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lunes, 14 de mayo de 2018

ESPECIAL: Cuba y Unión Europea profundizan relaciones

ESPECIAL: Cuba y Unión Europea profundizan relaciones

Spanish.xinhuanet.com   2018-05-14 08:27:47  
Por Raúl Menchaca
LA HABANA, 13 may (Xinhua) -- Cuba y la Unión Europea (UE) dan los toques finales para la primera reunión conjunta que tendrá lugar en Bruselas el próximo 15 de mayo con el fin de impulsar las relaciones bilaterales, en un momento en que ambas partes tienen serios desencuentros con Estados Unidos.
El Primer Consejo Conjunto UE-Cuba sesionará en la sede del bloque europeo, en que se encontrarán el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini.
De acuerdo con fuentes europeas, las dos partes suscribirán en Bruselas un acuerdo de cooperación en materia de energías renovables, mediante el cual el bloque comunitario entregará a La Habana 18 millones de euros.
Ese pacto, el primero en virtud del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación vigente desde el 1 de noviembre último, ayudará a la isla a impulsar los planes de transformar la matriz energética para disminuir la dependencia del petróleo.
Se espera también que la reunión formalice el diálogo bilateral en materia de derechos humanos que se inició hace tres años y no se descarta la apertura de nuevas líneas de trabajo como desarme, desarrollo sostenible o medidas unilaterales, entre otras, así como asuntos regionales y mundiales.
El encuentro tendrá lugar apenas unas horas antes de que Cuba se someta en Ginebra, Suiza, al Examen Periódico Universal, un mecanismo del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La isla, que se presentará ante este instrumento por tercera ocasión, luego de haberlo hecho en 2009 y 2013, expondrá un informe que da seguimiento a las recomendaciones elaboradas en el último encuentro.
El texto sistematiza estadísticas y resume las consultas realizadas a diferentes actores, incluidos los de la sociedad civil.
El canciller Rodríguez asistirá a la presentación del informe cubano y al día siguiente, el jueves 17 de mayo, realizará una visita oficial a Suiza para continuar la profundización de los lazos con los 28 miembros.
Este año se celebran tres décadas de relaciones entre Cuba y la UE, lazo que ha evolucionado hacia la convivencia mediante el diálogo, después de una década de fricciones por la llamada Posición Común, adoptada en 1996.
Esa política colectiva, adoptada a instancias del ex presidente del gobierno español, José María Aznar (1996-2004), condicionó la relación del bloque con Cuba a la promoción de la democracia y al respeto de los derechos humanos en la isla.
El fracaso de esa postura obligó al bloque comunitario a buscar un acuerdo con La Habana, que significó el fin del aislamiento de Cuba como el único país de la región con el que la UE no tenía un acuerdo de cooperación.
La negociación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, firmado en diciembre de 2016 y en vigor desde 1 de noviembre del año siguiente, demoró casi dos años, desde abril de 2014 hasta marzo de 2016.
El pacto, que debe ser ratificado por los parlamentos de los países miembros, impulsa el diálogo político y la cooperación, pero no tiene carácter preferencial, por lo que no concede a Cuba ventajas arancelarias en el comercio con Europa.
La entrada en vigor del acuerdo coincidió con la votación en la ONU de una resolución cubana de condena al bloque impuesto a la isla por Estados Unidos durante más de medio siglo y que recibió el respaldo unánime de los europeos.
Cuba, que durante la administración del ex mandatario de Estados Unidos, Barack Obama (2009-2017), restableció las relaciones diplomáticas con Washington, vive ahora un retroceso de esos vínculos desde la asunción del actual presidente, Donald Trump, quien recrudeció el bloqueo a la isla.
La UE, por su parte, está enfrentada a la decisión de Trump de retirarse del acuerdo nuclear alcanzado en 2015 con Irán y de sancionar a las empresas que inviertan en la nación persa.
Los 28 miembros expresaron el deseo de que se continúen y profundicen las relaciones con Cuba, luego de la elección de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente cubano.
En enero último, Mogherini realizó una visita oficial a La Habana y en marzo defendió en el Parlamento Europeo el nuevo marco de relaciones con Cuba, basado en el diálogo bilateral, que según la diplomática servirá para avanzar en la colaboración con la isla.
La UE, como bloque, es el principal inversor extranjero en Cuba, principalmente en los sectores del turismo o la construcción, según la Comisión Europea.
Dicha instancia cifró en 471 millones de euros las importaciones de bienes cubanos en 2017 y en 2.094 millones sus exportaciones a la isla.
http://spanish.xinhuanet.com/2018-05/14/c_137176822.htm

