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jueves, 7 de febrero de 2019

Qué es la Agenda 2030?

HISTORIA #PORELCLIMA

Publicado por Equipo #PorElClima el Martes, 04 Diciembre 2018
Alicia Maestre Ducar
Historia clasificada en: Historias
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción que nace del compromiso de los Estados miembro de las Naciones Unidas, cuyo objetivo principal es velar por la protección de las personas, el planeta y la prosperidad.
En el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el año 2015. Al terminar el periodo de cumplimiento de esos ODM, el 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de la ONU estableció un nuevo acuerdo mundial sobre cambio climático. Tal día se produjo un acontecimiento histórico, los 193 Estados miembros de todo el mundo se comprometieron a adoptar la Agenda 2030, un programa impulsado por la ONU que forma parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y que aborda 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que a su vez se disgregan en 169 metas a alcanzar.
La Agenda 2030 es un llamamiento a la acción global durante los siguientes 15 años. Los países que forman las Naciones Unidas se comprometen a movilizar los medios necesarios para la implementación de los Objetivos, mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables. 
Los ODS representan un camino hacia el desarrollo sostenible abarcando las diferentes esferas económica, social y ambiental, con las que pasar del compromiso a la acción. La innovación y la acción común son clave en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por ello, cuentan con la participación de nuevos actores, el sector privado y la sociedad civil.
ods17
Lograr alcanzar las metas de los ODS requiere el compromiso y la participación activa de tres órdenes de gobierno: la Administración Pública, encargado de establecer las estructuras básicas y comunes; el sector privado, que juega un papel decisivo en la implementación de la Agenda 2030; y la sociedad civil, la suma de las acciones de todas las personas favorecerá el cambio para legar un futuro próspero a las siguientes generaciones.
La estrategia debe ir ligada a abordar una serie de necesidades sociales, como la educación, la salud, la protección social, el empleo y el medioambiente. Para lograrlo, las naciones que forman parte de la ONU y más concretamente las que se han comprometido a alcanzar los ODS, ya sean ricas, pobres o de ingresos medianos, deben adoptarlos como propios. Y cada país es el encargado del seguimiento y evaluación de sus progresos en el cumplimiento de los objetivos.
La Agenda 2030 es el plan de acción climática más amplio y ambicioso impulsado por la Organización de las Naciones Unidas, pero existen otras medidas a alcanzar en un período de tiempo más breve. La Estrategia Europa 2020 es la agenda de crecimiento y empleo de la UE en esta década, cuyos objetivos ofrecen un panorama global de lo que deben ser los parámetros fundamentales, relativos al empleo, la investigación y desarrollo, el cambio climático y energía, la educación y pobreza y la exclusión social.
Finalmente el plan de acción mundial propuesto para 2030 desea asegurar, en base a sus objetivos, el progreso social y económico sostenible y fortalecer la paz en cada uno de los rincones del mundo. https://porelclima.es/equipo/2592-agenda-2030

