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domingo, 12 de julio de 2026

Luis Abinader celebró su cumpleaños con una misa

Luis Abinader celebró su cumpleaños con una misa

Monseñor Tomás Morel, arzobispo coadjudtor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, pidió al mandatario continuar sembrando, ya que la perseverancia engrandece y da frutos

Luis Abinader cumplió 59 años.

Santo Domingo. - El presidente Luis Abinader celebró su cumpleaños número 59 con una misa íntima en la capilla San Rafael del Palacio Nacional rodeado de familiares cercanos, amigos y funcionarios.

El mandatario estuvo acompañado de su madre Rosa Sula Corona viuda Abinader, la primera dama, Raquel Arbaje; sus hermanos José Rafael y Rita Sulina Abinader Corona y su suegra Margarita Soneh Curi.

En sus palabras en la celebración, el mandatario agradeció a Dios por su salud y reafirmó su compromiso de seguir trabajando activamente a favor del desarrollo, la paz y la tolerancia en la República Dominicana.

El jefe de Estado dijo siempre celebran una misa en una pequeña capilla, pero optó pro hacemo en la del Palacio Nacional para unificar fuerzas ante los retos que demanda el país.

Recordó que ni en la familia Abinader ni en la Corona existe una arraigada tradición de festejar los cumpleaños de forma masiva al recordar con nostalgia a su padre y a sus tías, quienes solían ver cada aniversario de nacimiento como "un año menos y no un año más".

A pesar de esa visión familiar, el mandatario optó celebrar la vida de manera devota y renovar las fuerzas espirituales y la perseverancia de la gestión ante las demandas del país.

Abinader aprovechó para decirles a los presentes que la oración matutina y nocturna guía sus decisiones diarias para mantener el foco en la planificación estatal.

"El país espera mucho de nosotros y tenemos que prepararnos para seguir trabajando a favor de la nación, entendiendo cada situación y siempre con la tolerancia debida para mantener sobre todo la paz y el desarrollo", expresó.

De la celebración eucarística participaron también la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; el expresidente Hipolito Mejia, la exvicepresidenta, Milagros Ortiz Bosch y el presidente del Senado, Ricardo de los Santos.

En la eucaristía, oficiada por monseñor Tomás Morel, arzobispo coadjudtor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, se elevaron oraciones por la salud, bienestar y sabiduría del mandatario en su condición del jefe del Estado y Gobierno dominicano.

Durante la homilía, el celebrante pidió al mandatario continuar sembrando "porque Dios nos ha colocado en este mundo para que nosotros hagamos la tierra con nuestros dones y talentos".

Recordó que, como nos recuerda la lectura de hoy, muchas semillas se pierden, pero otras dan frutos y eso es lo que quiere el Señor.

“Estamos en un terreno complicado, hay mucha maleza y usted tiene la semilla, usted no se desanime. Hay muchos terrenos rocosos que no le entra nada", recordó monseñor Morel al indicar que aunque muchas semillas se pierden, la perseverancia engrandece y con el tiempo da frutos.

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martes, 7 de julio de 2026

Política Presupuestaria 2027: la ruta fiscal de una nación que debe crecer con sentido estratégico |

Presidente Abinader

Quincuagésima novena reunión del Consejo de Ministros

Política Presupuestaria 2027: la ruta fiscal de una nación que debe crecer con sentido estratégico

La aprobación de la Política Presupuestaria Anual 2027 por el Consejo de Ministros coloca sobre la mesa una pregunta decisiva para la República Dominicana: cómo convertir el gasto público en una herramienta real de transformación, bienestar, productividad e institucionalidad, sin perder de vista la sostenibilidad fiscal ni la responsabilidad frente al futuro.

La aprobación de la Política Presupuestaria Anual 2027, encabezada por el presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña en la quincuagésima novena reunión del Consejo de Ministros, trasciende el carácter rutinario de un trámite administrativo dentro del calendario institucional del Estado. Constituye, más bien, una definición política, económica y estratégica sobre el rumbo que la República Dominicana procura consolidar en una etapa marcada por profundas demandas sociales, presiones fiscales, transformaciones tecnológicas, desafíos geopolíticos y la necesidad impostergable de elevar la calidad del desarrollo nacional.

