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jueves, 31 de octubre de 2024

Hay espacio para que el Banco Central baje tasa de interés

Economía Mario Mendez  octubre 31, 2024 00:01 |
Hay espacio para que el Banco Central baje tasa de interés 
Hay espacio para que el Banco Central baje tasa de interés

Sede Banco Central

Podría comprar por adelantado la esperada reducción de tipos de la Fed en noviembre, apoyado en una inflación que está en su meta

El Banco Central tiene espacio para decidir una nueva reducción de la tasa de interés en su reunión de política monetaria de fin de este mes de octubre (sería la tercera en el nuevo ciclo de flexibilización monetaria).

El BCRD había bajado el 29 de agosto su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, disminuyendo de 7.00 % a 6.75 % anual y el 30 de septiembre la volvió a reducir en 25 puntos básicos, disminuyendo de 6.75 % a 6.50 % anual.

La reducción del 29 de agosto fue una compra por adelantado de la reducción de los tipos de la Fed, prevista para la reunión de septiembre; pero como el fruto de esa compra llegó en partida doble (en vez de una reducción esperada de 25 puntos, la Fed redujo los tipos en 50 puntos), el BCRD dispuso la segunda reducción de tipos en 25 puntos.

Ahora todas las condiciones están dadas para que la Reserva Federal vuelva a reducir los tipos en su reunión de noviembre, que sería la segunda reducción en el actual ciclo de flexibilización monetaria.

En primer lugar está el hecho de que a mediados de octubre el Banco Central Europeo, se incorporó a la política de flexibilización monetaria con una reducción de los tipos de interés en 25 puntos básicos hasta el 3,25%, y lo hizo ante el apagón económico de Europa y la moderación de la inflación.

Este apagón se ha extremado, lo que llevó al Fondo Monetario Internacional a proyectar que la economía alemana se estancará este año. El FMI había pronosticado un crecimiento del 0,2% para Alemania en sus previsiones anteriores.

Y en cuanto a la economía de Estados Unidos, se espera un informe sobre desempleo de octubre que podría arrojar un resultado débil y hasta decepcionante, a causa de la huelga de Boeing y los daños causados por los huracanes Helene y Milton.

Ayer se informó que el ritmo anual de crecimiento de la economía de EEUU entre julio y septiembre fue del 2,8 %, una ralentización respecto a la cifra registrada en el periodo previo, del 3 %.

De manera que las condiciones están dadas para que el fino olfato de la autoridad monetaria conduzca al BCRD a no perder la oportunidad de dar continuidad al ciclo de flexibilización monetaria, recomprando por adelantado la esperada reducción de tipos de la Fed en noviembre, apoyado en una inflación que está en su meta..

https://hoy.com.do/hay-espacio-para-que-el-banco-central-baje-tasa-de-interes/

lunes, 12 de agosto de 2024

Perspectivas de política monetaria / El rol de las tasas de interés en la estabilidad económica. Por Jaime Aristy Escuder @AristyEscuder /

Perspectivas de política monetaria
El rol de las tasas de interés en la estabilidad económica
Por Jaime Aristy Escuder
@AristyEscuder 

La política monetaria es clave para el desempeño económico a corto plazo. Los bancos centrales diseñan y ejecutan medidas monetarias para alcanzar y mantener la estabilidad de precios y, en muchas ocasiones, evitar que las perturbaciones transitorias -económicas, políticas, sanitarias y ambientales- desvíen excesivamente el producto interno bruto (PIB) de su nivel potencial.

Es usual que los bancos centrales adopten regímenes de política monetaria que incluyen metas explícitas de inflación. Dichas instituciones determinan el nivel de tasa de interés compatible con la meta de inflación y con un nivel de PIB cercano al potencial. Para lograr ese nivel de tasa de interés a corto plazo, se mueve la cantidad de los agregados monetarios mediante operaciones de compra y venta de títulos de deuda. La tasa de interés que se obtiene es la referencia del mercado que influye sobre la curva de rendimiento de los títulos financieros.

