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lunes, 15 de julio de 2019

La regla del 3,5%: cómo una pequeña minoría puede cambiar el mundo | #ProtestasPacíficas #CambioPolítico

La regla del 3,5%: cómo una pequeña minoría puede cambiar el mundo



Protesta en Hong KongDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLas protestas en Hong Kong comenzaron por una controvertida ley de extradición a China.

Desde junio, han tenido lugar en Hong Kong protestas que han sido en su mayoría pacíficas. Las manifestaciones condujeron a la suspensión de una controvertida ley de extradición que, según los críticos, podría ser usada para enviar a disidentes políticos a China continental.
Pero el lunes 1 de julio, a medida que aumentaba la frustración y el enojo, un grupo de activistas se separó de la protesta principal y ocupó el edificio del Parlamento.
La policía utilizó gases lacrimógenos para despejar el recinto.
A pesar del caos de ese día, las protestas en Hong Kong han sido en su mayoría no violentas. Activistas ampliaron sus demandas para incluir la liberación de todos los activistas detenidos y realizar investigaciones sobre supuesta violencia policial.
¿Cuáles son las posibilidades de que obtengan lo que quieren? Todo puede depender de cuánta gente proteste y cómo lo hagan.

Esfuerzos no violentos

En 1986, millones de filipinos salieron a las calles de Manila para protestar pacíficamente y orar en el movimiento del Poder del Pueblo.
El régimen de Ferdinand Marcos se rindió al cuarto día.
En 2003, el pueblo de Georgia derrocó sin derramar sangre a Eduard Shevardnadze con la Revolución de las Rosas, en la que los manifestantes irrumpieron en el parlamento llevando flores en las manos.
A principios de este año, los presidentes de Sudán y Argelia anunciaron que se retiraban del poder después de décadas de gobierno, en ambos casos gracias a campañas pacíficas de resistencia.
En cada caso, la resistencia de los ciudadanos venció a la élite política para lograr cambios radicales.


Protestas en Filipinas en 1986Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDespués de atraer a millones de seguidores, las manifestaciones del Poder del Pueblo lograron retirar del poder al régimen de Ferdinand Marcos en Filipinas.

Hay, por supuesto, muchas razones éticas para usar estrategias no violentas.
Pero una persuasiva investigación de Erica Chenoweth, experta en ciencias políticas de la Universidad de Harvard, confirma que la desobediencia civil no solo es la alternativa moral, también es, por mucho, la manera más poderosa de dar forma a la política mundial.
Al observar cientos de campañas durante el último siglo, Chenoweth encontró que las campañas no violentas tienen dos veces más probabilidades de lograr sus objetivos que las campañas violentas.
Y aunque la dinámica exacta dependerá de muchos factores, la investigadora mostró que basta con que 3,5% de la población participe activamente en la protesta para asegurar un cambio político serio.
La influencia de Chenoweth pudo verse en la reciente protesta ambiental, Extinction Rebellion (Rebelión contra la Extinción), cuyos fundadores dicen que está directamente inspirada por sus hallazgos.
Pero ¿cómo llegó Chenoweth a estas conclusiones?

Larga historia

Sobra decir que la investigación de Chenoweth se basa en las filosofías de muchas figuras influyentes a través de la historia.
Los casos de la abolicionista afroestadounidense Sojourner Truth, la sufragista Susan B. Anthony, Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. son casos convincentes del poder de la protesta pacífica.
Y así, Chenoweth admite que cuando comenzó su investigación a mediados del 2000, inicialmente dudaba de la idea de que las acciones no violentas podían ser más poderosas que el conflicto armado en la mayoría de las situaciones.
Como estudiante de posgrado en la Universidad de Coloradob había pasado años estudiando los factores que contribuyen al aumento en el terrorismo y se le pidió que asistiera a un taller académico organizado por el Centro Internacional de Conflicto No Violento (ICNC), una organización sin ánimo de lucro basada en Washington D.C.
El taller presentó muchos ejemplos convincentes de protestas pacíficas que habían conducido a cambios políticos duraderos, incluidos, por ejemplo, las protestas del Poder del Pueblo en Filipinas.
Pero a Chenoweth le sorprendió encontrar que nadie había comparado las tasas de éxito de las protestas no violentas frente a las violentas, quizás porque los casos de estudio habían sido elegidos simplemente para algún tipo de sesgo de confirmación.
"Realmente me despertó cierto escepticismo pensar que la resistencia no violenta podía ser un método efectivo para lograr transformaciones importantes en la sociedad", afirma.


