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sábado, 23 de septiembre de 2017

”La palabra competitividad nos queda grande”, expresan con pesar los productores de habichuela de San Juan

”La palabra competitividad nos queda grande”, expresan con pesar los productores de habichuela de San Juan

Las importaciones como competencia desleal: ‘‘La palabra competitividad a los productores nacionales nos queda muy grande’’
Marisela Gutiérrez - 22 de Septiembre de 2017 - 5:00 am -  2
FotoAcento.com.do/Archivo/Carmen Suárez/Habichuelas pintas de San Juan de la Maguana.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Al ‘‘Granero del Sur’’ cada año le van sacando un grano que no se vuelve a recuperar.  Dicen los productores sanjuaneros que faltan programas de fomento a la agropecuaria, inversión en tecnologías e investigación. Las habichuelas, emblema de su identidad, lo arrebatan de sus campos con la competencia desleal.
Los 317, 293 habitantes de la provincia San Juan, y en particular, los miles de labradores de la tierra serán protagonistas principales cuando se vaya a escribir la historia alimenticia de los dominicanos y cuando se vaya a entregar el escudo de la producción nacional de granos.
Arroz, maíz, maní, habichuela, guandules (gandules), así como yuca, batata, cebolla y hortalizas son cultivos de consumo masivo en la población dominicana y símbolos de la actividad económica de la provincia sureña. Sin embargo, sus productores denuncian que no aguantan los pisotones que reciben, no de la naturaleza, sino del Estado dominicano.
Acusan de entrada al presidente Danilo Medina de dejar al hombre del campo a su suerte.
Desde la mirada de Manuel Matos, presidente del Comité Agropecuario Unitario –organización que agrupa 13 asociaciones de agricultores privados y 19 asociaciones de productores de reforma agraria–, Danilo Medina ha reducido su política agropecuaria a una llamada ‘‘visita sorpresa’’, algo que –a su juicio– no está produciendo ningún impacto en la producción nacional de alimentos.
‘‘La visita sorpresa más que política agropecuaria es un mecanismo de promoción personal de Danilo Medina para pintarse como una persona preocupada por el campo. Pero hay que medir los resultados de esas visitas sorpresas’’.    
Matos, vestido de tierra desde hace 34 años. Ha pasado sus días sembrando cebolla, arroz, habichuela, maíz, papas, gandul y hortalizas. Y esa ha sido su vida. Desde su entendimiento en la labranza de la tierra, se atreve a decir que el campo de San Juan, en la historia de los últimos 50 años, nunca había estado tan empobrecido como está hoy.
‘‘Jamás en los últimos 50 años el campo sanjuanero estuvo en tan malas condiciones, con tanta precariedad económica, como la que tiene hoy en día’’.
Considera que la producción agropecuaria nacional ha colapsado. Pero destapa componentes que capitanean el desplome.
Cita el crédito agrícola como uno de los grandes problemas de la región sur, particularmente de San Juan. ‘‘Es un crédito que depende de la llamada banca informal donde esos intereses oscilan entre un 4 y un 10 % mensual. Eso incrementa de manera considerable los costos’’.
Menciona los fertilizantes y pesticidas con precios descontrolados. ‘‘Sus altos costos desmotivan de manera considerable y llevan a reducir las áreas a cultivar’’.
Las semillas. Al momento de la siembra, cuenta Matos, el productor tiene que buscar el material de siembra y, subraya, que la mayoría de las veces tienen que pagar precios exorbitantes. ‘‘El año pasado hubo productores que tuvieron que comprar un quintal de habichuelas hasta 6,400 pesos, cuando al momento de la recolección de su cosecha a lo sumo la pueden vender a tres mil pesos’’. El Gobierno le ha dado la espalda programa de pignoración de semillas de habichuelas, señala.
