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Salud en clave dominicana: más infraestructura, más turismo médico… y médicos sin plaza
La región necesita con urgencia más personal sanitario y mejores sistemas de atención. En República Dominicana, la modernización hospitalaria y el auge del turismo de salud abren oportunidades reales, pero conviven con una paradoja que duele: miles de médicos —sobre todo jóvenes— siguen sin una plaza estable. La clave no está solo en levantar edificios, sino en sincronizar el engranaje del talento humano con un primer nivel de atención fuerte, redes bien coordinadas y reglas claras para una expansión público‑privada sostenible.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
América Latina y el Caribe están frente a un desafío sanitario que ya no admite diagnósticos tibios. El Banco Mundial ha advertido que la región cuenta con “la mitad de los profesionales de salud que necesitamos” y que cerrar esa brecha no puede esperar, porque invertir en capital humano e infraestructura salva vidas y, al mismo tiempo, protege la economía. Ese mensaje —atribuido a Jaime Saavedra— no es una frase de campaña: es una señal de alarma sobre sistemas sobrecargados, tiempos de espera inaceptables y familias empujadas a pagar de su bolsillo lo que el sistema no resolvió a tiempo, con consecuencias sociales que suelen golpear más fuerte a quienes viven más lejos y tienen menos capacidad de elección.
Ese llamado coincide con el consenso regional de los últimos años: la Atención Primaria en Salud (APS) debe ser el eje que ordene la prevención, la detección temprana y la continuidad del cuidado, justamente porque sin un primer nivel robusto los hospitales terminan funcionando como puerta de entrada, las emergencias se saturan y la medicina se vuelve reactiva, costosa e inequitativa. En esa lógica, fortalecer la APS no es un gesto “social” separado de la economía: es una política de productividad nacional, porque reduce ausencias laborales, evita complicaciones prevenibles y limita el gasto catastrófico de los hogares.
Sin embargo, la República Dominicana obliga a mirar la fotografía completa, con todas sus luces y sombras. En el país conviven dos realidades que, a simple vista, chocan: por un lado, una inversión pública visible en remozamiento, ampliación y modernización de hospitales, equipamiento diagnóstico y expansión de redes especializadas; por otro, una dificultad persistente para que médicos —especialmente recién graduados o en etapas tempranas— accedan a una plaza estable, a una ruta de carrera sanitaria y a un horizonte profesional predecible. No se trata de un problema de vocación ni de una lectura simplista sobre “exceso” de médicos. Es, sobre todo, un problema de arquitectura: cómo se planifican y financian las plazas, dónde se abren, qué incentivos existen para la distribución territorial y qué tan coordinados están los niveles de atención.
Cuando un sistema se moderniza “por partes”, el cemento avanza más rápido que el engranaje. Se inauguran áreas, se renuevan salas, se instalan equipos, pero no siempre se completa el triángulo indispensable: personal suficiente, abastecimiento continuo y protocolos operativos que conecten el primer nivel con el hospital y con las redes especializadas. El resultado es una paradoja dolorosa: comunidades que todavía enfrentan barreras de acceso, y profesionales jóvenes que siguen esperando un nombramiento. Esa doble injusticia revela que el reto no es solo presupuestario, sino de gestión: planificación del talento, priorización territorial y organización del sistema.
Sería injusto negar el salto de infraestructura que el ciudadano percibe. La red pública ha vivido un ciclo de renovación que apunta a un objetivo estratégico: desconcentrar servicios y acercarlos a la gente, reduciendo la dependencia del Gran Santo Domingo para resolver emergencias y tratamientos especializados. En esa línea, el propio presidente Luis Abinader ha enmarcado la política pública desde una lógica preventiva y comunitaria: “Un sistema que entiende que la salud no comienza en el hospital, sino en la prevención, en la atención primaria y en la cercanía con la gente”. Tomada en serio, esa frase no es retórica; es una brújula. Si la salud empieza antes del hospital, entonces la APS no puede ser el eslabón débil: debe ser el gran organizador del sistema y, también, el principal “absorbente” de talento joven mediante plazas territoriales, equipos multidisciplinarios y metas sanitarias medibles por comunidad.
