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lunes, 5 de noviembre de 2018

CULTURA | La fadista Mariza, Premio Luso Español de Arte y Cultura 2018

CULTURA
La fadista Mariza, Premio Luso Español de Arte y Cultura 2018La fadista Mariza, Premio Luso Español de Arte y Cultura 2018
Por Euronews • última actualización: 05/11/2018
La fadista Mariza fue galardonada hoy con el Premio bienal Luso Español de Arte y Cultura 2018, dotado con 75.000 euros (85.000 dólares), por su trabajo en favor de las relaciones de los dos países, según el fallo del jurado.
El premio, que concede el Ministerio de Cultura y Deporte de España y que en 2016 recayó en la Fundación José Saramago, reconoce la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura que incremente la comunicación y cooperación cultural entre España y Portugal.
El jurado de este premio considera que el trabajo de Mariza a favor del fomento de las relaciones hispano-portuguesas "queda patente en su participación en la película 'Fados' del director español Carlos Saura y en los numerosos conciertos que, desde el año 2008, realiza por diversos escenarios de España".
También subraya la labor de Mariza "en los dúos interpretados junto a reconocidos solistas de España como Miguel Poveda, Tito Paris, Concha Buika o Segio Dalma y que suponen, sin duda, una acertada fusión de ritmos diversos que contribuyen a derribar fronteras y acercar públicos".
El Premio Luso-Español de Arte y Cultura fue creado en 2006 con carácter bienal para premiar la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura en cualquiera de sus manifestaciones e incrementar la comunicación y cooperación cultural entre España y Portugal.
Marisa dos Reis Nunes, Mariza, (Maputo, Mozambique, 1973), es una cantante de fado de las más populares de Portugal y una de las artistas lusas con mayor proyección internacional.
Comenzó a ser reconocida en 1999 a raíz de la muerte de la fadista Amália Rodrigues, en cuyos homenajes póstumos participó. Publicó su primer álbum en 2001, "Fado em mim", al que siguió "Fado curvo", en 2003, que la asentó como artista y que le dio el éxito internacional.
El fallo del premio corresponde a un jurado compuesto por seis miembros, de los cuales tres son de nacionalidad española y tres de nacionalidad portuguesa, designados de entre personalidades de reconocido mérito cultural por los departamentos gubernamentales responsables de la política cultural en cada uno de los países.
En esta edición el jurado ha estado compuesto por los portugueses Joao Fernandes, subdirector del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Pedro Serra, profesor del Departamento de Filología Moderna en la Universidad de Salamanca, y el arquitecto João Luís Carrilho da Graça.
En representación de España, participaron en el jurado Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional de España; Juan Cruz, periodista y escritor, y Adriana Moscoso, directora general de Industrias Culturales y de Cooperación, mientras que Camilo Vázquez Bello ha actuado como secretario del jurado.
Agencia EFE https://es.euronews.com/2018/11/05/la-fadista-mariza-premio-luso-espanol-de-arte-y-cultura-2018
MARIZA - Quem Me Dera [Official Music Video]

Miguel Poveda Mariza y la ONE "Meu fado meu" - Auditorio Nacional de Madrid - 12.06.2010


Miguel Poveda Mariza y la ONE "Meu fado meu" - Auditorio Nacional de Madrid - 12.06.2010

https://youtu.be/vdR2_Yxgrio

Publicado el 5 jul. 2010


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La Orquesta Nacional de España protagonizó el 12 de junio en el Auditorio Nacional de Música de Madrid el concierto conmemorativo del 25 aniversario de la adhesión de España y Portugal a la Unión Europea. A su lado estubieron la cantante portuguesa Mariza y el cantaor Miguel Poveda. Ambos artistas ya colaboraron en 2007 en la película 'Fados' de Carlos Saura.
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domingo, 7 de octubre de 2018

Así vivió Saramago la noticia del Nobel. Los diarios inéditos del autor portugués, que ahora publica @Alfaguara_es lo cuentan al detalle | por @cosmejuan @elpais_cultura

“8 de octubre. Aeropuerto de Frankfurt. Premio Nobel”

Se publican en un libro los cuadernos inéditos de José Saramago 20 años después de que el autor portugués recibiera el premio