Falta de tecnologías. A pesar de que desde el Ministerio de Agricultura se difunde el discurso de ‘‘creación de una cultura de innovación y uso de tecnología por parte de los productores’’, Matos dice que detrás del telón, la realidad es otra.
‘‘La mejor tecnología no es aplicada al cultivo de habichuelas. Hoy en día estamos utilizando una tecnología bastante rudimentaria por lo que la productividad por área en vez de incrementar, o se ha mantenido estancada o se reduce’’.
Destacó que el país se quemó en materia de investigación agropecuaria. Con franqueza menciona que el Instituto de Investigación Agropecuaria (IDIAF) ha sido totalmente abandonado por el Gobierno de Danilo Medina.
‘‘Esa institución se está cayendo a pedazos. No hay apoyo para esa institución que es fundamental para generar tecnología, la más moderna posible que se pueda desarrollar en República Dominicana. Si no hay investigación, sencillamente, no podremos jamás ser competitivos’’, reflexiona.
Las importaciones como competencia desleal: ‘‘La palabra competitividad a los productores nacionales nos queda muy grande’’
Matos subraya que la historia registra la competencia desleal como la manera de pisotear las áreas a cultivar.
No se le queda el DR-CAFTA. Apunta que tras la firma de ese acuerdo comercial con Estados Unidos y Centroamérica, los volúmenes de alimentos que se importan son extraordinarios.
‘‘En vez de promover la producción nacional para abastecer las demandas básicas alimentarias de los dominicanos, propiciamos todo lo contrario. Para poner un solo ejemplo, aquí hasta para abastecer los programas del Gobierno se recurre a productos importados’’.
Aumenta la importación de habichuelas, disminuye la producción nacional
Al repartir culpas, Matos mira de frente a las importaciones masivas de habichuelas, de ahí el decaimiento del cultivo de ese rubro en San Juan.
‘‘Ahora mismo un grupo de comerciantes hizo una denuncia pública de que las habichuela que adquirieron en el mes de febrero todavía tienen miles de quintales almacenados que no han podido llegar al mercado porque importan demasiada habichuela un precio por debajo de la producción nacional. No se van a colocar, no pueden ser competitivas a nivel de precio’’, cuenta Matos. La consecuencia: la cantidad de agricultores, y por tanto de producción disminuye de manera significativa cada año.
Narra que hace unos 15 años en San Juan sembraban entre 200 mil y 250 mil tareas de habichuela, pero que esto se ha reducido prácticamente a un 60 %. En la actualidad apenas se está cultivando unas 130 tareas de esta leguminosa en el ‘‘granero del sur’’.
El ‘‘granero del sur’’ no anda bien, dice Matos. En habichuela nosotros logramos en el pasado hasta un 60 por ciento de demanda nacional, eso se ido bajando, ahora mismo andamos en 30 o 35 %.
Solo en Vallejuelo, municipio dedicado particularmente a la agricultura, en 2016 se sembraron unas 9,750 tareas, pero este año el productor Domingo Amancio pronostica que no pasarán de 5,000 tareas.
‘‘Tenemos mil y pico de productores en Vallejuelo. Pero no todos sembrarán habichuelas, muchos están recurriendo a cultivar productos que sean menos costosos’’.
Tanto Amancio como Matos detallan que para los agricultores es muy difícil comprar semillas de habichuela pinta porque las semillas son muy caras. Ahora mismo el quintal cuesta RD$6,300.
Amancio se pregunta cómo un productor pobre puede comprar tres quintales de habichuela pintas a ese precio.
‘‘Nunca el Gobierno ha apoyado con habichuela pinta a ningún productor. Ahora mismo la regional de agricultura trajo a Vallejuelo 45 quintales de habichuela negra, que son simientes mucho más baratas. Con eso apoyaron’’, subraya Amancio.
No obstante, desde hace varios meses el presidente del Frente Agropecuario del Partido Revolucionario Dominicano (PRM), Leonardo Faña, denuncian una supuesta ‘‘mafia’’, mimada desde el Gobierno, en la importación de alimentos.

