martes, 26 de mayo de 2026

Scotiabank reconoce gestión de gobierno mantiene estabilidad macroeconómica, clima de negocios y potencial de crecimiento del país

Scotiabank reconoce gestión de gobierno mantiene estabilidad macroeconómica, clima de negocios y potencial de crecimiento del país.

Instalará en RD sede regional para liderar operaciones e inversiones en el Caribe, Centroamérica y Colombia
25 de Mayo 2026 | 21:10 Economía

Presidente Abinader

Santo Domingo.- Como una sólida señal de confianza en la estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y crecimiento de la República Dominicana, Scotiabank anunció que el país será su hub regional y sede para las operaciones e inversiones desde donde fortalecerá su liderazgo, capacidades y ejecución en el Caribe, Centroamérica y Colombia, consolidando al país como un centro estratégico. 

Con la presencia del presidente Luis Abinader, el anuncio fue realizado por Jabar Singh, presidente ejecutivo de Scotiabank República Dominicana y el Caribe.

Durante su intervención, el mandatario destacó que la decisión de la entidad financiera constituye una muestra de confianza en el presente y el futuro del país, que se ha consolidado como un destino de confianza para invertir, crecer y proyectarse. 

“Hoy la República Dominicana ofrece certezas. Somos una economía dinámica, resiliente y abierta al mundo; hemos mantenido estabilidad incluso en momentos de incertidumbre internacional, fortalecido nuestras instituciones y consolidado una reputación basada en la confianza y la capacidad de cumplir”, señaló. 

La decisión de Scotiabank fortalece la posición estratégica del país dentro de la visión internacional del Grupo y reafirma el compromiso de largo plazo de la entidad con la nación, donde tiene presencia desde 1920 y actualmente cuenta con más de 5,000 colaboradores. 

“Cuando una institución permanece durante más de 100 años y decide aumentar su apuesta, lo que está diciendo es que cree en el presente, pero sobre todo cree en el futuro”, dijo el presidente Abinader. 

De igual modo, sostuvo que la República Dominicana no solo atrae capital, sino que desarrolla capacidades, innovación y talento humano, factores esenciales para consolidar una economía más competitiva y moderna. 

“Cada inversión especializada genera oportunidades, fortalece el capital humano y contribuye a construir un país con mayor liderazgo económico y proyección regional”, indicó. 

De su lado, Jabar Singh manifestó que “hace más de un siglo tomamos la decisión de apostar por este país. Y hoy, viendo el rumbo que lleva la nación, estamos convencidos de algo: la mejor etapa de la República Dominicana todavía está por escribirse. Y Scotiabank quiere ser parte de ella”. 

Como parte de esta nueva etapa, Scotiabank continuará fortaleciendo su presencia en el país mediante nuevas capacidades de negocio, una futura sede corporativa y un modelo regional liderado desde Santo Domingo, sustentado principalmente en talento dominicano y complementado con experiencia internacional.

A la fecha, la entidad ha invertido en la República Dominicana más de 650 millones de dólares canadienses, de los cuales aproximadamente un tercio se han invertido en los últimos cinco años y para los próximos cinco años proyecta invertir un capital aún mayor. 

El Caribe representa una región estratégica para The Bank of Nova Scotia, con una base de activos superior a los 26,000 millones de dólares canadienses y aporta cerca de un tercio de los resultados de su banca internacional, reflejando así la relevancia y potencial de crecimiento de la región dentro del Grupo. 

En la actividad participaron el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu; el superintendente de Bancos, Alejandro Fernández; los ministros de Vivienda, Ito Bisonó, y de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, entre otras personalidades gubernamentales y empresariales.

https://presidencia.gob.do/noticias/scotiabank-reconoce-gestion-de-gobierno-mantiene-estabilidad-macroeconomica-clima-de

OPINIÓN

República Dominicana como plataforma regional: la confianza que se convierte en estrategia

La decisión de Scotiabank de establecer su hub regional en el país trasciende lo simbólico: revela la consolidación de un modelo de estabilidad macroeconómica, institucionalidad y proyección internacional que reposiciona a la nación como actor clave en la arquitectura financiera del Caribe y Centroamérica.

