Mostrando las entradas con la etiqueta Viviendas anegadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viviendas anegadas. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de septiembre de 2017

Más de 8.800 viviendas anegadas en la República Dominicana tras huracán María


0

Más de 8.800 viviendas anegadas en la República Dominicana tras huracán María

EFE/Luis Tavárez
SANTO DOMINGO.- Una total de 8.856 viviendas están anegadas en la República Dominicana a causa de las inundaciones provocadas por los efectos del huracán María, que mantienen a más de 26.000 personas fuera de sus hogares y 26 comunidades incomunicadas, informó hoy el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
Las intensas lluvias y las consecuentes inundaciones, que han afectado gran parte del país desde la semana pasada, han destruido 188 casas y han afectado parcialmente otras 861.
Esto ha ocasionado que 24.384 personas se hayan trasladado a casas de familiares y que 1.819 estén el albergue oficiales, de acuerdo con el COE, que mantiene a 20 de las 32 provincias del país en alerta, aunque solo varias localidades de las provincias de Montecristi (noroeste) y Duarte (noreste) están en roja (máxima).
A su vez, 26 comunidades están incomunicadas y 27 acueductos se encuentran fuera de servicio, lo que mantiene sin agua a 389.352 personas, según el informe oficial, que precisó, además, que las lluvias ocasionaron daños a 14 puentes y a 5 carreteras.
El huracán causó un muerto en el norte a causa del derrumbe del techo de una vivienda y otro en el este tras intentar cruzar una cañada desbordada, según fuentes de la de Defensa Civil, pero el COE no incluye en sus estadísticas ambas muertes, por considerar que se trata de episodios indirectos.
Tras el paso el jueves anterior del huracán María por la costa este y noreste de la República Dominicana, el país ha recibido fuertes lluvias, que se han prolongando desde el fin de semana por una vaguada y una onda tropical, provocado el desbordamiento de importantes ríos, así como arroyos y cañadas.
La Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) prevé una reducción "significativa" de las lluvias a partir de mañana, miércoles, en todo el país, aunque no descartó algunos chubascos aislados en fronteriza, sectores de la cordillera central y Los Haitises, en el noreste.EFE http://www.7dias.com.do/portada/2017/09/26/i234684_mas-800-viviendas-anegadas-republica-dominicana-tras-huracan-maria.html#.Wcsi5mjWzIU

jueves, 4 de mayo de 2017

Los muertos del agua Andrés L. Mateo

Los muertos del agua

Andrés L. Mateo - 4 de Mayo de 2017
Andrés L. Mateo(La de nuestro país es una historia recurrente. Nos parecemos a Sísifo, el semidios de la mitología griega que por robar el fuego a los Dioses y dárselo a los humanos comunes y corrientes, fue condenado a subir una piedra hasta la cima de una montaña; y luego la piedra se devolvía rodando hacia abajo. El destino de Sísifo era volver a subir la piedra, y así hasta la eternidad de su existencia. Sísifo era expresión de un esfuerzo inútil, signado por el peso del destino. En el mundo griego, el destino era más inexorable que la muerte, por eso era imposible eludirlo. Pensé todo eso cuando me disponía a escribir un artículo sobre los últimos aguaceros caídos en el país y sus consecuencias. Recordé que hacía apenas unos meses había escrito un texto semejante ante una tragedia del agua semejante, y me dije que la imagen de Sísifo debería estar en el escudo nacional. La piedra se devuelve una y otra vez. No vale la pena escribir otro artículo. Reproduzco el anterior  porque es la misma tragedia.)
¿Éstos, señor, son muertos de tu ira? ¿Los del huracán Matthew, Padre del Alba, son los muertos del agua? ¿No está Dios inscrito en las cosas, como decía San Juan de la Cruz, extasiado ante el amanecer? ¿Y si Dios es como un prójimo, por qué su mano fuerte sólo azota a los pobres, los olvidados, los excluidos de la riqueza material?  ¿O es, acaso, que bajo la mirada negra y cejuda del desconsuelo, tu infinita bondad nos descubre el horror, la mentira y el crimen de quienes durante siglos nos han gobernado? ¿Es tu ira la otra cara del “progreso”?
Como un dinosaurio que expira hundido en el fango, la palabra se me ha quedado atragantada, inútil y artrítica para responder a quienes cargan a tu cuenta estos muertos del agua. Hace tiempo, señor, que la palabra es un medio inadecuado entre nosotros para plasmar la verdad, pero quién sino tú sabes que ésos no son los muertos de tu ira. Soy tu siervo, una brizna insignificante que tiene el corazón rebosante de amor, y se asombra de que todos los días la luna siga igual de luminosa. Por eso, Señor, ante la desgracia del  huracán Mattew, diré algunas palabras en tu nombre.
Estos muertos son un paisaje pavoroso al cual quedan expuestas las deudas sociales y la inequidad. No son los muertos de la ira de Dios, son los muertos de los presuntuosos y los corruptos, son los muertos de las desigualdades, son los muertos de las postergaciones y el vil susurro del reptil de la injusticia, que palpita en el fondo del hombre y la mujer arrinconados en la miseria solemne de  esta media isla. Son los muertos del robo descarado  de la riqueza social, los muertos de la impunidad, son los muertos sobre los que se empina la adolorida memoria de las grandes pérdidas. Y son, además, la notificación del fracaso de la clase dirigente dominicana, que ha permitido la atrocidad de que sus gobernados vivan en la  exclusión social absoluta como algo natural, y cuando ocurren desastres como éste culpan a Dios. .
Éstos no son tus muertos, Señor, pero Tú los pusiste ante nuestros ojos consternados, sin el menor atisbo de ironía celestial, para que supiéramos que sin un destello de revelación no hay nada. Ninguno de estos muertos del agua estaba inscrito en el presupuesto nacional. Ninguno contaba para ser pasajero de la esperanza. Ninguno era invitado en el dulce banquete de la abundancia que todos los meses anuncia el Gobernador del Banco Central. No hay uno solo abrigado en el mundo maravilloso de los discursos del “primer mandatario”.  Únicamente tú los escogiste, Señor, para que todos veamos desplegada nuestra miseria verdadera, para que sintamos tu voz que tiembla debido a la rectitud de que se inviste, para que sepamos que si alguien trata de envolver la verdad, la verdad misma lo engulle en su negra garganta. Ahí hemos quedado, Señor, clavados frente a nuestra culpa, pasmados porque es como si de pronto nos descubriéramos desnudos, y nos lleváramos las manos a la cabeza. Todos estamos desnudos, avergonzados. Cada vez que un temporal nos azota, o cuando una desgracia “natural” nos embiste salen a relucir nuestras desnudeces.    ¿No está Dios inscrito en las cosas, como decía San Juan de la Cruz, extasiado ante el amanecer? http://acento.com.do/2017/opinion/8454226-los-muertos-del-agua-2/