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lunes, 6 de octubre de 2025

Feria del Libro cierra con más de 700,000 visitantes, estableciendo récord de asistencia | #FilSD2025

Feria del Libro cierra con más de 700,000 visitantes, estableciendo récord de asistencia

Librerías y editoriales vendieron más de 75 millones de pesos durante los 10 días del evento, celebrado en la Plaza de la Cultura.

6 de Octubre 2025 | Cultura

Santo Domingo.– La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025 (FILSD 2025) cerró sus puertas con un balance altamente positivo, alcanzando una cifra récord de más de 75 millones de pesos en ventas de libros, con un incremento en más de un 30 % las ventas con respecto al año pasado.

Este resultado consolida a la feria como el evento literario más importante de la República Dominicana y de toda la región del Caribe.

Durante el acto de clausura, el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, anunció que la vigésima octava edición de la feria se celebrará del 24 de septiembre al 4 de octubre de 2026, reiterando el compromiso del Ministerio de Cultura de fortalecer el sector editorial y fomentar la lectura en todo el país.

La FILSD 2025 registró una asistencia multitudinaria y un récord histórico de alrededor de 650 actividades, entre conferencias, charlas, presentaciones de libros, coloquios, recitales, talleres, proyecciones cinematográficas y obras teatrales. Una vez más, la feria se consolidó como punto de encuentro para autores, editores, gestores culturales, libreros y lectores de todas las edades.

El acto de clausura, celebrado en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, contó con la presencia del viceministro de Identidad Cultural y Ciudadanía, Pastor de Moya; el director de Ferias del Libro, Joan Ferrer, y el historiador Frank Moya Pons, autor homenajeado de esta edición, además de escritores, expositores, libreros y colaboradores del Ministerio de Cultura.

Salcedo informó que, a través del programa Bono Libro, se distribuyeron gratuitamente 11,045 ejemplares a estudiantes como parte del esfuerzo por democratizar el acceso a la lectura.

La feria estuvo dedicada a la literatura infantil, con un énfasis especial en la promoción de la lectura entre niños y jóvenes. En el Pabellón Infantil se realizaron 70 actividades, incluyendo talleres, cuentacuentos y experiencias educativas.

Asimismo, la Red de Ferias y Festivales Literarios de Latinoamérica fue la invitada de honor, reafirmando la vocación internacional del evento.

En la presente edición participaron representantes de 19 países, 165 autores invitados, 9 directores de ferias y más de 370 sellos editoriales. Además, asistieron decenas de miles de estudiantes de más de 620 centros educativos del país, quienes disfrutaron de una programación especialmente diseñada para ellos en coordinación con el Ministerio de Educación.

La estructura del evento incluyó cinco pabellones de exhibición y venta, otros cinco de carácter temático y siete auditorios, además de espacios especiales, como la Sala de Negocios, la III Feria de Libros Antiguos y de Ocasión, el Oasis Lúdico y áreas enfocadas a la bibliodiversidad y al cómic, esta última con gran acogida del público, como ya es tradicional.

El programa Multiplicando Letras reunió a 68 gestores y talleristas de 30 provincias, quienes participaron en 127 actividades de formación e intercambio. Por su parte, la Sala de Negocios celebró 93 reuniones profesionales con la participación de 29 editoriales internacionales de siete países, consolidándose como un espacio estratégico para la articulación del sistema editorial dominicano.

Durante los días de feria se presentaron o pusieron en circulación 130 libros y se ofrecieron 12 conferencias, 106 charlas, 72 coloquios, 39 recitales, 16 obras de teatro, 44 talleres, 40 proyecciones de cine y seis paneles, además de múltiples muestras artísticas y literarias.

En materia de ventas, el libro “Boss”, de Eva Muñoz, fue el más demandado, con más de 1,500 ejemplares firmados por la autora en un acto multitudinario sin precedentes. En tanto, entre las publicaciones de la Editora Nacional, la obra “La otra historia”, de Frank Moya Pons, fue la de mayor acogida.

El ministro Roberto Ángel Salcedo expresó su satisfacción por los resultados alcanzados, destacando la organización, la amplia participación del público y el fortalecimiento del sector editorial dominicano.

La FILSD, certificada como Marca País República Dominicana desde 2023, continúa proyectándose como una plataforma de integración cultural y un referente regional de la industria creativa y del quehacer literario.

https://presidencia.gob.do/noticias/feria-del-libro-cierra-con-mas-de-700000-visitantes-estableciendo-record-de-asistencia

jueves, 2 de octubre de 2025

La serie animada ‘Trinitarios’ se estrena en la Feria del Libro

La serie animada ‘Trinitarios’ se estrena en la Feria del Libro

El ministro de Cultura Roberto Ángel Salcedo encabezó la función, que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

30 de Septiembre 2025 | Cultura

Santo Domingo.– Este lunes fue estrenada “Trinitarios”, la primera serie animada histórica de la República Dominicana, en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025 (FILSD 2025).

