impacto de la guerra con Irán en los precios del gas. Sin embargo, tras alcanzarse un acuerdo de paz, los precios del gas han bajado, lo que sugiere que la inflación podría haber tocado fond.

Agencia AP | 02/07/2026 

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dijo el miércoles que el banco central seguirá siendo independiente y tratará de reducir la inflación, lo que probablemente impedirá los recortes de tasas que ha solicitado el presidente Donald Trump.

En declaraciones durante una conferencia del banco central en Sintra, Portugal, Warsh afirmó que si las empresas o los hogares pensaban que la Reserva Federal aceptaría una inflación superior al 2%, "supongo que se llevarían una decepción. Vamos a garantizar la estabilidad de precios".

La Reserva Federal suele combatir la inflación aumentando los costos de endeudamiento. Al ser preguntado sobre el deseo, a menudo reiterado por Trump, de que bajen las tasas de interés, Warsh subrayó la independencia de la Reserva Federal respecto a la política cotidiana.

“Hemos sido un banco central independiente durante mucho tiempo”, dijo. “Seguiremos siendo un banco central independiente y no verán ningún cambio al respecto”.

Estos comentarios sugieren que Warsh ha cambiado de opinión desde que reemplazó a Jerome Powell como presidente el 22 de mayo. El año pasado, durante su campaña para el cargo, abogó por tasas de interés más bajas. Sin embargo, desde que asumió la presidencia, Warsh parece haberse alejado de esa postura y, en cambio, ha indicado que se centrará en reducir la inflación.

Pero el miércoles se negó a decir qué medidas tomaría la Reserva Federal para lograr ese objetivo, en consonancia con su oposición a la llamada "orientación prospectiva", en la que los líderes de los bancos centrales anticipan sus próximas decisiones políticas.

“No voy a emitir un juicio ahora”, dijo durante el debate con otros banqueros centrales. “Las tácticas, la estrategia y todo lo demás, eso aún está por verse”, añadió más tarde.

En su primera rueda de prensa el mes pasado , Warsh también hizo hincapié en su objetivo de reducir la inflación hasta el nivel previsto. Los inversores de Wall Street prevén que la Reserva Federal podría subir su tipo de interés de referencia ya en septiembre, desde su nivel actual de aproximadamente el 3,6% hasta cerca del 3,9%.

En la última reunión de la Reserva Federal, celebrada los días 16 y 17 de junio, casi la mitad de los 19 miembros del comité de política monetaria indicaron que apoyaban un aumento de los tipos de interés este año, mientras que ocho se mostraron a favor de mantenerlos sin cambios y uno incluso consideró una posible bajada. Warsh no presentó ninguna previsión debido a su oposición a ofrecer orientación al respecto.

La economía ha cambiado desde que Trump nominó a Warsh en enero. La inflación alcanzó un máximo de tres años del 4,2% en mayo, impulsada por el impacto de la guerra con Irán en los precios del gas. Sin embargo, tras alcanzarse un acuerdo de paz, los precios del gas han bajado, lo que sugiere que la inflación podría haber tocado fondo. Es muy probable que los funcionarios de la Reserva Federal esperen a ver cómo se estabiliza la inflación si los precios del petróleo y el gas continúan descendiendo hasta los niveles previos a la guerra.

El miércoles, Warsh también afirmó que existen indicios de que la amenaza de una inflación persistente se ha moderado. Citó específicamente las expectativas de inflación, es decir, hacia dónde creen los mercados públicos y financieros que se dirige la inflación, medidas a través de encuestas y precios de bonos. Ambas han mostrado expectativas a la baja durante el último mes.

Sin embargo, una pregunta clave para Warsh es si tendrá que subir los tipos de interés en las próximas reuniones para reafirmar su compromiso con la lucha contra la inflación . Si los precios de la gasolina siguen bajando y la inflación disminuye, podría intentar evitarlo.

