SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
El presidente de Estados Unidos fue recibido por su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, horas antes de una cumbre en la que también estará el primer ministro canadiense Justin Trudeau.
Biden llegó a las 19H23 locales (02H23 CET del lunes) con una nutrida comitiva procedente de El Paso, estado de Texas, para su primera visita oficial a México en dos años de gobierno.
Biden aterrizó en el aeropuerto Felipe Ángeles, a unos 40 km de Ciudad de México, y fue recibido por López Obrador con honores militares.
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, ambos abordaron un vehículo que los transportaba a la capital mexicana, donde Biden pasará la noche en un hotel de la exclusiva zona de Polanco.
Es la primera vez que Biden viaja a Latinoamérica desde que llegó a la Casa Blanca. El último presidente estadounidense que visitó México fue Barack Obama (2009-2017) en 2014.
Migración y narcotráfico
La cumbre tendrá lugar pocos días después de que Biden presentara un nuevo plan migratorio que prevé devolver a México a miles de personas que crucen la frontera de forma irregular, y de que las autoridades mexicanas capturaran al narcotraficante Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín "el Chapo" Guzmán, buscado por Estados Unidos.
El lunes, Biden y López Obrador mantendrán una reunión bilateral en la que hablarán sobre inmigración irregular, tráfico de fentanilo y cadenas de suministro, y por la noche cenarán con Trudeau, informó la Casa Blanca.
La Cumbre de Líderes de Norteamérica, conocida como los "Tres Amigos", se celebrará el martes con la participación de los tres mandatarios, que tratarán temas relacionados con la seguridad, la economía y asuntos internacionales.
La última vez que se reunieron Biden, López Obrador y Trudeau fue en 2021 en la Casa Blanca. Bajo la presidencia de Donald Trump (2017-2021) no se celebró ninguna cumbre de los Tres Amigos.
El nuevo plan migratorio presentado por Biden el jueves y aplaudido por el Gobierno mexicano contempla entregar 30.000 permisos humanitarios mensuales para migrantes venezolanos, cubanos, nicaragüenses y haitianos que tengan a un patrocinador que les pague la estancia en Estados Unidos.
Presuntos nexos de Enrique Peña Nieto con el narco, pieza clave en caso Ayotzinapa
Todo indica que el gobierno de AMLO protege a Peña Nieto, al Ejército y a los mandos de la desaparecida Policía Federal y a los narcotraficantes que son responsables directos de la masacre de Ayotzinapa.
Han pasado siete años de la desaparición de los normalistas. Desde 2014 hasta ahora he continuado la investigación sobre los hechos ocurridos aquella noche en Iguala y seguido el rastro a la participación de autoridades y del crimen organizado. He buscado reconstruir lo ocurrido a los 43. En los últimos meses he viajado a diversas partes de México para recabar más testimonios y encontrar los pedazos faltantes en el rompecabezas del caso. Y he encontrado nuevas piezas que arrojan luz donde ha habido sombra. Hace un año revelé que en los hechos habría participado el narcotraficante Martín Villegas Navarrete, quien era un operador muy importante del clan de los Beltrán Leyva, que tras la caída de Arturo Beltrán Leyva, el líder del clan, se habría quedado con una parte del territorio de Guerrero y Morelos.
Hablé con Villegas Navarrete personalmente en 2016, cuando estaba preso en una cárcel en la Ciudad de México. Nunca negó que era narcotraficante. De hecho, me lo confirmó. En 2019 se declaró culpable en la Corte de Distrito Norte de Georgia, Estados Unidos, y fue sentenciado a 13 años de prisión. Me reveló que tenía un amigo muy querido y cercano: Federico Figueroa, hermano del cantante fallecido Joan Sebastián, a quien también durante años se le había vinculado al crimen organizado.