El presidente del Frente Agropecuario del PRM, Leonardo Faña, durante la presentación de supuestas evidencias de autorizaciones firmadas por el ministro de Agricultura que inculpan a José Ramón Peralta como el primero principal beneficiario en la importación de habichuelas y ajo. Foto: Edgar Hernández
Hace dos semanas Faña presentó supuestas autorizaciones –firmadas por el ministro de Agricultura, Ángel Estévez–  para que el actual ministro Administrativo de la Presidencia, y a nivel privado comerciante de habichuelas, José Ramón Peralta, importara miles de quintales de ese grano pinto que Amancio y Matos mencionan como ‘‘semillas costas que no pueden comprar los pobres’’.
El dirigente agropecuario del PRM registró 26 autorizaciones para que Peralta adquiriera 40,000 quintales de habichuela pinta en un solo día, 2 de septiembre de 2016.
Pero en menos de dos meses, el 24 de octubre de 2016, Estévez –quien también tiene empresas personas vinculadas a la producción, de acuerdo a su declaración jurada de bienes– autorizó en 32 documentos la compra de 46,814 quintales de habichuela pinta. Y el 4 de abril de este año, se le dio el visto bueno a la importación de 58, 520 quintales más.
Las denuncias de Faña le han costado dos procesos judiciales. Uno por difamación, otro por injuria, interpuestos por Peralta.
Matos se atreve a decir que el problema más grave de Agricultura es que alrededor de esa institución siempre ha existido ‘‘una mafia’’ –acogiendo el mismo término que otros productores utilizan– en la importación y para otorgar los permisos.
‘‘Para darte una muestra de lo que estoy diciendo, de enero 2015 a julio 2016, se importaron en el país 1, 533,119 quintales de habichuelas. Información suministrada por Aduanas. Pero de ese volumen la Bolsa Agroempresarial solo subastó 20,000 quintales. O sea el asunto de que se están subastando los permisos para suplir los déficits, todo eso es también mentira’’, explica.
‘‘Yo entiendo que a pesar de esta realidad, si aquí hubiera políticas para desarrollar el sector, políticas que garanticen que los dominicanos tengamos soberanía alimentaria –porque  producimos y somos eficaces en la producción de los rubros alimentarios que demanda nuestro mercado–, no habría grave problemas. Pero sencillamente no hay políticas’’, es su lectura.
Las múltiples dificultades que enfrentan los trabajadores del campo no es algo nuevo. Si hay que alarmarse de algo es del desinterés hacia el campo y la gente que alimenta al pueblo dominicano que han mostrado los gobiernos en los últimos años, tal como enuncia Matos.
Ya en mayo de 2011, el agrónomo José Moreta advertía sobre la necesidad de modernizar y tecnificar el sector. Hace más de seis años que se refirió al camino incierto y desigual al que se enfrentan los productores, quienes ni sueñan con ser competitivos por las carencias y el camino cuesta arriba que les toca caminar por sí solos, sin auxilio estatal.
‘‘Los productores dependen con mucha preponderancia de recursos y factores que no controlan y que son externos a sus predios como son las semillas, los insumos, los equipos, los subsidios y las garantías estatales de precios y comercialización a los que más del 80 % de los agricultores del país no tienen acceso’’, mencionaba el agrónomo oriundo de esa provincia del sur del país en su artículo ‘‘Los cambios que exige el sector agropecuario. Un enfoque para estos tiempos’’, publicado en el blog ”Portal Identidad Sanjuanera”.
Esta realidad no ha cambiado, es más, los sanjuaneros se refieren a una intensificación de la situación cada año, con cada nuevo gobierno.
Ministro Estévez: “RD puede ser una potencia en la producción de alimentos”
A finales de la semana pasada, en el marco del XVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, el ministro Estévez se atrevió a decir que la ‘‘República Dominicana puede ser una potencia en la producción de alimentos’’ y que ‘‘el país produce el 85 % de lo que consume’’.