Al mismo tiempo, la contratación se ha reactivado en los últimos meses y los economistas pronostican que el gobierno publicará un sólido informe de empleo el jueves, que probablemente mostrará que la tasa de desempleo se mantiene en un bajo 4,3%. Dicho informe reduciría la presión sobre la Reserva Federal para que baje los costos de endeudamiento.

Warsh también reiteró su opinión de que, con el tiempo, la inteligencia artificial ampliará la capacidad de la economía para producir bienes y servicios y reducirá las presiones inflacionarias. Sin embargo, muchos economistas creen que estas tendencias podrían tardar un período prolongado en consolidarse.

Según los economistas, a corto plazo, la vertiginosa inversión en infraestructura de IA está elevando los precios de los semiconductores y los equipos informáticos, lo que alimenta la inflación.

Warsh declinó hacer comentarios específicos sobre si el gasto en IA es inflacionario y señaló con frecuencia que ha creado cinco grupos de trabajo en la Reserva Federal para estudiar diversos temas, incluida la IA y su impacto en la productividad.

“Este es uno de los momentos más emocionantes y trascendentales para ser banquero central que puedo imaginar en cualquier otro momento de mi vida adulta, quizás fuera de una crisis”, dijo.
https://listindiario.com/economia/20260702/presidente-reserva-federal-warsh-senala-centrara-inflacion_912204.html 
 Agencia AP | info@ap.org

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Kevin Warsh y el regreso de la ortodoxia monetaria: la inflación vuelve al centro del poder económico mundial

La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal marca un giro estratégico en la política monetaria estadounidense. En un contexto de tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias, avances acelerados de la inteligencia artificial y demandas políticas para reducir las tasas de interés, la Fed parece decidida a reafirmar su independencia y recuperar la estabilidad de precios como prioridad fundamental del sistema económico global.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Las declaraciones del nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, constituyen mucho más que una simple actualización técnica sobre política monetaria. Representan una señal inequívoca de que la principal autoridad financiera del mundo está dispuesta a defender su autonomía institucional y a colocar nuevamente la lucha contra la inflación en el centro de sus prioridades estratégicas, incluso si ello implica contrariar las aspiraciones políticas de la Casa Blanca.

En una época caracterizada por la volatilidad geopolítica, la transformación tecnológica acelerada y las presiones crecientes para estimular el crecimiento económico mediante dinero más barato, la postura de Warsh revela una convicción que ha definido a los bancos centrales modernos durante las últimas décadas: la estabilidad de precios sigue siendo el pilar sobre el cual descansa la credibilidad de toda economía desarrollada.

La relevancia de sus palabras trasciende las fronteras estadounidenses. Lo que ocurre en la Reserva Federal repercute de forma directa en los mercados financieros internacionales, en los flujos de inversión, en el valor del dólar, en el costo del crédito global y, por extensión, en economías emergentes como la República Dominicana. Cuando la Fed cambia de dirección, el resto del mundo suele verse obligado a ajustar el rumbo.

Llama particularmente la atención la evolución política y conceptual del propio Warsh. Durante el proceso que lo condujo a la presidencia de la institución, mostró simpatías hacia posiciones monetarias más flexibles. Sin embargo, una vez asumido el cargo, parece haber abrazado una visión más cercana a la tradición histórica de los grandes banqueros centrales: la credibilidad se gana siendo prudente y se pierde siendo complaciente frente a la inflación.

La lógica detrás de este cambio es comprensible. La inflación estadounidense alcanzó en mayo un nivel de 4.2%, impulsada principalmente por el impacto energético derivado del conflicto entre Irán e Israel y sus repercusiones sobre los mercados petroleros. Aunque el posterior acuerdo de paz y la normalización gradual de los precios del gas han reducido parte de la presión, la Fed sabe que declarar la victoria demasiado temprano podría convertirse en un error costoso.

La historia económica ofrece innumerables lecciones sobre las consecuencias de relajar la política monetaria antes de tiempo. Desde los choques inflacionarios de los años setenta hasta episodios más recientes en diversas economías, los bancos centrales han aprendido que las expectativas son tan importantes como los datos concretos. Si empresas, inversionistas y consumidores perciben que la autoridad monetaria tolerará mayores niveles de inflación, los aumentos de precios terminan incorporándose al comportamiento económico general, dificultando posteriormente cualquier esfuerzo de estabilización.

