Mostrando las entradas con la etiqueta Alan García. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alan García. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de abril de 2019

Alan García justifico su suicidio en una carta que dejó

SUICIDIOS
Alan García justifico su suicidio en una carta que dejó
Dijo que se dio un disparo “para no sufrir injusticias”
EFE - PERÚ 19 / 04 / 2019, 07:30 PM

$!Alan García justifico su suicidio en una carta que dejó
Los restos del exgobernantes serán cremados 
El expresidente peruano Alan García dejó una carta antes de suicidarse este miércoles, en la que afirmó que no tenía que sufrir “la injusticia” de ser detenido por presuntos actos de corrupción y que cumplió con su misión como político y gobernante de su país.
“He visto a otros desfilar esposados, guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene porqué sufrir esas injusticias y circos, por eso le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones, a mis compañeros una señal de orgullo y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios, porque ya cumplí la misión que me impuse”, señaló la misiva leída por su hija Luciana García Nores.
En su carta, que se conoció poco antes de que el féretro con los restos de García sea conducido al cementerio privado de Lima donde serán cremados, el exgobernante también afirmó que cumplió con la misión de llevar dos veces al poder al histórico Partido Aprista Peruano (PAP), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre.
Tras el responso que cerró el velorio, que se realizó desde el atardecer del miércoles en la “Casa del Pueblo”, la sede central del PAP, Luciana García afirmó que su padre “no dejó dicho cómo quería” que lo despidieran, pero consideró que sería en ese lugar “con todos sus compañeros”.
Agregó que él fue “con todos y cada uno de sus hijos el hombre más cariñoso, engreidor, dulce y alegre” y que, al leer su carta de despedida, lo hacía con la “esperanza de que sus sinceras palabras ayuden a sanar nuestros corazones”.
En su carta, García, quien gobernó Perú en los períodos 1985-1990 y 2006-2011, señaló que creía que “conducir al aprismo al gobierno en dos ocasiones” fue “la misión” de su existencia y que por ese motivo sus adversarios “optaron por la estrategia” de denunciarlo durante más de 30 años, pero “jamás encontraron nada”.
“En este tiempo de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar o vejar y no para encontrar verdades”, enfatizó.
“Por muchos años me situé por sobre los insultos, me defendí y el homenaje de mis enemigos fue argumentar que Alan García era suficientemente inteligente como para que ellos no pudieran probar sus calumnias”, agregó.
Aseguró, en ese sentido, que “no hubo ni habrá cuentas, ni sobornos, ni riqueza, la historia tiene más valor que cualquier riqueza material”.
Quebrar mi orgullo
“Nunca podría haber precio suficiente para quebrar mi orgullo de aprista y de peruano, por eso repetí otros se venden, yo no”, señaló.
García también escribió que cumplió su deber “en la política y en las obras hechas en favor del pueblo, alcanzadas las metas que otros países o gobiernos no han logrado”.
“No tengo porqué aceptar vejámenes”, remarcó antes de pedir “que Dios, al que voy con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes”.
Miles de personas, entre ellos políticos y autoridades, velaron los restos de García, que tenía 69 años al momento de suicidarse, en el local del partido en el que su familia prefirió tener una ceremonia sin honras oficiales y se escucharon lemas contra el Gobierno de Martín Vizcarra y la prensa de investigación.
Después de la lectura de la carta, el hijo menor de García, Federico Danton, de 14 años, firmó sobre el féretro de su padre el documento que lo inscribió como militante del Partido Aprista.
Tras eso, el ataúd con el cuerpo del exmandatario inició un paseo fúnebre por calles del centro histórico de Lima, acompañado por una multitud, antes de ser conducido al cementerio donde será cremado en la intimidad familiar.
Alan García, nacido en Lima el 23 de mayo de 1949, murió el miércoles después de dispararse un tiro en la cabeza cuando un fiscal y la policía llegaron a su casa a detenerlo a raíz de las investigaciones por presuntos sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.
$!Gaurdia de honor
Gaurdia de honor ( 
https://www.diariolibre.com/actualidad/internacional/alan-garcia-justifico-su-suicidio-en-una-carta-que-dejo-EP12591151
NOTICIAS RELACIONADAS

Alan García | por MARIO VARGAS LLOSA

PIEDRA DE TOQUE TRIBUNA 

Alan García

Era más inteligente que el promedio de quienes se dedican a hacer política en Perú, con bastantes lecturas, y un orador fuera de lo común. Ha tenido un gran protagonismo público en los últimos treinta años