Un presupuesto público no es solo una suma de partidas, techos financieros, programas y proyectos. Es, en esencia, la expresión concreta de las prioridades de un país. Allí donde se asignan los recursos se revela la verdadera jerarquía de los compromisos públicos. Por eso, la Política Presupuestaria 2027 adquiere una relevancia mayor al organizar el gasto alrededor de los objetivos estratégicos de Meta RD 2036, una visión de largo plazo que procura orientar la acción del Estado hacia el fortalecimiento del capital humano, el desarrollo del capital físico, el incremento de la productividad y la consolidación de la institucionalidad democrática.

En una economía como la dominicana, que ha demostrado capacidad de crecimiento, resiliencia y atracción de inversiones, el gran desafío ya no consiste únicamente en crecer, sino en crecer mejor. Crecer mejor significa transformar el dinamismo macroeconómico en bienestar tangible para la gente; convertir las cifras de expansión en mejores servicios públicos; traducir la inversión en infraestructura en mayor competitividad territorial; y asegurar que la estabilidad fiscal no sea un concepto técnico reservado a especialistas, sino una condición indispensable para proteger el futuro de las familias, las empresas y las instituciones.

La decisión de mantener la asignación equivalente al 4.05 % del producto interno bruto al sistema educativo confirma que la educación continúa siendo el eje más sensible de la política pública dominicana. Sin embargo, el país sabe por experiencia que asignar recursos no basta. La inversión educativa debe medirse no solamente por su volumen financiero, sino por su capacidad de producir aprendizaje efectivo, reducir brechas, mejorar competencias, dignificar la labor docente y preparar a las nuevas generaciones para una economía cada vez más digital, automatizada y competitiva. En ese sentido, la continuidad del Plan Horizonte 2034 representa una oportunidad para pasar de la expansión cuantitativa del sistema a una transformación cualitativa de sus resultados.

La educación dominicana necesita aulas, planteles, transporte escolar y cobertura, pero también necesita liderazgo pedagógico, evaluación continua, innovación curricular, formación técnica pertinente y una conexión más estrecha entre escuela, territorio y empleo. El país no podrá insertarse con éxito en la economía global del conocimiento si no logra que cada peso destinado a educación se convierta en más horas efectivas de aprendizaje, mayor comprensión lectora, mejores habilidades matemáticas, alfabetización digital y capacidades ciudadanas. El presupuesto, por tanto, debe ser una palanca de calidad, no simplemente una garantía de cumplimiento formal.

En salud y protección social, la Política Presupuestaria 2027 plantea la continuidad y culminación de hospitales estratégicos, el fortalecimiento de las Unidades de Atención Primaria, la ampliación de la Red Nacional de Emergencias y la permanencia de programas sociales orientados a proteger a la población ante choques externos. Esta línea de acción resulta crucial en un mundo donde las crisis sanitarias, climáticas, inflacionarias y alimentarias pueden alterar con rapidez la estabilidad de los hogares. Pero también aquí aparece una exigencia mayor: la salud pública debe avanzar desde una lógica reactiva hacia un modelo preventivo, territorial y humano.

Fortalecer la atención primaria no es un detalle técnico; es una decisión estructural. Un sistema de salud que resuelve tarde, atiende de manera fragmentada y concentra la presión en hospitales de alta demanda termina siendo más costoso, menos eficiente y menos justo. La República Dominicana necesita un sistema capaz de acompañar a la ciudadanía antes de que la enfermedad se convierta en emergencia, antes de que la pobreza se profundice por gastos médicos, antes de que la desigualdad territorial determine quién vive más y quién vive peor. El presupuesto de salud debe mirar no solo la infraestructura, sino la calidad del servicio, el abastecimiento, la tecnología, el personal y la confianza de la población.