José Saramago, en playa Quemada, entre los municipios de Yaiza y Tías, en Lanzarote, en una imagen de 2007.
José Saramago, en playa Quemada, entre los municipios de Yaiza y Tías, en Lanzarote, en una imagen de 2007. 
Escribió José Saramago el 8 de octubre en su diario inédito, ahora publicado por Alfaguara (El cuaderno del año del Nobel): “Aeropuerto de Frankfurt. Premio Nobel. La azafata. Teresa Cruz. Entrevistas”. Este hombre acostumbrado a la soledad y a la paciencia, era de párrafo largo en la escritura de sus diarios. Ese día una corriente eléctrica lo puso solo ante la noticia literaria más grave de su vida. Había ganado el Nobel y no tenía ante sí sino la azafata que le dio la noticia. Y un largo pasillo.
Acostumbrado a narrarse en cuadernos que iban publicándose a medida que los iba completando (sus cinco Cuadernos de Lanzarote, donde vivió con Pilar del Río desde 1993 hasta su muerte, en 2010), en esta ocasión se quedó sólo con la anotación de un hecho: el premio y la soledad. “8 de octubre. Aeropuerto de Frankfurt…”
A su alrededor, le dijo ese día a los periodistas en Fráncfort, sintió que no había “nada, nada, nada, nada”. Recibió la noticia por esa azafata portuguesa, Teresa Cruz, y salió del avión despedido a un torbellino. Mientras andaba se encontró con Isabel Polanco, su amiga, responsable del Grupo Santillana, a la que abrazó como su abuelo abrazaba los árboles, para sentir que no estaba solo en la vida.
Saramago regresó a la Feria de los editores en Fráncfort. Fue abrazado allí por una multitud, de la que distinguió a su agente Ray Güde, a su editor portugués Zeferino Coelho, a su editora española Amaya Elezcano… Una lluvia de champán y parabienes, los parabéns portugueses en primer lugar. El premio a un hombre, a una lengua. La electricidad de la Feria se para ante Saramago. “Ha sido un portugués”. Impasible, él destaca en ese instante por la sobriedad ante el agasajo.
Ricardo Viel, periodista brasileño, cuenta en Un país levantado en alegría, que Alfaguara publica ahora también, que algún soplo recibió Pilar del Río sobre la posibilidad de que se lo dieran…, y que aconsejó a su marido, la noche anterior, que estuviera atento a las noticias.
Saramago es escueto sobre la víspera en Fráncfort. “7 de octubre. Frankfurt. Coloquio en la Feria sobre comunismo”. Fue en un teatro casi repleto, en Alter Opera; había sido interpelado muchas veces (por el Vaticano, después del Nobel: el periódico del papa lo llamó “comunista recalcitrante”, recuerda Viel) por su militancia, y el 6 de octubre registra en su diario lo que iba a decir. “¿Qué significa hoy ser un escritor comunista? (…) Quitemos al escritor y preguntemos simplemente: ¿qué significa ser hoy comunista? La Unión Soviética se ha desmoronado, arrastrando en su caída a las denominadas democracias populares, la China histórica ha cambiado menos de lo que se cree, Corea del Norte es una farsa trágica, las manos de los Estados Unidos siguen apretando el cuello de Cuba… ¿Todavía es posible, en esta situación, ser comunista? Creo que sí. Con la condición, reconozco que nada materialista, de no perder el temperamento. Ser comunista o socialista es, entre otras cosas, y tanto como o aún más importante que lo demás, un temperamento”.
Así había sido, y así sería, después de la tormenta del Nobel, el temperamento de sus reflexiones, confesiones, narraciones, diatribas, con las que festonea diarios anteriores y con los que llena este. En febrero de este año Pilar del Río lo encontró rebuscando en los soportes en los que fue escribiendo su marido. “No será necesario que describa el pasmo del instante”, dice Pilar en el prólogo que ha puesto a esta edición que publicará este 11 de octubre la editorial Alfaguara. Saramago contó que lo tenía escrito, pero el texto huyó en la maraña de los ordenadores. Dice Del Río: “Eran días de hace veinte años, eran días de hoy”.
Saramago diciéndose “a borbotones, mes a mes, un año entero, ese año y justo ahora.
En el diario ahora publicado, aquellas fechas de octubre (“días de hace veinte años, días de hoy”) son telegramas con los que Saramago se salvaba de la desmemoria que provoca todo tumulto. No recupera el aliento de su escritura sincopada pero larga, pausada, hasta que tiene que hacer su discurso ante la Academia Nobel. Ese día, 7 de diciembre de 1998, se registra así: “Siete entrevistas en el hotel… Escrito a lo largo del mes pasado, dejo aquí el discurso leído en esta fecha ante la Academia Sueca. Título: De cómo el personaje fue maestro y el autor su aprendiz”.
Así empezó su discurso ese 7 de diciembre: “El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía ni leer ni escribir”. Era la historia de su abuelo, la que lo hizo llorar y escribir a lo largo de una vida que aquel 7 de octubre de 1998 recibió una sacudida brutal, cuyo grado se advierte en la intensidad eléctrica de su sorpresa.
“La primera noche como Nobel durmió tres horas. No se sabe si soñó”, escribe Ricardo Viel en Un país levantado en alegría. Un tiempo de feliz insomnio. Luego siguió la vida, él recuperó el pulso y acabó el año, así lo cuenta, buscando en cuclillas unos calcetines en El Corte Inglés. Se lo había ordenado Pilar del Río. “Ya los vas necesitando”. Acaba la electricidad de octubre, Saramago se disponía a ser José otra vez, escritor portugués, vecino de Tías, en Lanzarote.  https://elpais.com/cultura/2018/10/06/actualidad/1538846901_789264.html?id_externo_rsoc=TW_CM

