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El narcotráfico ya no opera solamente en la frontera física; se infiltra en cadenas logísticas, tecnologías emergentes, contenedores, manifiestos, rutas comerciales y grietas institucionales. Por eso, la aduana moderna no puede limitarse a decomisar: debe producir inteligencia, articular investigaciones y contribuir a desmantelar redes criminales completas.
El crimen organizado ha entendido antes que muchos Estados que la globalización no solo mueve mercancías, capitales y personas: también mueve riesgos. La sofisticación del narcotráfico contemporáneo confirma que las redes criminales ya no dependen únicamente del ocultamiento rudimentario ni de la corrupción fronteriza tradicional. Hoy penetran cadenas de suministro globales, manipulan flujos logísticos, explotan tecnologías emergentes, diversifican rutas, modifican sustancias sintéticas y convierten operaciones aparentemente comerciales en plataformas de distribución ilícita. La Organización Mundial de Aduanas ha advertido, en el marco de sus sesiones 147.ª y 148.ª del Consejo, que combatir esta amenaza exige pasar de la lógica limitada de la incautación a una estrategia integral orientada a investigaciones, judicialización y desmantelamiento de redes transnacionales.
Esta reflexión tiene una importancia directa para países como la República Dominicana, cuyo valor geoestratégico reside precisamente en su condición de punto de conexión entre mercados, rutas marítimas, comercio regional, turismo, zonas francas, puertos, aeropuertos y corredores logísticos. En un país que aspira a consolidarse como hub logístico del Caribe, la seguridad aduanera no puede ser tratada como un asunto accesorio ni como una función meramente recaudatoria. La Aduana del siglo XXI está llamada a ser una institución de soberanía económica, seguridad nacional, facilitación comercial y protección social. Su desafío consiste en permitir que el comercio legítimo fluya con eficiencia, mientras detecta, interrumpe y documenta las operaciones ilícitas que intentan esconderse dentro de ese mismo comercio.
La incautación, por sí sola, ya no basta. Un cargamento decomisado representa una victoria táctica, pero no necesariamente una derrota estructural para la red criminal. Si después del decomiso no se identifica la arquitectura financiera, logística, empresarial, tecnológica y judicial que sostiene la operación, el crimen reorganiza su ruta, cambia de intermediario, sustituye el contenedor y vuelve a intentarlo. Por eso la OMA insiste en fortalecer la cooperación entre Aduanas, Policía y Poder Judicial, así como el intercambio oportuno de información, el análisis de datos y la aplicación de la ley basada en inteligencia.
La verdadera frontera ya no está únicamente en el puerto, el aeropuerto o el paso terrestre. Está en la calidad de los datos, en la trazabilidad de los manifiestos, en la interoperabilidad de los sistemas, en la capacidad de perfilar riesgos, en la lectura anticipada de patrones comerciales anómalos y en la articulación de expedientes capaces de sostener procesos penales exitosos. Una Aduana moderna no solo abre contenedores; abre líneas de investigación. No solo revisa mercancías; interpreta comportamientos. No solo decomisa drogas; debe ayudar a identificar quién financia, quién coordina, quién transporta, quién documenta, quién encubre, quién lava y quién se beneficia.
El auge de las drogas sintéticas agrava todavía más el escenario. Según la OMA, estas sustancias son más baratas de producir, más fáciles de ocultar y constantemente modificadas para evadir los mecanismos de detección. Eso obliga a revisar los modelos tradicionales de inspección. La lucha contra el narcotráfico ya no puede depender exclusivamente de intuiciones operativas ni de perfiles estáticos. Requiere laboratorios, escáneres, analítica predictiva, cooperación internacional, capacitación constante de oficiales de primera línea, intercambio de inteligencia y modelos dinámicos de gestión de riesgo. El volumen del comercio global hace imposible revisarlo todo; por eso la clave está en saber qué revisar, cuándo revisar, por qué revisar y cómo convertir esa revisión en evidencia útil para la justicia.
Esa es la diferencia entre una Aduana reactiva y una Aduana estratégica. La primera espera que el delito llegue a la frontera. La segunda estudia las rutas antes de que llegue el cargamento. La primera celebra el decomiso como punto final. La segunda lo entiende como punto de partida. La primera mide su éxito por toneladas incautadas. La segunda lo mide por redes desarticuladas, condenas obtenidas, activos recuperados, operadores identificados y vulnerabilidades cerradas. En esa transición se juega buena parte de la seguridad institucional de los Estados.
