Sanz Lovatón visita a ejecutivos de Grupo SID para escuchar inquietudes de la industria nacional
Destacó el interés del Gobierno de robustecer la industria local y elevar su competitividad.
Santo Domingo, D.N. 14 de julio de 2026.- El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, sostuvo un encuentro con ejecutivos del Grupo SID, como parte de su agenda de acercamiento con los principales actores del sector productivo nacional.
La visita se enmarca en el propósito del titular del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, de escuchar a todos los actores de la industria nacional, con miras a fortalecer, desde la institución, a los grupos y empresas que impulsan la producción en el país.
Durante el encuentro, el ministro Sanz Lovatón valoró al Grupo SID como una “familia exitosa que encarna nuestra industria nacional, con una visión innovadora y de sostenibilidad que aporta a la economía dominicana”.
Asimismo, destacó que el desarrollo productivo del país cuenta hoy con una plataforma productiva y logística más sólida, lo cual contribuye a elevar la competitividad de la industria dominicana, así como con más estabilidad institucional y confianza internacional lo cual genera un clima más favorable para los negocios y la inversión.
Igualmente resaltó el interés del Gobierno de robustecer la industria local, porque esto a su vez significa más empleos de calidad, mayor soberanía económica y una inserción más estratégica en la economía global, lo cual es posible con una colaboración público-privada más efectiva.
De su lado, la presidente ejecutiva de Grupo SID, Ligia Bonetti, destacó la importancia del diálogo con las autoridades, valorando positivamente la apertura del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes para escuchar las situaciones por las que atraviesa el sector industrial.
En la reunión participaron el ministro Yayo Sanz Lovatón; la presidente ejecutiva de Grupo SID, Ligia Bonetti; el vicepresidente ejecutivo de Grupo SID, José Miguel Bonetti; así como ejecutivos de dicho grupo empresarial y miembros del gabinete del MICM.
El Grupo SID es uno de los mayores conglomerados de empresas de consumo masivo en la República Dominicana, con más de 2,000 productos y presencia en 21 países.
Gracias a @Ligiette, José Miguel Bonetti y a todo el equipo de @GrupoSID por recibirnos y por la apertura al diálogo. Desde el @MIC_RD seguiremos trabajando de la mano con la industria nacional para fortalecer la competitividad, la innovación y el desarrollo de la República… pic.twitter.com/9LnyceKGsc
— Yayo (@SanzLovaton) July 13, 2026
En el día de ayer recibimos la visita del Ministro de Industria, Comercio y Mipymes @MIC_RD, Eduardo Sanz Lovatón, y su equipo, en un encuentro orientado a fortalecer el diálogo entre los sectores público y privado e impulsar iniciativas que promuevan el desarrollo industrial y… pic.twitter.com/qBFErZRNJD
— Grupo SID (@GrupoSID) July 14, 2026
🇩🇴🏭 #LuisOrlandoDíazVólquez 👍 #GuasábaraEditor
La visita de Yayo Sanz Lovatón a Grupo SID reafirma una visión estratégica: fortalecer la industria nacional mediante el diálogo y la colaboración público-privada. 🤝📈
Más industria significa más empleos, más competitividad y mayor soberanía económica para la República Dominicana. 🚀🇩🇴
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Industria nacional: diálogo productivo para una economía con soberanía
La visita de Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón a Grupo SID no debe verse como un gesto protocolar, sino como una señal estratégica de una política pública que entiende que el desarrollo dominicano se construye escuchando, articulando y fortaleciendo a quienes producen, emplean, innovan y compiten desde el territorio nacional.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La visita del ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, a los ejecutivos de Grupo SID, encabezados por Ligia Bonetti y José Miguel Bonetti, representa mucho más que un encuentro institucional entre el Estado y una empresa emblemática del país. Es, ante todo, una expresión concreta de una visión moderna de gobernanza económica: aquella que reconoce que la industria nacional no puede ser tratada como un actor secundario del crecimiento, sino como columna vertebral de la productividad, el empleo, la innovación y la soberanía económica de la República Dominicana.
En tiempos en que el mundo reorganiza sus cadenas de suministro, redefine sus patrones de consumo y compite con mayor agresividad por inversión, tecnología y mercados, el diálogo entre el Gobierno y los sectores productivos adquiere un valor estratégico. Escuchar a la industria no es una concesión política ni un acto de cortesía administrativa. Es una necesidad de Estado. Un país que no escucha a quienes producen corre el riesgo de diseñar políticas desconectadas de la realidad, regulaciones sin sensibilidad operativa y estrategias económicas incapaces de traducirse en bienestar social.
