Michelle Muschett resalta los avances del país en democracia electoral. Institucionalidad | 8 de Junio 2026 | 21:35

Santo Domingo.– La subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Michelle Muschett, destacó este lunes los avances alcanzados por la República Dominicana en materia de democracia, libertades políticas y desarrollo humano, al presentar el Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026, titulado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”.
Durante su intervención, Muschett señaló que la República Dominicana constituye un caso relevante de profundización democrática en un contexto regional caracterizado por crecientes presiones sobre los sistemas democráticos, resaltando los progresos logrados en la consolidación de la democracia electoral y el fortalecimiento de las libertades políticas.
“En este contexto, el país ha logrado avances importantes en materia de democracia electoral y libertades políticas, destacándose como un caso de profundización de la democracia en un momento de crecientes presiones sobre estos sistemas”, expresó la alta funcionaria del PNUD.
El presidente Luis Abinader encabezó el evento celebrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores ((Mirex), junto con el canciller Roberto Álvarez, quienes tuvieron participación.
Reducción de la Pobreza
Asimismo, la representante del PNUD indicó que el país ha registrado avances significativos en la reducción de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas, resultados que reflejan importantes transformaciones en materia de desarrollo humano y bienestar social.
Muschett explicó que el informe analiza las principales tensiones que enfrentan actualmente las democracias de América Latina y el Caribe, así como los retos asociados a la gobernanza, la desigualdad, la polarización y la capacidad de los Estados para responder a las demandas ciudadanas.
En ese sentido, afirmó que una de las principales conclusiones del estudio es que el fortalecimiento de la democracia debe estar estrechamente vinculado a la capacidad institucional del Estado y a la generación de resultados concretos que mejoren la calidad de vida de la población.
“Construir sociedades más resilientes, inclusivas y prósperas requerirá fortalecer la conexión entre gobernanza democrática, capacidad estatal y resultados de desarrollo, traduciendo los logros democráticos en mejoras tangibles en la vida de las personas”, enfatizó.
La presentación del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 reunió a autoridades gubernamentales, representantes de organismos internacionales, líderes empresariales, académicos y miembros de la sociedad civil, quienes reflexionaron sobre los desafíos y oportunidades para fortalecer la democracia y promover un desarrollo más inclusivo y sostenible en América Latina y el Caribe.
El informe plantea la necesidad de reimaginar el futuro de la democracia en la región a partir de instituciones más eficaces, una mayor participación ciudadana y políticas públicas capaces de responder a las expectativas de la población, especialmente en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, desafíos económicos y nuevas demandas sociales.
Canciller Roberto Álvarez destaca resiliencia democrática de la región
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, afirmó que la democracia constituye una práctica que debe ejercerse, protegerse y renovarse de manera permanente.
Al pronunciar las palabras centrales del acto, señaló que el informe del PNUD ofrece una valiosa reflexión sobre los desafíos que enfrentan las democracias de América Latina y el Caribe, entre ellos la polarización política, la desinformación, el crimen organizado transnacional, las presiones migratorias, el impacto de las nuevas tecnologías y la crisis ambiental.
Álvarez destacó que el documento se inscribe en una tradición de estudios que han contribuido significativamente al pensamiento democrático regional y subrayó que la relación entre democracia, desarrollo humano y capacidad institucional del Estado constituye uno de los principales aportes conceptuales del informe.
El canciller afirmó que la República Dominicana ha asumido el compromiso de fortalecer la representación democrática, preservar la integridad electoral, robustecer las capacidades del Estado y garantizar que los avances institucionales se traduzcan en bienestar tangible para todos los ciudadanos.
“Recibimos este informe no como un veredicto, sino como un espejo y una hoja de ruta que nos invita a transformar las presiones del presente en oportunidades de renovación democrática”, expresó.
https://presidencia.gob.do/noticias/pnud-destaca-la-rd-como-referente-de-fortalecimiento-democratico-y-reduccion-de-la-pobreza
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Democracia útil, Estado capaz y bienestar tangible
El reconocimiento del PNUD a los avances de la República Dominicana en democracia electoral, libertades políticas y reducción de la pobreza solo adquiere verdadero valor si esos logros se traducen en instituciones más eficaces, ciudadanía más protegida y resultados concretos para la vida cotidiana.