domingo, 18 de noviembre de 2018

Solo actuando juntos podemos frenar el alza de la malnutrición

Solo actuando juntos podemos frenar el alza de la malnutrición

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Una mujer elabora tortillas en una cocina a leña, en su precaria vivienda en San Lorenzo, el sureño estado mexicano de Chiapas. En América Latina 8,4 por ciento de las mujeres viven en inseguridad alimentaria severa frente a 6,9 por ciento de los hombres. Crédito: FAO
Una mujer elabora tortillas en una cocina a leña, en su precaria vivienda en San Lorenzo, el sureño estado mexicano de Chiapas. En América Latina 8,4 por ciento de las mujeres viven en inseguridad alimentaria severa frente a 6,9 por ciento de los hombres. Crédito: FAO
SANTIAGO, 8 nov 2018 (IPS) - El número de personas con hambre aumentó por tercer año consecutivo en América Latina y el Caribe. Ha superado los 39 millones de personas. Además, casi uno de cada cuatro adultos es obeso, mientras que el sobrepeso afecta a 250 millones. Más que la población completa de Brasil.
Por esto, por primera vez cuatro agencias del sistema de Naciones Unidas –FAO, OPS/OMS, Unicef y PMA (WFP, en inglés)– nos hemos unido para publicar el Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2018.
La edición de este año se centra en la desigualdad, un tema fundamental para la región. La desigualdad contribuye al hambre y a las distintas formas de malnutrición.
En América Latina 8,4 por ciento de las mujeres se encuentran en situación de inseguridad alimentaria severa, en comparación con 6,9 por ciento de los hombres.
En 10 países, el 20 por ciento de los niños y niñas más pobres sufren tres veces más desnutrición crónica que el 20 por ciento más rico.
Las poblaciones indígenas sufren mayor inseguridad alimentaria que las no indígenas, y las poblaciones rurales tienen mayores índices de pobreza que las urbanas.
Sin encarar la desigualdad en la seguridad alimentaria y en la nutrición, no podremos cumplir el compromiso que hemos adoptado de no dejar a nadie atrás, establecido en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.
Es necesario entender por qué la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, a los indígenas, a los afrodescendientes y a las familias rurales.
Sobre todo, debemos actuar de manera diferenciada para asegurar que estos grupos sociales y las poblaciones de los territorios rezagados también puedan cumplir su derecho a la alimentación.
Las cuatro agencias y programas que hemos producido juntas el Panorama de este año estamos convencidas que es perfectamente posible transformar los sistemas alimentarios para garantizar una mejor alimentación para todas las personas, de forma más sostenible y adaptada al cambio climático.
Hoy entendemos que necesitamos acciones en la producción, el comercio internacional, el procesamiento y la comercialización de productos para disponer de alimentos saludables.
Podemos trabajar para mejorar los entornos, de manera tal que faciliten el acceso a alimentos sanos, y fomentar prácticas que ayuden a las personas a tomar decisiones de consumo más informadas y responsables.
Es posible cambiar el rumbo actual de la región para volver a acelerar el progreso hacia la meta de erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2. Para ello, lo que más necesitamos es recuperar un mayor compromiso político con la erradicación del hambre y todas las formas de malnutrición.
Algunos gobiernos ya están poniendo en práctica una nueva generación de políticas para atender las especificidades de los grupos más rezagados. También se están aplicando, por primera vez, políticas públicas innovadoras para reducir el sobrepeso y la obesidad.
Para que están políticas sean exitosas, necesitamos la participación de todos los actores sociales.
Juntos debemos pensar en formas de actuar más responsables con la sociedad y con el ambiente, desde los productores hasta los consumidores. Juntos podemos construir sistemas alimentarios que aseguren la alimentación adecuada en el presente y en el futuro. Juntos podemos garanticen una vida saludable para todas las personas y convertirnos en la generación hambre cero.
http://www.ipsnoticias.net/2018/11/solo-actuando-juntos-podemos-frenar-alza-la-malnutricion/

