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domingo, 13 de mayo de 2018

Opinión: Diálogo en tiempos de discordia

EL MUNDO

Opinión: Diálogo en tiempos de discordia

Aunque es casi inevitable que Alemania y Rusia vuelvan a acercarse, el ministro germano de Exteriores, Heiko Mass, no ha rehuido los temas espinosos en su visita a Moscú, comenta Christian Trippe.
    
Außenminister Maas in Russland (Getty Images/AFP/Y. Kadobnov)
El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas (izq.), y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
Sin proponérselo, la Casa Blanca elevó el valor político de Rusia. Ese fue uno de los muchos efectos secundarios de la rescisión del acuerdo nuclear con Irán por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Para el Kremlin es importante que el pacto en cuestión siga en pie y ahora, de pronto, cuenta con el apoyo de Europa Occidental. En París, Berlín y Londres tienen claro cuán estrecha es la conexión Moscú-Teherán: los rusos y los iraníes son aliados; ellos luchan en Siria por alcanzar el mismo objetivo. Pero lo que antes era mal visto por Francia, Alemania y Gran Bretaña se ha convertido para Msocú en una ventaja. La política autista de Trump sólo puede ser enfrentada si los mulás no imponen su voluntad en Irán. Y es ante todo Rusia la que tiene capacidad para influir sobre los persas de línea dura. En otras palabras: el diplomático moscovita de mayor rango, Serguéi Lavrov, ha ganado más poder de negociación.
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Christian F. Trippe, comentarista de Deutsche Welle.
¿Es Rusia un poder hostil?
El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, estaba consciente de estos movimientos tectónicos internacionales cuando voló a Moscú este jueves (10.5.2018). Pero ese no era el único lastre eb su equipaje. Maas había asumido, de cara al Kremlin, una postura distinta de la exhibida por sus dos predecesores; ambos socialdemócratas –como Maas– y percibidos por Vladimir Putin como "amigos de Rusia”. En una entrevista, Maas dijo sin ambages que Moscú actuaba "con cada vez más hostilidad”. Eso llevó a que lo reprendieran en Alemania, sobre todo en el seno de su partido, el SPD. Muchos socialdemócratas alemanes parecen creer que la única manera de rescatar el legado de la política oriental de Willy Brandt es mostrando comprensión por las ambiciones neoimperialistas de Putin y tolerancia hacia el curso autoritario del Kremlin. Esta posición del SPD está dando pie a sucesos muy extraños.
Cercanía ostentosa
En este instante, el otrora canciller Gerhard Schröder está al servicio del gigante energético estatal ruso Gazprom y muestra sin inhibiciones su amistad con Putin. A principios de esta semana, cuando Putin volvió a juramentarse como presidente de Rusia, Schröder estaba en primera fila, flanqueado por Cirilo, patriarca de la iglesia ortodoxa rusa, y el primer ministro, Dmitri Medvédev. Más cercanía al poder, imposible. El ministro Maas, en cambio, toma distancia. El segmento de la opinión pública alemana que simpatiza con el Kremlin –que no sólo está conformado por socialdemócratas, por cierto– le exigió a Maas que restableciera el diálogo con Rusia a toda costa. Pero Maas respondió que él deseaba sostener un "diálogo verdadero y no conversar por conversar”.
La lista de pecados
La anexión de la península ucraniana de Crimea por parte de Rusia, el respaldo militar ofrecido a los separatistas pro-rusos en Ucrania Oriental, los ciberataques contra instituciones alemanas, la falta de voluntad política para aclarar el envenenamiento de Skripal, el apoyo militar al dictador de Damasco en la guerra civil siria y el bloqueo de resoluciones para Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU… El ministro alemán de Exteriores enumeró los pecados rusos públicamente y en Moscú. Y aun así, aun después de dejar a la vista cuán distanciados están Berlín y Moscú políticamente, Maas consiguió poner movimiento en las relaciones bilaterales. Durante su visita se habló de proyectos binacionales como la cooperación académica y la asistencia de los veteranos de guerra, entre otros temas relacionados con la seguridad nacional de ambos países.
Esto no es un nuevo inicio que le robe el aliento al mundo, sino un tanteo sobrio de los ánimos. Esta aproximación cuidadosa también habría sido posible si Trump no hubiera rescindido el acuerdo nuclear con Irán. Pero es precisamente la movida unilateral de Washington la que convierte estos pequeños pasos de Alemania y Rusia en acontecimientos significativos.
Christian F. Trippe (ERC/ERS)

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miércoles, 28 de marzo de 2018

Quiénes son los aliados de Putin en Alemania?

EUROPA

¿Quiénes son los aliados de Putin en Alemania?

