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jueves, 27 de septiembre de 2018

#tbt | Estudio resalta el amplio espectro mediático del país | Adalberto Grullón

NOTICIAS | 09 NOV 2017, 12:00 AM |EMILIA PEREYRA 
Estudio resalta el amplio espectro mediático del país
Portada del estudio sobre los medios.
Portada del estudio sobre los medios. (Fuente externa)





SANTO DOMINGO. El “Análisis del desarrollo mediático de la República Dominicana”, recién publicado, destaca el amplio espectro mediático de la República Dominicana, que registra ocho diarios de papel, ocho canales de televisión abierta que transmiten por la banda VHF, 38 que lo hacen por la banda UHF, y 90 empresas de televisión por cable, cada una de las cuales opera “entre uno y cinco canales de producción y contenido local”.
“El panorama mediático incluye 379 emisoras de radio; 233 que transmiten por la banda FM y 146 en la banda AM”, indica la investigación auspiciada por el Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación de las Naciones Unidas y realizada por un equipo de periodistas dominicanos.
Además, la monografía agrega que la oferta mediática por internet es significativa y tiende a incrementarse. Al respecto dice que un registro de medios digitales inventariados por el portal dominicano Livio.com consigna la existencia de 471 periódicos digitales y 544 blogs.
“Esto es considerado como un subregistro debido a que no es el resultado de un inventario completo de los medios digitales”, señala.
La publicación, de 203 páginas, sostiene que son muchos medios para un país con diez millones de habitantes y con una superficie tan solo de 48,000 kilómetros cuadrados.
La investigación también profundizó en aspectos como “la gran concentración de medios de comunicación en manos privadas que se registra en el país”, el marco jurídico existente, la erosión de la credibilidad de los medios, las precarias condiciones laborales y salariales de los periodistas y la situación actual de la televisión, los diarios, los medios digitales y la radio.
En cuanto a la concentración mediática, dice: “Los medios de comunicación en la República Dominicana no sólo se han privatizado, sino que también se han concentrado en pocas manos”.
“Los ocho diarios nacionales son privados, 44 de los 46 canales de televisión abierta son privados, las 90 empresas de televisión por cable o por paga son privados y 376 de las 379 emisoras de radio del país son privadas”, precisa.
Oligopolios
De acuerdo con el libro, en el país existe una creciente tendencia a la creación de oligopolios mediáticos, relacionados a otras áreas estratégicas de la economía.
“Esto preocupa a periodistas, académicos y organizaciones de la sociedad civil, que ven en esta tendencia un peligro para la democracia y la pluralidad que deberían caracterizar la comunicación social.
Además, la investigación resalta que todavía persisten pequeños capitales en algunos medios, principalmente en la radio y en compañías de televisión por cable, aunque los principales pertenecen a grandes empresarios.
Condiciones laborales
Acerca del panorama laboral, la investigación indica que predominan bajos salarios, largas jornadas laborales, trabajos peligrosos sin la protección debida y el multiempleo. “El salario promedio de los y las periodistas es de 25,730 pesos mensuales, equivalentes a 572 dólares”, dice.
Ese salario representa el 53% del promedio salarial de los periodistas de América Latina y del Caribe, que es de 1.080 dólares mensuales, según una encuesta realizada en el 2013 por cdperiodismo, en 14 países de la región.
Equipo investigador
El equipo de investigación estuvo conformado por Olivo de León, entonces presidente del Colegio Dominicano de Periodistas, coordinador general, Adalberto Grullón, coordinador y relator, Miguelina Crespo, Aurelio Henríquez, Inmaculada Aracena y Margarita Calderón. Formaron parte del consejo consultivo Elvira Lora, directora de la Escuela de Comunicación de la PUCMM, Bienvenido Álvarez Vega, director del periódico Hoy, Marion Pagés, presidenta de Ingenio Capital, Rosalía Sosa, de Participación Ciudadana, José Beato, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, Mercedes Castillo, del Instituto de Previsión y Protección de los Periodistas, y David Lorenzo, exsecretario general del Sindicato de Trabajadores de la Prensahttps://www.diariolibre.com/noticias/estudio-resalta-el-amplio-espectro-mediatico-del-pais-XD8544617



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    Sede del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL).

