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sábado, 23 de enero de 2021

El racismo, la COVID-19 y el golpe de Estado | Amy Goodman y Denis Moynihan

El racismo, la COVID-19 y el golpe de Estado

Columna15 DE ENERO DE 2021
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Amy Goodman y Denis Moynihan

El proceso para llevar a cabo un segundo juicio político contra el presidente Donald Trump fue rápido y enérgico. Se produjo solo una semana después de que Trump incitara un violento ataque de supremacistas blancos contra el Capitolio de Estados Unidos, que dejó cinco muertos, incluido un oficial de policía del Capitolio. Los relatos de varias congresistas de color reflejan el caos del momento y los muchos peligros que enfrentaron. Norma Torres, representante demócrata por el distrito sur de Los Ángeles, brindó su testimonio en una reunión del Comité de Reglas de la Cámara de Representantes esta semana: “Yo fui una de las doce personas que quedaron atrapadas en la galería de la Cámara de Representantes. Escuché el disparo. Vi el humo del gas lacrimógeno que había sido lanzado y a un oficial sin equipo de protección enfrentarse a una multitud furiosa justo afuera de la Cámara. Respondí la llamada telefónica de mi hijo, Christopher. La llamada duró 27 segundos. Todo lo que pude decirle fue: 'Cariño, estoy bien; estoy tratando de salvar mi vida'. Y colgué”.

También atrapada en la galería superior de la Cámara de Representantes estaba Pramila Jayapal, congresista demócrata por el estado de Washington, que escribió en un comunicado: “Los insurrectos eran terroristas domésticos. Muchos estaban armados y muchos estaban relacionados con grupos nacionalistas blancos. La policía lanzó gas lacrimógeno y tuvimos que arrojarnos al suelo para cubrirnos. Los oficiales de policía del Capitolio bloquearon las puertas con muebles y desenfundaron sus armas”.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortéz, quien ocupa un escaño en la Cámara de Representantes por el estado de Nueva York, dijo en una transmisión en vivo la noche previa a la votación que dio inicio al proceso de destitución: “Pensé que iba a morir. Ni siquiera me sentí segura cuando me refugié en una habitación junto a otros congresistas para protegernos de la turba, porque, para ser honesta, también en ese lugar se refugiaban colegas que son partidarios de QAnon y de la supremacía blanca, miembros del Congreso que son defensores de la supremacía blanca, a quienes conozco y quienes yo sentía que podrían revelar mi ubicación o que podrían crear oportunidades para que me hirieran o me secuestraran”.

Ayanna Pressley es la primera congresista afroestadounidense en representación del estado de Massachusetts. Pressley se refugió inicialmente en una habitación segura junto a otras personas, donde estaban todos aglomerados. El martes publicó en Twitter: “Salí de esa 'habitación segura' que supuestamente nos protegía de la turba supremacista blanca tan pronto como me di cuenta de que en esa habitación también se encontraban miembros del Congreso traidores, que son supremacistas blancos y negacionistas de las mascarillas, y que fueron los que incitaron la insurrección en primer lugar”. Y agregó en su publicación: “Estoy furiosa porque muchos de mis colegas están dando positivo por COVID-19”. El esposo de Pressley, que estaba con ella en el Capitolio, también contrajo la enfermedad.

La congresista demócrata Pramila Jayapal también contrajo coronavirus, probablemente por permanecer encerrada durante varias de las horas que duró el asedio en ese mismo cuarto abarrotado junto a congresistas republicanos que no usan mascarilla. En su comunicado, Jayapal manifestó: “Solo horas después de que el presidente Trump incitara a que se lleve a cabo un asalto mortal contra nuestro Congreso, nuestro país y nuestra democracia, muchos republicanos aún se negaban a tomar precauciones mínimas contra la COVID-19 y usar una simple mascarilla en una habitación abarrotada en medio de una pandemia. Esto provocó un evento supercontagiador en medio del ataque terrorista doméstico”. Su esposo, que no estaba en el Capitolio, también dio positivo.

El Dr. Brian Monahan, médico del Congreso, dijo en un correo electrónico cuatro días después del ataque, sobre esa habitación segura: “El tiempo en esa habitación fue de varias horas para algunos y más breve para otros. […] Las personas que allí se resguardaron pueden haber estado expuestas a otras ya contagiadas con la enfermedad”.

