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martes, 13 de noviembre de 2018

Entrevista | Enrique Krauze: “El líder populista toca resortes muy primitivos”

Enrique Krauze: “El líder populista toca resortes muy primitivos”

El historiador y escritor mexicano, director de la revista 'Letras Libres', se define como liberal y advierte de los peligros del auge de caudillos carismáticos

Krauze, en Madrid el pasado 3 de octubre.
Krauze, en Madrid el pasado 3 de octubre.  AFP/ GETTY IMAGES 
En un continente de caudillos, donde nacionalismo y revolución han sido dominantes desde las independencias, proclamarse públicamente liberal tiene algo de quijotesco, pero el historiador mexicano Enrique Krauze (Ciudad de México, 1947) asume el riesgo y su último libro, El pueblo soy yo (editorial Debate), es toda una declaración de principios. El autor de Biografía del poderestuvo recientemente en Madrid para presentar su obra y un documental, con el mismo título, sobre Venezuela, un país que conoce bien y sobre el que opina que “estamos asistiendo a su muerte”. En El pueblo soy yo, Krauze traza una anatomía del poder en América Latina y advierte contra el auge del populismo en nuestros días.
PREGUNTA. ¿Qué es para usted el populismo?
RESPUESTA. Básicamente es una forma de dominación donde un caudillo carismático llega al poder por la legítima vía de los votos y luego establece un contacto directo con sectores amplísimos de la población que termina por subvertir las instituciones de la democracia y las libertades. El populismo no tiene una identidad ideológica.
R. No, para mí es el hechizo de ese líder carismático sobre un sector amplísimo del pueblo por encima de las leyes, las instituciones y las libertades propias de la democracia. En el siglo XX el ejemplo más acabado fue el de Juan Domingo y Eva Perón, pero sus características específicas se eclipsaron porque fue un siglo de grandes dictadores de izquierdas y de derechas. Pero cuando cesaron las dictaduras puras y duras, lo que renació sorprendentemente fue el populismo.
P. ¿Las redes sociales tienen parte de culpa en esta actualización del populismo?
R. Inciden muy poderosamente. ¿Cómo explicar el fenómeno Donald Trump o el Brexit sin las redes sociales? Pero el primer brote populista del siglo XXI fue el de Hugo Chávez y todavía no había redes sociales. El hechizo de Chávez sobre el pueblo venezolano se realizó con su presencia a todo lo largo y ancho del país y, sobre todo, en la televisión. Lo que es fundamental es el uso del micrófono y de la imagen. Ahora en el siglo XXI es todo eso junto a las redes sociales, pero lo fundamental es la comunicación hipnótica de un líder con la gente. Y el líder promete el paraíso en la Tierra; no promete mejorar la sociedad. Va más allá. Promete redimirla. Tocan resortes muy primitivos y profundos de los seres humanos como la aspiración religiosa, así que su atracción es tan antigua como la humanidad.
P. En su libro defiende que el éxito del hombre fuerte, del caudillo, en América Latina tiene una raíz española.
R. Un historiador extraordinario, Richard Morse, maestro mío que murió en 2001, sostenía que la raíz profunda de esta veneración por la figura del monarca y del hombre fuerte viene de la tradición española, en particular de la filosofía postulada por Francisco Suárez, jesuita, que simplificada consiste en que Dios le da la soberanía plena al pueblo, pero el pueblo entrega el poder al monarca. Si el monarca falla gravemente, la salida es el tiranicidio, postulado por otro jesuita, el padre Mariana. Estas teorías que parecen caducas sobreviven en el subsuelo mental de América Latina, dice Morse. Eso explica por qué un día Octavio Paz me dijo esta frase que nunca escribió: “Enrique, desengáñese usted, México nunca se consolará de no haber sido una monarquía”. México siempre ha tenido monarcas-presidentes, desde Porfirio Díaz hasta todos los del PRI. Si a esto se aúna la tradición del siglo XIX de los hombres fuertes, si se unen las dos imágenes, la del monarca y la del caudillo, ¿qué lugar queda para la democracia liberal? Muy poco.
