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miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL HOSPITAL DR. HERIBERTO PIETER | Por JUAN TH @juantaverash


Al doctor oncólogo José Ramírez 
Al ing. Nuclear Antonio Almonte
EL HOSPITAL DR. HERIBERTO PIETER
Por JUAN TH
Heriberto Pieter, descendiente de esclavos nacido en 1884, que debió enfrentar  vicisitudes y desafiar la xenofobia,  fue un hombre desinteresado, capaz de donar lo que tenía fruto de su trabajo para la construcción del hospital sin fines comerciales.
Consagrado al estudio y la investigación  de la medicina luego de pasar por importantes universidades de Europa, especializándose en diversas áreas hasta detenerse en la oncología, especialmente cáncer de pulmón.
A ese hombre bueno, generoso, científico de la medicina, profesor  meritorio de generaciones de galenos, debe su nombre el más importante hospital oncológico del país que ya tiene más de 70 años diagnosticando y atendiendo pacientes.
El hospital Heriberto Pieter no tiene fines de lucro. Dona millones de pesos todos los años a sus pacientes más pobres.  La “ayuda” miserable del Estado es de un millón de pesos mensuales,  (una vergüenza) lo cual contrasta con cientos de millones que graciosamente reciben algunas plazas y hospitales donde la política ejerce su protagonismo más despiadado e inhumano.
Solo el año pasado el Heriberto Pieter condonó a sus pacientes de  escasos recursos más de 60 millones de pesos.
Ocurre, y aquí viene el motivo principal de este comentario, que  Ministerio de Salud Público se ha planteado quebrar al Heriberto Pieter obligando a los médicos  enviar los pacientes que pertenecen al seguro médico  subsidiado  exclusivamente al nuevo hospital, que está justo al lado, lo cual es una monstruosidad.
Desde un principio, El Instituto Nacional del Cáncer, Rosa Emilia Sánchez, sobrevaluado en más de 300 millones de pesos ante los ojos de todos sin que nadie haya sido sometido a la justicia a nadie y mucho menos enviarlo a la cárcel por criminal,  alojaría al viejo Dr. Heriberto Pieter. Pero de buenas a primeras, alguien decidió no hacerlo, contraviniendo lo acordado.
Los mismos que incumplieron la promesa, son los mismos que ahora pretenden hacer desaparecer, por estrangulamiento económico, al hospital Heriberto Pieter,  que no obstante,  sigue siendo el mejor centro oncológico del país, con equipos tecnológicos de punta y un personal altamente calificado. (Los ingresos de ese centro provienen justamente de las empresas aseguradoras, entre ellas la del gobierno)
Para los políticos que dirigen el Estado la salud del pueblo no ha sido su prioridad. Construyen hospitales porque los enriquece. La corrupción siempre está presente en Salud Pública. (Recuerdo que no hace mucho en casa de un funcionario  había más de cien millones de pesos. Y no pasó nada)
El Estado dominicano no tiene una política de salud para estudiar, investigar, diagnosticar y atender adecuadamente a los ciudadanos que padecen de cáncer que hoy día constituye la tercera causa de muerte en el país.
Pero ellos, los políticos, ministros, viceministros, embajadores, diputados, senadores, jueces, etc., tienen seguros médicos internacionales. Ante cualquier malestar toman un avión y se internan en uno de los principales hospitales de Estados Unidos. ¡Y los pobres que se mueran sin atención médica debida!
En vez de tener dos hospitales oncológicos, uno al lado del otro, un gobierno inteligente, no corrupto, preocupado por la salud pública, le entregaría el edificio nuevo al Pieter para convertirlo en grande y poderoso, y le aumentaría  la asignación mensual acorde con sus necesidades.  
Con esa visión construiría varios centros más por regiones; es decir, en el  Cibao, en el Sur y en el Este, al tiempo de abaratar los costos de la enfermedad subsidiando los fármacos que son exageradamente costosos.
Atentar contra la estabilidad económica del hospital oncológico Heriberto Pieter es atentar contra la salud del pueblo pobre.
30 de septiembre de 2015. SANTO DOMINGO
Juan Taveras Hernández

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El Oncológico es buen ejemplo | Por Antonio Almonte

El Oncológico es buen ejemplo

Por Antonio Almonte. 22 de septiembre de 2015 - 12:09 am -  
En resumen, el oncológico es un magnífico ejemplo de la capacidad de ciudadanos desinteresados de la sociedad civil – integrantes de la Liga Dominicana Contra el Cáncer, Inc. - para construir soluciones efectivas a las demandas de atenciones especializadas de salud
aalmonte