En ese mismo marco, la expansión de redes especializadas —como la traumatológica— tiene un valor que va más allá de la infraestructura. Con una carga elevada de siniestros viales, el país necesita reducir tiempos de respuesta y mortalidad evitable; por eso, contar con centros regionales de trauma significa salvar vidas en minutos, disminuir traslados costosos y liberar presión sobre hospitales generales. A la par, otras redes críticas para enfermedades crónicas y de alto costo social —oncología, hemodiálisis, pie diabético— son esenciales para que el tratamiento no dependa del código postal del paciente. Pero todas esas redes comparten una verdad incómoda: no funcionan con edificios aislados. Funcionan con equipos completos, continuidad de insumos, turnos cubiertos, referencia y contrarreferencia efectivas, y un primer nivel capaz de prevenir complicaciones para que el hospital reciba lo que verdaderamente debe recibir.
En paralelo, el sector privado acelera una dinámica que el país debe gestionar con visión estratégica: el turismo de salud. Santiago de los Caballeros, por conectividad y concentración de servicios, se proyecta como un polo de medicina avanzada y servicios complementarios; y el Este, por el peso del turismo, requiere por definición una oferta sanitaria confiable que proteja al visitante y eleve la reputación del destino. Al inaugurar el edificio de Artes Médicas del Centro Médico Punta Cana, el presidente Abinader lo expresó con claridad al vincular calidad asistencial y confianza-país: “Ustedes son un ejemplo de que la medicina en la República Dominicana puede estar a un nivel y una calidad mundial”. Esa afirmación conecta inversión privada con una ambición nacional: competir en un mercado global donde la salud también es marca, estándares, acreditación y tiempos de respuesta.
El turismo médico, bien gobernado, puede convertirse en una plataforma de empleo calificado y divisas: no solo para médicos, sino para enfermería, técnicos, gestores de pacientes, laboratorios, aseguradoras, traducción, logística y hotelería. Pero esa expansión exige equilibrio. No puede ocurrir a costa de vaciar la red pública de perfiles críticos, ni operar en un vacío regulatorio. Si la salud internacional se quiere convertir en política de desarrollo —y no en privilegio— se requieren reglas claras, ética, transparencia, indicadores de calidad y, sobre todo, una articulación con la formación, la investigación y la planificación nacional del recurso humano. Un destino con servicios médicos de alto nivel debe coexistir con un país que garantice servicios dignos para su gente; de lo contrario, el modelo se vuelve socialmente frágil.
La paradoja dominicana, entonces, no es un callejón sin salida: es una oportunidad de reforma inteligente. La solución no está en producir médicos “a ciegas” ni en prometer plazas sin mapa sanitario. Está en ordenar un modelo de redes donde la APS sea el gran motor de empleo y prevención; donde los hospitales regionales funcionen como nodos coordinados y no como islas; donde exista una carrera sanitaria que combine mérito, estabilidad e incentivos territoriales; y donde el crecimiento privado —incluido el turismo de salud— eleve estándares, genere empleo y contribuya al desarrollo sin profundizar desigualdades.
Todo se resume en una pregunta decisiva: ¿seremos capaces de conectar el talento disponible con las necesidades reales del territorio? Si la respuesta es sí, la República Dominicana no solo aliviará la angustia del médico sin plaza. También ganará un sistema más humano, más eficiente y más resiliente, capaz de salvar vidas, proteger a las familias y sostener la economía cuando el entorno vuelva a ponerse difícil.
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras clave (SEO):
Salud pública, República Dominicana, infraestructura hospitalaria, hospitales regionales, hospitales traumatológicos, red de trauma, desconcentración de servicios, atención primaria, modernización sanitaria, calidad de atención, empleo médico, médicos desempleados, subempleo médico, recursos humanos en salud, enfermería, redes especializadas, oncología, hemodiálisis, pie diabético, Servicio Nacional de Salud (SNS), turismo de salud, turismo médico, medicina privada, Santiago de los Caballeros, HOMS, hub de salud, inversión en salud, resiliencia sanitaria, equidad territorial, acceso a servicios.
