Eficiencia aduanera: el verdadero “multiplicador” del crecimiento dominicano
_ A propósito de las declaraciones de la Dirección General de Aduanas en el SummitMercado 2026: Transporte, Logística y Zonas Francas
_ Por Luis Orlando Díaz Vólquez
| Nelson Arroyo, director de @aduanard |
La lógica es contundente. La economía moderna se comporta como una red, y en una red la fricción es costo. Cada hora de retraso en un puerto o cada trámite que obliga a “volver mañana” se traduce en inventarios más caros, financiamiento más costoso, pérdida de mercados y menor productividad. Dicho de otro modo: un país no compite solo con su salario promedio o su régimen fiscal; compite también con el tiempo que tarda una mercancía en entrar, transformarse y salir. No es casual que los grandes ganadores del comercio global se tomen en serio la facilitación: reducir tiempos equivale a ganar demanda, porque la economía internacional premia la confiabilidad.
En esa dirección, el énfasis del director general de Aduanas, Nelson Arroyo, sobre la eficiencia como “clave” del desarrollo económico tiene sentido estratégico: la eficiencia no es una meta estética, es una política industrial indirecta. La República Dominicana puede mejorar el rendimiento de sus zonas francas, elevar el valor agregado local y convertirse en un nodo regional de distribución si su frontera opera con reglas claras, tecnología y coordinación. El propio formato del Summit 2026 —con foco en transporte, logística, puertos y zonas francas— revela que el país entiende que el comercio ya no se mide solo por toneladas, sino por velocidad, trazabilidad y previsibilidad.
Ahora bien, el reto no es repetir la palabra “hub” como aspiración; el reto es ganarse esa etiqueta con desempeño. Y ahí el mensaje central de la DGA es oportuno: la modernización aduanera no se sostiene en discursos, sino en resultados verificables. De hecho, la experiencia internacional sugiere que cuando una administración aduanera reduce fricciones, el impacto se multiplica en toda la economía: baja el costo de capital de las empresas, mejora el clima de inversión y se fortalece la formalidad. Es, en esencia, una reforma transversal que se refleja en precios, empleo y competitividad.
En este punto conviene colocar una referencia comparativa: bases de datos internacionales muestran que, en economías abiertas, la suma de exportaciones e importaciones de bienes y servicios puede representar una parte sustancial del PIB; en el caso dominicano, indicadores recientes sitúan exportaciones e importaciones de bienes y servicios en proporciones relevantes respecto al producto. Esto no es un detalle técnico: significa que una porción importante de la actividad económica “pasa” por la frontera o depende de su eficiencia. Por eso, discutir Aduanas es discutir crecimiento.
Uno de los pilares de esa eficiencia es la digitalización. Aduanas dominicanas vienen impulsando programas y mejoras tecnológicas orientadas a agilizar procesos, administrar riesgo y aumentar la transparencia en el despacho, incluyendo iniciativas vinculadas a “Despacho en 24 horas” y la simplificación de servicios en ventanillas especializadas. En el Summit, la DGA resaltó avances de digitalización y métricas de desempeño (incluidos tiempos de despacho, volumen operado y ahorros para el sector privado), y esos elementos deben leerse como parte de un cambio cultural: pasar de una aduana centrada en “papeles” a una aduana centrada en datos.
Sin embargo, la digitalización no puede ser un fin en sí mismo. Un trámite digital que replica la complejidad del papel sigue siendo complejo; solo que ahora es complejo en pantalla. La verdadera ganancia aparece cuando la tecnología se combina con reingeniería de procesos, interoperabilidad y gestión inteligente del riesgo. Ahí está la diferencia entre informatizar lo viejo y diseñar lo nuevo. Por eso, más que preguntar cuántos servicios están digitalizados, la pregunta de fondo debería ser: ¿cuánto se redujo el ciclo total de importación/exportación?, ¿cuánto se redujo el costo logístico?, ¿cuánto aumentó el cumplimiento voluntario?, ¿cuánto mejoró la trazabilidad?, ¿cuánto se fortaleció la integridad del sistema?
En esa arquitectura, el Operador Económico Autorizado (OEA) —incluyendo su modalidad simplificada— es una herramienta crucial, porque premia el cumplimiento con facilidades reales y promueve una cultura de confianza verificable en la cadena logística. El propio subportal oficial del OEA en República Dominicana explica el propósito del programa como mecanismo de seguridad y facilitación, alineado con estándares globales del comercio internacional. Además, memorias institucionales de la DGA evidencian que el OEA Simplificado fue concebido para ampliar beneficios y acelerar tiempos de despacho para empresas que cumplen, reforzando el enfoque de “control inteligente” en lugar de “control indiscriminado”.
Que en el Summit se anunciara un volumen importante de empresas registradas bajo OEA Simplificado debe interpretarse como señal de madurez: cuando más actores cumplen, el Estado puede concentrar recursos en los riesgos reales; y cuando el Estado concentra recursos en los riesgos reales, se reduce el contrabando, mejora la seguridad y se protege la salud de la población sin castigar al que hace las cosas bien. Dicho llanamente: el OEA es un puente entre competitividad e integridad.
