martes, 31 de diciembre de 2024

El Tribunal Constitucional redefine las candidaturas independientes en República Dominicana

Pulverización de la representación política

El redefine las candidaturas independientes en República Dominicana

Flavio Darío Espinal / En directo

Santo Domingo - dic. 20, 2024 | 12:01 a. m. | 8 min de lectura

El 13 de diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional emitió la sentencia TC/0788/24, mediante la cual declaró no conformes con la Constitución los artículos 156 y 157 de la Ley núm. 20-23, Orgánica del Régimen Electoral, del 17 de febrero de 2023, los cuales versan sobre las candidaturas independientes. A la vez, esta alta corte, haciendo uso de las llamadas sentencias sustitutivas o manipulativas, plasma una nueva redacción para que, según ella, estos textos resulten conformes a la Constitución. Así, el tribunal elimina la noción de agrupación política como el vehículo para canalizar las candidaturas independientes de carácter nacional, provincial, municipal o en el Distrito Nacional que surjan puntualmente en un determinado proceso electoral fuera de los partidos políticos formalmente constituidos y, en su lugar, utiliza una nueva figura para canalizar las candidaturas independientes. Esa figura es la de "agrupaciones cívicas o sociales de ciudadanos surgidas en ocasión de los procesos electorales", al tiempo que establece que esas agrupaciones "serán de naturaleza espontánea y sin ningún requisito previo de inscripción", aunque sí establece algunas condiciones mínimas que esas agrupaciones deben cumplir para su participación.

Luego de ponderar los argumentos de la parte accionante, la cual cuestiona los referidos artículos de la ley haciendo referencia a una variedad de principios (pro participación, favorabilidad y efectividad en el ejercicio de los derechos, razonabilidadpluralismo político), el Tribunal Constitucional acoge la acción y centra su razonamiento y decisión en la aplicación del llamado test de razonabilidad, el cual incluye tres elementos: uno, la evaluación del fin perseguido; dos, el medio empleado para conseguirlo; y, tres, la relación entre el medio y el fin. En tal sentido, el tribunal llega a la conclusión de que las disposiciones que contienen los artículos 156 y 157 de la Ley núm. 20-23 no satisfacen los requerimientos de dicho test, ya que, en lugar de hacer viables las candidaturas independientes, más bien las impiden u obstaculizan.

Lo primero a decir es que el Tribunal Constitucional parece haber quedado atrapado en un juego semántico. Como los artículos 156 y 157 están en el capítulo III de la ley que se titula De las Candidaturas Independientes, el tribunal sometió estos artículos a dicho test para ver si sus disposiciones hacían viable la presentación de candidaturas independientes según el sentido o definición que el propio tribunal - apoyado en algunos autores y diccionarios - otorga a dichas candidaturas, pero que no aparece en ningún lugar de la ley ni de la Constitución. En otras palabras, el tribunal cambió el contenido de dichos artículos sobre la base de que estos, al establecer el requisito de constituir agrupaciones políticas puntuales en cada elección para viabilizar candidaturas independientes, ya sea a nivel nacional, provincial, municipal o del Distrito Nacional, impedían o limitaban dichas candidaturas. De ahí que, como se dijo, sustituye las agrupaciones políticas por agrupaciones cívicas o sociales de ciudadanos de carácter espontáneo que no estarán sometidas a un requisito previo de inscripción.

El problema fundamental de esta sentencia es que su razonamiento se sustenta en una aplicación bastante mecánica del test de razonabilidad, en vez de realizar un análisis con una visión más integradora que tome en cuenta, primero, los efectos de esa decisión en el sistema de partidos de la República Dominicana; dos, el encuadramiento conceptual que hace la Constitución sobre los partidos políticos; y, tres, la necesaria deferencia que el Tribunal Constitucional debe a los órganos democráticamente electos en una materia como esta.

