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martes, 29 de diciembre de 2020

RSF alerta sobre aumento de periodistas asesinados en países en paz

 EL MUNDO

RSF alerta sobre aumento de periodistas asesinados en países en paz

En su informe la ONG revela que 50 comunicadores fueron asesinados en todo el mundo, la mayoría en naciones que no están en guerra como México, India, Pakistán, Filipinas y Honduras.

Mexiko Journalist Arturo Alba in Ciudad Juarez ermordet

La ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) alertó este martes (29.12.2020) del incremento de periodistas asesinados en países que no están en guerra como México, India, Pakistán u Honduras, que en este 2020 representaron el 68 por ciento de los 50 informadores objeto de crímenes en todo el mundo.

En la segunda parte de su informe anual sobre abusos contra periodistas, centrado en los homicidios, la organización destaca que 50 informadores fueron asesinados, una cifra similar a los 53 muertos de 2019, pese a que los confinamientos forzados por la pandemia han supuesto una caída de los reportajes sobre el terreno.

En un 84 por ciento las víctimas fueron objetivos elegidos de manera deliberada, frente a un 63 por ciento en 2019, y RSF resalta que algunos de ellos murieron en condiciones "particularmente salvajes".

Reportes Sin Fronteras, con sede en París, manifiesta a su alarma por el notable incremento de muertes en países en paz.

Si en 2016 el 58 por ciento de los periodistas asesinados perdió la vida en zonas de guerra como Siria, el Yemen, Afganistán o Irak, este año ese porcentaje fue del 32 por ciento.

Es decir, el 68 por ciento de las víctimas mortales de 2020 se produjo en países en paz, con ocho en México, cuatro en India y Pakistán y tres en Filipinas y Honduras, según la ONG.

En México, RSF recuerda el brutal asesinato de Julio Valdivia Rodríguez, del periódico El Mundo, que fue hallado decapitado en el estado de Veracruz.

Su colega Víctor Fernando Álvarez Chávez, redactor jefe del diario digital Punto x Punto Noticias, apareció descuartizado en la ciudad de Acapulco. Ambos crímenes permanecen impunes.

"Es una tristeza constante. En 2020, con ocho asesinados, México confirma su posición de líder en la categoría de países más peligrosos para la profesión", indica el informe, el cual denuncia que los vínculos entre el narcotráfico y la clase política se mantienen.

En la India, el periodista del diario Rashtriya Swaroop, Rakesh Singh "Nirbhik", fue embadurnado con gel hidroalcohólico y quemado vivo y el reportero Isravel Moses fue matado a machetazos.

Ataques se efectúan cuando están investigando

"La violencia del mundo sigue abatiéndose sobre los periodistas. Una parte de la opinión pública considera que los periodistas son víctimas de los riesgos de la profesión, cuando cada vez más los ataques se producen cuando están investigando o efectuando reportajes sobre cuestiones sensibles", afirmó el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

Deloire lamentó que el derecho a la información, "un derecho universal", es cada vez más frágil.

Las investigaciones sobre corrupción local y malversación de fondos públicos, sobre la mafia y el crimen organizado son los temas más peligrosos a la hora de informar, de acuerdo con los datos de 2020.

Además, siete periodistas fueron asesinados mientras cubrían manifestaciones.

En Kurdistán y Nigeria, tres reporteros perdieron la vida en situaciones de tensión entre manifestantes y fuerzas del orden.

En Colombia,  Abelardo Liz murió por disparos en una protesta por los derechos de los indígenas que fue dispersada "de manera violenta" por las fuerzas del orden.

Otros tres periodistas murieron en concentraciones en Irak donde, detalla RSF, siempre se repite el mismo método: fueron asesinados de un tiro en la cabeza a manos de hombres no identificados.

RSF pone el foco en la crisis del coronavirus como factor agravante, con casos de periodistas encarcelados que fallecieron en prisión por la enfermedad en Rusia, Egipto y Arabia Saudí, donde sus allegados denuncian que "los dejaron morir".