La congresista demócrata por el estado de Nueva Jersey Bonnie Watson Coleman, también estaba en la habitación segura y luego dio positivo por COVID-19. Watson Coleman es una afroestadounidense de 75 años que recién acaba de superar un cáncer. Esta semana, en un artículo de opinión en el periódico The Washington Post escribió: “Estoy enojada porque después de ser muy cuidadosa y pasar meses aislada, un solo día caótico provocó probablemente mi contagio. Me enoja que el ataque al Capitolio y mi enfermedad posterior tengan la misma causa: la incapacidad de mis colegas republicanos para aceptar los hechos”. Su caso muestra los riesgos potencialmente letales que los negacionistas de las mascarillas plantean en forma egoísta a quienes los rodean.

La congresista demócrata Rashida Tlaib, quien ocupa un escaño de la Cámara de Representantes en representación de la ciudad de Detroit, no estaba en las instalaciones del Capitolio durante el asalto, ya que acababa de recibir su primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 y no se sentía muy bien. Luego de que se implementaran nuevas medidas de seguridad en el Capitolio, la congresista Tlaib publicó en Twitter: “Tuve que pasar por un detector de metales antes de ingresar al hemiciclo de la Cámara de Representantes. Algunos colegas están molestos (adivinen quiénes) por este requisito. Ahora saben cómo se sienten los estudiantes de secundaria de mi distrito. Lo tienen merecido. Ustedes provocaron todo esto”. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha establecido multas de hasta 10.000 dólares para los congresistas que se nieguen a pasar por los detectores de metales.

Las personas de color en Estados Unidos tienen más probabilidades de morir a causa de la violencia con armas de fuego. También son más propensas a contraer la COVID-19 y, cuando se contagian, tienen más probabilidades de sufrir consecuencias más graves, incluida la muerte. La violenta insurrección de los defensores de la supremacía blanca en el Capitolio del 6 de enero desnudó la cruel realidad del racismo y la desigualdad en Estados Unidos. Asumir esa realidad y luchar contra ella sigue siendo uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. La salida de Trump del Despacho Oval es solo el primer paso.

https://www.democracynow.org/es/2021/1/15/el_racismo_la_covid_19_y

sábado, 12 de enero de 2019

Alexandria Ocasio-Cortez y la política del baile | por Amy Goodman y Denis Moynihan