Productores de cebolla del municipio de Vallejuelo, en San Juan, protestaron a principios de agosto frente al Ministerio de Agricultura en demanda de que Ángel Estévez pague por la producción que se perdió. Foto: Edgar Hernández
Amancio –quien detalla desde hace varios meses, junto a toda su comunidad, para que Agricultura pague más de 40 millones de pesos por unas  ”cebollas que se pudrieron porque el señor ministro no dio la cara”– contradice a Estévez y ‘‘la visión que tiene el mandatario Danilo Medina, de poner la agropecuaria como un pilar de su gestión’’, como lo enunció en su discurso el representante del Gobierno en el sector agropecuario.
En respuesta al titular de Agricultura, plantea que República Dominicana se puede convertir en una potencia, pero con recursos privados, con los recursos de los propios productores, pero no con ayuda del Gobierno ni del Ministerio de Agricultura.
Otro que tiene una mirada desesperanzada al concepto de progreso del campo que se divulga desde el Gobierno es Manuel Matos.
‘‘Pero si se está importando alrededor de un millón de quintales de habichuela todos los años, se están importando entre 300 mil a 500 mil quintales de café, se está importando hasta limón, yuca, carne de toda naturaleza… ¿vamos a ser una potencia? Eso es politiquería’’
Y continúa: ‘‘Es un ministro que anda en las nubes. De una persona así podemos esperar cualquier tipo de afirmación de esa naturaleza. Es todo lo contrario a lo que Ángel Estévez dice, aquí cada vez se incrementa el déficit alimentario del pueblo dominicano’’.
En su reflexión añade que el país cada vez es más dependiente de la importación de alimentos porque –desde su experiencia– aquí no hay políticas reales de apoyo a la producción nacional. 
También lea:
 http://acento.com.do/2017/economia/8493306-la-palabra-competitividad-nos-queda-grande-dicen-los-productores-de-habichuela-de-san-juan/