Desde 2014, Federico Figueroa fue señalado por miembros de la delincuencia organizada de ser el autor intelectual del ataque contra los normalistas. En 2015, en Morelos, fueron colocadas diversos desplegados públicos, escritos en mantas clandestinas. "Señores guerrerenses, padres de los normalistas de Ayotzinapa, no se dejen engañar y que tampoco se les olvide lo de sus hijos y familiares, pregúntenle a Federico Figueroa a dónde están sus hijos, él sabe el paradero de los normalistas, él mandó a levantarlos…”, decía una de las llamadas narcomantas. El propio gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez, a principios de 2016, acusó públicamente a Federico Figueroa de ser líder del grupo criminal Guerreros Unidos. La PGR lo llamó a declarar en enero de 2016 solo por trámite y lo dejó ir sin más ni más.
En mi investigación sobre el caso de los 43, supe que Federico Figueroa tenía una fuerte presencia en Iguala y en esa región. Oficialmente era el encargado de organizar la Feria en Iguala, uno de los principales eventos populares de la región que se lleva a cabo anualmente en el mes de febrero. Con el pretexto de la Feria, Federico habría podido manejar sus negocios criminales y los de su amigo y presunto jefe Martín Villegas Navarrete, sin llamar mucho la atención. Cuando hablé con Martín, él estaba muy preocupado por Federico y quería que yo me encontrara con él. Eso nunca ocurrió, pero el nombre de Federico fue para mi una nueva línea de investigación. En 2018 tuve acceso al testimonio de una persona que dijo haber participado en el ataque contra los normalistas. Parte de su testimonio lo publiqué el año pasado en esta columna, en el texto titulado "Ayotzinapa: ¿la verdad se oculta en el Cañón del Zopilote?”. El testigo reconoció que el motivo del ataque fue ir a recuperar droga del jefe superior. Fue un operativo coordinado con el Ejército, la Policía Federal y municipal. Afirma que cuando se comenzaron a repartir a los normalistas, a los 43, algunos iban muertos, otros moribundos. Algunos se los llevó el propio Ejército al 27 Batallón de Infantería. Afirmó que los cuerpos del grupo de estudiantes que a él le consta que murieron, fueron destazados, no los quemaron, los tiraron al Cañón del Zopilote, en Mezcala. En su relato afirmó con claridad que Federico Figueroa era parte del grupo criminal que ordenó el ataque contra los normalistas, y que tenía un hotel a las afueras de Iguala que servía como madriguera de la organización.
Figueroa podría ser "El Patrón” o "El Caminante”, apodo que aparece en diversas comunicaciones telefónicas identificadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) enviados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2015 y 2016 para investigar de manera independiente la desaparición de los estudiantes.
Peña Nieto en reunión con Arturo Beltrán Leyva y Joan Sebastián
En 2021 entrevisté por largas horas a un secretario del Cartel de los Beltrán Leyva: no es un sicario, tampoco uno que se encargase de las operaciones de tráfico de drogas, sino uno que se encargaba de cargar los teléfonos, transportar personas, y hacer algunos mandados para jefes de dicha organización criminal. Él no tenía permiso de estar presente en los cónclaves importantes, a eso solo tenía acceso otro nivel de integrantes del cartel. Pero un día, a finales del 2007, principios del 2008, el capo para el que trabajaba había olvidado una cosa y le encargaron a él llevársela al sitio donde se encontraba. El testigo me narró que llegó a una finca en Juliantla, Morelos, un poblado que se encuentra en el municipio de Taxco, a unos ochenta kilómetros de distancia de Cuernavaca. Ahí estaban reunidos los narcotraficantes Arturo Beltrán Leyva, Edgar Valdés Villarreal, Sergio Villarreal Barragán y el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, quien gobernó dicha entidad del 2005 al 2011. El anfitrión era el cantante José Manuel Figueroa, mejor conocido como Joan Sebastián, el hermano de Federico Figueroa. "El ambiente era de negocios”, me dijo el testigo quien estuvo presente en el lugar al menos 40 minutos, suficiente para identificar claramente a Peña Nieto. Narró que el evento se llevaba a cabo en un amplio jardín donde estaban colocadas mesas, como si se fuera a servir una cena. Aunque el lugar estaba custodiado por sicarios armados, y estaba ahí la crema y nata de la organización de los Beltrán Leyva y otros sanguinarios narcotraficantes; Peña Nieto conversaba tranquilamente, estaba a sus anchas.
Anabel Hernández.