Cuando la tasa de inflación se coloca por encima de la meta, las autoridades monetarias suben la tasa de interés de referencia. El ajuste monetario eleva la tasa de desocupación, presiona hacia abajo la tasa de crecimiento de los salarios y disminuye la demanda de bienes y servicios del sector privado. El resultado de esos movimientos económicos es una menor tasa de inflación y un menor ritmo de crecimiento del PIB.

El principal activo de un banco central es su credibilidad. Por ese motivo, adopta decisiones rigurosas, que tienen en cuenta la mayor cantidad de variables, controlables o no, para minimizar la probabilidad de que algo se rompa -como el anclaje de las expectativas de inflación o la solvencia bancaria- y sea necesario dar marcha atrás. Además, hay que recordar que "en economía no hay almuerzo gratis." Alcanzar un objetivo acarrea un costo que se ha de pagar, sea con mayor tasa de desocupación, menor ritmo de crecimiento del PIB o mayor depreciación de la moneda nacional.

En ese contexto, cabe remarcar la estrecha relación existente entre las decisiones de los bancos centrales y las variaciones cambiarias. Cuando el banco central de Estados Unidos aumenta su tasa de interés real -que es la nominal ajustada por la inflación- respecto a la del Banco Central Europeo, atrae recursos de los inversionistas internacionales hacia los títulos financieros emitidos en dólares y se aprecia la moneda estadounidense respecto al euro. La reducción del diferencial entre la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal y la de los países de América Latina, incluida la República Dominicana, explica la depreciación observada en lo que va de año de las monedas latinoamericanas con relación al dólar. Esa vinculación implica que los bancos centrales, en particular en los países en desarrollo, deben incluir en su función de reacción las medidas adoptadas por la Reserva Federal.

Uno de los mayores errores de un banco central es tomar decisiones en función de lo que en cada momento pueda interesar o convenir al mercado de valores. Este reacciona rápidamente a las informaciones de inflación, crecimiento económico, condiciones laborales y desempeño de las empresas que cotizan en bolsa. Además de fluctuar con el ciclo económico y los fundamentos del mercado, el precio de las acciones es sensible a las condiciones monetarias. Cuando el banco central aumenta la liquidez para estimular el crecimiento del PIB, una parte de ella desemboca en el mercado bursátil y eleva los precios de las acciones. Si el aumento de la liquidez ocurre en momentos en que existe una manía, como la del "dot-com" o la de la inteligencia artificial, se genera un incremento exponencial de los precios de las acciones y se crea una burbuja. La anomalía del mercado se desinfla o estalla cuando sale a la luz información que revela la irracionalidad e inconsistencia de las expectativas.

La caída brusca de los principales mercados de capitales ocurrida hace una semana presionó a los bancos centrales, entre ellos el japonés. En Estados Unidos, la noticia sobre la reducción del ritmo de creación de empleo y el incremento de la tasa de desocupación generó una turbulencia bursátil que elevó a más de 70% la probabilidad de que en septiembre la Reserva Federal realice un recorte de 50 puntos básicos a la tasa de interés de referencia. El recorte estimularía la economía a través de la inversión y del consumo, resultado que aumentaría el precio de las acciones. Además, a menor tasa de interés, mayor es el valor presente del flujo de efectivo de los negocios y, por tanto, más elevado es el valor de los títulos de renta variable.

Dado que la tasa de inflación interanual a junio fue de 2.5%, un nivel superior a la meta del 2%, no es recomendable que la Reserva Federal baje 50 puntos básicos a su tasa. Cabe recordar que el banco central actúa según el comportamiento de la tasa de inflación y del crecimiento económico, no de la evolución del precio de las acciones. Lo que demostró el premio Nobel de Economía, Ben Bernanke, es que la volatilidad del mercado de capitales es relevante para las autoridades monetarias solo si atenta contra la estabilidad del sistema financiero. En esa situación es necesario intervenir para minimizar la probabilidad de quiebra de bancos y evitar una depresión económica. El escenario descrito es poco probable en la actualidad; por tanto, es previsible que en septiembre el ajuste de la tasa de interés de la Reserva Federal sea de 25 puntos básicos.

