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miércoles, 11 de noviembre de 2020

La gota que colmó el vaso en EEUU / El nombramiento de la ultraconservadora Amy Coney Barrett como juez del Tribunal Supremo.

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31/10/2020 10:54 CET | Actualizado 31/10/2020 11:15 CET

La gota que colmó el vaso en EEUU

El nombramiento de la ultraconservadora Amy Coney Barrett como juez del Tribunal Supremo.

TOM BRENNER / REUTERS
La jueza Amy Coney Barrett y el presidente estadounidense, Donald Trump. 

 El 26 de octubre tuvo lugar en Estados Unidos la confirmación en el Senado de la juez ultraconservadora Amy Coney Barrett como miembro del Tribunal Supremo, hecho que sin duda pasará a la historia como la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchos ciudadanos respecto a la deriva autoritaria del actual residente de la Casa Blanca. En este país, el Tribunal Supremo tiene el poder de decisión que en otros posee el Parlamento, así que su influencia en la vida de los ciudadanos es enorme. Por ejemplo, los derechos de las mujeres, del colectivo LGTBIQ y de las minorías étnicas son cosas que decide el Tribunal Supremo, que también interviene en muchos otros asuntos importantes. Un tema de actualidad es la cobertura médica. Bajo las reglas aprobadas por el presidente Obama, ahora las compañías no pueden negarse a vender pólizas de seguro sanitario a personas con enfermedades preexistentes, como hacían antes. Los republicanos quieren eliminar estas nuevas reglas, que, por razones obvias, no son del agrado de las compañías de seguros. Un Tribunal Supremo dominado por jueces ultraconservadores podría hacer esto y negar cobertura médica a todos los que tienen enfermedades preexistentes. Así pues, la composición del Tribunal Supremo tiene consecuencias muy directas para la ciudanía, que podría perder derechos que ha costado mucho tiempo y esfuerzo adquirir.

Según la Constitución, el presidente escoge los jueces y el Senado los ratifica. Tradicionalmente, los presidentes demócratas escogían jueces liberales y los republicanos jueces conservadores, y con el turno pacífico de los partidos la composición del Tribunal se equilibraba con el tiempo, estando siempre en 5-4, con un miembro que actuaba como bisagra en las votaciones. En el último año del mandato del presidente Obama, el Senado, controlado por los republicanos en ese momento, alegando que faltaban solamente diez meses para las elecciones y la decisión había que dejarla para el próximo presidente, rompió con la tradición y se negó a presentar a votación a un juez liberal, por cierto muy moderado, que éste había propuesto. Con esta acción sin precedentes se rompió el turno pacífico de los partidos y empezó a minarse el sistema democrático, que dependía de protocolos de conducta no escritos. Ahora los republicanos, que todavía controlan el Senado, han confirmado a una juez ultraconservadora a una semana de las elecciones, cuando ya han votado más de sesenta y cinco millones de personas. 

Trump alardea constantemente sobre su control sobre el Tribunal Supremo, presumiendo incluso de que, si hay dudas en las elecciones y el caso acaba en el Supremo, este tribunal decidirá a su favor

La juez nominada para el Tribunal Supremo por Trump para su ratificación por el Senado tiene un perfil ultraconservador y es famosa por su fuerte oposición a la legalización del aborto, habiendo firmado más de un manifiesto a favor de eliminar este derecho. También ha sido miembro del patronato de un colegio privado que no admite a hijos de parejas homosexuales ni contrata a profesores homosexuales. Además, sus decisiones judiciales revelan hostilidad hacia los derechos de las minorías étnicas y los inmigrantes. Por si esto fuera poco, ha declarado su apoyo a la propuesta de los republicanos de eliminar la protección proporcionada por el seguro médico del presidente Obama a las personas con condiciones preexistentes. Esta propuesta está a punto de llegar al Tribunal Supremo y ahora ella tendrá ocasión de votar sobre ella.  