Alexandria Ocasio-Cortez y la política del baile

Columna11 DE ENERO DE 2019 Escuche Baje el audio
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Amy Goodman y Denis Moynihan
Se cuenta que Emma Goldman, gran pensadora anarquista, escritora y activista por la justicia social de principios del siglo XX, manifestó alguna vez: “Si no puedo bailar, no quiero ser parte de tu revolución”. Si bien es posible que no haya pronunciado exactamente estas mismas palabras, el sentido de la frase tuvo su actualización en el Congreso de Estados Unidos la semana pasada cuando empezó a circular en las redes sociales un video de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez bailando con amigos cuando era estudiante de la Universidad de Boston, hace 10 años. El video salió a la luz en un intento fallido de desacreditar a la nueva integrante del Congreso mientras asumía como la mujer más joven electa para integrar la Cámara de Representantes en la historia de Estados Unidos.
La respuesta de Ocasio-Cortez a las críticas en internet fue concisa y brillante: un tuit con un video de ella bailando mientras se dirigía a su nueva oficina del Congreso. El video captó una atención tremenda. Lo que se pasó por alto fue el son al que bailaba: el clásico himno contra la guerra de 1970, “War”, cantado por Edwin Starr. Este tema se convirtió rápidamente en el número uno en el verano de 1970 y ha sido un importante himno contra la guerra desde entonces. “Guerra / Para qué sirve / Para absolutamente nada”, dice el estribillo. Ocasio-Cortez va pronunciando las palabras mientras baila hacia la puerta de su oficina en el Congreso.
El sitio web de la campaña de Ocasio-Cortez detalla una serie de políticas progresistas, entre las que se incluye la propuesta de una “economía de paz”. “Desde 2018 participamos en acciones militares en Libia, Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán y Somalia. Cientos de miles de civiles en estos países han muerto como daño colateral de los ataques estadounidenses o por la inestabilidad causada por las intervenciones de Estados Unidos. Millones más han huido de sus fracturados países, lo que contribuye a la crisis mundial de refugiados (…) Debemos poner fin a la “guerra eterna” implementando la retirada de nuestras tropas y poniendo fin a los ataques aéreos que perpetúan el ciclo del terrorismo en todo el mundo”.
Ocasio-Cortez corrigió recientemente a Sean Hannity, presentador de Fox News y asesor no oficial del presidente Donald Trump, quien la acusó de la herejía de exigir el “fin de los ataques aéreos militares”. La representante respondió con un tuit en el que afirma estar a favor de “acabar con las guerras injustas” por completo.
Desde su victoria en las elecciones primarias demócratas para representar al 14° Distrito de Nueva York, en las que derrotó al poderoso demócrata Joe Crowley, en aquel momento congresista en funciones, Ocasio-Cortez ha sido atacada regularmente por la derecha. En julio del año pasado declaró en una entrevista para Democracy Now!: “Los temas en los que basé mi campaña eran muy claros y creo que fueron una parte importante de nuestra victoria: mejorar Medicare y ampliarlo a toda la población, educación superior pública gratuita, un New Deal ecológico, justicia para Puerto Rico, una plataforma sin concesiones en torno a la reforma de la justicia penal y el fin de la guerra contra las drogas, y también afrontar al poder con la verdad y hablar sobre el dinero en la política”.
El New Deal ecológico —en referencia a las políticas implementadas en Estados Unidos por el presidente Franklin D. Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran Depresión de 1929— exige una descarbonización rápida y radical de toda la economía, con una transición de los combustibles fósiles hacia fuentes de energía renovable, con la esperanza de evitar los peores efectos del cambio climático mientras aún quede tiempo. El New Deal ecológico también exige una “transición justa”, que asegure que los trabajadores desplazados de las industrias a cerrar, como la minería del carbón, obtengan el apoyo que necesitan para pasar a otro trabajo productivo.
Ocasio-Cortez se unió a una protesta del movimiento Sunrise, liderado por jóvenes, que tuvo lugar en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Ocasio-Cortez estaba reclamando que la nueva mayoría demócrata de esta cámara promoviera un “Comité Selecto para un New Deal ecológico”, que tendría amplia autoridad, incluido un poder de citación, para impulsar el proyecto. Claramente, la campaña de presión tuvo efecto, pero no alcanzó las demandas de los activistas. Pelosi reactivó el Comité Selecto de la Cámara de Representantes para la Crisis Climática pero con carácter exclusivamente asesor. La nueva presidenta de ese comité será la demócrata Kathy Castor, de Florida, quien, según críticos, ha recibido decenas de miles de dólares de intereses de los combustibles fósiles (aunque un portavoz de la congresista manifestó que iba a renunciar a tales contribuciones en el futuro). Ocasio-Cortez tuiteó en respuesta: “No tenemos tiempo para quedarnos de brazos cruzados mientras nuestro planeta arde. Para las personas jóvenes, el cambio climático es más importante que la elección o la reelección. Es un asunto de vida o muerte”.
En la ceremonia de jura en el Congreso el 3 de enero, la representante Alexandria Ocasio-Cortez vistió de blanco, según indicó, “para homenajear a las mujeres que pavimentaron el camino antes que yo, y para todas las mujeres que están por venir. Desde las sufragistas hasta Shirley Chisholm, no estaría aquí si no fuera por las madres del movimiento”.
Alexandria Ocasio-Cortez respeta a sus mayores. La vieja guardia del Congreso, tanto republicana como demócrata, no debería temer que esta mujer, la más joven en ser electa para el Congreso, se ponga a bailar en círculos a su alrededor. En su lugar, deberían imitar sus pasos. 
https://www.democracynow.org/es/2019/1/11/alexandria_ocasio_cortez_y_la_politica
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domingo, 1 de noviembre de 2015

El TPP permitirá a los contaminadores demandar a EE.UU. por limitar las emisiones de carbono

