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domingo, 5 de julio de 2026

🇩🇴 XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democrática


🇩🇴 XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democrática

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La XXIII Convención Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM), celebrada este domingo 5 de julio de 2026 en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo, debe ser leída con una mirada más amplia que la de un simple trámite orgánico. Lo ocurrido allí tiene implicaciones institucionales, políticas y democráticas de primer orden, porque no se trató únicamente de modificar normas internas, sino de rediseñar parcialmente la arquitectura de poder del partido oficialista en un momento delicado: la transición hacia una nueva dirección, la administración del Gobierno, la competencia anticipada por el liderazgo presidencial de 2028 y la necesidad de preservar cohesión interna sin sacrificar deliberación democrática. La convocatoria se realizó para conocer, enmendar o aprobar propuestas de modificación a los estatutos partidarios, conforme a la Ley núm. 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la Ley núm. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral, los Estatutos Generales del PRM y una resolución previa del Comité Nacional aprobada el 21 de junio de 2026. 12

El dato central de la jornada fue la aprobación de una reforma parcial de los estatutos que reduce de cuatro a dos años el próximo período de las autoridades partidarias, estableciendo un mandato excepcional entre 2026 y 2028, antes de retornar al esquema ordinario de cuatro años después de las elecciones nacionales de 2028. La reforma también crea una nueva estructura de conducción que permite al presidente del partido delegar funciones ejecutivas en el primer vicepresidente, elimina la figura del coordinador ejecutivo de la Presidencia y convierte al primer vicepresidente en coordinador ejecutivo y primero en la línea de sucesión partidaria. 34

Vista en profundidad, esa decisión contiene una lectura política evidente: el PRM intenta ordenar su proceso interno sin perder capacidad de maniobra frente al ciclo electoral de 2028. La reducción del período de las autoridades no es un detalle técnico. Es una fórmula transitoria que busca acomodar la renovación dirigencial, evitar una petrificación prematura de los equilibrios internos y permitir que la organización reconfigure su mando luego de las próximas elecciones nacionales. Pero toda ingeniería institucional lleva consigo una advertencia: si se usa para ordenar la transición, puede fortalecer al partido; si se emplea para administrar cuotas coyunturales sin resolver las tensiones de fondo, apenas postergará conflictos que podrían reaparecer con mayor intensidad.

La reforma se produce, además, en medio de gestiones y versiones públicas sobre la posibilidad de que el presidente Luis Abinader asuma la presidencia del PRM mientras concluye su mandato constitucional. Según lo reportado, José Ignacio Paliza explicó que el propósito de los cambios es permitir que quien presida la organización se concentre en la conducción política, mientras las tareas administrativas y operativas recaigan sobre otro dirigente. 3 Esa separación funcional puede tener sentido desde el punto de vista organizativo, pero abre una discusión mayor: ¿cómo preservar la autonomía del partido cuando su eventual presidente es, al mismo tiempo, presidente de la República?

Ese es uno de los puntos neurálgicos de la democracia dominicana contemporánea: la relación entre partido, Gobierno y Estado. Todo partido que gobierna enfrenta el riesgo de diluir su vida orgánica dentro de la maquinaria gubernamental. Cuando eso ocurre, la organización política deja de ser espacio de deliberación, formación, fiscalización, intermediación social y renovación de liderazgos, para convertirse en prolongación administrativa del poder. El desafío del PRM consiste en evitar esa confusión. La conducción política del partido puede estar vinculada al liderazgo presidencial, pero no debe quedar subordinada a la lógica cotidiana del Gobierno ni a la distribución burocrática del Estado.

Por eso, la discusión sobre la separación entre funciones políticas y funciones ejecutivas dentro del partido es relevante, aunque insuficiente. Una cosa es delegar tareas operativas; otra, garantizar verdadera institucionalidad. La institucionalidad no se mide únicamente por organigramas, cargos o reglamentos, sino por la existencia de reglas claras, procedimientos transparentes, contrapesos internos, respeto a la pluralidad, renovación efectiva y mecanismos que impidan que la unidad sea confundida con obediencia. Si la reforma fortalece la vida interna, será un avance. Si solo facilita una nueva distribución de poder, su impacto democrático será limitado.

La convención también amplió de 60 a 65 el número máximo de integrantes de la Dirección Ejecutiva y modificó el mecanismo para escoger vicepresidentes, que ahora serían distribuidos proporcionalmente según los votos válidos obtenidos por la plancha ganadora de la presidencia partidaria. 3 Este cambio puede interpretarse como un intento de ampliar espacios e introducir elementos de representación proporcional dentro de la estructura de mando. Sin embargo, su valor dependerá de si esa ampliación representa realmente mayor pluralidad o si termina funcionando como una fórmula para integrar corrientes internas sin alterar la concentración real de decisiones.

Otro elemento de especial importancia es que, finalizadas las elecciones nacionales de 2028, la siguiente dirección del PRM volverá a ser escogida mediante voto universal, directo y secreto de la militancia, quedando la convención de delegados como una modalidad excepcional para el actual proceso. 34 Esta disposición es políticamente significativa, porque reconoce —al menos en el plano normativo— que la legitimidad partidaria no puede descansar de manera permanente en mecanismos restringidos de representación. El voto directo de la militancia es una fuente superior de legitimidad democrática, siempre que se organice con padrón confiable, reglas equitativas, competencia real y garantías para todos los sectores.

La decisión de elegir las nuevas autoridades mediante convención de delegados había generado inconformidades en algunos sectores, incluyendo señalamientos sobre el retiro de aspiraciones vinculadas al desacuerdo con ese método. 45 Ese dato no debe minimizarse. En política, el consenso puede ser una virtud cuando nace de la deliberación, pero puede convertirse en problema cuando se percibe como sustitución de la voluntad de las bases. La democracia interna no consiste en evitar diferencias, sino en procesarlas bajo reglas aceptadas. Un partido moderno no se fortalece porque silencie sus tensiones, sino porque las ordena, las debate y las convierte en energía institucional.

La reforma estatutaria también debe ser entendida dentro de un proceso iniciado a finales de mayo de 2026, cuando el PRM anunció la designación de una comisión especial integrada por Roberto Fulcar, Darío Castillo, Guido Gómez Mazara, Sigmund Freund, Dionicio de los Santos, Yadira Henríquez y Salvador Ramos, con el mandato de presentar propuestas para una reforma participativa, ordenada y representativa. 61 Esto permite afirmar que la convención no surgió de una improvisación formal, sino de una ruta orgánica previamente trazada. Sin embargo, la existencia de una comisión y un calendario no garantiza por sí sola participación sustantiva. La pregunta relevante sigue siendo: ¿cuánto peso real tuvieron las bases, las provincias, los municipios, las seccionales del exterior y las corrientes internas en la formulación final de los cambios?

Ese punto conduce a una reflexión mayor sobre la calidad de los partidos dominicanos. La Ley núm. 33-18 obliga a las organizaciones políticas a renovar sus autoridades en un plazo máximo de cuatro años, y la reforma aprobada por el PRM se inscribe dentro de ese marco de cumplimiento legal. 45 Pero la democracia no puede reducirse al cumplimiento mínimo de la ley. La legalidad es el piso; la legitimidad es una construcción más exigente. Un partido puede actuar dentro del marco legal y, aun así, enfrentar cuestionamientos si sus decisiones no son suficientemente abiertas, competitivas o transparentes. La institucionalidad verdadera requiere que los procedimientos no solo sean válidos, sino también confiables.