"En el cartel (de los Beltrán Leyva) todos sabíamos que Joan Sebastián era narcotraficante”, dijo el testigo, y que Peña Nieto estaba coludido. Atando cabos recordé que en expedientes de la ahora Fiscalía General de la República (antes PGR) Los Beltrán Leyva tenían varias casas de seguridad en distintos puntos del Estado de México cuando Peña Nieto era el gobernador. Ahí tenían la protección de policías municipales y de la policía estatal. Los hechos se unen con otros. En 2018 y principios de 2019, durante el juicio de Joaquín Guzmán Loera "El Chapo”, llevado a cabo en la Corte de Distrito Este de Nueva York, se había ventilado que miembros de la cúpula del Cartel de Sinaloa, a la que pertenecieron los Beltrán Leyva, había dado millones de dólares a Peña Nieto para su campaña presidencial.
AMLO protege a Peña Nieto y al Ejército
Cuando en diciembre de 2018 AMLO tomó posesión como presidente, anunció que habría verdad y justicia en el caso de los 43. Se creó la Comisión de la Verdad, en la Secretaría de Gobernación, encabezada por el Subsecretario Alejandro Encinas. Desapareció como siglas la PGR y fue sustituida por la Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero. Y se creó la Unidad Especial de Investigación y Litigación de la FGR, cuyo titular es Omar Gómez, uno de los integrantes del equipo técnico del que fuera el GIEI. En su último reporte dado por Gómez el 24 de septiembre pasado confirmó que, como lo había afirmado en mi libro La Verdadera Noche de Iguala, publicado en noviembre de 2016, los restos incinerados del estudiante Alexander Mora, uno de los 43 desaparecidos, fueron sembrados en el Río San Juan por la PGR, como parte del operativo de Estado para ocultar lo que había sucedido a los normalistas, y proteger a los altos mandos del narcotráfico, el Ejército, la Policía Federal y Estatal involucrados. El principal artífice de esa siembra fue el entonces titular de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón, hoy prófugo de la justicia por negligencia o complicidad del gobierno de AMLO. Zerón fue Coordinador de Investigación y Análisis de la Procuraduría General del Estado de México, cuando Peña Nieto era gobernador, y era uno de sus hombres de mayor confianza. Por eso lo invitó a trabajar con él cuando tomó posesión como presidente de México (2012-2018).
Si bien es cierto que después de siete años el medio ambiente y el tiempo habrán borrado en buena parte el rastro de los normalistas desaparecidos, lo que no se ha borrado es la culpabilidad de los perpetradores, sus cómplices, y quienes los protegieron. En sus memorias están los pedazos que faltan para conocer toda la verdad. Solo a través de un proceso de investigación, interrogatorios, y pesquisas dirigidas sobre esos responsables es que se pueden encontrar los restos de los normalistas. Peña Nieto y Federico Figueroa son ahora parte clave de la infame trama. Deben ser investigados a fondo, no como lo hizo la PGR en 2016 protegiendo al hermano narco de un amigo narco del presidente.
Ya han pasado tres años de aquella promesa de justicia hecha por AMLO a las familias de los 43 normalistas desparecidos y de los sobrevivientes. Pero no ha cumplido. Su falla no es menor, porque no es la falla de un hombre que al menos lo ha intentado, es la falla de un hombre que ha protegido con intención a Peña Nieto, al Ejército y los altos mandos de la Policía Federal. No nos ha dicho por qué los protege, hay que averiguarlo. El hecho es que esa protección ha provocado impunidad y se le ha negado justicia a los estudiantes y sus familias. Condenar a los familiares de los 43 a la injusticia, a la desesperada eterna espera, es condenar a miles de víctimas del Estado mexicano. Las de gobiernos pasados, presentes y futuros. Sería una condena para todos. Yo no me resigno. No lo acepto. Espero que ustedes tampoco.
El presidente López Obrador aseguró que en su plática con Joe Biden se acordó trabajar de manera coordinada con las autoridades estadounidenses para el control del flujo migratorio, así como la entrega de apoyos de manera directa por parte del país vecino a los habitantes de Honduras, El Salvador y Guatemala.
