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jueves, 28 de mayo de 2026

Crecer en la tormenta: la economía dominicana valida su fortaleza estructural | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Crecer en la tormenta: la economía dominicana valida su fortaleza estructural

El crecimiento promedio de 4.0 % registrado entre enero y abril de 2026 no debe leerse como una cifra rutinaria, sino como una señal de fondo: la República Dominicana sigue expandiéndose por encima del ritmo de la economía mundial en un entorno internacional marcado por guerra, encarecimiento energético e incertidumbre financiera. El desafío ahora no es solo celebrar la resiliencia, sino convertirla en productividad, competitividad y estabilidad duradera.

La economía dominicana ha vuelto a enviar una señal que merece una lectura más profunda que el titular coyuntural. El crecimiento acumulado de 4.0 % en el período enero-abril de 2026, superior al 2.7 % registrado en igual lapso de 2025, junto con una expansión interanual de 3.8 % en abril frente al 1.7 % de abril del año anterior, confirma que el aparato productivo nacional mantiene capacidad de respuesta aun cuando el entorno internacional se ha tornado más adverso. No se trata simplemente de crecer; se trata de hacerlo en medio de tensiones geopolíticas que han elevado los costos de transporte, presionado al alza los precios del petróleo y debilitado las expectativas de crecimiento global.

Ese dato adquiere todavía más valor cuando se contrasta con el escenario internacional. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mundial crecerá apenas 3.1 % en 2026 bajo un escenario de conflicto limitado en Medio Oriente, acompañado de un repunte de la inflación global y de riesgos claramente sesgados a la baja. En otras palabras, la República Dominicana no solo está creciendo: está creciendo por encima del promedio mundial en un contexto donde los países importadores de energía y las economías emergentes enfrentan mayor vulnerabilidad. Esa diferencia no es menor. Habla de una macroeconomía que conserva tracción interna, de instituciones que han preservado credibilidad y de una estructura productiva que, aun con debilidades, ha sabido encontrar puntos de apoyo en varios sectores simultáneamente. 

Lo más significativo del desempeño del primer cuatrimestre es precisamente la composición del crecimiento. La expansión no descansó en un solo motor ni en un espejismo estadístico, sino en una combinación de minería, construcción, manufactura de zonas francas, manufactura local, agropecuaria y servicios. La minería avanzó 10.7 %, la construcción 4.6 %, las zonas francas 3.7 %, la manufactura local 3.6 % y el conjunto del sector servicios 4.4 %, con desempeños particularmente sólidos en enseñanza, servicios financieros, hoteles, bares y restaurantes, salud, transporte y almacenamiento. Cuando una economía logra crecer con varios cilindros encendidos a la vez, la lectura correcta es que existe una base de resiliencia más amplia que la de un simple rebote coyuntural.

La construcción merece una atención particular porque suele ser un termómetro sensible de la confianza. Aunque en abril registró una caída interanual de 1.8 %, su crecimiento promedio de 4.6 % en el cuatrimestre, impulsado por proyectos privados comerciales, turísticos y residenciales, sugiere que la inversión sigue apostando al país. Más revelador aún es el incremento interanual de 26.1 % en el crédito al sector construcción a abril de 2026, una señal de que el sistema financiero todavía encuentra espacio para canalizar recursos hacia actividades con efecto multiplicador sobre empleo, consumo e infraestructura. Hay, desde luego, una advertencia en la caída puntual de abril: el crecimiento no está blindado. Pero incluso esa moderación obliga a una lectura madura, no alarmista: los ciclos mensuales fluctúan; lo relevante es que la tendencia agregada sigue siendo expansiva. 

También resulta elocuente el aporte del turismo y de los servicios financieros. El valor agregado de hoteles, bares y restaurantes creció 5.9 %, apoyado en campañas de promoción orientadas a sostener los principales mercados emisores y a diversificar el origen de los visitantes. Entre enero y marzo llegaron más de 2.6 millones de pasajeros no residentes por vía aérea, y marzo superó por primera vez la barrera de los 900 mil pasajeros. A la vez, la intermediación financiera, seguros y actividades conexas se expandió 6.2 %, en correspondencia con un crecimiento de 9.3 % del crédito al sector privado, equivalente a RD$216 mil millones adicionales respecto a abril de 2025. La lectura de ambos datos es contundente: la economía dominicana no solo está produciendo más, sino que está movilizando demanda, financiamiento y servicios de valor agregado que sostienen el dinamismo interno.