P. Defíname a tres populistas: Trump, Chávez y López Obrador.
“Todo fanatismo de la identidad conduce a la violencia. La única manera de salir de la trampa es la libertad, la tolerancia”
R. En el libro también hablo de Fidel Castro, aunque no se le puede considerar un populista. Pero sí tuvo su momento muy al principio, citaba a Jesús a cada paso. Los cubanos, y no solo ellos —mi generación completa—, lo veían como un redentor del continente. Bolívar y Martí hechos uno en Fidel. El populismo llega al mismo punto, como estamos viendo en Venezuela, pero más lento. Si las dictaduras estrangulan, el populismo desangra. Trump es el ejemplo paradigmático: el populista toma el micrófono, moviliza, divide a la sociedad entre buenos y malos y finalmente subvierte el orden democrático. Está por verse qué va a ocurrir con López Obrador. Tiene un aura religiosa, una misión genuinamente sentida por él de salvar al pueblo mexicano de sus males: la corrupción, la violencia, la inseguridad, la impunidad, la desigualdad, la pobreza. Sinceramente, cree que puede hacer un cambio profundísimo, y 30 millones de mexicanos lo creen también. Su triunfo es absolutamente legítimo. Lo único que le reclamo es que por encima de la democracia está la libertad.
P. ¿Está eso en peligro en México?
R. Creo que existe el riesgo de una libertad de expresión acotada. Ahora bien, creo que López Obrador va a tener un sentido de tolerancia, de prudencia, a la luz de los fracasos que los Gobiernos populistas han tenido en el mundo, para comportarse con un sentido mucho más republicano. No lo podemos saber… Pero México no es Venezuela. Tiene una economía globalizada, con problemas, sin duda, pero con crecimiento. Venezuela ha tenido siempre una economía extremadamente dependiente del petróleo. México tiene una frontera con EE UU, tiene el tratado de libre comercio, y por otro lado Chávez era un militar y López Obrador no. El militarismo venezolano es muy acerado, en México no. Las diferencias son muy grandes. Ahora, si nos vamos al estilo personal, a todos estos líderes les caracteriza algo que sí creo que comparten: que con ellos empieza una etapa histórica, no un cambio del Gobierno, sino un cambio de régimen. Y no necesitamos un cambio de régimen, necesitamos un Gobierno que gobierne bien.
R. Creo que se van a llevar bien… A Trump le simpatizan las figuras fuertes y López Obrador lo es. Creo que va a tener una actitud de dignidad, va a entender que si Trump quiere adoptar posturas discriminatorias, va a poder apelar a su base, que es el país entero. López Obrador es capaz, si Trump se vuelve loco, de organizar una marcha hasta Washington. Espero por su parte una defensa mucho más activa de los mexicanos allá. México no puede ser rehén del racismo de Trump.
P. Trump ha defendido en la ONU el patriotismo frente a la globalización. ¿Adónde estamos yendo?
R. Todo fanatismo de la identidad conduce a la violencia. La única manera de salir de la trampa de la identidad fanática es la libertad entendida como la entendieron desde los griegos hasta los padres fundadores de Estados Unidos: una actitud natural de respeto a la individualidad y de empatía o tolerancia hacia los otros. Ahí donde un grupo de personas declara que el “nosotros” es superior al “ustedes” están dadas las raíces de la violencia. https://elpais.com/internacional/2018/11/12/actualidad/1542040553_355502.html
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viernes, 2 de diciembre de 2016