Con el nombramiento de la juez Barrett, el tribunal tiene tres jueces liberales y seis conservadores, cinco de los cuales son ultraconservadores. Los tres que ha nombrado Trump son de un conservadurismo a prueba de bomba. Como ha dicho él mismo, está totalmente seguro de su fidelidad y de que votarán siempre por la opción más conservadora. Para resaltar su dominio sobre los jueces que ha nombrado, el actual presidente ha hecho la jura del cargo de éstos en la Casa Blanca, cuando la tradición dicta que la jura se haga en el edificio del Tribunal Supremo, lo que simboliza la independencia del poder judicial respecto a los poderes ejecutivo y legislativo. Trump alardea constantemente sobre su control sobre el Tribunal Supremo, presumiendo incluso de que, si hay dudas en las elecciones y el caso acaba en el Supremo, este tribunal decidirá a su favor.  Recuérdese que en 2000 las elecciones las determinó un puñado de electores en Florida y, en la decisión Bush vs.Gore el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora, prohibió un recuento de los votos que se cree le habría dado la victoria a Gore. Trump confía en una acción de este tipo para ganar las elecciones.    

No es de extrañar que la gente esté votando en cifras récord en esta elecciones, que son un referéndum sobre Trump y sus acciones dictatoriales.

La consternación que esta situación tan vergonzosa causa en la ciudadanía es indescriptible. Si los demócratas ganan las elecciones, tendrán que hacer una reforma de todos los tribunales y no solamente del supremo, ya que el actual presidente ha nombrado una multitud de jueces a todos los niveles, los cuales no solamente son ultraconservadores sino que en bastantes casos no reúnen los requisitos mínimos del cargo. Como no encontraba suficientes candidatos ultraconservadores cualificados, nombró personas que carecen de la debida preparación y experiencia. No es de extrañar que la gente esté votando en cifras record en estas elecciones, que son un referendum sobre Trump y sus acciones cada vez más dictatoriales.  La gente sabe que un segundo mandato representaría el fin de la democracia y la pérdida de sus derechos más preciados.

Cristina González es catedrática emérita de la Universidad de California, Davis, donde ha impartido clases de literatura y cultura hispánicas en el Departamento de Español y de historia y situación actual de la universidad americana en la Facultad de Educación. 

 https://www.huffingtonpost.es/entry/la-gota-que-colmo-el-vaso-en-eeuu_es_5f9c74d5c5b6f4456c415edf

domingo, 7 de octubre de 2018

El Senado de EE.UU. ratifica el nombramiento de Brett Kavanaugh para la Corte Suprema

El Senado de EE.UU. ratifica el nombramiento de Brett Kavanaugh para la Corte Suprema

Publicado: 6 oct 2018 20:01 GMT | Última actualización: 7 oct 2018 02:46 GMT
Los senadores estadounidenses toman esta decisión tras varias semanas de debate político y manifestaciones contra la nominación de ese juez.
 
El Juez Brett Kavanaugh. / SAUL LOEB / AFP
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Tras varias semanas de polémica, el Senado de Estados Unidos ha confirmado el nombramiento de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de ese país con 50 votos a favor y 48 en contra.
Tras acceder a este cargo, ese juez cubre el puesto que dejó vacante Anthony Kennedy, quien se jubiló este verano tras pertenecer al Tribunal Supremo norteamericano durante 30 años.
Pocas horas después de que el Senado confirmara su candidatura, Kavanaugh ha prestado juramento en el edificio de la Corte Suprema mientras una multitud de manifestantes cantaba y se abalanzaba sobre la entrada del edificio.
Por su parte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha aplaudido la confirmación de "nuestro gran nominado, el juez Brett Kavanaugh" a través de su cuenta de Twitter.