La cooperación interinstitucional es indispensable, pero debe ser real, no ceremonial. Aduanas, Dirección Nacional de Control de Drogas, Ministerio Público, Policía, organismos de inteligencia, autoridades portuarias, aeroportuarias, marítimas, financieras y judiciales tienen que operar bajo protocolos compartidos, intercambio seguro de información y objetivos comunes. Si cada institución guarda sus datos como feudo, el crimen organizado gana por fragmentación estatal. Si cada decomiso se convierte en una rueda de prensa y no en una investigación ampliada, la red criminal conserva su núcleo operativo. Si el expediente judicial no se construye desde el primer indicio aduanero, la frontera habrá hecho su parte, pero el sistema habrá fallado en la consecuencia.
También hay una dimensión ética y política que no puede ignorarse. El narcotráfico no solo transporta sustancias prohibidas: transporta corrupción, violencia, lavado de activos, deterioro institucional y captura de territorios. Allí donde una red criminal logra contaminar una cadena logística, también intenta contaminar funcionarios, empresas, intermediarios, comunidades y decisiones públicas. Por eso la protección de la sociedad, lema de la OMA para 2026 bajo el concepto de vigilancia y compromiso aduanero, debe asumirse como una doctrina de Estado y no como una consigna administrativa.
Para la República Dominicana, este debate llega en un momento decisivo. El país ha avanzado en modernización aduanera, digitalización, gestión de riesgo, facilitación del comercio y posicionamiento logístico. Pero precisamente esos avances elevan la responsabilidad. Cuanto más relevante sea el país en el comercio regional, más atractivo será para quienes buscan utilizar el flujo legítimo como cobertura de operaciones ilícitas. La competitividad no puede divorciarse de la seguridad. Un hub logístico sin controles inteligentes puede convertirse en una autopista del crimen. Pero un hub logístico con Aduanas robustas, tecnología, cooperación judicial y gobernanza de datos puede ser un modelo regional de comercio seguro.
El reto, entonces, no consiste en cerrar el comercio, sino en protegerlo. No se trata de convertir la frontera en obstáculo, sino en filtro inteligente. No se trata de perseguir al operador económico legítimo, sino de impedir que el crimen se disfrace de operador legítimo. La facilitación comercial y la seguridad aduanera no son objetivos contradictorios; son dos caras de una misma institucionalidad madura. Un país que reduce tiempos, mejora procesos y digitaliza trámites también debe elevar sus capacidades de detección, investigación y judicialización.
La OMA ha colocado el punto exacto sobre la mesa: hay que ir más allá de las incautaciones. Esa frase encierra una advertencia y una ruta. La advertencia es que el crimen organizado aprende, innova y se adapta. La ruta es que los Estados deben aprender, innovar y adaptarse más rápido. En esa carrera, la Aduana no puede ser una simple puerta de entrada y salida; debe ser un centro neurálgico de inteligencia económica, seguridad logística y defensa institucional.
La sociedad no se protege únicamente decomisando cargamentos. Se protege desmontando estructuras. Se protege fortaleciendo expedientes. Se protege cerrando brechas tecnológicas. Se protege entrenando oficiales. Se protege compartiendo información. Se protege llevando ante la justicia no solo al transportista capturado, sino al financista, al coordinador, al lavador, al facilitador y al beneficiario final. Ese es el salto cualitativo que exige esta época.
Porque en la nueva geografía del narcotráfico, la frontera ya no termina donde se revisa un contenedor. Termina donde el Estado logra convertir información en inteligencia, inteligencia en investigación, investigación en acusación, acusación en condena y condena en desmantelamiento real de la red criminal. Todo lo demás, aunque necesario, seguirá siendo apenas una victoria parcial frente a un enemigo que ya aprendió a operar más allá de la frontera.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
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oooBeyond Seizures: Dismantling Criminal Networks
— World Customs Organization (@WCO_OMD) June 30, 2026
Drug trafficking is becoming more sophisticated, with criminal networks exploiting global supply chains, emerging technologies, and new concealment methods. Addressing this challenge requires more than border seizures—it demands… pic.twitter.com/4H3nDUtHFJ
El tráfico de drogas se está volviendo más sofisticado, con redes criminales que explotan las cadenas de suministro globales, las tecnologías emergentes y nuevos métodos de ocultamiento. Enfrentar este desafío requiere más que incautaciones en las fronteras: exige una acción coordinada entre Aduanas, fuerzas del orden y el poder judicial.