En la primera parte de su informe anual publicado a mediados de diciembre, RSF comunicó que 387 periodistas fueron encarcelados a lo largo del año (frente a 389 en 2019), 54 fueron secuestrados y 4 fueron dados por desaparecidos.

La organización, que calificó ese dato de "históricamente alto", alertó además de que el número de mujeres detenidas subió un 35 por ciento este año.

Los países con más reporteros arrestados fueron China, Egipto, Arabia Saudí, Vietnam y Siria, que concentran en total más de la mitad los profesionales detenidos en el mundo.

Según RSF, las detenciones arbitrarias se multiplicaron por cuatro con el inicio de la pandemia.

Hasta catorce periodistas que fueron arrestados en el marco de investigaciones sobre la COVID-19 siguen detenidos a día de hoy.

mg (efe, afp)

 
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domingo, 29 de abril de 2018

República Dominicana ocupa posición 59 de 180 en Libertad de Prensa, de RSF

República Dominicana ocupa posición 59 de 180 en Libertad de Prensa, de RSF

La Clasificación elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) muestra un incremento de los sentimientos de odio hacia los periodistas
Servicios de Acento.com.do - 26 de abril de 2018 - 

FotoAcento.com.do/Fuente externa.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Por segundo año consecutivo, República Dominicana se coloca en la posición 59 en la edición 2018 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, que cada año evalúa la situación del periodismo en 180 países.
La Clasificación elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) muestra un incremento de los sentimientos de odio hacia los periodistas.
Según Reporteros Sin Fronteras, la hostilidad frente a los medios de comunicación, alentada por ciertos dirigentes políticos, y el deseo de los regímenes autoritarios de exportar su visión del periodismo, amenazan a las democracias.
En ese sentido, señala que existe de un clima de odio hacia los periodistas cada vez más marcado.
“La hostilidad de los dirigentes políticos hacia los medios de comunicación no es exclusiva de países autoritarios como Turquía (157º, -2) o Egipto (161º), que han caído en la “fobia a los medios”, hasta el punto de acusar de “terrorismo” a numerosos periodistas y de encarcelar de forma arbitraria a los que no les son leales”, explica la entidad a través de un comunicado colgado en su portal.
Agrega que en ciertos países, la frontera entre la violencia verbal y la física es cada vez más tenue. En Filipinas (133º, -6) el presidente, Rodrigo Duterte, acostumbrado a insultar y amenazar a los medios de comunicación, advirtió que “el que sean periodistas no los librará de ser asesinados”. En India (138º, -2), los discursos de odio contra los periodistas son ampliamente difundidos en las redes sociales por un ejército de troles a sueldo del primer ministro, Narendra Modi. En un año, en cada uno de estos países fueron asesinados cuatro periodistas.
En el continente europeo, aunque la situación de la libertad de prensa es mejor, también se han multiplicado los casos de violencia verbal de líderes políticos contra la prensa. En octubre de 2017 el presidente de la República Checa (34º, -11), Milos Zeman, apareció en una conferencia de prensa con un falso fusil de asalto kalashnikov en el que se leía: “para los periodistas”. En Eslovaquia (27º, -10) Robert Fico, que fue primer ministro hasta marzo de 2018, llegó a llamar a los periodistas “sucias prostitutas antieslovacas”, “idiotas” y “hienas”; el periodista Jan Kuciak fue asesinado en ese país de Europa central en febrero de 2018. Meses antes, la periodista Daphne Caruana Galizia fue asesinada en Malta (65º, -18) con un coche bomba.
“Estas manifestaciones de odio contra los periodistas constituyen una de las peores amenazas para las democracias”, indica Christophe Deloire, Secretario General de RSF.
“Los dirigentes políticos que propician que se deteste al periodismo son responsables de que se cuestione la existencia de un debate público basado en una apreciación plural de los hechos y favorecen el advenimiento de una sociedad de la propaganda. Cuestionar hoy la legitimidad del periodismo es jugar con fuego”, explica.