La minería y las zonas francas completan el mapa de esta resistencia económica. El alza de 10.7 % en minería, asociada a mayores volúmenes de extracción de oro y plata, refuerza la capacidad del país para generar divisas en un momento en que los mercados internacionales premian los activos refugio y encarecen los insumos energéticos. Por su parte, el crecimiento de 3.7 % en la manufactura de zonas francas, acompañado de un aumento de 4.3 % en las exportaciones bajo ese régimen, confirma que la inserción exportadora dominicana conserva vigor. La manufactura local, a su vez, muestra que el tejido industrial doméstico sigue vivo, impulsado por bebidas, minerales no metálicos y productos químicos. No son datos aislados; son piezas de una misma conclusión: la economía dominicana ha logrado sostener un equilibrio entre mercado interno, exportación, inversión y servicios. 

Ahora bien, ningún editorial serio debe confundir resiliencia con inmunidad. El propio Banco Central advierte que el entorno externo constituye un nuevo choque de oferta negativo por el encarecimiento del petróleo y sus derivados. El Banco Mundial ha señalado que la guerra en Medio Oriente provocó el mayor shock de oferta petrolera registrado, con un alza proyectada de 24 % en los precios de la energía en 2026 y un promedio estimado del Brent de US$86 por barril, asumiendo que la fase más aguda de las disrupciones ceda. Ese mismo informe subraya que el estrecho de Ormuz maneja alrededor de 35 % del comercio marítimo mundial de crudo, de modo que cualquier perturbación prolongada repercute sobre inflación, fletes y costos de producción. En un país altamente sensible a los combustibles y al transporte, esas variables no son abstractas: pueden erosionar márgenes empresariales, poder adquisitivo y expectativas. 

Por eso, el principal mérito de la política económica no está únicamente en acompañar el crecimiento, sino en administrarlo con prudencia. La estabilidad de precios, la credibilidad monetaria y el manejo cuidadoso de las condiciones financieras internas son hoy tan importantes como la expansión del IMAE. Crecer a 4.0 % en medio de una economía mundial que desacelera es una noticia positiva; hacerlo sin perder de vista los riesgos inflacionarios, la dependencia energética y la fragilidad del contexto geopolítico es una obligación de Estado. La República Dominicana necesita seguir estimulando inversión, exportaciones, turismo y crédito productivo, pero también debe traducir este momento favorable en reformas que eleven productividad, fortalezcan la logística, profundicen la digitalización, mejoren el capital humano y reduzcan vulnerabilidades externas.

En definitiva, el 4.0 % del primer cuatrimestre de 2026 vale más de lo que dice el número. Vale porque se produce cuando el mundo se desacelera. Vale porque se sostiene en varios sectores y no en uno solo. Vale porque muestra que la economía dominicana conserva reflejos, confianza e iniciativa aun bajo presión. Pero, sobre todo, vale porque plantea una responsabilidad: no administrar este desempeño como una victoria retórica, sino como una oportunidad estratégica. Los países no se hacen prósperos por crecer un trimestre; se hacen prósperos cuando convierten cada episodio de resiliencia en una plataforma de transformación. Y ese, precisamente, es el próximo paso que la República Dominicana no debe posponer.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

Miércoles 27 de mayo de 2026

 



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📈 Miércoles 27 de mayo de 2026

📈🇩🇴 Crecer en la tormenta también es una forma de liderazgo económico. La República Dominicana registró un crecimiento promedio de 4.0 % entre enero y abril de 2026, mientras que en abril la expansión interanual fue de 3.8 %, por encima del 1.7 % observado en abril de 2025. Más que una cifra, es una señal de fortaleza estructural en medio de un contexto internacional marcado por incertidumbre, tensiones geopolíticas y mayores costos energéticos. [bancentral.gov.do], [diariolibre.com], [imf.org], [documents....ldbank.org]