El último artículo de noticias de la OMA reflexiona sobre las discusiones celebradas durante las Sesiones del Consejo de la OMA acerca de cómo las Aduanas pueden fortalecer su rol en la protección de la sociedad mediante el fortalecimiento de la aplicación de la ley basada en inteligencia, el profundización de la cooperación interinstitucional y el apoyo a investigaciones y procesamientos exitosos que desmantelen redes criminales transnacionales.Leer más: https://wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx
World Customs Organization @WCO_OMD | Más allá de las incautaciones: Desmantelando redes criminales
Drug trafficking is becoming more sophisticated, with criminal networks exploiting global supply chains, emerging technologies, and new concealment methods. Addressing this challenge requires more than border seizures—it demands coordinated action across Customs, law enforcement, and the judiciary.
The latest WCO news article reflects on the discussions held during the WCO Council Sessions on how Customs can strengthen its role in protecting society by enhancing intelligence-led enforcement, deepening inter-agency cooperation, and supporting successful investigations and prosecutions that dismantle transnational criminal networks.
Read more: https://wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx
OPINIÓN |
Aduanas, puertos y seguridad: la nueva frontera de la cooperación dominico-belga
La firma del Memorando de Entendimiento entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica trasciende el protocolo diplomático: coloca la seguridad aduanera, la inteligencia operativa y la protección de la cadena logística global en el centro de una agenda bilateral llamada a enfrentar con visión moderna las amenazas de la delincuencia organizada transnacional.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La suscripción del Memorando de Entendimiento en materia aduanera entre la República Dominicana y el Reino de Bélgica debe ser leída con una dimensión que supera ampliamente el acto formal de cooperación entre dos administraciones públicas. En un mundo donde el comercio internacional se ha convertido simultáneamente en motor de desarrollo y en espacio de vulnerabilidad estratégica, los acuerdos que fortalecen la inteligencia aduanera, la trazabilidad logística y la capacidad de respuesta frente al crimen organizado constituyen instrumentos esenciales de soberanía, seguridad nacional y competitividad económica.
La delincuencia organizada transnacional ya no opera solamente en los márgenes visibles de la ilegalidad. Ha aprendido a infiltrarse en los circuitos formales del comercio, a utilizar contenedores, rutas marítimas, puertos de alto volumen, intermediarios logísticos y cadenas de suministro globalizadas para desplazar mercancías ilícitas bajo la cobertura del intercambio legítimo. Esa realidad obliga a los Estados a abandonar las respuestas aisladas, reactivas o exclusivamente policiales. La seguridad contemporánea exige integración institucional, intercambio de inteligencia, análisis de riesgo, cooperación portuaria y una comprensión profunda de cómo se mueven hoy los flujos comerciales y criminales a escala internacional.
Desde esa perspectiva, el acuerdo suscrito en Bruselas por el director general de Aduanas de la República Dominicana, Nelson Arroyo, y el administrador general de Aduanas e Impuestos Especiales del Reino de Bélgica, Kristian Vanderwaeren, representa un paso de alto valor estratégico. No se trata únicamente de prevenir infracciones aduaneras ni de combatir el tráfico ilícito de drogas como fenómeno aislado. Se trata de construir una arquitectura de cooperación capaz de anticipar amenazas, compartir información sensible, identificar patrones de riesgo y articular operaciones coordinadas entre plataformas portuarias de primer orden, como Amberes y Caucedo.
El Puerto de Amberes ocupa una posición determinante en la logística europea, mientras que Caucedo se ha consolidado como un nodo clave del Caribe y de la conexión dominicana con los grandes mercados internacionales. La cooperación entre ambos espacios no es, por tanto, un detalle técnico, sino una decisión geopolítica y comercial de considerable alcance. Allí donde convergen volúmenes crecientes de carga, rutas marítimas complejas y operaciones globales de distribución, también se multiplican los riesgos de penetración criminal. La respuesta inteligente no consiste en cerrar el comercio, sino en hacerlo más seguro, más transparente y más resistente frente a las redes ilícitas.
