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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Cajas vacías y selfies: La (otra) tragedia después de los sismos en México

Cajas vacías y selfies: La (otra) tragedia después de los sismos en México

Publicado: 26 sep 2017 23:05 GMT | Última actualización: 27 sep 2017 04:37 GMT
No se han levantado aún todos los escombros y la confianza ha vuelto a cimbrarse. En México, a la par de la solidaridad inamovible de la gente para con las víctimas de últimos dos sismos, se deja ver la grieta profunda que hay con los políticos y que se muestra en clave de espectáculo.
Cajas vacías y selfies: La (otra) tragedia después de los sismos en México
Bloomberg / Gettyimages.ru
La tragedia vivida en el último mes tras el paso de dos devastadores sismos en México, con un saldo de más de 400 víctimas mortales, ha dejado ver con más claridad dos valores contrapuestos: la solidaridad de los pueblos para con los suyos y la "rapiña" política de algunos partidos para tratar de sacar rédito en medio del dolor colectivo, con miras a las elecciones de 2018. 
En las redes abundan las denuncias de las personas que, con indignación, observan el uso de logotipos de partidos en la repartición de víveres y enseres donados por la población; el desvío de camiones de insumos por parte de las autoridades locales para ser entregados en nombre de algún político o, incluso, la retención de ayudas por parte de gobernadores y alcaldes para ser entregados a su entorno.
Esta semana, un vídeo divulgado en las redes dejó mal parados al secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, y al gobernador de Morelos, Graco Ramírez. La gente, furiosa, gritaba: "¡Que repartan, que repartan, que repartan!" y "¡Ratas, ratas, ratas!", en protesta a la supuesta retención que hace el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de las donaciones de los ciudadanos.
Esa reacción tiene sus raíces en la profunda desconfianza que hay en los partidos políticos, especialmente en los últimos años, cuando se han destapado las "ollas" de corrupción que involucran a los más altos mandos. Desde el sismo en Oaxaca, a principios del mes de septiembre, la población ha manifestado su rotundo rechazo a la actuación proselitista en medio de las dificultades y, más aún, llamado a prescindir de las redes del gobierno y apostar a la organización ciudadana.
Uno los debates que está pie en el país es la posibilidad de destinar todo el dinero de las millonarias campañas para las elecciones de 2018 a los damnificados por el sismo. La respuestas de las toldas ha sido mixta pero, de acera y acera, los señalamientos a las prácticas poco éticas continúan. A mediados del mes, cuando el sismo de 7,1 aún no había sacudido la capital mexicana y Oaxaca empezaba a levantarse de los escombros, la Misión de Observación Humanitaria lanzó una alerta: "los partidos políticos, sin excepción, están lucrando políticamente con la tragedia lo que exhibe lo ruin y mezquinos que son, porque hasta de la desgracia ajena hacen negocio".

"No sean tímidos"

La figura del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no ha escapado de las críticas por algunos comentarios que ha hecho durante la emergencia. En días recientes se le vio en Oaxaca junto a su esposa, la actriz Angélica Rivera, mientras "armaba la escena" para la repartición de insumos en cajas del DIF, cuya directiva está en manos de la primera dama.
"(Hagamos) una cadena humana, de los que son medios, (ayuden) aunque sea un ratito (...) Hagan espacio para que hayan más. ¡Qué pocos solidarios son los medios!", se le escucha al mandatario mexicano minutos antes de cargar cajas frente a las cámaras y pedir a los camarógrafos, sin éxito, que se unieran a la escena. "No están tan pesadas", admite entre sonrisas y chistes en un acto público realizado tras el sismo en Oaxaca.
Pero el comentario más desacertado del Jefe de Estado quedó registrado en otro vídeo, cuando después de cargar una caja con inusual ligereza, afirma: "esto no tiene nada". Rivera le responde inmediatamente: "es que esas tienen son cosas para bebés". 

Despeinada y desarreglada

En una de las mecas de las telenovelas latinoamericanas, como es México, el rol de las actrices en la opinión pública pesa. Y cuando son las esposas de políticos de alto perfil, aún más. Es el caso de la protagonista de dramáticos y cantante Anahí.
Recientemente, la primera dama de Chiapas levantó la indignación de la gente al compartir un video, mientras se encontraba en un centro de acopio, sólo para decir que estaba "muy despeinada, muy mal arreglada y muy fea" y no le "importaba" su imagen porque su prioridad era ayudar. Días después, y ante la reacción de rechazo, tuvo que pedir disculpas.
"Una disculpa a quienes se hayan sentido ofendidos por mi comentario en el video de hace unos días, a veces yo me engancho y veo los comentarios que me escriben y no medí las consecuencias. Definitivamente les pido perdón, yo estoy aquí para ayudar y no para hablar de tonterías", aseguró mientras grababa el video desde un centro de acopio en Tuxtla, Chiapas.

