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miércoles, 24 de febrero de 2021

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EL INTERNACIONALISMO_ @paulkrugman Paul Krugman

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EL INTERNACIONALISMO

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viernes, 25 de enero de 2019

El arte del acuerdo imaginario | por PAUL KRUGMAN @paulkrugman

OPINIÓN 

El arte del acuerdo imaginario

La legislación de EE UU otorga al presidente un gran poder discrecional sobre los aranceles

Donald Trump, presidente de EE UU.
Donald Trump, presidente de EE UU. 
Vamos a tener una guerra comercial a gran escala con China, y quizás con el resto del mundo? Nadie lo sabe, porque todo depende de los caprichos de un hombre. Y el Hombre de los Aranceles es ignorante, volátil y un trastornado.
¿Por qué digo que todo gira en torno a un hombre? Después de todo, tras las elecciones estadounidenses de 2016 y el referéndum del Brexit en Gran Bretaña, se habló mucho de una amplia reacción popular contra la globalización. Sin embargo, a lo largo de los dos últimos años ha quedado claro que esta reacción ha sido más pequeña y menos profunda de lo que se anunciaba.
Al fin y al cabo, ¿dónde están los principales apoyos a los aranceles y las amenazas de Donald Trump de abandonar los acuerdos internacionales? Las grandes empresas odian la perspectiva de una guerra comercial, y las acciones se hunden siempre que esa perspectiva se vuelve más probable. Los trabajadores tampoco han respaldado el proteccionismo de Trump.
China se comporta mal, copia tecnología, pero Trump no entiende los principios básicos de la política comercial
Por otra parte, el porcentaje de estadounidenses que creen que el comercio exterior es bueno para la economía se acerca a un máximo histórico. Incluso a los que critican el comercio parece que les mueve la lealtad a Trump, y no unas convicciones políticas profundas: durante la campaña de 2016, los que se identificaban como republicanos cambiaron drásticamente su opinión de que los acuerdos comerciales eran buenos por la de que eran malos, y luego cambiaron otra vez de parecer cuando daba la impresión de que Trump negociaba acuerdos propios. (Siempre hemos estado en una guerra comercial con el este de Asia).
Pero si no existe un apoyo fuerte al proteccionismo, ¿por qué nos encontramos al borde de una guerra comercial? La culpa es de la legislación.
Hubo un tiempo en que el Congreso solía redactar proyectos de ley arancelarios detallados y repletos de prebendas para los intereses especiales, con efectos devastadores para la economía y la diplomacia estadounidense. Por eso, en la década de 1930, Franklin Delano Roosevelt estableció un nuevo sistema en el que el poder ejecutivo negocia los acuerdos con otros países y el Congreso se limita a aprobarlos o rechazarlos. El sistema estadounidense se convirtió luego en el patrón para las negociaciones mundiales que culminó con la creación de la Organización Mundial del Comercio.
Sin embargo, los creadores del sistema se dieron cuenta de que no podía ser demasiado rígido porque se haría añicos en épocas de tensiones. Por eso la legislación permite que el poder ejecutivo imponga aranceles sin una nueva normativa en determinadas circunstancias, principalmente para proteger la seguridad nacional, como represalia ante prácticas extranjeras injustas o para dar tiempo a los sectores que sufren un repentino aumento de la competencia extranjera para adaptarse.
En otras palabras, la legislación otorga al presidente un gran poder discrecional sobre el comercio. Y esta fórmula ha funcionado muy bien durante más de 80 años.
Lamentablemente, no estaba pensada para enfrentarse al problema de un presidente corrupto e irresponsable. Trump es básicamente el único que desea una guerra comercial, pero tiene una autoridad prácticamente dictatorial sobre el comercio. ¿Y qué está haciendo? Intenta negociar acuerdos. Por desgracia, no sabe realmente lo que hace. En temas de comercio, es un rebelde sin la más mínima idea.
Aunque se proclama a sí mismo como el Hombre de los Aranceles, Trump ha demostrado que no entiende cómo funcionan. No, no son impuestos a los extranjeros, son impuestos a nuestros propios consumidores. Cuando trata de alcanzar acuerdos, parece que solo le preocupa si puede apuntarse una "victoria", no la sustancia. Ha ido pregonando que el "Acuerdo Comercial entre EE UU, México y Canadá" es un rechazo al Tratado de Libre Comercio de América de Norte (NAFTA por sus siglas en inglés), cuando en realidad no es más que una pequeña modificación.
Y lo que es más importante, su incapacidad para la diplomacia internacional se extiende a las negociaciones comerciales. Recuerden que afirmaba que había "solucionado" la crisis nuclear de Corea del Norte, pero Kim Jong-un sigue aumentando su capacidad de misiles balísticos. Y bueno, el fin de semana pasado afirmó que había alcanzado un importante acuerdo comercial con China; pero como poco después informaba J.P. Morgan en una nota a sus clientes, sus afirmaciones "parecían sumamente exageradas, si no totalmente inventadas".
Los mercados se hundieron al principio de esta semana cuando los inversores se dieron cuenta de que les habían tomado el pelo. Como decía antes, las empresas no quieren verdaderamente una guerra comercial. Seamos claros: China no es un buen actor en la economía mundial y se comporta mal, especialmente en lo que se refiere a la propiedad intelectual. Los chinos básicamente copian la tecnología. Por tanto, hay argumentos para endurecer nuestra postura sobre el comercio.
Pero ese endurecimiento debería emprenderse de común acuerdo con otros países que también sufren las consecuencias del mal comportamiento chino, y debería tener objetivos claros. La última persona que quieres que juegue duro es alguien que no entiende los principios básicos de la política comercial, que dirige su agresividad contra todo el mundo –¿aranceles sobre el aluminio canadiense para proteger nuestra seguridad nacional? ¿En serio?– y que ni siquiera puede informar sinceramente sobre lo que ha pasado en una reunión.
Por desgracia, esa es la persona que ahora ejerce el poder, y no es fácil saber cómo se le podrá frenar. El futuro del comercio mundial, con todo lo que implica para la economía, depende en gran media de los procesos mentales de Donald Trump. No es un pensamiento tranquilizador.
Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times, 2018. Traducción News Clips https://elpais.com/economia/2018/12/07/actualidad/1544198645_935099.html