Este Memorando adquiere mayor relevancia porque forma parte de una secuencia institucional más amplia. La República Dominicana y Bélgica ya habían avanzado, primero, mediante un entendimiento entre la Policía Nacional dominicana y la Policía Federal de Bélgica; luego, mediante un acuerdo en materia de seguridad marítima entre la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Servicio Público Federal de Movilidad y Transporte belga. Ahora, con la incorporación del componente aduanero, la cooperación bilateral alcanza una tercera dimensión concreta y complementaria: la del comercio exterior, los puertos, la fiscalización inteligente y la protección de la cadena internacional de suministro.
Esa continuidad revela algo más que voluntad diplomática. Revela método. Revela una visión de Estado orientada a construir capacidades permanentes, no simples gestos coyunturales. En materia de seguridad transnacional, los países que improvisan quedan rezagados frente a organizaciones criminales que planifican, innovan y se adaptan con rapidez. Por eso resulta fundamental que la República Dominicana impulse, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y de su Embajada en Bélgica y Misión ante la Unión Europea, una agenda integral que conecte seguridad, aduanas, diplomacia, movilidad marítima y cooperación policial.
La administración aduanera moderna ya no puede limitarse a recaudar, inspeccionar y despachar mercancías. Su rol ha evolucionado hacia una función estratégica dentro del Estado. Las aduanas son hoy centros de inteligencia económica, filtros de seguridad, garantes de la legalidad comercial y actores indispensables en la defensa de la integridad logística. Cada contenedor que entra o sale de un puerto representa una oportunidad para el comercio legítimo, pero también un posible punto de explotación para estructuras criminales. De ahí la importancia de fortalecer los mecanismos de alerta temprana, el intercambio de análisis de riesgo y la identificación de tendencias utilizadas por redes ilícitas.
En este contexto, el acuerdo dominico-belga se inscribe también en la lógica de la Organización Mundial de Aduanas, que ha promovido durante años la necesidad de facilitar el comercio sin sacrificar la seguridad. La gran tarea de nuestro tiempo es equilibrar ambos objetivos: que las mercancías legales circulen con mayor rapidez y que las operaciones sospechosas sean detectadas con mayor precisión. La eficiencia aduanera no se mide únicamente por la velocidad del despacho, sino por la capacidad de distinguir, con inteligencia y tecnología, entre el operador confiable y la amenaza encubierta.
La República Dominicana, por su posición geográfica, su conectividad marítima y su creciente importancia logística, no puede actuar como espectadora en esta conversación global. El país está llamado a desempeñar un papel más activo en la seguridad del Caribe, en la protección de las rutas comerciales y en la construcción de alianzas con socios estratégicos de Europa y otras regiones. La cooperación con Bélgica, en ese sentido, no solo fortalece la relación bilateral; también proyecta al país como un actor responsable dentro del sistema internacional de comercio seguro.
Este Memorando debe traducirse ahora en resultados medibles. La firma es importante, pero su verdadero valor dependerá de la implementación: intercambio oportuno de información, protocolos ágiles de comunicación, formación técnica, operaciones coordinadas, interoperabilidad institucional y evaluación permanente de riesgos. Los acuerdos internacionales se validan en el terreno, no en el papel. Se justifican cuando permiten decomisos más efectivos, investigaciones mejor articuladas, alertas más tempranas y una reducción real de las brechas utilizadas por la criminalidad organizada.
También es necesario subrayar que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada no puede descansar exclusivamente sobre la persecución. Requiere prevención, inteligencia, cooperación internacional y fortalecimiento institucional. Cuando dos países deciden compartir capacidades, experiencias y mecanismos de control, están reconociendo que las amenazas actuales no respetan fronteras y que ninguna nación, por fuerte que sea, puede enfrentarlas sola. La seguridad portuaria del siglo XXI es necesariamente cooperativa, tecnológica y transnacional.
La presencia de la embajadora Joan M. Cedano, del equipo técnico dominicano y de altos funcionarios belgas en este proceso confirma, además, la importancia de la diplomacia operativa: aquella que no se limita al discurso, sino que produce instrumentos concretos de coordinación institucional. En tiempos de amenazas híbridas, crimen sofisticado y comercio global interdependiente, la diplomacia debe servir también para proteger puertos, asegurar rutas, fortalecer agencias y anticipar riesgos.