La convención ocurre, además, en medio de una competencia natural entre figuras del oficialismo por el horizonte presidencial de 2028. Los reportes disponibles señalan que la reforma se produce en ese contexto de aspiraciones, reacomodos y llamados a la unidad interna. 37 Este es un momento especialmente sensible para el PRM. Todo partido en el poder enfrenta una tensión estructural: gobernar el presente mientras organiza el futuro. Si se concentra demasiado en la administración gubernamental, corre el riesgo de descuidar su vida interna. Si se absorbe prematuramente en la lucha sucesoral, puede debilitar la gestión pública y transmitir una imagen de desconexión frente a las prioridades ciudadanas.

En ese sentido, resultan relevantes las palabras atribuidas al presidente Abinader durante reuniones partidarias recientes, cuando advirtió que las diferencias legítimas no deben convertirse en divisiones innecesarias y que el compañero no es un adversario. 3 Esa idea resume una verdad política elemental: ningún partido oficialista puede sostener gobernabilidad, reformas, autoridad pública y competitividad electoral si convierte sus contradicciones internas en fracturas permanentes. Pero también hay que decirlo con claridad: la unidad no debe equivaler a cierre del debate. La unidad democrática se construye con reglas; la unidad impuesta se sostiene con silencios. Y los silencios, tarde o temprano, pasan factura.

La XXIII Convención Nacional Extraordinaria deja, por tanto, una prueba de madurez. El PRM debe demostrar que la reforma no fue solo un mecanismo para allanar el camino a una nueva presidencia partidaria, ni una operación de equilibrio entre grupos, ni una solución temporal para cumplir con plazos legales. Debe demostrar que es capaz de convertir los estatutos en práctica política verificable. Eso significa que la transitoriedad de los dos años no se convierta en una herramienta de discrecionalidad; que la delegación de funciones no derive en ambigüedad de mando; que la ampliación de la Dirección Ejecutiva no sea decorativa; que el retorno al voto universal, directo y secreto de la militancia en 2028 sea respetado; y que la renovación no sea solo nominal, sino real.

La historia política dominicana está llena de estatutos bien redactados y prácticas deficientemente aplicadas. Por eso, el verdadero examen comenzará después de la convención. Se verá en la forma en que se organice la elección interna pautada ahora para el 9 de agosto, luego de haber sido pospuesta desde el 2 de agosto; se verá en la competencia por la presidencia, las vicepresidencias, la secretaría general y las subsecretarías generales; se verá en la integración de los organismos territoriales; y se verá, sobre todo, en la capacidad del partido para evitar que la administración del poder público sustituya la deliberación partidaria. 32

Un partido moderno no puede ser únicamente una maquinaria electoral. Debe ser escuela cívica, comunidad de ideas, canal de representación, estructura de formación, espacio de corrección interna y puente entre sociedad y Estado. Si el PRM aspira a consolidarse como fuerza dominante del sistema político dominicano, necesita algo más que victorias electorales: necesita institucionalidad consistente, liderazgos renovables, disciplina democrática, transparencia orgánica y capacidad de escuchar a su militancia. Gobernar da poder; institucionalizar da permanencia.

La convención del 5 de julio de 2026 puede convertirse en un punto de inflexión si sus reformas abren una etapa de mayor orden interno, participación real y separación responsable entre dirección política y gestión gubernamental. Pero también puede quedar como una reforma de coyuntura si sus cambios se limitan a acomodar liderazgos, administrar aspiraciones y producir una imagen de unidad sin resolver las tensiones de fondo. La diferencia entre una cosa y la otra no estará en los discursos pronunciados, sino en las prácticas que vengan después.

En definitiva, la XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM no solo modificó estatutos: puso sobre la mesa el tipo de partido que el oficialismo quiere ser en la próxima etapa de la vida democrática dominicana. Si será una organización moderna, institucional y abierta, o si será una estructura electoral adaptada a la administración del poder, dependerá de la coherencia entre norma y conducta. La democracia dominicana no será más fuerte que sus partidos; y los partidos no serán más fuertes que la calidad de sus reglas, la transparencia de sus procesos y la madurez de sus liderazgos.

El PRM tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir su reforma interna en una señal de madurez democrática. Si lo logra, habrá dado un paso importante hacia una institucionalidad partidaria más robusta. Si falla, habrá demostrado que la reforma fue apenas una pausa táctica en medio de las tensiones del poder. El 5 de julio de 2026 queda registrado, por tanto, no como una fecha menor del calendario partidario, sino como una jornada en la que el partido gobernante fue llamado a responder una pregunta de fondo: si quiere administrar una victoria o construir una institución.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

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PRM modifica sus estatutos y allana el camino para una eventual presidencia de Abinader

La próxima dirección solo permanecerá dos años y el partido creó una estructura que separa la conducción política de las funciones ejecutivas.

PRM modifica sus estatutos y allana el camino para una eventual presidencia de Abinader
La reforma estatutaria se produce en medio de la competencia entre las principales figuras del oficialismo por la candidatura presidencial de 2028. (ARCHIVO / DIARIO LIBRE)
| 4 min de lectura

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) aprobó este domingo una reforma parcial de sus estatutos que reduce de cuatro a dos años el próximo período de sus autoridades y crea una nueva estructura de dirección que permitirá al presidente de la organización delegar las funciones ejecutivas en el primer vicepresidente.

Los cambios fueron aprobados en medio de las gestiones para que el presidente Luis Abinader asuma la presidencia del partido mientras concluye su mandato constitucional.

Apenas dos días antes, el presidente del PRM, José Ignacio Paliza, reveló que el mandatario pondera asumir esa responsabilidad tras la reestructuración interna de la organización.

En esa entrevista, Paliza explicó que el propósito de los cambios es que quien presida el partido pueda concentrarse en la conducción política de la organización, mientras las responsabilidades administrativas y operativas recaigan sobre otro dirigente.

Precisamente, la reforma elimina la figura del coordinador ejecutivo de la Presidencia y dispone que el primer vicepresidente asuma la coordinación ejecutiva de esa instancia, además de convertirse en el primero en la línea de sucesión del presidente del partido.

Como parte de las modificaciones, el PRM incorporó una disposición transitoria que establece que las autoridades que resulten electas el próximo 9 de agosto ejercerán un período excepcional de dos años, entre 2026 y 2028, en lugar de los cuatro años previstos en los estatutos.

A partir del siguiente proceso interno, que se celebrará después de las elecciones nacionales de 2028, las autoridades volverán a ser escogidas para períodos ordinarios de cuatro años.

Cambios en la dirección del PRM

La reforma también amplía de 60 a 65 el número máximo de integrantes de la Dirección Ejecutiva y modifica el mecanismo para escoger a los vicepresidentes, quienes serán distribuidos de manera proporcional a los votos válidos obtenidos por la plancha ganadora de la presidencia del partido.

Asimismo, dispone que, una vez concluidas las elecciones nacionales de 2028, la siguiente dirección del PRM volverá a ser escogida mediante el voto universal, directo y secreto de la militancia, dejando la convención de delegados como una modalidad excepcional para el proceso de este año.

El Comité Nacional había aprobado la semana pasada que las nuevas autoridades fueran elegidas mediante una convención de delegados. Este domingo, además, la organización pospuso del 2 al 9 de agosto la elección de su presidente, vicepresidentes, secretario general y subsecretarios generales.