Por último, es posible que el Banco Central de la República Dominicana, ante el inminente inicio del ciclo a la baja de la tasa de interés en Estados Unidos, reduzca en la reunión de agosto su tasa de interés en 25 puntos básicos. Al mismo tiempo, podría tomar algunas medidas monetarias para que las tasas de interés interbancaria, activa y pasiva, que han subido mucho en lo que va de año, comiencen a bajar para estimular el ritmo de crecimiento del PIB. El cambio de postura monetaria requiere de mucha experiencia, prudencia y credibilidad, pues hay que evitar que la depreciación cambiaria que se registraría ocasione la pérdida del anclaje de las expectativas de inflación.

Es posible que el Banco Central de la República Dominicana, ante el inminente inicio del ciclo a la baja de la tasa de interés en Estados Unidos, reduzca en la reunión de agosto su tasa de interés en 25 puntos básicos.


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miércoles, 31 de mayo de 2023

BCRD reduce su tasa de política monetaria en 50 puntos básicos, al pasar de 3.50 % a 3.00 % anual


BCRD reduce su tasa de política monetaria en 50 puntos básicos, al pasar de 3.50 % a 3.00 % anual

Santo Domingo, 31 de agosto de 2020

En su reunión de política monetaria del mes de agosto de 2020, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) dispuso la reducción en 50 puntos básicos de su tasa de interés de política monetaria, pasando de 3.50 % a 3.00 % anual. En adición, decidió estrechar el corredor de tasas de interés, al disminuir la tasa de interés de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) de 4.50 % a 3.50 % anual, mientras que la tasa de interés de depósitos remunerados (Overnight) se mantiene en 2.50 % anual. De esta forma, el corredor de las facilidades permanentes de liquidez del Banco Central tendrá un rango de ± 50 puntos básicos con respecto a la tasa de política monetaria.

La decisión sobre la tasa de referencia se basa en el análisis exhaustivo del impacto de la pandemia del COVID-19 sobre la actividad económica y la evolución futura de la inflación. En particular, la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor en julio fue de 1.88 %, mientras que la inflación acumulada durante los primeros siete meses del año fue 2.32 %. Por otro lado, la inflación interanual, es decir, de julio de 2019 a julio de 2020, alcanzó 4.35 %, situándose dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, al tiempo que la inflación subyacente, que refleja las condiciones monetarias, alcanzó 4.14 %. En ese sentido, el sistema de pronósticos del BCRD y las expectativas de los agentes económicos señalan que las presiones inflacionarias recientes son de carácter transitorio, asociadas a la evolución de los precios de algunos alimentos y de la recuperación en el precio internacional del petróleo, por lo que se prevé que la inflación se mantendría dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % en el horizonte de política monetaria.

En el entorno internacional prevalece una alta incertidumbre, asociada al ritmo de recuperación económica global y al hecho de que el número de nuevos contagios a nivel mundial aún permanece elevado. En efecto, Consensus Forecasts (CFC), estima en sus proyecciones del mes de agosto una contracción de la economía mundial de -4.7 % para el año 2020, similar a la estimación más reciente del FMI de una caída de -4.9 %. En respuesta a este debilitamiento de la actividad global, los bancos centrales alrededor del mundo continúan reduciendo sus tasas de interés de política monetaria y ampliando las medidas de flexibilización monetaria, con el objetivo de apoyar la demanda interna de sus países.