Alan García

Lo conocí durante la campaña electoral de 1985, por Manuel Checa Solari, un amigo común que se había empeñado en presentarnos y que nos dejó solos toda la noche. Era inteligente y simpático, pero algo en él me alarmó y al día siguiente fui a la televisión a decir que no votaría por Alan García sino por Luis Bedoya Reyes. No era rencoroso pues, elegido presidente, me ofreció la embajada en España, que no acepté.
Su primer Gobierno (1985-1990) fue un desastre económico y la inflación llegó a 7.000%. Intentó nacionalizar los bancos, las compañías de seguros y todas las instituciones financieras, una medida que no sólo habría acabado de arruinar al Perú sino eternizado en el poder a su partido, el APRA, pero lo impedimos en una gran movilización popular hostil a la medida, que lo obligó a dar marcha atrás. Su apoyo fue decisivo para que ganara la próxima elección presidencial, en 1990, Alberto Fujimori, quien, dos años después, dio un golpe de Estado. Alan García tuvo que exiliarse. Su siguiente Gobierno (2006-2011) fue mucho mejor que el primero, aunque, por desgracia, estropeado por la corrupción, sobre todo asociada a la empresa brasileña de Odebrecht que ganó licitaciones de obras públicas muy importantes corrompiendo a altos funcionarios gubernamentales. La fiscalía lo estaba investigando a él mismo sobre este asunto y había decretado su detención preliminar de diez días, cuando decidió suicidarse. Algún tiempo antes había intentado pedir asilo en Uruguay, alegando que era víctima de una persecución injusta, pero el Gobierno uruguayo desestimó su pedido por considerar —con toda justicia— que en el Perú actual el poder judicial es independiente del Gobierno y nadie es acosado por sus ideas y convicciones políticas.



Durante su segundo Gobierno lo vi varias veces. La primera, cuando el fujimorismo quiso impedir que se abriera el Lugar de la Memoria, en el que se daría cuenta de sus muchos crímenes políticos con el pretexto de la lucha antiterrorista, y, a su pedido, acepté presidir la comisión que puso en marcha ese proyecto que es ahora —felizmente— una realidad. Cuando el Nobel de Literatura, me llamó para felicitarme y me dio una cena en Palacio de Gobierno, en la que quiso animarme para que fuera candidato a la presidencia. “Creí que nos habíamos amistado”, le bromeé. Me parece que lo vi una última vez en una obra en la que yo actuaba, Las mil noches y una noche.
Pero he seguido de muy cerca toda su trayectoria política y el protagonismo que ha tenido en los últimos treinta años de la vida pública del Perú. Era más inteligente que el promedio de quienes en mi país se dedican a hacer política, con bastantes lecturas, y un orador fuera de lo común. Alguna vez le oí decir que era lamentable que la Academia de la Lengua sólo incorporara escritores, cerrando la puerta a los “oradores”, que, a su juicio, no eran menos originales y creadores que aquellos (me imagino que lo decía en serio).


La fiscalía lo estaba investigando por una concesión a Odebrecht, cuando decidió suicidarse

Cuando asumió la jefatura del partido que fundó Haya de la Torre, el APRA estaba dividida y, probablemente, en un proceso largo de extinción. Él la resucitó, la volvió muy popular y la llevó al poder, algo que nunca consiguió Haya, su maestro y modelo. Y uno de sus mejores méritos fue el haber aprendido la lección de su desastroso primer Gobierno, en el que sus planes intervencionistas y nacionalizadores destruyeron la economía y empobrecieron al país mucho más de lo que estaba.
Advirtió que el estatismo y el colectivismo eran absolutamente incompatibles con el desarrollo económico de un país y, en su segundo mandato, alentó las inversiones extranjeras, la empresa privada, la economía de mercado. Si, al mismo tiempo, hubiera combatido con la misma energía la corrupción, habría hecho una magnífica gestión. Pero en este campo, en vez de progresar, retrocedimos, aunque sin duda no al extremo vertiginoso de los robos y pillerías de Fujimori y Montesinos que, me parece, sentaron un tope inalcanzable para los gobiernos corruptos de América Latina.
¿Fue un político honesto, comparable a un José Luis Bustamante y Rivero o a Fernando Belaúnde Terry, dos presidentes que salieron de Palacio de Gobierno más pobres de lo que entraron? Yo creo sinceramente que no. Lo digo con tristeza porque, pese a que fuimos adversarios, no hay duda que había en él rasgos excepcionales como su carisma y energía a prueba de fuego. Pero mucho me temo que participaba de esa falta de escrúpulos, de esa tolerancia con los abusos y excesos tan extendidos entre los dirigentes políticos de América Latina que llegan al poder y se sienten autorizados a disponer de los bienes públicos como si fueran suyos, o, lo que es mucho peor, a hacer negocios privados aunque con ello violenten las leyes y traicionen la confianza depositada en ellos por los electores.