    Sede del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL). | Foto: Teleantillas

    Publicado 12 noviembre 2015
    La República Dominicana, con 10 millones de habitantes y una extensión de 48 mil kilómetros cuadrados correspondientes a la mitad de una isla del Caribe, cuenta con una amplia estructura de medios de comunicación.
    En la actualidad en el país operan 46 canales de televisión abierta (8 VHF y 38 UHF); 8 diarios impresos de circulación nacional; 90 empresas de servicio de televisión por cable; 379 emisoras de radio (146 AM y 233 FM); 92 emisoras que se dicen comunitarias, pero han sido creadas y gestionadas desde el Gobierno; 471 diarios digitales y 544 blogs  de función informativa o editorial, según la plataforma de registro Livio.com.  
    Según las informaciones preliminares de un estudio que próximamente pondrá en circulación la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el 98% de los medios que funcionan en el espectro radioléctrico bajo autorización del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) son de propiedad privada, mientras que el Estado y las iglesias administran el 2% restante.  En esta relación se destaca el hecho de que los medios del Estado  (incluidas las llamadas radios comunitarias) mantienen muy baja calidad en sus producciones, y por tanto influyen poco en el conjunto de la sociedad.
    A simple vista, tomando en cuenta la población, el territorio y la cantidad de empresas mediáticas, podría decirse que el cambo de la comunicación es bastante plural en el país. Pero esta no es la realidad. Pocos grupos económicos y algunos dirigentes políticos enriquecidos durante su paso por la gestión pública  concentran los medios más importantes e influyentes de República Dominicana.
    Varios ejemplos
    El caso más emblemático de concentración de medios es el del Grupo de Comunicaciones Corripio, que dirige José Luis Corripio Estrada (Pepín), considerado como el empresario más importante de la última década por sus millonarias posesiones en la industria, la agroindustria, el comercio, las franquicias de comida, la venta de vehículos, la joyería, la distribución de combustible y la comunicación. En el 2012, al mostrar una lista de los 10 empresarios más admirados de la década, la revista Mercado colocaba a Pepín en el puesto número uno, y  contabilizaba 28 empresas (12 mil empleados) pertenecientes a su familia.
    En el caso específico de la comunicación, el Grupo Corripio posee dos canales de señal abierta VHF (Telesistema 11 y Teleantillas 2), y uno UHF (Coral 39); cuatro de los 8 diarios impresos de circulación nacional (Hoy, El Día, Listín Diario y El Nacional); y las emisoras emisoras de radio (HIJB y La Nota Diferente). 
    Desde una óptica cuantitativa podría decirse que este grupo es inferior a otros propietarios de medios. Sin embargo, se trata de que canales de televisión con el 48% de la audiencia  están bajo una misma titularidad. Lo mismo ocurre con los cuatro diarios, que al 2012 sumaban el 55.4% de la lectoría de prensa, y a la fecha mantienen una poderosa influencia en la construcción de la agenda social, política, económica y cultural del país.
    En diferentes ocasiones, Corripio, hijo de inmigrantes españoles, ha dicho que tiene medios de comunicación para hacer aportes a la sociedad, y en una entrevista reconoció que al 2013 el único de sus periódicos rentable era el gratuito El Día.
    Un segundo caso de grupos empresariales que se han hecho con la propiedad de grandes medios de comunicación es el de la sociedad de Manuel Estrella y Félix García, dos representantes del sector de la construcción y la industria, respectivamente, que desde el 2008  poseen el Multimedios del Caribe, donde figuran el diario de circulación nacional El Caribe, los canales de televisión CDN (37) y CDN 2,  y al binomio de emisoras CDN (92.5 en FM y 1040 AM).