La infraestructura, otro de los grandes ejes anunciados para 2027, mantiene una importancia estratégica indiscutible. Autopistas, sistemas de transporte integrado, acueductos, saneamiento y programas de mejoramiento de viviendas son inversiones que impactan directamente la productividad, la movilidad, la salud ambiental y la dignidad de la vida cotidiana. No hay desarrollo sostenible sin infraestructura moderna; pero tampoco hay infraestructura verdaderamente transformadora si esta no responde a una visión territorial equilibrada, ambientalmente responsable y socialmente inclusiva.

El país debe evitar que las obras sean vistas únicamente como monumentos físicos del crecimiento. Una carretera reduce costos logísticos, pero también conecta comunidades con mercados. Un acueducto no solo lleva agua, sino que mejora salud, dignidad y productividad doméstica. Un sistema de transporte integrado no solo mueve pasajeros, sino que reorganiza la ciudad, disminuye pérdidas de tiempo, reduce presión económica sobre los hogares y mejora la competitividad urbana. Por eso, la inversión pública debe estar guiada por criterios de impacto, transparencia, priorización técnica y sostenibilidad de largo plazo.

La productividad aparece correctamente como un componente esencial de la política presupuestaria. La República Dominicana no podrá sostener su crecimiento futuro si no eleva la productividad de sus trabajadores, empresas, instituciones y territorios. Este punto es clave. El crecimiento basado en expansión de sectores tradicionales, consumo, construcción o ventajas de localización debe complementarse con innovación, digitalización, formación técnica, encadenamientos productivos, logística avanzada, agroindustria moderna, turismo inteligente e incorporación de inteligencia artificial en los procesos públicos y privados. El presupuesto debe ayudar a construir una economía con mayor capacidad de generar valor, no solo volumen.

La institucionalidad, por su parte, es el terreno donde el desarrollo se vuelve confiable. La mayor asignación de recursos al Poder Judicial para consolidar la seguridad jurídica, junto con las inversiones en seguridad ciudadana y fronteriza, revela que el Gobierno reconoce la importancia de un Estado capaz de garantizar orden, justicia, control territorial y confianza. Sin seguridad jurídica no hay inversión sostenible; sin justicia eficiente no hay convivencia democrática; sin instituciones confiables no hay contrato social sólido. La institucionalidad no es una abstracción: es lo que permite que el ciudadano crea en las reglas y que el inversionista confíe en el país.

Ahora bien, toda política presupuestaria responsable debe enfrentar una tensión permanente: las necesidades son amplias, pero los recursos son limitados. De ahí que la sostenibilidad fiscal no puede ser tratada como una restricción incómoda, sino como una condición de soberanía económica. Un Estado que gasta sin eficiencia compromete el futuro; un Estado que invierte con inteligencia multiplica oportunidades. La diferencia entre gasto y desarrollo radica precisamente en la calidad de la planificación, la transparencia de la ejecución, la medición de resultados y la capacidad de corregir desvíos.

La Política Presupuestaria 2027, al estar alineada con Meta RD 2036, tiene el mérito de colocar el horizonte más allá de la coyuntura inmediata. Esa mirada es necesaria. Los países que progresan no improvisan cada año su destino; construyen continuidad estratégica, articulan sectores, protegen prioridades y someten sus decisiones a metas medibles. Pero también es importante recordar que una visión de largo plazo solo adquiere legitimidad cuando produce resultados verificables en el corto y mediano plazo. La ciudadanía necesita ver que la planificación mejora su escuela, su hospital, su calle, su empleo, su seguridad y su esperanza.

El verdadero examen de esta política no estará únicamente en su aprobación, sino en su ejecución. El presupuesto 2027 deberá demostrar que puede convertir las prioridades anunciadas en obras concluidas, servicios fortalecidos, instituciones más eficientes y ciudadanos mejor atendidos. Deberá demostrar que el Estado puede gastar mejor, no solo gastar más. Deberá probar que la inversión pública puede ser una herramienta de cohesión nacional, competitividad económica y justicia social.