lunes, 22 de octubre de 2018

¡Estadounidenses! Todos deberíamos prepararnos respecto a la advertencia de este Premio Nobel | @paulkrugman

POLÍTICA
¡Estadounidenses! Todos deberíamos prepararnos respecto a la advertencia de este Premio Nobel
BY  | PUBLISHED ON OCTUBRE 22, 2018
Paul Krugman, columnista del New York Times y ganador del premio Nobel, respondió a uno de los tweets del presidente Trump hoy con una ominosa advertencia sobre lo que podría suceder, incluso si los demócratas logran recuperar el control mayoritario de la Cámara de Representantes.
Trump envió un tweet cínicamente hipócrita advirtiendo que el gobierno estaba observando cuidadosamente las señales de fraude electoral en las próximas elecciones intermedias y exhortó a los ciudadanos estadounidenses a “engañar a su propio riesgo“.
Todo esto no obstante que los casos denunciados de fraude electoral real han sido minúsculos, mientras los esfuerzos republicanos de supresión de votantes y la manipulación de las redes sociales por parte de los rusos ya son realidades aterradoras y peligrosas,
El tweet de Trump golpeó a Krugman como una profecía oculta de sus acciones futuras si los demócratas recuperan la Cámara como se esperaba.
Paul Krugman: “Si los demócratas no toman al menos la Cámara, que Dios nos ayude. Pero incluso si lo hacen, enfrentaremos una escena política de pesadilla. Los republicanos dirán que la elección fue robada y negarán la legitimidad de la mayoría”.1 
Paul Krugman: “Los demócratas obtendrán el poder de la citación, pero esperen que la administración de Trump simplemente desafíe las solicitudes de información, tal como lo están haciendo en temas como la influencia de la multitud de Mar a Lago en la Administración de Veteranos”. 2 /
Wilkie no compartirá documentos que puedan revelar el alcance de la influencia de Mar-a-Lago en VA… El secretario del Departamento de Asuntos de Veteranos, Robert Wilkie, dijo que no entregará información al Congreso que pueda ayudar a revelar hasta qué punto tres miembros del club del presidente Donald Trump en Palm … “

If Democrats don't at least take the House, God help us. But even if they do, we'll be facing a nightmarish political scene. Republicans will claim that the election was stolen, and deny the majority's legitimacy 1/
Dado que el gobierno de Trump apenas puede reclamar su propia legitimidad con su pérdida del voto popular y el albatrós de la interferencia electoral rusa y saudí que manchó los resultados, no sería sorprendente ver al presidente emplear esta táctica, ya que regularmente acusa a sus oponentes de las cosas que él y el propio Partido Republicano son los más culpables en un acto transparente de proyección defensiva.
Paul Krugman: “También probablemente abusarán del poder ejecutivo de muchas otras maneras. Y usarán las denuncias de fraude electoral para justificar su incumplimiento de la ley y la Constitución. Si no crees que esto va a suceder, es que no hasestado prestando atención”. 3 
Paul Krugman: “En un futuro muy cercano, muchos funcionarios del gobierno probablemente enfrentarán decisiones difíciles sobre si desafiar las órdenes ilegales de sus superiores políticos. Y recuerda, ese es el buen escenario”. 4 