    Estrella  y García son originarios de Santiago, la segunda provincia más próspera. El primero es un ingeniero que ha tenido bajo sus manos multimillonarios contratos de construcción de obras del Estado, especialmente durante los últimos años de mandato del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sus diversas propiedades y obras pueden contabilizarse en su portal oficial www.estrella.com.do.
    En el caso de Félix García, este copropietario de Multimedios del Caribe tiene sus mayores inversiones en  empresas agroindustriales, de troquelados, pinturas, detergentes, impermeabilizantes y otros.  
    El tercer ejemplo sobre la concentración de medios en la media isla caribeña sí tiene una relevancia cuantitativa. Se trata de los medios del Grupo Telemicro: 3 canales de televisión, 73 frecuencias de radio, una empresa de televisión por cable de alcance nacional y dos periódicos digitales. El propietario de este grupo es Juan Ramón Gómez Díaz, un abogado que pasó de la actividad comercial a la propiedad y expansión de estos medios de importante penetración en los sectores populares.
    Y terminando este resumido abordaje de la concentración de medios de comunicación en República Dominicana es necesario mencionar al senador Félix Bautista, secretario de Organización del partido de gobierno, a quien el Ministerio Público, en una acusación formal por presuntos actos de corrupción y lavado de activos durante su paso por una de las dependencias del Poder Ejecutivo, le atribuye doce emisoras de radio y  dos canales de televisión. Bautista es apenas uno de los actores de la política que se han apoderado de grandes medios.
    Una nueva regulación
    Sin lugar a dudas, la concentración de medios de comunicación en manos de grupos económicos y dirigentes políticos afecta la calidad de la democracia en República Dominicana. Y tiene su origen en un marco normativo que no pone límite a la propiedad de las estructuras responsables de servir al derecho a la información de las personas.
    La Ley de Expresión y Difusión del Pensamiento es un documento pendiente de actualizar. Fue aprobada en 1962, un año después de finalizar los treinta años de dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En esta ley se mantiene el esquema de protección del derecho de la libertad de expresión como elemento transversal, protegiéndolo del Estado como el más importante  agresor potencial, y poniéndole los limites relativos a la difamación, la injuria y la seguridad del mismo Estado. La llamada Ley 61-32  no toma previsiones  sobre la concentración medios y su vínculo con el derecho a la información, como tampoco lo hace la Ley General de Telecomunicaciones, norma que regula la asignación de las frecuencias del espectro radioeléctrico nacional.
    En estos momentos existen varios proyectos de modificación del marco regulador de los medios de comunicación dominicanos. Pero su discusión tiene como actores principales a los representantes de los dueños de las empresas mediáticas concentradas y a la clase política que se ha beneficiado del esquema de concentración.  
    Para avanzar hacia una política pública que democratice el servicio de comunicación está pendiente que en la mesa del debate participen activamente las organizaciones comunitarias, los campesinos, los sindicatos, los grupos minoritarios,  los gremios de profesionales, las universidades  y la ciudadanía en sentido general. Mientras tanto, el país sigue alejado de los grandes debates y avances que en este ámbito se experimentan en gran parte de América Latina
    https://www.telesurtv.net/opinion/Concentracion-de-medios-en-Republica-Dominicana-una-herida-en-la-democracia---20151112-0041.html