Precisamente por ello resulta significativa la frase de Warsh cuando afirmó que quienes apuesten por una inflación superior al objetivo del 2% probablemente se sentirán decepcionados. Detrás de esa declaración existe una estrategia comunicacional cuidadosamente calculada. La Fed no solo administra tasas de interés; administra confianza. Y la confianza constituye uno de los activos más valiosos dentro de cualquier sistema financiero.

Otro aspecto de enorme trascendencia es la firme defensa de la independencia institucional. En tiempos donde muchas democracias enfrentan tensiones entre el poder político y los organismos técnicos, la Reserva Federal busca reafirmar una frontera históricamente delicada. Los presidentes suelen preferir tipos de interés bajos porque estimulan el consumo, facilitan el crédito y generan una sensación de prosperidad económica. Sin embargo, los bancos centrales tienen la responsabilidad de pensar más allá de los ciclos electorales.

La autonomía de la Fed no es un privilegio corporativo; es un mecanismo diseñado para proteger la estabilidad económica de decisiones guiadas por intereses políticos de corto plazo. La afirmación de Warsh de que la institución seguirá siendo independiente constituye, por tanto, un mensaje dirigido tanto a Washington como a Wall Street y a los mercados internacionales.

Al mismo tiempo, la economía estadounidense presenta señales mixtas que incrementan la complejidad del panorama. Mientras algunos indicadores sugieren una moderación gradual de las presiones inflacionarias, el mercado laboral continúa mostrando fortaleza. Una tasa de desempleo cercana al 4.3% y una recuperación sostenida de la contratación reducen los incentivos para aplicar recortes de tasas. En términos prácticos, si la economía sigue creciendo y generando empleos, la necesidad de estímulos monetarios pierde urgencia.

Sin embargo, quizás el elemento más fascinante del discurso de Warsh sea su referencia a la inteligencia artificial. Para el presidente de la Fed, la revolución tecnológica podría expandir significativamente la productividad y aumentar la capacidad de producción de bienes y servicios, contribuyendo con el tiempo a una reducción de las presiones inflacionarias. Esta visión coincide con la tesis de que la innovación tecnológica genera más eficiencia económica y menores costos estructurales.

No obstante, el desafío reside en el horizonte temporal. Mientras los beneficios de productividad podrían tardar años en materializarse plenamente, las inversiones masivas que actualmente demanda la infraestructura de inteligencia artificial están generando presiones inmediatas sobre sectores como semiconductores, centros de datos y equipamiento tecnológico. La IA promete combatir la inflación en el largo plazo, pero podría contribuir a ella en el corto.

En consecuencia, Kevin Warsh asume el liderazgo de la Reserva Federal en uno de los momentos más complejos y decisivos para la política monetaria contemporánea. Debe equilibrar las expectativas de crecimiento, las presiones políticas, la incertidumbre geopolítica, los cambios tecnológicos y la persistente amenaza inflacionaria, todo ello mientras preserva la credibilidad de la institución que dirige.

Para el resto del mundo, el mensaje es claro: la era del dinero fácil no regresará automáticamente. La Fed parece decidida a actuar con cautela, disciplina y autonomía. Y en una economía global donde la confianza sigue siendo la moneda más poderosa, esa determinación podría resultar tan importante como cualquier ajuste futuro de las tasas de interés. La inflación vuelve a ocupar el centro del escenario, y con ella regresa también la vieja misión de los bancos centrales: proteger el valor del dinero antes que satisfacer las urgencias de la política.