Grupo SID encarna una parte importante de esa historia productiva dominicana. Su presencia en sectores de consumo masivo, su catálogo de más de 2,000 productos y su expansión hacia 21 países lo convierten en un referente de lo que puede lograr una empresa nacional cuando combina tradición empresarial, innovación, sostenibilidad, visión exportadora y capacidad de adaptación. Por eso, la valoración hecha por Sanz Lovatón al definirlo como una familia empresarial que representa la industria dominicana no es una frase ceremonial: es el reconocimiento a un modelo de acumulación productiva que ha generado empleo, encadenamientos, marcas nacionales y reputación empresarial dentro y fuera del país.
Pero el mensaje de fondo está en la política pública que se desprende de este acercamiento. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes tiene ante sí el desafío de convertir el diálogo en resultados, la escucha en reformas y la articulación público-privada en una agenda concreta de competitividad. La industria dominicana necesita menos discursos dispersos y más coherencia institucional; menos trámites innecesarios y más facilitación; menos improvisación normativa y más reglas claras; menos visión de corto plazo y más planificación productiva. En ese terreno, el liderazgo ministerial debe funcionar como puente entre las necesidades legítimas del empresariado, las prioridades sociales del Gobierno y las exigencias de una economía global cada vez más exigente.
Robustecer la industria local significa mucho más que proteger empresas. Significa defender empleos formales, fortalecer capacidades nacionales, reducir vulnerabilidades externas, estimular la innovación, ampliar las exportaciones y consolidar una base productiva capaz de sostener el crecimiento con mayor calidad. Una economía que depende excesivamente de importaciones estratégicas o que no desarrolla suficiente valor agregado interno queda expuesta a crisis internacionales, alzas de precios, rupturas logísticas y presiones cambiarias. En cambio, una economía que produce más, transforma mejor y exporta con inteligencia fortalece su autonomía y eleva su capacidad de resistir los choques externos.
La competitividad, sin embargo, no se decreta. Se construye. Requiere infraestructura, energía confiable, financiamiento oportuno, capacitación laboral, innovación tecnológica, simplificación administrativa, seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y una institucionalidad que acompañe sin asfixiar. Requiere también una cultura empresarial comprometida con la productividad, la formalidad, la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social. En ese equilibrio se juega el futuro de la industria dominicana: un Estado que facilite y un sector privado que invierta, innove y asuma su papel como socio del desarrollo nacional.
La presencia de Ligia Bonetti en este diálogo aporta además una lectura relevante sobre el liderazgo empresarial contemporáneo. La industria de hoy no puede limitarse a producir bienes; debe producir confianza, competitividad, empleo digno, sostenibilidad y visión de país. Que una de las principales ejecutivas empresariales del país valore positivamente la apertura del MICM para escuchar las inquietudes del sector industrial revela que existe una oportunidad para avanzar hacia una relación más madura entre Gobierno y empresa: una relación menos marcada por la distancia burocrática y más orientada a construir soluciones compartidas.
Desde el 16 de agosto de 2020, la República Dominicana ha procurado proyectar una narrativa de estabilidad, recuperación económica, apertura a la inversión y fortalecimiento institucional. Esa confianza externa, sin embargo, solo será sostenible si se traduce en una base productiva interna más robusta. La reputación internacional de un país no se mide únicamente por sus indicadores macroeconómicos o por su capacidad de atraer capitales; también se mide por la fortaleza de sus empresas nacionales, por la calidad de sus empleos, por la formalización de su economía y por la capacidad de sus industrias de competir en mercados cada vez más sofisticados.
Por eso, la visita de Yayo Sanz Lovatón a Grupo SID debe ser leída como una señal correcta, pero también como un compromiso exigente. No basta con visitar industrias. Hay que convertir esas visitas en diagnósticos, los diagnósticos en políticas y las políticas en resultados medibles. La industria dominicana requiere una agenda agresiva de transformación productiva, con énfasis en digitalización, exportación, innovación, encadenamientos con mipymes, sostenibilidad energética, calidad regulatoria y aprovechamiento estratégico de las oportunidades del nearshoring.
El país tiene ante sí una oportunidad histórica. La cercanía geográfica con Estados Unidos, la estabilidad democrática, la infraestructura logística, el régimen de zonas francas, el dinamismo del consumo interno y la ubicación estratégica del territorio nacional ofrecen condiciones favorables para una nueva etapa de industrialización inteligente. Pero esa oportunidad no se materializará sola. Requiere liderazgo público, visión empresarial, coordinación institucional y una política industrial moderna que mire más allá del calendario político y piense en la República Dominicana de las próximas décadas.
En definitiva, este encuentro entre el MICM y Grupo SID reafirma una verdad esencial: no hay desarrollo sostenible sin industria nacional fuerte. No hay soberanía económica sin capacidad productiva. No hay competitividad real sin colaboración público-privada. Y no hay futuro posible si el Estado y el sector productivo caminan de espaldas. La tarea ahora es profundizar ese diálogo, convertirlo en agenda nacional y demostrar que la República Dominicana puede producir más, competir mejor y crecer con mayor inclusión. Porque cuando la industria nacional avanza, no solo crecen las empresas: crece el país.

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