La proyección inaugural estuvo encabezada por el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, en un acto celebrado en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, dentro de las actividades de la feria, dedicada este año al historiador Frank Moya Pons.

La serie, dirigida por el cineasta Luis Cepeda, narra en seis episodios de 20 minutos los acontecimientos que marcaron la gesta independentista, con especial énfasis en la labor de los fundadores de La Trinitaria y los hechos que desembocaron en la proclamación del 27 de febrero de 1844.


“Poder recrear parte fundamental de nuestra historia en un formato atractivo y moderno agrega un componente adicional de interés”, afirmó Salcedo, quien destacó que esta serie constituye un aporte de gran trascendencia en el contexto actual del país.

Realizada con tecnología de “motion capture” y animación por computadora, la producción se concibe como una plataforma educativa para acercar la historia a niños y jóvenes de forma didáctica.

Durante la FILSD, “Trinitarios” podrá disfrutarse en el Pabellón Frank Moya Pons, ubicado en la sala Aída Cartagena Portalatín de la Biblioteca Nacional, con funciones del 29 de septiembre al 3 de octubre, a la 1:00 p. m. y 5:00 p. m.

El lanzamiento de la serie “Trinitarios” representa un hito en la televisión pública dominicana, al conjugar la preservación de la memoria histórica con la innovación tecnológica en la narrativa audiovisual.

Cinemateca Nacional

En paralelo, la Cinemateca Nacional desarrolla un programa especial en la FILSD 2025 que combina proyecciones, charlas y recorridos por la mediateca.

Las jornadas inician cada mañana con la muestra “Voces Emergentes”, integrada por cortometrajes de estudiantes de cine de distintas universidades, y se extienden hasta la noche con “Cinemateca sobre Ruedas”, espacio en el que se proyectan largometrajes al aire libre en el jardín.

Uno de los ejes centrales es la “Retrospectiva René Fortunato”, en homenaje al destacado documentalista recientemente fallecido, cuyos títulos ofrecen un recorrido audiovisual por los momentos más trascendentes de la historia política dominicana del siglo XX.

Dentro de este ciclo se presentan sus obras más reconocidas, como “El Poder del Jefe” (martes 30 de septiembre), “La herencia del tirano” (jueves 2 de octubre), “Bosch: presidente en la frontera imperial” (viernes 3 de octubre) y “Patricia: el regreso del sueño” (sábado 4 de octubre).

La cartelera también incluye propuestas de gran diversidad temática, como “La República de la pelota”, de José María Cabral, que explora el rol del país como cantera mundial de peloteros (martes 30 de septiembre), e “Isla de dos Repúblicas”, basada en textos de Frank Moya Pons (jueves 2 de octubre).

Asimismo, se destacan producciones de animación y ficción como “3 al rescate” (viernes 3 de octubre) y “Primavera eterna” (domingo 5 de octubre).

A estas exhibiciones se suman charlas, cinefórums y actividades de mediación cultural, como “Los críticos leen a los críticos” y los recorridos guiados por la mediateca. El programa busca acercar al público a la reflexión sobre la historia, la literatura y el audiovisual, consolidando a la Cinemateca Nacional como un espacio de encuentro entre la memoria cultural y las nuevas generaciones de cineastas.

https://presidencia.gob.do/noticias/la-serie-animada-trinitarios-se-estrena-en-la-feria-del-libro

