miércoles, 22 de junio de 2022

OPINION | La violencia y los desafíos frente a la crisis

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La violencia y los desafíos frente a la crisis

La violencia ha sido una constante en nuestra evolución como sociedad

Santo Domingo - jun. 22, 2022 | 12:01 a. m.

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El sábado 4 de junio de 2022, el periódico Hoy publicaba en una destacada primera plana el siguiente titular: “Delincuencia responde con la muerte a tiros de cinco hombres”. ¿A qué respondía la delincuencia aludida? En el desarrollo interno de la nota, bajo la firma de la periodista Soila Paniagua, se afirma que los cinco muertos y los heridos (que fueron dos en esa sangrienta jornada) respondían al “operativo conjunto de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas para enfrentar la desbordada delincuencia que afecta al país.” 

Perturbadoramente lacónico fue el título con que dos días después, el 6 de junio, apareció esa columna de procesión que es el AM, en que cada día deja constancia de su opinión la directora de Diario Libre Inés Aizpún: “Se llama Terrorismo.” Allí sostiene Inés, con la aguda firmeza que la caracteriza, que los atentados de los días previos “parecerían una reacción a los planes de reforma de la Policía Nacional. Son un nuevo formato de los “intercambios de disparos”: ahora los perpetradores van de incógnito y demuestran equipamiento y formas entrenadas y las víctimas diferentes particularidades.” Más adelante agregaba: “En cualquier otro país hablarían de terrorismo, palabra que no utilizamos aquí porque no se considera que haya grupos terroristas sino sicarios contratados. ¿Por quién? ¿De dónde salen estos candidatos a matar, tan apertrechados, tan entrenados?”

Lo más escalofriante de la indicada crónica del periódico Hoy y del artículo de la directora de Diario Libre no son los detalles sobre la peculiar virulencia con que fueron perpetrados los hechos, sino el abierto y, en apariencia, deliberado desafío a la autoridad. Porque una cosa son los hechos delictivos que se llevan a cabo mediante maniobras, muchas veces ingeniosas, para burlar la efectividad del quehacer de las autoridades -y que, por tanto, suponen el reconocimiento de la existencia de un centro de poder al que, si bien se sabe es vulnerable, se le reconoce autoridad-; y otra muy distinta es la confrontación y el desafío abierto al poder del Estado para imponer la autoridad de la Ley y el derecho.

En la esencia constitutiva del Estado, en la tradición las teorías contractualistas que han inspirado las estructuras normativas para la organización política de las sociedades modernas, se encuentra la idea de que en él radica el monopolio legítimo de la fuerza y de la violencia. La cuestión detrás de esto es la siguiente: el convencimiento de que la única vía para superar la inseguridad y temor propio del estado la violencia indiscriminada en medio del que opera el Estado de naturaleza, es construyendo una instancia cuyo poder supera el poder conjunto de todos los miembros de la comunidad. Es un poder tan ostensiblemente superior, que la sola idea de desafiarlo se presenta como suicida. En esto radica la noción de soberanía estatal, cuya expresión más cruda fue sintetizada en la célebre frase con la que Karl Schmitt abre su Teología política: “Soberano es quien decide en el estado de excepción.”

Por tanto, que en alguna instancia de la sociedad se hayan gestado estructuras de poder criminal que se sientan en capacidad de desafiar, mediante el ejercicio de la violencia, a la autoridad legalmente constituida, es una cuestión que pone en cuestionamiento los cimientos mismos del Estado y la viabilidad de la gestión de la conflictividad social por medio de los cánones del derecho. Determinar por qué esto ocurre es una cuestión de primer orden para decidir la mejor manera de enfrentarlo.  

La nuestra es una sociedad forjada en estrecha convivencia con algunas de las manifestaciones más crudas de la violencia. La violencia ha sido una constante en nuestra evolución como sociedad. Hemos padecido la violencia política, heredada de una cultura autoritaria, que se ha expresado verticalmente desde el Estado a través de los regímenes dictatoriales y de fuerza que lo han gestionado a lo largo de una buena parte de nuestra historia republicana. Hijas de esa forma de violencia han sido, entre otras muchas, la tortura, el asesinato selectivo e indiscriminado de disidentes y opositores, la desaparición forzosa, el exilio y el encarcelamiento por motivos políticos e ideológicos.  

La violencia delincuencial y la violencia social, son otras modalidades de perturbación de la convivencia pacífica que nos han acompañado a lo largo de nuestra historia, pese al lente de indulgencia con que nos gusta mirarnos al momento de formular el juicio histórico sobre nuestra realidad como colectivo. 

Cuando esa constante histórica que es la violencia se encuentra, en un recodo de su devenir, con una catástrofe  sanitaria que nos obligó al encierro, nos sumió en el desasosiego, el temor y la incertidumbre cotidiana durante dos años; acompañada de una crisis económica sin precedentes y seguida de un recrudecimiento de esas crisis como resultado de un conflicto internacional cuyos efectos escapan a nuestro control, es lógico que sus efectos se potencien. 

Ya en las postrimerías del siglo XVIII, Thomas Malthus advertía, en su “Ensayo sobre el principio de población”, que uno de los efectos del crecimiento demográfico era la muerte por hambruna o por la guerra, a las que inducían la escasez de los productos para la subsistencia que, a su vez, era inducida por el crecimiento de la población.

Las formas de violencia que hemos estado experimentando en nuestro país los últimos meses deben ser entendidas en toda su perturbadora complejidad no solo por el Gobierno, sino por todo el liderazgo social y político del país. 

Frente a esta crisis, el imperativo mayor es el de la unidad de todo el país para abordarla, porque se trata de una situación que de prolongarse, podría conllevar a escaladas sin precedentes, si se produjeran escenarios de inflación y escasez que las estimulen, tal y como, aunque por distintas razones, advertía Malthus hace más de dos siglos. Se trata de una cuestión-país, en el más amplio sentido de la expresión. 