AMLO dice que Joe Biden destinará 4,000 millones de dólares a Centroamérica para frenar las migraciones
Marisol Velázquez | 23 de enero de 2021, 13:03
Caravana de migrantes centroamericanos a su paso por Guatemala, rumbo a Estados Unidos. Foto: Reuters.
Caravana de migrantes centroamericanos a su paso por Guatemala, rumbo a Estados Unidos. Foto: Reuters.
El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que entre los temas que discutió este viernes con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, destacó la política migratoria que se implementará en el próximo gobierno estadounidense y dijo que ambos mandatarios coincidieron en el apoyo social y económico a los países centroamericanos.
Durante su visita por Linares, Nuevo León, el presidente López Obrador aseguró que se acordó trabajar de manera coordinada con las autoridades estadounidenses para el control del flujo migratorio, así como la entrega de apoyos de manera directa por parte del país vecino a los habitantes de Honduras, El Salvador y Guatemala.
“No creo cometer ninguna indiscreción diciendo que me manifestó el presidente Biden que van a destinar 4,000 millones de dólares en apoyo a los tres países a los que hice referencia de Centroamérica”, señaló.
Aseguró que con estas acciones se podrán crear cortinas de desarrollo y sostuvo que en México la construcción del Tren Maya, la reactivación de la actividad petrolera, la modernización de las refinerías, la construcción de la Refinería de Dos Bocas, el desarrollo del Istmo, y la construcción el Aeropuerto de México en Santa Lucia promoverán el desarrollo social y económico.
Recordó que desde 2012, se discutió la posibilidad de que el gobierno del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, impulsara una reforma migratoria para que fuera aprobada por el congreso estadounidense.
“Debe entenderse que una cosa en política es lo deseable y otra lo posible, pero llega Joe Biden a la presidencia y una de sus primeras decisiones es impulsar esta reforma migratoria. Nosotros vamos a exhortar de manera respetuosa a los legisladores de Estados Unidos para que se apruebe esa iniciativa del presidente Biden y se regularice la situación de las y los migrantes mexicanos”.
López Obrador indicó que desde el inicio de su gobierno, se creó una zona libre en la franja fronteriza del norte del país en donde se redujo a la mitad el IVA, se homologó el precio de las gasolinas y se aumentó al doble el salario mínimo.
En ese sentido, destacó que una de las medidas del mandatario estadounidense fue aumentar el salario mínimo a 15 dólares la hora, sin embargo agregó, “nosotros no podemos quedarnos tan rezagados. A pesar de que hemos aumentado el salario mínimo en alrededor del 50%, México es de los países en los que se tienen los más bajos salarios en el mundo”.
Oficiales de la policía militar mexicana esperaban para interceptar una caravana de migrantes que habían cruzado la frontera entre Guatemala y México.Credit Marco Ugarte/Associated Press
El presidente de México llegó al poder con la promesa de combatir los índices récord de homicidios con un nuevo enfoque: la creación de una Guardia Nacional conformada por soldados y policías.
Ahora, en un acuerdo para apaciguar a su homólogo estadounidense y evitar una guerra comercial, Andrés Manuel López Obrador desplegará una parte de esa fuerza para que, en cambio, patrulle la frontera.
En virtud de un acuerdo forjado en negociaciones maratónicas con funcionarios estadounidenses la semana pasada, México aceptó enviar a 6000 oficiales de la Guardia Nacional a su frontera con Guatemala. También accedió a permitir que más solicitantes de asilo esperen en México mientras sus casos se revisan en Estados Unidos.
Los plazos y muchos otros detalles sobre esta negociación aún se desconocen, pero funcionarios de ambos países dicen que esto sucederá rápido, una señal de que, al menos por ahora, López Obrador eligió como prioridad tranquilizar a Donald Trump en lugar de atender asuntos internos prioritarios, como combatir la violencia y el crimen.
“Los escasos y apenas preparados recursos que tenemos los pondremos inmediatamente al servicio de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en nuestra frontera sur”, dijo Alejandro Madrazo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica en Ciudad de México y crítico de la estrategia de la Guardia Nacional. “Estamos haciendo del territorio mexicano una zona de protección para la frontera estadounidense y estamos poniendo cuerpos mexicanos como una barrera para Estados Unidos y su política migratoria”.