    La concentración de medios limita la democracia dominicana

    La República Dominicana, con 10 millones de habitantes y una extensión de 48 mil kilómetros cuadrados correspondientes a la mitad de una isla del Caribe, cuenta con una amplia estructura de medios de comunicación.
    En la actualidad en el país operan 46 canales de televisión abierta (8 VHF y 38 UHF); 8 diarios impresos de circulación nacional; 90 empresas de servicio de televisión por cable; 379 emisoras de radio (146 AM y 233 FM); 92 emisoras que se dicen comunitarias, pero han sido creadas y gestionadas desde el Gobierno; 471 diarios digitales y 544 blogs  de función informativa o editorial, según la plataforma de registro Livio.com.
    Según las informaciones preliminares de un estudio que próximamente se pondrá en circulación, el 98% de los medios que funcionan en el espectro radioléctrico bajo autorización del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) son de propiedad privada, mientras que el Estado y las iglesias administran el 2% restante. En esta relación se destaca el hecho de que los medios del Estado  (incluidas las llamadas radios comunitarias) mantienen muy baja calidad en sus producciones e influyen poco en el conjunto de la audiencia y la sociedad.
    A simple vista, tomando en cuenta la población, el territorio y la cantidad de empresas mediáticas, podría decirse que el campo de la comunicación es bastante plural en el país. Pero no es la realidad. Pocos grupos económicos y algunos dirigentes políticos enriquecidos durante su paso por la gestión pública  concentran los medios más importantes e influyentes de República Dominicana.
    Varios ejemplos
    El caso más emblemático de concentración de medios es el del Grupo de Comunicaciones Corripio, que dirige José Luis Corripio Estrada (Pepín), considerado como el empresario más importante de la última década por sus millonarias posesiones en la industria, la agroindustria, el comercio, las franquicias de comida, la venta de vehículos, la joyería, la distribución de combustible y la comunicación. En el 2012, al mostrar una lista de los 10 empresarios más admirados de la década, la revista Mercado colocaba a Pepín en el puesto número uno, y  contabilizaba 28 empresas (12 mil empleados) pertenecientes a su familia.
    En el caso específico de la comunicación, el Grupo Corripio posee dos canales de señal abierta VHF (Telesistema 11 y Teleantillas 2), y uno UHF (Coral 39); cuatro de los 8 diarios impresos de circulación nacional (Hoy, El Día, Listín Diario y El Nacional); y las emisoras de radio (HIJB y La Nota Diferente).
    Desde una óptica cuantitativa podría decirse que este grupo es inferior a otros propietarios de medios. Sin embargo, se trata de que canales de televisión con el 48% de la audiencia  están bajo una misma titularidad. Igual ocurre con sus cuatro diarios, que al 2012 sumaban el 55.4% de la lectoría de prensa, y a la fecha mantienen una poderosa influencia en la construcción de la agenda social, política, económica y cultural del país.
    En diferentes ocasiones, Corripio, hijo de inmigrantes españoles, ha dicho que tiene medios de comunicación para hacer aportes a la sociedad, y en una entrevista reconoció que al 2013 el único de sus periódicos rentable era el gratuito El Día.
    Un segundo caso de grupos empresariales que se han hecho con la propiedad de grandes medios de comunicación es el de la sociedad de Manuel Estrella y Félix García, dos representantes del sector de la construcción y la industria, respectivamente, que desde el 2008  poseen el Multimedios del Caribe, donde figuran el diario de circulación nacional El Caribe, los canales de televisión CDN (37) y CDN 2,  y al binomio de emisoras CDN (92.5 en FM y 1040 AM).