Ese imperativo de unidad nacional pasa por que la oposición política no caiga en la tentación de tratar de sacar provecho político de la situación, y por que el Gobierno entienda que necesita del concurso de todos para sacar al país adelante. Es mucho lo que está en juego si no somos capaces de dar, como país, la respuesta inadecuada. Confío en que lo lograremos.

https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/2022/06/21/violencia-y-desafios-frente-a-la-crisis/1903062 TEMAS - 

ARGENTINA | Algunos desafíos que merecen nuestra atención en materia de comercio exterior

 ARGENTINA | Algunos desafíos que merecen nuestra atención en materia de comercio exterior

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Ilustración: Aduana News

Por este medio adhiero el aniversario de la Aduana y del trabajador aduanero, que se celebra el 1° de junio del corriente. Lo hago con respeto. He sido asesor legal del entonces Departamento de Asuntos Jurídicos de esa institución y he tenido la suerte de haber compartido esa tarea con funcionarios trabajadores, probos y eficientes de quienes mucho aprendí durante una década de arduo trabajo con ellos.

En estas líneas comparto ciertas reflexiones sobre la compleja relación entre quienes siguen ciertos lineamientos políticos y los que practican el comercio exterior. Dentro de las posibilidades que da este espacio, procuraré objetivar las ideas y destacar la necesidad que los argentinos tenemos de seguir el camino de nuestros proceres haciendo de nuestro país un faro de comercio y progreso para nuestra posteridad.    

Breve historia del comercio internacional desde la segunda guerra mundial

Luego del triunfo de los países aliados en la segunda guerra mundial, Estados Unidos y el Reino Unido trabajaron con empeño en consagrar reglas de conducta tendientes a asegurar un flujo de comercio internacional ágil y sistemas pacíficos de solución de controversias, en materia de intercambios comerciales, por considerar que éstas habían tenido gran importancia en el inicio de los conflictos bélicos que asolaron al mundo en la primera mitad del siglo veinte.

En una política novedosa y sumamente importante para el futuro de nuestro planeta, Estados Unidos decidió efectuar una inmensa inversión en el restablecimiento de una Europa devastada por la guerra, tanto a niveles materiales como humanos, mediante el Plan Marshall en el que no escatimó ayudar también a los países que fueron sus enemigos. Paralelamente, esto fue acompañado por otros logros tales como la creación del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (Bretton Woods, 1944), la consagración de la Carta que creó la Organización de las Naciones Unidas (San Francisco, 1945) y la obtención del Acuerdo General de Aranceles y Comercio -GATT- (1947). A partir de la entrada en vigencia del GATT, comenzó un largo período en que disminuyeron los conflictos armados, siendo ese fenómeno acompañado de un notable incremento del comercio entre los países del mundo.

Estas iniciativas se reflejaron en un avance de las técnicas aduaneras tendientes a remozar las políticas que, hasta ese momento, se caracterizaban por medidas aduaneras no colaborativas con el resto de los países, sino, por el contrario, de agresiones y defensas constantes que implicaban hostilidades paralelas a las bélicas, en épocas en que las diferencias eran normalmente decididas por las armas. El Plan Marshall motivó la instalación de una oficina de cooperación en Ginebra que modernizó y armonizó los vocabularios de los países para unificar las instituciones aduaneras; partiendo de una nomenclatura única para la clasificación de las mercaderías, un sistema de métodos

uniforme para valorar las mercaderías a los fines de determinar los derechos de aduana, y técnicas similares para la redacción de los institutos clásicos de importación y exportación. Esto posibilitó avanzar rápidamente en la idea de una integración económica europea y esas mismas herramientas fueron utilizadas por el naciente Consejo de Cooperación Aduanera (hoy O.M.A.), con la finalidad de establecer un sistema armonizado de intercambio a nivel aduanero entre las diversas aduanas del mundo.

Tal como surge de la lectura de la Carta de las Naciones Unidas, las ideas de los nuevos países líderes del mundo radicaron en reglamentar normas de conducta civilizadas que impidieran la guerra, lograran arreglos pacíficos de controversias y facilitaran la cooperación internacional económica a través de acuerdos regionales que fueran, poco a poco, liberando los recelos entre países vecinos, posibilitando la ampliación de sus mercados para obtener una mayor productividad a bajos costos.

En esa tesitura, en 1960 se crea la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que luego se modificaría en 1980 por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Esta última, al posibilitar acuerdos de complementación económica no sujetos al trato de la nación más favorecida dentro de la propia ALADI, generó una rápida reducción de aranceles y de medidas comerciales que a fines de la década del 80, dieron lugar al Acuerdo de Integración entre Brasil y Argentina, que luego se ampliara en el Tratado del Mercosur con Paraguay y Uruguay.

El comienzo de estas integraciones comerciales posibilitaron un incremento notorio del intercambio entre los países contratantes cuyo acatamiento se caracterizaba a través de un sistema de solución de controversias entre los países, a través de Tribunales Arbitrales Ad-hoc y que, posteriormente, se amplió con un órgano de apelación denominado Tribunal Permanente de Revisión, que figura vigente hasta el día de hoy. No se puede negar que esta evolución en el intercambio comercial de América del Sur y la ALADI vino acompañado de la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) creada en la Ronda Uruguay del GATT que culminara con el Acuerdo de 1994; el que, a su vez, contemplaba un Órgano de Solución de Controversias a nivel mundial con un cuerpo de apelación cuyos jueces poseían una mayor estabilidad.