Abucheados y corridos

Los reveses de los políticos no han sido únicamente para el partido de gobierno. El fin de semana pasado, el jefe delegacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Avelino Méndez, fue abucheado por un grupo de unas 70 personas mientras recorría las zonas afectadas en San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco.
Según Excélsior, los pobladores de la localidad le reprocharon a Méndez su ausencia en las horas inmediatas tras el sismo, la dilación en el otorgamiento de permisos para reconstruir las casas afectadas y el hecho de que acudiera sólo "para tomarse la foto".
En el río revuelto de la tragedia, los políticos han ido a pescar, pero la estrategia no siempre funciona como se espera. Para el padre Alejandro Solalinde, también activista de derechos humanos, la participación de la juventud y la ciudadanía ha "desplazado" el protagonismo habitual de los partidos y puesto contra las cuerdas al gobierno en la gestión mediática de la situación.
Por eso no extraña que el domingo, mientras el presidente -bastante asiduo a las fotos- hacía un recorrido por Joquicingo bajo el escrutinio de un ejército de cámaras, uno grupo de estudiantes le gritara: "¡agarre una pala y póngase a trabajar!". La política en México, como dijo en días recientes el escritor y cronista mexicano Juan Villoro, "está en bancarrota" y los terremotos, quizás, le han dado la estocada final a sus anquilosadas estructuras. https://actualidad.rt.com/actualidad/251228-cajas-vacias-selfies-tragedia-terremotos-mexico
Nazareth Balbás

Un cuarto de millón de mexicanos perdió su hogar en terremotos

AMÉRICA LATINA

Un cuarto de millón de mexicanos perdió su hogar en terremotos

En más de 2.000 millones de dólares se estima el costo de los daños provocados por los dos últimos terremotos. En pocos segundos quedaron destruidos 150 mil casas, 13 mil escuelas y 1.500 edificios históricos.
Así quedó la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Ciudad de México
Así quedó la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, en Ciudad de México
Según el presidente Enrique Peña Nieto, se requieren al menos 370 millones de dólares para reparar y reconstruir casas en los estados de Oaxaca y Chiapas, afectados por el terremoto del 7 de septiembre.
Para el resto de viviendas dañadas por el sismo del 19 de septiembre se requerirán 570 millones de dólares. A esto se suman los daños sufridos por sitios históricos y templos (unos 400 millones de dólares), de escuelas (unos 740 millones de dólares) y de hospitales y centros de salud.
Durante el recuento de daños, la secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda, Rosario Robles, reportó que hay unas 150.000 viviendas afectadas en todo el país por los sismos, la mayoría de ellas en Oaxaca (33.000) y Chiapas (16.803). "Más de 250.000 mexicanos perdieron sus hogares", dijo.
Trece mil escuelas tendrán que ser derribadas
Casi 13.000 escuelas resultaron con daños estructurales, 577 de ellas necesitarán una reconstrucción total y 847 requieren reconstrucción parcial. En cuanto al sector cultural, se informó que más de 1.500 templos y edificios históricos fueron afectados.
Peña Nieto indicó que se destinarán bonos monetarios a Oaxaca y Chiapas para que las personas afectadas puedan empezar la reconstrucción de sus viviendas. Además, pidió a los empresarios y a la sociedad civil coordinar con el Gobierno a dónde irán los recursos que recauden por su cuenta.
JOV (dpa, eluniverso)

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martes, 26 de septiembre de 2017