En cuanto al primer aspecto, esta decisión del Tribunal Constitucional invita a la pulverización de la representación política. Si bien en los procesos políticos influyen múltiples factores -históricos, sociales, culturales, decisionales, entre otros-, los incentivos institucionales juegan un papel clave en cómo los actores políticos canalizan sus expectativas y su participación en la vida de una nación. Si las normas e instituciones vigentes permiten con facilidad que se postulen candidaturas desde instituciones sociales o cívicas con requisitos mínimos de inscripción, sin duda que estas se convertirán en una opción a mano para cualquiera que desee postularse, incluyendo quienes rompan con sus propios partidos políticos y no quieran someterse a ningún tipo de constreñimiento institucional. Así, con esta decisión, el Tribunal Constitucional optó por facilitar el surgimiento y proliferación de candidaturas independientes sustentadas en organizaciones sociales, lo cual tendrá inevitablemente como consecuencia el debilitamiento de los partidos políticos que son los que están llamados a articular voluntades colectivas tanto para llegar al poder como para poder ejercerlo en el marco de la institucionalidad democrática.

En lo que concierne al segundo aspecto, el Tribunal Constitucional cita el artículo 216 de la Constitución para alegar que este no limita la participación sólo a través de los partidos políticos. El artículo dispone lo siguiente: "La organización de partidos, agrupaciones y movimientos políticos es libre, con sujeción a los principios establecidos en la Constitución. Su conformación y funcionamiento debe sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley". No aparece en este texto una referencia a "las agrupaciones cívicas o sociales de ciudadanos" como instrumentos de participación electoral. Más bien, la Constitución sólo se refiere -y esto es muy importante- a las nociones de partidos, agrupaciones y movimientos, que son precisamente los que usa la Ley núm. 20-23. En consecuencia, todo parece indicar que tanto la Constitución como la ley plasmaron un modelo que, si bien tiene un grado de apertura para candidaturas puntuales, prioriza, como debe ser, a los partidos políticos.

En lo que respecta al tercer aspecto, el Tribunal Constitucional decidió negarle la deferencia que los poderes democráticos merecen. Si la legislación concibió que la participación electoral realizada por vías distintas a los partidos políticos se lleve a cabo a través de agrupaciones y movimientos políticos con un cierto nivel de organización y formalización, es porque priorizó ese enfoque frente a otro mucho más abierto e informal, como el que ha adoptado en su sentencia esta alta corte. Una cosa es que el Tribunal Constitucional declare inconstitucional ciertas disposiciones legales de la ley de partidos políticos porque afecten, por ejemplo, la libertad de expresión o el derecho a la manifestación pública, como en efecto ya hizo, y otra muy distinta es que, al margen de un debate democrático, el tribunal se convierta en legislador y redefina la concepción de la participación político-electoral en la vida democrática dominicana.

Esta interpretación que ha prevalecido en el Tribunal Constitucional sobre la participación política se ha hecho al margen de una valoración histórica del papel de los partidos políticos dominicanos en la construcción y sostenimiento de la democracia. Refleja, también, tal vez sin proponérselo, el discurso antipartidos y antipolítica que ha resonado durante tanto tiempo en nuestro país. Si existe algún riesgo en la vida política dominicana no es tanto que los partidos políticos sean un obstáculo a la participación, sino más bien que estos se debiliten y que, en consecuencia, el sistema político se desvertebre o desarticule. Por tal motivo, si se deseaba un cambio en la forma como se canaliza la participación electoral, este cambio no estaba llamado a realizarse en el estrecho espacio de un tribunal, cualquiera que fuese, sino en el marco de un debate democrático más amplio tanto en el seno de los órganos de representación política como en la sociedad en general.

Esta interpretación que ha prevalecido en el Tribunal Constitucional sobre la participación política se ha hecho al margen de una valoración histórica del papel de los partidos políticos dominicanos en la construcción y sostenimiento de la democracia.

https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/2024/12/19/tribunal-constitucional--pulverizacion-de-la-representacion-politica/2946146

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Exilio, cancelación de pasaportes y "traición a la patria": los paralelismos de los gobiernos de Venezuela y Nicaragua en su ofensiva contra la disidencia

Exilio, cancelación de pasaportes y "traición a la patria": los paralelismos de los gobiernos de Venezuela y Nicaragua en su ofensiva contra la disidencia

Ortega y Maduro

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Daniel Ortega y Nicolás Maduro mantienen una estrecha relación desde que el venezolano era canciller de Hugo Chávez hace más de una década.

Nicolás Maduro vio cómo en 2024 se erosionó su relación con Lula en Brasil y Gustavo Petro en Colombia, entre otros, por los resultados de las elecciones de julio, en las que fue declarado vencedor pese a que nunca se mostraron las actas oficiales de la votación.