En los primeros años del Mercosur las diferencias de interpretación existente en el Tratado y las decisiones del Consejo Mercado Común, Reglamentos y resoluciones, dieron lugar a varios laudos arbitrales que comenzaron a sentar criterios que daban cierta certeza sobre sus alcances. No obstante, a partir del año 2002 los intereses políticos de los países más importantes pretendieron superponerse a las normas acordadas, relativizando el rigor de éstas cuando afectaran sus intereses nacionales.

A partir del año 2002 fueron disminuyendo los casos en que se recurrió a este sistema de solución de controversias, al punto de estar hoy en día prácticamente inactivo, dando lugar al interrogante de cuál era la razón de este aparente fracaso de un sistema que prometía ser ejemplar al momento de su creación.

La inestabilidad de los gobiernos y las dificultades que generan los cambios de las políticas comerciales

La respuesta a este interrogante, íntimamente ligado a una tendencia declinante en el respeto a las reglas de conducta del intercambio comercial creadas por el GATT y reforzadas por la OMC, tiene su explicación en la inestabilidad de las tendencias políticas que empezaron a generarse, no ya solo en los nuevos gobiernos que se estaban sucediendo en América Latina, sino también en las posiciones que comenzaron a asumir incluso algunos líderes de los países más avanzados.

En América Latina, países que se habían caracterizado por sostener políticas económicas de mercado, comenzaron a abandonar esas prácticas.

Paralelamente, en Asia, la República Popular China logró receptar una enorme inversión de empresas multinacionales con centro en los Estados Unidos. Éstas, por razones de menores costos, instalaron algunas fábricas de relevante tecnología en aquel país. Ello era paralelo con la apertura de reglas de mercado libre en importantes provincias del litoral chino que generaron la confianza del mundo libre en que China había abandonado el criterio de centralización estatal de la economía. No obstante, luego de que China fuera aceptada en la OMC y consiguiera ser considerada como un país con economía de mercado, comenzaron a verse medidas tales como las de apropiación de tecnología obtenida por las subsidiarias extranjeras en su país, su utilización en competencia con quienes habían sido fuente de esos métodos de producción, el mantenimiento de ciertas conductas que cercenaban libertades y derechos civiles a los súbditos chinos, etcétera. Ello llevó al entonces flamante Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump a establecer aranceles bajo el fin de que no se afectara la producción de elementos imprescindibles para la defensa nacional. De esa manera se afectaron gravemente las exportaciones argentinas de acero y de aluminio a ese país, que, felizmente pudo ser solucionado en razón de ser considerado nuestro país un aliado en el apoyo a la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el conflicto generado por la agresión de Irak contra Kuwait en 1990.

No obstante, la política de Trump consideró que la deslealtad de China, al disfrazarse de cordero para diezmar el rebaño una vez dentro del corral, merecía sanciones particulares que no pasaban por las autorizaciones previas del sistema de solución de controversias de la OMC. Esta actitud, unida al hecho de que el Presidente Trump vetaba las nominaciones de los reemplazos en el Órgano de Apelación de la OMC por considerar que el mismo no brindaba satisfacción suficiente a las pretensiones de su país, quebró en cierta manera la política manifestada por Estados Unidos, de respeto a las reglas que ese mismo país había consagrado setenta años antes. Fue un mal ejemplo para otros países que estaban esperando esa oportunidad para relajar el adecuado cumplimiento de las reglas de conducta, a fin de hacer valer el peso específico de su poder dentro de la organización.

La Crisis del Mercosur

En lo que se refiere a la integración del Mercosur, que tanta importancia implicaba para Argentina, el entusiasmo de los países miembros fue decayendo. No fue extraño, pues, que luego el nuevo Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro se percibiera como líder de un importante país industrial que le permitiera ir más allá de las conductas, no permitidas a otros países de Sudamérica. Otros ejemplos podrían darse también en líderes de países importantes. Ello redundó en un relajamiento de las disciplinas que debían garantizar el respeto de las reglas de comercio de los países miembros de la OMC y demás instituciones, como las regionales.

Los acuerdos de integración, entre los que se cuenta el del Mercosur, parten de ampliar los mercados como modo de disminuir costos a través de volúmenes que sean rentables. Ello implica manejarse con precios competitivos; esto es “precios de mercado”, lo que significa que son el resultado de la oferta y la demanda en relación con dimensiones que van más allá del comercio interno de país. En otras palabras, intervenir en una organización de integración económica regional implica compartir criterios compatibles con la economía de mercado. Ello se ha hecho difícil en América Latina porque la inestabilidad política de nuestros países se ve afectada por cambios radicales de políticas de gobierno que se suceden unos a otros, yendo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Ello no solo sucede en nuestro país, sino que también ha sucedido en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

La necesidad de abrir la economía y de hacerlo con la debida cautela

Respecto de nuestro país, con el debido respeto que se debe a nuestras autoridades, me permito considerar que no es dable esperar nada fructífero de un país que se cierra económicamente sobre sus propias fronteras, aislándose del mundo. Esa situación le impide negociar con los demás países en condiciones ventajosas que posibiliten ganancias a los agentes comerciales y al propio país. La consecuencia es el abandono del Estado Nacional por la legítima preocupación que le corresponde tener por el comercio internacional. Ello no solo afecta la rentabilidad del comerciante, sino el crecimiento del Producto Bruto Interno del país.

Recordemos que en los albores de la Revolución de Mayo Mariano Moreno en su célebre Representación de los Hacendados se dirigía al Virrey Cisneros expresando: “Hay verdades tan evidentes que se injuria a la razón con pretender demostrarlas. Tal es la proposición de que conviene al país la importación franca de efectos que no produce ni tiene, y la exportación de los frutos, que abundan hasta perderse por la falta de salida… Nada es más conveniente a la felicidad de un país, que facilitar la introducción de los efectos que no tiene, y la exportación de los artefactos y productos que produce”.

