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miércoles, 7 de febrero de 2018

Muere el destacado jurista Ramón Pina Acevedo

Sandra Guzmán | 7 febrero, 2018
Muere el destacado jurista Ramón Pina Acevedo 
Falleció este miércoles el reconocido jurista Ramón Pina Acevedo, luego de sufrir una caída esta mañana.
El deceso del abogado fue comunicado por Francisco Benzán, de su oficina, ubicada en la avenida Independencia # 56, Distrito Nacional.
Pina ACevedo era el padre del ex consultor Jurídico del Poder Eejcutivo, César Pina Toribio.
Pina Acevedo, quien se graduó en derecho en 1946 en la Universidad de Santo Domingo, fue procurador general de la República, diputado y diplomático. También escribió varios libros, entre ellos Apuntes Jurídicos. Además fue consultor Jurídico del Poder Ejecutivo y presidente de la Comisión Nacional de Boxeo. http://www.elcaribe.com.do/2018/02/07/muere-el-destacado-jurista-ramon-pina-acevedo/

jueves, 26 de enero de 2017

“Los cielos rojos del amanecer...” | Tony Raful @tony_raful A Federico Jóvine Bermúdez

Puntos de vista martes, 01 de noviembre de 2016


“Los cielos rojos del amanecer...”

Tony Raful
A Federico Jóvine Bermúdez
Cuando el poeta René del Risco escribió, “Una primavera para el mundo”, y leyó su composición ante un grupo de amigos, entre ellos el maestro Rafael Solano, quien los convocó a todos, porque había soñado la música de la canción que René le puso letra, oí al cantante Fernando Casado decir (también lo publicó), que sugirió al poeta, quitar lo de “cielos rojos del amanecer”, porque los cielos no eran rojos. Y que René respondió, “déjelo así, magistrado”. Indudablemente que la idea de los cielos tiene tintorería azul, no se inserta en el imaginario popular la idea de cielos rojos, cuya textura de grafía alude al fuego o al amor, pero la idea del poeta, horada la locución lineal y convierte en imagen cautiva, ese tono carmesí del alba, cuando despunta libérrimo, como un cristal  fosforescente de un nuevo amanecer. Fernando había captado el mensaje subliminal e hizo la observación, con toda la mira, en la dimensión que el propio René le asignó, identificando el rojo con el cambio social y político.
Probablemente, se trata de una de las tres más hermosas canciones, que se hayan escritos en el cancionero nacional, magistralmente cantada por Fernando Casado. La primera definición de los “cielos rojos”, la leí en la preceptiva literaria del bachillerato, en una dilucidación absolutamente poética, “arrebol”, que viene de rubor, “conjunto de nubes rojas heridas por los rayos del sol”. En una definición de la Real Academia Española (Madrid) del año 1770, dice, que “arrebol es una definición color rojo que se ve en las nubes heridas con los rayos del sol, lo que regularmente sucede al salir, o al ponerse”. La palabra “herida con los rayos del sol”, es una construcción de metáfora, que convierte en poesía el lenguaje. Otras definiciones indican que arrebol, es el tono rojizo de las nubes en los atardeceres, y en algunas alboradas, que se da por refracción y reflexión de los rayos solares. El poeta español, Manuel de José Quintana, la suscribe poéticamente: “¡Ella aparece! / No veis cuál resplandece /Del arrebol del alba enrojecida/ Por las gracias ornada/ Y de alta gloria y majestad cercada.../ Pasó el sol con sus calores/ Y alumbra al fin otro sol/ pasaron las alboradas/ deliciosas de la aurora/ que el horizonte colora/ de purpurino arrebolÖ/ por la primavera fresca que me visteÖ/ ardieron las hogueras sobres las pardas cumbres/ y hasta Diana excelsa/ vestida de albas lumbres/tiñó las tenues nubes/ con cálido arrebol”.
Federico Jóvine Bermúdez
René del Risco Bermúdez, murió joven, pero escribió poemas memorables que permanecen en la historia literaria dominicana, hijo de su tiempo asumió la época con gallardía y temple, creativo genial, del que muchos copiaron, tradujo poéticamente la frustración nacional por la derrota de abril de 1965, y lo hizo sin apelar a consignas ni credos, pincelando sus versos, embelleciendo los textos con narraciones que todavía leerlas, estremecen, como el cuento, “Ahora que vuelvo Tom”. Esta canción, “Una primavera para el mundo”, es excepcionalmente hermosa, es un himno a la esperanza, al porvenir que René vio siempre como la libertad y el reino de la justicia, y por el cual nunca rehuyó compromisos ni riesgos. Ahora parece una nueva utopía aquel legado del poeta, aquellas letras de René, aquella música de Rafael Solano, aquella voz de Fernando Casado, que nos convocaban a no volver atrás, y nos llamaban al encuentro con un nuevo sol, “porque gloria y fiesta es la vida cuando hay amor”.
En medio de las penumbras, qué bello es escuchar esta canción. En medio de la caída del grito, qué bueno es cantar y luchar por una primavera para el mundo. En medio del prostibulario ético de una sociedad desguarnecida, qué reconfortante es iniciar las faenas del trabajo y de la vida, oyendo en la voz excelsa y armoniosa de Fernando Casado, este nuevo himno a la alegría, al renacimiento, a la convicción perenne de que habrá un nuevo mundo liberado de todas las plagas e iniquidades sociales: “Ven que contigo quiero comenzar un sueño que no acabará/No, no temas al tiempo que la luz del sol no se apagará/ Voy a enseñarte lo hermoso que es el amor/ cada piedra será una flor/ cantaremos a un nuevo sol/ No, ya no hay sendas que puedan volver atrás/ la alegría de un mundo mejor vendrá/ vendrá/ Da sonriendo la mano y seguir/ seguir, seguir/ Gloria y fiesta es la vida cuando hay amor/ Ven, levanta tus ojos a los cielos rojos del amanecer/ Hoy en la tierra entera una primavera puede florecer/ Deja que el viento se encienda con tu rubor/ pinta el mundo con su color/ Y cantaremos a un nuevo sol/ No, ya no hay sendas que puedan volver atrás/ la alegría de un mundo mejor vendrá/ vendrá/ Da sonriendo la mano y seguir, seguir, seguir/ Gloria y fiesta es la vida cuando hay amor”.
Cada vez que la mirada engrampa la curvatura multicolor del espectro visible, con el rojo hacia la parte exterior y el violeta hacia el interior, cada vez que el arcoíris se vuelve un gradiente continuo de luz múltiple, busco y encuentro, allá en el firmamento, los cielos rojos del amanecer, los cielos rojos de René del Risco Bermúdez, es decir, la unción y la espada, el amor como una fiesta del corazón, el nuevo sol de la primavera que puede florecer en la tierra entera.
http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2016/11/01/441379/los-cielos-rojos-del-amanecer--