La noticia de que Scotiabank ha decidido instalar en la República Dominicana su sede regional para liderar operaciones en el Caribe, Centroamérica y Colombia no es un simple anuncio corporativo; es, en esencia, una declaración estratégica del sistema financiero internacional sobre la credibilidad del país. En un contexto global marcado por volatilidad, tensiones geopolíticas y ajustes monetarios, pocas economías logran sostener un relato consistente de estabilidad y crecimiento. Que una institución con más de un siglo de presencia en territorio dominicano eleve su apuesta confirma que el ciclo de confianza no solo se mantiene, sino que se profundiza.

El presidente Luis Abinader lo sintetizó con precisión al afirmar que hoy la República Dominicana “ofrece certezas”. Esa palabra —certeza— es, quizá, el activo más escaso en la economía global contemporánea. No se trata únicamente de indicadores macroeconómicos equilibrados o de una inflación contenida, sino de un entramado institucional que garantiza reglas claras, seguridad jurídica y continuidad en las políticas públicas. En otras palabras, la estabilidad no es coyuntural, sino estructural, y eso es lo que el capital internacional lee con especial atención.

La decisión de Scotiabank debe analizarse también como parte de un fenómeno mayor: la reconfiguración de los centros financieros regionales. Tradicionalmente, estos nodos se concentraban en economías más grandes o históricamente consolidadas. Sin embargo, el dinamismo de la República Dominicana, su ubicación geoestratégica y su apertura comercial han permitido que el país emerja como una alternativa eficiente para la articulación de operaciones regionales. Desde Santo Domingo, se podrá gestionar inversión, financiamiento y expansión hacia múltiples mercados, reduciendo costos y aumentando la eficacia operativa.

No es casual que esta decisión venga acompañada de un compromiso de inversión creciente. Los más de 650 millones de dólares canadienses ya colocados en el país —con una proporción significativa en los últimos cinco años— reflejan un patrón que va más allá de la permanencia institucional. Se trata de una intensificación de la presencia económica, que incluye nuevas capacidades de negocio, infraestructura corporativa y, sobre todo, capital humano. En este punto, el discurso oficial acierta al destacar que el desarrollo no se mide solo en flujos de capital, sino en la formación de talento y en la transferencia de conocimiento.

El Caribe, con activos superiores a los 26,000 millones de dólares dentro de la estructura del grupo financiero, se convierte así en una pieza clave del ajedrez estratégico de Scotiabank, y la República Dominicana en su centro de gravedad operativo. Este hecho no solo eleva el perfil del país en los mercados internacionales, sino que también genera un efecto multiplicador sobre otros sectores de la economía: servicios financieros, tecnología, consultoría y educación superior, entre otros. Cada decisión de este tipo reconfigura el ecosistema productivo y abre nuevas oportunidades para la innovación.

Sin embargo, este momento exige también una lectura crítica. La consolidación como hub regional implica responsabilidades adicionales. Mantener la estabilidad macroeconómica requiere disciplina fiscal, coordinación monetaria y capacidad de respuesta ante shocks externos. La seguridad jurídica debe seguir fortalecida mediante instituciones transparentes y previsibles. Y el clima de negocios, si bien favorable, demanda una mejora continua en regulación, digitalización y competitividad. En otras palabras, la confianza es un activo que se construye lentamente, pero puede erosionarse con rapidez si no se administra con rigor.

En este contexto, el mensaje de Jabar Singh adquiere un valor simbólico significativo: “la mejor etapa de la República Dominicana todavía está por escribirse”. Esta afirmación no es retórica; es una apuesta basada en evidencia empírica y en proyecciones de largo plazo. El país ha demostrado resiliencia frente a crisis globales recientes, ha diversificado su matriz económica y ha fortalecido su inserción en cadenas de valor internacionales. La narrativa del futuro, por tanto, se construye sobre una base sólida, pero requiere visión estratégica para sostenerse.

En definitiva, la designación de la República Dominicana como hub regional de Scotiabank es una señal inequívoca de que el país ha cruzado un umbral cualitativo en su desarrollo económico. Ya no se trata solo de atraer inversión, sino de dirigirla, gestionarla y proyectarla hacia otros mercados. Este cambio de rol redefine la posición del país en el mapa global y plantea nuevos desafíos de gobernanza y liderazgo económico.

Porque al final, el verdadero significado de esta decisión no reside únicamente en la instalación de una sede corporativa, sino en la validación internacional de un modelo de desarrollo que ha sabido combinar estabilidad, apertura y visión de futuro. Y en un mundo donde la incertidumbre es la norma, esa combinación —escasa y valiosa— es la que convierte a la República Dominicana en un actor cada vez más relevante.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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