Noruega y Corea del Norte, primer y el último lugar
En esta nueva edición de la Clasificación Mundial, Noruega sigue a la cabeza por segundo año consecutivo; Suecia (2º) la sigue muy de cerca, al igual que el año pasado. Los países nórdicos, tradicionalmente respetuosos de la libertad de prensa, también se ven afectados por el deterioro general de la situación. La puntuación de Finlandia (4º, -1) se vio perjudicada por un caso de amenaza al secreto de las fuentes periodísticas. Este país baja en la Clasificación y pierde el tercer puesto, que ahora ocupan los Países Bajos. En el otro extremo se encuentra Corea del Norte (180º), que sigue en último lugar.
La Clasificación también muestra la creciente influencia de los “hombres fuertes” y de los contramodelos. Tras haber asfixiado a las voces independientes al interior de sus fronteras, la Rusia (148º) de Vladimir Putin extiende su red de propaganda a través del mundo gracias a sus medios de comunicación, como RT y Sputnik. Mientras, la China (176º) de Xi Jinping exporta su modelo de control de la información a Asia. Con su implacable represión de las voces críticas, estos Estados confortan a países que ya se encontraban al final de la Clasificación, como Vietnam (175º), Turkmenistán (178º) y Azerbaiyán (163º).
Cuando no son los déspotas totalitarios, es la guerra la que contribuye a transformar países en agujero negros de la información. Es el caso de Irak (160º, -2), que este año su ubica en la parte baja de la Clasificación. En el mapa de la libertad de prensa nunca tantos países habían estado en negro.
España baja al puesto 31
En la Clasificación de 2018, España pierde dos posiciones y se sitúa en el puesto 31 de la tabla. Los últimos meses de 2017 han sido especialmente oscuros para la libertad de prensa en Cataluña. Los periodistas fueron víctimas colaterales del conflicto entre el gobierno central y el catalán, creado por el referéndum ilegal del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia. El clima de tensión ha durado varios meses. Un gran número de periodistas de medios no independentistas han sufrido linchamientos en las redes sociales, a veces impulsados ​​por responsables de prensa del gobierno catalán. Varios periodistas fueron agredidos físicamente durante la cobertura del referéndum, otros fueron intimidados en su trabajo por la policía. Las multitudes furiosas han obstaculizado el trabajo de reporteros de todos los canales nacionales y catalanes mientras cubrían las manifestaciones a favor o en contra de la independencia.
Por otra parte, también resulta preocupante la detención en España por orden de Interpol de Hamza Yalçin y Dogan Akhanli, dos periodistas de origen turco ciudadanos de la Unión Europea y perseguidos por razones políticas por el régimen de Recep Tayyip Erdogan. Pero también hay espacio para las buenas noticias: la reforma la radiotelevisión pública, RTVE, aprobada por consenso en el Parlamento español, debe detener la manipulación de la información en la televisión pública y restaurar su pluralidad e independencia. Otra historia es la “Ley Mordaza, cuya reforma sigue bloqueada, y que sigue representando una fuerte amenaza para la libertad de prensa en España.
 Gráfico de los países de la Clasificación según la situación de la libertad de prensa
Índices regionales más bajos
Este año es en Europa, la zona geográfica donde la libertad de prensa se encuentra menos amenazada, donde se registra el mayor deterioro del índice regional. De los cinco países que experimentaron los mayores descensos en la Clasificación 2018, cuatro son europeos: Malta (65º, -18), la República Checa (34º, -11), Serbia (76º, -10) y Eslovaquia (27º, -10). La lenta erosión del modelo europeo se confirma (leer el análisis regional “En Europa también se asesina a periodistas”).
Índices regionales