No le falló, sin embargo, un fiel aliado: Daniel Ortega.

"No hay vuelta atrás, no hay paso atrás, Nicolás es el presidente legítimo", dijo el mandatario de Nicaragua, cuya legitimidad internacional es tan discutida como la de Maduro.

El año que termina profundizó la relación entre ambos países y al mismo tiempo los parecidos sobre cómo ambos gobiernos refuerzan su poder y se enfrentan a la disidencia.

Venezuela y Nicaragua, aliados ideológicos junto a Cuba con llamados gobiernos revolucionarios de izquierdas, son considerados regímenes autoritarios por organismos internacionales y países occidentales y han sido en los últimos años importantes focos de crisis política y social en América Latina.

"Ambos están entre los gobiernos más represivos de la región y utilizan prácticas y políticas de represión similares, incluyendo detenciones arbitrarias sin debido proceso, torturas, y la censura generalizada", le dice a BBC Mundo el subdirector de la División de las Americas de Human Rights Watch (HRW), Juan Pappier.

Paralelismos

Ortega acaba de promover una reforma de la Constitución para concentrar todos los poderes del Estado en su figura y la de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, que pasará a ser "copresidenta".

Maduro, por su parte, renovó su mandato tras las elecciones del 28 de julio, consideradas fraudulentas por buena parte de las democracias del mundo.

Las actas oficiales publicadas por la oposición mostraban un claro triunfo de Edmundo González, el desconocido diplomático que sustituyó a la popular líder María Corina Machado, inhabilitada para postularse.

Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

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Pie de foto,Con la reforma constitucional, que podría aplicarse a principios de 2025, Nicaragua se convertirá en el primer país con dos "copresidentes".

A la inestabilidad derivada del proceso siguieron denuncias de arrestos arbitrarios, juicios irregulares, torturas y la anulación de pasaportes a críticos del gobierno, entre otras medidas.

González, acusado por la Fiscalía venezolana -próxima al gobierno- de "instigación a la insurrección", tuvo que exiliarse en España, mientras que Machado ha sido acusada de "traición a la patria" y permanece en la clandestinidad dentro de Venezuela.

Algo parecido sucedió en Nicaragua en 2023, cuando el Ejecutivo expulsó a Estados Unidos a 316 opositores que mantenía presos y les retiró la nacionalidad.

Antes, en 2021, Ortega había sido elegido por quinta vez como presidente con 75% de los votos en unos comicios en los que prácticamente no tuvo rivales, después de que la Justicia -controlada por el oficialismo- ordenara el encarcelamiento de siete precandidatos además de 32 líderes opositores y empresarios.

Los acusaban, como ahora pasa en Venezuela, de "conspiración y traición a la patria".

Ambos países padecen, además, un pronunciado éxodo migratorio, sobre todo hacia Estados Unidos, que ofrece protección especial a sus solicitantes de asilo.

Expertos señalan que, desde el modo en que enfrentan la disidencia hasta cómo operan sus procesos electorales, Nicaragua y Venezuela exhiben numerosos paralelismos que se han reforzado este 2024.

María Corina Machado durante la campaña con adherentes

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Pie de foto,María Corina Machado era la candidata elegida por la oposición, pero fue inhabilitada e hizo campaña por Edmundo González.

Si bien tanto en Venezuela como en Nicaragua se realizan elecciones, "los dos gobiernos lograron desmantelar de forma similar los frenos y contrapesos propios de la democracia, cooptando el poder judicial y en la práctica anulando el ejercicio libre del derecho al voto", indica Pappier.

Los estándares internacionales no se cumplen, explican analistas, lo que ha servido para consolidar a ambos gobiernos.

Probablemente Maduro le preguntó a Ortega sobre los procedimientos que ha utilizado y sigue utilizando para suprimir o inhibir, por un lado, la formación de una voluntad mayoritaria de cambio que amenace su régimen político, y por otro lado, cómo garantizar la estabilidad de su gobierno”, afirma el politólogo venezolano John Magdaleno.

Según él, “las inhabilitaciones y restricciones a los partidos políticos se han convertido en parte del repertorio de procedimientos que las autocracias del siglo XXI implementan para evitar cualquier cambio político”.

