martes, 26 de mayo de 2026

Industria dominicana arranca 2026 en terreno expansivo con índices de confianza y clima empresarial sobre 50

Encuesta de Coyuntura Industrial: resultados del primer trimestre 2026

> El Índice de Confianza Industrial y el Índice de Clima Empresarial se mantienen por encima del umbral de 50.0.

Santo Domingo.- Los resultados del primer trimestre de 2026 (enero-marzo) reflejan una industria dominicana en zona de expansión y optimismo moderado. El Índice de Confianza Industrial (ICI) alcanzó 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) se ubicó en 53.9, ambos por encima del umbral de 50, lo que indica una percepción positiva sobre la actividad productiva y el entorno de negocios.

La Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI) es elaborada por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y recoge información sobre el desempeño y las percepciones de las empresas industriales en un período determinado. 

En comparación con el trimestre anterior (octubre-diciembre 2025), ambos índices registraron descenso en sus valores durante el período enero-marzo de 2026, pero manteniéndose sobre la barrera de los 50.0, como muestra el Gráfico No. 2

Índice de Confianza Industrial (ICI)

El Índice de Confianza Industrial se mantiene sobre la barrera de 50.0 desde el primer trimestre de 2012, mostrando así un período significativo de expansión, según se evidencia en la Gráfica No. 3.

Este índice mide las percepciones empresariales en relación con ventas, producción e inventarios. 

Durante el primer trimestre 2026, el saldo del volumen de producción se situó en 56.9 respecto al trimestre previo y en 60.2 frente al mismo trimestre del año anterior. Las expectativas de producción para el trimestre siguiente (abril-junio 2026) se ubicaron en 61.0. 

En cuanto a las ventas, los resultados del trimestre alcanzaron un saldo de 53.4 en comparación con el trimestre anterior y de 62.3 en términos interanuales. Las expectativas de ventas para el segundo trimestre de 2026 se sitúan en 66.2. 

Respecto a las exportaciones, el 77.4% de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a los mercados externos durante el trimestre enero-marzo de 2026, proporción similar a la observada en el trimestre previo (78%).

En materia de inventarios, la producción (56.9) creció más rápido que las ventas (53.4) con respecto al trimestre anterior.  Esto condujo a elevar los niveles de inventario adecuado a un 86.3% (versus 74% del trimestre anterior), y disminuir los niveles excesivos e insuficientes de inventario.

Se evidenció una tendencia a incrementar la inversión. En el cuarto trimestre de 2025 el 89% de las empresas manifestó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad instalada de producción, mientras que en el primer trimestre 2026 el 92.8% expresó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad. Maquinaria sigue siendo el renglón predominante, al pasar de 23.0% en octubre-diciembre 2025 a 27% de las empresas en enero-marzo 2026.

Índice de Clima Empresarial (ICE)

El Índice de Clima Empresarial se ubicó en 53.9 en el primer trimestre de 2026, por debajo del valor estimado al cierre del trimestre anterior (58.8). Para el segundo trimestre de 2026, las expectativas sitúan este índice en 55.1. 

Entre las variables que componen el índice, la percepción sobre la economía dominicana pasó de 51.9 a 52.0, mientras que la percepción de la economía internacional se incrementó de 54.8 a 41.0. La variable correspondiente a la rama de producción se ubicó en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. 

Las expectativas para el trimestre enero-marzo de 2026 muestran valores superiores a 50.0 en los cinco factores considerados por el índice, según los resultados presentados en las tablas de la encuesta.

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Industria con pulso firme: confianza empresarial, inversión y capacidad productiva en la ruta de 2026

Los resultados de la Encuesta de Coyuntura Industrial del primer trimestre de 2026 confirman que la industria dominicana sigue operando en terreno expansivo. Aunque el ritmo se moderó frente al cierre de 2025, los indicadores de confianza, clima empresarial, producción, ventas e inversión revelan una estructura productiva que conserva dinamismo y capacidad de adaptación en un entorno regional e internacional todavía desafiante.

La industria dominicana ha comenzado 2026 con una señal que merece ser leída con serenidad, pero también con profundidad estratégica: el Índice de Confianza Industrial (ICI) se situó en 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) en 53.9, ambos por encima del umbral de 50 puntos, lo que indica expansión y percepción favorable sobre la actividad productiva y el entorno de negocios. Esa lectura, ofrecida por la Encuesta de Coyuntura Industrial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), no es un dato aislado ni un espejismo estadístico; es la expresión de una economía manufacturera que, aun en medio de una desaceleración respecto al trimestre anterior, sigue sosteniendo una base de confianza suficientemente robusta como para mirar hacia adelante con moderado optimismo.

Conviene subrayar que la moderación no equivale a debilidad. El hecho de que ambos índices hayan descendido respecto al trimestre octubre-diciembre de 2025, pero permanezcan por encima de 50, revela un aspecto fundamental del momento económico: la industria no está en retroceso, sino en una fase de ajuste dentro de una trayectoria todavía expansiva. En realidad, lo relevante no es solo el valor puntual de los indicadores, sino su capacidad para mantenerse en zona positiva pese a los vientos cruzados de la economía internacional. La AIRD destaca, además, que el ICI se ha mantenido por encima de 50 desde el primer trimestre de 2012, lo que habla de una persistencia estructural en la confianza industrial que no puede desestimarse.