La República Dominicana se encuentra ante una oportunidad decisiva. Si la Política Presupuestaria 2027 logra articular educación de calidad, salud preventiva, infraestructura estratégica, productividad moderna e institucionalidad robusta, el país estará dando un paso importante hacia una forma más madura de desarrollo. Pero si esas prioridades se diluyen en dispersión, burocracia o ejecución deficiente, la visión de futuro corre el riesgo de quedarse en discurso.

Gobernar también es presupuestar. Y presupuestar bien es decidir con responsabilidad qué país se quiere construir. La aprobación de esta política marca una ruta; ahora corresponde convertirla en resultados. Porque el desarrollo no se proclama: se planifica, se financia, se ejecuta, se mide y se defiende con visión de Estado.

Luis Orlando Díaz Vólquez
Ingeniero de sistemas de computadora | Editor bibliográfico | Productor de medios de comunicación
#GuasábaraEditor

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lunes, 6 de julio de 2026

Consejo de Ministros aprueba la Política Presupuestaria 2027

Consejo de Ministros aprueba la Política Presupuestaria 2027
La política de gasto prioriza la inversión en educación, salud, infraestructura, productividad e institucionalidad.
6 de Julio 2026 | 19:54
Presidente Abinader

Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña encabezaron la quincuagésima novena reunión del Consejo de Ministros, en la que fue aprobada la Política Presupuestaria Anual correspondiente al año 2027, en cumplimiento de lo establecido por la Ley Orgánica de Presupuesto.

Al concluir la sesión, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, presentó los principales lineamientos de la política de gasto, en su calidad de secretario técnico del Consejo de Gobierno.

La Política Presupuestaria 2027 organiza el gasto público alrededor de los objetivos estratégicos de Meta RD 2036, con énfasis en el fortalecimiento del capital humano, el desarrollo del capital físico, el incremento de la productividad y el fortalecimiento de la institucionalidad, preservando al mismo tiempo las prioridades sociales y la inversión pública.

De acuerdo con el ministro Paliza, la política de gasto reafirma el compromiso del Gobierno con una gestión responsable de los recursos públicos, concentrando las inversiones en proyectos que generan mayor impacto sobre el bienestar de la población y el desarrollo sostenible del país.

“La Política Presupuestaria 2027 refleja una visión de largo plazo. Cada peso del presupuesto estará orientado a acelerar la transformación del país, fortaleciendo el capital humano, ampliando las oportunidades para la gente y desarrollando la infraestructura que demanda el crecimiento económico de la República Dominicana”, expresó Paliza.

En el área de educación, el Gobierno mantendrá la asignación equivalente al 4.05 % del producto interno bruto (PIB) al sistema educativo. Además, continuará impulsando el Plan Horizonte 2034, orientado a elevar los años efectivos de aprendizaje, junto con la construcción y ampliación de planteles escolares, nuevas aulas y la expansión del Programa Nacional de Transporte Escolar.

En materia de salud y protección social, la política presupuestaria contempla la continuidad y culminación de hospitales estratégicos, el fortalecimiento de las Unidades de Atención Primaria, la expansión de la Red Nacional de Emergencias y la continuidad de los programas sociales dirigidos a proteger a la población frente a choques externos.

La inversión en infraestructura continuará siendo uno de los principales ejes del presupuesto de 2027, con recursos destinados al desarrollo de autopistas y sistemas de transporte integrado en los principales centros urbanos e interurbanos, la construcción de acueductos y sistemas de saneamiento, así como la continuidad del programa nacional para el mejoramiento de viviendas.

Asimismo, el presupuesto fortalecerá la productividad y la institucionalidad mediante una mayor asignación de recursos al Poder Judicial para consolidar la seguridad jurídica, además de continuar las inversiones destinadas al fortalecimiento de la seguridad ciudadana y fronteriza, incluyendo la construcción de la verja perimetral inteligente y nuevos centros correccionales.

Paliza destacó que estas prioridades responden a una planificación estratégica de largo plazo, alineada con la visión de desarrollo nacional.