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Salud en clave dominicana: más infraestructura, más turismo médico… y médicos sin plaza
Bajada. La región necesita con urgencia más personal sanitario y mejores sistemas de atención. En República Dominicana, la modernización hospitalaria pública y el auge del turismo de salud abren oportunidades reales, pero conviven con una paradoja persistente: médicos —sobre todo jóvenes— que no logran una plaza estable. La clave no está solo en levantar edificios, sino en sincronizar el engranaje del talento humano con una Atención Primaria en Salud (APS) fuerte, redes bien coordinadas y reglas claras para una expansión público‑privada sostenible. [bing.com], [paho.org], [undp.org], [sns.gob.do], [diariolibre.com], [diariolibre.com], [infoturdom...nicano.com]
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
América Latina y el Caribe están frente a un desafío sanitario que ya no admite diagnósticos tibios. En una comunicación difundida el 30 de abril de 2026, el Banco Mundial —a través de su oficina regional— reiteró una alerta contundente: en la región tenemos “la mitad de los médicos y profesionales de la salud que necesitamos” y que cerrar esa brecha “no puede esperar”; invertir en capital humano e infraestructura sanitaria “salva vidas” y “protege la economía”.¹ Esa no es una frase ornamental: sintetiza una realidad de sistemas sobrecargados, tiempos de espera inaceptables y hogares empujados a pagar de su bolsillo lo que el sistema no resolvió a tiempo, con efectos distributivos que castigan más a quienes viven lejos y tienen menos capacidad de elegir.¹ [bing.com]
Ese mensaje encaja con un consenso técnico que viene madurando: la APS debe ordenar el sistema (prevención, detección temprana, continuidad del cuidado), porque cuando el primer nivel es débil los hospitales se convierten en puerta de entrada, las emergencias se saturan y la medicina se vuelve reactiva, costosa e inequitativa. En 2025, la OPS y el Banco Mundial advirtieron que una APS frágil pone en riesgo “vidas y economías”; y el informe asociado modeló un escenario crítico: una disrupción del 25%–50% en la cobertura de atención primaria con recuperación lenta podría traducirse en hasta 165,000 muertes evitables y pérdidas económicas de US$7,000 a US$37,000 millones en la región.²³ En otras palabras: fortalecer APS no es un gesto “social” separado de la economía, sino una política de productividad, estabilidad y resiliencia.²³ [paho.org], [thelancet.com]
Sin embargo, la República Dominicana obliga a mirar la fotografía completa, con luces y sombras. Aquí conviven dos realidades que parecen chocar: por un lado, una inversión pública visible en remozamiento, ampliación y modernización de hospitales y centros del primer nivel; por otro, la dificultad persistente de médicos —especialmente jóvenes— para acceder a una plaza estable y a una trayectoria profesional predecible.⁴ No es un problema de vocación ni se resuelve con la etiqueta simplista de “exceso” de médicos; es un problema de arquitectura del sistema: cómo se planifican y financian las plazas, dónde se abren, qué incentivos existen para distribuir talento en el territorio y qué tan coordinados están los niveles de atención.²³ [sns.gob.do], [diariolibre.com] [paho.org], [thelancet.com]
Cuando un sistema se moderniza “por partes”, el cemento suele avanzar más rápido que el engranaje. Se inauguran áreas, se instalan equipos y se renuevan salas, pero no siempre se completa el triángulo indispensable: personal suficiente, abastecimiento continuo y protocolos operativos que conecten el primer nivel con el hospital y con redes especializadas.²³ El resultado es una paradoja que duele: comunidades que aún enfrentan barreras de acceso y profesionales jóvenes que siguen esperando un nombramiento. Esa doble tensión sugiere que el reto no es solo presupuestario; es de gestión, planificación del talento, priorización territorial y organización del sistema.²³ [paho.org], [thelancet.com]