⛏️🏗️🏭🌴 El dato adquiere mayor valor porque el crecimiento no descansó en un solo sector: avanzaron la minería (10.7 %), la construcción (4.6 %), la manufactura de zonas francas (3.7 %), la manufactura local (3.6 %) y los servicios (4.4 %), con destaque para servicios financieros (6.2 %) y hoteles, bares y restaurantes (5.9 %). Cuando una economía logra sostenerse con varios motores al mismo tiempo, demuestra resiliencia real y capacidad de adaptación. [bancentral.gov.do], [diariolibre.com]

⚠️🌍 Pero la verdadera prueba empieza ahora: no basta con resistir, hay que transformar. En un mundo donde el FMI proyecta un crecimiento global de apenas 3.1 % en 2026 y el Banco Mundial advierte sobre un fuerte choque energético por la crisis en Medio Oriente, el reto dominicano es convertir esta resiliencia en productividad, competitividad y estabilidad duradera. Ese debe ser el próximo paso. [imf.org], [documents....ldbank.org]

#EconomíaDominicana #RepúblicaDominicana #CrecimientoEconómico #IMAE #BancoCentralRD #Desarrollo #Productividad #Competitividad #EstabilidadMacroeconómica #Inversión #Turismo #ZonasFrancas #Construcción #Minería #ServiciosFinancieros #TransformaciónEconómica #Resiliencia #GuasábaraEditor

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Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

Economía dominicana registra crecimiento promedio de 4.0 % en enero-abril 2026

• En abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025.
• Las actividades de mayor crecimiento en el primer cuatrimestre fueron minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose servicios financieros (6.2 %) y hoteles, bares y restaurantes (5.9 %).

Las cifras preliminares del indicador mensual de actividad económica (IMAE) presentan un crecimiento promedio acumulado de 4.0 % durante los primeros cuatro meses de 2026, superior al 2.7 % del mismo período del año anterior. De manera particular, en abril el IMAE registró una variación interanual de 3.8 %, por encima del 1.7 % exhibido en abril de 2025. Es importante destacar que, este resultado ha sido en el marco de un contexto internacional caracterizado por una alta incertidumbre por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que han elevado los costos de transporte y los precios del petróleo, afectando la economía global y reduciendo las expectativas de crecimiento mundial.



El comportamiento exhibido por la economía durante el período enero-abril de 2026 obedece principalmente a la expansión interanual del valor agregado real del sector minería (10.7 %), construcción (4.6 %), manufactura de zonas francas (3.7 %), manufactura local (3.6 %), agropecuaria (2.7 %) y las actividades del sector servicios en su conjunto (4.4 %), destacándose entre estas últimas enseñanza (6.7 %), servicios financieros (6.2 %), hoteles, bares y restaurantes (5.9 %), salud (5.7 %), transporte y almacenamiento (4.9 %) y otras actividades de servicios de mercado (4.6 %).



El sector construcción mostró una variación interanual promedio de 4.6 % en enero-abril de 2026, no obstante la disminución de 1.8 % en el mes de abril del presente año. El desempeño de los primeros cuatro meses fue impulsado principalmente por el desarrollo de proyectos comerciales y turísticos de capital privado, así como por la continuación de obras residenciales que se encontraban en proceso. Cabe destacar que, el crédito al sector construcción registró un crecimiento interanual de 26.1 % al mes de abril de 2026.

En cuanto al desempeño de las demás actividades industriales durante el período enero-abril de 2026, la minería registró una variación interanual de 10.7 %, asociada a mayores volúmenes de extracción de oro y plata. La manufactura de zonas francas exhibió un crecimiento interanual de 3.7 %, resultado que se refleja en las exportaciones en US$ bajo este régimen, las cuales se incrementaron en 4.3 % respecto al mismo período del año anterior. De igual forma, la manufactura local creció 3.6 %, sustentada por el comportamiento de la elaboración de bebidas alcohólicas, la fabricación de productos minerales no metálicos y la producción de otras sustancias y productos químicos.