En su segundo mandato, alentó las inversiones extranjeras, la empresa privada, el mercado

¿No es verdaderamente escandaloso, una vergüenza sin excusas, que los últimos cinco presidentes del Perú estén investigados por supuestos robos, coimas y negociados, cometidos durante el ejercicio de su mandato? Esta tradición viene de lejos y es uno de los mayores obstáculos para que la democracia funcione en América Latina y los latinoamericanos crean que las instituciones están allí para servirlos y no para que los altos funcionarios se llenen los bolsillos saqueándolas.
El pistoletazo con el que Alan García se voló los sesos pudiera querer decir que se sentía injustamente asediado por la justicia, pero, también, que quería que aquel estruendo y la sangre derramada corrigieran un pasado que lo atormentaba y que volvía para tomarle cuentas. Los indicios, por lo demás, son sumamente inquietantes: las cuentas abiertas en Andorra por sus colaboradores más cercanos, los millones de dólares entregados por Odebrecht al que fue secretario general de la Presidencia, ahora detenido, y a otro allegado muy próximo, sus propios niveles de vida tan por encima de quien declaró, al prestar juramento sobre sus bienes al acceder a la primera presidencia: “Mi patrimonio es este reloj”.
En el Perú, desde hace algún tiempo, hay un grupo de jueces y fiscales que ha sorprendido a todo el mundo por el coraje con el que han venido actuando para combatir la corrupción, sin dejarse amedrentar por la hostilidad desatada contra ellos desde la misma esfera del poder al que se enfrentan, investigando, sacando a la luz a los culpables, denunciando los malos manejos de los poderosos. Y, afortunadamente, pese al silencio cobarde de tantos medios de información, hay también un puñado de periodistas que sostienen la labor de aquellos funcionarios heroicos. Este es un proceso que no puede ni debe detenerse porque de él depende que el país salga por fin del subdesarrollo y se fortalezcan las bases de la cultura democrática, para la cual la existencia de un poder judicial independiente y honesto es esencial. Sería trágico que en la comprensible emoción que ha causado el suicidio de Alan García, la labor de aquellos jueces y fiscales se viera interrumpida o saboteada, y los contados periodistas que los apoyan fueran silenciados.
https://elpais.com/elpais/2019/04/18/opinion/1555606212_999273.html
NOTICIAS RELACIONADAS

Rafael Vela: “No nos enfrentamos solo al poder del dinero, sino también a la clase política peruana”