Aun así, sería injusto negar el salto de infraestructura que el ciudadano percibe. El Servicio Nacional de Salud (SNS) reportó que, en un período de cuatro años, se inauguraron o remozaron 51 hospitales y más de 570 Centros de Atención Primaria en todo el país, junto con adquisiciones de equipamiento y esfuerzos de estandarización y monitoreo de centros.⁴ Ese tipo de expansión apunta a un objetivo estratégico coherente con la evidencia regional: desconcentrar servicios y acercarlos a la gente para reducir el “peregrinaje sanitario” y aumentar capacidad resolutiva local.²⁴ Pero la desconcentración de infraestructura solo se convierte en acceso efectivo si viene acompañada por la desconcentración del talento y por un primer nivel resolutivo que evite que el hospital cargue con lo prevenible.²³ [sns.gob.do] [paho.org], [sns.gob.do] [paho.org], [thelancet.com]
Aquí entra una pieza nueva y decisiva —y actualizada— para abril de 2026: la evidencia del Primer Censo de Recursos Humanos en Salud. Con apoyo del PNUD y asistencia técnica OPS/OMS y ONE, el país identificó 87,314 trabajadores de la salud en instituciones públicas y privadas, con cobertura reportada de 95.4% de centros habilitados, y registró 107,174 plazas laborales (92.8% asistenciales).⁵ Más que una cifra, esto es una radiografía para planificar: el censo muestra concentración territorial (la región Ozama concentra una parte significativa del personal) y revela la “composición” del sistema: médicos y enfermería son los grupos más numerosos, pero con señales de brecha en perfiles críticos —especialmente enfermería— y con fenómenos como pluriempleo.⁶ Además, el propio informe oficial del censo (marzo 2026) establece el marco técnico‑metodológico para convertir esos hallazgos en política pública de talento, distribución e incentivos.⁷ [undp.org], [listindiario.com] [listindiario.com], [undp.org] [repositori...msp.gob.do]
Esa evidencia ayuda a entender por qué la paradoja es posible: un país puede mejorar indicadores agregados de “densidad” y, al mismo tiempo, sostener déficits territoriales y cuellos de botella operativos si el talento no está donde debe estar o si faltan perfiles complementarios (enfermería, técnicos, promotores) que vuelven productivo al acto médico.⁶⁷ Dicho de otra forma: médicos disponibles no equivalen automáticamente a cobertura efectiva si la APS no despega con equipos completos, medicamentos, protocolos y carrera sanitaria.²³ [listindiario.com], [repositori...msp.gob.do] [paho.org], [thelancet.com]
Del otro lado del espejo está el termómetro social del desajuste: el desempleo o subempleo médico, particularmente en jóvenes. En agosto de 2025, declaraciones del Colegio Médico Dominicano (CMD) recogidas por medios nacionales estimaron entre 15,000 y 20,000 médicos desempleados, con énfasis en recién egresados y médicos en etapas tempranas.⁸⁹ En la misma discusión pública, el CMD vinculó la solución a una expansión real del primer nivel: habló de la necesidad de alrededor de 6,000 unidades de atención primaria y de la posibilidad de crear unas 4,000 plazas para medicina familiar, pediatría y medicina general si se organiza ese despliegue.⁸ Estas estimaciones —aunque provienen de un actor gremial— son relevantes por su persistencia en el debate y porque apuntan a un mecanismo de política pública concreto: absorber talento joven mediante APS territorial, reduciendo presión hospitalaria y fortaleciendo prevención.²⁸ [diariolibre.com], [listindiario.com] [diariolibre.com] [paho.org], [diariolibre.com]
La discusión, además, no debería limitarse al desempleo “estricto”. El subempleo (guardias encadenadas, múltiples empleos parciales, remuneraciones que no reflejan responsabilidad clínica) también importa porque erosiona calidad y seguridad del paciente: la fatiga y la rotación no son detalles; en salud se convierten en riesgo sistémico.²³ En ese punto, el censo aporta contexto: registra pluriempleo y distribución territorial desigual, lo que sugiere que parte del talento está “mal asignado” (concentrado donde hay mercado), mientras zonas con necesidades sanitarias continúan con brechas.⁶ [paho.org], [thelancet.com] [listindiario.com]