27 DE OCTUBRE DE 2015 
El TPP permitirá a los contaminadores demandar a EE.UU. por limitar las emisiones de carbono Escuche/Vea/Lea (en inglés)
El economista ganador del premio Nobel y profesor de Columbia Joseph Stiglitz advierte sobre los peligros del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP): “Sabemos que vamos a necesitar regulaciones que restrinjan las emisiones de carbono”, dijo Stiglitz. “Pero bajo estas cláusulas, las corporaciones pueden demandar al gobierno, incluyendo al gobierno de Estados Unido. Por lo tanto, todos los gobiernos que están suscritos al TPP pueden ser demandados por la pérdida de beneficios como resultado de las regulaciones que restringen su capacidad para emitir el carbono que produce el calentamiento global”.
http://www.democracynow.org/es/2015/10/27/joseph_stiglitz_under_tpp_polluters_could

sábado, 15 de agosto de 2015

Arte, política y cambio social en la Bienal de Venecia | COLUMNA DE AMY GOODMAN

Arte, política y cambio social en la Bienal de Venecia

     
Publicado el 14 de agosto de 2015
Amy Goodman y Denis Moynihan
Venecia, Italia, esta histórica ciudad, famosa por sus canales y sus sonoros gondoleros, sus deslumbrantes museos desbordantes de arte, en la que cada año cientos de miles de personas pasean por la amplia Piazza San Marco y se dejan llevar por sus estrechas callejuelas laberínticas, es sede de la más antigua y prestigiosa bienal de arte del mundo, la Bienal de Venecia. Cada dos años, artistas del mundo entero exhiben sus obras en decenas de lugares, algunos de ellos, pabellones nacionales financiados por distintos países de todo el mundo, otros, exhibiciones internacionales o independientes. El arte culto parecería ser un ámbito distante cuando el mundo se ve consumido por la guerra, la catástrofe climática, los movimientos migratorios masivos y la creciente desigualdad económica. El arte podría parecer un lujo cuando las personas de color mueren a manos de la policía en las calles estadounidenses. Sin embargo, la Bienal de este año rompe con esos mitos.
Okwui Enwezor, de Nigeria, es el primer curador de la Bienal de Venecia nacido en África. Enwezor es ampliamente reconocido por ser responsable de haber traído el arte político de regreso a este festival de 120 años de trayectoria. Enwezor afirma haberse inspirado en parte en la Bienal de 1974, en la que algunas de las exhibiciones estuvieron dedicadas a Chile, en protesta contra el golpe de Estado del general Augusto Pinochet, que contó con el apoyo de Estados Unidos para derrocar al gobierno democráticamente electo de Salvador Allende. Las exhibiciones que trajo Enwezor a esta Bienal incluyen una épica lectura en vivo de “El capital”, de Karl Marx, la obra “Lampedusa”, del artista brasileño Vik Muniz, una embarcación recubierta con la portada del periódico veneciano La nuova Venezia del día después de que 400 inmigrantes se ahogaran frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa en octubre de 2013, y un polémico pabellón de Islandia, cuya obra principal consistió en construir una mezquita en una iglesia que estaba vacía desde hacía 40 años. La ciudad de Venecia clausuró la mezquita haciendo alusión a preocupaciones relativas a seguridad.