jueves, 31 de mayo de 2018

Una Carta de Deberes Humanos inspirada en Saramago

EL MUNDO

Una Carta de Deberes Humanos inspirada en Saramago

¿Cómo sería el mundo si en vez de exigir nuestros derechos nos comprometiéramos a cumplir ciertos deberes? Un grupo de intelectuales promueve una Carta de Deberes, inspirada en reflexiones del escritor José Saramago.
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A 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, ese texto fundamental que buscaba asegurar el respeto a la dignidad de las personas, surgen voces para exigir un compromiso personal y social para que estos derechos no queden simplemente en el papel.
"La idea central de hacer una Carta de Deberes se debe al escritor portugués José Saramago. Cuando recibió el premio Nobel hace 20 años y se celebraban entonces los 50 años de la Declaración de Derechos Humanos, dijo que era momento de que los ciudadanos tomaran la palabra para establecer los deberes que correspondían a los derechos por los que se había luchado tanto tiempo”, relata a DW el escritor mexicano Sealtiel Alatriste, coordinador del grupo que elaboró la Carta Universal de Deberes y Obligaciones de las Personas.
Deberes de forma simétrica a derechos
Retomando esa inquietud, comenzó hace cinco años un proceso conjunto entre la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el apoyo del entonces rector José Narro, la Fundación José Saramago, presidida por Pilar del Río, escritora y viuda del autor portugués, y World Future Society-capítulo México.
Intelectuales, académicos y representantes de la sociedad civil se unieron en la tarea que concluyó este año y recibió el respaldo de México y Portugal. En su presentación al cuerpo diplomático, el Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de México, Miguel Ruiz Cabañas, recordó el llamado de Saramago a la comunidad internacional, cuando "destacó el deber de los ciudadanos de exigir que sus derechos sean respetados, de tomar la iniciativa y no esperar a que los Gobiernos actúen”.
La propuesta sentó una idea fundamental. En palabras del Saramago: "ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes”.
Solidaridad y no discriminación

La Carta, de 23 artículos, fue presentada en abril de 2018 ante el Secretario General de la ONU, AntónioGuterres. El texto plantea la obligación de demandar a los Estados el respeto y la garantía de los derechos. Pero también el deber de actuar solidariamente, no discriminar, dar un uso responsable a los bienes, velar por la veracidad de la información transmitida, no incitar a la violencia, participar responsablemente en la toma de decisiones colectivas, respetar lenguas y culturas ajenas y proteger la biodiversidad, los animales y el medio ambiente, entre otros puntos. Esto implica deberes no sólo para con las personas, sino también con el entorno.
Una de las inquietudes de Saramago era que no sólo no se respetaban los derechos adecuadamente, sino que "se había llegado a la exageración de pensar que solamente tengo derechos y que no corresponde ninguna obligación”, indica Sealtiel Alatriste, quien fuera amigo y editor del fallecido autor portugués.
La propuesta "representa una oportunidad de sembrar una semilla que haga florecer la paz mundial, a través del esfuerzo y de la responsabilidad de las personas”, destaca Julio Millán, presidente del capítulo mexicano de World Future Society. La carta apela al compromiso. "Los seres humanos tenemos diferentes facetas y la mejor de ellas es la esperanza, el amor por la vida y la solidaridad”, agrega.
Respuesta ante problemáticas actuales 