Hambre Cero: nuestras acciones de hoy son nuestro futuro

Hambre Cero: nuestras acciones de hoy son nuestro futuro

Zolia Morán Tun, de Tucurú, en el departamento de Alta Verapaz, en Guatemala, implementa las bandejas piloneras para producir plantas locales, las cuales consumen a nivel familiar y venden el excedente. Iniciativas como estas contribuyen a avanzar hacia el objetivo de hambre cero. Crédito: Luis Sánchez Díaz/FAO
ROMA, 15 oct 2018 (IPS) - Hace solo tres años, en septiembre de 2015, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Los líderes de todo el mundo consideraron la erradicación del hambre y todas las formas de malnutrición (el Objetivo número 2) como fundamental de la Agenda y condición sine quan non para un mundo más seguro, más justo y más pacífico.
Paradójicamente, el hambre no ha parado de crecer desde entonces.
Según las últimas estimaciones, el número de personas subalimentadas aumentó en 2017 por tercer año consecutivo. El año pasado, 821 millones de personas sufrieron hambre (el 11 por ciento de la población mundial – una de cada nueve personas en el planeta), en su mayor parte agricultores familiares y de subsistencia que viven en zonas rurales pobres en el África Subsahariana y en el Sudeste Asiático.
Sin embargo, el creciente nivel de subalimentación en el mundo no es el único reto al que nos enfrentamos. También van en aumento otras formas de malnutrición.
En 2017, al menos 1.500 millones de personas sufrieron deficiencias de micronutrientes que socavan su salud y sus vidas. Al mismo tiempo, la proporción de obesidad entre adultos sigue aumentando, pasando del 11.7 por ciento en 2012 al 13.3 por ciento en 2016 (o 672 millones de personas).
Jose Graziano da Silva. Crédito: FAO
Jose Graziano da Silva. Crédito: FAO
El hambre se circunscribe principalmente a áreas específicas, sobre todo aquellas azotadas por conflictos, sequías y extrema pobreza; pero la obesidad está en todas partes y sigue creciendo en todo el mundo.
De hecho, estamos asistiendo a su globalización. Un ejemplo: las tasas de obesidad están aumentando más rápidamente en África que en ninguna otra región – 8 de los 20 países con tasas de crecimiento más rápido están en ese continente.
Además, en 2017 el sobrepeso infantil afectaba a 38 millones de niños menores de cinco años. Un 46 por ciento de estos niños viven en Asia y el 25 por ciento en África.
Si no tomamos medidas urgentes para parar el aumento de la obesidad, pronto podría haber más gente obesa que malnutrida en el mundo. El crecimiento de la obesidad está teniendo un coste socioeconómico enorme. Es un factor de riesgo para muchas enfermedades no transmisibles, como las afecciones del corazón, los infartos, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.
Las estimaciones indican que el impacto global de la obesidad se sitúa en alrededor de 2 billones anuales (2,8 por ciento del PIB mundial). Combinados, es un coste igual al del impacto del tabaco y los conflictos armados.
Este año, el Día Mundial de la Alimentación (que se celebra cada 16 de octubre), pretende recordar a la comunidad internacional su compromiso político de erradicar todas las formas de malnutrición y para recordar que alcanzar el Hambre Cero en el mundo para 2030 (eso es, en 12 años), aún es posible.
Según estimaciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación la Agricultura), el hambre en Brasil se redujo del 10,6 por ciento de la población total (unos 19 millones de personas) al inicio de los 2000, a menos de 2,5 por ciento en el trienio 2008-2010, que es el valor mínimo por el cual FAO puede hacer inferencias estadísticas fiables.
Esta reducción en el número de gente subalimentada fue posible principalmente al firme compromiso del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la puesta en marcha de políticas públicas y de programas de protección social que atajaron la extrema pobreza y el impacto de las sequías prolongadas en la parte noreste del país.
De hecho, los gobiernos tienen el papel más fundamental en el logro del Hambre Cero al poder asegurar que la gente más vulnerable tiene suficientes ingresos para comprar los alimentos que necesitan, o los medios para producirlos por sí mismos, incluso en tiempos de conflicto.
Sin embargo, los líderes mundiales deben tener en cuenta que el concepto Hambre Cero es más amplio y no se limita a la lucha contra la subalimentación. También pretende garantizar que todo el mundo tenga los nutrientes necesarios para llevar a cabo una vida sana.
El Hambre Cero incluye la erradicación de todas las formas de malnutrición, así que no se trata solo de alimentar a la gente sino de que también se nutra bien.
Los sistemas alimentarios actuales han aumentado la disponibilidad y el acceso a alimentos procesados muy calóricos, energéticamente densos, altos en grasas, azúcar y sal. Deben ser transformados de modo que todo el mundo pueda consumir alimentos sanos y nutritivos.
Tenemos que abordar la obesidad como un asunto público, no como un problema individual. Esto requiere la adopción de un enfoque multisectorial que involucre no solo a los gobiernos, sino también a los organismos internacionales, la sociedad civil, el sector privado y los ciudadanos en general.
Las dietas saludables deben ser fruto de un esfuerzo colectivo que incluya, por ejemplo, la creación de normas (como el etiquetado y la prohibición de algunos ingredientes dañinos), la introducción de la nutrición en los programas escolares, la adopción de métodos para reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, y el establecimiento de acuerdos comerciales que no impidan el acceso a comida fresca, nutritiva y cultivada localmente por agricultores familiares.
El lema del Día Mundial de la Alimentación 2018 es “Nuestras acciones son nuestro futuro”. Es hora de renovar nuestro compromiso y, aún más importante, el apoyo político para lograr un mundo sostenible libre de hambre y de todas las formas de malnutriciónhttp://www.ipsnoticias.net/2018/10/hambre-cero-nuestras-acciones-hoy-futuro/