Anne Pasternak, directora de la organización Creative Time, dijo: “Los artistas de hoy están haciendo mucho más que proporcionar un espejo. Se están comprometiendo con la ardua labor de lograr un cambio social real”. Pasternak estaba hablando ante nosotros en uno de los principales espacios de la Bienal, el Arsenale. Creative Time, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York que promueve y apoya el arte público y la participación social, convocó a una cumbre de tres días en la Bienal de este año. Cientos de artistas, activistas, académicos y público en general se reunieron en el Teatro alle Tese del siglo XVI que forma parte del Arsenale de Venecia. El Arsenale es un amplio y antiguo complejo amurallado en el que los venecianos construían los buques de guerra que sostuvieron su dominio militar en el Mar Mediterráneo durante siglos. Alrededor del 1500, ya eran capaces de construir un buque de guerra en un día, en lo que se considera como la primera línea de ensamblaje industrial del mundo.
Actualmente, el complejo se destina al arte, al teatro, a la música y al debate público, convirtiendo así las espadas en arados. Entre los expositores de la cumbre se encontraba Mariam Ghani, una artista afgano-estadounidense radicada en Brooklyn, Nueva York, que condujo desde el escenario una conversación por videoconferencia con su padre, Ashraf Ghani, presidente de Afganistán. Con su arte, Ghani se adentra en los oscuros rincones de la política exterior e interior de Estados Unidos. Su trabajo en colaboración “Índice de los Desaparecidos” es un archivo material de las desapariciones que han tenido lugar después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 e incluye detenciones, deportaciones y traslados extrajudiciales de prisioneros.
Sobre el trabajo con el archivo y con otro proyecto relacionado llamado “El efecto Guantánamo”, Ghani explicó: “Notamos que las mismas ideas, políticas y personal circulaban por los distintos centros de detención gestionados por Estados Unidos alrededor del mundo. Por ejemplo, hay agentes penitenciarios y policías estadounidenses que son convocados por la Reserva de la Guardia Nacional y son desplegados como fuerzas de la policía militarizada en Afganistán. Luego, terminan en la prisión de Abu Ghraib o terminan en Bagram. Finalmente, lo que sucede es que las políticas, las técnicas y ahora incluso el equipamiento militar circulan dentro de Estados Unidos, en el ámbito interno. Esta circulación se ha transformado en algo extremadamente visible al haberse destinado el equipamiento militar excedente de las guerras de Irak y Afganistán a departamentos de policía del país, incluso a departamentos de policía de instituciones educativas. Lo hemos observado con extrema claridad en Ferguson, Missouri”.
La cumbre de Creative Time tuvo lugar al tiempo que se conmemoraba con manifestaciones masivas el primer aniversario del asesinato de Michael Brown, cometido por la policía en Ferguson. El movimiento Black Lives Matter ocupó un lugar de relevancia en las presentaciones de la cumbre y estuvo presente en la Bienal de Venecia en general. La escritora Sharifa Rhodes-Pitts habló sobre esto y sobre la muerte por ahogamiento de cientos de inmigrantes africanos que procuran asilo en Europa: “En este momento en que nos enfrentamos al surgimiento del movimiento Black Lives Matter y a la violencia contra la gente negra y de color en Estados Unidos, personas negras mueren de manera terrible también en Europa”. Después de Venecia, Rhodes-Pitts se dirigirá a Lampedusa.
Venecia ha sido durante siglos el cruce de caminos del mundo, una ciudad donde Oriente y Occidente se encuentran y donde el arte florece. La exposición internacional de la Bienal de Venecia de este año, llamada “All the World’s Futures”, en español “Todos los futuros del mundo”, presenta a una creciente comunidad de artistas comprometidos políticamente que no solo reflejan la belleza y la crueldad del mundo, sino que, de hecho, podrían cambiarlo.
http://www.democracynow.org/es/blog/2015/8/14/arte_politica_y_cambio_social_en