Nuestra actual administración responde: Frente a la falta de divisas, con el cierre de las importaciones; y frente al incremento del gasto público con el aumento de impuestos. Esto, lejos de solucionar nuestros problemas, nos los agrava. Ello con el agravante de que el grueso de los ingresos al Tesoro Nacional en materia de exportaciones proviene del campo y que uno de sus productos más lucrativos es la producción de soja, cuyo impuesto se pretende aplicar en el orden de un nivel del 30% (habiendo llegado al 35%), a lo que cabe agregar un tipo de cambio oficial en el que el exportador debe vender una divisa que llegó a valer no hace mucho $ 200 a la módica suma de $ 100.

Estas actitudes nos merecen las siguientes reflexiones:

1°) El Estado a través del Banco Central adoptó el monopolio en la compra y venta de las divisas, no permitiendo que el particular pueda comprarlas o venderlas libremente al valor que éstas tuvieran en el mercado. Sin embargo, no se encuentra en condiciones de cumplir con la exigencia que ese monopolio le exige, al carecer de las divisas requeridas para cumplir con sus compromisos, frustrando la función que él mismo asumió.

2°) Ahoga al productor agrario con derechos de exportación (que se pretenden exigir en un nivel cercano al 30%), más impuestos a las ganancias (del 35%), más impuestos provinciales y municipales, más los invisibles impuestos encubiertos que denominamos “diferencia de tipo de cambio” (de aproximadamente superior al 60%), y el impuesto inflacionario (de aproximadamente del 5% mensual), este último injustamente compartido por todos los habitantes del territorio argentino. Si la justicia argentina se decidiera a afrontar la cuestión de la confiscatoriedad por acumulación de tributos de diferentes jurisdicciones y organismos, podría acabar con un terrible despojo que clama por el claro reconocimiento del artículo 17 de nuestra Constitución Nacional.

3°) La “diferencia de tipo de cambio” sobre el precio que recibe el exportador y del cual se apropia el Banco Central de la República Argentina, surte los mismos efectos de un impuesto a las ganancias para el productor, sin respeto alguno por la reserva de legalidad establecida en los artículos 4° y 75 inciso 1° de nuestra Constitución Nacional, que exigen categóricamente la previa sanción del Congreso Nacional. No es admisible que el hecho de denominar a esa exacción con el nombre de “diferencia de cambio” u otro similar, impida a un juez de la República, advertir que estamos ante una obligación de pago efectuada por un organismo de la Administración Pública sin ley que lo autorice, pues como dice nuestra Corte Suprema el juez debe estar a la esencia del instituto que analiza más que al nombre que le asignemos.

4°) El Banco Central a través de sus Comunicaciones se arroga la emisión de normas de carácter legislativo, prohibiendo las importaciones o, lo que es lo mismo, suspendiendo, por tiempos equivalentes a períodos que oscilan en seis meses o más, el pago al exterior del precio de venta al proveedor extranjero, colocando al consumidor argentino en la situación de no importar o garantizar y pagar el costo financiero que implica la demora en el pago. En nuestro orden constitucional las prohibiciones a la actividad de los habitantes de la Nación deben estar respaldadas por ley (art. 19 de la Constitución Nacional), y jamás se pueden admitir por una vía reglamentaria que además no cumple con los recaudos esenciales de los actos administrativos válidos tales como los de competencia, fundamentación y publicación previa.  

5°) Estas medidas implican impedir o, al menos, dificultar la importación o la exportación sobre la base de normas que no se encuentran justificadas por los tratados internacionales que según el art. 75, inciso 22 de la Constitución Nacional revisten jerarquía constitucional tales como son los del GATT y la OMC.

6°) Más allá del aspecto jurídico, es irrazonable que un país que carece de divisas necesarias para pagar las deudas internacionales del propio Estado y de sus particulares, se cierre a sí mismo las puertas para el ingreso de lo que tanto necesita. Lo que gana en concepto de impuesto para satisfacer el gasto lo pierde en mayor magnitud en el mantenimiento, eventual apertura de nuevos mercados, e ingresos del exterior, que es lo que necesita el país. No parece una decisión compatible con el cargo público que se debe honrar, el privilegiar una eventual ventaja electoral a cambio de la base de la ruina futura de nuestra propia Nación.

7°) Cuando nuestros Constituyentes de 1853 redactaron nuestra Constitución, la Comisión redactora compuesta por los representantes Pedro Díaz Colodrero, Martín Zapata, Juan del Campillo, Manuel Leyva, Pedro Ferré, Juan María Gutierrez y José Benjamín Gorostiaga, manifestaron en su reunión del 18 de Abril de 1853: “Es preciso que la práctica del régimen constitucional a que aspiramos, de, cuando menos para nuestros sucesores seguridad a la vida y propiedades, medios de trabajo, precio a nuestras tierras y productos, y facilidades para comerciar con los pueblos extranjeros …”.

8°) Consideramos necesario que nuestros gobernantes (y no me refiero solamente a los actuales) tengan en cuenta que cerrar el comercio con el exterior es achicar nuestra economía. La apertura no implica que deba hacerse de manera indiscriminada y sin criterios claros de la reciprocidad que en cada caso particular se debe obtener de la misma. No somos de la idea de que deban acordarse áreas de libre comercio con cualquier país. Debe saberse cuales son los riesgos a que sometemos a nuestro país cuando establecemos un acuerdo de comercio, pues podría afectar a producciones ya establecidas en nuestro territorio.

Sólo con más exportaciones podremos hacer más importaciones y generar el abastecimiento de mayor cantidad de insumos para una producción con costos razonables que nos permitan competir por precio y calidad con los productos extranjeros. El negarse al comercio significa quedarse cada vez más, anclado en el pasado y retrasarse frente a los demás países perdiendo un tiempo precioso para incrementar nuestro propio perfeccionamiento y expansión comercial.