Protesta en ArgeliaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUna campaña de resistencia pacífica condujo a la renuncia de Abdelaziz Bouteflika después de 20 años en el poder en Argelia.

Una muestra de un siglo de duración

Junto con Maria Stephan, investigadora del ICNC, Chenoweth llevó a cabo una revisión extensa de la literatura sobre resistencia civil y movimientos sociales de 1900 a 2006 y los datos después fueron corroborada con otros expertos en el campo.
Principalmente tomaron en cuenta los intentos de impulsar un cambio de régimen. Se consideró que un movimiento era un éxito si lograba totalmente sus objetivos al año siguiente de su mayor contienda y como resultado directo de sus actividades.
Un cambio de régimen resultante de una intervención militar extranjera no fue considerado un éxito, por ejemplo. Y una campaña fue considerada violenta si involucró bombardeos, secuestros, destrucción de infraestructura u otro daño físico a personas o propiedad.
"Estábamos tratando de aplicar una prueba muy dura a la resistencia no violenta como una estrategia", afirma Chenoweth.
El criterio fue tan estricto que el movimiento de independencia de India no fue considerado como evidencia a favor de las protestas no violentas en el análisis de Chenoweth y Stephan.
Esto porque se consideró que los decrecientes recursos militares de Reino Unido habían sido un factor decisivo, a pesar de que las protestas en sí mismas también tuvieron una enorme influencia.
Al final de este proceso, las investigadoras reunieron datos de 323 campañas violentas y no violentas.
Y sus resultados, que fueron publicados en su libro Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict (Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto no violento), fueron impresionantes.

Fuerza en números

En general, las campañas no violentas tuvieron dos veces más probabilidades de tener éxito que las violentas; condujeron a cambios políticos en el 53% de los casos comparado con 26% en las protestas violentas.
Esto fue en parte el resultado de la fortaleza en números.
Chenoweth argumenta que las campañas no violentas tienen más probabilidades de tener éxito debido a que pueden reclutar a más participantes dentro de una demografía más amplia, lo cual puede provocar una alteración severa que paraliza la vida urbana normal y el funcionamiento de la sociedad.
De hecho, de las 25 campañas más grandes que estudiaron, 20 fueron no violentas y 14 de éstas fueron un éxito rotundo.
En general, las campañas no violentas atrajeron casi cuatro veces más participantes (200.000) que la campaña violenta promedio (50.000).
La campaña Poder del Pueblo contra el régimen de Marcos en Filipinas, por ejemplo, atrajo dos millones de participantes en su punto más álgido; el levantamiento brasileño en 1984 y 1985 atrajo un millón; y la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia en 1989 atrajo 500.000 participantes.


Manifestación en Checoslovaquia en 1989.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLograr que las manifestaciones sean grandes es difícil pero con éstas es más probable que se logren los objetivos.

"Los números realmente importan para aumentar el poder en formas que pueden plantear un desafío o amenaza seria a autoridades u ocupaciones arraigas", dice Chenoweth, y las protestas no violentas parecen ser la mejor forma de obtener apoyo amplio.
Una vez que el 3,5% de toda la población ha comenzado a participar de forma activa, el éxito parece inevitable.
"No ha habido ninguna campaña que haya fracasado después de haber alcanzado 3,5% de participación durante un evento clave", dice Chenoweth. Ella llama a este fenómeno "la regla del 3,5%".
Además del movimiento del Poder del Pueblo, esta regla incluyó también la Revolución Cantada de Estonia a fines de 1980 y la Revolución de las Rosas en Georgia a principios de 2003.