lunes, 15 de julio de 2024

Pagamos o nos ahogamos / @AndyDauhajre, Andrés Dauhajre hijo

 Andrés Dauhajre @AndyDauhajre /   7 minutos de lectura

Pagamos o nos ahogamos

Andrés Dauhajre hijo _ @AndyDauhajre 

Dos horas de intensas lluvias torrenciales son más que suficientes para que una gran parte de la infraestructura vial de los 1,400 km2 de Santo Domingo (Distrito Nacional y Provincia de Santo Domingo) quede inundada e intransitable. Nuestra vocación hacia la búsqueda de culpables abre las compuertas a la crítica despiadada, al insulto irreverente y a la burla irresponsable. ¿El blanco preferido de estas? Carolina Mejía, la alcaldesa del Distrito Nacional. Es ella, según algunos, la culpable de que Santo Domingo, la fundada por Bartolomé Colón hace 528 años, se inunde cada vez que la naturaleza descarga lluvias torrenciales derivadas de tormentas. Solicito a la Inquisición de Santo Domingo permiso para presentar algunos indicadores que podrían ayudarla en su investigación sobre la naturaleza, las causas y los responsables de las inundaciones.
Santo Domingo se inunda cada vez que llueve con intensidad porque no cuenta con un sistema eficiente de drenaje pluvial. ¿Pudo este ser construido por las Alcaldías del Distrito Nacional y las tres de la Provincia de Santo Domingo con los recursos que perciben por los servicios que proveen y las transferencias que reciben del Gobierno Central? En 2023, la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN) tuvo ingresos por un total de RD$5,977.4 millones, de los cuales RD$1,413.9 millones correspondieron a impuestos, RD$1,537.6 millones a ingresos por contraprestaciones de servicios y otros, y RD$3,025.9 millones por transferencias del Gobierno Central. Como se observa, los impuestos cobrados por la ADN, ascendentes a RD$1,537.6 millones, apenas representaron el 0.09% del PIB aportado por el Distrito Nacional en 2023. El Distrito Nacional aporta aproximadamente el 25% del PIB total de la nación. Los ingresos por contraprestaciones de servicios, fundamentalmente la limpieza, recogida y disposición final de la basura, son los más bajos de la región. Por eso la ADN, hace unos años, pagaba apenas US$2.59 por TM a la empresa gestora del vertedero de Duquesa por la disposición final de la basura, cuando el promedio en la región era de US$20.53/TM. A pesar de que la Ley 166-03 establece que los ayuntamientos deben recibir en forma de transferencia el 10% de los ingresos totales del Gobierno Central, en realidad, reciben mucho menos. En el 2023, por ejemplo, la Alcaldía del Distrito Nacional recibió el 27.4% de lo que debió haber recibido. Con presupuesto miserable y sin posibilidad de endeudarse, es poco lo que un alcalde puede hacer para garantizar el funcionamiento adecuado y civilizado de la ciudad.

Si los inquisidores entienden que lo anterior no es suficiente, deberían echar un vistazo a los presupuestos ejecutados por las diferentes alcaldías de las capitales de América Latina en el 2023.

Cuando los montos ejecutados se convierten a dólares para permitir la comparación y se calculan por habitante, se tiene que, en 2023, la Alcaldía de Bogotá, con un presupuesto de gasto ejecutado ascendente a US$762 por habitante, ocupó el primer lugar en la región. El segundo puesto correspondió a la de Quito, con US$489 por habitante, seguida por la de San José, Costa Rica, con US$381. El cuarto lugar lo ocupó la Intendencia de Montevideo, con US$340 (dato del año 2022). Las 16 alcaldías de la Ciudad de México ejecutaron un presupuesto equivalente a US$275 por habitante, ocupando el quinto lugar de la región. Le siguieron, la Alcaldía de Ciudad de Guatemala con US$226, la de Ciudad de Panamá con US$216 y la de Santiago de Chile con US$201 por habitante. ¿Quién aparece bien distante en la cola? Las cuatro alcaldías de la Primada de América (Distrito Nacional y provincia de Santo Domingo), con US$47 por habitante. Con un presupuesto raquítico como el que han tenido que operar Báez Acosta, Lluberes Montás, Manolín Rodríguez, Estrella Rojas, Franco Badía, Peña Gómez, Fello Suberví, Corporán, Johnny Ventura, Roberto, David o Carolina, solo conseguiremos la intensificación de las inundaciones y la ocurrencia de pérdidas cada vez más lamentables de vidas, bienes de capital y recursos económicos
Tengo que discrepar profundamente de los inquisidores sobre la culpabilidad de las inundaciones.

¿Quiénes son los principales responsables? En primer lugar, la baja recaudación del Gobierno Central y la estructura de precios mentirosos que cobran las alcaldías por la contraprestación de servicios. Los precios mentirosos o altamente subsidiados tienen su origen en el temor a las protestas provenientes del ejército de amantes de pagar poco, evadir mucho y vivir como los ricos de los países desarrollados. Santo Domingo es una de las ciudades más sucias de la región. No tenemos cultura en materia del manejo individual de la basura en nuestros hogares, edificios y calles. Y pedimos la cabeza del alcalde o alcaldesa que se atreva a establecer tarifas de mercado para la recogida y disposición final de la basura. Esa es una de las desventajas de la democracia frente al autoritarismo benevolente.