Polémica nominación

El aspirante que eligió Trump está señalado porque habría cometido abusos sexuales con varias mujeres. Por este motivo, la Casa Blanca solicitó al FBI que iniciara una investigación sobre esas acusaciones, que se completó en menos de una semana.
El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, afirmó el pasado 4 de octubre que las pesquisas no corroboraron "ninguna de las acusaciones" contra Kavanaugh y, al día siguiente, ese órgano legislativo aprobó tramitar su nominación hasta la votación final.
Todo el proceso ha estado marcado por una ola de protestas. Este jueves, al menos 302 personas —entre ellas las actrices Amy Schumer y Emily Ratajkowski— fueron detenidas por manifestarse contra el candidato en las oficinas del Senado, en Washington.
https://actualidad.rt.com/actualidad/291160-senado-eeuu-ratifica-nombramiento-kavanaugh

Trump se anota una victoria política con la ratificación de Kavanaugh para el Supremo

Trump se anota una victoria política con la ratificación de Kavanaugh para el Supremo

El juez conservador logra el apoyo del Senado por 50 votos frente a 48 pese a las acusaciones de abuso

El Senado de Estados Unidos confirmó este sábado por una estrecha mayoría republicana al juez conservador Brett Kavanaugh como nuevo miembro vitalicio del Tribunal Supremo en medio de una descomunal polémica por las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre el magistrado. El nombramiento de Kavanaugh culmina el giro a la derecha de la más alta instancia judicial estadounidense, crucial para la sociedad por sentencias como la del aborto o el matrimonio gay, y permite al presidente Donald Trump anotarse una importante victoria política a un mes de las decisivas elecciones legislativas. También deja herido al movimiento Metoo contra el acoso, enfangado por la lucha partidista de esta batalla.
El proceso de confirmación de Kavanaugh, un juez federal de apelaciones de Washington de 53 años, había proseguido su curso normal, dentro de la batalla política habitual, hasta el 13 de septiembre. Esa noche la senadora demócrata Dianne Feinstein anunció en un escueto mensaje en Twitter que había trasladado al FBI “información” sobre Kavanaugh procedente de un “individuo” que reclamaba confidencialidad. A la mañana siguiente, la bomba estalló en la revista The New Yorker: la información consistía en el relato de una mujer que aseguraba que el candidato al Supremo la había intentado violar más de tres décadas atrás, cuando ambos eran adolescentes.
La profesora universitaria Christine Blasey Ford, de 51 años, y Kavanaugh, acabaron testificando dos semanas después ante el Comité de Justicia del Senado. Para entonces, al menos dos mujeres más, Deborah Ramirez y Julie Swetnick, le habían acusado de abusos de mayor o menor gravedad, supuestamente ocurridos en su época de estudiante de Derecho en Yale. Estados Unidos revivía de repente 1991, cuando la Cámara alta escuchó el testimonio de otra mujer, Anita Hill, que señalaba a un entonces nominado al Supremo, Clarence Thomas, de acoso continuado cuando era su subordinada. La grabación de aquella comparecencia sonroja en 2018 tanto a demócratas como a republicanos por el sesgo sexista del interrogatorio a la mujer. La profesora Ford no ha recibido el mismo trato que Hill dentro de la Cámara, pero el desenlace no ha variado: Thomas es hoy magistrado del Supremo y Kavanaugh, también.
El juez salió adelante con el apoyo de 50 senadores y el rechazo de 48 entre gritos de manifestantes y tras una noche wagneriana, que los demócratas pasaron en vela dentro de la Cámara, leyendo en voz alta cartas de mujeres víctimas de abusos y fragmentos de la declaración del Ford. Y en medio de todo ese dramatismo, la republicana Lisa Murkowski, de Alaska, se despachó de repente con una decisión muy de andar por casa: iba a ser la única de su partido en votar contra Kavanaugh, pero acabó retirando su voto para que un compañero de filas, el senador por Oregón Steve Daines, pudiese asistir a la boda de su hija y perderse la sesión. La abstención de Murkowski compensó la ausencia de Daines. Así, votaron a favor prácticamente todos los republicanos, 49 de los 51 que hay en la Cámara, además un demócrata, Joe Manchin, de Virginia Occidental.