En relación al valor agregado de hoteles, bares y restaurantes, este exhibió una variación interanual de 5.9 %, lo que responde en gran medida a la gestión realizada por parte del Ministerio de Turismo con campañas promocionales dirigidas a mantener los mercados emisores de alta participación e incentivar la diversificación de la procedencia de visitantes. Como resultado, la llegada de pasajeros no residentes vía aérea por los distintos aeropuertos del país superó los 2.6 millones de turistas en enero-marzo 2026, destacándose el mes de marzo que se recibieron por primera vez más de 900 mil pasajeros vía aérea.

Asimismo, la actividad de intermediación financiera, seguros y actividades conexas experimentó un crecimiento interanual de 6.2 %, reflejando la expansión de 9.3 % del crédito dirigido al sector privado en moneda nacional y extranjera, equivalente a RD$216 mil millones adicionales con respecto a abril del año 2025.

Finalmente, es importante destacar que el Banco Central continúa monitoreando el desempeño de la economía dominicana en un entorno internacional complejo, donde predominan elevados niveles de incertidumbre producto de las tensiones geopolíticas. Este contexto ha dado lugar a un nuevo choque de oferta negativo, evidenciado en el encarecimiento de los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Bajo estas circunstancias, la política monetaria, junto con las condiciones financieras internas, se mantiene enfocada en resguardar la estabilidad de precios, contribuyendo así a la preservación de condiciones macroeconómicas adecuadas.

Miércoles 27 de mayo de 2026

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Crecer en la tormenta: la economía dominicana valida su fortaleza estructural

El crecimiento promedio de 4.0 % registrado entre enero y abril de 2026 no debe leerse como una cifra rutinaria, sino como una señal de fondo: la República Dominicana sigue expandiéndose por encima del ritmo de la economía mundial en un entorno internacional marcado por guerra, encarecimiento energético e incertidumbre financiera. El desafío ahora no es solo celebrar la resiliencia, sino convertirla en productividad, competitividad y estabilidad duradera.

La economía dominicana ha vuelto a enviar una señal que merece una lectura más profunda que el titular coyuntural. El crecimiento acumulado de 4.0 % en el período enero-abril de 2026, superior al 2.7 % registrado en igual lapso de 2025, junto con una expansión interanual de 3.8 % en abril frente al 1.7 % de abril del año anterior, confirma que el aparato productivo nacional mantiene capacidad de respuesta aun cuando el entorno internacional se ha tornado más adverso. No se trata simplemente de crecer; se trata de hacerlo en medio de tensiones geopolíticas que han elevado los costos de transporte, presionado al alza los precios del petróleo y debilitado las expectativas de crecimiento global.

Ese dato adquiere todavía más valor cuando se contrasta con el escenario internacional. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mundial crecerá apenas 3.1 % en 2026 bajo un escenario de conflicto limitado en Medio Oriente, acompañado de un repunte de la inflación global y de riesgos claramente sesgados a la baja. En otras palabras, la República Dominicana no solo está creciendo: está creciendo por encima del promedio mundial en un contexto donde los países importadores de energía y las economías emergentes enfrentan mayor vulnerabilidad. Esa diferencia no es menor. Habla de una macroeconomía que conserva tracción interna, de instituciones que han preservado credibilidad y de una estructura productiva que, aun con debilidades, ha sabido encontrar puntos de apoyo en varios sectores simultáneamente.

Lo más significativo del desempeño del primer cuatrimestre es precisamente la composición del crecimiento. La expansión no descansó en un solo motor ni en un espejismo estadístico, sino en una combinación de minería, construcción, manufactura de zonas francas, manufactura local, agropecuaria y servicios. La minería avanzó 10.7 %, la construcción 4.6 %, las zonas francas 3.7 %, la manufactura local 3.6 % y el conjunto del sector servicios 4.4 %, con desempeños particularmente sólidos en enseñanza, servicios financieros, hoteles, bares y restaurantes, salud, transporte y almacenamiento. Cuando una economía logra crecer con varios cilindros encendidos a la vez, la lectura correcta es que existe una base de resiliencia más amplia que la de un simple rebote coyuntural.