En segundo lugar, aunque a una gran distancia –con más de diez puntos de diferencia–, se encuentra el continente americano, donde existen grandes contrastes (ver los análisis regionales “Estados Unidos cae, Canadá asciende” y “Balance de América Latina: a medias tintas”). En Centroamérica la violencia y la impunidad siguen haciendo que reinen el miedo y la autocensura. México (147º), donde fueron asesinados once periodistas, se convirtió en 2017 en el segundo país más mortífero del mundo para los periodistas. Venezuela (143º), donde el presidente Nicolás Maduro persiste con sus excesos autoritarios, desciende seis lugares y experimenta la mayor caída de los países de este continente. Por el contrario, Ecuador  (92º), donde se han reducido las tensiones entre el gobierno y los medios de comunicación privados, sube 13 posiciones, lo que representa el mayor ascenso de la región este año. En el norte del continente, los Estados Unidos de Trump pierden de nuevo dos lugares en 2018, mientras que el Canadá (18º) de Justin Trudeau gana cuatro, situándose entre los primeros 20 clasificados, dado que la situación de la libertad de prensa se considera “más bien buena”.
Sigue África, con una puntuación ligeramente mejor respecto a 2017, aunque en este continente también se observan grandes contrastes (ver el análisis regional “El periodismo sobre el terreno es muy peligroso en África”). La frecuencia de los cortes del servicio de Internet en Camerún (129º) y en la República Democrática del Congo (154º), que se suman a las numerosas agresiones y detenciones que sufren los periodistas, muestran nuevas formas de censura en la región. Mauritania (72º), que aprobó una ley que castiga la blasfemia y la apostasía con la pena de muerte, aunque el acusado se arrepienta, experimenta la mayor regresión del continente: baja 17 puestos. Tras la despedida de tres de los peores depredadores de la prensa en África, se abre una era prometedora para los periodistas de Zimbabue (126º, +2), Angola (121e, +4) y Gambia (122º), que escala 21 posiciones y registra el mayor ascenso en la Clasificación.
En la zona de Asia y el Pacífico, región que se mantiene en cuarto lugar, Corea del Sur sube 20 lugares, la segunda mayor alza en la Clasificación, para situarse en el puesto 43; la elección del presidente Moon Jae-In permite al país pasar página tras una década negra. Sin embargo, las democracias de Asia del Norte encuentran grandes dificultades para preservar sus modelos frente a la todopoderosa China, que exporta sin reservas sus métodos para acallar toda voz crítica. Camboya (142º) parece seguir peligrosamente la senda trazada por China: las autoridades han cerrado decenas de medios de comunicación independientes. Este país pierde diez puestos, uno de los mayores descensos de la región (ver el análisis regional “Las democracias de la zona Asia-Pacífico, amenazadas por el modelo chino de control de la información”).
Por su parte, los Estados postsoviéticos y Turquía siguen formando parte de los países donde más se deteriora la libertad de prensa (ver el análisis regional “Declive histórico de la libertad de prensa en el espacio postsoviético y en Turquía”). Cerca de dos tercios de los países de esta zona se sitúan hacia o bajo el puesto 150 de la Clasificación y la mayoría de ellos continúa descendiendo. Como Kirguistán (98º), que sufrió uno de los mayores retrocesos en la Clasificación (-9) tras un año en el que se registraron múltiples presiones contra los medios de comunicación, como multas estratosféricas por “ofensa al jefe de Estado”. En vista de estos lamentables desempeños, no es una sorpresa que el índice de la región Europa del Este y Asia Central se esté acercando al de la zona Oriente Medio y África del Norte.
Uno de los indicadores empleados para medir la situación de los países año a año es el de “ambiente” de trabajo para los periodistas. Oriente Medio y África del Norte fue la zona donde se registró un mayor deterioro en ese sentido (ver el análisis regional “Oriente Medio, desgarrado por los conflictos y los enfrentamientos políticos”). Los persistentes conflictos armados en Siria (177º) y Yemen (167º, -1), y las frecuentes acusaciones de terrorismo que sufren los periodistas en Egipto (161º), Arabia Saudita (169º, -1) y Bahréin (166º, -2), siguen haciendo de esta región del mundo el lugar donde es más difícil y peligroso para un periodista ejercer su profesión.
https://acento.com.do/2018/actualidad/8559453-republica-dominicana-ocupa-posicion-59-180-libertad-prensa-rsf/
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Los tres enemigos de la libertad de prensa