ENRIQUE KRAUZE | “México ha perdido el sentido de apostolado en la cultura”

ENRIQUE KRAUZE | ESCRITOR Y EDITOR
“México ha perdido el sentido de apostolado en la cultura” 
Heredero de Octavio Paz al frente de la revista Letras Libres, el historiador mexicano recibe el premio FIL al mérito editorial

Enrique Krauze, durante un instante de la entrevista 

Enrique Krauze conoció a Octavio Paz en un cementerio. “Estábamos en el panteón y vi una figura caminando detrás de unos cipreses. Era Octavio asistiendo discretamente al funeral de Daniel Cosío Villegas”. Los dos fueron sus maestros en la academia y en revistas culturales faro del México de los setenta como Plural o Vuelta. A los dos, nunca dejó de llamarles de usted. “Paz me pidió varias veces que nos tuteáramos. Yo preferí optar por esa forma elegante del tuteo que es hablarse de usted”. Krauze (Ciudad de México, 1947) ha recibido esta semana el premio FIL al mérito editorial.
Primero fue la Ciencia. Ingeniero industrial, compaginó su trabajo en las empresas litográficas de su padre con la carrera como historiador y editor. Era el más joven de la camada en Vuelta. Muerto el maestro, compró las acciones de la empresa y le cambió el nombre. La secuela se llama desde 1998 Letras Libres.
Pregunta ¿Por qué cambio la Ciencia por la Historia?
Respuesta. El gusanito de la historia me picó desde muy temprano. Hice un doctorado en el Colegio de México, pero hasta principios de los noventa combiné la vida de un empresario con la de un escritor. En el Colegio de México tuve como maestro a Cosío Villegas, fundador del Fondo de Cultura Económica, ensayista, historiador, economista, empresario cultural, editor. Le dediqué mi tesis y le visité cada miércoles hasta que murió. Su impulso me deslumbró. Me marcó muchísimo.
P. ¿Cómo conoció a Paz?
R. En el funeral de Cosío Villegas. Yo llevaba casi un año colaborando en Plural y él me dijo que conocía mis textos. Yo tenía 28 años y Octavio, 61. En la portada del antepenúltimo número de la revista aparecimos juntos: él con un ensayo sobre Cosío y yo con una parte la biografía que preparaba.
P. ¿Cómo fue la transición de Plural a Vuelta?
R. Tras un golpe del Gobierno a la libertad de expresión, salimos todos de la revista. Paz, Gabriel Zaid y Alejandro Rossi deciden emprender la aventura de una revista cultural independiente. Yo soy uno de los más jóvenes y entusiastas que les acompañaron en esa aventura.
P. Ha quedado una semblanza de un Paz que perfilaba ese círculo casi a su imagen y semejanza
R. Era completamente distinto a eso. Era un director con toda la forma y señorío pero a la vez era un gran compañero. No era doctoral ni autoritario. Paz fue editor de muchas revistas, pero siempre quiso tener una suya e independiente. Fundó Vuelta a los 62 años cuando volvió a México. Había dejado de ser diplomático y yo creo que no se sentía muy bien siendo profesor. Aunque era célebre y conocido internacionalmente necesitaba un ancla creativa. Conservaba la pasión y la alegría de un joven de 25 años, mandando recortes de periódicos francesas o italianos con un clip. Vuelta fue una reunión de amigos.
P. Pero había diferencias, sobre todo políticas. Por ejemplo, con Tomas Segovia
R. Segovia tenía una afinidad estética enorme con Paz. Los separaba la política. Creo que Tomás era ingenuo en ese terreno. Tenía la convicción de que Octavio había virado a la derecha porque entonces criticaba a la URSS, a China o a Castro. Paz tuvo la suerte de ser un disidente de la cultura hegemónica de la izquierda en América Latina. Y eso le costó muy caro.
P. Con la muerte de Paz, muere Vuelta
R. El propio Paz había creado una asociación civil que se llamaba Letras Libres. Cuando muere, le compro a su viuda Marijo Paz las acciones de la empresa y le prometo que será tan distinta que se llamará de otro modo. 18 años después a lo único que aspiramos es a conquistar un lugar que no sea indigno de la tradición que encarnó Vuelta.
P. Hay autores que opinan que el apartado de la crítica literaria está menguando
R. Letras Libres ejerce la crítica literaria a fondo. Publicamos 15 reseñas al mes. La crítica de libros es el corazón de la revista. Tenemos nombres como Christopher Domínguez, Fernando García Ramirez, Daniel Gascón. Lo que no hay en crítica académica. Nosotros recuperamos la tradición de London Review of Books o Partisan Review.
P. ¿Qué referentes encuentra en México?
R. Hay muchas publicaciones culturales y políticas, pero creo que ninguna tiene un perfil tan literario ni tantas firmas internacionales, con autores anglosajones o europeos. Somos más cosmopolitas.
P. ¿Cuál es el papel de la revista en la época de Trump?
R. Tenemos que ser un centro de combate intelectual a través del arte,  la crítica y el pensamiento contra esta nueva era de fanatismo.
P. ¿Cuál debe ser la labor de las iniciativas culturales en un país con la mitad de su población viviendo en la precariedad material?
R. Los documentales de Clio, mi otra empresa cultural desde hace 18 años, llegan a 800.000 personas a la semana. Ahí donde llevas cultura, el pueblo mexicano acude con entusiasmo. Lo que ha faltado es oferta, vocación, un apostolado cultural. Ese espíritu de Vasconcelos que ahora tendría que ser recogido por la iniciativa privada. Necesitamos más iniciativa privada cultural y menos burocratismo de la iniciativa cultural pública.
P. No cree que la difusión cultural mexicana moderna nace marcada por esa senda de Vasconcelos que da la espalda al México indígena
R. Vasconcelos se vuelve un reaccionario hispanista, pero los años 20, cuando está al frente de la Secretaria de Educación, son el mejor momento de México y de su cultura. Recoge al México indígena, español y al provinciano. Es la reconciliación de los muchos Méxicos. Funda escuelas indígenas, las misiones culturales, es un momento emocionantísimo del país. Se ha perdido ese sentido del apostolado en la cultura. http://cultura.elpais.com/cultura/2016/12/01/actualidad/1480551016_286723.html

lunes, 15 de diciembre de 2014

Newsletter especial ARCE


La Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), y las revistas de cultura y pensamiento que reúne, trabajan desde hace más de treinta años en la difusión de sus contenidos, en el acercamiento a los lectores, en la aportación al   debate cultural, en la conformación de una visión crítica de la realidad, de la cultura.

En este contexto, los proyectos culturales que representan nuestras revistas necesitan de la conversación directa con los lectores, la complicidad y la participación de todos los interesados abiertos a colaborar en propuestas de calidad y plurales. La cultura necesita generar redes de simpatía y apoyo. Queremos involucrar en nuestro proyecto a los protagonistas del encuentro cultural que se sitúan al otro lado de la creación, a las personas y los colectivos, para recuperar su papel activo porque la cultura es también de los lectores y los espectadores, de quienes leen, observan, miran y participan.

Y desde la necesidad de impulso de esta idea, ARCE ha creado ZONA AMIGOS DE ARCE. Hazte amigo de ARCE y formarás parte una gran comunidad cultural; apoyarás un proyecto en el que tú también serás protagonista y en el que gozarás de ventajas muy interesantes.
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