La construcción merece una atención particular porque suele ser un termómetro sensible de la confianza. Aunque en abril registró una caída interanual de 1.8 %, su crecimiento promedio de 4.6 % en el cuatrimestre, impulsado por proyectos privados comerciales, turísticos y residenciales, sugiere que la inversión sigue apostando al país. Más revelador aún es el incremento interanual de 26.1 % en el crédito al sector construcción a abril de 2026, una señal de que el sistema financiero todavía encuentra espacio para canalizar recursos hacia actividades con efecto multiplicador sobre empleo, consumo e infraestructura. Hay, desde luego, una advertencia en la caída puntual de abril: el crecimiento no está blindado. Pero incluso esa moderación obliga a una lectura madura, no alarmista: los ciclos mensuales fluctúan; lo relevante es que la tendencia agregada sigue siendo expansiva. 

También resulta elocuente el aporte del turismo y de los servicios financieros. El valor agregado de hoteles, bares y restaurantes creció 5.9 %, apoyado en campañas de promoción orientadas a sostener los principales mercados emisores y a diversificar el origen de los visitantes. Entre enero y marzo llegaron más de 2.6 millones de pasajeros no residentes por vía aérea, y marzo superó por primera vez la barrera de los 900 mil pasajeros. A la vez, la intermediación financiera, seguros y actividades conexas se expandió 6.2 %, en correspondencia con un crecimiento de 9.3 % del crédito al sector privado, equivalente a RD$216 mil millones adicionales respecto a abril de 2025. La lectura de ambos datos es contundente: la economía dominicana no solo está produciendo más, sino que está movilizando demanda, financiamiento y servicios de valor agregado que sostienen el dinamismo interno. 

La minería y las zonas francas completan el mapa de esta resistencia económica. El alza de 10.7 % en minería, asociada a mayores volúmenes de extracción de oro y plata, refuerza la capacidad del país para generar divisas en un momento en que los mercados internacionales premian los activos refugio y encarecen los insumos energéticos. Por su parte, el crecimiento de 3.7 % en la manufactura de zonas francas, acompañado de un aumento de 4.3 % en las exportaciones bajo ese régimen, confirma que la inserción exportadora dominicana conserva vigor. La manufactura local, a su vez, muestra que el tejido industrial doméstico sigue vivo, impulsado por bebidas, minerales no metálicos y productos químicos. No son datos aislados; son piezas de una misma conclusión: la economía dominicana ha logrado sostener un equilibrio entre mercado interno, exportación, inversión y servicios. 

Ahora bien, ningún editorial serio debe confundir resiliencia con inmunidad. El propio Banco Central advierte que el entorno externo constituye un nuevo choque de oferta negativo por el encarecimiento del petróleo y sus derivados. El Banco Mundial ha señalado que la guerra en Medio Oriente provocó el mayor shock de oferta petrolera registrado, con un alza proyectada de 24 % en los precios de la energía en 2026 y un promedio estimado del Brent de US$86 por barril, asumiendo que la fase más aguda de las disrupciones ceda. Ese mismo informe subraya que el estrecho de Ormuz maneja alrededor de 35 % del comercio marítimo mundial de crudo, de modo que cualquier perturbación prolongada repercute sobre inflación, fletes y costos de producción. En un país altamente sensible a los combustibles y al transporte, esas variables no son abstractas: pueden erosionar márgenes empresariales, poder adquisitivo y expectativas. 

Por eso, el principal mérito de la política económica no está únicamente en acompañar el crecimiento, sino en administrarlo con prudencia. La estabilidad de precios, la credibilidad monetaria y el manejo cuidadoso de las condiciones financieras internas son hoy tan importantes como la expansión del IMAE. Crecer a 4.0 % en medio de una economía mundial que desacelera es una noticia positiva; hacerlo sin perder de vista los riesgos inflacionarios, la dependencia energética y la fragilidad del contexto geopolítico es una obligación de Estado. La República Dominicana necesita seguir estimulando inversión, exportaciones, turismo y crédito productivo, pero también debe traducir este momento favorable en reformas que eleven productividad, fortalezcan la logística, profundicen la digitalización, mejoren el capital humano y reduzcan vulnerabilidades externas. 