La República Dominicana y Bélgica han dado, con este acuerdo, una señal correcta: el comercio legítimo necesita seguridad; la seguridad necesita cooperación; y la cooperación necesita confianza, continuidad y resultados. Amberes y Caucedo no son solo puntos geográficos en un mapa logístico. Son puertas de entrada y salida de economías conectadas, y por tanto deben ser también espacios de vigilancia inteligente, responsabilidad compartida y defensa del interés público.
En definitiva, este Memorando de Entendimiento coloca a la cooperación aduanera en el lugar que le corresponde: en el corazón de la seguridad económica y de la soberanía moderna. Porque proteger la cadena logística global no es una tarea secundaria; es proteger la legalidad del comercio, la reputación del país, la confianza de los mercados y la seguridad de nuestras sociedades. La delincuencia organizada transnacional actúa sin fronteras. Los Estados, si quieren vencerla, deben aprender a cooperar con igual velocidad, mayor inteligencia y más firmeza institucional.
| #GuasábaraEditor
Más allá de la incautación: la nueva frontera aduanera contra el crimen transnacional
El narcotráfico ya no opera solamente en la frontera física; se infiltra en cadenas logísticas, tecnologías emergentes, contenedores, manifiestos, rutas comerciales y grietas institucionales. Por eso, la aduana moderna no puede limitarse a decomisar: debe producir inteligencia, articular investigaciones y contribuir a desmantelar redes criminales completas.
El crimen organizado ha entendido antes que muchos Estados que la globalización no solo mueve mercancías, capitales y personas: también mueve riesgos. La sofisticación del narcotráfico contemporáneo confirma que las redes criminales ya no dependen únicamente del ocultamiento rudimentario ni de la corrupción fronteriza tradicional. Hoy penetran cadenas de suministro globales, manipulan flujos logísticos, explotan tecnologías emergentes, diversifican rutas, modifican sustancias sintéticas y convierten operaciones aparentemente comerciales en plataformas de distribución ilícita. La Organización Mundial de Aduanas sostuvo, durante sus sesiones 147.ª y 148.ª del Consejo, que el combate contra el tráfico de drogas exige ir más allá de las incautaciones fronterizas y avanzar hacia una cooperación más profunda entre aduanas, fuerzas del orden y poder judicial, con inteligencia, análisis de datos e intercambio oportuno de información orientados a investigaciones y procesamientos exitosos (World Customs Organization [WCO], 2026a). [wcoomd.org]
Esa reflexión tiene una importancia directa para países como la República Dominicana, cuyo valor geoestratégico reside precisamente en su condición de punto de conexión entre mercados, rutas marítimas, comercio regional, turismo, zonas francas, puertos, aeropuertos y corredores logísticos. En un país que aspira a consolidarse como hub logístico del Caribe, la seguridad aduanera no puede ser tratada como un asunto accesorio ni como una función meramente recaudatoria. La aduana del siglo XXI está llamada a ser una institución de soberanía económica, seguridad nacional, facilitación comercial y protección social. Su desafío consiste en permitir que el comercio legítimo fluya con eficiencia, mientras detecta, interrumpe y documenta las operaciones ilícitas que intentan esconderse dentro de ese mismo comercio. La propia OMA ha insistido en que las administraciones aduaneras ocupan una posición única dentro de la cadena de suministro global y deben pasar de modelos tradicionales de perfilamiento hacia esquemas de selección basados en inteligencia, gestión dinámica de riesgos, tecnología innovadora y capacitación permanente de los oficiales de primera línea (WCO, 2026a). [wcoomd.org]
La incautación, por sí sola, ya no basta. Un cargamento decomisado representa una victoria táctica, pero no necesariamente una derrota estructural para la red criminal. Si después del decomiso no se identifica la arquitectura financiera, logística, empresarial, tecnológica y judicial que sostiene la operación, el crimen reorganiza su ruta, cambia de intermediario, sustituye el contenedor y vuelve a intentarlo. Por eso, la lucha aduanera moderna debe concebir el decomiso no como punto final, sino como punto de partida. La OMA fue precisa al señalar que la inteligencia, el intercambio oportuno de información y el análisis de datos facilitan tanto las incautaciones como las investigaciones penales capaces de desmantelar redes criminales transnacionales (WCO, 2026a). [wcoomd.org]
