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jueves, 1 de marzo de 2018

América Latina: de receptora de fondos a socio estratégico de la UE

INTERNACIONAL

América Latina: de receptora de fondos a socio estratégico de la UE

Cada vez hay más acuerdos con la UE, tanto comerciales como de inversión y también de ayuda al desarrollo. ¿Cómo gerencia la Comisión Europea estos fondos? En Bruselas, DW se asomó al complejo mundo de la cooperación.
Brüssel Europäische Kommission Außenansicht (picture-alliance/dpa/D. Kalker)
"En El Salvador trabajamos con los municipios para, junto con las escuelas, ofrecer alternativas para evitar que los chicos entren a las maras", cuenta a DW Maximiliano Alonso, director de Conexxeurope. Este centro asociado a la Universidad Libre de Bruselas se dedica desde hace diez años a la cooperación científica y al desarrollo entre América Latina y la Unión Europea.
El proyecto "Munipaz", de una duración de tres años, se financia con fondos que pone a disposición la Comisión Europea (más específicamente la dirección DEVCO y Europeaid). Para el período 2014-2020, está previsto destinar 149 millones de euros a El Salvador (cooperación bilateral). El dinero se empleará mayormente en la juventud, la inclusión social y el desarrollo del sector privado.
"De todos los proyectos de Europeaid que hemos llevado en diez años, éste lo recuerdo con mucho cariño por el impacto tan positivo que ha tenido",  añade. Alonso.
¿Qué es esto de la cooperación?
Casi machaconamente se dice que "la UE es el mayor donante de ayuda al desarrollo en América Latina". Y lo es. Antes de que existieran acuerdos comerciales, ya existían convenios de desarrollo. A los primeros con los países de las ex colonias francófonas y anglófonas (desde finales de la década de 1950) siguieron los de América Latina, a partir de los años 1970.
Luego, a partir de la década de los 80, todos los acuerdos firmados con los europeos han tenido un componente de cooperación (entre un 15 por ciento y un 20 por ciento). Ésta actualmente está orientada a conseguir los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda de Naciones Unidas.  
Pero, ¿qué es exactamente la cooperación? Fondos públicos, en este caso europeos, que se ponen a disposición de los gobiernos terceros para ser invertidos en "desarrollar" un país:  las infraestructuras, la gestión pública, las instituciones, la seguridad, la educación, los derechos de las personas. En los tiempos que corren, la preparación ante el cambio climático y las políticas de género son rubros priorizados por la cooperación europea. También la protección de los defensores de derechos humanos.
"Después de un proceso de diálogo entre la delegación de la UE en el país y de haber detectado problemáticas, con ciertos inputs de organizaciones de la sociedad civil, DEVCO -basándose en un programa marco definido país por país- abre convocatorias para proyectos y pone sus fondos a disposición", explica Alonso. Entre la convocatoria y la puesta en marcha de un proyecto, para una duración entre dos y tres años, pueden pasar entre nueve y 12 meses.
No todo lo que brilla es oro
Si, como en el ejemplo de El Salvador, una organización pequeña quiere presentar un proyecto orientado a la inclusión juvenil, sus probabilidades de éxito son pocas. "Las organizaciones pequeñas -que son la gran mayoría- no tienen capacidad para aplicar a esos fondos. Tienen que aliarse a una grande", sigue Alonso y añade: "Las pequeñas reciben el goteo".
Screenshot Webseite Europa.eu (https://ec.europa.eu)