Llamados a la unidad

La reforma estatutaria se produce en medio de la competencia entre las principales figuras del oficialismo por la candidatura presidencial de 2028 y de reiterados llamados de la dirección del partido a preservar la unidad interna.

Durante la reunión del Comité Nacional celebrada la semana pasada, Abinader advirtió que uno de los principales riesgos para el PRM sería permitir que "las diferencias legítimas se conviertan en divisiones innecesarias". También afirmó que "el compañero no es un adversario" y que el verdadero adversario del partido es "el atraso, la pobreza y la desigualdad".

El mandatario reconoció que existen aspiraciones legítimas dentro de la organización, pero pidió a la dirigencia concentrarse en la gestión de gobierno. "Los dominicanos nos eligieron para resolver los problemas del país y no para oír hablar de los nuestros", expresó. Luego añadió: "Los problemas nuestros los discutimos internamente".

Periodista y escritor. Egresado de la UASD, con una trayectoria en prensa televisiva y varios medios impresos.

Diario Libre

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XXIII Convención Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM):

Principales datos

  • La convención fue celebrada el domingo 5 de julio de 2026, a partir de las 9:00 de la mañana, en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo. 12
  • Fueron convocados los delegados y delegadas del partido, junto a dirigentes y miembros de la alta dirección de la organización. 12

Temas centrales de la jornada

Según las convocatorias y reportes publicados:

  • Conocer, debatir, enmendar o aprobar las modificaciones a los Estatutos Generales del PRM. 34
  • Elegir y validar nuevas autoridades partidarias dentro del proceso de renovación institucional. 5
  • Discutir propuestas de fortalecimiento orgánico y reestructuración interna. 2

Propuestas de reforma estatutaria reportadas

Entre los cambios discutidos se destacan:

  • Reducir de cuatro a dos años el período de determinadas autoridades partidarias elegidas en el presente proceso. 6
  • Establecer el carácter transitorio de esas autoridades hasta después de las elecciones de 2028. 6
  • Crear un régimen de incompatibilidad para que cargos como presidente, vicepresidente o secretario general del partido no formen parte simultáneamente del Gabinete Presidencial. 6
  • Incorporar representación adicional de la diáspora y fortalecer la participación de estructuras provinciales en la dirección partidaria. 6
  • Limitar la ocupación de un mismo cargo a un máximo de dos períodos consecutivos. 6

Contexto político

La convención se desarrolló en medio del proceso de renovación institucional del PRM y de una reforma estatutaria impulsada por una comisión integrada, entre otros, por Roberto Fulcar, Guido Gómez Mazara, Sigmund Freund, Darío Castillo, Yadira Henríquez y Salvador Ramos. 34

Fuentes consultadas

  • PRM celebra este domingo su XXIII Convención (Ensegundos.do) 1
  • PRM celebra XXIII Convención Nacional Extraordinaria en Santo Domingo (Debate.do) 2
  • PRM celebra este domingo su XXIII Convención Nacional Extraordinaria (HoraXHora) 6
  • PRM convoca a Convención Nacional Extraordinaria para elegir nuevas autoridades (Teleuniverso) 3
  • PRM convoca a una convención extraordinaria para decidir si reforma su estatuto orgánico (Noticias SIN) 4

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XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democrática

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La XXIII Convención Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM), celebrada este domingo 5 de julio de 2026 en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo, no puede leerse como un simple acto orgánico de trámite interno. Por su naturaleza, por el momento político en que se produce y por los temas convocados, representa una jornada de alta significación para el sistema de partidos de la República Dominicana. La convocatoria reunió a delegados y delegadas, dirigentes y miembros de la alta dirección del partido oficialista, con una agenda centrada en conocer, enmendar o aprobar propuestas de modificación a sus estatutos internos, en cumplimiento de la legislación electoral vigente, los estatutos partidarios y una resolución previa del Comité Nacional aprobada el 21 de junio de 2026. 12

Lo relevante de esta convención no reside únicamente en que el PRM haya convocado a sus organismos de decisión, sino en el contenido político de las reformas discutidas. De acuerdo con los reportes disponibles, la propuesta principal contemplaba reducir de cuatro a dos años el período de las autoridades partidarias elegidas en el actual proceso de renovación, estableciendo un carácter transitorio hasta después de las elecciones de 2028. También se planteó un principio de incompatibilidad para impedir que dirigentes con puestos clave —como presidente, vicepresidente o secretario general del partido— formen parte del Gabinete Presidencial, con el propósito de exigir dedicación exclusiva a los asuntos partidarios. 32

Vista en profundidad, esa discusión toca uno de los nervios más sensibles de la democracia dominicana contemporánea: la relación entre partido, Gobierno y Estado. Todo partido que llega al poder enfrenta el riesgo de diluir su vida orgánica dentro de la maquinaria gubernamental. Cuando eso ocurre, la organización política deja de ser espacio de deliberación, formación, fiscalización y renovación, para convertirse en extensión administrativa del poder. Por eso, una regla de incompatibilidad entre funciones partidarias estratégicas y posiciones gubernamentales, si se aplica con rigor, puede contribuir a separar responsabilidades, reducir conflictos de interés y preservar la autonomía institucional del partido frente al ejercicio cotidiano del Gobierno. 32

La convención también se inscribe en un proceso más amplio de revisión estatutaria iniciado a finales de mayo de 2026, cuando la Dirección Ejecutiva del PRM designó una comisión integrada por Roberto Fulcar, Darío Castillo, Guido Gómez Mazara, Sigmund Freund, Dionicio de los Santos, Yadira Henríquez y Salvador Ramos, con el encargo de presentar una propuesta de reforma participativa, ordenada y representativa. Esa comisión debía entregar sus conclusiones antes del 14 de junio, lo que permite entender la cita del 5 de julio como la culminación formal de una etapa de debate interno y no como una convocatoria improvisada. 24

Otro punto de especial importancia es la propuesta de habilitar cinco nuevos espacios en la Dirección Ejecutiva para representantes de la diáspora e incluir a presidentes provinciales como miembros de ese organismo. Esta dimensión territorial y transnacional tiene una lectura política profunda. La diáspora dominicana ya no es un actor periférico de la vida nacional: vota, invierte, remesa, opina, comunica y condiciona narrativas públicas desde ciudades globales como Nueva York, Madrid, Boston, Miami y San Juan. Incorporarla de manera más visible en la estructura de dirección partidaria supone reconocer que la política dominicana del siglo XXI se decide no solo en el territorio nacional, sino también en los espacios donde vive, trabaja y se organiza una parte sustancial de la comunidad dominicana en el exterior. 32

La inclusión de presidentes provinciales también revela una necesidad de descentralización interna. En los partidos modernos, la conexión entre dirección nacional y estructuras territoriales es vital para evitar que las decisiones se tomen exclusivamente desde cúpulas urbanas o círculos de poder concentrados. Un partido con vocación mayoritaria necesita escuchar sus provincias, municipios, distritos municipales y seccionales del exterior. De lo contrario, corre el riesgo de administrar victorias electorales sin producir cohesión política duradera. La convención, en ese sentido, puede interpretarse como una tentativa de ordenar el vínculo entre centro y periferia dentro de la organización. 43