En segundo lugar, los que han ocupado el Poder Ejecutivo en las últimas seis décadas, por su marcado sesgo a favor de obras de infraestructura física visibles, es decir, obras que puedan ser contempladas y vistas en todo su esplendor por los dominicanos. Son esas obras, según ellos y sus asesores, las que estimulan el voto. Las autopistas y avenidas se ven; los sistemas de metros también se ven; las grandes presas y generadoras de electricidad también. ¿Pero invertir cerca de mil o dos mil millones de dólares en un sistema soterrado de drenaje pluvial para una geografía de 1,400 km2 que no va a ser visto por nadie? Imposible, eso no genera votos. De nuevo, esa es otra de las desventajas de la democracia populista tropical frente al autoritarismo practicado por algunos estadistas ilustrados. ¿Qué las inundaciones se ven y generan costo político? No importa mientras los ignorantes, que lamentablemente son mayoría, culpen a la Alcaldía y no a la Presidencia de estas.

Si los dominicanos que residimos en la Primada de América queremos librarnos del drama de las inundaciones y del impacto negativo en la siquis de los capitaleños que se está produciendo cada vez el azul del cielo se torna gris oscuro, debemos exigir al Gobierno Central la ejecución, a través del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, de un proyecto de drenaje pluvial que abarque el Distrito Nacional y la Provincia de Santo Domingo. Si para ello tiene que tomar un financiamiento a largo plazo con los organismos internacionales de financiamiento o realizar una colocación de bonos globales, que lo haga. Si para ello tiene que hacer un espacio adicional en el diseño de su proyecto de reforma fiscal, que lo haga. Si para ello, tiene que eliminar todo el gasto corriente que sea improductivo, incluyendo el cierre de todos los ministerios absurdos con que cuenta hoy el Poder Ejecutivo de la nación, que lo haga.

Estoy plenamente convencido de que, si logramos juntar en un mismo punto suficiente coraje, voluntad política y capacidad de gerencia y ejecución, antes del 2030 el problema de las inundaciones de la Primada de América podría quedar resuelto. Al presidente que se atreva a hacerlo, que no se mortifique por la no visibilidad de la obra. Estoy seguro que cuando Frank Moya Pons incluya el o los periodos del presidente que se atreva a hundir mil o dos mil millones de dólares bajo tierra para evitar que los capitaleños nos ahoguemos, sabrá reconocérselo y aplaudirlo.

En vez de seguir culpando a los alcaldes de turno por las inundaciones, aceptemos pagar más por los servicios que prestan las alcaldías, exijamos al Gobierno que invierta los recursos derivados de la tributación en lo que realmente consideramos como prioritario, y apoyemos al Gobierno si decide ejecutar una reforma fiscal que se concentre fundamentalmente en reducir la evasión. De esa manera dispondría de los recursos para servir la deuda pública en que deberá incurrir para ejecutar un eficiente sistema de drenaje pluvial.

https://www.elcaribe.com.do/panorama/dinero/pagamos-o-nos-ahogamos/

lunes, 5 de diciembre de 2022

Frank Moya Pons resalta los aportes del nuevo libro de Juan Lladó

CIUDAD

Frank Moya Pons resalta los aportes del nuevo libro de Juan Lladó

Palabras de presentación de la obra de Juan Lladó “Centro Histórico de Santo Domingo: Herencias Coloniales y Orígenes de la Nación Dominicana”

Por SERVICIOS DE ACENTO.COM.DO 

Frank Moya Pons

El jueves 1 de diciembre fue puesto en circulación el libro “Centro Histórico de Santo Domingo: Herencias Coloniales y Orígenes de la Nación Dominicana”, del economista y reputado consultor en turismo Juan Lladó.

El historiado Frank Moya Pons tuvo a su cargo la presentación de la obra. A continuación su discurso:

Señoras, señores…:

Cuando los reyes y príncipes eran la encarnación del Estado emergieron en Europa, en los siglos XVI y XVII, varias generaciones de escritores que acostumbraban a proponer soluciones a los problemas materiales de los reinos.

Muchos lo hacían de manera gratuita buscando complacer al príncipe señalándole nuevos caminos de enriquecimiento y poder, además de ofrecerle sugerencias para enfrenar ciertas urgencias sociales.

Siendo aquella la época en que también emergían las monarquías absolutas, muchos de estos intelectuales se atrevían a proponer fórmulas de acción estatal complacientes al príncipe, esto es, a la Corona, aun fuera en detrimento de la población subalterna.

Estos hombres fueron llamados “arbitristas” en razón de que sus propuestas emanaban de su arbitrio, esto es, de la propia reflexión de sus conciencias individuales.

Fue tanta la abundancia de consejos que los reyes recibían para su exclusivo provecho que algunos escritores, filósofos, moralistas llegaron dudar del beneficio que los consejos de los arbitristas pudieran dar al hombre común (no utilizo aquí la palabra intelectual porque no tenía entonces el significado que tiene hoy).

