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martes, 23 de enero de 2018

Esto es lo que nos dijo Óscar Pérez antes de su muerte

AMÉRICA LATINA |VENEZUELA 
Esto es lo que nos dijo Óscar Pérez antes de su muerte 
Por NICHOLAS CASEY 21 de enero de 2018
Este domingo se realizó el funeral de Óscar Pérez, un líder rebelde asesinado por fuerzas del gobierno venezolano el pasado 15 de enero. CreditMeridith Kohut para The New York Times
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El fin había llegado para Óscar Pérez.
Por su rostro corría sangre. Sus hombres intentaban dar pelea detrás de estufas y gabinetes mientras el gobierno venezolano rodeaba su escondite. Horas después, él y media decena de hombres yacían muertos en el piso.
Pérez, abatido el pasado 15 de enero por fuerzas gubernamentales, pasó sus últimos años como protagonista de narrativas espectaculares —algunas en la pantalla de cine; otras en la vida real— en las que siempre interpretaba al héroe.
Había sido el protagonista de una película de acción: un piloto que luchaba contra el crimen desde un paracaídas con un perro atado a su espalda. El último junio encabezó un ataque con helicóptero durante las protestas en Venezuela, disparó contra el Tribunal Supremo y desplegó un letrero en el cual llamaba a la población a rebelarse.
Aunque sus acciones habían cautivado y causado el enojo de muchos venezolanos, su público había disminuido hacia sus últimos días.
Pérez pasó muchos días y tardes de este enero agachado sobre la pantalla de un celular, a través del cual enviaba mensajes encriptados a The New York Times; la identidad de ambas partes era confirmada ante el otro mediante un video breve que se enviaba en cada intercambio de mensajes.
Los mensajes de texto enviados en diciembre y enero, además de grabaciones y entrevistas realizadas durante el mismo periodo, representan algunas de las últimas palabras del hombre que llegó a ser el más buscado en Venezuela: un agente de policía renegado que había cautivado la atención de una nación y un luchador fugitivo que a veces parecía estar muy consciente de que sus días podrían estar contados.
“Lucho por la libertad del país, la oportunidad de un mejor mañana”, dijo un mediodía a principios de enero a través una aplicación de mensajería. “El temor de [perder] la vida es lo menos que tengo ahora. No es el temor de la vida, sino el temor de fracasar, de fallar a la gente”.
Después de su muerte, el cadáver de Pérez, con dos impactos de bala y la mandíbula fracturada, permaneció en un congelador de una morgue en Caracas y era vigilado por un guardia armado. Este domingo su cuerpo fue enterrado desnudo, excepto por una sábana blanca en la que estaba envuelto. Cerca del lugar del funeral, un hombre voló una cometa de papel que tenía escrita la palabra “Libertad”.
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A la izquierda, Aura Pérez, tía de Óscar Pérez, caminando hacia el sitio del entierro. Ella recibió el cuerpo de la morgue porque es la familiar más cercana que todavía permanece en Venezuela. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Pérez fue un actor, un detective de la policía y un insurgente. Para el gobierno era un terrorista. Para sus seguidores había sido un luchador por la libertad, un héroe popular moderno de la talla de Robin Hood o el Che Guevara. Algunos escépticos decían que su historia posiblemente no era cierta; que pudo haber sido una especie de doble agente para hacer quedar mal a la oposición.
Sin importar cómo fuera visto por la gente, sus acciones resonaron en todo el país. Venezuela vive una crisis económica que ha dejado a los hospitales sin medicina y ha causado que los bebés mueran de malnutrición. Un presidente impopular ha frenado las protestas con mano de hierro: más de 100 personas murieran en las calles de Caracas el año pasado en enfrentamientos entre policías y manifestantes. Pocos parecen seguir esperanzados respecto al estado democrático en Venezuela.
Después de su vuelo en el helicóptero sobre Caracas en junio, Pérez se convirtió en un símbolo de los crecientes agravios del país: un policía temerario que se había rebelado en contra del gobierno y había pedido a otros que hicieran lo mismo.
Sin embargo, Pérez dijo que si algo lo persiguió hasta el final es que esa rebelión nunca ocurrió.
“Nosotros esperábamos que ese día hubiera un llamado a la calle, para que se diera cuenta de que sí comenzó un movimiento”, dijo en otro de sus mensajes. “Pero lamentablemente no lo hubo”.
Pérez, quien se unió a la unidad de investigación de la policía venezolana hace quince años, podría haber sido solo otro detective, de no ser por su actuación en la película Muerte suspendida, que se estrenó en 2015. En ella interpreta a un inspector llamado Efraín Robles que rescata a un empresario venezolano de sus secuestradores.