They'll also probably abuse executive power in many other ways. And they'll use claims of voter fraud to justify their disregard of the law and Constitution. If you don't think this is going to happen, you haven't been paying attention 3/
Si este es el buen escenario, entonces que el cielo nos ayude si tenemos que enfrentarnos a cualquiera de las versiones del peor caso del futuro distópico.
La evaluación de Krugman de la respuesta que tomará el gobierno una vez que la mayoría demócrata en el Congreso les permita prescindir de las investigaciones falsas lideradas por los lacayos actuales de Trump en el Comité de Inteligencia de la Cámara y realmente llegar al fondo de la corrupción en la Casa Blanca de Trump y en la campaña electoral anterior es a la vez aterrador y altamente probable.
Es bueno que Krugman esté atemperando las expectativas de lo que significará exactamente una victoria demócrata en las elecciones parciales. Eso no será una cura instantánea para los males de la administración Trump.
Trump ya ha demostrado su desprecio por el imperio de la ley varias veces, por lo que no tiene sentido pensar que de repente comenzará a cumplir las reglas establecidas solo porque el proceso democrático dice que debería hacerlo. Incluso con una victoria masiva en las urnas, debes esperar que la lucha continúe. Él no se hundirá sin luchar.
http://diariolatinoamericano.com/estadounidenses-todos-deberiamos-prepararnos-respecto-a-la-advertencia-de-este-premio-nobel/

martes, 14 de noviembre de 2017

El imperio estadounidense va en declive: Krugman


Sí, es cierto que Estados Unidos es una súper potencia económica, pero también es cierto que “ya no es tan dominante como solía ser”, reconoce Paul Krugman, el estadounidense ganador del Premio Nobel de Economía 2008. La principal razón de ese declive, aunque no la única, reconoce el economista, se encuentra sentado en la Oficina Oval de la Casa Blanca, aún no cumple un año en el cargo, y lleva por nombre Donald Trump.
“Lo que nos distinguía, además de ser una gran economía, es que defendíamos algo, teníamos una serie de valores, éramos un faro para la democracia, los Derechos humanos, éramos el sitio que mucha gente veía como el ideal, Estados Unidos era el socio en el que podías confiar, el que creía en el imperio de la ley. Hoy tenemos en el poder a un autoritario incapaz de controlar sus impulsos, ¿qué ideales defiende Estados Unidos a estas alturas? Incluso si cierras un trato con Estados Unidos, ¿qué beneficio tendría si esta administración gusta de romperlos a capricho? La influencia de Estados Unidos en el mundo ha mostrado un gran declive”, dice a Forbes Krugman durante una entrevista ofrecida en el marco de su vista a México, como parte de un evento llamado Conversaciones con The New York Times, con el que el diario estadounidense busca promover su presencia en nuestro país.
No obstante, Krugman advierte que el Imperio Estadounidense no es como otros del pasado, “la Pax Americana [como se define a ese estado de relativa paz internacional comandado y vigilado por Estados Unidos] nunca fue como el Imperio Romano, tenía ciertos rasgos de él, pero Estados Unidos era el líder de una alianza de Estados democráticos alineados, impulsó un sistema internacional de leyes y reglas construido a su imagen y semejanza, y desde hace algún tiempo ha existido una erosión en ese sistema”.
Lee también: Lo único que modera la malicia de Trump es su incompetencia: Krugman
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El egresado de Yale afirma que hace 10 años podía pensarse que el mundo era capaz de entrar en una nueva era de prosperidad impulsada por una agenda común entre Estados Unidos y Europa, una en la que ambos bloques pudieran “trabajar juntos para crear un mundo más seguro y decente, pero resulta que estadounidenses y europeos tienen sus propios problemas y que existe un nuevo súper poder: China. No obstante, ¿cuáles son los ideales de China? No les interesa nada excepto China, así que es un peor mundo de lo que esperaba”.
Krugman no está solo en esa visión, en su libro In the Shadows of the American Century: The Rise and Decline of US Global Power (En las sombras del Siglo Americano: El auge y declive del poder global de Estados Unidos), Alfred W. McCoy, historiador y académico de la Universidad de Wisconsin–Madison, expone un argumento similar, aunque mucho más radical.
Para McCoy, en 2030 China superará a Estados Unidos en influencia global, tanto militar como económicamente, y enlista una serie de factores que tuvieron como detonante la invasión a Irak en 2003 y, aunque ambos autores coinciden en que Trump no es el responsable solitario de ese declive, también lo hacen en el hecho de que sí ha sido una figura clave para acelerarlo.
No obstante, “podría ser peor”, afirma Krugman, refiriéndose a Trump, “podría ser competente, él tiene un instinto autoritario, pero también es incompetente, su malicia es moderada por su incompetencia”.
De acuerdo con el editorialista, Trump, “es una persona temible, claramente no tiene respeto por la democracia, ni por la libertad de expresión, pero es terriblemente malo en su trabajo y hasta ahora su agenda legislativa ha sido un completo desastre y su aprobación es muy baja”.
“Algunos de nosotros temíamos que Trump fuera la cabeza de un régimen autoritario y populista que consolidara su poder, y hasta ahora Trump no lo ha hecho, está a la defensiva, así que podría ser peor”, sostiene Krugman.