Si bien las prioridades se definen -en el marco de los acuerdos firmados con la Comisión Europea- junto con el gobierno de cada país y siguiendo intereses comunes -incentivar las energías renovables en el Caribe, por ejemplo- detrás de una convocatoria se mueven más cosas:   
"Existen supra intereses como la inclusión de empresas europeas en la cooperación al desarrollo, empresas europeas en lugares específicos en América Latina, como en México y Centroamérica en la energía", comenta. ¿Está mal? "No", responde Alonso, "sólo que no hay que ser necios en esto: la cooperación es un instrumento político y Europa lo usa como tal".
Los tiempos cambian, la cooperación también
De los 196.000 millones de euros que la Comisión Europea pone a disposición de proyectos de cooperación con terceros países, en el presupuesto 2014-2020 2.500 le tocan a América Latina; 31.000 a África.
"América Latina ha crecido en los últimos 15 años. Y dado que la UE mide la cooperación por el ratio de ingreso per cápita, y la mayoría de los países latinoamericanos son de renta media y renta media alta, se han cerrado muchos espacios de cooperación", explica Alonso. Bolivia, Paraguay, Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Cuba son los que quedan en los programas bilaterales.
Con el resto, la UE coopera sólo en el marco de programas regionales. No obstante, "hay países estratégicos de los que la cooperación no se ha movido, a pesar de haber crecido, debido a los conflictos internos, como Colombia y México", puntualiza. Dada la importancia estratégica de América Latina y sus grandes desigualdades, pese al crecimiento, el hecho de decidir cooperar (o no) basándose en el ingreso per cápita es uno de los temas más controvertidos en esta relación.
Educación y ciencia, al alza
No obstante, y aunque los fondos son los que son, hay otros tipos de cooperación con estos países. "Conectamos a las universidades y centros de investigación de América Latina, en el marco de Erasmus+ y Horizonte 2020, con sus contrapartes europeas y con la dirección de educación y la de investigación de la Comisión Europea", apunta Alonso.
Después de una década, cerca de unas 300 universidades y unas 500 organizaciones de la sociedad civil están en su radar. "Cuando se abre una convocatoria, nos buscan para armar proyectos. En otros casos, cuando nosotros detectamos una oportunidad avisamos a los centros", comenta.
Maximiliano Alonso
Maximiliano Alonso
Como su organización, hay muchas otras. Y es que, con o sin ayuda bilateral, la cooperación -"el intercambio de muchas cosas: fondos, experiencia, personal"- tiene que ir al alza en una América Latina que avanza y que, con nuevos y remozados acuerdos (Cuba, Chile, México, tal vez Mercosur), estrecha lazos con Europa.
Lazos comerciales y de inversión, sí. Pero también de cooperación. A pesar de que el estudio del impacto de los proyectos y también los indicadores de éxito son mejorables, el hecho de que, en el marco de un proyecto Horizonte 2020, haya en este momento investigadores latinoamericanos trabajando en Europa o que, en el marco de Europeaid, se haya podido salvar la vida a defensores de derechos humanos en México es, así Alonso, un buen augurio.
"Los mayores espacios de cooperación se van a dar en las ciencias: más que como perceptores de fondos, América Latina tiene países muy importantes a nivel científico que pueden resultar socios estratégicos", concluye. 
Mirra Banchón (VT)
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lunes, 20 de febrero de 2017