No menos significativo es el debate sobre la limitación de permanencia en los cargos. Según los reportes publicados, la propuesta también establecía que ninguna autoridad partidaria pudiera ocupar el mismo puesto por más de dos períodos consecutivos. Esta disposición, de aprobarse y cumplirse, apuntaría a prevenir la petrificación dirigencial, abrir espacios a nuevos liderazgos y evitar que la institucionalidad partidaria sea capturada indefinidamente por grupos internos. La democracia no solo se predica hacia afuera; se demuestra hacia adentro. Un partido que regula la permanencia de sus autoridades envía una señal de que la renovación no debe depender únicamente de coyunturas, presiones o conflictos, sino de normas claras y previsibles. 32

La XXIII Convención Nacional Extraordinaria ocurre, además, en un momento en que el PRM enfrenta el desafío de administrar simultáneamente el poder, la renovación interna y la expectativa social. Como partido oficialista, su fortaleza no se mide solo por su capacidad electoral, sino por su habilidad para institucionalizar procesos, canalizar tensiones y evitar que las diferencias internas se conviertan en fracturas públicas. Algunos reportes vinculan esta reforma con tensiones generadas por el método de “consenso” promovido para la selección de autoridades a principios de año, mecanismo que habría sido rechazado por diversos sectores internos. Ese dato revela que la convención no solo tiene una dimensión normativa, sino también una función política de recomposición, arbitraje y legitimación. 34

En política, el consenso puede ser una virtud cuando nace de la deliberación transparente; pero puede convertirse en problema cuando se percibe como imposición, reparto cerrado o sustitución de la voluntad de las bases. Por eso, el valor real de esta convención dependerá menos del discurso formal y más de la calidad del procedimiento: quiénes participaron, cómo se discutieron las reformas, qué nivel de apertura tuvieron las propuestas, qué mecanismos de votación se usaron y hasta qué punto los delegados ejercieron una función deliberativa efectiva. Una organización política madura no teme al debate interno; lo ordena, lo procesa y lo convierte en energía institucional.

Esta convención también obliga a mirar el papel de la Ley núm. 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y la Ley núm. 20-23, Orgánica del Régimen Electoral, marcos jurídicos mencionados en la convocatoria. La institucionalidad democrática dominicana ha avanzado en regular el funcionamiento de los partidos, pero la ley por sí sola no basta. Las normas pueden establecer procedimientos, plazos, requisitos y órganos; sin embargo, la cultura democrática se construye cuando los partidos asumen esas reglas no como formalidades obligatorias, sino como instrumentos para fortalecer la confianza pública. 25

Desde esa perspectiva, la XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM debe ser examinada más allá de sus efectos internos. En una democracia representativa, los partidos no son asociaciones privadas sin consecuencias públicas. Son vehículos de representación, canales de intermediación social y plataformas desde las cuales se organiza el acceso al poder. Por tanto, cuando un partido con responsabilidades de Gobierno modifica sus estatutos, redefine sus órganos de dirección o regula la relación entre partido y Administración Pública, el impacto se proyecta sobre la calidad del sistema político nacional.

El reto del PRM, luego de esta convención, será convertir las reformas aprobadas —si fueron ratificadas en los términos propuestos— en prácticas verificables. La historia política dominicana está llena de estatutos bien redactados y prácticas deficientemente aplicadas. La verdadera prueba no será la proclamación de la reforma, sino su cumplimiento: que la incompatibilidad no sea selectiva; que la diáspora no sea decorativa; que las provincias no sean invitadas solo para legitimar decisiones previamente tomadas; que la renovación no sea un simple relevo nominal; y que la transitoriedad de las autoridades no termine convertida en permanencia disfrazada.

También habrá que observar cómo esta convención incide en el equilibrio interno del partido hacia el ciclo político posterior a 2026 y, especialmente, hacia las elecciones de 2028. La reducción del período de las autoridades partidarias a dos años, con carácter transitorio, puede ser interpretada como una ingeniería institucional para garantizar flexibilidad durante una etapa de reacomodo político. Pero esa flexibilidad debe manejarse con prudencia. Si se usa para ordenar la transición interna, puede fortalecer al partido; si se utiliza para administrar cuotas coyunturales sin resolver tensiones de fondo, podría posponer conflictos que luego emerjan con mayor intensidad.

En el plano simbólico, la convención pretende proyectar una imagen de unidad, disciplina y fortalecimiento. Esa narrativa es comprensible en cualquier partido que ejerce el poder y busca preservar cohesión. Sin embargo, la unidad política auténtica no consiste en la ausencia de diferencias, sino en la capacidad de procesarlas bajo reglas aceptadas por todos. La unidad que vale es la que se construye con institucionalidad, no la que se impone con silencios. La disciplina que fortalece es la que respeta la deliberación, no la que anula la pluralidad.

La XXIII Convención Nacional Extraordinaria del PRM deja, por tanto, una enseñanza mayor: los partidos dominicanos están llamados a evolucionar desde estructuras electorales hacia instituciones políticas modernas. Eso implica reglas claras, renovación generacional, controles internos, transparencia, formación política, territorialidad real, inclusión de la diáspora y separación responsable entre funciones partidarias y gubernamentales. La democracia dominicana no será más fuerte que sus partidos; y sus partidos no serán más fuertes que la calidad de sus normas, liderazgos y prácticas internas.

Si el PRM logra convertir esta convención en un punto de inflexión institucional, habrá dado un paso importante hacia la consolidación de una organización más moderna, funcional y democrática. Si, por el contrario, la reforma queda reducida a una operación de equilibrio interno, su alcance histórico será limitado. En todo caso, el 5 de julio de 2026 queda registrado como una fecha clave en la ruta orgánica del partido oficialista: una jornada en la que no solo se discutieron estatutos, sino también el tipo de partido que el PRM aspira a ser frente a sus bases, frente al Gobierno y frente a la sociedad dominicana.

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miércoles, 24 de junio de 2026

Reforma a Ley de Seguridad Social; 15 años de intentos fallidos en el Congreso Nacional

Las discusiones en torno a la libertad de expresión han proliferado en los gobiernos del PRM

Reforma a Ley de Seguridad Social; 15 años de intentos fallidos en el Congreso Nacional

Ley se aprobó en el 2001 con la esperanza de ser adecuada en diez años lo que no ha sido posible

Publicado: 24/06/2026 - 10:23 AM

Santo Domingo.– El diputado y vocero de la bancada de la Fuerza del Pueblo, Rafael Castillo, afirmó que la reforma integral de la Ley 87-01 de Seguridad Social continúa siendo una deuda pendiente del Estado dominicano, al tiempo que cuestionó la lentitud con que avanzan iniciativas de gran impacto social en el Congreso Nacional.

Castillo, quien es además el presidente de la comisión bicameral que estudia el proyecto de reforma a la Ley de seguridad social, sostuvo que la Cámara de Diputados ha demostrado capacidad para aprobar con rapidez proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo, mientras que otras iniciativas fundamentales permanecen estancadas durante años.

Como ejemplo, señaló que recientemente fue aprobado en tiempo récord un proyecto de reforma fiscal, mientras que la modificación de la Ley de Seguridad Social acumula más de una década de retraso respecto al mandato establecido en la propia legislación.

“El código laboral se depositó hace dos años y sigue dando vueltas. La Ley de Seguridad Social tiene 14 años atrasada respecto al mandato de revisión que establece la ley”, expresó.

Reforma de la Seguridad Social que ha pasado

Castillo refirió que la legislación ordenaba una revisión integral luego de sus primeros diez años de funcionamiento.

Sin embargo, señaló que, pese a que el sistema tiene ya 25 años de vigencia, la reforma estructural nunca se ha concretado.