En definitiva, el 4.0 % del primer cuatrimestre de 2026 vale más de lo que dice el número. Vale porque se produce cuando el mundo se desacelera. Vale porque se sostiene en varios sectores y no en uno solo. Vale porque muestra que la economía dominicana conserva reflejos, confianza e iniciativa aun bajo presión. Pero, sobre todo, vale porque plantea una responsabilidad: no administrar este desempeño como una victoria retórica, sino como una oportunidad estratégica. Los países no se hacen prósperos por crecer un trimestre; se hacen prósperos cuando convierten cada episodio de resiliencia en una plataforma de transformación. Y ese, precisamente, es el próximo paso que la República Dominicana no debe posponer.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

Miércoles 27 de mayo de 2026

domingo, 19 de abril de 2026

FMI proyecta un crecimiento para la República Dominicana de 3.7 % y de 2.3 % para la región durante el presente año 2026 | Gobernador Valdez Albizu participó en las reuniones de primavera del FMI y del GBM

Gobernador Valdez Albizu participó en las reuniones de primavera del FMI y del GBM
En las referidas reuniones el FMI presentó el reporte sobre las Perspectivas para la Economía Mundial en el que se proyecta un crecimiento para la República Dominicana de 3.7 % y de 2.3 % para la región durante el presente año 2026

19 de abril de 2026

Washington D.C., Estados Unidos. El gobernador del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), Héctor Valdez Albizu, participó en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo Banco Mundial (GBM), las cuales se llevaron a cabo desde el 13 al 18 de abril de 2026, en la ciudad de Washington D.C., Estados Unidos de América.

Durante su participación, Valdez Albizu sostuvo una importante reunión con el nuevo director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nigel Chalk, y su directora adjunta, Dora Iakova, donde sostuvieron intercambios e impresiones sobre el contexto macroeconómico de la República Dominicana y las perspectivas de crecimiento e inflación en un entorno internacional de incertidumbre. Asimismo, el funcionario Chalk manifestó el interés del organismo en continuar acompañando al país a través de asistencia técnica, así como en analizar los efectos regionales de las dinámicas globales que están configurando el escenario actual, en un contexto caracterizado por mayores tensiones geopolíticas.

En adición, el gobernador Valdez Albizu, conjuntamente con el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, participaron en una reunión con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en un encuentro con los ministros, gobernadores de finanzas y bancos centrales de América Latina, Canadá y Estados Unidos, donde se intercambiaron opiniones sobre las recientes tendencias de la economía global y sus efectos en la región.

Georgieva destacó que los fundamentos macroeconómicos de los países son importantes en periodos de crisis, por lo cual, aquellos países con fundamentos fuertes pueden sortear la crisis de una mejor manera. Mencionó, además, que persisten riesgos asociados al escalamiento del conflicto bélico en el Medio Oriente, el cual ha producido un incremento de la incertidumbre, así como volatilidad en el precio del petróleo y otras materias primas.

De igual manera, el gobernador Valdez Albizu tuvo un encuentro bilateral con el señor André Roncaglia, director ejecutivo del FMI por Brasil y presidente de la silla de países, en el que se abordaron los riesgos derivados de la incertidumbre política y económica internacional, intensificada por el resurgimiento de tensiones geopolíticas, particularmente en Irán y el Medio Oriente, así como la evolución de la economía dominicana y sus perspectivas.

Igualmente, el gobernador asistió a la reunión de gobernadores de la constituyente presidida por el director ejecutivo del FMI, en la cual intervinieron los presidentes y gobernadores de los bancos centrales miembros exponiendo los resultados y las expectativas de cada país para el año 2026, el cual ha iniciado con un panorama internacional convulso.

En su intervención, Valdez Albizu subrayó que, en el caso dominicano, la inflación interanual se situó en 4.63 % en marzo 2026, manteniéndose dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % desde inicios del año 2023. Agregó que, en los primeros dos meses del año 2026, la actividad económica ha mostrado una recuperación gradual, con una expansión interanual de 3.5 % en enero y 3.9 % en febrero, y se prevé que la economía se expanda en torno a 3.5 % - 4.0 % en 2026; apoyada en la fortaleza de sus fundamentos y la resiliencia de la demanda externa.