Confirman detención para exfuncionarios de Alan García por el caso Odebrecht

Confirman detención para exfuncionarios de Alan García por el caso Odebrecht
Internacionales Por EFE martes 23 de abril, 2019
 Alan García, espresidentende de Perú, fallecido. LIMA .- La Primera Sala Penal de Apelaciones confirmó este martes la detención preliminar, por diez días, contra los exfuncionarios del segundo Gobierno de Alan García (2006-2011) investigados por presunta corrupción en el caso Odebrecht en Perú.
La detención preliminar se confirmó para el exsecretario de la Presidencia, Luis Nava Guiver; el exvicepresidente de la petrolera estatal Petro Perú, Miguel Atala, y el exfuncionario Oswaldo Plasencia, entre otros
De esta forma, la sala rechazó la apelación presentada por los excolaboradores de García, entre los cuales se incluye a los hijos de Nava y Atala, así como a los exfuncionarios Jorge Menacho y Raúl Torres.
La detención preliminar se ejecutó el pasado miércoles 17 de abril e incluía al exmandatario Alan García, por presunto lavado de activos, pero el líder del partido Aprista se suicidó en su casa, minutos después de que el fiscal a cargo llegó a notificarlo de esta medida.
La Primera Sala Penal de Apelaciones del Sistema Especializado en Delitos de Crimen Organizado y Corrupción concluyó que existen razones plausibles para considerar que todos cometieron los delitos atribuidos, así como la posibilidad de fuga y obstrucción a la justicia, según informó el Poder Judicial a través de Twitter.
Durante la audiencia del lunes, el fiscal Hernán Mendoza sostuvo que los implicados integraban una presunta organización criminal liderada en el nivel político por Alan García y el exministro Enrique Cornejo, quien también está detenido.
A Nava se le imputa la presunta comisión de los delitos de lavado de activos y colusión, pues ha sido acusado de recibir junto a su hijo, en cuentas secretas, más de 4 millones de dólares de dinero ilícito entregado por Odebrecht.
La Fiscalía también pidió que se confirme la detención preliminar dictada contra Atala y su hijo, ya que ambos fueron apoderados de la empresa Ammarin Investmen, creada en Panamá y que recibió 1,3 millones de Odebrecht.
Según medios locales, la investigación fiscal de este caso señala que Atala fue testaferro de Nava, un personaje estrechamente ligado a García, lo que llevó a presumir que el exgobernante podía ser el destinatario final del dinero ilícito.
El martes pasado, un día antes de suicidarse, García afirmó que era una “especulación” que lo vinculen con los presuntos sobornos que recibió Nava ya que, según dijo, no se le mencionaba en ningún documento ni en ninguna evidencia.
Sin embargo, la semana pasada un juez peruano también ordenó la detención preliminar del expresidente, pero este se disparó con un arma de fuego en la cabeza antes de ser detenido por la Policía.
Las investigaciones contra García y sus exfuncionarios están vinculadas a los presuntos sobornos entregados por Odebrecht para adjudicarse la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima y dos tramos de la carretera Interoceánica sur.
https://elnuevodiario.com.do/confirman-detencion-para-exfuncionarios-de-alan-garcia-por-el-caso-odebrecht/

martes, 11 de diciembre de 2018

Fiscalía de Perú abrió más de 40 investigaciones con información de Odebrecht

Fiscalía de Perú abrió más de 40 investigaciones con información de Odebrecht

El fiscal coordinador del equipo especial del caso Lava Jato en Perú, Rafael Vela, declaró al periódico que el reciente acuerdo de colaboración y pago de reparación civil con Odebrecht tuvo en cuenta "toda la información que ha venido entregando" la constructora.
Efe - 10 de diciembre de 2018 - 1:00 pm 

Lima, 10 dic (EFE).- La información entregada por la brasileña Odebrecht a la Fiscalía de Perú ha permitido abrir más de 40 investigaciones sobre presuntos actos de corrupción en las obras que hizo en el país en los últimos años, que incluyen como implicados a varios expresidentes, según declaraciones publicadas hoy por el diario El Comercio.
El fiscal coordinador del equipo especial del caso Lava Jato en Perú, Rafael Vela, declaró al periódico que el reciente acuerdo de colaboración y pago de reparación civil con Odebrecht tuvo en cuenta “toda la información que ha venido entregando” la constructora.
“Se han abierto más de 40 investigaciones con lo que ha dado la empresa. Eso también se tiene que sopesar, se tiene que valorar dentro de un acuerdo de esta naturaleza”, agregó Vela.
Uno de los principales puntos del acuerdo es que la empresa tiene “la obligación de seguir colaborando, declarando y entregando pruebas documentales de acuerdo a las exigencias de la Fiscalía”, señaló el fiscal coordinador.
Asimismo, el exdirector de Odebrecht en Perú Jorge Barata será interrogado nuevamente por el equipo de fiscales entre el 15 y 18 de enero sobre el caso de la Línea 1 del Metro de Lima, obra adjudicada e iniciada en el segundo Gobierno del expresidente Alan García (2006-2011), entre otras investigaciones en curso.
Además de García, el equipo fiscal investiga al exmandatario Alejandro Toledo (2001-2006), Ollanta Humala (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018).
Vela aseguró que Barata estará testificando en los juicios que se abrirán contra los exmandatarios porque “esa es la obligación asumida en el convenio”.
“La declaración de Barata en el juicio puede ser en Lima o cualquier otro mecanismo técnico que la ley prevea”, explicó.
Barata declaró haber recibido el pedido de Toledo de un aporte de 20 millones de dólares, así como de haber entregado dos millones de dólares para la campaña de Humala y de un millón para la de Keiko Fujimori, excandidata presidencial del partido Fuerza Popular.
El fiscal Vela dijo que el acuerdo con Odebrecht “es un reconocimiento de culpabilidad” y una obligación de pago de reparación civil.
Asimismo, declaró que el expresidente García está “obstruyendo la labor de la justicia” al manifestar que ha infiltrado el equipo de fiscales y que conocía que había una orden de detención preventiva en su contra, razón por la cual pidió asilo a Uruguay, que fue finalmente negado.
De igual forma, Vela aseguró que la ley de financiamiento de partidos aprobada por la mayoría fujimorista en el Congreso es una “intromisión a las investigaciones en curso” y pasible de ser “interpretada como una conducta incluso hasta obstruccionista”, por parte de los grupos políticos que tienen un cuestionamiento a nivel judicial.
Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, cumple una prisión preventiva por 36 meses mientras ella y su partido son investigados bajo de ley de organizaciones criminales por el presunto delito de lavado de activos.EFE
https://acento.com.do/2018/actualidad/8632351-fiscalia-peru-abrio-mas-40-investigaciones-informacion-odebrecht/