Actualmente, la comisión estudia alrededor de nueve propuestas legislativas, algunas parciales y otras integrales, destinadas a transformar el sistema.

El diputado advirtió que uno de los principales problemas es la baja tasa de reemplazo proyectada para las futuras pensiones, la cual, según explicó, podría oscilar entre un 25 % y un 27 % del salario de los trabajadores.

“Lo que se vislumbra es que las pensiones no tendrán una tasa de reemplazo importante”, afirmó.

También cuestionó el funcionamiento del sistema de salud, denunciando que muchos médicos ya no aceptan la cobertura de los seguros y que los afiliados deben asumir pagos adicionales para recibir atención.

Asimismo, señaló dificultades recurrentes para acceder a medicamentos prescritos y consideró que estos problemas evidencian la necesidad urgente de reformar la legislación vigente.

Un informe que nunca prosperó

Castillo recordó que una comisión bicameral anterior trabajó durante más de dos años en una propuesta de reforma que incluyó siete vistas públicas realizadas en distintas provincias del país y la participación de más de 300 sectores vinculados a la seguridad social.

Entre las medidas contempladas figuraban la creación de una procuraduría especializada para perseguir delitos relacionados con la seguridad social y la obligación de que los pensionados permanecieran afiliados a sus respectivas Administradoras de Riesgos de Salud (ARS).

Sin embargo, la iniciativa no logró ser aprobada.

Según explicó, parte de ese contenido ha sido retomado en uno de los proyectos que actualmente estudia la comisión.

Seguro de desempleo pendiente desde hace 25 años

Otro de los aspectos abordados por Castillo fue la ausencia de un seguro de desempleo, contemplado originalmente en la Ley 87-01.

Indicó que la normativa establecía que dicho mecanismo debía crearse durante los primeros 18 meses de aplicación de la ley, pero que nunca se produjo el consenso necesario entre empresarios, trabajadores y autoridades para ponerlo en marcha.

Aunque algunos sectores han planteado sustituir la cesantía por un seguro de desempleo, el legislador considera que ambos mecanismos son distintos y expresó dudas sobre la viabilidad de implementar ese sistema en el país.

A su juicio, la falta de voluntad de los sectores involucrados y el costo permanente de las cotizaciones han impedido que la propuesta avance.

Finalmente, Castillo manifestó su esperanza de que, una vez concluya la discusión del Código Laboral, el Gobierno presente formalmente una propuesta de reforma a la Seguridad Social que permita alcanzar consensos y aprobar la modificación integral de la Ley 87-01 antes de finalizar el año.

Código Laboral

Sobre la reforma al Código Laboral, Castillo citó que el proyecto fue presentado tras un proceso de diálogo tripartito entre Gobierno, empresarios y trabajadores, pero posteriormente surgieron desacuerdos que han provocado múltiples retrasos.

Indicó que, aunque la iniciativa ya fue aprobada en primera lectura en la Cámara de Diputados, el presidente Luis Abinader solicitó una pausa para retomar conversaciones con distintos sectores.

A juicio del legislador, la principal controversia gira en torno a la cesantía laboral, aunque considera que existe consenso mayoritario entre los congresistas para mantener ese derecho.

“Más del 95 % de los legisladores estamos contestes de que la cesantía se va a mantener”, aseguró.

Asimismo, manifestó que la cesantía no ha sido un obstáculo para el crecimiento empresarial en República Dominicana y defendió la necesidad de aprobar el nuevo Código Laboral por los beneficios que aportaría tanto a trabajadores como a empleadores.

Anyelo Mercedes 

Es periodista y locutor. Cubre Congreso, Partidos Políticos y JCE.

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La seguridad social como coartada

La Ley 87-01 fue concebida para convertir la protección social en un derecho efectivo y no en una promesa diferida. Veinticinco años después, la República Dominicana exhibe un sistema que ha logrado consolidar una compleja estructura de administración, regulación e intermediación, pero no una garantía suficiente de dignidad para quien cotiza, enferma, envejece o pierde el empleo. La reforma, largamente postergada, ya no es un simple reto legislativo: es una prueba ética del Estado. [tiempodirecto.com], [listindiario.com], [phlaw.com], [vanguardia...lpueblo.do]

Hay instituciones que fracasan por colapso; otras, por una forma más sofisticada y más peligrosa de ineficacia: la permanencia. Siguen ahí, operando, recaudando, administrando, emitiendo discursos de estabilidad y equilibrio, mientras la razón moral que justificó su existencia se vacía lentamente. Ese parece ser, en lo esencial, el destino que ha corrido la seguridad social dominicana. La Ley 87-01 nació con una pretensión republicana mayor: construir un sistema de protección social obligatorio, solidario, universal, integral y funcional, orientado a mejorar la calidad de vida, reducir desigualdades y ofrecer resguardo frente a la enfermedad, la incapacidad, la vejez y la desocupación. Nada menos que eso prometió el Estado dominicano en 2001. Y precisamente por la magnitud de esa promesa, el balance de sus veinticinco años no puede hacerse con indulgencia retórica, sino con severidad institucional. [tiempodirecto.com], [listindiario.com]

Lo primero que debe decirse es que el gran problema del sistema no es la falta de normas, sino la degradación de su propósito. No estamos ante un vacío legal, sino ante un ordenamiento que, existiendo, no ha producido de manera suficiente el bien que proclama. La seguridad social dominicana no puede evaluarse por la prolijidad de su andamiaje ni por la sofisticación de sus órganos; debe juzgarse por un criterio más simple y más exigente: si protege de verdad a las personas. Y ahí el diagnóstico se vuelve severo. La reforma integral que debió acometerse después de la primera década de funcionamiento sigue atrapada en el retraso. El propio presidente de la comisión bicameral que estudia el tema, el diputado Rafael Castillo, recordó el 24 de junio de 2026 que dicha revisión acumula alrededor de catorce años de demora y que actualmente reposan en estudio unas nueve iniciativas legislativas, entre parciales e integrales. Un sistema que reconoce su agotamiento, discute su corrección durante años y aun así no se corrige, deja de ser solo ineficiente: se vuelve políticamente elusivo. [phlaw.com], [vanguardia...lpueblo.do], [tiempodirecto.com]

El dato más revelador de esa elusión se encuentra en las pensiones. Si las proyecciones colocan la tasa de reemplazo futura entre 25 % y 27 % del salario del trabajador, como se ha advertido en el Congreso, entonces estamos frente a una anomalía seria del pacto social. La pensión debería ser la traducción institucional de una vida de trabajo; el reconocimiento concreto de que el esfuerzo contributivo no termina en el desamparo. Pero cuando el resultado previsible es una sustitución tan débil del ingreso, se produce una fractura de legitimidad: el sistema exige disciplina contributiva en el presente sin ofrecer seguridad razonable en el porvenir. Eso no es solo una falla actuarial. Es un desorden moral. Porque una comunidad política que naturaliza la posibilidad de que sus trabajadores envejezcan con pensiones insuficientes está admitiendo, en el fondo, que el trabajo no basta para asegurar dignidad. [phlaw.com], [vanguardia...lpueblo.do]