En paralelo a la modernización pública, el sector privado acelera una dinámica que el país debe gobernar con visión: el turismo de salud. Santiago de los Caballeros, por conectividad, capital humano y concentración de servicios, se proyecta como polo de medicina avanzada y servicios complementarios. En 2024 se inauguró el HOMS Health and Wellness Center, descrito como un complejo que integra torre médica, hotel y centro de convenciones, con inversión reportada de US$108 millones; y se detallaron atributos como consultorios especializados y un Residence Inn by Marriott orientado a estadías prolongadas para pacientes y acompañantes.¹⁰¹¹ Más allá de la obra, la lógica es económica y sanitaria: cuando se integran hospitalidad, coordinación del paciente y estándares de calidad, se crea un ecosistema que emplea médicos, enfermería, técnicos, gestores, laboratorios, aseguradoras, traducción, logística y hotelería.¹⁰¹¹ [diariolibre.com], [listindiario.com]
Y el fenómeno no se queda en infraestructura: en marzo de 2026 quedó legalmente constituida la Alianza Turismo de Salud de Santiago, articulando clínicas, hospitales, universidades y sector turístico para posicionar la ciudad como destino líder de turismo médico.¹² Esto importa porque la competitividad en turismo de salud no se construye solo con inversiones aisladas: requiere coordinación intersectorial, reputación colectiva, estándares y gobernanza del mercado.¹² [infoturdom...nicano.com], [cdn.com.do]
Pero aquí se impone el equilibrio: el turismo médico, si crece sin reglas, puede “aspirar” talento escaso —especialmente enfermería— desde la red pública hacia nichos de mayor rentabilidad, ampliando brechas territoriales.⁶¹² Por eso, si el país quiere convertir la salud internacional en plataforma de empleo calificado y divisas sin fragilidad social, necesita un marco de convivencia público‑privada que proteja el primer nivel, sostenga incentivos para la distribución territorial y eleve estándares de calidad medibles.²³¹² Un destino con servicios médicos de alto nivel debe coexistir con un país que garantice servicios dignos para su gente; de lo contrario, el modelo se vuelve políticamente vulnerable y clínicamente desigual.²³ [listindiario.com], [infoturdom...nicano.com] [paho.org], [infoturdom...nicano.com], [thelancet.com] [paho.org], [thelancet.com]
La paradoja dominicana, entonces, no es un callejón sin salida: es una oportunidad de reforma inteligente. Hoy el país tiene piezas que antes no estaban alineadas: (a) evidencia robusta para planificar talento (censo), (b) expansión de infraestructura pública (hospitales y primer nivel), y (c) un sector privado sofisticado que empuja estándares y mercado.⁴⁵¹⁰¹² Lo que falta es convertir proyectos en sistema: que la APS sea el gran motor de empleo y prevención; que los hospitales regionales funcionen como nodos coordinados y no como islas; y que la carrera sanitaria combine mérito, estabilidad e incentivos territoriales, con un tablero público de necesidades por perfil y provincia.²³⁷ [sns.gob.do], [undp.org], [diariolibre.com], [infoturdom...nicano.com] [paho.org], [thelancet.com], [repositori...msp.gob.do]
Todo se resume en una pregunta decisiva: ¿seremos capaces de conectar el talento disponible con las necesidades reales del territorio? Si la respuesta es sí, la República Dominicana no solo aliviará la angustia del médico sin plaza. También ganará un sistema más humano, más eficiente y más resiliente —capaz de salvar vidas, proteger a las familias y sostener la economía cuando el entorno vuelva a ponerse difícil—, exactamente como advierte la evidencia regional: la resiliencia se construye desde la atención primaria, no desde la improvisación.²³ [paho.org], [thelancet.com]
Sobre el autor
Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Notas (estilo Chicago, numeradas)
- Banco Mundial | América Latina y el Caribe, comunicación difundida en redes sociales (30 de abril de 2026) con transcripción/copia en resultados de búsqueda, sobre brecha regional de personal sanitario y necesidad de invertir en salud. [bing.com]