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Impacto de la postura de Warsh en América Latina, los mercados emergentes y la República Dominicana; y el nuevo papel económico de la inteligencia artificial

La postura de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal representa un mensaje contundente para la economía global: la lucha contra la inflación vuelve a ocupar el centro de la política monetaria estadounidense. Al afirmar que la Fed no aceptará una inflación por encima del objetivo del 2% y que mantendrá su independencia frente a las presiones políticas, Warsh envía una señal de disciplina monetaria que tendrá efectos directos sobre América Latina, los mercados emergentes y, de manera particular, sobre la República Dominicana. [apnews.com], [cnbc.com]

Para América Latina, el primer impacto será financiero. Si la Reserva Federal mantiene tasas elevadas, o incluso las incrementa, los capitales internacionales tenderán a buscar mayor seguridad y rendimiento en los activos estadounidenses, especialmente en bonos del Tesoro. Esto puede reducir el apetito por deuda y activos de países emergentes, encarecer el financiamiento externo y presionar las monedas latinoamericanas. El Banco Mundial ha advertido que los aumentos de tasas en Estados Unidos, cuando responden a choques inflacionarios o a una reacción más agresiva de la Fed, suelen endurecer las condiciones financieras de las economías emergentes, reducir la inversión y afectar el consumo. [documents1...ldbank.org], [blogs.worldbank.org]

Sin embargo, América Latina no llega a este momento en la misma fragilidad de crisis anteriores. El Fondo Monetario Internacional ha señalado que varios mercados emergentes han mostrado mayor resiliencia frente a la volatilidad de tasas globales debido a mejores marcos de política monetaria, mayor credibilidad de sus bancos centrales, acumulación de reservas internacionales y estructuras de deuda más sólidas. Esto significa que el impacto no será uniforme: los países con disciplina fiscal, bancos centrales creíbles y menor dependencia de deuda externa podrán resistir mejor; los países con déficits elevados, baja confianza institucional o inflación persistente enfrentarán mayores riesgos. [imf.org], [imf.org]

En los mercados emergentes, la política de Warsh puede producir una nueva etapa de selección rigurosa del capital internacional. Ya no bastará con ofrecer crecimiento; será indispensable demostrar estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, sostenibilidad fiscal y capacidad institucional. Las economías emergentes que inspiren confianza podrán seguir atrayendo inversión, aunque a costos más altos. Las más vulnerables podrían sufrir salidas de capital, depreciación cambiaria, aumento del costo de la deuda soberana y menor espacio para políticas expansivas. [investopedia.com], [documents1...ldbank.org]

Para la República Dominicana, el impacto debe analizarse con equilibrio. Por un lado, una Fed más restrictiva puede elevar el costo del financiamiento externo del Estado y de las empresas dominicanas. También puede limitar el margen del Banco Central para reducir tasas internas si ello genera presión sobre el tipo de cambio o incentiva salida de capitales. Además, un dólar fuerte puede encarecer determinadas importaciones y afectar los costos financieros de sectores con compromisos en moneda extranjera. [investopedia.com], [blogs.worldbank.org]

Pero, por otro lado, la República Dominicana posee ventajas relevantes frente a este nuevo ciclo: estabilidad macroeconómica, crecimiento económico superior al promedio regional, un turismo sólido, zonas francas dinámicas, remesas importantes desde Estados Unidos y una posición geográfica estratégica para el nearshoring. En un mundo donde las empresas buscan cadenas de suministro más cercanas, confiables y menos expuestas a choques geopolíticos, el país puede presentarse como una plataforma logística, manufacturera y comercial de alto valor para América del Norte y el Caribe. La clave será preservar la confianza, cuidar la deuda pública, fortalecer la productividad y acelerar la transformación digital.

La postura de Warsh también obliga a la República Dominicana a tomar en serio la relación entre política monetaria global y estrategia nacional de desarrollo. Si el dinero internacional se vuelve más caro, el país debe procurar que cada dólar captado produzca más valor. Esto implica orientar la inversión hacia infraestructura logística, energía, formación técnica, innovación, inteligencia artificial, puertos, aduanas modernas, zonas francas de mayor tecnología y servicios exportables. La estabilidad macroeconómica ya no será suficiente; deberá convertirse en plataforma para una economía más sofisticada.