En salud, la contradicción es igualmente punzante. El carné existe; la cobertura plena, muchas veces no. Las denuncias sobre médicos que no aceptan determinadas coberturas, afiliados forzados a realizar pagos adicionales para ser atendidos y dificultades para obtener medicamentos prescritos revelan que la universalización formal no equivale a garantía material. Y cuando una propuesta de reforma presentada en 2025 debe incluir medidas para prohibir barreras económicas en emergencias, impedir la retención de pacientes y cadáveres y reforzar sanciones contra prestadores infractores, queda claro que el problema no es de matiz, sino de estructura. Un sistema de seguridad social que tolera prácticas que lesionan al paciente en su hora de mayor fragilidad no está simplemente “mejorable”: está conceptualmente desordenado. Porque allí donde la protección depende de pagos extra, negativas de cobertura o vías de acceso agotadoras, lo que se administra no es un derecho, sino una incertidumbre. [phlaw.com], [eldia.com.do]

La omisión histórica del seguro de desempleo agrava aún más el cuadro. La ley lo contempló desde su diseño original y, sin embargo, un cuarto de siglo después sigue sin materializarse. Esa ausencia no es secundaria. Es la demostración de que el sistema dominicano ha sido incapaz de completar una pieza elemental de cualquier esquema moderno de protección social. La desocupación no es un accidente marginal de la vida económica; es uno de sus riesgos constitutivos. No cubrirla de forma adecuada significa exponer a los hogares a la fragilidad más inmediata: la pérdida del ingreso. Y si el sistema promete amparo frente a la desocupación, pero no logra convertir esa promesa en instrumento operativo, entonces su fracaso no se limita a una prestación pendiente: alcanza la credibilidad misma de la palabra estatal. [phlaw.com], [tiempodirecto.com], [listindiario.com]

Con todo, el aspecto más inquietante de este modelo quizá no sea ninguna de esas fallas por separado, sino la racionalidad que las conecta. Durante años, la seguridad social ha sido discutida, con demasiada frecuencia, desde la lógica de la administración del sistema y no desde la primacía del afiliado. Se debate su sostenibilidad, su gobernanza, sus procedimientos, sus equilibrios, su ingeniería regulatoria. Todo eso importa, desde luego. Pero se vuelve insuficiente —e incluso peligroso— cuando desplaza la pregunta esencial: ¿qué recibe, en términos reales, la persona que financia y necesita el sistema? Cuando la arquitectura institucional se vuelve más robusta que la experiencia del derecho, la política social corre el riesgo de convertirse en una coartada tecnocrática. Mantiene el lenguaje de la protección, pero admite de hecho la insuficiencia; preserva la retórica de la universalidad, pero administra exclusiones funcionales; invoca el equilibrio, pero distribuye inseguridad. [tiempodirecto.com], [listindiario.com], [eldia.com.do], [phlaw.com]

Eso obliga a una conclusión más severa: la seguridad social dominicana no necesita una reforma decorativa, sino una rectificación de filosofía pública. Hay que pasar de un sistema centrado en la administración de flujos a uno centrado en la tutela de derechos; de una lógica de intermediación a una lógica de protección; de una cultura de postergación legislativa a una ética de cumplimiento institucional. El país ya acumula diagnósticos, vistas públicas, comisiones, advertencias y proyectos. También acumula el cansancio de los afiliados. Lo que falta no es información, sino jerarquía política; no es deliberación, sino coraje para reorganizar el sistema según su razón original: que la vejez no sea sinónimo de pobreza, que la enfermedad no se convierta en extorsión económica y que la pérdida del empleo no equivalga al abandono. [phlaw.com], [vanguardia...lpueblo.do], [eldia.com.do], [tiempodirecto.com]

Por eso la reforma de la Ley 87-01 debe entenderse como algo más que una tarea congresual. Es una decisión sobre la calidad moral de la República. Una democracia no se mide solo por elecciones periódicas, estabilidad macroeconómica o crecimiento agregado; también se mide por la forma en que protege a quien ya cumplió con su parte. Si el trabajador cotiza y aun así no sabe si su pensión bastará; si el afiliado aporta y aun así encuentra barreras para atenderse; si la ley reconoce riesgos que el sistema nunca termina de cubrir, entonces el Estado no está garantizando derechos: está administrando resignación. Y cuando una nación convierte la resignación en la experiencia ordinaria de su protección social, no solo fracasa una ley. Fracasa una idea de justicia. La hora de la reforma no ha llegado porque lo diga el calendario legislativo, sino porque ya resulta indecente seguir llamando seguridad a lo que, para demasiados dominicanos, no ha sido otra cosa que espera, descuento y desamparo. [phlaw.com], [vanguardia...lpueblo.do], [tiempodirecto.com], [listindiario.com]

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

lunes, 19 de enero de 2026

Gobierno marca el rumbo del 2026 con reformas, planificación estratégica y grandes proyectos

Gobierno marca el rumbo del 2026 con reformas, planificación estratégica y grandes proyectos

La decisión responde a la visión de dejar una transformación que garantice un mejor futuro y una mejor calidad de vida para todos los dominicanos.

18 de Enero 2026 | Presidencia

Santo Domingo. – El Gobierno dominicano inició el año 2026 con una agenda definida y decisiones que apuntan a consolidar transformaciones estructurales, mejorar la calidad de vida de la gente y fortalecer la institucionalidad del Estado. Bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, este 2026 ha estado marcado por planificación estratégica, acciones de alto impacto y avances visibles en áreas clave para el desarrollo nacional.

Reorganización del tren gubernamental

El director de la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom), Félix Reyna, en su primera entrega del “Resumen Semanal” de este año, destacó que el jefe de Estado inició con cambios en el tren gubernamental mediante los Decretos 1-26, 2-26, 3-26 y 6-26, con rotaciones y designaciones orientadas a alinear equipos, fortalecer la gestión pública y relanzar sectores estratégicos como justicia, economía, políticas sociales y salud.

La decisión responde a la visión de dejar una transformación que garantice un mejor futuro y una mejor calidad de vida para todos los dominicanos.

Prioridades estratégicas del 2026

En el Palacio Nacional, el presidente Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña encabezaron un Consejo de Ministros extendido, una jornada de trabajo de día completo en la que se definieron las metas estratégicas del Gobierno para este año.

Las prioridades abarcan salud, seguridad, agua potable, energía, educación, empleo, agricultura y eficiencia del Estado, con decisiones que serán de cumplimiento obligatorio para todas las instituciones y servirán como base de monitoreo continuo del desempeño gubernamental.

En infraestructura, se priorizarán grandes proyectos de agua potable, reducción de pérdidas energéticas y el impulso a las energías renovables. En el ámbito social, se avanzará en la erradicación del hambreaumentos salariales por encima de la inflación y una refocalización de las transferencias sociales.

Salud, empleo y educación como pilares del bienestar

En salud, el Gobierno concentrará esfuerzos en fortalecer el primer nivel de atención, avanzar en la reforma a la seguridad social, mejorar la red de hospitales traumatológicos, y ampliar la atención a la salud mental.

La generación de empleo formal estará respaldada por formación técnica, fortalecimiento del inglés como segunda lengua, impulso de carreras STEM y regímenes especiales de formalización laboral.

En educación, se prioriza el fortalecimiento de la escuela como plataforma de desarrollo, mejoras en infraestructura escolar, expansión de la educación inicial, retención en secundaria y el crecimiento de instituciones como la UASD, INFOTEP e ITLA.

Educación en valores: el presidente vuelve al aula

En otro orden, el jefe de Estado impartió una clase de Moral, Cívica y Ética Ciudadana a estudiantes de quinto grado del Liceo Germán Martínez, reafirmando la importancia de esta asignatura en la formación de mejores ciudadanos.