Para Estados Unidos de América (EUA), nuestro principal socio comercial, Consensus estima que la actividad económica se contraería durante el presente año, al pasar de una expansión de 2.2 % en 2019 a una disminución de -5.2 % en 2020. En este contexto, la Reserva Federal se mantiene aplicando un grupo de medidas monetarias expansivas, previéndose que su tasa de política monetaria (tasa de fondos federales) se mantendría en el rango de 0 % y 0.25 % hasta el año 2022, al tiempo que implementa programas de flexibilización cuantitativa basados en la provisión de liquidez a través de Repos, compras de títulos públicos y privados en el mercado secundario y programas de canalización de crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas, principalmente de los sectores salud y educación. Adicionalmente, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, anunció cambios en los objetivos de política monetaria, otorgando una mayor prioridad a la generación de empleos y permitiendo que la inflación se ubique en el mediano plazo por encima de la meta para compensar los periodos prolongados de baja inflación que se registraron previo a la pandemia.

En cuanto a la Zona Euro, se proyecta que la pandemia provocará una contracción aún mayor en este bloque de países, al pasar de un crecimiento de 1.3 % en 2019 a una disminución de -7.9 % para 2020, de acuerdo a Consensus. Como respuesta a este difícil panorama, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene la tasa de depósitos de corto plazo (Overnight) en -0.50 % anual, mientras implementa un amplio programa de provisión de liquidez a través de la compra de títulos públicos y privados en el mercado secundario. Asimismo, flexibilizó las condiciones del programa de canalización de crédito privado por medio de las entidades financieras y disminuyó la tasa de interés para los créditos a Mipymes y hogares canalizados a través de estas facilidades. De igual forma, el Banco Central de Inglaterra se ha mantenido aplicando medidas de estímulo monetario y programas de provisión de liquidez, además anunció que están evaluando reducciones adicionales en su tasa de política monetaria, pudiendo llevar la tasa de referencia a terreno negativo.

En América Latina, las perspectivas económicas han sido afectadas significativamente, Ante este panorama, estimándose una reducción de -8.0 % en el crecimiento regional para 2020, de acuerdo a Consensus. En este contexto de una marcada ralentización económica, los bancos centrales latinoamericanos han continuado disminuyendo de forma importante sus tasas de política monetaria, destacándose las reducciones acumuladas durante este año de México (disminución de 275 puntos básicos), Brasil (250 puntos básicos), Colombia (225 puntos básicos), Perú (200 puntos básicos), Costa Rica (200 puntos básicos), Honduras (175 puntos básicos), Chile (125 puntos básicos), entre otros. Adicionalmente, los bancos centrales de la región se mantienen implementando de forma generalizada paquetes de estímulo monetario, a través de programas de provisión de liquidez y de canalización de crédito al sector privado.

En relación con las materias primas, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI), utilizado como referencia para fines presupuestarios, se ha estabilizado en torno a los US$40 dólares por barril, proyectándose un precio promedio para 2020 en torno a los US$ 38.5 dólares el barril, por debajo del valor de unos US$ 60 por barril inicialmente previsto en el Presupuesto Nacional. Por otro lado, el precio del oro continúa en incremento, ubicándose en niveles históricos por encima de los US$ 1,900 dólares por onza troy al ser utilizado como refugio de valor en un contexto de alta incertidumbre en los mercados internacionales. En ese sentido, el comportamiento observado durante este año en los precios de los bienes primarios deberá beneficiar los términos de intercambio de la República Dominicana y contribuir a la balanza de pagos, a través de una menor factura petrolera y del incremento en el valor de las exportaciones de oro.

En el entorno doméstico, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), señala que, luego de tocar fondo en abril con una caída de 29.8%, la economía se encuentra en un proceso parcial de recuperación, registrando variaciones de -13.6 % en mayo y -7.1 % en junio. Asimismo, las proyecciones preliminares indican que el crecimiento económico durante el mes de julio se ubicaría en torno a la variación acumulada durante el primer semestre de -8.5 %. Hacia adelante, los modelos de pronósticos prevén que la economía se recuperaría gradualmente durante el resto del año y se acercaría a su crecimiento potencial en 2021, una vez superada las crisis sanitaria y económica derivadas del COVID-19.