¿Por qué tienen éxito los protestas no violentas?

Chenoweth admite que inicialmente se sorprendió por sus resultados. Pero ahora cita muchas razones por las que las protestas no violentas pueden ganar esos niveles de apoyo.
Quizás lo más obvio es que las protestas violentas necesariamente excluyen a la gente que aborrece y teme el derramamiento de sangre, mientras que los manifestantes pacíficos mantienen la más alta instancia moral.
Chenoweth apunta que las protestas no violentas también tienen menos barreras físicas para la participación. No necesitas estar en buena condición física y sano para comprometerte en una huelga, mientras que las campañas violentas tienden a depender en el apoyo de jóvenes físicamente aptos.
Y aunque muchas formas de protestas no violentas también conllevan riesgos graves, sólo hay que pensar en la respuesta de China en la Plaza de Tiananmen en 1989, Chenoweth argumenta que las campañas no violentas por lo general son más fáciles de discutir abiertamente, lo que significa que las noticias de que ocurrirán pueden llegar a una audiencia más amplia.
Los movimientos violentos, por otra parte, requieren un abastecimiento de armas y tienden a depender de operaciones más sigilosas y clandestinas lo cual puede dificultar alcanzar a la población general.
Al comprometer el apoyo amplio entre la población, las campañas no violentas también tienen más probabilidades de obtener el respaldo de la policía y las fuerzas armadas, los grupos en los que el gobierno debe depender para establecer el orden.
Durante una protesta callejera pacífica de millones de personas, es probable también que los miembros de las fuerzas de seguridad teman que los miembros de su familia o sus amigos estén en la multitud. Esto significa que se rehusarían a reprimir el movimiento.
"O cuando están mirando el (enorme) número de personas involucradas, podrían llegar a la conclusión de que el barco ya zarpó y ellos no quieren hundirse con el barco", afirma Chenoweth.
En términos de las estrategias específicas que se utilizan, las huelgas generales "son probablemente uno de los métodos más poderosos, si no es que el más poderoso, de resistencia no violenta", agrega.


Protesta ambiental en ParísDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl grupo ambientalista Extinction Rebellion afirma que sus protestas estuvieron inspiradas en los hallazgos de Chenoweth.

Pero éstas tienen un costo personal mientras que otras formas de protesta pueden ser totalmente anónimas.
La investigadora apunta a los boicots de consumidores en la era del apartheid en Sudáfrica, en los que muchos ciudadanos negros se rehusaron a comprar productos de compañías propiedad de blancos.
El resultado fue una crisis económica entre la élite blanca del país que contribuyó al fin de la segregación a principios de 1990.
"Hay más opciones en la resistencia no violenta para no poner a la gente en mucho peligro físico, en particular a medida que los números crecen, que en la actividad armada", dice la investigadora.
"Y las técnicas de resistencia no violenta a menudo son más visibles, así que es más fácil para la gente descubrir cómo participar de forma directa y cómo coordinar actividades para máxima perturbación".

¿Un número mágico?

Estos, por supuesto, son patrones muy generales y a pesar de ser dos veces más exitosa que los conflictos violentos, la resistencia pacífica sigue fracasando en el 47% de los casos.
Como apuntan Chenoweth y Stephan en su libro, esto se debe en ocasiones a que nunca realmente logran suficiente apoyo o impulso para "erosionar la base de poder del adversario y mantener la resiliencia frente a la represión".
Pero ciertas protestas no violentas relativamente grandes, como las organizadas contra el partido comunista en Alemania Oriental en los 1950, que atrajeron a 400.000 miembros (casi 2% de la población) en su punto más álgido, también fracasan porque no logran llevar a cabo un cambio.
En el grupo de datos de Chenoweth, fue sólo hasta que las protestas no violentas lograron el umbral de 3,5% de compromiso activo cuando el éxito pareció garantizado. Y lograr ese tipo de apoyo no es tarea fácil.
En Reino Unido, esto equivaldría a 2,3 millones de personas comprometidas de forma activa en un movimiento. En Estados Unidos deberían participar 11 millones de ciudadanos, más del total de la población de la ciudad de Nueva York.
El hecho, sin embargo, es que las campañas no violentas son la única forma confiable de mantener ese tipo de compromiso.