La crítica a los comerciantes por el hecho de serlo

Por último, asistimos reiteradamente a críticas que funcionarios de gobierno hacen a los comerciantes por no poner su mirada en resguardo de los intereses del Estado. Ello es equivalente a la crítica que los habitantes hacen a los funcionarios del gobierno por no poner su mirada en resguardo de ello antes que en el interés del gobierno. Debemos tener en cuenta que para el comerciante, el motivo de su ganancia es determinante. Es la razón de ser del comercio. El comercio implica una relación con intereses antagónicos entre compradores y vendedores que generan una competencia en la cual ambas partes intervinientes procuran ganar el máximo y perder el mínimo. Esa lucha se produce en el campo de la oferta y la demanda. La pérdida tiene relación con la disminución en el margen de ganancia y el correspondiente incremento del costo operativo. Ello hace que la técnica del comercio consista en obtener una mayor ganancia al menor costo.

El comerciante obviamente busca su beneficio personal, pues es una persona cuya función es obtener ganancia. Haciendo referencia a ciertos calificativos que reflejan un valor superior de determinados individuos que se convierten en la característica definitorio de ellos, Husserl, en sus Investigaciones Lógicas, decía que la característica de un guerrero era “ser valiente”, porque esa es la característica más destacable que hace al concepto de un “buen” guerrero. Pues bien, la característica destacable del “buen” comerciante es ser quien pierde menos, por lo que quien no cumple con dicha pauta no puede ser considerado un buen comerciante. En las relaciones de cambio (compra y venta) la justicia parte de la proporcionalidad entre las prestaciones. Por ello las críticas que ya en las épocas previas a Adam Smith se hacían en Inglaterra respecto de los comerciantes que no cuidaban de los intereses de la Nación fueron criticadas expresando que ello implicaba desconocer la naturaleza de las personas, con el agregado de que el interés personal del comerciante en ganar dinero no es incompatible, sino que usualmente es conveniente para el bienestar general. El comercio libre es deseable, no solamente porque es el menor de los males, sino porque es positivo para el bienestar general.   

Enrique C. Barreira es abogado, fue asesor mayor del Departamento de Asuntos Jurídicos de la Administración Nacional de Aduanas, integró la Comisión Redactora del Código Aduanero, es profesor de posgrado en la UBA y otras universidades del país, miembro del Instituto Argentino de Estudios Aduaneros y socio fundador de la Academia Internacional de Derecho Aduanero (ICLA). https://aduananews.com/algunos-desafios-que-merecen-nuestra-atencion-en-materia-de-comercio-exterior/

VIDEO | Gran Asamblea PRM. Contigo Somos Mejores 📍Presidente Luis Abinader​ llama a perremeistas tomar las calles | Abinader: "El pasado es corrupción e impunidad, #NoMirePaTra👀 Luis Abinader​ #ContigoSomosMejores #GranAsambleaPRM @YouTube

VIDEO | Gran Asamblea PRM. Contigo Somos Mejores

📍Presidente Luis Abinader​ llama a perremeistas tomar las calles
Abinader: "El pasado es corrupción e impunidad, #NoMirePaTra👀 
Luis Abinader​

#ContigoSomosMejores #GranAsambleaPRM 
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Discurso íntegro de Luis Abinader ante acto PRM 2022

El Día  junio 19, 2022

Salutaciones

Compañeras y compañeros,

Como siempre encontrarme aquí con todos ustedes es para mí un honor, porque es en estos momentos en los que puedo dirigirme a los perremeistas y donde puedo mirar los rostros de cada uno de ustedes y ver reflejados su espíritu de lucha, su entusiasmo, su pasión y los ideales democráticos que encarna nuestro partido, El Partido Revolucionario Moderno.

Quiero empezar reconociendo los valores y las causas sociales que como partido hemos defendido siempre. Son los valores de justicia social, democracia, honestidad y transparencia los que nos mueven como organización y la razón de ser de nuestro partido

Somos el partido que representa a todos los dominicanos, a los campesinos, obreros, jóvenes, profesionales, mujeres, empresarios, SOMOS EL PARTIDO DE TODOS. Somos el partido que mejor representa a la República Dominicana.

El cambio político que todos anhelábamos llegó a nuestro país de la mano de un partido muy joven, pero cargado de la experiencia que traían consigo los miles de hombres y mujeres que decidieron acompañarnos en las elecciones municipales de marzo 2020, y luego en las presidenciales del 5 de julio.

Hace casi dos años asumimos la Presidencia con un alto grado de compromiso, sabiendo que tendríamos que atravesar momentos muy difíciles y superar obstáculos, pero los hemos hecho gracias a la voluntad del pueblo, el empuje de nuestras convicciones y a la colaboración incansable de la militancia del PRM.

Sintámonos orgullosos de lo que estamos logrando a pesar de las adversidades. El camino ha sido duro, difícil, pero siempre supimos que hacer las cosas bien y de manera justa era la única forma de honrar nuestra palabra.

Hemos aprendido de los errores del pasado y estamos construyendo, día a día, un mejor partido y un mejor país.

El PRM representa el esfuerzo para la superación del individualismo que corroía la confianza interna y afectaba la unidad partidaria de los viejos partidos, y se ha convertido en un espacio en el que todos trabajamos para mayor gloria de nuestro país, siempre guiados por los ideales socialdemócratas que representó José Francisco Peña Gómez, y que representan ahora lo mejor de nuestra esencia.

Este es un partido que camina hacia la madurez, que está consciente de su responsabilidad histórica y de su rol en la coyuntura actual, y una muestra de ello es que se haya llegado a un consenso cercano al 80% en la dirección de los organismos provinciales y municipales, y por ello debemos felicitarnos.