    Estrella  y García son originarios de Santiago, la segunda provincia del país. El primero es un ingeniero que ha tenido bajo sus manos multimillonarios contratos de construcción de obras del Estado, especialmente durante los últimos años de mandato del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sus diversas propiedades y obras pueden contabilizarse en su portal oficial www.estrella.com.do.
    En el caso de Félix García, este copropietario de Multimedios del Caribe tiene sus mayores inversiones en  empresas agroindustriales, de troquelados, pinturas, detergentes, impermeabilizantes y otros.
    El tercer ejemplo sobre la concentración de medios en la media isla caribeña sí tiene una relevancia cuantitativa. Se trata de los medios del Grupo Telemicro: 3 canales de televisión, 73 frecuencias de radio, una empresa de televisión por cable de alcance nacional y dos periódicos digitales. El propietario de este grupo es Juan Ramón Gómez Díaz, un abogado que pasó de la actividad comercial a la propiedad y expansión de estos medios de importante penetración en los sectores populares.
    Y terminando este resumido abordaje de la concentración de medios de comunicación en República Dominicana es necesario mencionar al senador Félix Bautista, secretario de Organización del partido de gobierno, a quien el Ministerio Público, en una acusación formal por presuntos actos de corrupción y lavado de activos durante su paso por una de las dependencias del Poder Ejecutivo, le atribuye doce emisoras de radio y dos canales de televisión. Bautista es apenas uno de los actores de la política que se han apoderado de grandes medios.
    Una nueva regulación
    Sin lugar a dudas, la concentración de medios de comunicación en manos de grupos económicos y dirigentes políticos afecta la calidad de la democracia en la República Dominicana. Y tiene su origen en un marco normativo que no pone límite a la propiedad de las estructuras responsables de servir al derecho a la información de las personas.
    La Ley de Expresión y Difusión del Pensamiento es un documento pendiente de actualizar. Fue aprobada en 1962, un año después de finalizar los treinta años de dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. En esta ley se mantiene el esquema de protección del derecho de la libertad de expresión como elemento transversal, protegiéndolo del Estado como el más importante agresor potencial, y poniéndole los limites relativos a la difamación, la injuria y la seguridad del mismo Estado. La llamada Ley 61-32  no toma previsiones sobre la concentración de medios y su vínculo con el derecho a la información, como tampoco lo hace la Ley General de Telecomunicaciones, norma que regula la asignación de las frecuencias del espectro radioeléctrico nacional.
    En estos momentos existen varios proyectos de modificación del marco regulador de los medios de comunicación dominicanos. Pero su discusión tiene como actores principales a los representantes de los dueños de las empresas mediáticas concentradas y a la clase política que se ha beneficiado del esquema de concentración.
    Para avanzar hacia una política pública que democratice y proteja el servicio de la información está pendiente que en la mesa del debate participen activamente las organizaciones comunitarias, los campesinos, los sindicatos, los grupos minoritarios, los gremios de profesionales, las universidades  y la ciudadanía en sentido general.
    Mientras tanto, el país sigue alejado de los grandes debates sobre la regulación del llamado cuarto poder del Estado, su concentración y sus vínculos con la calidad de la democracia. 
    http://www.7dias.com.do/opiniones/2015/11/16/i200452_concentracion-medios-limita-democracia-dominicana.html#.W61RjkZKjIU