Activista marroquíDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLos hallazgos de las investigadoras atrajeron mucha atención de los expertos.

El estudio inicial de Chenoweth y Stephan fue publicado por primera vez en 2011 y desde entonces sus hallazgos atrajeron mucha atención.
"Es difícil sobreestimar lo influyentes que han sido en este tipo de investigación", afirma Matthew Chandler, quien investiga resistencia civil en la Universidad de Notre Dame en Indiana.
Isabel Bramsen, que estudia conflicto internacional en la Universidad de Copenhague, está de acuerdo en que los resultados de Chenoweth y Stephan son convincentes.
"Ahora es una verdad establecida dentro del campo que los enfoques no violentos tienen muchas más probabilidades de tener éxito que los violentos", dice.
Sobre la "regla del 3,5%", Bramsen señala que aunque 3,5% es una pequeña minoría, ese nivel de participación activa probablemente significa muchas más personas están tácitamente de acuerdo con la causa.

Otros factores en juego

Estas investigadoras ahora están investigando cómo se pueden analizar los factores que pueden conducir al éxito o fracaso de un movimiento.
Bramsen y Chandler, por ejemplo, subrayan la importancia de la unidad entre los manifestantes.
Como ejemplo, Bramsen apunta a al fallido levantamiento en Baréin en 2011. La campaña inicialmente comprometió a muchos manifestantes, pero rápidamente se dividió en facciones enfrentadas.
La resultante pérdida de cohesión, cree Bramsen, finalmente evitó que el movimiento ganara suficiente impulso para poder lograr un cambio.
El interés de Chinoweth recientemente se ha enfocado en protestas más cerca de casa, como el movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan) y la Marcha de las Mujeres en 2017.
También está interesada en la Rebelión Contra la Extinción, que se popularizó recientemente por la participación de la activista sueca Greta Thunberg.
"Se enfrentan contra una enorme inercia", dice. "Pero creo que tienen una base increíblemente considerada y estratégica. Y parecen tener todos los instintos correctos sobre cómo desarrollar y enseñar por medio de campañas de resistencia no violenta".
Al final, a la investigadora le gustaría que nuestros libros de historia pusieran más atención a las campañas no violentas en lugar de concentrarse tanto en el conflicto armado.
"Muchas de las historias que nos contamos se enfocan en la violencia e, incluso si es un desastre total, seguimos encontrando la forma de ver victorias en ellas", afirma.
Y tendemos a ignorar los éxitos de las protestas pacíficas, agrega.
"La gente común y corriente, todo el tiempo, se está comprometiendo en actividades bastante heroicas que en realidad están cambiando el mundo, y ellos también se merecen que los tomemos en cuenta y los celebremos".


Línea

lunes, 17 de junio de 2019

Cientos de miles de personas comienzan la marcha por Hong Kong para exigir la dimisión de su jefa ejecutiva

Cientos de miles de personas comienzan la marcha por Hong Kong para exigir la dimisión de su jefa ejecutiva
Actualizado 16/06/2019 13:57:24 CET
China.- Decenas de miles de personas comienzan la marcha por Hong Kong para exigir la dimisión de su jefa ejecutiva
Cientos de miles de personas comienzan la marcha por Hong Kong para exigir la dimisión de su jefa ejecutiva https://www.europapress.es/internacional/noticia-decenas-miles-personas-comienzan-marcha-hong-kong-exigir-dimision-jefa-ejecutiva-20190616104010.html vía @epinternacional

La marcha, teñida de negro, pide el cese de Carrie Lam por negarse a cancelar definitivamente el proyecto de ley de extradición a China

MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
Cientos de miles de personas han iniciado este domingo una nueva protesta contra las autoridades de Hong Kong y concretamente contra la jefa ejecutiva de la ciudad, Carrie Lam, de quien piden su dimisión inmediata por limitarse a suspender temporalmente el proyecto de ley para extraditar a China a los detenidos en el territorio, a riesgo de perder sus libertades fundamentales, en lugar de cancelarlo definitivamente.
La marcha, presidida por el color negro en las ropas de muchos de los asistentes, también recuerda a los heridos y detenidos por la represión policial en las protestas del fin de semana pasado, y en las que Lam tiene parte de culpa según sus críticos. Primero, por negarse a liberar a los detenidos y segundo por describir los incidentes como una "revuelta", un delito que acarrea una pena de hasta 10 años de prisión. Lam defiende su postura y acusa a los detenidos de haber agredido al dispositivo de seguridad.
     Reuters
Los organizadores se han comprometido a hacer todo lo posible para impedir que se repitan la violencia de la semana pasada, que los manifestantes han recordado con pancartas como "No disparéis, somos de Hong Kong", mientras equipos de voluntarios se han dedicado durante las primeras horas a atender a algunas personas desvanecidas por las altas temperaturas de hasta 30 grados bajo las que transcurre la marcha.

UN FALLECIDO Y MIEDO A LA VIOLENCIA

La tensión se ha exacerbado tras conocerse que un manifestante perdió la vida en la madrugada de este domingo tras caerse de un andamio mientras intentaba colgar una pancarta, según ha informado la Policía de esta región.
El hombre de 35 años de edad, apellidado Leung, es la primera víctima de las protestas masivas que han sacudido Hong Kong en las últimas semanas. A primera hora de la mañana, este hombre está siendo homenajeado cerca de donde se ha producido el accidente.
       Reuters
La profesora de 38 años Lam Ngali avanza sin sus hijos. "No les he traído por miedo a la violencia", explica a 'Hong Kong Free Press'. "La Policía disparó a la gente con pelotas de goma. La última vez que recuerdo que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra la población fue cuando estuve en Tiananmen", ha recordado sobre la masacre perpetrada por las fuerzas de seguridad chinas contra los estudiantes del país en 1989.
La protesta terminará ante la sede del Gobierno para exigir la salida inmediata de la jefa ejecutiva. "Esa mujer es un desastre", lamenta a Reuters la estudiante Catherine Cheing. "Es una líder terrible, no para de mentir, y estoy convencida de que ha suspendido la propuesta solo para engañarnos y que nos calmemos", ha añadido.
        Reuters

LA RUPTURA DE LA INDEPENDENCIA JUDICIAL

El proyecto de ley supone, a juicio de sus críticos, la ruptura de la independencia judicial de Hong Kong respecto de Pekín, una de las condiciones que marcaron su devolución por parte de Reino Unido en 1997 a la soberanía china, y un fracaso del lema "Un país, dos sistemas".
Desde entonces, la oposición acusa a China de entrometerse constantemente en el desarrollo de la ciudad, obstruyendo las reformas democráticas, inmiscuyéndose en las elecciones y bloqueando incluso la publicación de material crítico con el Gobierno.
Lam, que ha eludido pronunciarse sobre su dimisión, ha argumentado que esta ley es necesaria para evitar que Hong Kong se convierta en un refugio de delincuentes, y ha recordado las numerosas enmiendas que ha aplicado a la propuesta para contentar a la población -- garantías contra la pena de muerte, entre ellas --, pero han sido completamente insuficientes.
      Reuters
      Reuters
       Reuters
      Reuters

Qué tiene más impacto, las elecciones o las protestas?