Compañeros y compañeras, no debemos olvidar nunca, que el verdadero triunfo de un partido político no se alcanza únicamente cuando se consigue el poder, sino cuando este poder se utiliza para servir al pueblo y para solucionar los problemas reales de la gente.

Nosotros somos el resultado de una vocación democrática contraria al caudillismo partidario; un partido opuesto radicalmente al mal manejo de los fondos públicos, al dispendio del erario y a la corrupción que por décadas protagonizaron aquellos que pretendieron convertirse en empresarios cuando estaban gobernando.

Fundamos el Partido Revolucionario Moderno para defender la democracia; nacimos para devolver la dignidad a un país que pedía a gritos libertad, justicia, igualdad de oportunidades y trabajo.

Y nos propusimos hacerlo de forma diferente. Con dialogo, abiertos a todos, pensando siempre en primer lugar en los más desfavorecidos y respetando la independencia y la autonomía de los distintos poderes del Estado.

Ese, el respeto al estado de derecho, fue uno de los más sagrados compromisos que adquirí con los dominicanos cuando tomé posesión como presidente. Di mi palabra. Y he cumplido con ella.

Nacimos vistiendo el traje de soldados en la defensa de la democracia dominicana y no nos lo hemos quitado un solo día desde ese momento, porque ese espíritu profundamente democrático es una seña de identidad en el PRM.

Compañeros y compañeras perremeístas,

Hace ya casi dos años, nuestro trabajo y la promesa de cambio hicieron que el pueblo nos convirtiera, con mucha diferencia, en la mayor fuerza política del país. Hoy confirmamos que los dominicanos sabían lo que hacían cuando nos eligieron dirigir la República Dominica. ¿Se imaginan ustedes si el resultado hubiera sido diferente?

Le ganamos en las urnas a una cultura perversa y corrupta que se basaba en los intereses particulares por encima del interés general.

Su tiempo ya pasó, y aunque hoy intenten volvernos a engañar, los dominicanos tenemos memoria y sabemos que donde mejor están es en la oposición. Donde pueden gritar, pero no pueden dañar la vida de la gente y aprovecharse del gobierno. No obstante, tienen el descaro de presentarse con las mismas caras, los mismos personajes con quienes gobernaron.

No se puede pretender volver a la presidencia de un país cuando después de décadas de gobierno no dejaron uno solo de los grandes problemas nacionales resuelto.

Estos señores del pasado dijeron NO al programa de vacunación, a la aplicación de la tercera dosis, mientras la mayoría de los países han seguido nuestro ejemplo y la Organización Mundial de la Salud ha reconocido a nuestro país como uno de los mejores del mundo en la gestión de la crisis sanitaria.

Dijeron NO a la reapertura del turismo y de la economía, y lo cierto es que nos hemos recuperado de una forma extraordinaria, creando empleos y divisas, al punto que somos el país que mejor lo ha hecho en el mundo según la Organización Mundial del Turismo.

Dijeron NO a las patrullas en las calles porque apuesta por el caos y el descontrol en lugar de la paz y la seguridad por la que trabajamos día tras día.

Dijeron NO a nuestra política agropecuaria, oponiéndose a los subsidios a los fertilizantes o a duplicar la cartera de crédito del banco agrícola.

Hace años que dijeron NO a las zonas francas, hoy crecen a un ritmo récord llegando casi a 200,000 empleos.

Dijeron NO a las medidas de protección de la canasta básica.

Dijeron NO a la decisión de duplicar los programas sociales, de pasar de 825 pesos a 1,650 pesos, de pasar de 800 mil beneficiarios a 1 millón 600 mil.

Y hasta criticaron la finalización del contrato del peaje sombra que ahorrará a los dominicanos más de 1,500 millones de dólares.

Critican los proyectos en marcha de Pedernales y Manzanillo simplemente porque fueron incapaces de realizarlos.

Se quejan de problemas que nunca supieron resolver como la inflación o la delincuencia, que alcanzaron cifras récord en sus gobiernos.

Por eso desde aquí, perremeistas, tenemos que decirles alto y claro, a estos señores del pasado y a todos los que pretenden dar lecciones sin haber dado nunca ejemplo, QUE APORTEN O QUE SE APARTEN.

Este es el momento del trabajo, de las ideas, del compromiso, de las soluciones.

Compañeros y compañeros,

El pueblo llevo a la presidencia al Partido Revolucionario Moderno porque se convenció de que los que gobernaron ya no representaba los intereses colectivos, porque habían colocado las ambiciones personales y grupales de sus dirigentes por encima de los intereses de los dominicanos.

Por esa razón, y porque nuestro partido ha demostrado que quiere ser diferente, los dominicanos no solo nos eligieron para gobernar, sino que nos convirtieron en el principal partido del país. Y esa doble condición de partido mayoritario y oficial, más que un privilegio, representa una gran responsabilidad.

No debemos olvidar esto nunca. Porque si hacemos lo mismo que los que estaban antes, si perdemos la bandera de los principios, de la ética, de la trasparencia, de la institucionalidad, lo perderemos todo.

¡No podemos fallarle a nuestro país!

Debemos estar a la altura de las expectativas; porque de lo contrario, pondríamos en riesgo nuestra propia existencia e incluso dañaríamos la democracia que todos disfrutamos.

Sabemos que las circunstancias para desarrollar nuestro plan de gobierno son las más adversas posibles.

Hemos asumido el gobierno en medio de la crisis global más grave que el mundo haya conocido en el último siglo, con una pandemia como la del COVID-19 que ha malogrado la vida de mucha gente y una crisis económica mundial, provocada por la invasión rusa a Ucrania.

Somos un gobierno socialdemócrata, moderno, que ha conseguido crecimiento económico con cohesión e inclusión, con mayor gasto social para quienes más lo necesitan y lo hemos hecho con un manejo responsable de nuestras finanzas públicas como lo han reconocido el banco Mundial, BID, FMI y las instituciones de calificación de riesgo como Fitch y Moodys nos han mejorado los ratings.