“Estamos construyendo un presupuesto que no solo responde a las necesidades del presente, sino que prepara a la República Dominicana para alcanzar las metas de desarrollo que nos hemos propuesto hacia el año 2036, con inversiones que fortalecen la competitividad, la cohesión social y la confianza institucional”, concluyó.

Política Presupuestaria 2027: la ruta fiscal de una nación que debe crecer con sentido estratégico

La aprobación de la Política Presupuestaria Anual 2027 por el Consejo de Ministros coloca sobre la mesa una pregunta decisiva para la República Dominicana: cómo convertir el gasto público en una herramienta real de transformación, bienestar, productividad e institucionalidad, sin perder de vista la sostenibilidad fiscal ni la responsabilidad frente al futuro.

La aprobación de la Política Presupuestaria Anual 2027, encabezada por el presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña en la quincuagésima novena reunión del Consejo de Ministros, trasciende el carácter rutinario de un trámite administrativo dentro del calendario institucional del Estado. Constituye, más bien, una definición política, económica y estratégica sobre el rumbo que la República Dominicana procura consolidar en una etapa marcada por profundas demandas sociales, presiones fiscales, transformaciones tecnológicas, desafíos geopolíticos y la necesidad impostergable de elevar la calidad del desarrollo nacional.

Un presupuesto público no es solo una suma de partidas, techos financieros, programas y proyectos. Es, en esencia, la expresión concreta de las prioridades de un país. Allí donde se asignan los recursos se revela la verdadera jerarquía de los compromisos públicos. Por eso, la Política Presupuestaria 2027 adquiere una relevancia mayor al organizar el gasto alrededor de los objetivos estratégicos de Meta RD 2036, una visión de largo plazo que procura orientar la acción del Estado hacia el fortalecimiento del capital humano, el desarrollo del capital físico, el incremento de la productividad y la consolidación de la institucionalidad democrática.

En una economía como la dominicana, que ha demostrado capacidad de crecimiento, resiliencia y atracción de inversiones, el gran desafío ya no consiste únicamente en crecer, sino en crecer mejor. Crecer mejor significa transformar el dinamismo macroeconómico en bienestar tangible para la gente; convertir las cifras de expansión en mejores servicios públicos; traducir la inversión en infraestructura en mayor competitividad territorial; y asegurar que la estabilidad fiscal no sea un concepto técnico reservado a especialistas, sino una condición indispensable para proteger el futuro de las familias, las empresas y las instituciones.

La decisión de mantener la asignación equivalente al 4.05 % del producto interno bruto al sistema educativo confirma que la educación continúa siendo el eje más sensible de la política pública dominicana. Sin embargo, el país sabe por experiencia que asignar recursos no basta. La inversión educativa debe medirse no solamente por su volumen financiero, sino por su capacidad de producir aprendizaje efectivo, reducir brechas, mejorar competencias, dignificar la labor docente y preparar a las nuevas generaciones para una economía cada vez más digital, automatizada y competitiva. En ese sentido, la continuidad del Plan Horizonte 2034 representa una oportunidad para pasar de la expansión cuantitativa del sistema a una transformación cualitativa de sus resultados.

La educación dominicana necesita aulas, planteles, transporte escolar y cobertura, pero también necesita liderazgo pedagógico, evaluación continua, innovación curricular, formación técnica pertinente y una conexión más estrecha entre escuela, territorio y empleo. El país no podrá insertarse con éxito en la economía global del conocimiento si no logra que cada peso destinado a educación se convierta en más horas efectivas de aprendizaje, mayor comprensión lectora, mejores habilidades matemáticas, alfabetización digital y capacidades ciudadanas. El presupuesto, por tanto, debe ser una palanca de calidad, no simplemente una garantía de cumplimiento formal.