Pérez dijo que la idea de actuar en la película le llegó después de un operativo policiaco en un barrio pobre de Caracas, donde conoció a un joven a punto de unirse a una pandilla. Pérez no encontró la manera de convencerlo de no caer en una vida de delitos, pero notó lo influido que estaba por lo que había visto en televisión.
“Literalmente, él olvidaba el hambre viendo televisión”, dijo. “Es ahí cuando tú te das cuenta del poder tan grande que tienen los medios audiovisuales, el cine”.
La película prefigura las acciones por las cuales Pérez se volvería notorio en la vida real. Su personaje —también un piloto— persigue criminales a través de las calles de la capital desde el aire y, al final, bucea con un rifle hasta llegar al yate del villano.
Pérez dijo que la película también mostró la clase de fuerza policiaca que él deseaba que existiera en Venezuela: fotos de los criminales desplegadas en pantallas de alta tecnología, escenas del crimen cuidadosamente analizadas por expertos forenses, hombres en batas de laboratorio examinando los resultados.
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Nicol Díaz, de 17 años, a la derecha, y José Díaz, de 13, al centro, lloran sobre la tumba de su padre, José Alejandro Díaz Pimentel, un rebelde asesinado junto con Pérez en un enfrentamiento con fuerzas gubernamentales.CreditMeridith Kohut para The New York Times
Pero la realidad que él vivía era muy diferente, dijo Pérez, a medida que veía el colapso de la economía del país. “No había recursos”, dijo. “Ves técnicos trabajando con reactivos que ellos mismos tienen que comprar para trabajar”.
Otros acontecimientos comenzaron a enfadarlo. Grupos armados a favor del gobierno, conocidos como colectivos, que trabajaban con policías corruptos para extorsionar y robar. Algunas investigaciones eran bloqueadas, incluidas las de cargamentos de cocaína que Pérez dijo que descubrió en repetidas ocasiones y le dijeron que ignorara. Las aseveraciones de Pérez sobre la corrupción dentro de la fuerza policiaca no pudieron ser confirmadas de manera independiente.
“Ellos eran los que estaban traficando drogas”, dijo Pérez sobre los funcionarios del gobierno. Entre ellos, según Pérez, estaría Néstor Reverol, quien ahora funge como ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela. (Reverol enfrenta una acusación en Estados Unidos por supuestamente detener investigaciones sobre narcotraficantes mientras estaba al mando de la Guardia Nacional Bolivariana).
Pérez dijo que él había pensado durante años en usar el helicóptero para expresar su desacuerdo. Pero el año pasado, su furia se unió a la de miles de venezolanos que salieron a las calles durante cuatro meses de violentas protestas contra el presidente Nicolás Maduro. Pérez dijo que culpa a Maduro y a su gobierno por la situación de Venezuela: la escasez, la corrupción y la creciente delincuencia en el país.
La semana previa al ataque en helicóptero, dijo, su hermano había sido asesinado por ladrones cuando le robaron el teléfono celular; lo apuñalaron a dos cuadras de su casa.
“Tuve que ir a reconocer a mi hermano, tendido sobre una plancha de acero, totalmente fría”, contó. “Tú siendo policía ves cómo alguien tan directo a ti muere por el flagelo de la delincuencia producto de una mala gestión del gobierno”.
El 27 de junio, Pérez piloteó el helicóptero y afirmó que nuevamente era tiempo de poner el ejemplo para los venezolanos.
El cielo sobre Caracas estaba despejado cuando las explosiones sonaron —granadas aturdidoras lanzadas desde el helicóptero, las cuales tenían el objetivo de llamar la atención, pero sin causar daños, dijo Pérez—. Entonces, él piloteó el helicóptero al edificio del Ministerio de Interior, donde disparó balas de salva. Mientras una multitud miraba el espectáculo que se desarrollaba en el cielo, Pérez desplegó un letrero convocando a las personas a rebelarse.
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El último adiós en las tumbas de José Alejandro Díaz Pimentel y Abraham Agostini, ambos asesinados en el enfrentamiento con fuerzas gubernamentales. CreditMeridith Kohut para The New York Times
“Fue para despertar la conciencia no solo del pueblo y demostrarles que no pierdan la fe, sino también despertar la conciencia del resto de los funcionarios”, dijo en uno de los mensajes.
Los eventos conmocionaron a la nación. Por un tiempo, algunos pensaron que quizá estaba gestando un golpe de Estado.
No obstante, Pérez actuó acompañado tan solo de un grupo pequeño y los partidos de oposición no apoyaron su llamado. Su helicóptero sufrió una falla hidráulica, dijo, y fue obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en un campo donde los residentes llamaron a las autoridades. Dijo que escapó antes de que llegaran.