Los gobiernos de Venezuela y Nicaragua aseguran que esas medidas son decisiones legales tomadas por órganos independientes a la presidencia y obedecen a normas supuestamente quebrantadas por los opositores.

Exilio y cancelación de pasaportes

Otras de las medidas utilizadas por ambas administraciones para neutralizar a opositores políticos. son el exilio y la cancelación de pasaportes.

Aunque lo han hecho de forma diferente y el caso de Nicaragua es más extremo.

En 2023, Managua desterró en dos tandas a 316 opositores, entre ellos líderes políticos opositores como Félix Maradiaga o Cristiana Chamorro, sandinistas históricos como Dora María Téllez e intelectuales como la escritora Gioconda Belli o Sergio Ramírez.

La histórica dirigente sandinista Dora María Téllez, en una entrevista con la BBC en Washington DC tras su destierro en febrero de 2023.
Pie de foto,La sandinista disidente Dora María Téllez, en una entrevista con la BBC en Washington DC tras su destierro en febrero de 2023.

Los despojó de sus bienes, sus pasaportes y la nacionalidad nicaragüense tras una resolución judicial que los condenaba "por cometer actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación del pueblo; por incitar a la violencia, al terrorismo y a la desestabilización económica".

En Venezuela, las denuncias sobre anulación de pasaportes se multiplicaron en los últimos meses tras las elecciones del 28 de julio.

Algunos de los afectados, como el dirigente político Andrés Caleca residen en el país, por lo que la medida les impide salir legalmente, mientras otros están en el exilio y, en ese caso, se les veta el regreso.

De acuerdo a analistas, al bloquear la movilidad de los disidentes dentro y fuera del país el gobierno busca, por un lado, evitar que la oposición interna participe en eventos internacionales y, por otro, prevenir que los exiliados regresen para agitar la oposición interna.

El caso más notable ahora es el de Edmundo González, refugiado en España después de recibir una orden de captura por usurpación de funciones, instigación a la desobediencia y conspiración, entre otros supuestos delitos.

González en un acto reciente durante su exilio en Madrid

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Pie de foto,González en un acto reciente durante su exilio en Madrid.

“El exilio de figuras de la oposición en Nicaragua fue el resultado de un acuerdo con los EE. UU. y sirvió para aliviar la presión sobre el gobierno de Ortega neutralizando a los alborotadores. El exilio forzado de González en Venezuela cumplió un propósito similar”, explica a BBC Mundo Michael Paarlberg, investigador del centro de estudios Institute for Policy Studies y profesor de la Virginia Commonwealth University en Estados Unidos.

Sin embargo, remarca una diferencia fundamental entre ambos: mientras en Venezuela aún hay una oposición interna significativa y organizada, en Nicaragua se ha eliminado cualquier atisbo de resistencia.

El gobierno de Ortega sigue un enfoque más totalitario al reprimir a toda la sociedad civil, las organizaciones religiosas y la oposición, mientras desmoviliza a la población mediante la promesa de cierto grado de estabilidad económica, algo que Maduro no puede ofrecer”, apunta.

"Represión" y "traición a la patria"

Tanto Venezuela como Nicaragua han sido acusados de emplear sus sistemas judiciales y Fuerzas Armadas para perseguir a opositores y disidentes.

“Los dos regímenes usan aparatos parapoliciales y paramilitares para reprimir la disidencia y a la oposición”, le dice a BBC Mundo el politólogo John Magdaleno.

Ambos gobiernos defienden la imparcialidad de su sistema judicial y alegan que sus acciones contra opositores buscan combatir supuestas campañas subversivas financiadas por Estados Unidos y aliados.

Tras las elecciones del 28 de julio en Venezuela ha habido centenares de detenciones, muchas de ellas calificadas como arbitrarias por organismos locales e internaciones que defienden el debido proceso.

También se han denunciado desapariciones, torturas y ha habido varias muertes de disidentes que estaban en custodia policial.

El Helicoide, sede del SEBIN

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Pie de foto,El Helicoide, sede del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), es conocido por las denuncias de abusos y violaciones de derechos humanos contra detenidos en Venezuela.

Para Amnistía Internacional, el control del poder Ejecutivo sobre el sistema Judicial y la Fiscalía se traduce en arrestos arbitrarios o preventivos, juicios expeditos con escasas garantías para la defensa y sentencias determinadas de antemano.