En salud y protección social, la Política Presupuestaria 2027 plantea la continuidad y culminación de hospitales estratégicos, el fortalecimiento de las Unidades de Atención Primaria, la ampliación de la Red Nacional de Emergencias y la permanencia de programas sociales orientados a proteger a la población ante choques externos. Esta línea de acción resulta crucial en un mundo donde las crisis sanitarias, climáticas, inflacionarias y alimentarias pueden alterar con rapidez la estabilidad de los hogares. Pero también aquí aparece una exigencia mayor: la salud pública debe avanzar desde una lógica reactiva hacia un modelo preventivo, territorial y humano.

Fortalecer la atención primaria no es un detalle técnico; es una decisión estructural. Un sistema de salud que resuelve tarde, atiende de manera fragmentada y concentra la presión en hospitales de alta demanda termina siendo más costoso, menos eficiente y menos justo. La República Dominicana necesita un sistema capaz de acompañar a la ciudadanía antes de que la enfermedad se convierta en emergencia, antes de que la pobreza se profundice por gastos médicos, antes de que la desigualdad territorial determine quién vive más y quién vive peor. El presupuesto de salud debe mirar no solo la infraestructura, sino la calidad del servicio, el abastecimiento, la tecnología, el personal y la confianza de la población.

La infraestructura, otro de los grandes ejes anunciados para 2027, mantiene una importancia estratégica indiscutible. Autopistas, sistemas de transporte integrado, acueductos, saneamiento y programas de mejoramiento de viviendas son inversiones que impactan directamente la productividad, la movilidad, la salud ambiental y la dignidad de la vida cotidiana. No hay desarrollo sostenible sin infraestructura moderna; pero tampoco hay infraestructura verdaderamente transformadora si esta no responde a una visión territorial equilibrada, ambientalmente responsable y socialmente inclusiva.

El país debe evitar que las obras sean vistas únicamente como monumentos físicos del crecimiento. Una carretera reduce costos logísticos, pero también conecta comunidades con mercados. Un acueducto no solo lleva agua, sino que mejora salud, dignidad y productividad doméstica. Un sistema de transporte integrado no solo mueve pasajeros, sino que reorganiza la ciudad, disminuye pérdidas de tiempo, reduce presión económica sobre los hogares y mejora la competitividad urbana. Por eso, la inversión pública debe estar guiada por criterios de impacto, transparencia, priorización técnica y sostenibilidad de largo plazo.

La productividad aparece correctamente como un componente esencial de la política presupuestaria. La República Dominicana no podrá sostener su crecimiento futuro si no eleva la productividad de sus trabajadores, empresas, instituciones y territorios. Este punto es clave. El crecimiento basado en expansión de sectores tradicionales, consumo, construcción o ventajas de localización debe complementarse con innovación, digitalización, formación técnica, encadenamientos productivos, logística avanzada, agroindustria moderna, turismo inteligente e incorporación de inteligencia artificial en los procesos públicos y privados. El presupuesto debe ayudar a construir una economía con mayor capacidad de generar valor, no solo volumen.

La institucionalidad, por su parte, es el terreno donde el desarrollo se vuelve confiable. La mayor asignación de recursos al Poder Judicial para consolidar la seguridad jurídica, junto con las inversiones en seguridad ciudadana y fronteriza, revela que el Gobierno reconoce la importancia de un Estado capaz de garantizar orden, justicia, control territorial y confianza. Sin seguridad jurídica no hay inversión sostenible; sin justicia eficiente no hay convivencia democrática; sin instituciones confiables no hay contrato social sólido. La institucionalidad no es una abstracción: es lo que permite que el ciudadano crea en las reglas y que el inversionista confíe en el país.

Ahora bien, toda política presupuestaria responsable debe enfrentar una tensión permanente: las necesidades son amplias, pero los recursos son limitados. De ahí que la sostenibilidad fiscal no puede ser tratada como una restricción incómoda, sino como una condición de soberanía económica. Un Estado que gasta sin eficiencia compromete el futuro; un Estado que invierte con inteligencia multiplica oportunidades. La diferencia entre gasto y desarrollo radica precisamente en la calidad de la planificación, la transparencia de la ejecución, la medición de resultados y la capacidad de corregir desvíos.