Por ejemplo, el famoso Diccionario de Autoridades de la lengua española, publicado inicialmente por la Real Academia Española en 1726, define al arbitrista como “el que discurre y propone medios para acrecentar el Erario público, o las rentas del Príncipe. Viene del nombre Arbitrios, pero esta voz comúnmente se toma en mala parte, y con universal aversión, respecto de que por lo regular los arbitristas han sido mui perjudiciales a los Príncipes, y muy gravosos al común sus trazas y arbitrios”.

Lladó, como todos ustedes saben, es un destacado especialista en educación y turismo que su doctorado en la Universidad de Harvard hace ya más de cuarenta años, habiendo escrito y publicado varios estudios antológicos sobre este tema.

Esa definición clásica choca mucho con el uso que le dan a esa palabra en México y otras partes de América Latina aquellos que ven en la consejería pública una virtud ciudadana cuando se lleva a cabo con sólida ilustración y fundamentos y buena intención.

Aun cuando en España y en otras partes del mundo hispanohablante todavía se utiliza el término “arbitrista” con un significado heredado del Diccionario de Autoridades, pues todavía se le asocia con la costumbre de proponer planes y proyectos “disparatados y empíricos”, hoy el arbitrista ya no es percibido tan negativamente pues existen en todos nuestros países numerosos hombres y mujeres de sólida formación y originalidad de ideas que continuamente aportan, en público y en privado, contribuciones prácticas inteligentes, bien fundadas y desinteresadas.

Por ello, la última edición del Diccionario de la Lengua Españolade la Real Academia, de 2020, define al arbitrista como aquella persona que “en los siglos XVI y XVII elevaba memoriales al rey o las Cortes con propuestas de arbitrios de todo género para resolver problemas de la Hacienda y del Estado”.

 Juan Lladó. Foto. Mery Ann Escolástico. Acento.com.do
Juan Lladó. Foto. Mery Ann Escolástico. Acento.com.do

Hubo un tiempo, a principios del siglo pasado, en que a los arbitristas les llamaban “publicistas” por la costumbre de publicar en periódicos y revistas sus consejos y sugerencias, propuestas y esquemas, con ánimo de influir, no solo en los gobernantes sino también en el público lector, en la ciudadanía.

Es lástima que esa palabra haya caído en desuso porque refleja mejor, o significa más precisamente, lo que hemos venido diciendo acerca de los arbitristas y, en el caso que nos ocupa, del autor de esta obra, el distinguido amigo Juan Lladó, a quien la definición de “publicista” del diccionario le ajusta precisamente.

Según la Real Academia Española, publicistas es aquel “autor que escribe del derecho público o persona muy versada en esta ciencia”. Es también “persona que escribe para el público, generalmente de varias materias”. También se le llama así en las Américas a aquellos que ejercen la publicidad como profesión, pero esa no es la acepción que conviene a lo que ahora estamos dilucidando.

Teniendo conciencia de estas sutilezas lingüísticas, y partiendo de una diferenciación definitoria entre los arbitristas y publicistas de ayer y de hoy (desde los siglos XVI y XVII hasta el XXI), es que me permito sugerir que llamemos a Juan Lladó “el buen arbitrista o el gran publicista”, porque si hay alguien que se destaca por encima de la mayoría de sus contemporáneos en el ejercicio de un apostolado y evangelismo ciudadano proponiendo soluciones a cuantos problemas afectan a la ciudadanía, ese es nuestro distinguido amigo Juan Lladó.

Ustedes y yo, queridos amigos, que hemos venido a celebrar este libro del doctor Lladó estamos aquí, creo yo, por la amistad que le profesamos, ciertamente, pero también por la admiración que nos produce la lectura de sus innumerables artículos en los periódicos y revistas, tanto en papel como digitales, cada uno de los cuales es una lección de economía, educación, sociología, historia, tecnología, ecología, geografía o turismo, para nada más mencionar algunas de la múltiples áreas que Juan Lladó domina profesionalmente.

Al igual que muchos de ustedes, recibo por internet casi diariamente sus eruditos textos que un día hablan sobre el desarrollo de la industria turística y el impacto que tienen en ella la salinización de los acuíferos en la zona de Bávaro y Punta Cana, el desastre del sistema educativo nacional, la evolución de las tasas monetarias, la competencia de otros mercados, el manejo del sargazo, la guerra de Ucrania, la expansión del mercado de cruceros, en fin, temas esos sobre los cuales Lladó ha escrito mucho y ha tenido a bien recogerlos en un volumen que puso a circular hace varias semanas para deleite de sus numerosos lectores y admiradores.

Lladó, como todos ustedes saben, es un destacado especialista en educación y turismo que su doctorado en la Universidad de Harvard hace ya más de cuarenta años, habiendo escrito y publicado varios estudios antológicos sobre este tema.