El corazón de esa confianza está en la actividad real. Durante enero-marzo de 2026, el saldo del volumen de producción se ubicó en 56.9 frente al trimestre previo y en 60.2 en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Las ventas, por su parte, alcanzaron un saldo de 53.4 en la medición trimestral y de 62.3 en términos interanuales. Más revelador aún es que las expectativas para abril-junio de 2026 permanecen en terreno claramente favorable: 61.0 para producción y 66.2 para ventas. Cuando una industria produce más, vende más y además espera seguir creciendo en el corto plazo, lo que existe no es simplemente resistencia coyuntural, sino una percepción empresarial asentada en fundamentos operativos concretos. 

Esa base productiva se conecta, además, con un componente que resulta decisivo para la economía dominicana: la vocación exportadora. El 77.4 % de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a mercados externos, proporción prácticamente igual a la del trimestre anterior. Esta estabilidad exportadora es especialmente significativa porque confirma que la industria no depende exclusivamente de la demanda interna, sino que mantiene capacidad de inserción en circuitos internacionales. En un país donde las zonas francas, la manufactura y los servicios exportables forman parte del andamiaje del crecimiento, la persistencia de ese componente externo fortalece la resiliencia del aparato productivo. De hecho, el propio desempeño macroeconómico del país durante marzo de 2026 mostró una expansión interanual de 5.1 %, con la manufactura local creciendo 3.9 % y la manufactura de zonas francas 7.8 %, según reportes basados en datos del Banco Central. 

No menos importante es el comportamiento de los inventarios, a menudo ignorado en la discusión pública, pero esencial para medir salud operativa. La AIRD reporta que la producción creció más rápido que las ventas en el trimestre, lo que elevó los niveles de inventario adecuado a 86.3 %, frente al 74 % del trimestre anterior, al tiempo que disminuyeron los inventarios excesivos e insuficientes. Esta cifra, leída con criterio técnico, sugiere una mejor administración del ciclo productivo y comercial: no se trata de acumulación improductiva, sino de una recomposición más equilibrada entre oferta, colocación y previsión de demanda. En otras palabras, la industria está organizando mejor su capacidad de respuesta.

Pero quizá el dato más promisorio del informe sea el aumento de la inversión para expandir la capacidad instalada. Si en el cuarto trimestre de 2025 el 89 % de las empresas dijo haber realizado inversiones para aumentar capacidad, en el primer trimestre de 2026 esa proporción subió a 92.8 %. La maquinaria, además, sigue siendo el principal renglón de inversión, pasando de 23 % a 27 % de las empresas. Este comportamiento es crucial porque la inversión en capacidad no responde a nostalgia ni a simple mantenimiento: responde a expectativas. Una empresa invierte en maquinaria, en ampliación y en eficiencia cuando considera que hay mercado, horizonte y condiciones razonables para crecer. Ese es, quizás, el mejor termómetro del optimismo empresarial auténtico.

En cuanto al Índice de Clima Empresarial, su nivel de 53.9 —por debajo del 58.8 registrado al cierre del trimestre anterior, pero todavía en zona positiva— ofrece una enseñanza relevante: el empresariado industrial no está desconectado de las tensiones globales, pero tampoco ha entrado en fase de pesimismo. La percepción sobre la economía dominicana se ubicó en 52.0, la rama de producción en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. Aunque la economía internacional mostró un deterioro en la percepción, las expectativas para el segundo trimestre mantienen el índice en 55.1 y colocan los cinco factores observados por encima de 50. Eso significa que, incluso con cautelas, la visión predominante sigue siendo constructiva. 

La lección editorial que deja esta fotografía del primer trimestre de 2026 es clara: la industria dominicana no solo resiste, sino que conserva capacidad de expansión, reinversión y proyección. Sin embargo, el dato no debe celebrarse con complacencia. Que la confianza siga por encima de 50 no implica que el país pueda descuidar sus tareas pendientes. La competitividad industrial necesita costos energéticos razonables, mayor sofisticación tecnológica, logística más eficiente, financiamiento productivo, formación de capital humano y políticas públicas que acompañen la transición hacia manufacturas de mayor valor agregado. La confianza es una condición necesaria, pero no suficiente. Si no se convierte en productividad sostenida, corre el riesgo de quedarse en expectativa.

Por eso, el verdadero valor de esta encuesta no está solo en confirmar que la industria atraviesa una etapa de optimismo moderado, sino en recordarnos que el crecimiento sostenido se construye sobre decisiones. Las empresas ya están haciendo la suya: invierten, exportan, ajustan inventarios y proyectan mayores ventas. Corresponde ahora al ecosistema económico en su conjunto —Estado, sector financiero, reguladores, academia y actores productivos— responder con la misma claridad. Porque cuando una industria mantiene su confianza en tiempos de incertidumbre, lo que está diciendo no es únicamente que resiste: está diciendo que todavía cree en el país. 

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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