La Política Presupuestaria 2027, al estar alineada con Meta RD 2036, tiene el mérito de colocar el horizonte más allá de la coyuntura inmediata. Esa mirada es necesaria. Los países que progresan no improvisan cada año su destino; construyen continuidad estratégica, articulan sectores, protegen prioridades y someten sus decisiones a metas medibles. Pero también es importante recordar que una visión de largo plazo solo adquiere legitimidad cuando produce resultados verificables en el corto y mediano plazo. La ciudadanía necesita ver que la planificación mejora su escuela, su hospital, su calle, su empleo, su seguridad y su esperanza.

El verdadero examen de esta política no estará únicamente en su aprobación, sino en su ejecución. El presupuesto 2027 deberá demostrar que puede convertir las prioridades anunciadas en obras concluidas, servicios fortalecidos, instituciones más eficientes y ciudadanos mejor atendidos. Deberá demostrar que el Estado puede gastar mejor, no solo gastar más. Deberá probar que la inversión pública puede ser una herramienta de cohesión nacional, competitividad económica y justicia social.

La República Dominicana se encuentra ante una oportunidad decisiva. Si la Política Presupuestaria 2027 logra articular educación de calidad, salud preventiva, infraestructura estratégica, productividad moderna e institucionalidad robusta, el país estará dando un paso importante hacia una forma más madura de desarrollo. Pero si esas prioridades se diluyen en dispersión, burocracia o ejecución deficiente, la visión de futuro corre el riesgo de quedarse en discurso.

Gobernar también es presupuestar. Y presupuestar bien es decidir con responsabilidad qué país se quiere construir. La aprobación de esta política marca una ruta; ahora corresponde convertirla en resultados. Porque el desarrollo no se proclama: se planifica, se financia, se ejecuta, se mide y se defiende con visión de Estado.

Luis Orlando Díaz Vólquez
Ingeniero de sistemas de computadora | Editor bibliográfico | Productor de medios de comunicación
#GuasábaraEditor

lunes, 31 de marzo de 2025

Gobierno reafirma compromiso con respeto absoluto a derechos fundamentales y mantenimiento del orden público en el territorio nacional | Declaración oficial sobre Friusa 🇩🇴

Gobierno reafirma compromiso con respeto absoluto a derechos fundamentales y mantenimiento del orden público en el territorio nacional
30 de Marzo 2025 | 21:53


Santo Domingo.- El director de Estrategia y Comunicación Gubernamental y vocero de la PresidenciaHomero Figueroa, expresó, mediante un comunicado, que el Gobierno reafirma su compromiso con el respeto absoluto a los derechos fundamentales y el mantenimiento del orden público en todo el territorio nacional. 

Con relación con la manifestación del día de hoy, Figueroa recordó que el derecho a la protesta pacífica está garantizado por la Constitución, pero debe ejercerse dentro del marco legal y de los acuerdos previos con las autoridades, para proteger a manifestantes y ciudadanos. 

Autorizamos la marcha, porque no olvidamos que nuestro gobierno surgió de la manifestación democrática de los ciudadanos", precisó. 

Indicó que el grupo organizador cumplió con las rutas y términos acordados, sin embargo, un grupo de infiltrados, buscando notoriedad, sobrepasó los límites establecidos, alterando el orden y obligando a la intervención de la autoridad policial para restablecer la normalidad y evitar mayores incidentes. 

"El Gobierno escucha  a los ciudadanos. Sabemos que la mayoría está preocupada por el tema migratorio; y por eso, en los últimos cuatro años nos hemos mantenido ocupados atendiendo responsablemente el tema y seguiremos atendiéndolo. Ningún otro gobierno ha defendido la dominicanidad más que el nuestro.  Nuestras acciones han estado guiadas por el compromiso con la soberanía y la seguridad nacional", afirmó Figueroa. 