jueves, 26 de abril de 2018

Los tres enemigos de la libertad de prensa

AMÉRICA LATINA

Los tres enemigos de la libertad de prensa

En lo que respecta al continente americano, la organización Reporteros sin Fronteras notó un ligero aumento en los niveles de libertad de prensa al norte del Río Bravo y un descenso de ese indicador al sur. Un análisis.
Nicaragua Proteste gegen Reform des Sozialversicherungsinstituts (Imago/Agencia EFE/J. Torres)
En la imagen, un miembro de la Juventud Sandinista (izq.) agrede en Managua al reportero gráfico Alfredo Zúñiga, de la agencia de noticias AP. (18.4.2018)
Al presentar su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa este miércoles (25.4.2018), la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras (RSF) alertó que la hostilidad hacia los periodistas se había intensificado notablemente a lo largo de 2017, incluso en Europa, donde los comunicadores están acostumbrados a trabajar a sus anchas y a ser vistos con confianza. Aunque ese es el continente donde sus condiciones laborales están menos amenazadas, es allí donde éstas se deterioraron más rápidamente.
En lo que respecta a América, el ranking anual de RSF apunta a una ligera mejoría al norte del Río Bravo –a pesar de la guerra abierta entre el “hombre fuerte” de Washington, Donald Trump, y la prensa estadounidense– y a un agravamiento de la situación de los periodistas al sur, corroborado por advertencias y denuncias hechas desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y organismos de escala nacional.
Un año de malas noticias
Se teme que la independencia de los medios y la libertad de expresión se vea coartada en México cuando una nueva ley sobre publicidad oficial entre en vigor. La impunidad de los recurrentes asesinatos de periodistas en México es percibida como una amenaza para el ejercicio de los comunicadores. En Honduras se informó que quince periodistas habían sido víctimas de desplazamiento forzado en 2017. En Nicaragua se condenó el asesinato de un periodista y la censura de cuatro televisoras durante la represión de las recientes protestas.
A la Justicia salvadoreña se le reprocha el haber dejado sin castigo los ciberataques sufridos por varios diarios. Editores creen que el código penal panameño facilita el cierre de medios debido al peso que les da a las demandas civiles por injuria y calumnia. El Poder Judicial colombiano fue señalado de pretender restringir la libertad de prensa luego de que un tribunal le ordenara a un periodista revelar sus fuentes. Al Gobierno ecuatoriano se le echa en cara la lentitud con que investiga el asesinato de tres empleados de El Comercio
Y esas son sólo las noticias de los últimos diez días.
Aunque es riesgoso generalizar al hablar sobre el estado de la libertad de prensa en América Latina –después de todo, los problemas alusivos y sus intensidades varían mucho de un país a otro–, los especialistas consultados por DW coinciden en que la región ha dado un paso atrás en lugar de hacer avances. “Yo percibo un retroceso, ante todo gracias al empeño de los líderes populistas del subcontinente en satanizar a medios y periodistas puntuales con miras a aterrorizar al resto de la prensa”, opina el politólogo Günther Maihold.
Kolumbien Grenze Ecuador Soldaten Entführung Journalisten (Getty Images/AFP/R. Arboleda)
Militares colombianos inspeccionan la zona donde tres empleados del diario ecuatoriano “El Comercio” fueron secuestrados por disidentes de las FARC. (15.4.2018)
Predominan los retrocesos
“Esa fue la estrategia que usó Rafael Correa mientras fue presidente de Ecuador”, agrega el subdirector de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín. Christian Mihr, director ejecutivo del capítulo alemán de Reporteros sin Fronteras (RSF), lo secunda: “Hay Estados donde los índices de libertad de prensa van en aumento. No obstante, los retrocesos parecen predominar porque los atentados más llamativos contra los comunicadores tienen lugar en países de por sí sobresalientes debido a sus problemas”, explica Mihr.