Aunque el Gobierno alemán mira claramente hacia Occidente, Alemania a menudo ejerce de mediador con Rusia. Los intereses comerciales también alimentan sus estrechas relaciones. DW muestra a los amigos alemanes de Rusia.
Hannover Messe 2005 | Wladimir Putin & Gerhard Schröder fahren Traktor (picture-alliance/dpa/R. Jensen)
El excanciller Schröder
Aunque no es el único rusófilo en Alemania, el hombre que gobernó desde 1998 hasta 2005 es un ejemplo particularmente destacado y revelador de cómo los políticos pueden llegar a pertenecer a la órbita de Moscú. Gerhard Schröder y el presidente ruso, Vladimir Putin, han mantenido una de las amistades masculinas más llamativas de los últimos 20 años de la política europea. Pasaron juntos una Navidad en Moscú, disfrutaron del balneario de Sochi y depositaron una corona de flores en la tumba del filósofo alemán Immanuel Kant en Kaliningrado. Putin habla perfectamente alemán gracias, en parte, a su estancia en Dresde como agente de la KGB desde 1985 hasta 1990.
Dicha amistad también se refleja en lo económico. Después de perder las elecciones en 2005 contra Angela Merkel, Schröder comenzó a trabajar para el consorcio Nord Stream, una filial del gigante energético ruso Gazprom, que dirige un gasoducto entre Rusia y Alemania en el Mar Báltico. Fue el primero de muchos puestos lucrativos que Schröder ha desempeñado para los consorcios rusos, lo que le valió el título de "el oligarca más importante de Putin" según el diario Wall Street Journal.
Otros líderes políticos
El trascurso de la carrera de Schröder es inusual, pero no único. Matthias Platzeck, expresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y presidente de Brandeburgo, es también un buen ejemplo. Después de retirarse de la política por razones de salud en 2013, Platzeck se convirtió en el director del Foro Germano-Ruso. El objetivo explícito del foro es mejorar las relaciones entre los dos países. El diario alemán Bild acusó a Platzeck de ejercer presión, remunerada o no, para el Kremlin. Este hombre, de 62 años, ha criticado las sanciones alemanas contra Rusia y, en una ocasión, incluso dijo que la anexión rusa de Crimea desde Ucrania debería ser "regulada ex post facto por el derecho internacional".
La Izquierda y el ala izquierda del SPD
Entre los partidos políticos, Rusia tiene un aliado fiable en La Izquierda, el sucesor del antiguo Partido de la Unidad Socialista (SED) en la RDA. Este defiende con regularidad a Rusia en cuestiones como las sanciones en respuesta a Crimea, la guerra civil en Siria y la expulsión de diplomáticos rusos a raíz de los envenenamientos de Skripal. Por ejemplo, el pasado 28 de marzo de 2018, el portavoz de seguridad del partido, Matthias Höhn, pidió el fin de la "paranoia hacia Rusia", una típica declaración de La Izquierda.
El partido La Izquierda forma parte de la oposición y, por lo tanto, su influencia en la política es limitada. Pero los miembros del ala izquierda de los socialdemócratas, los socios de menor antigüedad de la coalición gobernante, comparten algunos de estos puntos de vista. El vicepresidente del grupo parlamentario del SPD, Rolf Mützenich, por ejemplo, también criticó la expulsión de los diplomáticos rusos, tachándola de prematura. Por el contrario, Los Verdes son acérrimos detractores de la Rusia de Putin.
Matthias Platzeck (izqda.) y Alexander Rahr.
El expolítico Matthias Platzeck (izqda.) y el historiador Alexander Rahr son claros aliados de Rusia.
Alternativa para Alemania (AfD)
Los conservadores de Angela Merkel tienden a adoptar una postura estricta hacia Rusia, pero el Kremlin tiene sus aliados en la AfD. En febrero de 2018, una delegación del partido visitó Crimea y pidió el fin de las sanciones contra Rusia. El vicepresidente del grupo parlamentario de la AfD, Leif-Erik Holm, también pidió al Gobierno alemán que refuerce su apoyo al segundo gasoducto previsto por Nord Stream.
En el período previo a las elecciones de 2017 en Alemania, se temía que Rusia pudiera interferir en las votaciones a favor de la AfD, como supuestamente lo hizo el año anterior para Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero no ha habido evidencia de manipulación masiva por parte de Rusia.
Las organizaciones que hacen lobby
Alemania tradicionalmente tenía dos grupos poderosos que abogaban por los lazos comerciales entre Rusia y Alemania, pero la pareja se fusionó el 23 de marzo de 2018 en un gigantesco lobby con un largo y pegadizo nombre: "Comité Oriental. Asociación Europea del Este de la Economía Alemana”.
Alemania y Rusia generan unos 41 mil millones de euros a través de negocios entre ambos países. Su comercio aumentó casi una cuarta parte en 2017. El Comité del Este, que abarca más de 400 empresas alemanas y cinco grandes asociaciones comerciales, presume de que para Alemania, Europa del Este es un mercado de exportación más importante que Estados Unidos y China.
Otros grupos de lobby importantes son la Cámara de Comercio Exterior Alemana (AHK) y el Foro Germano-Ruso.
Wladimir Putin Besuch auf der Krim (picture-alliance/dpa/Tass/M. Metzel)
Vladimi Putin en Crimea. El partido populista de derecha alemán AfD sugiere que Alemania debe reconocer la anexión de Crimea.
¿Expertos convertidos en voceros de Rusia?
Por último, pero no menos importante, hay destacados periodistas y académicos que han sido acusados de abandonar su objetividad para actuar como defensores de la Rusia de Putin. Gabriele Krone-Schmalz, por ejemplo, pasó de dirigir la oficina de la televisión pública alemana ARD en Moscú a escribir libros con títulos como: Entender Rusia: la batalla por Ucrania y la arrogancia de Occidente, donde argumentaba que la intervención militar de Rusia en Crimea fue meramente defensiva.
Mientras tanto, el historiador Alexander Rahr dejó think tank berlinés Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, para convertirse en cabildero remunerado de la compañía de petróleo y gas Wintershall, una filial de BASF relacionada con Gazprom. Desde 2015 es asesor de Gazprom para asuntos de la UE en Bruselas.
Autor: Jefferson Chase (RMR/MS)
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