En ese contexto entra la inteligencia artificial. Warsh ha señalado que la IA puede ampliar la capacidad productiva de la economía y reducir presiones inflacionarias en el largo plazo, aunque en el corto plazo la enorme inversión en semiconductores, centros de datos, infraestructura tecnológica y equipos informáticos puede generar presiones de precios. [cnbc.com], [finance.yahoo.com]

La IA juega hoy un doble papel. En el corto plazo, impulsa una ola de inversión intensiva en tecnología, energía, chips, computación en la nube y centros de datos. Esto puede aumentar la demanda de insumos estratégicos y alimentar ciertos focos de inflación. La Reserva Federal de San Luis ha documentado que la inversión asociada a IA ya está apareciendo en los componentes del PIB mediante software, investigación y desarrollo, equipos de procesamiento de información y construcción de centros de datos. [stlouisfed.org]

En el mediano y largo plazo, sin embargo, la inteligencia artificial puede convertirse en una fuerza desinflacionaria y productiva. Puede reducir costos operativos, acelerar procesos administrativos, mejorar la logística, optimizar cadenas de suministro, elevar la eficiencia bancaria, transformar la educación, modernizar la salud, fortalecer la gestión pública y aumentar la productividad laboral. El Banco Mundial sostiene que la IA puede abrir nuevos mercados, impulsar empleos, mejorar servicios y acelerar la transformación económica, pero advierte que los países de ingresos medios y bajos enfrentan desafíos importantes en conectividad, capacidad computacional, datos y competencias digitales. [worldbank.org], [worldbank.org]

Para la República Dominicana, la IA no debe verse como una moda tecnológica, sino como una política económica estratégica. Su impacto será decisivo en aduanas inteligentes, facilitación del comercio, detección de riesgos, turismo personalizado, manufactura avanzada, educación técnica, servicios financieros, salud digital y gobierno electrónico. Si el país logra integrar IA con infraestructura logística, talento humano y seguridad jurídica, puede mejorar su productividad estructural y compensar parte de los efectos negativos de un entorno financiero internacional más restrictivo.

En síntesis, la postura de Warsh anuncia un mundo donde la estabilidad de precios vuelve a imponerse sobre la complacencia monetaria. Para América Latina, significa capital más exigente; para los mercados emergentes, una prueba de credibilidad; para la República Dominicana, un llamado a combinar prudencia macroeconómica con audacia productiva. Y para todos, la inteligencia artificial se convierte en la gran frontera: puede ser fuente temporal de presión inflacionaria, pero también la herramienta más poderosa para elevar productividad, competitividad y crecimiento sostenible en la nueva economía global.

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Sectores que la República Dominicana debe priorizar en inteligencia artificial

La República Dominicana debe asumir la IA no solo como tecnología, sino como política de productividad nacional. En un contexto de tasas internacionales más altas, capital más selectivo y competencia regional por inversión, la IA puede ayudar al país a producir más, exportar mejor, reducir costos y mejorar servicios públicos.

1. Aduanas, logística, puertos y comercio exterior

Este debe ser uno de los sectores prioritarios. La IA puede aplicarse en gestión de riesgos, detección de fraude, inspección inteligente, trazabilidad de mercancías, predicción de flujos comerciales, reducción de tiempos de despacho y facilitación del comercio. Para un país que aspira a consolidarse como hub logístico del Caribe, la modernización aduanera con IA sería una ventaja estratégica. La OCDE destaca que la IA en el sector público puede mejorar productividad, toma de decisiones, detección de fraude y prestación de servicios. [oecd.org], [oecd.org]

2. Turismo inteligente

El turismo dominicano puede usar IA para personalizar experiencias, anticipar demanda hotelera, optimizar precios, mejorar seguridad turística, analizar reputación digital, gestionar flujos de visitantes y diversificar ofertas hacia turismo médico, cultural, deportivo y de lujo. La IA permite convertir datos turísticos en decisiones comerciales y territoriales de alto valor.