© 2015 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

sábado, 11 de julio de 2015

Ciberseguridad, criptografía y los años dorados de la vigilancia

Publicado el 10 de julio de 2015

Ciberseguridad, criptografía y los años dorados de la vigilancia

Amy Goodman y Denis Moynihan
Internet, el sistema nervioso electrónico del planeta, ha cambiado la sociedad humana. Ha transformado profundamente la manera en que vivimos nuestras vidas y ha sido un importante nivelador al permitir que la gente se conecte, publique y comparta a escala mundial. Se puede escribir, comprar y efectuar transacciones bancarias por Internet o también se puede organizar una manifestación que podría derrocar una dictadura. Sin embargo, Internet inaugura una era de intensa vigilancia al exponer nuestras comunicaciones más personales y privadas al ojo fisgón de compañías y gobiernos espías, sin mencionar a los criminales. Una forma de protegernos es mediante la criptografía, que brinda seguridad a nuestros datos y nos permite enviar y almacenar información digital en forma segura, básicamente a través de la codificación de la información. A fin de poder decodificarla, se necesita una clave o contraseña. El hecho de que la gente común pueda acceder a herramientas de criptografía de manera relativamente sencilla ha provocado que el gobierno estadounidense y el británico se propongan tener un acceso especial a todas las comunicaciones. Pretenden tener una llave maestra a la vida digital de todos.
James Comey, director del FBI, compareció ante una comisión del Senado el miércoles 8 de julio junto a la vicefiscal general de Estados Unidos, Sally Quillian Yates. Mientras se desarrollaba la reunión, la fragilidad de nuestras redes quedaba a la vista del mundo entero. La Bolsa de Nueva York permaneció cerrada durante medio día, supuestamente debido a un "problema" informático, United Airlines canceló el despegue de vuelos tras perder acceso a sus sistemas informáticos y el sitio web del periódico The Wall Street Journal estuvo fuera de servicio debido a “dificultades técnicas”. La comisión del Senado recibió el nombre de “Going Dark: Criptografía, tecnología y el equilibrio entre seguridad pública y privacidad”. “Going Dark”, que significa algo así como volverse invisible, es un término utilizado para hacer referencia al cifrado de las comunicaciones. Una declaración conjunta emitida por Yates reconoce que “los ciudadanos tienen derecho a comunicarse entre ellos en privado sin vigilancia no autorizada por parte del gobierno, no solamente porque la Constitución lo exige, sino porque el libre flujo de la información resulta esencial para el florecimiento de la democracia.”
A pesar de la noble afirmación, el director del FBI y otros funcionarios pertenecientes a la llamada comunidad de inteligencia pretenden tener acceso ilimitado a todas las comunicaciones, todo el tiempo. Desean lo que los especialistas en seguridad informática llaman “mecanismos de acceso extraordinario”. Esto significa que todas las herramientas de criptografía deberán tener una "puerta trasera" por la que el FBI, la CIA o quienquiera que posea la autoridad requerida sea capaz de acceder y leer la comunicación, se trate de un correo electrónico, un mensaje de texto, un chat de video o cualquier otro formato. ¿Por qué desean tener ese acceso ilimitado? Según dijeron Comey y Yates, “cuando los cambios tecnológicos limitan la capacidad de los organismos policiales de hacer uso de herramientas investigativas y dar seguimiento a pistas cruciales, puede que no seamos capaces de identificar y detener a terroristas que hacen uso de las redes sociales para reclutar, planear y ejecutar un ataque en nuestro país".
Un conjunto de los más destacados especialistas en computación y seguridad en Internet emitieron esta semana un documento que trata sobre la magnitud del error presente en la solicitud de Comey. Quince especialistas efectuaron aportes al documento publicado por el MIT y titulado "Llaves ocultas debajo de la alfombra de la entrada: Requerir que el gobierno tenga acceso a todos los datos y las comunicaciones significa decretar la inseguridad”.
Bruce Schneier, uno de los autores del documento, es un destacado técnico en seguridad electrónica y autor de “Data y Goliat: Las batallas ocultas para recopilar tus datos y controlar tu mundo". Schneier dijo en el noticiero “Democracy Now!”: “Es extraño que gobiernos de países libres exijan que se debilite la seguridad porque el gobierno podría querer tener acceso a toda la información. Es el tipo de cosas que vemos por parte de Rusia, China y Siria. Pero creo que verlo en países occidentales resulta extraño”.
El director del FBI, Comey, pretende incorporar la presencia de una puerta trasera, un punto débil en la seguridad. Schneier continuó: “Lo que pretende Comey es una criptografía que pueda quebrantarse con una orden judicial. Pero, como tecnólogo, no puedo diseñar una computadora que funcione diferente ante la presencia de un pedazo de papel. Si creo un sistema que pueda quebrantarse, podrá ser quebrantado por cualquiera, no solamente por el FBI. Es por eso que su solicitud de acceso brinda acceso a los criminales, brinda acceso al gobierno chino. Necesitamos la criptografía por seguridad, por muchas más razones que por las que él pretende quebrantarla".
El senador demócrata de Oregon Ron Wyden ha sido uno de los principales críticos del espionaje desarrollado por el gobierno. Wyden cuestionó un artículo publicado en un blog por el director delFBI, Comey: “Tratar de restringir el uso de la criptografía podría generar sospechas en torno a quienes procuran legítimamente comunicaciones seguras, como los periodistas, informantes, abogados y activistas por los derechos humanos. Es hora de dejar de atacar a la tecnología y de empezar a concentrarse en soluciones reales para las amenazas reales que enfrenta nuestro país”, escribió Wyden.
Bruce Schneier resumió: “Nos preocupa la seguridad de nuestros datos y la criptografía es una herramienta valiosa. Debilitarla deliberadamente por orden del FBI o del gobierno británico es en mi opinión un sacrificio de locos. No nos hace más seguros, nos hace correr más riesgos”. En definitiva, es la democracia la que está en riesgo. La libertad de comunicarnos sin que el gobierno nos espíe resulta esencial para el funcionamiento de una sociedad libre y abierta.