    Sobre el autor

    Periodista dominicano. Ha trabajado en los periódicos Listín Diario y El Caribe. Desde el 2009 forma parte del equipo de conductores de Voces Nuevas, el espacio juvenil del matutino televisivo Uno+Uno.
    Perlas y margaritas
    En este espacio comparto palabras relacionadas con temas que considero esenciales, de primera importancia para mí y la sociedad.

    jueves, 1 de febrero de 2018

    Ansias por un protectorado extranjero | por Emilia Pereyra

    INDEPENDENCIA NACIONAL | 01 FEB 2018, 12:00 AM |EMILIA PEREYRA
    La otra cara de la Independencia
    Ansias por un protectorado extranjero
    Varios países fueron importantes en la lucha separatista dominicana, entre ellos España, Francia, Gran Bretaña y Venezuela
    https://www.diariolibre.com/m/revista/cultura/ansias-por-un-protectorado-extranjero-DB9074401
    Mapa de la Isla de Santo Domingo.
    SANTO DOMINGO. En el proceso de planificación y proclamación de la liberación dominicana, el 27 de febrero de 1844, tuvo gran importancia el contexto internacional, pues varios grupos trataron de obtener un protectorado extranjero para la nueva nación, en vista de que no confiaban en que se pudiera sostener la emancipación de Haití solo con las fuerzas internas.
    Antes y después de la declaratoria de independencia se hicieron intentos para negociar la protección de España, Francia e Inglaterra. Décadas antes había fracasado el propósito de lograr la liberación con el amparo de la Gran Colombia, por parte de José Núñez de Cáceres, cabeza de la Independencia Efímera.
    Apenas días después de la liberación, el 9 de marzo de 1844, la Junta Central Gubernativa presentó al gobierno de Francia una propuesta formal de protectorado que incluía la cesión “a perpetuidad” de la bahía de Samaná. En ese sentido, Tomás Bobadilla hizo gestiones ante el vicecónsul francés Eustache de Juchereau de Saint Denys, en compañía de Francisco del Rosario Sánchez.
    La decisión fue un atentado al sostenimiento de la soberanía, pues la cesión de una parte del territorio dominicano habría constituido una violación a los principios que sustentaron la declaratoria de la Independencia Nacional.
    De haber prosperado el proyecto, la presencia francesa en la República Dominicana habría creado un estado de guerra permanente entre el naciente Estado y Haití, liberado de Francia tras cruentas luchas.
    Buscando amparo
    El clero de la época y antiguos funcionarios apoyaban la independencia, pero bajo un protectorado español. Esos conservadores se diferenciaban de los duartistas, porque no creían que el pueblo pudiera valerse por sí mismo para mantener la liberación.
    Sin embargo, entonces España estaba dividida por las luchas internas. Pero contaba con posesiones en el Caribe como las islas de Cuba y Puerto Rico, desde las que podía apoyar los movimientos independentistas de los dominicanos.
    A pesar de las simpatías que generaba un posible protectorado de España, las fuerzas principales que pugnaron por mantener la primacía eran los “afrancesados” y los duartistas.
    Los “afrancesados” tenían gran poder de convocatoria, y desde finales de 1843 hacían gestiones para lograr el respaldo de Francia con los funcionarios consulares de este país en Puerto Príncipe y Santo Domingo, A. M. Levasseur y Eustache J. de Saint Denys, respectivamente.
    Esta facción era encabezada por Buenaventura Báez, rico hacendado de Azua, Manuel María Valverde, sacerdote, José Caminero, médico y traductor de los tribunales de la República y el abogado y comerciante Manuel Joaquín Delmonte, entre otros.
    Esos señores firmaron el 15 de diciembre de 1843, en Puerto Príncipe, el llamado Plan Levasseur, en el que solicitaban la protección del gobierno francés para sustentar la planeada independencia. El 1 de enero de 1844 emitieron un manifiesto al país, desde Azua, en el que anunciaban sus propósitos.
    En vista de que los revolucionarios duartistas tuvieron informaciones sobre el golpe de independencia que pretendían dar los “afrancesados”, para después solicitar el protectorado de Francia a cambio de la cesión de la península de Samaná, trataron de adelantar la proclamación de la emancipación y lanzaron su manifiesto del 16 de enero de 1844 en que se anunciaba la proximidad de la asonada.
    El proyecto de los “afrancesados” era visto con simpatías por sectores poderosos, porque garantizaba sus propiedades en caso de que se produjera una represalia haitiana contra la independencia, aparte de los beneficios económicos que daría una estrecha relación con Francia.
    Mientras esos grupos creían necesario un protectorado extranjero que los librara definitivamente de los haitianos, la facción liderada por Juan Pablo Duarte, ideólogo de la Independencia, creía que la parte Este contaba con medios suficientes para lograr su liberación y defenderla.
    Ansias por un protectorado extranjero
    Grupo boyerista
    Otro grupo importante lo formaban los boyeristas. Estaba encabezado por el experimentado Tomás Bobadilla y Briones, uno de los hombres con más capacidad para realizar maniobras políticas en la época.
    Bobadilla y Briones, abogado de unos sesenta años, oriundo de Neyba, causaba recelos en un sector de la juventud por sus conocidos vínculos con el régimen de Jean Pierre Boyer, al que le había servido durante muchos años.
    Sin embargo, al político se le reconocía una gran capacidad y se valoraban los aportes que podía hacer al movimiento libertador, lo que despertaba confianza entre los sectores poderosos, en vista de que sumaba experiencia de estado a los jóvenes de La Trinitaria.
    Bobadilla y Briones era partidario de que se incluyera en el proyecto a Pedro Santana, propietario de hatos de El Seybo, ligado a las protestas contra la dominación haitiana, al punto de que presidente Charles Hérard Rivière ordenó su apresamiento.