lunes, 8 de octubre de 2018

La propuesta presupuestaria para 2019 | Pavel Isa Contreras @IsaPavel

OPINIONES
La propuesta presupuestaria para 2019
Pavel Isa Contreras | 6 octubre, 2018 323
Este artículo ofrece una síntesis de los aspectos más destacados del proyecto de ley de Presupuesto General de Estado para 2019, con especial atención al presupuesto del Gobierno Central. Pone énfasis en cuatro aspectos: el tamaño del presupuesto; los ingresos, el déficit propuesto y el financiamiento; la dirección del gasto público (en qué se propone gastar); y la carga de la deuda.
El tamaño del presupuesto
El proyecto de ley propone autorizar erogaciones al Gobierno Central por un monto total de 922 mil millones de pesos. Eso equivaldría a poco más del 21.3% del PIB. De ese total, 766 mil millones (el 83% de lo autorizado o 17.7% del PIB) serían para pagar gastos, incluyendo intereses de la deuda pública, y 156 mil millones para amortizar deudas vencidas (17% del total o 3.6% del PIB). El total de gastos (766 mil millones) implica un incremento de 76 mil millones (11%) respecto al total autorizado para 2018.
El proyecto solicita autorizar a las instituciones descentralizadas y autónomas a gastar hasta 151 mil millones de pesos. Hay que indicar que una parte muy importante de esos gastos se financia con aportes del Gobierno Central y otra con ingresos propios. Por eso, el gasto total del Estado propuesto para 2019 no es la suma de lo propuesto para el Gobierno Central y para las entidades autónomas y descentralizadas porque en esa suma habría doble contabilidad.
El gasto total consolidado del Gobierno Central, las entidades descentralizadas y autónomas, y las de la seguridad social sería de 820 mil millones de pesos, 87 mil millones más que lo autorizado para 2018, para un incremento de 12%.
Una meta de ingresos difícil de alcanzar
El proyecto estima que los ingresos del Gobierno Central alcanzarán casi 690 mil millones, lo cual equivaldría al 16% del PIB, De esos, el gobierno estima que los ingresos por impuestos alcanzarán 639 mil millones (casi 93% del total), lo que equivaldría a 14.8% del PIB estimado para 2019. Esto es lo que se conoce como la presión tributaria. El resto de los ingresos (51 mil millones) provendrían de la venta de bienes y servicios (27 mil millones), venta de activos del Estado, donaciones y otros. La ley de presupuesto de 2018 estimó ingresos por un monto equivalente a 14.5% del PIB, lo cual supone que el gobierno espera que en 2019 se incrementen los ingresos tributarios en 0.3% del PIB.
Los ingresos tributarios estimados en el proyecto de ley crecerían en 76 mil millones de pesos respecto a los ingresos proyectados para 2018, para un incremento de 13.6%. Estas cifras parecen demasiado optimistas, considerando que las estimaciones oficiales indican que el PIB nominal (PIB real más inflación) crecerá en 9.2%. Esto supondría que los ingresos por impuestos crecerán casi un 48% más que el PIB nominal. Si las recaudaciones crecieran como se proyecta que crezca la actividad económica en 2019, alcanzaría 614 mil millones, 25 mil millones menos que lo propuesto.
Una meta de déficit loable pero dudosa
El gobierno se propone alcanzar un déficit de algo más de 75 mil millones de pesos, lo cual equivaldría al 1.7% del PIB. La meta para 2018 fue de 87 mil millones. Si ambas metas se cumplieran, cosa que está lejos de estar garantizada, la reducción sería de casi unos 12 mil millones o 0.5% del PIB. Sería la primera vez en cinco años que se propone reducir el déficit en una magnitud como esa. No es que la disminución propuesta sea una que se pueda calificar de drástica. Es más bien moderada. Sin embargo, es relevante por dos razones. Primero porque las metas se habían mantenido relativamente rígidas desde 2015 y la nueva podría implicar un cambio de rumbo. Segundo, porque hablaría de que el gobierno comparte la preocupación de la mayoría por la situación fiscal y de deuda, cuestión que se ha negado a reconocer públicamente, y está actuando en procura de contener el gasto.
Desafortunadamente, las leyes presupuestarias no tienen la suficiente credibilidad como para confiar en que, una vez se convierta en ley, se cumplirán. Datos del Banco Central indican que entre 2013 y 2017, sólo en un año (2014) se observó el cumplimiento de la meta de déficit. En ese período, la desalineación promedio entre el déficit propuesto y el observado fue de más de 15 mil millones de pesos. En 2017 fue de 24,600 millones.
En el caso del presupuesto propuesto para 2019, hay al menos dos factores que conspiran contra el logro de la meta fiscal. El primero es que, como se discutió arriba, la meta de recaudación parece muy alta y difícil de lograr. Segundo, el precio del petróleo porque su incremento eleva el monto del subsidio a la energía. Es cierto que un mayor precio de los hidrocarburos incrementa las recaudaciones por el impuesto ad valorem a los combustibles.
Pero lo hace a razón de unos 3,300 millones (66 millones de dólares) por cada 10 dólares de incremento. Esto es claramente insuficiente para compensar el incremento del subsidio resultante del mismo incremento en los precios. La propuesta presupuestaria de 2019 consigna transferencias totales a la CDEEE por unos 650 millones de dólares.