Otras organizaciones como HRW (Human Rights Watch) señalan que en ambos países se han instrumentalizado las leyes de seguridad nacional y antiterrorismo para combatir las protestas.

Estas leyes, según un informe del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), son empleadas como herramientas para justificar detenciones y enjuiciamientos que, de otra manera, no contarían con un respaldo legal claro.

la temida cárcel nicaragüense conocida como "El Chipote" en Managua

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Pie de foto,Muchos presos políticos son interrogados y sometidos a abusos en la temida cárcel nicaragüense conocida como "El Chipote" en Managua.

El gobierno de Ortega ha procesado a numerosas figuras de la oposición y líderes sociales bajo los cargos de terrorismo y conspiración.

Destacan los casos de Cristiana Chamorro y Félix Maradiaga, precandidatos a la presidencia en 2021, a quienes se imputó el cargo de conspiración en procesos judiciales que, según Amnistía Internacional, estuvieron plagados de irregularidades, como la ausencia de una defensa adecuada o el veto a observadores internacionales.

Bajo la excusa de proteger la soberanía nacional, "ambos gobiernos emplean el exilio forzado, la persecución judicial, normalmente por delitos vagos y abstractos como 'traición a la patria' o 'terrorismo', para amedrentar a críticos", apunta el representante regional de HRW, Juan Pappier.

En Venezuela, la traición a la patria se basa en el artículo 130 de la Constitución, que obliga a sus ciudadanos a “honrar y defender a la patria, sus símbolos y valores culturales; resguardar y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad territorial, la autodeterminación y los intereses de la nación”.

El gobierno venezolano suele usarla para acusar a opositores políticos, a quienes en ocasiones atribuye conspiraciones para derrocar o asesinar a Maduro.

Maduro

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Pie de foto,Maduro acusa frecuentemente a sus opositores de trabajar para potencias extranjeras.

Entre los que han sido afectados están Juan Guaidó, Leopoldo López, y María Corina Machado, además de los exministros del oficialismo, Rafael Ramírez y Andrés Izarra.

Esta figura legal ha sido aún más recurrente en Nicaragua.

La Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo, aprobada en diciembre de 2020, permite arrestar a cualquier persona que solicite sanciones extranjeras o "incite la injerencia extranjera en los asuntos de Nicaragua".

El gobierno usó esta figura para sentenciar a los 316 presos políticos desterrados en 2023, a quienes consideró agentes al servicio de intereses extranjeros.

Más recientemente, Ortega acusó de “traición a la patria” a su hermano menor Humberto, que murió en septiembre de 2024 tras meses de arresto domiciliario por calificar como “dictatorial” al gobierno que lideran su hermano y su cuñada, Rosario Murillo.

Daniel y Humberto Ortega

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Pie de foto,Daniel Ortega acabó procesando por "traición a la patria" a varios exdirigentes sandinistas, entre ellos su hermano y excompañero de lucha Humberto Ortega.

Los expertos coinciden en que los paralelismos entre Nicaragua y Venezuela confluyen en su mayor aliado político e ideológico: Cuba.

“La inteligencia cubana aún tiene mucha influencia y, al menos en Venezuela, se le atribuye haber desincentivado, desarmado e infiltrado cualquier tipo de movilización o desacuerdo estratégico dentro de las instituciones públicas, incluyendo la administración pública, las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales”, asegura John Magdaleno.

El experto destaca que “el avance autocrático en Nicaragua es mucho más pronunciado que en Venezuela, y se aproxima más a una autocracia cerrada”.

No obstante, advierte, "en Venezuela también se empiezan a ver señales de avance en esa dirección”.

En términos similares se expresa el subdirector de las Américas de HRW, Juan Pappier.

"Mientras el gobierno de Maduro se turna entre estrategias de represión más dura y generalizada y otras más selectivas, al menos desde 2021 el de Ortega ha reprimido la crítica de forma generalizada, brutal y constante", sentencia.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c5ygwn2kr5eo

lunes, 30 de diciembre de 2024

Carter, hitos de un presidente breve y de un idealista centenario

Carter, hitos de un presidente breve y de un idealista centenario

El presidente Jimmy Carter gobernó el país entre 1977-1981.
https://eldia.com.do/carter-hitos-de-un-presidente-breve-y-de-un-idealista-centenario/
Washington. – El expresidente Jimmy Carter, que falleció este domingo a los 100 años de edad, no incluyó más que un mandato en la Casa Blanca , pero en esos cuatro años lideró varios momentos históricos hasta que su popularidad
fue dañada por la crisis de los rehenes en Irán.