El espejismo de Silicon Valley
Además de la influencia que Estados Unidos tiene aún sobre el mundo en los ámbitos político, económico y cultural, hay que ha crecido significativamente en los últimos años: el tecnológico. Una de las principales manifestaciones de ese dominio se ha dado gracias al auge de internet y la economía digital, la cual ha generado modelos de negocio impensables un par de décadas atrás, y la generación de riqueza sin precedente para algunos cuantos, a pesar de que las denominadas economías colaborativas puedan ofrecer la impresión de que los beneficios del avance tecnológico pueden ser colectivizados.
Pero Krugman no compra esa visión: “Soy un escéptico del discurso tecnológico. La noción de que la tecnología y la rápida sucesión de cambios que ha motivado ha reducido la inequidad, es buena, pero no encaja con los hechos. Si tenemos una revolución tecnológica, por qué la productividad crece a una tasa tan lenta, ¿qué hacen esos robots si no están haciendo una diferencia? En múltiples formas podría decirse que ha habido menos cambios y que la forma en que vivimos ha reducido su ritmo”, afirma.
Ese discurso no sirve para explicar la inequidad, sostiene el Nobel, “solíamos decir que la inequidad era gente con educación y salarios altos contra la gente sin estudios y en la pobreza. Ésa ya no es la historia y no lo ha sido durante los últimos 15 años, los salarios se han estancado para el típico trabajador con un título universitario, lo que hemos visto es una explosión en los ingresos del segmento más alto, lo cual ha sido motivado por una mejora en las finanzas, ni siquiera sabemos exactamente qué lo motiva, pero no es la tecnología”.
En ese orden de ideas sobre el desarrollo tecnológico y los espejismos, Krugman fue cuestionado sobre su visión de las criptomonedas, particularmente el Bitcoin, una de las manifestaciones de la economía digital que más popularidad ha adquirido en los últimos años, y su respuesta fue contundente: “Todavía creo que es una estafa, un esquema Ponzi, que un día la gente mirará a su alrededor y dirá 0esto de verdad no vale nada’”.
A pesar de reconocerse un escéptico de la noción del desarrollo impulsado por la tecnología, Krugman concede que globalmente puede verse una reducción de la inequidad entre los países, y que ésta ha ayudado a que algunas naciones pobres crezcan, “Branco Milanovic [colega de Krugman en la City University of New York] tiene una curva de ingreso que muestra cómo el 1% gana mucho más, pero también cómo otros también han tenido progresos, como China o algunas partes de la India y eso es positivo. Son más 1,000 millones de personas que han salido de una pobreza intensa. Eso es producto, en parte, de la tecnología, en parte cambios en las políticas, parte globalización, es una mejor historia que lo que yo me habría imaginado hace 30 años que sería”.
Lee también: Krugman: La economía de México es un rompecabezas
Y si bien el autor de El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual desconfía de lo que la tecnología ha hecho hasta ahora, cree que lo que logrará en el futuro es prometedor. “La Inteligencia Artificial era una broma hace 10 años y hoy funcionan para algunas cosas, la traducción automática es razonable, no genial, pero funciona en la mayoría de los casos; el reconocimiento de voz es bueno, el reconocimiento de imágenes, ¿quién sabe qué viene? Si has visto suficientes películas de ciencia ficción pensarás que Skynet vendrá por nosotros, pero podría ser un mundo muy distinto”.
Al final, aunque Krugman se define a sí mismo como un no entusiasta, deja ver que no todo está perdido: “Claro, podría haber una tragedia ecológica y dejar un mundo muy distinto, pero podríamos también ser más ricos de lo que somos ahora, y con suerte más limpios porque tenemos el potencial de las energías renovables, hay un renacimiento de la cultura urbana, no sólo en Estados Unidos y Europa, sino en muchas partes del mundo. Yo crecí creyendo que viviría en un mundo distópico en el que todo sería crimen y comunidades lastimadas y no tendríamos una esfera pública, pero en cambio tenemos lo opuesto, hemos aprendido a vivir en colectividad, eso es algo muy positivo”.
https://www.forbes.com.mx/el-imperio-estadounidense-va-en-declive-krugman/