A este cuadro se suma un anuncio con gran impacto microeconómico: la habilitación del pago con tarjetas (presencial y digital) para obligaciones aduaneras, medida que el Gobierno y medios han vinculado a la modernización del Estado y a la reducción de fricciones, especialmente para las MIPYMES. Esto puede parecer un detalle operativo, pero no lo es. Para muchas pequeñas empresas, el problema no es solo “pagar”, sino pagar a tiempo y con flexibilidad de flujo de caja. Cuando el canal de pago es lento o rígido, el costo financiero sube y el despacho se retrasa. En comercio exterior, cada retraso se convierte en almacenaje, demoras, penalidades o pérdida de clientes. Facilitar pagos es, en la práctica, facilitar productividad.
Ahora bien, para que esta agenda sea sostenible, hay que cuidarla con visión sistémica. Un hub logístico no se decreta: se construye con reglas estables, infraestructura, talento, seguridad jurídica y gobernanza digital. El país avanza cuando coordina puertos, aeropuertos, zonas francas, aduanas y agencias paraduaneras bajo una lógica de “cadena” y no de “ventanillas aisladas”. Y el Summit 2026, por su enfoque sectorial, confirma que la conversación ya está en el lugar correcto: logística, transporte y zonas francas como un mismo ecosistema.
La hoja de ruta, entonces, debe consolidar tres prioridades.
Primero, interoperabilidad real: sistemas que conversen entre sí, datos compartidos con estándares, y una Ventanilla Única que no sea una suma de formularios, sino una reducción efectiva de pasos. La eficiencia aduanera es cooperación institucional y flujo de información confiable; sin eso, cada institución se convierte en un cuello de botella.
Segundo, gestión del riesgo basada en analítica: el control moderno no es revisar todo; es revisar mejor. Las aduanas más avanzadas usan perfiles, trazabilidad, inteligencia y auditoría posterior. Eso acelera el comercio legítimo y endurece el cerco contra ilícitos. En un entorno global donde la cadena de suministro enfrenta riesgos geopolíticos, sanitarios y de seguridad, el control selectivo inteligente es el equilibrio correcto.
Tercero, confianza y ciberseguridad: cuanto más digital es la aduana, más crítica es la protección de datos, la continuidad operativa y la integridad de los sistemas. Una interrupción tecnológica puede costar millones en un solo día. Por eso, modernizar también significa blindar.
En definitiva, el mensaje de la DGA en el SummitMercado 2026 debe asumirse como política país: la eficiencia en la frontera es una inversión nacional. Si el comercio exterior ya es un motor sustantivo del desempeño económico, su infraestructura institucional —Aduanas incluida— es parte del capital productivo de la República Dominicana. Y si queremos un país que exporte más, atraiga más nearshoring y genere empleos de mayor productividad, tenemos que tomarnos en serio lo que a veces se subestima: procedimientos, tiempos, pagos, controles, datos.
La República Dominicana tiene una ventaja geográfica que no basta por sí sola; necesita convertirse en ventaja gestionada. Y ahí la Aduana moderna es decisiva: una aduana que facilita con rigor, que digitaliza con sentido, que controla con inteligencia y que sirve con transparencia. Cuando la frontera funciona, el país se ensancha.
En el #SummitMercado 2026: Transporte, Logística y Zonas Francas, el Dir. @nelsonarroyop enfatizó que la eficiencia es clave para el desarrollo económico del país, y que el comercio exterior supera el 35 % del PIB y más de US$44,500 millones en mercancías en 2025. #AduanasRD pic.twitter.com/yASeO3ZkLp
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) April 30, 2026
@nelsonarroyop destacó que, 260 empresas están registradas bajo el programa #OEA Simplificado. Y también anunció que en junio #AduanasRD habilitará el pago con tarjetas de crédito, presencial y digital, facilitando el cumplimiento aduanero, especialmente para las #MIPYMES. pic.twitter.com/TIpSL3BfAx
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) April 30, 2026
Participamos en la Primera Reunión Ordinaria del Comité Nacional de Seguridad de la Aviación Civil, reafirmando nuestro compromiso con la protección, control y fortalecimiento de los procesos que garantizan un transporte aéreo seguro en la República Dominicana. ✈️🇩🇴#AduanasRD pic.twitter.com/A5zkA1L3dj
— Dirección General de Aduanas (@aduanard) April 30, 2026
🚢📦 Un país que mueve mercancías con eficiencia, mueve oportunidades.
En el #SummitMercado2026, la Dirección General de Aduanas reiteró una idea clave: la eficiencia es parte del desarrollo. Cuando los trámites se simplifican, cuando se digitaliza con propósito y cuando el comercio fluye con transparencia, gana el Estado… y gana el sector productivo. 🇩🇴⚙️
💳✅ Además, un paso importante para las #MIPYMES: la habilitación de pagos con tarjeta (presencial y digital) para facilitar el cumplimiento y reducir fricciones. 📲⚡
📌 La meta es clara: fortalecer la competitividad y consolidar a República Dominicana como #HUBLogístico regional.
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✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez [revistamercado.do], [exprimidormedia.com], [visionglobal.do], [elnacional.com.do]
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