En este punto, el tema relevante es el precio del petróleo que el presupuesto asume. Llama la atención que mientras las autoridades utilizan proyecciones para 2019 que ubican el precio spot del WTI entre 60 y 63 dólares el barril, la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos lo pronostica en 67 dólares y el Banco Mundial en 65 dólares.
Gasto con pocas cosas nuevas
En 2019, el gasto corriente y en inversiones públicas del Gobierno Central tendrán proporciones similares a las consignadas en presupuestos anteriores. Se propone que las inversiones alcancen 121 mil millones de pesos, casi el 16% del gasto total y menos de 3% del PIB, y que el gasto corriente se lleve el resto. El presupuesto de 2018 estipulaba inversiones por 106 mil millones.
El gasto social crecerá menos que el gasto total en ese año, sólo un 6%, mientras que el gasto económico es que más va a aumentar (26%) debido a un fuerte incremento en el gasto en energía y transporte. Entre ambos recibirán más de 20 mil millones de pesos adicionales comparado con el presupuesto aprobado para 2018. Esto equivale a 0.4% del PIB.
Presumiblemente, esto incluye el gasto en subsidio a la energía.
Los proyectos más destacados, por el volumen de recursos a invertir, son el de protección de las cuencas hidrográficas, el proyecto del nuevo Domingo Savio, la presa de Monte Grande, la extensión del teleférico y la continuada inversión en construcción de aulas. Desafortunadamente, la priorización de los gastos en salud y en seguridad pública y justicia, brilla por su ausencia. Más aún, el gasto asignado a salud se reducirá en unos 2,300 millones.