Antonio Almonte

Ex Director de la Comisión Nacional de Energía. Graduado en física y en ingeniería nuclear (Madrid y Londres).
Desde hace cierto tiempo, la prensa nacional ha llamado la atención pública sobre el contraste de las largas filas matutinas de pacientes que buscan asistencia en el Instituto de Oncología “Dr. Heriberto Pieter”, el viejo Oncológico, y las vistosas salas vacías del nuevo hospital del cáncer – INCART – construido a escasas esquinas del primero.
Esas largas filas, aparte de un indicador de la expansión de las enfermedades cancerígenas en la población dominicana, revelan también lo que representa el viejo Oncológico en el imaginario de la mayoría de la población. Por ejemplo, cada vez que un dominicano, de cualquier edad, sospecha tener o efectivamente le han diagnosticado cáncer, en lo primero que piensa es en el Oncológico como destino fiable para diagnóstico y tratamiento.
El Instituto “Dr. Heriberto Pieter” ha construido, durante más de 70 años, una íntima y fructífera relación de servicios vitales con las grandes masas de familias dominicanas, y por eso sus miembros continúan hoy confiados haciendo filas en los patios y veredas de “su Oncológico”.
Tomando en cuenta esa realidad, fue correcta la decisión inicial del ex presidente Leonel Fernández de construir un gran hospital del cáncer en los terrenos de la UASD para trasladar allí al Instituto “Dr. Heriberto Pieter”; lamentablemente, el propio gobernante echó para atrás esa decisión pocos meses antes de finalizar su mandato en el 2012, y mediante decreto transfirió al Ministerio de Salud Publica la administración del nuevo hospital.
Lamentablemente, desde su inauguración en el 2012 hasta la fecha, según reportes recientes de prensa y testimonios de pacientes, el nuevo hospital – el INCART – grande, lustroso y público, permanece prácticamente vacío.
La situación se agrava porque desde sus inicios el nuevo hospital ha tenido renuncias y cancelaciones desde empleados menores hasta directores, así como áreas claves de atención y diagnósticos cerrados por falta de condiciones y porque costosos equipos permanecen dañados, tales como los de medicina nuclear, cirugía mayor y resonancia magnética, entre otros.
De alguna manera, estas realidades han contribuido a reforzar el apego de la población a su viejo Oncológico, y eso explicaría en parte que el flujo de pacientes al viejo Oncológico se haya incrementado después de la apertura del INCART.
Ahora bien, no todos han interpretado bien ese contraste entre el viejo Oncológico y el nuevo INCART. Lo más evidente es que durante más de 70 años la Liga Dominicana Contra el Cáncer (y su Oncológico) ha demostrado ser una ONG de salud extraordinariamente exitosa, comprometida con los pobres y que por tanto debería servir de ejemplo a cuidar por los gobernantes.
Lamentablemente, algunas personas interesadas se ha han descolgado por el pensamiento fácil y estrecho, y están proponiendo que esas largas filas matutinas de pacientes, a tan escasos metros del hospital nuevo, sean eliminadas utilizando a SENASA, al SNS (Sistema Nacional de Salud) y a otros poderes del Estado, para quitarles los pacientes del régimen subsidiado al Oncológico y llevárselos todos para el INCART – exclusivamente -, a ver si este se llena. Esto significaría el estrangulamiento económico del Oncológico, que recibe una gran cantidad de pacientes subsidiados, y, de paso, la creación de un monopolio público en un servicio crítico y especializado; monopolio cuya futura eficiencia y probidad nadie asegura.
Afortunadamente, hasta la fecha, las máximas autoridades de SENASA han mostrado estar bien intencionadas y la gente espera que no cederán a presiones y sugerencias que harían daño a los pacientes y al propio Gobierno.
En resumen, el oncológico es un magnífico ejemplo de la capacidad de ciudadanos desinteresados de la sociedad civil – integrantes de la Liga Dominicana Contra el Cáncer, Inc. – para construir soluciones efectivas a las demandas de atenciones especializadas de salud por parte de la población pobre, y lo único que haría un Gobierno dirigido por gente inteligente seria ampliar y fortalecer esa colaboración ¡nunca estrangularla!
http://acento.com.do/2015/opinion/8285594-el-oncologico-es-buen-ejemplo/