miércoles, 5 de julio de 2017

Acuerdo UE-Cuba: no todo es color de rosa

CUBA

Acuerdo UE-Cuba: no todo es color de rosa

La Eurocámara aprobó con amplia mayoría el primer acuerdo de cooperación UE-Cuba. Pero no todo son rosas: a la aprobación se le sumó una resolución que advierte sobre los derechos humanos. Y recuerda viejos tonos.
Frankreich EU-Parlament in Straßburg (picture-alliance/AP Photo/EBS)
Con 487 votos a favor, 107 en contra y 79 abstenciones , el Parlamento Europeo, en sesión plenaria, ha aprobado hoy el acuerdo de cooperación y diálogo político en el que se enmarcarán, a partir de hoy, las relaciones entre la UE y Cuba. 
"Ha sido un camino muy conflictivo porque los partidos han puesto en ello lo principal de su ideología”, dijo la eurodiputada española Elena Valenciano, ponente del acuerdo que hará, "que Cuba deje de ser una excepción en América Latina”.
Largo camino
Este acuerdo con Cuba que normaliza, relanza, profundiza y enmarca el intercambio comercial, la cooperación –en migración, energía, cambio climático, seguridad alimentaria, conservación de patrimonio artístico- , y el diálogo –político y también en derechos humanos.
Su camino empezó en 2014 con la luz verde del Consejo Europeo. Se firmó en diciembre de 2016. Y a partir de ahí tuvo que atravesar las comisiones parlamentarias (internacional, comercio, desarrollo, derechos humanos). Este peregrinaje puede semejarse a un campo de batalla, cuando se trata de temas tan sensibles como Cuba: bastión, a defender de unos; bastión,  a tomar, de otros.
Elena Valenciano (European Union 2017 )
Elena Valenciano, ponente del acuerdo
Nuevo acuerdo, ¿viejo tono?
Así, al acuerdo, más bien pragmático y técnico  se le sumó una resolución. También aprobada hoy por 487 votos a favor, 107 en contra y 79 abstenciones.
Ésta que, aunque no es vinculante, habla de liberación de presos políticos, de libertad de prensa, del derecho a la libre asociación, de libertad de expresión, de apertura hacia la empresa privada habla la resolución. Y recuerda, en su punto 11, que el acuerdo puede ser suspendido en caso de irrespeto a los compromisos adquiridos en cuanto al respeto de los derechos humanos.
El tono recuerda a la "Posición Común” de 1996 que limitó las relaciones con La Habana. La resolución, no legislativa, recoge en mucho la visión  del bloque conservador, mayoritario en la Eurocámara, para quien Cuba siempre ha sido una piedra en el zapato. "Se trata de superar la parálisis de un régimen terminal”, subrayó Luis de Grandes Pascual, eurodiputado español del bloque conservador, impulsor de la ya enterrada posición común y también de los premios Sájarov a la disidencia cubana (Payá 2002, Damas de Blanco, 2005, Fariñas, 2010).
"Nuestro grupo demanda procesos democráticos, libertad al acceso a la información y elecciones libres”, recuerda el eurodiputado subrayando, a nombre de su grupo, que querría en Cuba una "democracia sin apellidos”.
Desde el lado opuesto del espectro politico, el eurodiputado Javier Couso –ponente secundario del acuerdo- aclaró : "Celebramos este acuerdo porque supone el entierro definitivo de la infame Posición Común. Votamos a favor de la recomendación que concede la aprobación de este Acuerdo, pero no haremos lo mismo con la resolución”.  
Hoja de ruta
"Aislar a Cuba nunca fue una buena decisión”, dijo Elena Valenciano quien recomienda fijarse más en el acuerdo que en la resolución, que debe entenderse en clave de la Eurocámara: un compromiso político para lograr la mayoría para el acuerdo de cooperación.
Según Valenciano, más el acuerdo menos  la resolución podría tomarse como una "hoja de ruta” , que puede guiar las relaciones con La Habana. Cabe recordar que cuando se negociaba el acuerdo con Colombia, cuya situación de violación a los derechos humanos batía récords, surgió la idea de la "Hoja de ruta”. La diferencia, fueron Colombia y también Perú, los que elaboraron ese documento, con compromisos no vinculantes.   
Ernest Urtasun (European Union 2017 )
Ernest Urtasun, eurodiputado español del grupo Verde
Nadie se engaña
Con la  aprobación de este acuerdo, "pasamos la página con Cuba”, afirma por su parte Ernest Urtasun, eurodiputado español del grupo Verde, otro ponente secundario del informe. Superar la Posición Común,  "torpe, ineficaz y dogmática", es en su opinión imperativo en un nuevo contexto internacional que plantea interrogantes.
Nadie se engaña, a pesar de las divergencias entre La Habana y Bruselas, el vacío que genera ahora Washington representa una oportunidad para la UE de posicionarse geopolíticamente en el Caribe. Y para Cuba buscar nuevos socios es imperativo. Este acercamiento estructurado va a atizar  los vientos de cambio, opinan los más optimistas.
"Hay muchas cosas que quisiéramos cambiar de Cuba, como con muchos otros países con los que mantenemos relaciones. Pero le toca a los cubanos y a las cubanas hacer ese cambio, como lo hicimos los españoles y las españolas, como lo han hecho los polacos.... Lo que a nosotros nos corresponde es dialogar, cooperar desde la defensa de nuestros valores y tratando de entender al otro”, concluye Valenciano.