Lo estrecho del margen supone una anomalía en el nombramiento de un cargo tan relevante. Hay que retroceder a 1881 para encontrarse con un juez del Supremo confirmado por un solo voto de diferencia, Stanley Matthews (24-23). Otros obtuvieron un respaldo abrumador, como la progresista Ruth Bader Ginsburg en 1993 (96-3). Incluso el conservador Neil Gorsuch salió adelante en abril de 2017 con 54 votos a favor y 45 en contra pese al clima ya muy divisivo que EE UU vivía en las primeras semanas de Gobierno de Trump.
Protesta de este sábado frente al Tribunal Supremo, en Washington.ampliar foto
Protesta de este sábado frente al Tribunal Supremo, en Washington.  AFP
El caso Kavanaugh ha incendiado Washington. Ha calentado el debate sobre las mujeres que sufrieron abusos en el pasado y callaron en un clima de tolerancia machista frente a la presunción de inocencia en acusaciones que son imposibles de demostrar. Ha agitado una imagen demasiado familiar: la de jóvenes adinerados en universidades de élite que abusan de chicas en fiestas regadas por el alcohol. Y ha metido al Metoo en la lucha partidista: Trump llamó algunas activistas que protestan “profesionales pagadas por [George] Soros”, el importante donante para los demócratas. Y el propio juez nominado tachó las acusaciones de campaña “orquestada” por la oposición como “venganza en nombre de los Clinton”.
Los republicanos se han encontrado en la disyuntiva de creer a su nominado o a la presunta víctima, que, como reconoció el propio Trump, había resultado muy convincente ante el Senado. Varios trataron de buscar un término medio, no desacreditar a la mujer, pero afirmar que se equivocaba de agresor. Trump dijo el sábado, a bordo del avión presidencial, que estaba "100%" seguro de que Ford había nombrado a la persona equivocada.
Los defendieron la nominación porque no ha habido forma de corroborar la acusación. Los demócratas, mientras, consideran incompleta la investigación llevada a cabo por el FBI, de menos de una semana, y creen que las sospechas sobre el juez ya le hacen indeseable para el puesto, además de las dudas de neutralidad suscitadas a raíz de su retórica.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dejó claro este sábado que tratarán de movilizar a sus bases en las elecciones legislativas el 6 de noviembre apelando a lo sucedido esta semana. “Voten”, insistió a los votantes progresistas durante su discurso. Los republicanos no querían correr el riesgo de perder este nombramiento, sustituyendo al nominado por un perfil menos controvertido, precisamente porque en esos comicios podrían perder su exiguo control del Senado.
La confirmación de Kavanaugh culminará el giro conservador en el Supremo, con cinco miembros considerados como tal y cuatro progresistas. Kavanaugh sustituye a un conservador, pero más moderado, Anthony Kennedy, que se jubila. Kennedy resultó clave, por ejemplo, en 2015, cuando su voto permitió legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el Estados Unidos al alinearse con los cuatro progresistas.
Este proceso ha dejado varias heridas. Una, en el Supremo, cuyo futuro nuevo miembro está irremediablemente manchado por las dudas y es rechazado por más de la mitad de la población, según los sondeos. Otra, en el movimiento Metoo, convertido en un asunto más de la batalla partidista diaria, cuando no era así: comenzó hace un año exhibiendo las cloacas del Hollywood más progresista (a raíz del caso Harvey Weinstein) e hizo caer a poderosos de una y otra ideología. También ha golpeado a la profesora Ford, una persona completamente anónima hasta hace tres semanas, cuya vida ha cambiado para siempre y, desde el punto de vista del Supremo y Kavanaugh, tal vez para nada. Trump felicitó al juez y firmó su nombramiento. El nuevo juez firmó el cargo por la noche, en una ceremonia privada.
https://elpais.com/internacional/2018/10/06/actualidad/1538825537_644659.html

Kavanaugh matará la Constitución | por Paul Krugman @paulkrugman