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lunes, 30 de marzo de 2020

Coronavirus: el perfecto desastre para el capitalismo del desastre | por Leonardo Boff

Servicios Koinonía
Coronavirus: el perfecto desastre para el capitalismo del desastre
Leonardo Boff | 28 de marzo de 2020 | 12:05 am
La pandemia actual del coronavirus representa una oportunidad única para que repensemos nuestro modo de habitar la Casa Común, la forma cómo producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza.
Ha llegado la hora de cuestionar las virtudes del orden capitalista: la acumulación ilimitada, la competición, el individualismo, el consumismo, el despilfarro, la indiferencia frente a la miseria de millones de personas, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wallstreet: “greed is good” (la avaricia es buena). Todo esto se ha puesto en jaque ahora. Aquel ya no puede continuar.
Lo que nos podrá salvar ahora no son las empresas privadas sino el Estado con sus políticas sanitarias generales, atacado siempre por el sistema del mercado “libre”, y serán las virtudes del nuevo paradigma, defendidas por muchos y por mí, el cuidado, la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión.
El primero en ver la urgencia de este cambio ha sido el presidente francés, neoliberal y proveniente del mundo de las finanzas, E. Macron. Lo dijo bien claro: “Queridos compatriotas, “Mañana tendremos tiempo de sacar lecciones del momento que atravesamos, cuestionar el modelo de desarrollo que nuestro mundo escogió hace décadas y que muestra sus fallos a la luz del día, cuestionar las debilidades de nuestras democracias. Lo que revela esta pandemia es que la salud gratuita, sin condiciones de ingresos, de historia personal o de profesión, y nuestro Estado de Bienestar Social no son costes o cargas sino bienes preciosos, unos beneficios indispensables cuando el destino llama a la puerta. Lo que esta pandemia revela es que existen bienes y servicios que deben quedar fuera de las leyes del mercado”.
Aquí se muestra la plena conciencia de que una economía sólo de mercado, que mercantiliza todo, y su expresión política, el neoliberalismo, son maléficas para la sociedad y para el futuro de la vida.
Todavía más contundente fue la periodista Naomi Klein, una de las más perspicaces críticas del sistema-mundo, que sirve de título a este artículo: “El coronavirus es el perfecto desastre para el capitalismo del desastre”.
Esta pandemia ha producido el colapso del mercado de valores (bolsas), el corazón de este sistema especulativo, individualista y anti-vida, como lo llama el Papa Francisco. Este sistema viola la ley más universal del cosmos, de la naturaleza y del ser humano: la interdependencia de todos con todos; que no existe ningún ser, mucho menos nosotros los humanos, como una isla desconectada de todo lo demás. Más aún: no reconoce que somos parte de la naturaleza y que la Tierra no nos pertenece para explotarla a nuestro antojo; nosotros pertenecemos a la Tierra.
En la visión de los mejores cosmólogos y astronautas que ven la unidad de la Tierra y la humanidad, somos esa parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Sobreexplotando la naturaleza y la Tierra como se está haciendo en todo el mundo, nos perjudicamos a nosotros mismos y nos exponemos a las reacciones e incluso a los castigos que ella nos imponga. Es madre generosa, pero puede rebelarse y enviarnos un virus devastador.
Sostengo la tesis de que esta pandemia no puede combatirse solo con medios económicos y sanitarios, siempre indispensables. Exige otra relación con la naturaleza y la Tierra. Si después que la crisis haya pasado no hacemos los cambios necesarios, la próxima vez podrá ser la última, ya que nos convertiremos en enemigos acérrimos de la Tierra. Y puede que ella ya no nos quiera aquí.
El informe del profesor Neil Ferguson del Imperial College de Londres declaró: “este es el virus más peligroso desde la gripe H1N1 de 1918. Si no hay respuesta, podría haber 3.2 millones de muertes en los Estados Unidos y 510,000 en el Reino Unido”. Bastó esta declaración para que Trump y Johnson cambiasen inmediatamente sus posiciones. Mientras, en Brasil al Presidente no le importa, lo trata como “histeria” y en las palabras de un periodista alemán de Deutsche Welle: “Actúa criminalmente. Brasil está dirigido por un psicópata y el país haría bien en eliminarlo tan pronto como sea posible. Habría muchas razones para ello”. Es lo que el Parlamento y la Suprema Corte por amor al pueblo, deberían hacer sin demora.
No basta la hiperinformación ni los llamamientos por todos los medios de comunicación. No nos mueven al cambio de comportamiento exigido. Tenemos que despertar la razón sensible y cordial. Superar la indiferencia y sentir con el corazón el dolor de los otros. Nadie está inmune al virus. Ricos y pobres tenemos que ser solidarios unos con otros, cuidarnos personalmente y cuidar de los otros y asumir una responsabilidad colectiva. No hay un puerto de salvación. O nos sentimos humanos, co-iguales en la misma Casa Común o nos hundiremos todos.
Las mujeres, como nunca antes en la historia, tienen una misión especial: ellas saben de la vida y del cuidado necesario. Ellas pueden ayudarnos a despertar nuestra sensibilidad hacia los otros y hacia nosotros mismos. Ellas junto con los trabajadores de la salud (cuerpo médico y de enfermería) merecen nuestro apoyo sin límites. Cuidar a quien nos cuida para minimizar los males de este terrible asalto a la vida humana.
https://acento.com.do/2020/opinion/8798786-coronavirus-el-perfecto-desastre-para-el-capitalismo-del-desastre/