El acuerdo llegó después de que el presidente estadounidense amenazara con imponer aranceles progresivos a los productos que Estados Unidos importa de México si el país no detenía el flujo de migrantes que atraviesan su territorio para llegar a Estados Unidos. Ambos países hicieron una declaración conjunta la tarde del viernes.
Así se frenaron los aranceles del cinco por ciento a todos los productos mexicanos que iban a entrar en vigor este lunes 10 de junio. Al menos por ahora.
El tiempo corre y en noventa días ambas partes revisarán los resultados y, posiblemente, anunciarán nuevas medidas si les parece insuficiente.
Además de los oficiales de la Guardia Nacional —que harán de los asuntos migratorios su objetivo principal—, México accedió a ampliar un polémico programa llamado Protocolo de Protección Migrante (Migrant Protection Protocol), mejor conocido como el Plan Quédate en México.
El río Suchiate es la frontera natural entre Guatemala y Mexico y una de las rutas con mayor movimiento de migrantes que van hacia el norte.CreditDaniele Volpe para The New York Times
El programa, que se anunció a principios de año, obliga a algunos solicitantes de asilo a esperar en México mientras sus casos se procesan en Estados Unidos. La iniciativa ha tenido como resultado el regreso de 8000 personas a México, una acción cuestionada legalmente por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).
Durante todo este tiempo, México ha reclamado que Estados Unidos estaba imponiendo su voluntad al regresar a los migrantes y que nunca accedió formalmente a ello. Según los funcionarios, algunos días se negaron a recibir a los migrantes de nuevo; otros días permiten que algunos regresen.
Pero a medida que Trump hostigaba a México con la migración, también aumentaba la voluntad del gobierno de López Obrador de adoptar medidas para calmar a su vecino del norte.
Después de decir en un principio que Quédate en México era un programa piloto, los funcionarios mexicanos lo expandieron rápidamente a otras ciudades. Ahora, como parte de la negociación anunciada el viernes, las autoridades mexicanas acordaron su implementación en toda la frontera.
Los expertos dicen que México no es un lugar seguro para los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza en Centroamérica; el año pasado, el país alcanzó un número de homicidios inédito desde que se comenzó a llevar registro hace más de dos décadas.
El crimen organizado controla mucho del flujo de migrantes en secciones de la frontera y la violencia es una realidad; las balaceras son comunes, así como las luchas sangrientas entre cárteles.
Se han encontrado fosas comunes con cadáveres de migrantes. Exponerlos a una larga espera en algunas de las secciones más peligrosas de la frontera, como en el estado de Tamaulipas, podría ser una sentencia de muerte, según activistas de derechos humanos.
Para implementar el acuerdo, ambas naciones necesitan contratar personal y ejecutar protocolos para manejar a los migrantes retornados. México tendrá que encontrar el dinero para cumplir con sus promesas de dar trabajo, educar y atender la salud de los migrantes que sean retornados —entre ellos, muchas familias— en un momento en el que la economía del país está aletargada, el peso se ha debilitado y las medidas extremas de austeridad están recortando servicios básicos para los mexicanos.
Además, no hay garantías de que las medidas vayan a mostrar resultados, especialmente en el plazo de tres meses que exigió Estados Unidos.
Cientos de migrantes centroamericanos caminaban en una carretera después de cruzar la frontera Guatemala–México.CreditMarco Ugarte/Associated Press
Hay quienes se preguntan cuándo llegará la siguiente amenaza de Trump y si, al igual que ahora, pondrá en riesgo el intercambio comercial y el bienestar económico.
“Incluso así deja un recuerdo que no morirá: de que algún día, si hay un enfrentamiento entre ambos países, el comercio puede ser una víctima del proceso”, dijo said Alberto Ramos, director del equipo de Investigación Económica de América Latina en la División de Investigación de Inversión Global en Goldman Sachs.
Las cifras son desalentadoras: esta semana, la Patrulla Fronteriza estadounidense anunció que las detenciones de migrantes aumentaron en mayo a más de 130.000, el número más alto en trece años; la mayoría de ellos viajaban en familia.