    “Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla”. Juan Pablo Duarte.

    Propuesta a Gran Bretaña
    El grupo pro inglés trató de que la nueva república quedara bajo la protección de Gran Bretaña. La posición fue conocida en una carta dirigida el cónsul de ese país. La idea fue planteada a M. T. Usher por el comerciante Francisco Pimentel, de Las Matas de Farfán, quien había participado como diputado en varias asambleas haitianas.
    Usher afirmaba en una carta dirigida a su gobierno: ... “hace muy poco me visitó una persona de nombre Pimentel, nativa de Santo Domingo, quien me informó que había delegado por parte poderosa de allí para venir a verme y a pedirme mi intercesión con el Gobierno de Su Majestad para que tomara posesión de la parte española de Haití. Que ellos estaban resueltos a quitarse de encima el yugo haitiano, y que estaban convencidos de que con la protección británica tendrían un gobierno bueno y fuerte y la subsecuente prosperidad. Yo le dije de manera breve que me era imposible aceptar una proposición de tal naturaleza y que me veía obligado a declinar servir de medio para transmitir los deseos de su partido al Gobierno de Su Majestad”.
    En la comunicación dirigida a Lord Aberdeen, canciller de Gran Bretaña, el cónsul inglés además le escribió el 15 de julio de 1843: “Los españoles de la parte oriental de Haití parecen hallarse en una situación poco estable y pueden causarle algunas dificultades al Gobierno. Los habitantes de esa parte de la República han sido siempre desafectos y sólo su positiva debilidad les ha impedido cometer públicamente actos de hostilidad. Ellos retornarían gustosos a la dominación de sus antiguos amos los españoles, o la de cualquier otro poder europeo, según creo yo”.
    Otros contactos internacionales
    Antes de que se produjera la dominación haitiana, Núñez de Cáceres hizo gestiones para obtener un protectorado de la Gran Colombia, liderada por Simón Bolívar.
    Este criollo fue el gestor de la Independencia efímera, que transcurrió entre la proclamación del Estado Independiente del Haití Español y la ocupación del ejército encabezado por Jean Pierre Boyer, el 9 de febrero de 1822.
    El 1 de diciembre de 1821 enarbolaron la bandera de la Gran Colombia en todos los fuertes de Santo Domingo. El gobernador español Pascual Real fue arrestado y se proclamó el Estado Independiente de la Parte Española de Haití, bajo el protectorado de Colombia.
    Núñez de Cáceres se había adelantado a los planes de grupos de la colonia española que propugnaban por la unificación con Haití. Incluso en noviembre de 1821 en la frontera norte se hizo un pronunciamiento a favor de la unión con Haití que tuvo repercusiones en Dajabón y Montecristi.
    En el documento de Declaratoria de Independencia del Pueblo Dominicano, los firmantes, encabezados por Núñez de Cáceres, se quejaban del maltrato recibido de parte de España, luego de la Reconquista. También hacían alusión a los movimientos de independencia que se hacían en el continente americano, promovidos por Simón Bolívar, San Martín y otros separatistas.
    Ansias por un protectorado extranjero
    Solicitud de apoyo a Venezuela
    Estando en Venezuela en septiembre de 1843, Duarte se entrevistó con el presidente de ese país, Carlos Soublette, a quien le solicitó recursos y pertrechos bélicos para luchar por la independencia.
    “El presidente lo recibió con cortesía y afabilidad; elogió los dignos propósitos del visitante y ofreció la colaboración de todo lo que estuviera a su alcance, que al decir de Duarte en losApuntes (de Rosa Duarte) fue un ofrecimiento que no pasó de palabras”, relata Orlando Inoa en su “Biografía de Juan Pablo Duarte”.