Con respecto a la inversión extranjera directa (IED), resaltó que alcanzó los USD 5,032.8 millones al cierre de 2025, explicando que estos flujos evidencian la resiliencia de la República Dominicana en la captación de IED, incluso en un entorno internacional marcado por la incertidumbre. Asimismo, señaló que los ingresos de divisas generados por concepto de IED, remesas, turismo, exportaciones de bienes y de otros servicios alcanzaron USD$47,291.5 millones en 2025, contribuyendo con la estabilidad relativa del tipo de cambio.

Por otra parte, en el marco de las reuniones de primavera, la delegación del BCRD realizaron un intercambio de alto nivel entre el Banco Mundial y el Banco Central en el marco del Programa de Asesoría y Gestión de Reservas (RAMP, por sus siglas en inglés). Igualmente, participaron en el foro de la Red de bancos centrales y ministerios de Finanzas de América Latina y el Caribe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo objetivo es abordar las políticas macroeconómicas y financieras, promover la estabilidad económica y fortalecer la coordinación entre los diseñadores de políticas de la región.

En adición, se sostuvieron reuniones con altos representantes de entidades financieras globales e inversionistas internacionales, como Bank of America, BNP Paribas, CITI, en la que se abordaron temas clave para la captación de inversión extranjera y el fortalecimiento de las capacidades de financiamiento del país ante escenarios de volatilidad, destacando la confianza en la fortaleza de la economía dominicana.

El gobernador estuvo acompañado por los señores Joel Tejeda Comprés, subgerente de Políticas Monetaria, Cambiaria y Financiera; Julio Andújar Scheker, asesor económico e a Gobernación; Joel González Pantaleón, subgerente de Programación Monetaria y Estudios Económicos; y Frank Fuentes, representante de República Dominicana ante el FMI.

Banco Central de la República Dominicana
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✍️ Editorial
Valdez Albizu reafirma la resiliencia de la economía dominicana en las reuniones de primavera del FMI y GBM

Washington D.C., 19 de abril de 2026.  
El gobernador del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), Héctor Valdez Albizu, participó en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo Banco Mundial (GBM), celebradas del 13 al 18 de abril en Washington D.C., donde se abordaron los desafíos de la economía global y las perspectivas regionales en un contexto de alta incertidumbre.

Durante los encuentros, el FMI presentó su reporte de Perspectivas para la Economía Mundial, proyectando un crecimiento de 3.7 % para la República Dominicana en 2026, superior al promedio regional de 2.3 %, lo que confirma la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos del país.  

Valdez Albizu sostuvo reuniones con altos representantes del FMI, incluyendo Nigel Chalk y Kristalina Georgieva, así como con inversionistas internacionales, en las que se destacó la estabilidad de la inflación dominicana (4.63 % en marzo, dentro del rango meta), la recuperación gradual de la actividad económica y la resiliencia en la captación de inversión extranjera directa, que alcanzó USD 5,032.8 millones en 2025.  

El gobernador subrayó que la economía dominicana mantiene un desempeño sólido pese a la volatilidad internacional, apoyada en la confianza de los mercados y en la diversificación de sus fuentes de divisas: remesas, turismo, exportaciones y servicios. Asimismo, reafirmó el compromiso del BCRD de continuar fortaleciendo la estabilidad macroeconómica y la credibilidad institucional, pilares que permiten al país sortear con éxito los retos globales.  

La participación de la delegación dominicana en foros del FMI, Banco Mundial y BID refleja la activa integración del país en los debates internacionales y su capacidad de proyectarse como un referente de estabilidad y crecimiento en América Latina.
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Luis Orlando Díaz Vólquez 
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🌎🇩🇴 Economía dominicana se proyecta con fuerza en Washington  

El gobernador del @BancoCentralRD, Héctor Valdez Albizu, participó en las reuniones de primavera del FMI y GBM.  

📈 El FMI estima un crecimiento de 3.7 % para RD en 2026, frente a 2.3 % en la región.  
💵 La IED alcanzó USD 5,032.8 millones en 2025.  
📊 Inflación: 4.63 % en marzo, dentro del rango meta.  

👉 La República Dominicana reafirma su resiliencia y estabilidad en un entorno global de incertidumbre.  

#BCRD #EconomíaRD #FMI #GBM #CrecimientoRD #ResilienciaDominicana
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