© 2015 Amy Goodman http://www.democracynow.org/es/blog/2015/7/10/ciberseguridad_criptografia_y_los_anos_dorados
Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

sábado, 7 de marzo de 2015

Racismo y revolución: de Crispus Attucks a Michael Brown

Democracy Now!Servicio diario de noticias presentado por Amy Goodman y Juan González, transmitido en más de 1200 emisoras de radio y TV en todo el mundo
La Columna de Amy Goodman
Publicado 6/3/2015
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Publicado el 6 de marzo de 2015
Amy Goodman, con la colaboración de Denis Moynihan
El cinco de marzo se conmemora un aniversario importante en Estados Unidos, pero que a menudo pasa desapercibido. Un día de invierno de hace 245 años, en 1770, una multitud enfurecida se reunió en las calles de Boston, en ese entonces la capital de la Provincia de la Bahía de Massachusetts. La gente estaba enardecida por los abusivos impuestos fijados por el Parlamento británico. Para aquietar la furia de la población, los británicos enviaron tropas que reprimieron violentamente a los disconformes. La gente ya había soportado demasiado y, en ese gélido día, la noticia de que un oficial británico había golpeado a un joven con la culata de su rifle corrió rápidamente. Más tarde, cientos de bostonianos se congregaron y abuchearon al pequeño grupo de soldados británicos, que se encontraban formados y con sus mosquetes cargados. Los soldados dispararon a la multitud, matando instantáneamente a Crispus Attucks y a dos personas más. Attucks tenía ascendencia africana y nativo-americana, y se considera la primera muerte de la Revolución Estadounidense. Fue el asesinato indiscriminado de un hombre de color, por parte de agentes armados del Estado, lo que inició la revolución. Y esto nos lleva a Ferguson, Missouri.
El miércoles, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, abrió su conferencia de prensa con las siguientes palabras: “Han pasado casi siete meses desde la muerte a balazos del joven de 18 años de edad Michael Brown en Ferguson, Missouri. Ese trágico incidente provocó manifestaciones generalizadas y despertó emociones realmente fuertes en la población del área de Ferguson y del resto del país”. El objetivo de la conferencia era detallar los resultados de dos investigaciones del Departamento de Justicia sobre el asesinato del joven afroestadounidense desarmado por parte del oficial de la policía de Ferguson Darren Wilson. “Los hechos no justifican que se presenten cargos penales contra el oficial Darren Wilson en este caso. La muerte de Michael Brown, si bien fue una tragedia, no implicó una conducta punible por parte del oficial Wilson”. Con esas palabras, el fiscal general saliente enterró toda posibilidad de que se lleve a cabo el juicio penal procurado por las muchas personas que quieren justicia para Michael Brown. Pero la muerte de Brown continúa provocando ondas expansivas, tanto en su comunidad como más allá.
Es importante destacar que el fiscal general Holder pasó a enumerar luego los resultados del segundo estudio, más amplio, titulado “Investigación sobre el Departamento de Policía de Ferguson”. “Las autoridades locales han abordado de forma sistemática la aplicación de la ley no como un medio para la seguridad pública, sino como una fuente de ganancias. [Ferguson es] una comunidad en donde se reveló que las prácticas tanto de la policía como de los tribunales municipales perjudican de forma desproporcionada a los residentes afroestadounidenses. Una comunidad en donde estos perjuicios parecen surgir, al menos en parte, de una discriminación racial, implícita y explícita”. Ferguson es uno de los casi 90 municipios del condado de Saint Louis, en el área suburbana de la ciudad de Saint Louis. Ferguson, como muchas otras ciudades de la región, genera una parte importante del presupuesto anual municipal a partir del cobro de una cantidad sin precedentes de multas por infracciones menores que imponen a la población.
El fiscal general Holder dijo en su conferencia de prensa: “Una vez que el sistema se organizó en función de maximizar los ingresos, a través de la imposición de multas y el cumplimiento del pago de las multas, la ciudad comenzó a utilizar a la policía para servir esencialmente como una agencia de cobro del Tribunal Municipal en lugar de ser una entidad del orden público, centrada principalmente en el mantenimiento y la promoción de la seguridad pública. Entre octubre de 2012 y octubre de 2014 a pesar de representar sólo el 67% de la población, los afroestadounidenses representaron un poco más del 85% de todas las detenciones de tránsito efectuadas por el Departamento de Policía de Ferguson. Entre octubre de 2012 y julio de 2014, 35 personas afroestadounidenses y ninguna persona blanca recibieron cinco o más citaciones por infracciones menores al mismo tiempo. En el mismo período, los afroestadounidenses representaron el 85% de los cargos totales presentados por el Departamento de Policía de Ferguson. Los afroestadounidenses conforman más del 90% de los acusados por una muy discrecional infracción descrita como, y cito, 'Forma de caminar en la calle'. Forma de caminar en la calle”.