Pero en el acuerdo del viernes, México logró esquivar la demanda más dura de Estados Unidos: los negociadores estadounidenses estaban presionando para que la delegación mexicana accediera a una extensa revisión de los protocolos de asilo, lo que hubiera sido más problemático para el país.
Había dos alternativas en la mesa de negociación: la política que se conoce como Tercer País Seguro —que haría que cualquier persona que solicite asilo en Estados Unidos y haya pasado antes por México deba solicitarlo primero allí—, y otra en la que se obligaría al migrante a solicitar asilo en el primer país al que ingrese (por ejemplo: los hondureños que llegaran a Guatemala tendrían que solicitar asilo allí y los guatemaltecos que llegaran a México tendrían que pedir asilo ahí en lugar de tratar de llegar a Estados Unidos).
Al final, México no aceptó ninguna y ganó tiempo para mostrarle al gobierno de Trump la seriedad de sus intentos por frenar el flujo migratorio.
“Conseguir este acuerdo, con los errores y la incertidumbre que sea, fue clave para Estados Unidos y México”, dijo Carlos Pascual, exembajador estadounidense en México y vicepresidente sénior en IHS Markit, una consultoría energética.
“Una vez que estás en medio del tobellino del duelo de aranceles, es casi imposible salir de ahí”, precisó Pascual. “Ahora al menos México y Estados Unidos pueden evitar una batalla de aranceles que solo dañaría a ambos países”.
Migrantes centroamericanas llegando al refugio de Tecún Umán, GuatemalaCreditPedro Pardo/Agence France-Presse — Getty Images
Aunque al final los aranceles habrían sido más dañinos para México que para Estados Unidos.
En medio de la preocupación por una economía anémica y por la confianza vacilante de los inversionistas, López Obrador tiene problemas para financiar sus ambiciones de reformar al país,
Las agencias de medición crediticia han rebajado las calificaciones del país y de la compañía petrolera estatal, Petróleos Mexicanos (Pemex), que tiene una deuda de unos 100.000 millones de dólares. Las promesas de López Obrador de rescatar Pemex no ha servido de mucho para tranquilizar a las calificadoras.
Tampoco su promesa de construir una refinería con un costo de 8000 millones de dólares, que muchos analistas ven como costosa e inútil.
Gran parte de la agenda y de las promesas de López Obrador durante su campaña, que le dieron una victoria arrolladora, eran propuestas internas: sus deseos de ayudar a los pobres, de revitalizar las empresas nacionales, de acabar con la corrupción y construir infraestructura, todos ponían énfasis en lo doméstico.
Pero estos planes han contribuido también a poner a la economía en serias dificultades. Eso facilitó que Trump se aprovechara de México y obligara a López Obrador a encargarse de asuntos internacionales que él preferiría ignorar.
Y esa parece ser una de las razones por las que López Obrador se ha negado intercambiar golpes con Trump. Simplemente no puede ganar.
“Es verdad que esta es una relación muy desigual, muy asimétrica, en la que la balanza se inclina hacia el lado estadounidense”, dijo Fausto Hernández, profesor de Economía del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. “Esta es una guerra de señales, un combate emocional, diseñado completamente con fines electorales”.
Así, el nuevo presidente mexicano parece que decidió que la nación tiene más que perder si se opone a Estados Unidos que lo que tiene que ganar a pesar de los llamamientos de ciertos sectores de la sociedad para que defienda a México.
En un mitin el sábado en la ciudad fronteriza de Tijuana, López Obrador prometió proteger los derechos de los migrantes. Dijo que el gobierno mexicano proporcionaría empleo, educación y ayuda humanitaria a los migrantes que esperan en el país mientras buscan asilo en los Estados Unidos.
Pero también hizo énfasis en la necesidad de abordar los problemas que están impulsando la migración centroamericana.
“Es claro que, ante esta realidad amarga y dolorosa, no se puede orientar la solución solo a cerrar fronteras o al uso de la fuerza”, dijo. “Lo más eficaz y lo más humano, es enfrentar el fenómeno migratorio combatiendo la falta de oportunidades de empleo y la pobreza, para lograr que la migración sea opcional, no forzada”.