Deuda
Con el nuevo presupuesto, el Gobierno Central espera tomar prestado 232 mil millones de pesos, de los que casi 73 mil millones (31%) provendrán de fuentes internas y 159 mil millones (69%) de fuentes externas. Sin embargo, el gobierno puede optar por repetir lo de 2018: tomar prestado casi todo en el exterior, porque la aprobación de la ley de presupuesto le daría esa libertad. La nueva deuda contratada será superior en 18 mil millones de pesos a la autorizada a contratar en el presupuesto de 2018, y financiará el 30% de todos los gastos del Gobierno Central.
Por último, los montos asignados al servicio de la deuda pública y la disminución de las cuentas pendientes de pago continúan creciendo. Como se indicó antes, se pagarán 156 mil millones en deudas vencidas o que vencerán, y casi 148 mil millones de pesos en intereses, para un gran total de 304 mil millones. Esto equivale a para un 40% de los gastos totales, a un 48% de los ingresos tributarios estimados, dos veces y media el gasto en inversión pública y 64% más que en educación.
En síntesis, con este presupuesto, algunas de las tendencias que han marcado los presupuestos anteriores se mantienen: el tamaño del presupuesto crece más o menos como lo hace la economía, sin mayores ajustes o sobresaltos, la inversión pública se mantiene restringida al 15% del PIB y la composición del gasto en términos de las funciones sociales, económicas y de otro tipo casi no cambia excepto que el gasto en energía y en transporte sube a costa de otros rubros como salud. Igualmente, el pago de deuda y la contratación de nuevas deudas continuará creciendo.
Lo más innovador es que propone reducir el déficit de manera moderada. Pero lo hace suponiendo unos ingresos fiscales más altos de lo razonable. Esto hace dudar de que se vaya a lograr sin medidas audaces. Si se cumple, pudiera estar siendo un golpe de timón, pero si no, profundizará la incredulidad fiscal. 

https://www.elcaribe.com.do/2018/10/06/opiniones/la-propuesta-presupuestaria-para-2019/

domingo, 29 de abril de 2018

PNUD y Ministerio de Interior capacitan a periodistas sobre Agenda del 2030

CAPACITACIÓN | 29 ABR 2018, 11:57 AM |DIARIO LIBRE
PNUD y Ministerio de Interior capacitan a periodistas sobre Agenda del 2030
   Taller sobre la “Capacitación en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, destinado a periodistas.
Taller sobre la “Capacitación en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, destinado a periodistas.
SANTO DOMINGO. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del proyecto INFOSEGURA, en coordinación con el Ministerio de Interior y Policía (MIP), realizó un taller sobre la “Capacitación en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, destinado a periodistas de las diferentes gobernaciones del país y empleados del este ministerio.
La capacitación del taller estuvo a cargo de Mildred Samboy, técnica en la Agenda 2030 de la Oficina Coordinadora Residente ONU, José Estén, analista sectorial del Ministerio de Economía, Carolina Acuña, encargada de Prensa del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PUND), y Maridaría Rodríguez, analista del Sistema de Estadística Nacional y enlace de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) ante la Sub-Comisión Institucional.
Mildred Samboy, técnica en la Agenda 2030 de la Oficina Coordinadora Residente ONU, dio a conocer la estructura del país, para la implementación de la Agenda 2030 y los avances que se han obtenido en el periodo comprendido desde el año 2000 hasta el 2015, y los desafíos previstos con vista al 2030.
Conforme a un comunicado explicó los 17 objetivos globales adoptados por los países para la erradicación de la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos, como parte de una nueva agenda de desarrollo, cuyas metas deberán cumplirse en el 2030.
Además, el analista sectorial del Ministerio de Economía, José Estén, abordó los temas respecto a la estructura país para la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible y los avances que ha ido obteniendo la Comisión Nacional de Desarrollo Sostenible y sus subcomisiones.
En otro orden, Acuña enfatizó en los puntos claves al momento de comunicar y contribuir a la creación de estrategias de comunicación con el fin de sensibilizar a la población respecto a los temas que componen la Agenda 2030.
Acuña explicó la diferencia entre informar y comunicar, así como los medios de comunicación más utilizados por la población, como herramienta en el proceso de difundir las informaciones y como hacer más atractivo el mensaje en la plataforma digital, a través de imágenes en sustitución de las palabras.
https://www.diariolibre.com/noticias/pnud-y-ministerio-de-interior-capacitan-a-periodistas-sobre-agenda-del-2030-FX9752052