EL OBSERVADOR GLOBAL TRIBUNA
¿Qué tiene más impacto, las elecciones o las protestas?
De Hong Kong a Sudán, de Rusia a Venezuela, el mundo asiste a una ola de movilizaciones. La mayoría logra concesiones menores o fracasa. Pero algunas provocan cambios importantes
Detención de un manifestante en una protesta por el 'caso Golunov', este miércoles en Moscú.
Detención de un manifestante en una protesta por el 'caso Golunov', este miércoles en Moscú.  EFE
¿Qué tienen en común Corea del Norte y Cuba? La respuesta obvia es que ambas son dictaduras. La menos obvia es que, este año, ambos países han celebrado consultas electorales. En Corea del Norte, el Gobierno informó de que el 12 de marzo el 99,99% de los ciudadanos votaron y que el 100% de los votos fue para los 687 diputados que fueron postulados por el régimen. No había otros. Semanas antes, los cubanos también se habían expresado a través de un referendo en el cual se les preguntó si aprobaban una nueva Constitución. El 91% de los votos fue a favor.
Esta propensión de las dictaduras a llevar a cabo elecciones fraudulentas es muy curiosa. Se basa en la suposición de que una elección, aunque sea solo teatro, puede compensar en algo la ilegitimidad de un Gobierno autocrático. De hecho, ahora hay más eventos electorales que nunca antes, en democracias y en dictaduras. Este año, 33 países tendrán comicios presidenciales y 76 naciones, elecciones parlamentarias. Pero hay otra forma de expresión política que está mucho más de moda que las elecciones: las protestas callejeras. Además de las marchas, los bloqueos a la circulación de vehículos se han convertido en un frecuente instrumento de expresión política.
Tan solo la semana pasada hubo masivas protestas populares en varios países. En Moscú, por ejemplo, la policía detuvo a más de 400 manifestantes que protestaban contra las autoridades que arrestaron a Ivan Golunov, un periodista que investiga la corrupción en el Kremlin. La policía lo acusó de tenencia y tráfico de drogas, cargos que periodistas y políticos denunciaron como espurios. Al mismo tiempo, en Hong Kong, más de un millón de personas tomaron las calles para protestar contra una ley de extradición que facilita la represión de Pekín en este territorio. Gracias a las protestas, Golunov ha sido liberado y en Hong Kong la ley de amnistía fue retirada.
En Sudán también hubo protestas. El Gobierno las reprimió brutalmente y murieron más de cien manifestantes. Desde diciembre, los sudaneses exigen el cese del Gobierno autocrático, elecciones limpias y libertades democráticas. Lo mismo que, al otro lado del mundo, piden los venezolanos liderados por Juan Guaidó.
Esto no es nada nuevo. La política y las actividades de calle siempre han ido de la mano. Pero, en su versión de este temprano siglo XXI, tienen varias peculiaridades.
La primera es su frecuencia. Thomas Carothers y Richard Youngs, dos de los principales expertos en el tema de las protestas políticas en el mundo, han investigado esto a fondo y concluyen que las protestas de calle han aumentado en frecuencia y tamaño. El uso de teléfonos móviles y las redes sociales facilitan la organización. También ayuda que en muchos países ahora existen clases medias más numerosas, conectadas y activadas. Los motivos que impulsan las protestas son variados: algunas tienen objetivos genéricos como el repudio a la corrupción, por ejemplo. Otras, como las de Hong Kong, son concretas: impedir la aprobación de la ley de extradición. Otras comienzan con reclamos específicos pero, rápidamente, agregan demandas más ambiciosas.
La gran pregunta es si las protestas tienen éxito. No está claro. La mayoría logran concesiones menores o fracasan por completo. Pero algunas han provocado cambios políticos importantes. ¿Qué caracteriza a las que tienen éxito? La combinación de nuevas tecnologías con antiguos métodos de organización política es indispensable. Las redes sociales, por sí solas, no bastan. Para ser exitosas, las protestas deben involucrar a gran parte de la sociedad y no solo a través de Internet. En algunos casos, la presión internacional y de las fuerzas armadas ha sido determinante. Pero, como siempre, lo más importante es el liderazgo. El éxito requiere que haya jefes y jefas. La ilusión de un activismo político basado en decisiones colectivas y sin líderes claros suele terminar siendo eso, una ilusión.
@moisesnaim
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