martes, 4 de diciembre de 2018

Alan García, el hábil expresidente de Perú, vive sus horas más difíciles

4 de diciembre de 2018
Alan García, el hábil expresidente de Perú, vive sus horas más difíciles
AFP/Archivos / LUKA GONZALESEl dos veces presidente de Perú Alan García (1985-1990 y 2006-2011) habla con periodistas en Lima, el 16 de febrero de 2017
A sus 69 años, el dos veces presidente Alan García, uno de los políticos más hábiles de Perú, vive sus horas más difíciles tras fracasar en su intento de conseguir asilo en Uruguay para eludir una investigación de la fiscalía por supuesta corrupción.
Después de 16 días en la embajada uruguaya, donde se refugió alegando sufrir "persecución política", ahora tiene impedimento judicial para salir del país por 18 meses mientras enfrenta investigaciones de la fiscalía por una licitación ganada por la cuestionada empresa brasileña Odebrecht en su segundo mandato (2006-2011).
También será investigado por un cuestionado pago de Obebrecht por dictar una conferencia en Sao Paulo y por un contrato de concesión de una terminal del puerto del Callao a una compañía holandesa.
AFP/Archivos / Paola FLORESEl expresidente peruano Alan García durante la inauguración del "Cristo del Pacífico", en Lima, el 24 de junio de 2011
El frustrado asilo "políticamente es un desastre para Alan García", dijo el analista Fernando Tuesta, en alusión a que ésta es la primera vez en una carrera política de cuatro décadas, que el líder socialdemócrata está en aprietos judiciales.
Había casi desaparecido de la escena política tras su derrota en las presidenciales de 2016, en las que buscaba un tercer mandato y en las que obtuvo apenas el 5% de los votos, hasta que el pedido de asilo puso a García en primer plano nuevamente.
Su vida familiar es igualmente azarosa. Padre de seis hijos de tres relaciones diferentes, también tiene un nieto. Estaba residiendo últimamente entre Lima y Madrid, donde vive su actual pareja con su hijo menor.
- Profesión: sobreviviente -
A pesar de la impopularidad que arrastró luego del desastre económico de su primer gobierno (1985-1990), ganó la presidencia nuevamente en 2006 al frente del APRA, el partido más antiguo y sólido de Perú.
En 2006 su reelección se pudo explicar porque tuvo como rival en segunda vuelta al militar nacionalista Ollanta Humala, identificado con el entonces gobernante venezolano Hugo Chávez.
García fue el mal menor, dijo entonces el premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa.
Los analistas consideraron que su resurrección política se debió, además, a sus extraordinarias cualidades como candidato, que le permitieron contrarrestar los fantasmas de su primer gobierno y mostrarse como alguien más reposado y sin esos arranques impulsivos que llevaron a que alguna vez lo llamaran "Caballo Loco".
"Sólo Dios y los imbéciles no cambian", señaló García para reforzar su mea culpa y su metamorfosis al dejar de ser promotor de la intervención estatal en la economía y abrazar el libre mercado.
Su primera gestión había dejado una nación en una profunda crisis económica y moral. Su política económica estuvo marcada por un severo control del tipo de cambio, la estatización de la banca y una inflación anual de más de 7.600% en 1990.
Por otro lado, la violencia terrorista del grupo maoísta Sendero Luminoso alcanzó sus picos durante su primer gobierno, que fue acusado tanto de ineficiencia como de excesos en la lucha antisubversiva, incluso con la formación de escuadrones de la muerte.
Pero estas acusaciones, al igual que los cargos de corrupción que quiso endilgarle el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), quedaron en nada.
AFP / Nicolas RAMALLOAlan García
Perseguido tras el autogolpe de Fujimori en 1992, García pidió asilo en Colombia y luego en Francia, regresando a Perú en 2001 cuando todas las acusaciones en su contra habían prescrito.
En su segunda presidencia, de 2006 a 2011, se adaptó a la vigente economía neoliberal de la que había renegado en su primer gobierno y logró borrar los malos recuerdos que dejó.
No obstante, la sombra de la corrupción lo sigue persiguiendo, al igual que entonces.
Según las encuestas, Alan García es el político más impopular de Perú, con un rechazo de 80%, y en los meses que vienen deberá demostrar su habilidad para sobrevivir políticamente.
"Justamente en una situación como ésta, tú debieras ver al ajedrecista que admiras”, dijo el analista Tuesta al canal N.
ljc/fj/arc + https://www.afp.com/es/noticias/3964/alan-garcia-el-habil-expresidente-de-peru-vive-sus-horas-mas-dificiles-doc-1ba7ph3