A partir de ese momento fue un fugitivo, pero uno que tenía la atención completa del país.
Publicó fotos de sí mismo y otros hombres armados con rifles robados en Instagram. Tres semanas después del ataque hizo una osada aparición pública al hablar en un mitin en contra del gobierno, donde repitió un mensaje cuyo tono se volvió cada vez más reprobatorio.
“Debemos rescatar los valores, la moral y las buenas costumbres del país”, gritó ese día a las cámaras de televisión. “Es nuestra convicción, nuestro legado”, agregó. “Si tú estás listo, también nosotros estaremos listos. ¡A defender al pueblo!”.
Pero sus llamados a la gente para alzarse en armas parecían llegar a oídos sordos. El 30 de julio, Maduro consolidó aún más su poder al crear la Asamblea Nacional Constituyente, organismo compuesto por funcionarios leales a su gobierno que quedó por encima de la legislatura nacional, la única rama del gobierno que no controlaba su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela.
Las calles fueron militarizadas y el descontento público fue prohibido por órdenes presidenciales. Las protestas desaparecieron casi por completo.
El camino de Pérez sería más solitario a partir de entonces. Él describía a una banda de alrededor de cincuenta hombres que lo seguían, frecuentemente dispersos en grupos más pequeños, que entrenaban en casas de seguridad y se repartían las labores como cocinar, limpiar y transmitir mensajes en línea.
El número de seguidores que Pérez afirma que tenía no pudo ser confirmado de manera independiente.
En su ausencia pública, el gobierno los pintaba como una banda rebelde terrorista que había intentado matar a la gente ese día en el tribunal. Maduro hacía referencias con frecuencia a Pérez en discursos, al mencionar que él y la oposición planeaban actos terroristas violentos para llevar al país a la guerra civil.
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Las fuerzas de seguridad del gobierno impidieron el paso a algunos venezolanos al lugar del funeral de José Alejandro Díaz Pimentel y Abraham Agostini. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Las acusaciones irritaron a Pérez hasta su muerte. “Si hubiésemos querido asesinar a alguien, ya lo hubiéramos hecho”, dijo.
Incluso cuando las autoridades estaban cada vez más cerca de él, seguía confiado en que continuaría siendo más astuto que ellos. “Siempre estamos un paso adelante gracias a la gente que nos respalda, a mi equipo de inteligencia que está dentro de las instituciones”, dijo.
Antes de irse a dormir la noche en la que sería asesinado, Pérez envió de nuevo un mensaje a The New York Times.
“Te aviso…”, dijo, refiriéndose a una hora para la siguiente entrevista. Era pasada la medianoche, las 00:45.
En las primeras horas de la mañana del lunes, Pérez publicó un video en su cuenta de Instagram. Había sido hallado por las fuerzas gubernamentales.
Al principio no hubo disparos. Pérez llama a un mayor del ejército parado afuera que le dice que se rinda, que el Estado ha ganado. Pérez dice que no se entregará porque teme que matarán a los civiles en el lugar. Todos están tranquilos.
Sin embargo, lo grabado rápidamente deriva en caos. Pérez mira hacia su teléfono, la sangre se derrama hacia su ojo derecho. Pide a los venezolanos que salgan a las calles de inmediato. En la pared empieza a haber marcas de bala y en el fondo se escuchan disparos de arma de fuego. Dice que él ofrece entregarse, pero el gobierno está lanzando granadas.
En un video, acepta que su tiempo se ha agotado.
“Ahora solo ustedes tienen el poder para que podamos ser libres todos”, dice. “Dios con nosotros y Jesucristo me acompaña. Dereck, Santiago, Sebastián, los amo con todo mi corazón, hijos. Espero volverlos a ver”.
Horas después, esa mañana, el gobierno de Venezuela dijo que el grupo había sido “desmantelado”. Pérez y otras cinco personas estaban muertas. Dos policías fueron asesinados, dijeron los funcionarios.
La muerte de Pérez, transmitida en Instagram, dejó estupefacto al país, al convertir sus últimos momentos en su espectáculo público final. Y casi como en una película, los caminos de la vida que lo llevaron a la rebelión parecían juntarse una última vez esa semana.
Reverol, el funcionario que Pérez dijo alguna vez que lo había frenado para investigar a narcotraficantes, estuvo entre los primeros en declarar la victoria. Reverol calificó al grupo de Pérez como “una peligrosa célula que en los últimos meses generó ataques terroristas”.
El cuerpo de Pérez, ensangrentado y todavía portando un chaleco, fue llevado a la morgue de Caracas. Ahí estuvo hasta antes del entierro; cerca del lugar donde había identificado el cadáver de su hermano el año anterior y donde había decidido que era momento de actuar. 
https://www.nytimes.com/es/2018/01/21/oscar-perez-venezuela-maduro-mensajes/?smid=tw-share-es