Michael-John Voss, abogado administrador de ArchCity Defenders, representa a muchos de los acosados por estas prácticas policiales. Voss me dijo: “Lo que tenemos en Saint Louis, en los municipios del condado de Saint Louis, son modernas cárceles de deudores. Las personas afroestadounidenses son abordadas en forma desproporcionada por la policía en estos municipios y también reciben mayores abusos debido a su incapacidad financiera para pagar ciertas multas y costos relacionados con esas detenciones por cuestiones de tránsito, esas violaciones de tránsito. Entonces lo que pasa es que una persona es forzada a pagar una enorme cantidad de dinero por el cargo que enfrenta y, si no puede pagar, no se realizan investigaciones respecto a su capacidad de pago; se emite una orden de arresto y luego es encarcelada. A veces es por días o incluso semanas”. Las multas se acumulan generando un círculo vicioso, dejando a las víctimas afroestadounidenses, en su mayoría en nivel de pobreza, atrapadas por las deudas.
El informe de cien páginas del Departamento de Justicia incluye numerosos y alarmantes casos de conducta racista por parte de la policía de Ferguson, desde el uso de la palabra despectiva “nigger” durante los arrestos violentos hasta mensajes de correo electrónico con comentarios sobre el presidente Barack Obama y la primera dama Michelle Obama. En un correo electrónico se representa al presidente como un “chimpancé”; otro predice que no va a durar como presidente porque “no hay negro que mantenga un trabajo estable durante cuatro años”. Otros intercambios de correo electrónico revelaron hasta qué punto los ingresos por las infracciones fueron procurados activamente por el gobierno de la ciudad. En un correo electrónico, el jefe de policía de Ferguson, Tom Jackson, se jacta de que “de los informes de ingresos de los 80 tribunales municipales del Condado de Saint Louis, solo ocho, entre ellos Ferguson, recolectan más de un millón de dólares”.
Eric Holder, en la que podría haber sido su última conferencia de prensa antes de dejar el cargo (lo que depende del momento en que la mayoría republicana en el Senado apruebe la designación de quien fue propuesta para sucederlo, Loretta Lynch, que de ser confirmada sería la primera mujer afroestadounidense en ocupar el cargo de fiscal general), anunció que Ferguson y los municipios circundantes quedarán bajo supervisión federal. Tendrán que cambiar, o el Departamento de Justicia los va a demandar para forzar el cambio.
En una entrevista para Democracy Now, Michelle Alexander, profesora de Derecho de la Universidad Estatal de Ohio, autora de “The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness” (En español: “El Nuevo Jim Crow: el encarcelamiento masivo en la era de ceguera al color de la piel”), afirmó: “Creo que es común hoy en día que la gente diga, sobre todo en el día de Martin Luther King, que hemos avanzado mucho pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Creo que los acontecimientos de los últimos meses, así como las sorprendentes tasas de encarcelamiento y la existencia de este estatus de segunda clase permanente que sufren millones de personas demuestran que no estamos en el camino correcto. Es por eso que digo una y otra vez, que no se trata de hacer pequeñas reformas y seguir un plan en la misma dirección. No. Se trata de tener el coraje de replantearnos dónde estamos parados como sociedad, de tener en cuenta tanto nuestra historia como nuestro presente racial, y construir un amplio movimiento arraigado en la conciencia de la dignidad y la humanidad de todos nosotros. No importa quiénes somos, de dónde venimos o lo que podamos haber hecho”.
De Crispus Attucks a Michael Brown, 245 años después, hay dos cosas que siguen claras: que nunca se sabe qué puede incitar una revolución y que las vidas afroestadounidenses importan.

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© 2012 Amy Goodman
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español.
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