lunes, 26 de noviembre de 2018

Jueces y presidentes | por MARIO VARGAS LLOSA

Jueces y presidentes
El expresidente Alan García, cercado por la Justicia debido a supuestos malos manejos y coimas recibidas durante su segundo gobierno con motivo de la construcción del Metro de Lima, ha optado por pedir asilo en la Embajada del Uruguay alegando ser objeto “de persecución política”. El pretexto es simplemente grotesco porque en el Perú de hoy no hay un solo preso político y nadie es perseguido por sus ideas o filiación partidista; y probablemente nunca ha habido tanta libertad de expresión y de prensa como la que hoy existe en el país.
Eso sí, la otra cara de la moneda es que los cuatro últimos jefes de Estado son objeto de investigación judicial por presunción de robos y se hallan investigados por el Poder Judicial, con órdenes de arraigo y embargo de sus bienes, o prófugos. De otro lado, el exdictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por sus crímenes, se halla refugiado en cuidados intensivos de la Clínica Centenario de Lima, de donde, si se mueve, volverá a la cárcel de la que lo sacó un indebido indulto del expresidente Pedro Pablo Kuczynski. Este último, también con orden de arraigo, es objeto de una investigación judicial por lavado de activos al igual que el expresidente Ollanta Humala, quien, con su esposa Nadine, pasó una prisión preventiva de diez meses. El otro expresidente, Alejandro Toledo, huyó a Estados Unidos cuando se descubrió que había recibido cerca de unos 20 millones de dólares de sobornos de Odebrecht y es objeto ahora de un juicio de extradición entablado por el Gobierno peruano.
Esta colección de presidentes sospechosos de corrupción —a los cuales me acuso de haber promovido y votado por ellos creyéndolos honestos— justificaría el más negro pesimismo sobre la vida pública de mi país. Y, sin embargo, después de haber pasado ocho días en el Perú, vuelvo animado y optimista, con la sensación de que, por primera vez en nuestra historia republicana, hay una campaña eficaz y valiente de jueces y fiscales para sancionar de veras a los mandatarios y funcionarios deshonestos, que aprovecharon sus cargos para delinquir y enriquecerse. Es verdad que en los cuatro casos hasta ahora sólo hay presunción de culpabilidad, pero los indicios, sobre todo en lo relativo a Toledo y García, son tan evidentes que resulta muy difícil creer en su inocencia.
La corrupción es hoy en día en América Latina el enemigo mayor de la democracia
Como en buena parte de América Latina, el Poder Judicial en el Perú no tenía fama de ser aquella institución incorruptible y sabia encargada de velar por el cumplimiento de las leyes y sancionar los delitos; y tampoco de atraer, con sus mediocres salarios, a los juristas más capaces. Por el contrario, la mala fama que lo rodeaba hacía suponer que buen número de magistrados carecían de la formación y la conducta debidas para impartir justicia y merecer la confianza ciudadana. Y, sin embargo, de un tiempo a esta parte, una silenciosa revolución ha ido operándose en el seno del Poder Judicial, con la aparición de un puñado de jueces y fiscales honestos y capaces, que, corriendo los peores riesgos, y apoyados por la opinión pública, han conseguido corregir aquella imagen, enfrentando a los poderosos —tanto políticos como sociales y económicos— en una campaña que ha levantado el ánimo y llenado de esperanzas a una gran mayoría de peruanos.