Su curriculum académico es uno de los más impresionantes que es dable encontrar en la República Dominicana. Obtuvo dos diplomas de estudios secundarios, uno en el Colegio La Salle, en Santo Domingo, en 1965, y otro en Deering High School, en Portland, Maine, al año siguiente. Más adelante obtuvo su licenciatura en humanidades en la Universidad de Brandeis en 1971, y un año más tarde terminó una maestría en educación en la Universidad de Harvard, la cual le abrió las puertas para proseguir estudios de doctorado en esa misma academia, en donde recibió su PhD en 1977.

Durante algunos años estuvo realizando estudios sobre el sistema educativo para clientes dominicanos y extranjeros, incluido el Estado dominicano, pero rápidamente fue evolucionando hasta que se montó en la ola del desarrollo turístico del país, en donde ha producido numerosos estudios técnicos y ha laborado como consultor y asesor de numerosos organismos y empresas nacionales y extranjeros, llegando a desempeñarse como subsecretario de turismo en 1981 y 1982.

Desde entonces Lladó combina sus labores de consultor con las de publicista y ha hecho de esta segunda parte de su vida un evangelio en favor del desarrollo turístico del país.

Productos de esas tareas y de la enorme experiencia acumulada durante tantos años, y de sus reflexiones sobre las mejores vías para mantener una industria turística sostenible, son su libro de reciente circulación ya mencionado (Retos del sector turístico dominicano, vol. II), y esta obra sobre el centro histórico de Santo Domingo que nos reúne aquí hoy.

Al igual que el libro anterior, esta obra es una recopilación de artículos publicados en el muy importante periódico digital Acento. Una obra en la que se entrelazan la historia y la política, la cultura y la ingeniería, todas guiadas por una voluntad de conseguir que las cosas se hagan bien para que la llamada ciudad colonial (zona colonial) termine de rescatar su patrimonio histórico y se haga digna de ser rebautizada como “Centro Histórico de Santo Domingo”.

Esta es una denominación por cuya adopción pública Juan Lladó ha luchado tenazmente y, en cierto modo, este libro es una gran pieza argumental para que las autoridades municipales o nacionales adopten ese nombre.

Lladó sabe que no todo el mundo comparte sus argumentos aun cuando los presenta como propuestas para la elaboración de una estrategia oficial para convertir al viejo Santo Domingo colonial en un digno émulo de ciudades menos antiguas como Cartagena, Veracruz y La Habana, para solo mencionar unas pocas.

Lo que hace de este libro una pieza de atractiva lectura es que su autor va entretejiendo capítulos de historia con propuestas “arbitristas”, esto es, con sugerencias de política económica y cultural conformando un recetario del que bien podrían nutrirse quienes han gobernado y gobiernan el cabildo de la ciudad y los ministerios de turismo, cultura, educación y medio ambiente, lo mismo que los voluntariados y direcciones de los museos establecidos en el antiguo espacio colonial.

Al leer tantas propuestas constructivas y observar que muy pocas de ellas son puestas en práctica por quienes manejan la ciudad colonial, a veces pienso que a Juan Lladó le ocurre lo que también les ocurrió a muchos arbitristas y publicistas cuyas ideas no eran acogidas por los oídos oficiales porque enfrentaban grandes intereses o poderosas personalidades contrarias a sus argumentos.

Tal vez Lladó no haya ayudado mucho en ese sentido dada la verticalidad de su personalidad y su manera directa de expresar las cosas, sin medias tintas y sin tonos ambivalentes. Juan Lladó posee una personalidad que choca mucho con un rasgo casi universal en la cultura dominicana que es el de la resistencia a aceptar ideas nuevas si no vienen acompañadas de un lubricante de relaciones personales primarias. Entrenado en un mundo regido por las meritocracias, Lladó llama pan al pan y vino al vino, y no se anda con medias tintas cuando se trata de explicar o defender su ideas.

Creo que Fausto Rosario y sus colaboradores en Acento, como Gustavo Olivo, aquí presente, le están haciendo un gran servicio al país recogiendo todos estos artículos para que puedan ser leídos y captados en su variedad temática y su coherencia total, de manera que puedan ser utilizados como recetario para el diseño de nuevas políticas para la sostenibilidad turística de la nación y enriquecimiento de la zona colonial, bien llamada por Juan Lladó “Centro Histórico de Santo Domingo.