Después del terremoto, la ansiedad acecha a los habitantes de Ciudad de México

AMÉRICA LATINA |MÉXICO
Después del terremoto, la ansiedad acecha a los habitantes de Ciudad de México
Por AZAM AHMED y PAULINA VILLEGAS 25 de septiembre de 2017
Equipos de rescate en el Multifamiliar Taxqueña, un edificio derrumbado al sur de Ciudad de México, el domingo 24 de septiembre. Muchos mexicanos han buscado alivio del trauma ayudando a otros. La cifra de muertos por el sismo ha aumentado a más de 300. CreditMario Guzman/European Pressphoto Agency
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CIUDAD DE MÉXICO — Los terremotos fantasma atacan en medio de la noche, entre sueños; eso hace que algunas personas se vean obligadas a salir de la cama y entren en un estado de pánico. A otros, con el cuerpo saturado por cinco días de adrenalina, les parece que dormir, e incluso comer, son tareas imposibles. Las noticias falsas recorren las redes sociales, alimentadas por el miedo.
Mientras que la recuperación física después del sismo del martes 19 de septiembre está en marcha, mientras las calles y los negocios abren y el ritmo normal va regresando a la capital mexicana, la recuperación mental apenas comienza. Un temor frenético acecha la ciudad mientras los habitantes lidian con la destrucción del bienestar que disfrutaban en sus vecindarios y, en general, en sus vidas en Ciudad de México.
Las señales del terremoto están frescas en todos lados: edificios desplomados, pedazos de concreto y ladrillo que se derraman por las aceras, calles transitadas divididas con cintas de emergencia rojas y amarillas y ocupadas por soldados uniformados. Las carpas de servicio rebosan de voluntarios, quienes buscan maneras de ayudar para transformar su angustia en acción.
Casi 4000 edificios quedaron dañados y quienes viven en edificios altos se preguntan si se derrumbarán antes de que ellos puedan salir de ahí.
El trauma por el terremoto del martes 19 salió (de nuevo) a la superficie a lo largo del fin de semana, cuando el ligero impacto de un sismo al sur de México sacudió levemente la capital el sábado e hizo que los residentes salieran a las calles descalzos y vestidos con ropa de dormir.
El temor, que se reflejó en los rostros de esta enorme ciudad, se convirtió en nervios, pulsos acelerados y, en algunos casos, problemas de salud. El jefe de gobierno de Ciudad de México dijo que dos personas murieron a causa de ataques cardiacos después de los temblores del sábado; una declaración que, aunque resulta difícil de verificar, expresa la sensación de terror que permea la capital.
Henry Rodríguez salió de su casa sin camisa, sin calcetines y sin la mochila que generalmente lleva consigo durante cualquier emergencia. Y últimamente ha habido muchas.
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Algunas personas durmieron en la calle después de los nuevos temblores en México el sábado 23 de septiembre. CreditHenry Romero/Reuters
Rodríguez es el director de la misión de Médicos Sin Fronteras en México y se enfoca principalmente en brindar cuidado psicológico para los sobrevivientes tras los desastres. Cada vez que se traslada para ayudar a los sobrevivientes de un trauma le dice a su personal que debe tener a mano lo necesario.
Sin embargo, el sábado por la mañana rompió su propia regla y salió a la calle junto con otros sin nada más que unos pantalones. Esta vez había sido testigo de la catástrofe real, por primera vez en 17 años de servicios de emergencia: la ciudad se convulsionaba bajo sus pies, los edificios se desplomaban, sus amigos se quedaban sin hogar. En los últimos días presenta los mismos síntomas que sus pacientes: ansiedad constante, noches sin sueño entrelazadas con pesadillas y un temor casi permanente.
En esta ocasión Rodríguez es un sobreviviente.
“Somos parte de un grupo que debe reaccionar a estos eventos, cuya responsabilidad es ayudar a los demás, pero también nosotros somos humanos y sentimos estos traumas”, dijo, mientras procesaba por primera vez los estragos que había causado el sismo en su propio bienestar mental. “Cuando estás disponible para una emergencia, cuando te involucras en el incidente, también te vuelves parte de él”.
Un sinfín de mexicanos de todas las clases sociales han encontrado una salida para su miedo ayudando a los demás, lo que ha hecho surgir un sentido de unidad en medio de la destrucción, una hazaña notable en una sociedad generalmente marcada por las divisiones sociales. Un flujo interminable de hombres y mujeres, ataviados con chalecos naranjas y cascos blancos, ha recorrido toda la ciudad día y de noche en busca de maneras de ayudar.