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La importación de habichuelas “se come” a la producción nacional

PRODUCCIÓN AGRÍCOLA | 08 NOV 2016, 12:00 AM |TANIA MOLINA 
La importación de habichuelas “se come” a la producción nacional
Reportaje: Los productores del valle de San Juan de la Maguana afirman que la introducción masiva de leguminosas ha hecho que reduzcan sus cultivos a un 50% en los últimos años. Se quejan de que no pueden competir con los granos extranjeros, especialmente con los que llegan de Norteamérica, de donde proviene alrededor del 90%.
SANTO DOMINGO. Junto a las lluvias y la mosca blanca, que amenazan constantemente a los productores de habichuela del país y que de manera eventual pueden hacerles fracasar su producción, ese sector tiene a un enemigo latente que paulatinamente les va quitando “terreno” en el negocio.
Su enemigo se llama importación, que según el presidente de la Asociación de Productores Agrícolas de San Juan de la Maguana, Manuel Matos, ha provocado que la siembra se reduzca en un 50% en los últimos años.
“San Juan ha ido perdiendo su capacidad de producción de habichuela, y por tanto de abastecer la demanda nacional. Hasta hace pocos años, aquí se producía entre un 60% o 70% de las habichuelas que consumía el país y el 80% de todas las semillas que demandaban los agricultores nacionales, pero eso se ha ido perdiendo sobre la base de las grandes exportaciones masivas que se vienen realizando de manera sistemática” apunta Matos, que advierte que en la actualidad, quizás lleguen a suplir el 30% del consumo nacional.
Según los datos que maneja, de enero 2015 a junio 2016 se importaron 1,533,119 quintales de habichuelas para consumo. “Y eso es sencillamente mortal para la producción nacional, porque nosotros no podemos competir en precio con los productores norteamericanos, de donde viene el 90% de las habichuelas”, dice.
Indica que de 225 mil tareas que se llegó a sembrar, el año pasado apenas llegaron a unas 125 mil.
Las estadísticas que publica el Ministerio de Agricultura indican que para el año 2015, el consumo nacional de habichuelas fue de 1,407,010 quintales, mientras la producción local apenas llegó 594,088 quintales, de las que se exportó 184,759, equivalente al 31% de la producción. La importación fue de 997,681 quintales.
A esos volúmenes de importación, Matos atribuye el que ellos no hayan podido vender la producción del ciclo pasado noviembre 2015 –enero 2016.
A la fecha tienen en almacenes unos 80 mil quintales de habichuelas rojas y, aproximadamente, unos 50 mil negras, además de otros 200 mil quintales de maíz.
Aunque se preparan para la nueva siembra, los productores tienen la incertidumbre de a quién venderle.
Según el Ministerio de Agricultura, la producción de este tipo de leguminosas en la Regional San Juan, Azua y Elías Piña, es de unos 600 mil quintales al año, de los que unos 500 mil salen del valle de San Juan. Así lo calcula el director Regional, José Nova Rosario, quien estima unas 325 mil tareas de siembran.
El funcionario niega que las importaciones estén afectando las ventas. “No es por las importaciones. Es porque el año entero ha estado lloviendo y los productores de la parte alta han hecho un aporte significativo a la producción en la Regional, mayor que en años anteriores”.
Pero Nova Rosario reconoce que hay una cuota oficial por el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (RD-CAFTA), que independientemente se produzca o no, esa cuota debe entrar. Indica que, si bien en ocasiones el Ministerio trata de retener la entrada de los granos en aduana, es un compromiso dejarlos entrar.
La importación de habichuelas “se come” a la producción nacional
En febrero pasado, previo a las elecciones, el opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) denunció una mafia en las importaciones de la que se estaría beneficiando la empresa Agrocomercial Import, propiedad del ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta.
La asignación de Contingentes Arancelarios DR-CAFTA, para este 2016, fue de 14,160 toneladas métricas de frijoles, de los que la empresa de Peralta es beneficiada con 2,662 tm, antecedida por Granos Nacionales con 2,772, Casa Chepe con 1,662 e Importadora del Sur con 1,220. En total son 76 beneficiarios, pero ninguno de los restantes llega a 700 toneladas métricas.
Como salida a su situación, los productores de San Juan le propusieron al Gobierno que les den participación en la cuota de importación para que los comerciantes a los que les venden puedan comprar parte de esas habichuelas, retenerlas y darle salida luego de agotar la producción nacional.
“Es que quienes traen esas habichuelas las introducen al mercado inmediatamente y no esperan a que se complete la producción nacional, cuando lo lógico sería que esas importaciones se coloquen cuando se produzca el déficit, no que vengan a competir con nosotros”, sugiere Matos.
Competencia desigual
La importación de habichuelas “se come” a la producción nacional
Manuel Matos reconoce que las habichuelas de Estados Unidos son más baratas que las que producen y explica las razones.
“Los norteamericanos tienen más tecnología, mayores áreas de cultivo, y reciben grandes subsidios. Nosotros tenemos problemas hasta para el crédito formal, y eso nos obliga, al 80% de los productores, a acudir a la banca informal. Muchos hemos perdido la línea de crédito”, comenta.
“La situación con el banco es que todos nosotros trabajamos tierra ajena. Y el banco no me hace un préstamo para 100 tareas que yo trabajo ajenas... Pero imagínese que yo vaya al banco a buscar dinero para un proyecto y me pidan una garantía de un millón de pesos... si tuviera un millón de pesos, lo pongo yo y no voy al banco”, comenta con ironía Enrique de los Santos, otro productor de la zona.
Pero el gerente General del Banco Agrícola, Félix Moreta, afirma que el financiamiento en el Valle de San Juan es de alrededor del 70% de los productores, aunque no ofrece montos.
“Olgo Fernández es lo peor que nos ha pasado”
Otra de las limitantes que tienen los productores nacionales es la infraestructura. Ahora que por las lluvias tuvieron que retrasar varios días la siembra que debió comenzar el 5 de noviembre, a Damián Novas Pérez, presidente de la Junta de Regantes de San Juan, le preocupa cómo enmendar el tiempo perdido, puesto que no tienen un sistema de riego en condiciones.
“Los canales están críticos”, se queja. Para la Junta de Regantes, Olgo Fernández, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), ha sido lo peor que les ha pasado. Recuerdan que hace tres años, el ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta, se comprometió a resolverles los problemas de riego pero, a la fecha, apenas se ha dispuesto de unos RD$40 millones para esos fines. La zona requiere la construcción del contraembalse de la presa de Sabaneta y la Presa del Río Mijo, que llevan más de 25 años solicitando al Gobierno, porque les garantizarían agua para realizar dos ciclos de siembra y no uno como ocurre ahora. En la provincia hay unos 23 mil agricultores, de los que unos 10 mil están bajo el sistema de riego. http://www.diariolibre.com/noticias/la-importacion-de-habichuelas-se-come-a-la-produccion-nacional-HJ5380955

“No podemos decir que este año se sembrará menos por la importación, pues todavía no sabemos qué cantidad de tareas vamos a sembrar”.

Manuel Matos

Pte. Asoc. Productores Agrícolas de San Juan