Gran parte de este libro, como su título indica, está dedicado a promover la idea de lograr una adecuación mayor al turismo de la zona más antigua de la ciudad, hasta ahora conocida como Zona Colonial. En una de las más fértiles secciones de la obra Lladó nos recuerda que “en las últimas décadas, hablar sobre la Ciudad Colonial se ha tornado consustancial con el turismo” y “en términos generales, el imaginario popular ya asocia a la Ciudad Colonial como sinónimo de la visita de extranjeros que vienen a conocer los vestigios de nuestro ayer”.

“Nos ufanamos, dice Lladó, por tanto, de que la Ciudad Primada de América sea un destino turístico en sí misma, aunque marginal cuando se le compara con el volumen de visitantes que atraen nuestros resorts de playa. Sin embargo, “la Ciudad Colonial ya ha desplazado a la isla Saona, la cual recibe más de 400,000 visitantes al año, como el principal destino de las excusiones por tierra que hacen los turistas extranjeros que se hospedan en los resorts.

“En el 2016 la Ciudad Colonial recibió unos 590,000 extranjeros, cerca de 182 mil más que cinco años antes, lo cual representó un aumento de un 15% con relación al año anterior. Durante el primer semestre del año 2017 el incremento fue de un 12%, para un total de 382,005 extranjeros”.

Hoy cinco años después, esos números han aumentado y sería muy grato y útil si nuestro apreciado autor quisiera actualizarlos para beneficio de todos sus lectores, incluidos nosotros.

Antes de la pandemia había, en la ciudad intramuros, más de 800 habitaciones turísticas disponibles “repartidas en hoteles pequeños” que atendían, y atienden principalmente a gente de negocios y turistas más curiosos que los que se quedan en los hoteles de Bávaro y Punta Cana, cuya presencia en la zona se concentra en los monumentos y sitios históricos y las muchas tiendas de suvenires, joyas, tabacos y baratijas. Eso nos da una idea de la vigorosa dinámica económica de este Centro Histórico.

En el capítulo central de su obra Lladó dice que se limita a ofrecer una reinterpretación de cuatro aspectos fundamentales: 1) el nombre de la Ciudad Colonial (que ya hemos señalado), 2) la misión del recinto en el contexto nacional e internacional, 3) la Ciudad Colonial como “ciudad viva”, y 4) la organización para la gobernanza.

Esos cuatro temas son el corazón de este libro, consumen un gran número de páginas y dominan todos los demás asuntos, además de que le sirven a Lladó para mantener al lector concentrado en su propuesta maestra de cambiar el nombre de la zona colonial por el de Centro Histórico de Santo Domingo.

Y la verdad es que, después de leer sus argumentos y los datos que aporta para sustanciarlos, es difícil no estar de acuerdo con él en cuanto al nombre que propone para el casco antiguo de la ciudad, aun cuando en ocasiones se deja llevar de su hiperactiva imaginación creadora y propone políticas que, aunque inteligentes y muy bien intencionadas, es fácil prever que chocarían con grandes intereses, particularmente, intereses burocráticos oficiales.

 Alcázar de Colón. Fotografía de José Bujosa Mieses (Chino).
Alcázar de Colón. Fotografía de José Bujosa Mieses (Chino).

Pero, en fin, ese es el trabajo de los arbitristas/publicistas ¿no es así?: proponer esquemas de construcción y cambio de sus sociedades, (sean o no de fácil ejecución, pero sí plausibles), en espera de que el príncipe, esto es, el Estado (los gobernantes) se convenzan de sus bondades y se lancen a la ejecución de esos planes, como ocurrió con la restauración y puesta en valor de la zona colonial que se puso en marcha en 1967 y prosigue aun en estos mismos días.

Señoras, señores: Tengo clara conciencia de que esta rápida presentación no hace la debida justicia a esta riquísima obra, preñada de ideas y propuestas patrióticas aportadas por una persona ilustrada que vive en la zona colonial, la recorre a pie día tras día, la conoce histórica y socialmente, aprecia sus posibilidades de crecimiento económico y tiene la formación profesional y la solidez intelectual para diseñar buenas políticas de puesta en valor de este centro histórico que bien puede ser considerado único, por su antigüedad, entre los 45 centros históricos existentes en las Américas.

Agradezco a Juan Lladó el honor que me ha hecho pidiéndome pronunciar estas palabras que, espero, sirvan a ustedes de acicate para leer esta interesantísima y sugerente obra de bien patrio.

Muchas gracias.

Santo Domingo, Academia Dominicana de la Historia.