“México y Venezuela, por ejemplo, son Estados donde la labor de los periodistas y el derecho de la población a la información vienen siendo pisoteados desde hace tiempo, y donde esa situación no hace sino empeorar”, subraya el experto de RSF. A juicio de Maihold, la libertad de prensa en América Latina tiene tres grandes enemigos: a los mandatarios que abusan de su poder para llevar a periodistas a la corte –con el agravante de que, en algunos casos, la Justicia no es independiente– se suman el crimen organizado y los oligopolios.
“No es raro que grupos irregulares echen mano a tácticas de amedrentamiento como la extorsión, al secuestro y al asesinato de comunicadores para proteger sus negocios ilícitos. Tampoco lo es que cada vez más medios terminen concentrados en menos manos; esa tendencia fortalece la influencia de grupos económicos sobre el ejercicio periodístico y atenta contra la pluralidad informativa”, comenta Maihold. Mihr comparte la impresión de que la confluencia de intereses de empresarios y políticos en el ámbito de los medios es un problema serio.
Populistas, criminales y acaparadores
“Sobre todo en México”, enfatiza el vocero de RSF. “Lo escandaloso en México es que, siendo su industria mediática una de las más rentables, ésta sea incapaz de impedir que sus periodistas sean asesinados”, agrega Mihr. Según Maihold, los países latinoamericanos son vulnerables al efecto negativo de los oligopolios debido a la ausencia de auténticos medios de servicio público y a la influencia social preponderante de los medios privados y estatales, entendidos como meros canales para la difusión de propaganda gubernamental.
“En Estados grandes, como Argentina, Brasil y México, el sector comunicacional es monopolizado por un puñado de empresas que, inevitablemente, han terminado por convertirse en actores políticos fuertes. Y cuando el cuarto poder se impone sobre los otros poderes públicos o se alinea con ellos, ya no puede cumplir con la función fiscalizadora que le corresponde”, esgrime Maihold, acotando que constelaciones de esa índole tienen lugar hasta en Costa Rica, el país latinoamericano mejor ubicado en el ranking de RSF (puesto 10 de 180).
Los principales focos de preocupación de RSF son Cuba (puesto 172), México (147) y Venezuela (143). “Después de Siria, que es un país en guerra, México es el lugar más peligroso para los periodistas. Quienes acusan a RSF de exagerar la situación de la libertad de prensa en Cuba alegan que en la isla los periodistas no son asesinados como en México, pero parecen olvidar que la Constitución cubana prohíbe la existencia de medios privados. No se puede decir que la situación de Cuba sea mejor que la de México”, sostiene Mihr.
Infografik Karte Pressefreiheit weltweit 2018 SPA
Evoluciones alentadoras
“Venezuela es el otro gran motivo de inquietud. Allí la Policía y los servicios secretos arremeten sin contemplación contra los autores de reportajes donde el Gobierno de Nicolás Maduro queda mal parado. Los periodistas son detenidos, maltratados, interrogados, obligados a borrar datos de sus aparatos y despojados de sus herramientas de trabajo. Corresponsales extranjeros han sido expulsados del país. A varias radioemisoras y televisoras se les ha arrebatado sus frecuencias de transmisión”, enumera Mihr los pecados del oficialismo.
En cambio, Ecuador y Colombia hacen progresos alentadores a los ojos de RSF. “En Ecuador dejó de pasar lo que empieza a ocurrir en Estados Unidos: tan pronto Lenin Moreno asumió la presidencia del país se disipó la tensión entre el Gobierno y los medios privados que se había exacerbado durante la gestión de su predecesor, Rafael Correa. Moreno anunció que derogaría la Ley de Medios de 2013 que hizo posible las demandas millonarias por difamación que Correa entabló contra periodistas incómodos”, celebra Mihr.
“Por otro lado, en Colombia se han hecho avances en el marco del acuerdo de paz con la organización guerrillera FARC. En ese país los trabajadores de la prensa siguen siendo blanco de amenazas provenientes del sector estatal y del sector privado, pero el número de atentados contra ellos y de homicidios se ha reducido. En otros años se registraban cinco o seis periodistas asesinados al año”, recuerda el director ejecutivo de RSF, cruzando los dedos para que esa tendencia se sostenga.
Autor: Evan Romero-Castillo
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