La corrupción es hoy en día en América Latina el enemigo mayor de la democracia: la corroe desde adentro, desmoraliza a la ciudadanía y siembra la desconfianza hacia unas instituciones que parecen nada más que la llave mágica que convierte a las fechorías, delitos y prebendas en acciones legítimas. Lo ocurrido en el Brasil en los últimos años ha sido un anuncio de lo que podría ocurrir en todo el continente. La corrupción se había extendido por todos los rincones de la sociedad brasileña, comprometiendo por igual a empresarios, funcionarios, políticos y gente del común, estableciendo una suerte de sociedad paralela, sometida a las peores componendas e inmoralidades, en la que las leyes eran sistemáticamente violadas por doquier, con la complicidad de todos los poderes. Contra ese estado de cosas se levantó el pueblo, encabezado por un grupo de jueces que, al amparo de la ley, comenzaron a investigar y a sancionar, enviando a la cárcel a quienes por su poder económico y político se creían invulnerables. El caso de Odebrecht, una compañía todopoderosa que corrompió por lo menos a una decena de Gobiernos latinoamericanos para conseguir contratos multimillonarios de obras públicas —sin sus famosas “delaciones premiadas” los cuatro exjefes de Estado peruanos estarían libres de polvo y paja—, se convirtió poco menos que en el símbolo de toda aquella podredumbre. Eso es lo que explica el fenómeno Jair Bolsonaro. No que 55 millones de brasileños se hayan vuelto fascistas de la noche a la mañana, sino que una inmensa mayoría de brasileños, hartos de la corrupción que se había tornado el aire que se respiraba en el Brasil, decidieran votar por lo que creían la negación más extrema y radical de aquello que se llamaba “democracia” y era, pura y simplemente, una delitocracia generalizada. ¿Qué pasará ahora con el nuevo Gobierno de aquel caudillo abracadabra? Mi esperanza es que, por lo menos dos de sus ministros, el juez Moro y el economista liberal Guedes, lo moderen y ciñan a actuar dentro de la ley y sin reabrir las puertas a la corrupción.
Sería una vergüenza que Uruguay concediera el asilo al expresidente peruano Alan García
Sería una vergüenza que el Uruguay concediera el asilo a Alan García, que no está siendo investigado por sus ideas y actuaciones políticas, sino por delitos tan comunes como recibir coimas de una compañía extranjera que competía por contratos multimillonarios de obras públicas durante su gobierno. Sería como proporcionar una coartada de respetabilidad y victimismo a quien —si es verdad aquello de que es acusado— contribuyó de manera flagrante a desnaturalizar y degradar esa democracia de la que, con justicia, se ufana de haber mantenido en buena parte de su historia aquel país sudamericano. El derecho de asilo es, sin duda, la más respetable de las instituciones en un continente tan poco democrático como ha sido América Latina, una puerta de escape contra las dictaduras y sus acciones terroristas para acallar las críticas, silenciar a las voces disonantes y liquidar a los disidentes. En el Perú conocemos bien a ese tipo de regímenes autoritarios y brutales que han sembrado de sangre, dolor e injusticias buena parte de nuestra historia. Pero, precisamente porque estamos conscientes de ello, no es justo ni aceptable que en un periodo como el actual, en el que, en contraste con aquella tradición, se vive un régimen de libertades y de respeto a la legalidad, el Uruguay conceda la condición de perseguido político a un dirigente a quien la justicia investiga como presunto ladrón.
Los jueces y fiscales peruanos que se han atrevido a atacar la corrupción en la persona de los últimos cuatro jefes de Estado cuentan con un apoyo de la opinión pública que no ha tenido jamás el Poder Judicial en nuestra historia. Ellos están tratando de convertir a la realidad peruana en algo semejante a lo que por mucho tiempo el Uruguay representó en América Latina: una democracia de verdad y sin ladrones. https://elpais.com/elpais/2018/11/23/opinion/1542993623_552881.html