La verdadera frontera ya no está únicamente en el puerto, el aeropuerto o el paso terrestre. Está en la calidad de los datos, en la trazabilidad de los manifiestos, en la interoperabilidad de los sistemas, en la capacidad de perfilar riesgos, en la lectura anticipada de patrones comerciales anómalos y en la articulación de expedientes capaces de sostener procesos penales exitosos. Una aduana moderna no solo abre contenedores; abre líneas de investigación. No solo revisa mercancías; interpreta comportamientos. No solo decomisa drogas; debe ayudar a identificar quién financia, quién coordina, quién transporta, quién documenta, quién encubre, quién lava y quién se beneficia. Esa visión coincide con el Marco SAFE de la OMA, concebido para asegurar y facilitar el comercio global mediante cooperación aduanera, alianzas con el sector privado, gestión de riesgos, información anticipada de carga y coordinación con otras agencias gubernamentales (WCO, 2021). [wcoomd.org]
El auge de las drogas sintéticas agrava todavía más el escenario. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito advirtió en su Informe Mundial sobre las Drogas 2026 que los mercados ilícitos se están transformando rápidamente, impulsados por nuevas tecnologías, sustancias novedosas, inestabilidad global y expansión de rutas criminales; además, estimó que 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, equivalente al 6.2 % de la población mundial entre 15 y 64 años (United Nations Office on Drugs and Crime [UNODC], 2026). El mismo informe señala que los fabricantes ilícitos continúan inventando sustancias sintéticas para evadir regulaciones y mecanismos de detección, con 755 nuevas sustancias psicoactivas reportadas en circulación en 2024, de las cuales 118 fueron identificadas por primera vez (UNODC, 2026). [unodc.org] [unodc.org], [unodc.org]
Ese cambio obliga a revisar los modelos tradicionales de inspección. La lucha contra el narcotráfico ya no puede depender exclusivamente de intuiciones operativas ni de perfiles estáticos. Requiere laboratorios, escáneres, analítica predictiva, cooperación internacional, capacitación constante, intercambio de inteligencia y modelos dinámicos de gestión de riesgo. El volumen del comercio global hace imposible revisarlo todo; por eso la clave está en saber qué revisar, cuándo revisar, por qué revisar y cómo convertir esa revisión en evidencia útil para la justicia. La OMA también ha advertido que la crisis del fentanilo y de otras drogas sintéticas demanda operaciones regionales y globales que no solo detecten e intercepten sustancias ilícitas, sino que activen investigaciones destinadas a desmontar las redes que las producen, transportan y comercializan (WCO, 2026b). [wcoomd.org]
Esa es la diferencia entre una aduana reactiva y una aduana estratégica. La primera espera que el delito llegue a la frontera. La segunda estudia las rutas antes de que llegue el cargamento. La primera celebra el decomiso como punto final. La segunda lo entiende como evidencia inicial. La primera mide su éxito por toneladas incautadas. La segunda lo mide por redes desarticuladas, condenas obtenidas, activos recuperados, operadores identificados y vulnerabilidades cerradas. En esa transición se juega buena parte de la seguridad institucional de los Estados. La OMA ha colocado este principio en el centro de su agenda de 2026 bajo el lema de proteger a la sociedad mediante vigilancia y compromiso, subrayando que la cooperación internacional e interinstitucional es indispensable para hacer más seguro y resiliente el sistema global de comercio (WCO, 2026c). [wcoomd.org]
La cooperación interinstitucional es indispensable, pero debe ser real, no ceremonial. Aduanas, Dirección Nacional de Control de Drogas, Ministerio Público, Policía, organismos de inteligencia, autoridades portuarias, aeroportuarias, marítimas, financieras y judiciales tienen que operar bajo protocolos compartidos, intercambio seguro de información y objetivos comunes. Si cada institución guarda sus datos como feudo, el crimen organizado gana por fragmentación estatal. Si cada decomiso se convierte únicamente en una rueda de prensa y no en una investigación ampliada, la red criminal conserva su núcleo operativo. Si el expediente judicial no se construye desde el primer indicio aduanero, la frontera habrá hecho su parte, pero el sistema habrá fallado en la consecuencia.
También hay una dimensión ética y política que no puede ignorarse. El narcotráfico no solo transporta sustancias prohibidas: transporta corrupción, violencia, lavado de activos, deterioro institucional y captura de territorios. Allí donde una red criminal logra contaminar una cadena logística, también intenta contaminar funcionarios, empresas, intermediarios, comunidades y decisiones públicas. Por eso la protección de la sociedad debe asumirse como una doctrina de Estado y no como una consigna administrativa. La seguridad aduanera, cuando se ejerce con inteligencia, legalidad y cooperación, no protege únicamente la frontera; protege la reputación del país, la confianza de los mercados, la integridad de las instituciones y la vida cotidiana de los ciudadanos.