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martes, 11 de abril de 2017

Acuerdo UE-Cuba: ¿derechos humanos o negocios?

AMÉRICA LATINA

Acuerdo UE-Cuba: ¿derechos humanos o negocios?

Rubricado por los gobiernos europeos y el cubano, el acuerdo tiene que pasar por la ratificación de la Eurocámara. Sólo puede decir sí o no. Será en julio. Por ahora, hasta el nombre del acuerdo está a debate.
Belgien EU Kubanischer Außenminister Bruno Rodriguez und EU-Vertretterin Morgherini (picture-alliance/AP Photo/F. Lenoir)
No es un acuerdo de libre de comercio, sino de cooperación, diálogo político y relaciones comerciales. Lo elaboraron y redactaron a lo largo de dos años los negociadores de la Comisión Europea y Cuba. Lo firmaron los 28 jefes Estado y de Gobierno de la Unión Europea y el Gobierno cubano en diciembre de 2016. Ahora falta que el Parlamento Europeo lo ratifique para que pueda entrar en vigor. Sólo puede aceptarlo o rechazarlo, no modificarlo. 

Más información:

Con todo, aparte de votarlo, la Eurocámara expondrá en una resolución su opinión al respecto, consensuada con todos los grupos políticos. "Es un acuerdo equilibrado, muy bien estructurado y que deja muy claro cómo van a trabajar en materia de derechos humanos”, explicaba en la comisión de Asuntos Exteriores la eurodiputada Elena Valenciano, ponente de la resolución al respecto y, como muy probablemente la mayoría de la Cámara, a favor de ratificarlo.
Sin embargo, que los parlamentarios ratifiquen el acuerdo, probablemente en julio de este año, no significa que haya consenso.
Más bien escépticos
"El 20 de marzo fue condenado a tres años de cárcel Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación”, recuerda Luis De Grandes quien, si bien está a favor de impulsar el acuerdo, es escéptico en cuanto a los avances del gobierno cubano en materia de libertades.
El eurodiputado José Ignacio Salafranca.
El eurodiputado José Ignacio Salafranca.
"La 'posición común' se acabó y, con ella, la coartada para no hacer nada. Es la hora de la verdad”, subraya el político conservador, haciendo alusión a la derogación (en diciembre de 2016) del acuerdo comunitario que supeditaba todo pacto con La Habana a su avance en derechos humanos.
En este contexto, se otorgaron en la última década tres premios Sájarov a la libertad de conciencia a opositores cubanos, recuerda José Ignacio Salafranca, eurodiputado del bloque conservador y expresidente de la asamblea birregional Eurolat. En su opinión, la nueva resolución debe reflejar la posición que mantuvo por muchos años el Parlamento hacia la isla caribeña. 
Nuevas vías
De "torpe, partidista e ineficaz” calificó la posición común Ernest Urtasun, eurodiputado de la bancada ecologista, quien ve llegado el momento de acabar con el hecho de que Cuba sea el único país de América Latina que no tiene ningún tipo de acuerdo con la UE.
Este acuerdo, que define un marco para la cooperación, el diálogo político y las relaciones comerciales, es visto, por quienes favorecen la "normalización” de las relaciones con La Habana, por ejemplo, como una fuente de nuevas vías hacia la sociedad civil. 
El eurodiputado Javier Nart.
El eurodiputado Javier Nart.
Cabe resaltar que en 20 años de posición común, los Estados miembro de la UE no sólo tuvieron importantes relaciones también comerciales con Cuba, sino que 21 de ellos cerraron acuerdos bilaterales. El acuerdo común, visto así, no es más que un acto coherente. Además, la presencia de China como actor en la región, el declive de Venezuela, el probable nuevo endurecimiento de la política de Washington y el cambio generacional y económico que se avecina en Cuba hace que la UE no quiera perder presencia en la región.
Se trata de defender los intereses de la UE en un mundo cambiante y de crear marco para el contacto, el intercambio, el desarrollo sostenible y para impulsar la democracia, explican fuentes oficiales.
¿Otro nombre?
Entonces, ¿todo el mundo apoya este acuerdo de cooperación, comercio y diálogo político? No. "Yo estoy a favor del acuerdo si le llamamos acuerdo económico. Si le llamamos acuerdo para establecer una presencia estratégica en la isla”, explica a DW el eurodiputado Javier Nart, del bloque liberal de la eurocámara. 
"Me escandaliza que a lo puramente económico se vista de bellos colores diciendo que estamos muy preocupados por los derechos humanos. Si nos preocuparan los derechos humanos no firmaríamos este acuerdo”, sigue Nart.
Sin embargo, el acuerdo está ligado a una cláusula de respeto a los derechos humanos. "Eso no cambiará nada, pero habremos cumplido con la cuota de corrección política y de hipocresía, de lo políticamente correcto aunque sepamos que estamos buscando puramente intereses económicos”, apunta Nart  que, aunque vote a su favor, preferiría llamarlo de otra manera.

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