"Inspirados en Saramago, pensamos que el mundo no puede seguir así, que es necesario fijar obligaciones para corregir esta falta de derechos”, dice Alatriste. Especialmente con una respuesta actualizada ante estos tiempos de avances tecnológicos, amenazas contra el medio ambiente y cambios en la forma en que se  relacionan las personas.
USA New York UN Alberto Vital, Juan Jose Gomez, Pilar del Rio, Jose Ramon Cossio und Seltiel Alatriste (Misión de México ante la ONU
)
El académico ligado a la UNAM lo clarifica con un ejemplo: "Toda persona tiene derecho a la alimentación, pero ¿quién tiene la obligación de no desperdiciar comida? Solamente el no desperdiciar alimentos alcanzaría para que no hubiera hambre en el mundo entero. Ahí hay una carencia grave: un derecho que no se cumple, pero nadie tiene obligación de cumplirlo”.
Otro tema contingente que aborda la Carta es el de las migraciones. "Es un tema complejo y actual, que exige que lo enfrentemos de una manera nueva. Es totalmente contradictorio que el mundo esté embarcado en poner un libre tránsito a las mercancías, con tratados de libre comercio, pero no de libre circulación de las personas”, afirma.
La hoja de ruta está trazada, ahora la esperanza es que a nivel mundial, personas, sociedades y países adhieran a estos postulados. En lo inmediato, México promueve consultas bilaterales para dar a conocer la Carta. En Alemania, la embajada está difundiendo el documento con sus interlocutores en el tema de Derechos Humanos, el Ministerio de Relaciones Exteriores, organizaciones políticas y de la sociedad civil.
Victoria Dannemann (MS)
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Pilar del Río: “La Carta de Deberes sirve para defender nuestros derechos"

 31.05.2018

La escritora española Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago, habla de la urgencia de asumir deberes y obligaciones, como postula la Carta inspirada en el pensamiento del escritor José Saramago.

Pilar del Río: “La Carta de Deberes sirve para defender nuestros derechos"

EL MUNDO

Pilar del Río: “La Carta de Deberes sirve para defender nuestros derechos"