3. Zonas francas, manufactura avanzada y nearshoring

La IA debe integrarse en manufactura, control de calidad, mantenimiento predictivo, automatización industrial, planificación de inventarios y gestión de cadenas de suministro. Esto es clave para elevar el valor agregado de las zonas francas y captar inversiones vinculadas al nearshoring. El Banco Mundial señala que la IA puede impulsar productividad, abrir nuevos mercados y acelerar la transformación económica, aunque advierte que los países deben fortalecer conectividad, capacidad computacional, datos y competencias digitales. [worldbank.org], [worldbank.org]

4. Gobierno inteligente

El Estado dominicano debe ser usuario ejemplar de IA. La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de República Dominicana contempla pilares como gobierno inteligente, hub de talento e innovación, hub de datos y escala regional. Su aplicación debe priorizar servicios ciudadanos, compras públicas, salud, educación, seguridad social, tributación, planificación territorial y lucha contra la corrupción. [agendadigital.gob.do], [visionglobal.do]

5. Educación y formación técnica

La IA debe entrar de manera transversal en escuelas, universidades, institutos técnicos y programas de capacitación pública. No se trata solo de formar programadores, sino ciudadanos, funcionarios, técnicos, docentes, periodistas, abogados, médicos, contadores y empresarios capaces de usar IA con criterio. El Banco Mundial identifica las competencias digitales como uno de los pilares esenciales para que los países aprovechen la IA de forma inclusiva. [worldbank.org], [worldbank.org]

6. Salud digital

La IA puede apoyar diagnósticos tempranos, gestión hospitalaria, citas médicas, expedientes clínicos, vigilancia epidemiológica, telemedicina, análisis de imágenes médicas y prevención de enfermedades crónicas. En un sistema de salud presionado por costos y demanda creciente, la IA puede mejorar eficiencia y cobertura.

7. Agricultura y seguridad alimentaria

La agroindustria dominicana puede beneficiarse de IA para predicción climática, riego inteligente, control de plagas, productividad de cultivos, precios agrícolas, trazabilidad sanitaria y reducción de pérdidas poscosecha. Esto es fundamental ante el cambio climático y la necesidad de fortalecer la soberanía alimentaria.

8. Finanzas, banca, seguros y mipymes

El sector financiero ya es uno de los más avanzados en adopción tecnológica. La IA puede fortalecer prevención de fraude, análisis crediticio, inclusión financiera, atención al cliente, scoring alternativo para mipymes y automatización de procesos. En el caso de las mipymes, puede democratizar herramientas de mercadeo, contabilidad, ventas, inventarios y comercio electrónico.


¿Cómo preparar a la República Dominicana para la IA?

La preparación del país requiere una estrategia nacional más ejecutiva, medible y coordinada. República Dominicana ya cuenta con una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial lanzada en 2023, pero diversos análisis han señalado retos en implementación, coordinación, regulación, talento, infraestructura y gobernanza. [agendadigital.gob.do], [acento.com.do], [acento.com.do]

Primero, el país debe construir capital humano masivo. La alfabetización en IA debe llegar a funcionarios públicos, docentes, estudiantes, periodistas, abogados, jueces, médicos, empresarios, técnicos y emprendedores. La IA no puede quedarse en una élite tecnológica; debe convertirse en competencia nacional.

Segundo, se necesita una infraestructura digital robusta: conectividad de alta velocidad, centros de datos, nube soberana o híbrida, ciberseguridad, interoperabilidad estatal y acceso equitativo a plataformas digitales. El Banco Mundial resume esta base en cuatro dimensiones: conectividad, capacidad computacional, contexto de datos y competencias. [worldbank.org], [worldbank.org]

Tercero, la República Dominicana debe ordenar sus datos públicos. Sin datos limpios, interoperables, seguros y actualizados no hay IA pública de calidad. Cada institución debe avanzar hacia catálogos de datos, estándares comunes, protección de datos personales y mecanismos de intercambio seguro.