VENEZUELA | Podrán matar el cuerpo, pero no el mensaje | familiares de Óscar Pérez despidieron al ex policía asesinado con una misa en Caracas

domingo, 21 de enero de 2018

VENEZUELA | Podrán matar el cuerpo, pero no el mensaje | familiares de Óscar Pérez despidieron al ex policía asesinado con una misa en Caracas

"Podrán matar el cuerpo, pero no el mensaje": familiares de Óscar Pérez despidieron al ex policía asesinado con una misa en Caracas

El evento religioso se llevó a cabo este domingo en el Cementerio del Este. El sacerdote reconoció y valoró "sus ideales de libertad y justicia"


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Familiares y seguidores de Óscar Pérez, el ex inspector de la Policía científica venezolana asesinado el lunes pasado por las fuerzas chavistas, se reunieron este domingo en el Cementerio del Este de Caracas para honrar su memoria con una misa en el lugar en el que fue enterrado este domingo por las autoridades con la presencia de solo dos de sus familiares.
Durante el servicio religioso, el sacerdote dijo que quería honrar "la memoria" del ex policía, de 36 años, que murió la semana pasada en una operación policial junto a seis compañeros de un grupo que se alzó contra el régimen de Nicolás Maduro.
El religioso reconoció "sus ideales de libertad y justicia", además de recordar la importancia que daba a Dios en los videos que grabó desde la clandestinidad contra el chavismo.
Este domingo despidieron los restos de Óscar Pérez durante una misa en el Cementerio del Este de Caracas
Este domingo despidieron los restos de Óscar Pérez durante una misa en el Cementerio del Este de Caracas
"Podrán matar el cuerpo, pero no el mensaje", remarcó.
Pérez -cuya madre, esposa e hijos están fuera del país- fue enterrado este domingo por las autoridades con el cementerio cerrado por militares y contra la voluntad de su familia.
Solo su tía y su prima pudieron asistir al sepelio, y según han denunciado sus parientes no se les permitió vestir al muerto ni se les dio ninguna potestad para decidir sobre el funeral.
El sacerdote valoró los ideales de libertad y justicia de Óscar Pérez
El sacerdote valoró los ideales de libertad y justicia de Óscar Pérez
Ante los ramos de flores y la bandera venezolana que había en el lugar de sepultura -marcado con una piedra con su nombre-, una mujer interpretó el "Ave María" de Schubert, y un hombre soltó al aire una cometa con la palabra "Libertad" escrita en ella.
La familia de Óscar Pérez y las de los demás fallecidos en la operación del pasado lunes llevaban reclamando el cuerpo toda la semana y exigían poder organizarles un funeral según sus preferencias.
Dos de los integrantes del grupo de Pérez -Abraham Agostini y José Díaz Pimentel- fueron enterrados en el mismo cementerio que Pérez.
Delsa Solórzano pidió protección para los hijos de Díaz Pimentel, otro de los agentes sublevados asesinados (EFE)
Delsa Solórzano pidió protección para los hijos de Díaz Pimentel, otro de los agentes sublevados asesinados (EFE)
La única mujer muerta en el operativo, Lisbeth Ramírez, fue enterrada este sábado en su estado Táchira natal, mientras que los hermanos Abraham y Jairo Lugo y el periodista Daniel Soto fueron sepultados en condiciones similares a Pérez en la región del Zulia, de donde eran originarios.
Según las actas de defunción recibidas por los familiares, seis de las siete personas perdieron la vida por un disparo en la cabeza durante la acción policial, en la que las fuerzas del Gobierno -que considera "terroristas" a Pérez y sus hombres- utilizaron armamento de guerra.
Una serie de videos difundidos por Pérez en tiempo real minutos antes de su muerte le muestran negociando con los agentes del régimen, a quienes pide garantías para evitar daños a los civiles "inocentes" que dice que había en la casa donde les encontraron.
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Más de 20 personas -entre ellos varios oficiales del Ejército- han sido detenidos por el caso y familiares de algunas de estas personas han denunciado amenazas y agresiones.
El ministro del Interior venezolano, Néstor Reverol, aseguró en su última aparición pública sobre el caso que las muertes se produjeron en un "enfrentamiento" entre los alzados y la Policía, e informó de la muerte de dos de sus agentes.
La Iglesia católica venezolana ha calificado de "horrible masacre" lo ocurrido y algunos críticos del régimen hablan de "ejecución extrajudicial".
El Parlamento venezolano, en manos de la oposición, ha creado una comisión que investiga lo ocurrido.
Con información de EFE https://www.infobae.com/america/venezuela/2018/01/21/podran-matar-el-cuerpo-pero-no-el-mensaje-familiares-de-oscar-perez-despidieron-al-ex-policia-asesinado-con-una-misa-en-caracas/
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viernes, 19 de enero de 2018