El vocero del Gobierno hizo un llamado a la prudencia y responsabilidad en el manejo de la información. "Nos preocupa que algunos sectores busquen aprovechar lo ocurrido, distorsionando la realidad para promover agendas particulares. No permitiremos que causas legítimas se usen como pretexto para alterar el clima de inversión, la generación de empleos y la paz social".

Reiteró el compromiso del Gobierno con una sociedad basada en el respeto, el orden y el bien común, dentro del marco de la ley.

https://presidencia.gob.do/noticias/gobierno-reafirma-compromiso-con-respeto-absoluto-derechos-fundamentales-y-mantenimiento

miércoles, 6 de octubre de 2021

Con relación a la publicación de elpais.com, @presidenciaRD responde:

 

Con relación a la publicación de elpais.com, @presidenciaRD responde:

https://presidencia.gob.do/sites/default/files/statics/documents/Comunicado_transparencia.pdf

Presidencia de la República Dominicana 

COMUNICADO

El Gobierno Dominicano entiende que la rendición de cuentas permanente ante los ciudadanos es una obligación ineludible para todos los servidores públicos. En este sentido, consideramos oportuno dar una respuesta oficial a las informaciones liberadas por el Consorcio Internacional de Periodistas que incluye compañías que son parte del patrimonio personal y familiar del presidente de la República Dominicana. 

El compromiso del presidente Luis Abinader con la transparencia es una constante en su carrera política. En el año 2020, cuando se convierte en Presidente de la República, cumplió con el mandato establecido en la Ley 311-14 sobre Declaración Jurada de Patrimonio, que obliga a todos los funcionarios que manejen fondos públicos a transparentar su realidad patrimonial. 

En su Declaración Jurada de Patrimonio el presidente Abinader presentó toda la arquitectura legal con la que maneja los activos del patrimonio acumulado por el esfuerzo empresarial propio y de toda su familia. Como parte de estos activos fueron declaradas diversas compañías extranjeras (offshore), como pocos presidentes en el mundo. 

La razón fundamental de utilizar este tipo de compañías se debe a que hasta finales del año 2008, la República Dominicana no contaba con un marco legal actualizado y eficiente en materia de derecho societario. Producto de esa realidad, adquirir activos e incluso realizar negocios locales o internacionales utilizando compañías dominicanas presentaba obstáculos importantes. 

La facilidad en el proceso de incorporación, la flexibilidad en su gobernanza y el hecho de que el sistema jurídico local permitiera utilizar este tipo de sociedades volvió una practica común utilizar entidades legales incorporadas en el extranjero para manejar inversiones y activos. El presidente Abinader y su familia utilizaron compañías offshore para manejar inversiones y activos locales que cumple sus obligaciones tributarias en el país. 

Los diarios internacionales que son parte del Consorcio Internacional de Periodistas reconocen la transparencia del presidente Abinader, porque al juramentarse en el cargo incluyó en el patrimonio declarado a las dos compañías señaladas en los documentos publicados. En las compañías panameñas citadas -Padreso S.A. y Litlecot Inc.- Abinader comparte la propiedad con sus hermanos. 

Como parte de un proceso de reestructuración patrimonial para lograr la desvinculación total de la gestión de los bienes familiares, al momento de ejercer el cargo que actualmente ocupa, el presidente Abinader, junto a los miembros de su familia, decidió constituir un fideicomiso de administración en República Dominicana para manejar todo su patrimonio y el de su familia. 

Es importante destacar que desde el 16 de agosto del 2020, el presidente Luis Abinader ha quedado completamente desvinculado de la administración y gestión de todas las sociedades controladas por la familia, constituidas en la República Dominicana o en el extranjero. 

Es interés del presidente Abinader que cada día sean más fuertes los esfuerzos en beneficio de la transparencia, la democracia, la lucha contra la impunidad y la corrupción. Predicando con el ejemplo, como nadie antes, declaró todo su patrimonio, actuando sin pantallas y sin esconder propiedades. Todas sus inversiones están en el país y pagan sus obligaciones fiscales según las leyes nacionales.

Santo Domingo, 03 de octubre de 2021