viernes, 13 de noviembre de 2015

A Janeiro Peña: In memoriam / FAUSTO HERRERA CATALINO



A Janeiro Peña: In memoriam
FAUSTO HERRERA CATALINO
“Algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. El licenciado Janeiro Antonio Peña Espinosa, gran amigo y mejor compañero en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y en el Foro Renovador Peñagomista;  falleció el sábado pasado a consecuencia de un accidente cardiovascular  en  su casa de Fort Myer, Florida.
Nació el 9 de octubre de 1942 en la sureña provincia de Barahona. Fueron sus padres Fabio Peña Santos y Patria Oliva Espinosa.
Se graduó de mecanógrafo, contable y licenciado de Economía en la UASD. Luego, realizó múltiples cursos de capacitación en presupuesto por programa, auditoría de computadoras, técnicas de administración moderna y presupuesto público. Se convirtió en un experto quien tuvo durante varias gestiones rectorales la tarea de la elaboración del presupuesto universitario.
El 9 de noviembre de 1967 fue nombrado en el puesto de Contador Auxiliar en el Departamento de Tesorería de la UASD con un sueldo de ciento treinta pesos. ¡Un sueldo respetable en esa época!
Janeiro Peña
Por sus desempeños y evaluaciones excelente y muy buena, recibió promociones de Auxiliar Contador I, II, III, Analista de Presupuesto y Supervisor de la Sección de Programación General y Presupuesto de la Oficina de Planificación Universitaria.
Fue galardonado por el Consejo Universitario y obtuvo del señor Presidente de la República el 25 de enero de 2000, la medalla al mérito del servidor público versión Plata instituida por la Ley 302 de 19 de mayo de 1981, para servidores públicos que hayan servido al Estado con dedicación, eficiencia y honradez durante más de 25 años. Por dicho reconocimiento recibió incentivo con movimiento de letra en su escala salarial.
Se distinguió, asimismo, como un funcionario recto y a su vez un fiel miembro del Frente de Empleados Perredeístas –ahora Peñagomista- (FEPU) y la Asociación de Empleados Universitarios (ASODEMU).
A partir del primero de enero del 2000, luego de más de 32 años de labores ininterrumpidas en la Universidad, solicitó su retiro por antigüedad en el servicio, según establecía el artículo 16 del Reglamento del Plan de Retiro.
También se desempeñó (2002-2004) como Gerente Administrativo de la Secretaría de la Juventud durante la gestión del licenciado Robert Polanco. Al propio tiempo asesoró, de manera honorífica, al suscrito en nuestras funciones de Subdirector Nacional de la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad (DGDC).
Fue un militante revolucionario durante toda su vida. Un íntegro ciudadano. A ese respecto, el Coordinador General de la Convergencia por un Mejor País y Subcoordinador del Foro Renovador, licenciado Ernesto Zabala Amador, con exactitud escribió:
“El fallecimiento de Janeiro Peña es una pérdida sensible. Un antiguo y consecuente militante político del viejo PRD y del nuevo PRM. Fundador y miembro permanente del Foro Renovador desde allende los mares. Siempre que venía a República Dominicana se presentaba a las reuniones del Foro con mucho entusiasmo. Sentía mucha alegría cada vez que lo veía entrar por la puerta del salón. Agradable personalidad, siempre positivo, propositivo y entusiasta. Nunca lo vi emitir una frase de desaliento”.
 Así era  Janeiro alto de estatura, de consciencia y amplio de corazón para todos quienes compartimos su amistad generosa.
A doña Francisca, su viuda y sus hijos Joan, Igor, Cinthia  y todos sus familiares nuestro testimonio de solidaridad.
Paz eterna amigo.
13 de noviembre de 2015