Durante la clase, el mandatario abordó temas como convivencia, respeto a las normas, seguridad vial, rechazo a la corrupción y vocación de servicio, destacando que el conocimiento pierde valor si no va acompañado de principios éticos.

Pasaporte electrónico: identidad más segura y movilidad global

Somos un país de cara al futuro. Inició de manera oficial el proceso de implementación del nuevo pasaporte electrónico dominicano, una herramienta que eleva los estándares de seguridad, protege la identidad ciudadana y facilita la movilidad internacional.

La primera fase incluye la captura biométrica de oficiales y diplomáticos, mientras que desde el 15 de enero se abrieron citas para los ciudadanos. A partir del 19 de febrero comenzará el enrolamiento gradual, con despliegue escalonado en Santo Domingo, la región Norte y luego el resto del país.

El nuevo documento incorpora más de 130 medidas de seguridad, chip encriptado y materiales de alta resistencia, alineándose con los sistemas migratorios más modernos del mundo.

RD ensambla su primer blindado

En cuanto a la industria militar, el presidente Luis Abinader presentó oficialmente FURIA, el primer vehículo militar blindado ensamblado en la República Dominicana, marcando un hito en el fortalecimiento de las capacidades operativas y estratégicas de las Fuerzas Armadas.

El blindado, diseñado para apoyar operaciones militares y de seguridad, representa ahorro económico, eficiencia logística y desarrollo industrial, consolidando el avance de la Industria Militar Dominicana en tiempo récord.

Juegos Centroamericanos 2026

En el ámbito deportivo, el mandatario destacó los avances del Comité Organizador de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, señalando que los trabajos marchan incluso con holgura respecto al cronograma establecido.

Las obras de remodelación, alojamiento, transporte, alimentación y seguridad avanzan de forma sostenida y bajo supervisión internacional. A partir de abril iniciará el recorrido nacional de la antorcha, rumbo a unos Juegos que reunirán 6,220 atletas de 37 países, en una edición histórica por sus 100 años.

Un año con visión de futuro

Este 2026 comenzó con planificación, ejecución y resultados, con metas definidas, acciones en marcha y una agenda enfocada en mejorar la vida de la gente, fortalecer las instituciones y seguir impulsando el progreso del país.

https://presidencia.gob.do/noticias/gobierno-marca-el-rumbo-del-2026-con-reformas-planificacion-estrategica-y-grandes DIECOM

viernes, 18 de julio de 2025

República Dominicana ante el espejo de sus reformas | Por Luis Orlando Díaz Vólquez @GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1

 🗞️ Comentario 

República Dominicana ante el espejo de sus reformas

Luis Orlando Díaz Vólquez 

La República Dominicana vive una coyuntura que exige mirar de frente sus estructuras institucionales y preguntarse: ¿Estamos construyendo un país más justo, más seguro y verdaderamente solidario?

Luis Orlando Díaz Vólquez 

La República Dominicana vive una coyuntura que exige mirar de frente sus estructuras institucionales y preguntarse: ¿Estamos construyendo un país más justo, más seguro y verdaderamente solidario?

Las reformas al Código de Trabajo intentan responder al llamado de una sociedad cambiante. Incorporar principios de no discriminación, protección a la maternidad y nuevas modalidades como el teletrabajo es avanzar hacia el respeto de los derechos fundamentales. No obstante, la falta de modificaciones en el régimen de cesantía deja una sombra que podría opacar los avances logrados. ¿Es justo que se mantenga intacta una figura que afecta tanto a empleados como a empleadores y que se ha convertido en fuente de tensiones laborales?

Por su parte, la propuesta de reforma a la Ley de Seguridad Social plantea un giro audaz: eliminar las ARS y AFP para dar paso a un sistema público basado en la solidaridad y el enfoque de derechos. Si bien esta visión resulta inspiradora por su intención de universalidad, su ejecución plantea enormes desafíos técnicos, financieros e institucionales. ¿Está el país preparado para una transformación de tal magnitud sin caer en improvisaciones?

Mientras tanto, la seguridad ciudadana sigue siendo una preocupación palpable. Las mujeres y los sectores urbanos enfrentan niveles alarmantes de violencia. Aunque el gobierno ha emprendido acciones para frenar la inmigración ilegal y el tráfico de personas, las soluciones no deben quedarse solo en el terreno de lo punitivo. La seguridad se construye también con inclusión, oportunidades y fortalecimiento del tejido comunitario.

Estos tres ejes —trabajo, seguridad social y seguridad ciudadana— son pilares esenciales de cualquier democracia funcional. No basta con proponer cambios: es necesario dialogar, consensuar, y sobre todo, proteger los derechos sin caer en prácticas que perpetúen la desigualdad o alimenten el miedo.

Lo que está en juego no es solo una serie de reformas legales, sino el modelo de país que queremos ser. Y ese modelo debe construirse con la participación real de todos los sectores sociales, no desde la imposición ni desde el silencio.

Ing. Luis Orlando Díaz Vólquez @GuasabaraEditor 

5 de julio de 2025

Congreso Nacional

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✒️ Comentario de Opinión: 

Un País en Transformación – Retos y Reformas en la República Dominicana

La República Dominicana transita por una etapa decisiva en la que las reformas sociales, laborales y de seguridad no son meras actualizaciones legales, sino un intento por redefinir el contrato social entre el Estado y la ciudadanía. Este impulso transformador parece responder, por fin, al llamado urgente de equidad, protección y bienestar que durante décadas ha resonado en los sectores más vulnerables y productivos del país.

En el ámbito laboral, los cambios propuestos al Código de Trabajo demuestran una apertura hacia un nuevo modelo de empleo más inclusivo y respetuoso de los derechos humanos. La ampliación de la protección a la maternidad, la regulación del teletrabajo, y la prohibición de la discriminación son pasos valiosos hacia una cultura laboral moderna y justa. Sin embargo, la decisión de no modificar el régimen de cesantía plantea una paradoja: ¿puede haber verdadera reforma sin tocar uno de los pilares más conflictivos y desactualizados del sistema laboral dominicano?

Por su parte, la propuesta de reforma a la Ley de Seguridad Social apunta alto. Eliminar las ARS y AFP para construir un sistema público, universal y solidario es una apuesta audaz. Pero con una reforma tan profunda, la clave no será solo el contenido del texto legal, sino su viabilidad en la práctica. ¿Contamos con la capacidad administrativa, los recursos técnicos y la voluntad política para ejecutar lo que se promete?

La seguridad ciudadana es otro frente donde el Estado se juega su credibilidad. Las cifras muestran que el miedo —especialmente entre mujeres y en zonas urbanas— es una constante que limita la libertad individual. Las acciones policiales y reformas migratorias deben ser integrales y respetuosas de los derechos humanos. No se puede garantizar soberanía nacional sin dignidad ciudadana.

En conjunto, estas reformas representan una oportunidad para que la República Dominicana corrija inequidades históricas y construya una sociedad donde los derechos no sean privilegios. Pero también exigen vigilancia pública, diálogo sincero y una ejecución transparente. Porque de nada sirve redactar leyes avanzadas si quedan atrapadas en el papel, mientras las calles siguen hablando otro idioma.

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En detalle

Un País en Transformación: Retos y Reformas en la República Dominicana

La República Dominicana se encuentra inmersa en un periodo de significativas transformaciones en sus marcos social y legal, abordando desafíos históricos y contemporáneos que impactan directamente en la vida de sus ciudadanos. Las recientes propuestas de reforma al Código de Trabajo y a la Ley de Seguridad Social, junto con las estrategias para la seguridad ciudadana y el control migratorio, delinean un panorama de un gobierno proactivo que busca modernizar el país y fortalecer el bienestar de su población.