Tenemos mas de 14 mil millones de dólares de reservas, un récord por mucho y a diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos nuestra moneda se ha apreciado en relación con el dólar.

Somos una administración que inspira confianza en los mercados, en los inversionistas y en todos los foros internaciones. Hoy República Dominicana está de moda entre los agentes económicos.

Ya no ocupamos los primeros lugares de la corrupción mundial, sino los del crecimiento y la ejemplaridad.

Eso es gobernar bien, con hechos, y no con palabras.

Lo digo con humildad, pero con convicción; pueden estar orgullosos de su partido y de su gobierno.

Gobernamos en medio de muchas limitaciones, pero Dios sabe qué hacemos más de lo que nos permiten las circunstancias y que lo estamos haciendo bien.

No somos perfectos, pero trabajamos siempre pensando en nuestro país, en su gente, sin pensar el costo político que tenga para nosotros.

Para nosotros lo primero es la gente. Por eso hemos duplicado las ayudas sociales, hemos llevado salud, educación y agua donde no había, hemos subido el salario mínimo y aumentado las pensiones para proteger el poder de compra de los dominicanos.

En términos de infraestructuras se están construyendo allí donde vive la gente. Desde las pequeñas obras como aceras, contenes y asfalto en todo el país, siguiendo por las grandes obras viales del sur, de santo domingo este y oeste, o las transformadoras y obras de transporte como los teleféricos, metro y monorriel en Santiago y el Gran Santo Domingo.

Les puedo asegurar que lo que hemos hecho desde que asumimos la presidencia ha sido trabajar, trabajar y trabajar por la recuperación económica, por proteger a las familias de nuestro país y por el desarrollo de la República Dominicana.

Y seguimos trabajando sin descanso para cumplir con los objetivos que nos marcamos en nuestro plan de Gobierno, pero también para cumplir con los compromisos con la militancia y con la ciudadanía.

Sin ustedes, compañeros y compañeras, no hubiera sido posible alcanzar el primero de esos objetivos: Ganar las elecciones generales y empezar un cambio social y político real para nuestro país.

Sin la fuerza de la militancia de un partido joven como el PRM, que salió masivamente a votar por el cambio, con todo su esfuerzo desde las grandes urbes hasta las comunidades más pequeñas de nuestro país, no hubiera sido posible llegar a donde hemos llegado ni hacer lo que estamos haciendo.

Somos el partido del presente y del futuro, aquí están los jóvenes, los nuevos lideres de un partido que tiene la misión histórica de hacer la transición hacia el desarrollo, la trasparencia y el combate a la impunidad en la República Dominicana.

Me siento orgulloso de compartir con ustedes la militancia perremeísta.

Aquí, en el PRM y aliados, hay muchos que podrían dirigir el país igual o incluso mejor que yo. Dejemos para otros el egoísmo de pensar que somos imprescindibles, este no es un proyecto personal en el que todo se basa en el YO. Nosotros somos distintos. Esta organización se trata de nosotros, de un proyecto colectivo y no de gloria personal.

Aquí aportamos todos y ayudamos a forjar nuevos liderazgos que nos aseguran que nuestro proyecto de nación continue más allá de un presidente o un individuo.

El futuro del PRM está aquí, en su gente, en su liderazgo, en sus jóvenes, en sus mujeres, en sus valores. Somos un partido con muchos lideres y con mucho futuro por delante.

Compañeros y compañeras,

Nuestra organización ha logrado calar en los corazones del pueblo dominicano. Y el pueblo sabe muy bien que los cambios requieren de tiempo.

De ahora en adelante debemos tener la fuerza suficiente y la voluntad necesaria para que la transformación que estamos imprimiendo a este país sea irreversible.

Para eso, nuestro liderazgo no solo debe ser político, tiene también que ser social, comunitario. Tenemos que ser la voz y el alma de todos nuestros conciudadanos. Eso nos llevó a la victoria y eso nos garantizará el éxito de nuestro proyecto.

En el gobierno, en los pueblos, ciudades y campos de toda la República tenemos la frente en alta y el pecho erguido para decir con orgullo que estamos cambiando este país con eficiencia y honestidad.

Desde hoy saldremos a la calle con la fuerza de nuestras ideas y el resultado de nuestras políticas a conversar y escuchar a todos los sectores de nuestro pueblo.

Tenemos un gran partido, tenemos un buen equipo y un proyecto sólido para la transformación económica y social, y que garantice el desarrollo de nuestro país.

Ahora, con las nuevas autoridades, vamos a consolidar nuestro padrón de 1,7 millones de inscritos y vamos a incrementarlo a 3 millones para fortalecer nuestra posición como la principal organización política de nuestro país.

Vamos a conquistar las calles con el empuje y la pasión perremeista. Vamos a estar presentes en cada barrio, en cada plaza y en cada municipio. Somos el PRM, somos el partido del cambio y vamos a seguir empujando desde cada rincón para que la transformación que hemos puesto en marcha no se detenga.

Compañeros y compañeros,

Sabemos que el mundo está viviendo momentos difíciles, pero debemos tener claro que lo peor que le puede pasar a nuestra patria es mirar atrás y retroceder al pasado y repetir formulas fracasadas.

Así como fuimos guardianes de la democracia, ahora tenemos que convertirnos en los guardianes del cambio para que el pueblo dominicano no vuelva a mirar hacia atrás.

¡El pasado es corrupción e impunidad, no mires pa’trás!

¡El pasado es despilfarro e ineficiencia, no mires pa’trás!

¡El pasado es atraso y pobreza, no mires pa’trás!

¡El pasado es abuso de poder, no mires pa’trás!

¡Mira pa’lante, no mires pa’trás!