Para la República Dominicana, este debate llega en un momento decisivo. El país ha avanzado en modernización aduanera, digitalización, gestión de riesgo, facilitación del comercio y posicionamiento logístico. Pero precisamente esos avances elevan la responsabilidad. Cuanto más relevante sea el país en el comercio regional, más atractivo será para quienes buscan utilizar el flujo legítimo como cobertura de operaciones ilícitas. La competitividad no puede divorciarse de la seguridad. Un hub logístico sin controles inteligentes puede convertirse en una autopista del crimen. Pero un hub logístico con aduanas robustas, tecnología, cooperación judicial, gobernanza de datos y alianzas internacionales puede ser un modelo regional de comercio seguro.
El reto, entonces, no consiste en cerrar el comercio, sino en protegerlo. No se trata de convertir la frontera en obstáculo, sino en filtro inteligente. No se trata de perseguir al operador económico legítimo, sino de impedir que el crimen se disfrace de operador legítimo. La facilitación comercial y la seguridad aduanera no son objetivos contradictorios; son dos caras de una misma institucionalidad madura. Un país que reduce tiempos, mejora procesos y digitaliza trámites también debe elevar sus capacidades de detección, investigación y judicialización.
La OMA ha colocado el punto exacto sobre la mesa: hay que ir más allá de las incautaciones. Esa frase encierra una advertencia y una ruta. La advertencia es que el crimen organizado aprende, innova y se adapta. La ruta es que los Estados deben aprender, innovar y adaptarse más rápido. En esa carrera, la aduana no puede ser una simple puerta de entrada y salida; debe ser un centro neurálgico de inteligencia económica, seguridad logística y defensa institucional.
La sociedad no se protege únicamente decomisando cargamentos. Se protege desmontando estructuras. Se protege fortaleciendo expedientes. Se protege cerrando brechas tecnológicas. Se protege entrenando oficiales. Se protege compartiendo información. Se protege llevando ante la justicia no solo al transportista capturado, sino al financista, al coordinador, al lavador, al facilitador y al beneficiario final. Ese es el salto cualitativo que exige esta época.
Porque en la nueva geografía del narcotráfico, la frontera ya no termina donde se revisa un contenedor. Termina donde el Estado logra convertir información en inteligencia, inteligencia en investigación, investigación en acusación, acusación en condena y condena en desmantelamiento real de la red criminal. Todo lo demás, aunque necesario, seguirá siendo apenas una victoria parcial frente a un enemigo que ya aprendió a operar más allá de la frontera.
Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
Referencias
United Nations Office on Drugs and Crime. (2026, 26 de junio). UNODC World Drug Report 2026: Global drug markets transforming rapidly as technology, novel drug types and instability present traffickers with new opportunities. https://www.unodc.org/unodc/press/releases/2026/June/unodc-world-drug-report-2026_-global-drug-markets-transforming-rapidly-as-technology--novel-drug-types-and-instability-present-traffickers-with-new-opportunities.html [unodc.org]
World Customs Organization. (2021). SAFE Framework of Standards 2021. https://www.wcoomd.org/-/media/wco/public/global/pdf/topics/facilitation/instruments-and-tools/tools/safe-package/safe-framework-of-standards.pdf [wcoomd.org]
World Customs Organization. (2026a, 30 de junio). From border to bust: Sharpening Customs’ role in protecting society against drug trafficking. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/from-border-to-bust-sharpening-customs-role-in-protecting-society-against-drug-trafficking.aspx [wcoomd.org]
World Customs Organization. (2026b, 30 de abril). WCO Secretary General launches Webinar Series on “Customs Protecting Society through Vigilance and Commitment”. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/april/wco-secretary-general-launches-webinar-series-on-customs-protecting-society.aspx [wcoomd.org]
World Customs Organization. (2026c, 26 de junio). WCO Council Sessions open with Customs’ role in protecting society high on the agenda. https://www.wcoomd.org/en/media/newsroom/2026/june/wco-council-sessions-open-with-customs-role-in-protecting-society-high-on-the-agenda.aspx [wcoomd.org]
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