La presentación en Santo Domingo del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2026 del PNUD coloca a la República Dominicana dentro de una conversación regional de enorme trascendencia: cómo defender la democracia en tiempos de fatiga institucional, polarización, desinformación y vulnerabilidad social. El documento parte de una premisa poderosa: América Latina y el Caribe siguen siendo la región en desarrollo más democrática del mundo y más de cuatro de cada cinco ciudadanos viven bajo regímenes elegidos mediante elecciones, pero esa fortaleza coexiste con presiones crecientes que amenazan la capacidad de los sistemas políticos para representar, procesar conflictos y generar resultados de desarrollo. La importancia de esa afirmación es que desplaza el debate desde la forma hacia la eficacia: ya no basta con contar elecciones, alternancia o libertades formales; el verdadero examen de la democracia contemporánea es si puede producir orden legítimo, confianza pública y bienestar verificable. [undp.org], [undp.org] [undp.org], [undp.org]
En ese marco, el señalamiento del PNUD de que la República Dominicana constituye un caso relevante de profundización democrática no debería leerse como una medalla para la autocomplacencia, sino como una invitación a la responsabilidad. Michelle Muschett destacó avances del país en democracia electoral, libertades políticas, desarrollo humano y reducción de la pobreza y la desigualdad durante las últimas dos décadas, al tiempo que situó ese progreso dentro de un entorno regional marcado por tensiones cada vez más complejas. Ese reconocimiento es valioso porque proviene de un organismo multilateral que observa la región con una mirada comparada, pero justamente por eso exige una interpretación madura: ser visto como referente no significa haber resuelto los problemas estructurales, sino haber demostrado capacidades relativas que deben consolidarse frente a amenazas todavía activas. [presidencia.gob.do], [mirex.gob.do] [presidencia.gob.do], [diariolibre.com]
La tesis central del informe es quizá la más importante para cualquier país que aspire a estabilidad duradera: democracia, Estado y desarrollo forman un triángulo inseparable. El PNUD advierte que cuando esas tres dimensiones se refuerzan mutuamente, la democracia se fortalece; cuando se desconectan, se debilita. De ahí que el informe subraye que la sostenibilidad democrática ya no puede medirse únicamente por reglas e instituciones, sino por la capacidad de los sistemas para ampliar libertades, sostener acuerdos y producir resultados concretos para la ciudadanía. Esa es una advertencia especialmente pertinente para la República Dominicana: los avances en legitimidad electoral o en indicadores sociales solo podrán consolidarse si el aparato público es capaz de traducirlos en seguridad, servicios, equidad territorial, oportunidades económicas y confianza en las instituciones. [undp.org] [undp.org], [undp.org]
Lo decisivo, entonces, no es solo que el país haya mejorado, sino qué tan preparado está para administrar las nuevas presiones que definen el tiempo actual. El informe regional identifica amenazas estructurales y emergentes que están reconfigurando la vida democrática: desigualdad económica y de género, crisis de representación, polarización política, desinformación, transformación del ecosistema informativo, expansión del crimen organizado, movilidad humana, aceleración tecnológica y crisis climática. No se trata de riesgos abstractos. Se trata de factores que erosionan la confianza institucional, fragmentan el espacio público, distorsionan el debate democrático y, en casos extremos, pueden normalizar soluciones rápidas pero autoritarias frente a problemas que requieren reformas profundas y persistentes. En otras palabras, la democracia no se erosiona únicamente cuando colapsa; también se desgasta cuando deja de responder con eficacia, cuando se vuelve lenta frente a la urgencia social o cuando permite que la frustración se acumule más rápido que las soluciones. [undp.org], [undp.org], [hoy.com.do] [undp.org], [prensa-latina.cu]
La situación dominicana resulta particularmente interesante porque, según el propio informe reseñado en medios nacionales, el país ocupa una posición de puente estructural y geopolítico entre América Latina y el Caribe. Esa doble pertenencia implica fortalezas, pero también vulnerabilidades específicas. Comparte con América Latina las tensiones de representación, polarización y desigualdad, y al mismo tiempo enfrenta, como pequeño Estado insular en desarrollo, desafíos característicos del Caribe, como alta exposición a choques externos, presión climática y limitaciones asociadas a la escala territorial. El capítulo caribeño del PNUD, además, subraya que el Caribe destaca por una notable cohesión social y estabilidad democrática en comparación con otras zonas de la región, aunque esa resiliencia convive con crecientes retos de seguridad, restricciones fiscales y vulnerabilidad a eventos climáticos extremos. [hoy.com.do] [hoy.com.do], [undp.org] [undp.org]
Por eso, el verdadero contenido político del reconocimiento del PNUD no está en la celebración, sino en la agenda pendiente que deja planteada. Incluso las referencias periodísticas más favorables al caso dominicano reconocen que persisten desafíos en inclusión social, participación política femenina y distribución más equitativa de los beneficios del desarrollo. Esa observación es crucial porque recuerda una verdad elemental: la democracia no se legitima solo en las urnas, sino también en la percepción de que el progreso llega a todos, de que la institucionalidad escucha y corrige, y de que la prosperidad no se concentra en pocos territorios, grupos o circuitos de poder. Cuando amplios sectores sienten que el sistema funciona, la democracia gana densidad moral; cuando perciben distancia entre discurso y resultados, se ensancha la brecha entre legalidad y legitimidad. [diariolibre.com], [hoy.com.do]
De ahí que el llamado del PNUD a fortalecer la conexión entre gobernanza democrática, capacidad estatal y resultados de desarrollo deba ser entendido como una hoja de ruta, no como una consigna retórica. El organismo plantea que la región necesita pasar de respuestas reactivas a la construcción de capacidades estatales resilientes, capaces de anticipar riesgos, adaptarse y ofrecer resultados sostenidos. Esa visión obliga a pensar la democracia no solo como competencia política, sino como infraestructura institucional: justicia confiable, burocracias profesionales, políticas públicas evaluables, sistemas de protección social robustos, integridad electoral, controles al poder y una esfera pública menos intoxicada por la falsedad y el extremismo. En el caso dominicano, eso significa que el reconocimiento internacional tendrá sentido histórico únicamente si se convierte en impulso para fortalecer el Estado, ensanchar la representación y traducir las conquistas democráticas en una vida mejor para la ciudadanía. [undp.org], [undp.org] [undp.org], [undp.org]
En última instancia, esa es la lección más seria que deja este episodio: la democracia del siglo XXI no puede sobrevivir solo por costumbre, por memoria o por superioridad moral abstracta; tiene que demostrar utilidad pública. Debe proteger libertades, sí, pero también generar resultados; debe preservar reglas, sí, pero también construir confianza; debe administrar el conflicto, sí, pero sin abandonar la promesa de bienestar. El PNUD ha dicho, en esencia, que la República Dominicana ha avanzado y que ese avance merece atención regional. El reto de fondo es otro: convertir ese reconocimiento en una disciplina de Estado, en una ética de instituciones y en una práctica de gobierno y sociedad capaz de hacer que la democracia no sea solo un sistema que se defiende, sino una experiencia que mejora visiblemente la vida de las personas. [presidencia.gob.do], [diariolibre.com] [undp.org], [undp.org]
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