La escritora española Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago, habla de la urgencia de asumir deberes y obligaciones, como postula la Carta inspirada en el pensamiento del escritor José Saramago.
José Saramago
"Con José Saramago nos encontramos porque compartíamos una forma de estar en la vida. Juntos o por separado, no podríamos renunciar a ser lo que somos ni a trabajar en aquello en que consideramos que es la parte que nos toca”, dice la escritora y traductora Pilar del Río, viuda del autor portugués, en entrevista con DW. Compartió más de dos décadas de vida y trabajo con el escritor y premio Nobel de Literatura, tradujo sus obras al español y juntos pensaron caminos mejores para la sociedad.
Por su "defensa de los derechos humanos, la promoción de la literatura portuguesa y el intercambio de la cultura portuguesa, española y latinoamericana", Pilar del Río recibió el premio Luso-Español de Arte y Cultura. Ahora impulsa desde la Fundación José Saramago, la cual preside, la Carta Universal de Deberes y Obligaciones de las Personas. 
Las inquietudes y reflexiones del autor de Ensayo sobre la ceguera fueron la inspiración para esta iniciativa de ciudadanos de la sociedad civil con la Fundación Saramago, la Universidad Nacional de México y la Fundación World Future Society-México.
DW: ¿Qué aporte significa una carta como ésta en los tiempos que corren?
Pilar del Río: Aporta conciencia de que las personas somos importantes en la resolución de los asuntos públicos. Hemos conseguido derechos y estos son absolutamente inalienables. Ahora, junto a los derechos, queremos poner las responsabilidades que nos empoderan: los seres humanos somos importantes, individual y colectivamente, por eso esta Declaración Universal de Deberes es un instrumento de empoderamiento ante nosotros mismos y ante el huidizo y oscuro poder. 
Aquí hay temas como solidaridad, identidad, no violencia ni discriminación, responsabilidad social y respeto por el medio ambiente, que hablan de un diagnóstico sobre la sociedad actual...
El poder no está gobernando para los ciudadanos y para preservar el planeta. Ninguno de los dos enunciados -seres vivos, salud del planeta- son prioridades de los Gobiernos y de quienes los sostienen, depredadores y generadores de conflictos. A ese panorama tremendo solo se pueden oponer seres humanos conscientes de su papel y de sus responsabilidades, personas que votan, se expresan, no aceptan y se enfrentan a designios que no están motivados para el bien común.
¿Qué podrían conseguir los ciudadanos?
Con ciudadanías preparadas, los Gobiernos estarían integrados por personas con criterios éticos, para las que el servicio público no fuera esta patética tragedia de luchas hegemónicas y de repartos de poder y riquezas que es en estos momentos. Mapa que los ciudadanos vemos perplejos, si es que no estamos ya definitivamente anestesiados y, por eso, resignados o indiferentes.
¿La Declaración de Derechos de la ONU no es suficiente para que éstos sean respetados?
 ¿En qué planes de enseñanza se estudia la Declaración de Derechos Humanos, todos los Derechos, como normas exigibles e irrenunciables? Si las personas no conocen sus derechos, ¿cómo los van a reclamar? ¿Y qué hacen los Gobiernos? Ocultan que existe esa declaración o la relacionan con activistas más o menos trasnochados. El cinismo de unos, del poder, es proporcional a la falta de conocimientos de otros, la inmensa mayoría de ciudadanos. Falta de conocimientos que no es inocente, por el contrario, es canalla y tal vez sea criminal. 
Pilar del Río (Rodrigo Benatti)
Pilar del Río, escritora y traductora, viuda del escritor José Saramago.
Esta Carta se inspira en el pensamiento de José Saramago y su discurso de recepción del Nobel, ¿cómo nació esta idea?
Para José Saramago era inadmisible que se pudiera llegar a la luna y no atender la miseria en que malviven millones de personas. No es que no haya que llegar a la luna, que sí, es que también hay que resolver la extrema pobreza de la Tierra, porque gobernar sin investigación es malo, pero gobernar sin respeto por los contemporáneos, todos, también lo es. Y dijo José Saramago que si los Gobiernos no se ocupan de defender los derechos, que lo hagamos nosotros, los ciudadanos. Y luego, desde la responsabilidad, eso lo añado yo, a ver qué Gobiernos ponemos… Seguro que muchos de los que ahora se pasean insolentes declarando guerras y condenas, generando conflictos para vender armas, destruyendo para luego construir, no existirían. De sociedades sanas y activas políticamente no pueden nacer Gobiernos insanos instalados en el conflicto y en la corrupción. 
¿En lo personal, qué espera que suceda con esta Carta?
Que llegue a las conciencias de los ciudadanos y para eso tiene que estar en los planes de estudio de los países. Claro que este objetivo es difícil, pero la vida no es fácil. Lo importante es que, desde ya, cada uno de nosotros vayamos asumiendo nuestras responsabilidades y reclamando la difusión de estos textos, Derechos y Deberes. La conciencia clara de nuestras responsabilidades y poderes nos hará más conscientes de nosotros mismos y más libres. De un estado de opinión acerca de la importancia de estos documentos puede venir que los Gobiernos los asuman como forma de estar en el mundo. Y la ONU la promulgue. 
¿Cómo explica este compromiso de Saramago más allá de las letras, si es posible separar ambas cosas? 
José Saramago decía que donde fuera el escritor estaría el ciudadano. El ser humano que escribía era el mismo que miraba el mundo. No hacia propaganda, nunca, era un intelectual, por eso mismo no podía ignorar el tiempo en que vivía y donde.
¿Cuál diría que es su mayor legado, lo que a usted más la conmueve?
Su obra, que es de una belleza fascinante. Fue capaz de narrar con voz propia y con una poética singular los dolores y los sueños de los seres humanos que somos. Su obra, insisto, literaria, refleja el humanismo imprescindible que nos distingue y ensalza.
Victoria Dannemann (MS)
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