martes, 28 de noviembre de 2017

Misión de la ONU cuestionará superación de desigualdades en el país

Misión de la ONU cuestionará superación de desigualdades en el país

República Dominicana recibe misión ONU para asesorar cumplimiento de Objetivos de Desarrollo Sostenible
Servicios de Acento.com.do - 28 de noviembre de 2017 
FotoAcento.com.do/Fuente externa
SANTO DOMINGO, República Dominicana.– El Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) y el Sistema de las Naciones Unidas (SNU) presentaron este lunes a la misión internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que apoyará al Estado en la definición de un plan para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.
La visita concluirá con la entrega al Gobierno una hoja de ruta con hallazgos preliminares, a inicios de 2018, y que tendrá el objetivo de acelerar el cumplimiento de la Agenda, identificando alianzas estratégicas, promoviendo el empoderamiento de los sectores sobre objetivos y metas específicas para el cumplimiento de los ODS, y fortaleciendo la capacidad estadística nacional para su monitoreo y evaluación, y el análisis de fuentes innovadoras para la financiación.
Uno los temas principales que abordará la misión en la elaboración de la hoja de ruta será la superación de las desigualdades. A pesar de su alto crecimiento económico, la República Dominicana es uno de los países con mayor desigualdad en la región, según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD. El 61% de la población dominicana habita en provincias con un desarrollo humano medio bajo y bajo, siendo las principales fuentes de desigualdad el nivel de ingreso, la educación, la salud y las desigualdades de género.
La comisión la conforman Matilde Mordt, dirigente regional del Equipo de Desarrollo Sostenible y Resiliencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Pablo Salazar, asesor regional de Población y Desarrollo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), junto a un grupo de expertos en áreas vinculadas al desarrollo sostenible.
Durante una semana, la misión evaluará la alineación de los Objetivos de la Agenda 2030 con las estrategias y planes nacionales, y se reunirá con representantes de Gobierno, academias, organizaciones de la sociedad civil y sector privado, para identificar brechas y sinergias existentes en el contexto nacional para lograr los ODS.
“La Agenda 2030 es una oportunidad histórica para reflexionar sobre el enfoque necesario para lograr el desarrollo sostenible, y unir esfuerzos para mejorar las vidas de todas las personas en todo el mundo. Sabemos que es una oportunidad que la República Dominicana no desaprovechará”, declaró Matilde Mordt en su presentación. El Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas, Lorenzo Jiménez de Luis, hizo énfasis en la importancia de la hoja de ruta, “se trata de un instrumento clave, un mapa, que sin dudas fortalecerá el trabajo de la Comisión de Alto Nivel para el Desarrollo Sostenible”, estableció.
El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana, agradeció la visita de los expertos, y valoró los pasos importantes que ha dado el país para cumplir con esta Agenda. Entre ellos, la ratificación del Acuerdo de París para luchar contra el cambio climático y la conformación, mediante el Decreto Presidencial No. 23-16, de la Comisión Interinstitucional de Alto Nivel para el Desarrollo Sostenible, constituida para dar seguimiento al cumplimiento de la Agenda a nivel nacional, bajo la coordinación del MEPyD, e integrada por instituciones gubernamentales, sector privado y sociedad civil.
La Agenda 2030 fue adoptada por los Estados miembros de la ONU en septiembre de 2015 para afrontar las tareas pendientes de los Objetivos del Milenio (ODM), poner fin a la pobreza y luchar por una sociedad más igualitaria y resiliente a los efectos del cambio climático “sin dejar a nadie atrás”.
 https://acento.com.do/2017/actualidad/8512644-mision-la-onu-cuestionara-superacion-desigualdades-pais/