A medida que la recuperación se lentifica y el impacto le abre el camino a la etapa difícil y, a menudo, difusa de procesar el desastre, muchos expresaron un sentimiento de confusión impregnado de tristeza.
En el Parque España, una zona verde con caminos sinuosos y estaciones de ejercicio en el centro de la Condesa, pusieron una hoja de papel estraza para que quienes pasaran por ahí escribieran sus pensamientos y sentimientos “cuando la Tierra se movió”.
Los testimonios escritos en el papel son escenas anónimas de dolor, tristeza y pérdida. Uno recuerda haber visto el primer edificio que colapsó en el vecindario; otro, el momento en que un amigo se desmayó mientras salía de su edificio.
“Aún estamos en un estado postraumático en el que las emociones están a flor de piel y hay mucha energía contenida; no nos damos cuenta de que estamos en este estado de crisis”, dijo la psicóloga Claudia Quintanilla con los ojos llenos de lágrimas, justo horas después del susto del sábado. “No hemos racionalizado lo que ha sucedido y el nuevo sismo de hoy nos ha vuelto a traumatizar a todos”.
Para algunas familias, el susto por el temblor del sábado fue más allá de esta serie de sismos en particular. A ellos los remontó a 1985, cuando el terremoto más mortífero en la historia reciente de México cobró la vida de 10.000 personas y pulverizó la capital del país. (El número de muertos por el sismo del martes asciende a más de 300, informaron funcionarios mexicanos).
Nictze Ximena Salcedo dijo que su familia lo perdió todo en el sismo de 1985 y emigró de México al país nativo de su padre, Venezuela. Recién en 2008 regresaron a México con su familia y recuperaron su vida anterior.
Salcedo, una fotógrafa de 26 años, vive en el sur de la capital, no lejos de donde el edificio de una escuela colapsó y donde murieron 19 niños y 6 adultos. Lo vio derrumbarse y formar una nube gigante de polvo, así como emitir un rugido cuando el concreto se partía. La casa de su familia, su estudio fotográfico y la tienda de sus padres ya no están: quedaron demasiado dañados para recuperarlos o están en peligro de colapsar.
El sábado 23 ella estaba tomando una ducha cuando sonó la alarma sísmica y el pánico se desató en su casa. Salió desnuda del baño y, de camino, tomó una cobija para cubrirse.
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Mexicanos que han fungido como voluntarios en zonas afectadas después de que se recuperara el cuerpo de María Ortiz Ramírez entre los escombros de uno de los edificios colapsados, el 22 de septiembre. CreditCarlos Jasso/Reuters
“Bajé dando tumbos por las escaleras, empapada, resbalándome, descalza y asustada”, dijo. “Solo quiero que esto se termine. Solo quiero que vuelva un poco de normalidad a mi vida”.
Mientras tanto, sus padres sienten que sus vidas están atrapadas en un ciclo cruel de 30 años. “No pueden creer que todo esté pasando de nuevo”, dijo Salcedo.
En la plaza Río de Janeiro de la colonia Roma, una de las más afectadas, había por lo menos seis cabinas distintas donde se ofrecía meditación guiada y terapia para residentes angustiados. Otros ofrecen masajes gratuitos, mesas para que los niños dibujen y coloreen, y apoyo psicológico. El olor del incienso invadía esta plaza con pisos de loza que se extiende a lo largo de dos cuadras.
Durante el fin de semana, multitudes de habitantes recorrieron la Roma y la Condesa, digiriendo en silencio los cambios visibles en el paisaje conocido. José Osorio Cruz se paró afuera de una cafetería mientras jugaba con su hijo de nueve meses, trotando sin moverse de lugar mientras le hacía caras al niño. Parecía tranquilo, incluso relajado, durante el paseo con su familia en un vecindario atravesado por el desastre.
“Tenemos emociones encontradas”, dijo Osorio Cruz, de 38 años, gerente de ventas de Microsoft y residente del vecindario desde hace diez años. “Están la confusión, la tristeza y un miedo abrumador, pero, al mismo tiempo, sabes que debes seguir luchando y buscando esperanza”.
Osorio Cruz mantiene la fe de que la increíble respuesta cívica de sus compatriotas también pueda reflejarse en otras áreas de la sociedad. A menudo, dijo, los ciudadanos ignoran la corrupción y la violencia que afectan la vida en México. Quizá el desastre sea una oportunidad para transformar la energía de las masas con tal de mejorar al país, sugirió; es una perspectiva que lo consuela.
“Creo que saldremos adelante como país”, dijo, meciendo a su hijo en su carriola sobre la acera. “Esta es una oportunidad para que los ciudadanos manifiesten su espíritu de unidad para reconstruir a México”.
https://www.nytimes.com/es/2017/09/25/despues-del-terremoto-la-ansiedad-acecha-a-los-habitantes-de-ciudad-de-mexico/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es