En el ámbito laboral, la propuesta de reforma al Código de Trabajo, presentada oficialmente el 10 de octubre de 2024, busca adaptar la legislación a las nuevas realidades socioeconómicas. Entre los cambios destacados se incluyen:
  • Un principio de no discriminación más detallado, prohibiendo la discriminación por género, edad, raza, color, ascendencia nacional, origen social, opiniones políticas, afiliación sindical o creencias religiosas, con excepciones justificadas por requisitos específicos del empleo.
  • La ampliación de los derechos básicos del trabajador, integrando explícitamente la libertad sindical, la negociación colectiva, el salario justo, la formación profesional y el respeto a la integridad personal.
  • Nuevas condiciones laborales, como la prohibición del uso de dispositivos electrónicos para fines no laborales y la obligación del empleador de proveer medicamentos preventivos en caso de epidemias.
  • La suspensión del contrato de trabajo se amplía para incluir licencias por epidemias y otras obligaciones legales.
  • Jornadas de trabajo extendidas de hasta 12 horas son posibles con acuerdo entre las partes, prohibiendo horas extras en estas jornadas y regulando el pago de trabajo los fines de semana.
  • Se incrementa el tiempo de vacaciones según la antigüedad, con un máximo de 15 días por cinco años de servicio.
  • Se fortalece la protección a la maternidad, prohibiendo el desahucio de trabajadoras embarazadas, durante la licencia y hasta tres meses después del parto.
  • Se regulan explícitamente las condiciones del teletrabajo, incluyendo la obligación del empleador de facilitar equipos, cubrir costos, garantizar formación y respetar el derecho a la desconexión.
  • Una nueva causal de terminación de contrato sin responsabilidad es la concesión de una pensión por vejez, discapacidad o sobrevivencia.
  • Las condiciones laborales para trabajadores domésticos se redefinen, estableciendo un máximo de 8 horas diarias y 44 horas semanales, con descansos obligatorios.
  • Se otorgan personalidad jurídica a los sindicatos, permitiéndoles adquirir bienes y presentar demandas sin autorización administrativa.
  • Los procesos judiciales incluyen un proceso de conciliación más detallado y la posibilidad de acuerdos parciales.

Un punto relevante, y de particular interés para el sector sindical, es la mención de que la propuesta de modificación del Código de Trabajo no incluye cambios específicos al régimen o cálculo de la cesantía. De hecho, el presidente Luis Abinader ha reiterado su promesa de que la cesantía no será afectada en la reforma del Código Laboral. Este es un aspecto clave en el diálogo social, que el ministro de Trabajo, Luis Miguel De Camps, ha resaltado como fundamental para los logros estratégicos nacionales, incluyendo más de 20 aumentos salariales que, en su mayoría, han superado la inflación acumulada.

En paralelo, la propuesta de reforma a la Ley de Seguridad Social (Ley No. 87-01), impulsada por la Coalición por una Seguridad Social Digna, busca una transformación integral del sistema. Esta reforma propone:

  • Un enfoque de la seguridad social como un derecho fundamental y de carácter público, garantizado por el Estado.
  • La eliminación y prohibición de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y las cuentas de capitalización individual obligatorias. Los fondos acumulados en estas cuentas serían inembargables, y los propietarios tendrían la opción de aportarlos al Sistema Nacional de Pensiones o disponer de ellos.
  • La eliminación de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y del Plan Básico de Salud, buscando coberturas totales y universales a través del Seguro Nacional de Salud (SENASA).
  • El nuevo SENASA operaría como una entidad autónoma y descentralizada, cubriendo todos los servicios, atenciones, procedimientos y medicamentos necesarios para la salud, sin exclusiones por edad, sexo, religión, discapacidad, o condición social. Se prohíbe el cobro de copagos y la discriminación en la prestación de servicios.
  • El Sistema Nacional de Pensiones tendría una estructura mixta, obligatoria, tripartita, pública y solidaria, con beneficios definidos, administrado por el Instituto Dominicano de Pensiones. Las pensiones por jubilación se otorgarían a partir de los 60 años, independientemente de las cotizaciones, buscando garantizar una vida digna y se actualizarán anualmente según el Índice de Precios al Consumidor. Se contempla incluso la inclusión de personas sin oportunidad de cotizar, como las encargadas del cuidado del hogar.
  • Se propone un Seguro Nacional de Desempleo y Suspensión Laboral que otorgaría un subsidio del 70% del salario mínimo nacional durante seis meses máximo en caso de pérdida de empleo no decidida por la persona.
  • El financiamiento del SDSS provendría de contribuciones de trabajadores, empleadores y aportes estatales vía el Presupuesto General del Estado.

En otro frente crucial, la República Dominicana enfrenta el desafío de la seguridad ciudadana. Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR 2022) revelan que la delincuencia (66.5%) y la inseguridad (23.3%) son percibidos como los principales problemas del país, solo superados por el costo de la vida. Es particularmente preocupante que las mujeres reportan porcentajes superiores de miedo a la delincuencia (34.9% siente "mucho miedo" frente al 22.9% de los hombres) y evitan salir de noche o usar joyas más que los hombres, debido a la sensación de vulnerabilidad y la violencia de género en espacios públicos. La percepción de inseguridad es también más acentuada en las zonas urbanas y en los grupos socioeconómicos más altos. El gobierno ha respondido con iniciativas como el plan "Mi País Seguro, y medidas como el aumento de la presencia policial y la reforma policial.

Finalmente, la política migratoria es un pilar fundamental para la seguridad nacional y la soberanía. El presidente Luis Abinader ha revisado 15 medidas clave para combatir la inmigración ilegal. Estas incluyen:

  • Aumento de la presencia militar en la frontera, con 860 nuevos soldados que se suman a los 9,500 ya desplegados.
  • La ampliación del muro fronterizo, con la licitación para construir 13 kilómetros más.
  • Reformas legales para imponer sanciones más severas a funcionarios, empleadores y dueños de viviendas que faciliten la migración irregular, y la creación de una procuraduría migratoria.
  • Incremento de agentes migratorios para la localización y repatriación de personas en condición irregular.
  • Fortalecimiento del control de los mercados binacionales para evitar su uso como vía de entrada ilegal.
  • Establecimiento de nuevos protocolos hospitalarios que exigen identificación obligatoria para la atención y la repatriación tras la recuperación de indocumentados, especialmente en hospitales con alta concentración de partos de indocumentadas
  • Un esfuerzo por la "dominicanización" del empleo, trabajando en un pacto con los sectores de la construcción y agrícola, y proponiendo un aumento salarial del 25% en zonas francas y 30% en turismo.

Estos esfuerzos multisectoriales reflejan una agenda de gobierno ambiciosa, que busca mejorar las condiciones de vida de los trabajadores a través de aumentos salariales y reformas laborales y de seguridad social, mientras se asegura la seguridad y soberanía nacional mediante un estricto control migratorio. La Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS) ha proclamado su total respaldo a la política migratoria del presidente Abinader, reconociéndolo como un aliado en la mejora salarial y de las condiciones de vida de los trabajadores. Sin embargo, el éxito de estas reformas dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad del Estado para garantizar que los beneficios lleguen a toda la población, abordando también las preocupaciones de la ciudadanía sobre la seguridad y la libertad sindical.
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