Cuatro días después de la masacre, la dictadura de Nicolás Maduro permitió que los familiares reconozcan los cuerpos de Óscar Pérez y sus compañeros

Cuatro días después de la masacre, la dictadura de Nicolás Maduro permitió que los familiares reconozcan los cuerpos de Óscar Pérez y sus compañeros

La diputada opositora Delsa Solórzano informó que varios cadáveres fueron identificados y que, una vez que concluya el procedimiento, se hará la entrega de los mismos

Los rebeldes que fueron asesinados por el régimen de Nicolás Maduro
Los rebeldes que fueron asesinados por el régimen de Nicolás Maduro
Finalmente, y tras más de 72 horas de espera e incertidumbre, este jueves por la noche los familiares de los integrantes del grupo liderado por Óscar Pérez, que fueron acribillados por el régimen de Nicolás Maduro el lunes cuando estaban dispuestos a entregarse, pudieron ingresar a la morgue de Bello Monte para la identificación de los cuerpos.
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La diputada opositora Delsa Solórzano informó que varios cadáveres fueron identificados por sus familiares y que, una vez que concluya el procedimiento, se hará la entrega de los cuerpos.
En tanto, el periodista Luis Gonzalo Pérez sostuvo que la tía de Óscar Pérez, Aura Pérez, confirmó que el cadáver pertenecía a su sobrino y que pudo reconocerlo por ciertos rasgos en su cara.
Por su parte, la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) tildó este jueves de "masacre" el operativo policial del lunes en el que murieron 9 personas, entre ellas, el ex agente Óscar Pérez que se rebeló contra Nicolás Maduro.
La jerarquía católica en el país caribeño emitió un comunicado en el que "denuncia la horrible masacre evidenciada en las ejecuciones extrajudiciales y muertes de civiles en acciones perpetradas por fuerzas militares".
"Este acto nos pone ante la degradación e irrespeto de la dignidad y los derechos humanos atinentes a cualquier persona", prosigue el escrito de la CEV en el que exigen a las autoridades una investigación sobre dicha operación.
Oscar Pérez
Oscar Pérez
Pérez se rebeló contra Maduro el pasado mes de junio cuando sobrevoló Caracas con un helicóptero de la Policía científica y disparó contra dos edificios oficiales sin causar heridos o muertos.
Desde entonces grabó desde la clandestinidad varios videos en los que pedía un alzamiento popular contra el Gobierno chavista, y el mes pasado asaltó, junto con sus hombres, una base militar de la que sustrajo armamento y sometió a los soldados, a los que les recriminó su lealtad hacia Maduro.
Antes de ser abatido, el ex agente de 36 años difundió en las redes varios videos en los que pedía entregarse para salvar las vidas de los "civiles inocentes" que decía que había en la vivienda donde se atrincheró en el oeste de Caracas https://www.infobae.com/america/venezuela/2018/01/19/cuatro-dias-despues-de-la-masacre-la-dictadura-de-nicolas-maduro-permitio-que-los-familiares-reconozcan-los-cuerpos-de-oscar-perez-y-sus-companeros/
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