Muchas gracias a todos y todas y que Dios bendiga al Partido Revolucionario Moderno y al pueblo dominicano.

https://eldia.com.do/discurso-integro-de-luis-abinader-ante-acto-prm-2022/.

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Presidente Abinader llama a perremeistas tomar las calles

_Abinader: "El pasado es corrupción e impunidad, no mires pa’trás. El pasado es despilfarro e ineficiencia, no mires pa’trás. El pasado es atraso y pobreza, no mires pa’trás. El pasado es abuso de poder, no mires pa’trás. Mira pa’lante, no mires pa’trás" 


19 de junio de 2022. SANTO DOMINGO.
Al encabezar este domingo el acto de entrega de los certificados de elección de las nuevas autoridades del Partido Revolucionario Moderno (PRM), el presidente Luis Abinader llamó a los perremeistas a salir a las calles con la fuerza de las ideas y el resultado de las políticas del gobierno. 
Asimismo, declaró que el PRM es el que representa a todos los dominicanos, a los campesinos, obreros, jóvenes, profesionales, mujeres y empresarios. 
"Desde hoy saldremos a las calles con la fuerza de nuestras ideas y el resultado de nuestras políticas a conversar y escuchar a todos los sectores de nuestro pueblo", manifestó el presidente Abinader. 
Agregó además, "vamos a conquistar las calles con el empuje y la pasión perremeista. Vamos a estar presentes en cada barrio, en cada plaza y en cada municipio. Somos el PRM, somos el partido del cambio y vamos a seguir empujando desde cada rincón para que la transformación que hemos puesto en marcha no se detenga", dijo el mandatario
PRM representa a RD
Afirmó que el PRM es el partido de todos y el que mejor representa a la República Dominicana. 
Dijo que al obtener el poder, el respeto al estado de derecho, fue uno de los más sagrados compromisos que adquirió con los dominicanos cuando tomó posesión como presidente. "Di mi palabra. Y he cumplido con ella. Por eso desde aquí, perremeistas, tenemos que decirles alto y claro, a estos señores del pasado y a todos los que pretenden dar lecciones sin haber dado nunca ejemplo, que aporten o que aporten o que se aparten". 
E jefe de Estado se expresó en esos terminos en un acto realizado en el pabellón de baloncesto Virgilio Travieso Soto, en donde se entregaron los certificados de elección de las nuevas autoridades del PRM,  y que contó con la presencia de todos los integrantes de la alta dirección de esta organización política. 
En 2020 el PRM ganó a una cultura perversa y corrupta
Al pronunciar el discurso central del acto, el mandatario expresó que en el año 2020 el PRM le ganó en las urnas a una cultura perversa y corrupta que se basaba en los intereses particulares por encima del interés general. 
Llamó a la militancia de su partido a no mirar al pasado, "el pasado es corrupción e impunidad, no mires pa’trás. El pasado es despilfarro e ineficiencia, no mires pa’trás. El pasado es atraso y pobreza, no mires pa’trás. El pasado es abuso de poder, no mires pa’trás. Mira pa’lante, no mires pa’trás" 
En ese mismo sentido puntualizó que, "el pueblo llevó a la presidencia al Partido Revolucionario Moderno porque se convenció de que los que gobernaron ya no representaban los intereses colectivos, porque habían colocado las ambiciones personales y grupales de sus dirigentes por encima de los intereses de los dominicanos", indicó el presidente Abinader. 

Poder se utiliza para servir al pueblo y solucionar problemas
Agregó además que, "compañeros y compañeras, no debemos olvidar nunca, que el verdadero triunfo de un partido político no se alcanza únicamente cuando se consigue el poder, sino cuando este poder se utiliza para servir al pueblo y para solucionar los problemas reales de la gente". 
Manifestó que esa organización política fue fundada para defender la democracia, ya que nacieron para devolver la dignidad a un país que pedía a gritos libertad, justicia, igualdad de oportunidades y trabajo. 
Del mismo modo, precisó que debemos estar a la altura de las expectativas; porque de lo contrario, se pondría en riesgo nuestra propia existencia e incluso se dañaría la democracia de que se disfruta en el país. 

Gobierno ha conseguido crecimiento económico con cohesión e inclusión
El presidente Abinader argumentó que este es un gobierno socialdemócrata, moderno, que ha conseguido crecimiento económico con cohesión e inclusión, con mayor gasto social para quienes más lo necesitan "y lo hemos hecho con un manejo responsable de nuestras finanzas públicas como lo han reconocido el Banco Mundial, BID, FMI y las instituciones de calificación de riesgo como Fitch y Moodys". 
"Lo digo con humildad, pero con convicción; pueden estar orgullosos de su partido y de su gobierno. Gobernamos en medio de muchas limitaciones, pero Dios sabe que hacemos más de lo que nos permiten las circunstancias y que lo estamos haciendo bien", indicó el mandatario. 
Sostuvo que su gobierno no es perfecto, pero aseguró que se trabaja siempre pensando en el país, en su gente, sin pensar en el costo político. 
De igual modo afirmó "que lo que hemos hecho desde que asumimos la presidencia ha sido trabajar, trabajar y trabajar por la recuperación económica, por proteger a las familias de nuestro país y por el desarrollo de la República Dominicana". 
Manifestó también que en el PRM y aliados, hay muchos que podrían dirigir el país "igual o incluso mejor que yo".
"Dejemos para otros el egoísmo de pensar que somos imprescindibles, este no es un proyecto personal en el que todo se basa en el yo. Nosotros somos distintos. Esta organización se trata de nosotros, de un proyecto colectivo y no de gloria personal". 
A juicio del jefe del Estado, el PRM de ahora en adelante debe tener la fuerza suficiente y la voluntad necesaria para que la transformación que se imprime al país sea irreversible.