Cuarto, el país debe crear casos de uso concretos, no solo discursos. Por ejemplo: IA para agilizar trámites, reducir filas, detectar evasión, combatir contrabando, predecir enfermedades, mejorar aprendizaje escolar, optimizar rutas de transporte y aumentar transparencia en compras públicas. La OCDE señala que la IA en gobierno puede mejorar servicios, decisiones, fiscalización, gestión financiera y combate a la corrupción, siempre con salvaguardas. [oecd.org], [oecd.ai]

Quinto, debe impulsarse una alianza activa entre Estado, universidades, sector privado, zonas francas, banca, telecomunicaciones y organismos internacionales. La IA no se desarrolla solo desde el gobierno; se construye como ecosistema.


Políticas públicas que deben apoyar la IA en República Dominicana

La primera política debe ser una Ley Marco de Inteligencia Artificial Responsable, alineada con principios internacionales de transparencia, seguridad, rendición de cuentas, derechos humanos, privacidad y no discriminación. La OCDE establece que la IA confiable debe respetar valores democráticos, derechos humanos, transparencia, robustez, seguridad y responsabilidad. [oecd.ai], [oecd-opsi.org]

La segunda es actualizar la Ley de Protección de Datos Personales y fortalecer la autoridad reguladora correspondiente. La IA necesita datos, pero esos datos deben usarse con consentimiento, seguridad, proporcionalidad y garantías ciudadanas. Análisis locales han señalado que la actualización de la Ley 172-13 figura entre los desafíos pendientes vinculados a la ENIA. [acento.com.do], [acento.com.do]

La tercera política debe ser un Plan Nacional de Talento en IA, con becas, certificaciones, formación técnica, bootcamps, diplomados, posgrados, reconversión laboral y capacitación obligatoria para servidores públicos. Sin talento, la IA será importada; con talento, puede ser adaptada a la realidad dominicana.

La cuarta es crear un Fondo Nacional de Innovación e IA, orientado a startups, universidades, mipymes, laboratorios públicos, proyectos de automatización y soluciones para sectores estratégicos. Este fondo debe priorizar problemas nacionales: salud, educación, aduanas, agricultura, seguridad ciudadana, turismo y productividad empresarial.

La quinta es establecer sandboxes regulatorios para probar soluciones de IA en ambientes controlados, especialmente en banca, salud, seguros, transporte, energía, educación y gobierno digital. La propia discusión sobre la ENIA ha incluido la necesidad de un Comité Nacional de Sandbox Regulatorio. [acento.com.do]

La sexta política debe ser una norma nacional de auditoría algorítmica. Todo sistema de IA usado por el Estado en decisiones sensibles debe poder ser auditado, explicado y supervisado. Informes regionales han señalado la ausencia de mecanismos sólidos de auditoría algorítmica en Iberoamérica y ubican a República Dominicana en una fase temprana de desarrollo regulatorio. [diariolibre.com], [acento.com.do]

La séptima es una política de IA para mipymes, con herramientas subsidiadas o de bajo costo para contabilidad, ventas, atención al cliente, comercio electrónico, inventario, facturación, exportación y mercadeo digital. Esto permitiría que la productividad tecnológica no quede concentrada solo en grandes empresas.

La octava debe ser una estrategia de IA en compras públicas, donde el Estado compre soluciones tecnológicas nacionales, promueva estándares éticos y estimule un mercado local de innovación. La OCDE resalta que la IA puede mejorar la contratación pública, la auditoría y la transparencia gubernamental. [oecd.org], [oecd.ai]

En síntesis: la República Dominicana debe priorizar IA en logística, aduanas, turismo, zonas francas, educación, salud, agricultura, finanzas y gobierno inteligente. Pero la verdadera clave será pasar de la aspiración a la ejecución: datos confiables, talento humano, regulación responsable, infraestructura digital, inversión pública-privada y proyectos medibles. La IA no reemplaza la estrategia nacional; la acelera. Y si se administra bien, puede convertirse en una de las columnas centrales de la competitividad dominicana hacia 2036.

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