UE-América Latina-EE.UU: entre acuerdos, firmeza y diplomacia

POLÍTICA

UE-América Latina-EE.UU: entre acuerdos, firmeza y diplomacia

¿Qué debe hacer la UE si Washington maltrata a sus socios latinoamericanos? ¿Si los deja de lado? El debate en la Asamblea Eurolat, reunida esta semana en Estrasburgo, dio posibles pautas. Entre ellas, ¿más acuerdos?
Eurolat - Logo der Euro-Lateinamerikanischen Versammlung (DW/M. Banchón
)
"Las palabras y los actos del presidente de Estados Unidos son racistas y discriminatorios. No lo podemos aceptar”, dijo a DW Renate Weber, eurodiputada rumana del bloque liberal. En la Asamblea Euro-Latinoamericana (Eurolat), durante la sesión de Estrasburgo, se discute el impacto de las nuevas tendencias políticas estadounidenses en las relaciones Unión Europea-América Latina. También cuál es el camino a seguir.
"El presidente Trump ha dejado a México en estado de vulnerabilidad, por eso nuestro mensaje de solidaridad y apoyo. Cuando su dignidad está en juego también está en juego la europea”, afirmó en el debate Teresa Jiménez-Becerril, presidenta de la Delegación para las relaciones con México. 
Responder con firmeza a la hostilidad manifiesta es lo que cabe, opinan unos. Otros, recordando que en realidad es muy pronto, llaman a la prudencia, al tono diplomático, a esperar. Por su parte, desde el Servicio Europeo de Acción Exterior, al parecer, están en marcha los preparativos para una nueva era en las relaciones internacionales, también con América Latina.
Renovado interés en la región
Sobre la mesa están los acuerdos regionales cerrados con América Central y Colombia-Perú-Ecuador; también  los que se están renegociando con México y Chile y el que levanta tanta expectativa: el Mercosur. Todo esto habla del interés económico en la región.
Tanto es así que, aunque la mayoría de países de América Latina son países de renta media y no aplican para los fondos destinados a la cooperación bilateral, el gran interés que despiertan las posibilidades de inversión –en infraestructura, por ejemplo- abren la posibilidad de que se modifique el presupuesto comunitario destinado a la región.
Estos fondos, en parte, apalancan en el Banco Europeo de Inversiones fondos para proyectos en las áreas prioritarias para la Unión Europea. Por ejemplo, para implementar el acuerdo de cooperación con Cuba o para la implementación del acuerdo de paz con Colombia.
Más relación, más fondos
"La UE siempre ha apoyado el proceso de paz colombiano y vamos a seguir acompañándolo con presupuesto”, aseguró Weber, activa tanto en la relación con América Latina como con Estados Unidos.
En lo relativo a cuanto a Cuba, Weber, del bloque liberal y miembro de la comisión de derechos humanos, afirmó: "Nuestro acuerdo con Cuba es reciente, hay una diferencia enorme con Colombia. Queremos apoyar a La Habana en su proceso de transformación, pero no podemos olvidar lo que sucede en cuanto a respeto a derechos humanos y a la libertad de opinión y de prensa” . 
Renate Weber Mitglied Europaparlament (European Parliament)
Renate Weber
Por otro lado, desde la presidencia Eurolat se aboga por que el acuerdo con La Habana sea ratificado con celeridad por el Parlamento Europeo, para poder contrarrestar las posibles repercusiones negativas de la administración Trump y se apoya el actual tono dialogante de la diplomacia europea.
Venezuela
También con Venezuela. Mientras el presidente Trump exige confrontativamente la liberación inmediata de Leopoldo López, el aparato diplomático europeo se esfuerza, con mayor o menor éxito, desde hace meses por apoyar el diálogo entre gobierno y oposición. Un empeoramiento de la situación, explican, podría generar aún más violencia y desestabilizar la región.
Aunque en el tema Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro y los presos políticos tampoco faltan voces parlamentarias que querrían ver mayor firmeza de la UE hacia Venezuela. Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, se pronunció esta misma semana al respecto: "No es posible tener presos políticos y llamarse democracia”. Desde el Servicio Europeo de Acción Exterior informan que en el terreno sus embajadores hacen lo posible por apoyar las elecciones regionales y por logar el acceso al país de medicamentos. 
En el inicio de esta nueva era, entonces, ¿más firmeza o más diplomacia? "Creo que la firmeza es lo más importante y todos los mensajes enviados desde este Parlamento así lo han demostrado. Yo misma, a nombre de mi grupo, inmediatamente después del anuncio del presidente Trump en cuanto a gravar con un 20% a todos los productos que vienen de México, pedí a la comisaria Malstrom que reduzcamos los impuestos a los productos mexicanos como lo hemos hecho con Moldova, cuando se encontraba en una situación crítica similar. No lo vamos a hacer así pero vamos a concluir este mismo año la modernización del acuerdo”, explica Weber.
¿El camino es más acuerdos?
Cabe recalcar que, por ejemplo, mientras Estados Unidos pone trabas a las visas brasileñas y amenaza con deportar inmigrantes centroamericanos, en el marco de los acuerdos los europeos –visa waver con Brasil y de asociación con Centroamérica, Perú y Colombia- la meta es  facilitar el tránsito ya no sólo de bienes sino también de personas.
Independientemente de que la esperanza es no desmantelar las fuertes relaciones que Estados Unidos y la UE han construido por años, no son pocos los que opinan, como Weber, que la UE debe seguir su política exterior de "soft power”. Con o sin Estados Unidos. 
¿Realista? "Claro que sí. Y me atrevo a decir algo más, si Estados Unidos se va a retirarse, la UE debe estar más presente. Compartiendo los mismos principios y valores, la UE con todos sus países y su presupuesto puede continuar su trabajo en América Latina”, concluyó Weber.

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