1 de diciembre de 2022

https://acento.com.do/cultura/frank-moya-pons-resalta-los-aportes-del-nuevo-libro-de-juan-llado-9137999.html

miércoles, 18 de agosto de 2021

Puesta circulación de la obra: "La explicación histórica", de Frank Moya Pons

  
Puesta circulación de la obra: "La explicación histórica", de Frank Moya Pons
https://youtu.be/_T3Bb_Qk2ag a través de @YouTube
Academia Dominicana de la Historia&nbsp;<div>Puesta circulación de la obra: "La explicación histórica", de Frank Moya Pons, lunes 9 de agosto de 2021, Academia Dominicana de la Historia.
Expositores: Fernando Pérez Memén, Juan Daniel Balcácer y el Autor.
Serie de conferencias con motivo del mes del 90.⁰ aniversario de la Academia Dominicana de la Historia.
CULTURA
Circula La explicación histórica, nuevo libro de Frank Moya Pons
La obra fue puesta a circular por la Academia Dominicana de la Historia
Diario Libre - 18/08/2021, 11:28 AM

La Academia Dominicana de la Historia puso a circular recientemente el libro La explicación histórica, de Frank Moya Pons, miembro de número de la institución.

En el acto, efectuado el pasado 9 de agosto, participaron como expositores los miembros de número Fernando Pérez Memén, Juan Daniel Balcácer y Moya Pons.

El evento puede verse en el canal de YouTube de la Academia Dominicana de la Historia.

Las palabras de apertura fueron expresadas por el presidente de la Academia Dominicana de la Historia, José Chez Checo, quien encomió la publicación de uno de los historiadores más brillantes del país.

Pérez Memén destacó la belleza y el contenido del libro y resaltó que Moya Pons es un destacadísimo historiador, con una sólida formación profesional.

“Es un docente, es un maestro y es también una persona con una sólida vocación científica de investigador. Sus obras testimonian su valor filosófico e historiográfico, además”, enfatizó.

También dijo que Moya Pons “es uno de los historiadores más prolíficos” del país y que sus obras “transcienden del marco geográfico dominicano”.

De su lado, el historiador Juan Daniel Balcácer manifestó que La explicación histórica es un breve texto en el que Moya Pons ha reunido un conjunto de disquisiciones teóricas y metodológicas acerca del quehacer historiográfico que ha realizado a lo largo de su trayectoria como docente universitario e historiador profesional.

“En el mundo académico es costumbre que los historiadores profesionales, transcurrido cierto tiempo, reúnan sus cátedras o conferencias sobre temas afines, que han dictado ante diversos auditorios o en determinados centros de educación superior”, agregó.

Indicó que la característica principal de los trabajos que contiene el valioso libro de Moya Pons es su unidad temática centrada en el fascinante mundo de la investigación y la explicación históricas.

“No estamos, pues, ante un libro que estudia y analiza acontecimientos específicos del devenir histórico nacional; más bien, nos encontramos con un texto que nos muestra la manera como el historiador hace su trabajo de conformidad con métodos y técnicas de investigación inherentes a su disciplina científica, que es la Historia”, afirmó Balcácer.

Dijo, además: “La explicación histórica es, en esencia, una obra de honda reflexión teórica, metodológica y filosófica, además de estimulante, sobre el oficio del historiador, el cual fundamentalmente consiste en indagar sobre el pasado, abrevando en fuentes fiables, reuniendo o seleccionando determinadas pruebas o evidencias, ordenándolas, evaluándolas, contrastándolas con otras fuentes y/o testimonios, para finalmente proceder -mediante la escritura- a la reconstrucción parcial (que nunca podrá ser total) del pasado al que queremos aproximarnos”.

El historiador dominicano Frank Moya Pons.
El historiador dominicano Frank Moya Pons.

Palabras de Moya Pons

El historiador Moya Pons agradeció a sus colegas Chez Checo, Pérez Memén y Balcácer por sus generosas palabras.

“Los textos que componen este libro fueron escritos sin intención de ser publicados. Y no son más que el producto de viejas reflexiones personales acerca del oficio de historiar”, aseguró.

Dijo que la mayor parte de los textos fueron escritos en épocas distintas, separadas incluso por décadas.

Expresó que en algunos casos fueron reflexiones que “no había leído en público” y en otros casos cátedras y conferencias que él llama itinerantes, para públicos académicos muy diversos, interesados en aspectos de la investigación y escritura de la historia.

Afirmó que ve su obra como la reflexión de “un obrero intelectual que ha tenido que martillar mucho la materia prima con la que se hace la historia, que son los documentos” y que se ha atrevido a elaborar un modelo elemental sobre el funcionamiento de las sociedades.

$!Portada de la obra de Frank Moya Pons.
Portada de la obra de Frank Moya Pons. La Academia Dominicana de la Historia puso a circular recientemente el libro La explicac
https://www.diariolibre.com/revista/cultura/circula-la-explicacion-historica-nuevo-libro-de-frank-moya-pons-AK28228239
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