Pero su labor a favor de los derechos humanos y la democracia no cejó durante toda su vida tras la creación del reputado Centro Carter.

Estos fueron algunos de sus hitos- En su primer día como presidente, en enero de 1977, Carter declaró un perdón general a todos los objetores de la Guerra de Vietnam que evadieron el reclutamiento en ese impopular conflicto, que finalizó con la caída de Saigón en Abril de 1975, una salida traumática y humillante para los estadounidenses.

El 7 de septiembre de ese mismo año, Carter firmó con Omar Torrijos la devolución del Canal de Panamá a los panameños. Los tratados Torrijos-Carter marcaron un hito para la soberanía panameña en esa vía de comunicación marítima entre el océano Pacífico y el Atlántico.

El presidente electo Donald Trump ha criticado recientemente el paso dado por Carter y ha amenazado con volver a restaurar la soberanía estadounidense de esta franja que atraviesa el istmo. Carter restableció la Sección de Intereses en La Habana en el otoño de 1977 en un intento de normalizar progresivamente las relaciones con la Cuba de Fidel Castro. Este desenfriamiento se va al traste con el éxodo masivo del Mariel hacia Florida entre la primavera y el otoño de 1980.

Carter auspicia y participa en los acuerdos de Camp David de septiembre de 1978 entre el presidente egipcio Anwar el Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin. Este paso histórico tras la fundación de Israel y las posteriores crisis en Oriente Medio servirán de marco para el acuerdo de paz y la normalización de relaciones entre Israel y Egipto de 1979.

En 1979, Carter decidió restringir la ayuda militar a la junta militar en la guerra civil de El Salvador, aunque la mantiene ante la revolución sandinista del verano de ese año en Nicaragua. En abril de 1980, Carter preside como Comandante en Jefe sobre el intento fallido de liberar a los rehenes estadounidenses de la embajada en Teherán, tomado por estudiantes de la revolución islámica que derrocó a Mohammad Reza Pahleví en 1979. Un helicóptero estadounidense colisiona contra un avión en el desierto iraní y mueren 8 soldados.

Los 52 secuestrados no serán liberados hasta enero de 1981, cuando Carter abandonó la presidencia y da el relevo al republicano Ronald Reagan. Carter y su esposa Rosalynn Carter fundaron el Centro Carter en 1982 en Atlanta (Georgia) con el objetivo de apoyar a la resolución de conflictos, defender los derechos humanos y prevenir la pobreza y la enfermedad en el mundo. A la postre, esta ONG se convertirá en una de las más influyentes y reputadas del mundo.

Ese trabajo llevó al expresidente a recibir el Premio Nobel de la Paz en 2002. El Centro Carter realizó su primera misión de supervisión electoral en las elecciones de 1989 en Panamá y declaró la victoria del general Manuel Noriega fraudulentas. Desde entonces el Centro Carter monitoreará decenas de procesos electorales.

En julio de este año declara que las elecciones presidenciales venezolanas, que el Consejo Nacional Electoral (CNE) adjudicó a Nicolás Maduro “no satisfacen los estándares internacionales de integridad electoral y no pueden ser consideradas democráticas”. Entre 1994 y 1995, Carter media en negociaciones de desarme con Corea del Norte, de restauración democrática en Haití, alto el fuego en Bosnia o en la guerra civil sudanesa.

Carter se suma al grupo “The Elders”, creado por Nelson Mandela, para mediar en crisis internacionales y apoyar en la resolución de problemas globales. Hasta 2015, Carter se mantuvo activo en la mediación de crisis globales, medió en la liberación en 2010 de un joven maestro estadounidense en Corea del Norte e hizo una aparición histórica en la televisión pública cubana en una visita a la isla en 2002, con el objetivo de mejorar las relaciones. https://eldia.com.do/carter-hitos-de-un-presidente-breve-y-de-un-idealista-centenario/