En este contexto, el Banco Central continúa implementando un conjunto de medidas monetarias orientadas a mitigar los efectos del coronavirus, a través de un incremento en el financiamiento para los sectores productivos y los hogares. En particular, del total de RD$ 120 mil millones puestos a disposición de las entidades de intermediación en una primera fase, se han canalizado unos RD$ 100 mil millones a través de las distintas facilidades. En una segunda etapa, se están poniendo a disposición de los agentes económicos RD$ 70 mil millones adicionales, a través del incremento en RD$ 10,000 millones de la disponibilidad de Repos de corto plazo y de la creación de la Facilidad de Liquidez Rápida (FLR) por RD$60 mil millones a una tasa de interés de 3.0 % para las entidades de intermediación financiera, con el propósito de apoyar la canalización de recursos hacia sectores productivos claves, en particular a los sectores salud y educación, y de proveer un alivio financiero a los hogares y las Mipymes.

Como resultado de las medidas monetarias, las condiciones financieras se han mantenido favorables, registrándose una reducción en las tasas de interés de los préstamos otorgados por la banca múltiple. Por otro lado, el crédito privado en moneda nacional se expande a una tasa interanual cercana al 10 % al cierre de agosto, observándose una moderación con respecto al ritmo de expansión observado en los últimos meses.

En ese sentido, la nueva reducción de la tasa de política monetaria (que llevaría la disminución en la tasa de referencia a 150 puntos básicos desde inicios de la pandemia) y la flexibilización de los criterios de aplicación de la Facilidad de Liquidez Rápida anunciada recientemente, deberán contribuir a sostener el dinamismo del crédito y proporcionar un alivio financiero a empresas y hogares. La implementación del amplio paquete de estímulo monetario continuará sirviendo de apoyo para la recuperación gradual de los sectores económicos, facilitar la preservación y generación de empleos y permitir la convergencia del crecimiento hacia su potencial en el horizonte de política.

Por otro lado, la pandemia ha afectado significativamente a las finanzas públicas, debido a una caída de los ingresos fiscales por la ralentización económica y por las facilidades de alivio tributario, así como al incremento del gasto público asociado a programas sociales orientados a preservar el empleo y a la implementación de medidas sanitarias. En días recientes, el Poder Ejecutivo sometió al Congreso Nacional una reformulación al Presupuesto General del Estado, con el objetivo de asegurar la disponibilidad de fondos para incrementar los recursos asignados a los sectores de salud y educación, así como mantener los programas de apoyo social y de protección del empleo durante el resto del año. En ese sentido, la ejecución de esta modificación presupuestaria y la posibilidad de acceder a financiamiento externo por unos US$3 mil millones, junto al plan de estímulo monetario adoptado por el Banco Central, contribuirán a combatir los enormes retos derivados de la crisis sanitaria y a facilitar la reactivación gradual de la economía dominicana.

En el sector externo, se debe destacar que en los meses recientes se observa una recuperación progresiva del flujo de divisas, asociada al alto dinamismo que mantienen las remesas familiares, al expandirse de forma interanual en 29.3 % en julio, y a la recuperación en las exportaciones de zonas francas, que crecieron en 2.9 % de forma interanual en el mes de julio, compensando parcialmente el impacto negativo que ha tenido la pandemia sobre el turismo. Asimismo, los altos niveles de Reservas Internacionales del Banco Central, que se ubican en torno los US$7 mil millones (equivalentes a aproximadamente 9.0 % del PIB), y los fuertes fundamentos macroeconómicos permitirán que la institución pueda seguir apoyando al mercado cambiario, contribuyendo a mantener la estabilidad relativa del tipo de cambio ante un convulso entorno internacional.

El Banco Central de la República Dominicana reafirma su compromiso de conducir la política monetaria hacia el logro de su meta de inflación y el buen funcionamiento de los sistemas financiero y de pagos, preservando bajos niveles de inflación y manteniendo la estabilidad relativa del tipo de cambio. En ese sentido, la institución continuará dando especial seguimiento al impacto del COVID-19 sobre la economía dominicana, encontrándose preparada para continuar reaccionando de forma oportuna ante factores que puedan poner en riesgo el objetivo de inflación y afectar la estabilidad macroeconómica.