- OPS/OMS, “Vidas y economías en riesgo por una atención primaria de salud débil en América Latina y el Caribe: informe de la Comisión Lancet Regional Health – Américas del Banco Mundial–OPS”, 29 de septiembre de 2025. [paho.org]
- The Lancet Regional Health – Americas, “No time to wait: resilience as a cornerstone for primary health care across Latin America and the Caribbean…” (Comisión Banco Mundial–OPS), octubre de 2025 (artículo completo). [thelancet.com]
- Servicio Nacional de Salud (SNS), “En cuatro años, SNS entrega 51 hospitales y más de 570 Centros de Atención Primaria”, 25 de junio de 2024. [sns.gob.do]
- PNUD República Dominicana, “Presentan resultados del 1er Censo de Recursos Humanos en Salud”, 2 de diciembre de 2025 (87,314 trabajadores; 107,174 plazas; cobertura 95.4%). [undp.org]
- Listín Diario, “Censo establece que 87,314 personas trabajan en el sistema sanitario del país”, 3 de diciembre de 2025 (distribución territorial, composición por perfiles y notas sobre enfermería). [listindiario.com]
- Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS), Primer Censo de Recursos Humanos en Salud de la República Dominicana: Informe de Resultados, marzo de 2026 (documento oficial en PDF). [repositori...msp.gob.do]
- Diario Libre, “Avances salariales, desempleo y reclamos éticos marcan el Día del Médico… CMD alerta sobre desempleo médico: hasta 20,000 médicos sin trabajo”, 18 de agosto de 2025. [diariolibre.com]
- Listín Diario, “Al menos 20,000 nuevos médicos están desempleados, denuncia el CMD”, 19 de agosto de 2025. [listindiario.com]
- Diario Libre, “Inauguran edificio HOMS Health and Wellness Center en Santiago” (inversión reportada y enfoque turismo de salud), 6 de abril de 2024. [diariolibre.com]
- Listín Diario, “Inauguran el HOMS Health and Wellness Center en Santiago” (detalles del complejo, consultorios y hotel Residence Inn by Marriott), 8 de abril de 2024. [listindiario.com]
- Infotur Dominicano / CDN, “Crean/Constituyen la Alianza Turismo de Salud de Santiago…”, marzo de 2026 (constitución legal y objetivos). [infoturdom...nicano.com], [cdn.com.do]
Palabras clave (SEO)
Salud pública, República Dominicana, infraestructura hospitalaria, modernización sanitaria, atención primaria, APS, centros de atención primaria, Servicio Nacional de Salud (SNS), recursos humanos en salud, censo de recursos humanos, empleo médico, médicos desempleados, subempleo médico, enfermería, distribución territorial, redes asistenciales, resiliencia sanitaria, Banco Mundial, OPS, turismo de salud, turismo médico, Santiago de los Caballeros, HOMS, hub de salud, gobernanza público‑privada, calidad de atención, equidad territorial.
.🏥🩺 Salud en clave dominicana: más infraestructura, más turismo médico… y médicos sin plaza.
En América Latina y el Caribe la alarma es clara: falta personal sanitario y cerrar la brecha no puede esperar. 🌎📉
Pero en República Dominicana convivimos con una paradoja difícil de ignorar: se modernizan hospitales y crece la oferta privada, mientras miles de médicos jóvenes siguen sin una plaza estable. ⚖️🧑⚕️ [bing.com] [sns.gob.do], [diariolibre.com]
📊 Hoy tenemos mejor evidencia para actuar: el Primer Censo de Recursos Humanos en Salud identificó 87,314 trabajadores y 107,174 plazas en el sistema (público/privado).
Eso permite planificar con precisión: talento + territorio + redes + APS. [undp.org], [listindiario.com], [repositori...msp.gob.do]
🚑 La clave no es solo el cemento. Es el engranaje:
✅ Atención Primaria fuerte (resolutiva)
✅ Redes coordinadas (referencia/contrarreferencia)
✅ Carrera sanitaria con incentivos territoriales
✅ Reglas claras para una expansión público‑privada sostenible
💡 Y ojo: el turismo de salud puede ser motor de empleo calificado y divisas, pero debe crecer sin vaciar la red pública y elevando estándares para todos. ✈️🏥🤝 [diariolibre.com], [infoturdom...nicano.com]
📌 La pregunta decisiva: ¿vamos a conectar el talento disponible con las necesidades reales del territorio?
— Luis Orlando Díaz Vólquez
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