    También el historiador Frank Moya Pons refiere en su obra “La dominación haitiana” que “Duarte no pudo conseguir ni las armas ni los recursos” y el plan se vino abajo, por lo que Sánchez y su grupo se adhirieron a la “táctica desplegada por Ramón Mella, que consistía en ganar nuevos partidarios para la causa de la separación entre la población madura de Santo Domingo”.
    Declaración de la Independencia por un grupo
    Declaración de la Independencia por un grupo
    Líderes del movimiento separatista decidieron que la noche del 27 de febrero de 1844 proclamarían la independencia.
    El plan fue definido en una reunión realizada en la casa de Francisco Sánchez, por iniciativa suya, a pesar de que se había propagado la versión de que él había fallecido, para despistar a sus persecutores haitianos.
    Asistieron al encuentro los tres hermanos Puello Castro: Joaquín, Gabino y Eusebio; Matías Ramón Mella, Vicente Celestino Duarte, Juan Alejandro Acosta, Ángel Perdomo, Jacinto y Tomás de la Concha, Marcos Rojas, Tomás Sánchez y Manuel Dolores Galván.
    Los congregados acordaron que se juntarían en la Puerta de la Misericordia, desde donde marcharían hacia la Puerta del Conde. Se dijo que el oficial a cargo de esa posición, Martín Girón, se había unido al movimiento y participaría en la proclamación.
    El trinitario José María Serrá escribió: “El punto de reunión era la Plaza de la Misericordia. Creímos que el número de los concurrentes sería mayor, pero desgraciadamente éramos muy pocos. Comprometida es la situación, dijo Mella, juguemos el todo por el todo y disparó al aire su trabuco. ¡Marchemos, pues!”
    Tras la declaración de la Independencia, la Junta Central Gubernativa envío una goleta-bergantín a Curazao a buscar al patricio Juan Pablo Duarte. Se trató de la primera embarcación de la flamante república en surcar los mares con la bandera dominicana.
    La nave “Leonor” era propiedad de Rothschild, Coén y compañía, y solía hacer el recorrido de Santo Domingo a Curazao para recoger y llevar mercancías para ambas plazas.
    ¿Qué pasaba en otras colonias y países del Caribe?
    Cuba
    Se mantenía como la más grande colonia española de Las Antillas. Su independencia fue una de las más tardías de América Latina, y se produjo el 20 de mayo de 1902, tras casi 50 años de lucha. El dominicano Máximo Gómez fue figura clave en el proceso.
    Puerto Rico
    Desde mediados del siglo XIX los puertorriqueños luchaban por su independencia. El denominado Grito de Lares fue planificado por un grupo liderado por el doctor Ramón Emeterio Betances, exiliado de la República Dominicana, y Segundo Ruiz Belvis.
    EL 24 de noviembre de 1897 el imperio español concedió la Carta Autonómica, que regulaba la administración de Puerto Rico, cuyo gobierno se compondría de un parlamento insular, dividido en dos cámaras, y de un gobernador general, representante de la metrópoli, que ejercerá en nombre de ésta la autoridad suprema.
    La Carta Autonómica de Puerto Rico, fue junto a la de Cuba, fue el primer estatuto de autonomía concedido por España a una de sus provincias en ultramar.
    Haití
    Entonces la República de Haití era gobernada por Charles Rivière Hérard, quien sucedió a Jean Pierre Boyer.
    De 1791 al 1804 se produjo el primer movimiento revolucionario de América Latina, que culminó con la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue y la proclamación de su independencia de Francia.
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