jueves, 3 de enero de 2019

Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018 | LEONARDO BOFF

Entre la perversa cordialidad brasilera y el caos destructivo: un balance del 2018

Publicado el: 3 enero, 2019
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Dicen notables cosmólogos que todo comenzó con un inmenso caos, el big bang. Materia y antimateria chocaron. Sobró una ínfima porción de materia que dio origen al actual universo. El caos fue generativo. Este año hemos conocido también un gran caos en todas las instancias. Irrumpió el lado perverso de la cordialidad brasilera. Según Sergio Buarque de Holanda (Raizes do Brasil, 5º capítulo) “la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del corazón” (p. 107). En las elecciones de 2018, el lado perverso de la cordialidad ocupó la escena: mucho odio, difamaciones, millones de fake news, hasta la puñalada dada al candidato Bolsonaro, que acabó elegido presidente del país. Ese caos fue sólo destructivo, todavía no mostró ser generativo. Y debe serlo para que no entremos en un callejón sin salida.
Nunca en nuestra historia republicana habíamos tenido un presidente de extrema-derecha, homófobo, misógino, enemigo declarado de los homoafectivos y quilombolas, amenazador de las reservas indígenas, promotor de la venta generalizada de armas, y teniendo como símbolo de campaña los dedos en forma de arma.
Descendiente de italianos Sin Tierra, llegados a Brasil a finales del siglo XIX, pretende criminalizar al Movimiento de los Sin Terra y de los Sin Techo como terroristas. Asuntos tan sensibles como la corrupción, el anti-PT, el rescate de los valores tradicionales de la familia (aunque Bolsonaro va ya por su tercer casamiento) y la lucha contra el aborto, fueron temas que propulsaron su campaña. Algunas iglesias neopentecostales fueron aliados fundamentales suyos, máquinas de falsas noticias.
El elegido se muestra ignorante de los principales problemas nacionales y mundiales. Tiene una lectura de cuartel, fijada en los tiempos de la dictadura militar, hasta el punto de declarar héroe a un famoso torturador, Brilhante Ustra. Ha escogido ministros que van a contra-corriente de la historia, negacionistas del calentamiento planetario, con ideas extrañas, como el de Relaciones Exteriores, el de Educación y el de Medio Ambiente. Se ha alineado subalternamente a la política del presidente Trump, entrando en conflicto con aliados históricos.
Dice introducir una nueva política, que de nuevo no tiene nada. Como dice un joven filósofo, Raphael Alvarenga, que articula bien filosofía con política: “La novedad consiste en la combinación monstruosa de necropolítica, lawfare, fundamentalismo religioso y ultraliberalismo económico”.
El neoliberalismo económico generalizado en todo el mundo, ha alcanzado aquí una forma todavía más radical, poniendo nuestros commons, como el petróleo, a la venta en el mercado internacional, y privatizando otros bienes públicos.
El pacto social creado por la Constitución de 1988 ha sido roto, primero con el discutible impeachment de la presidenta Dilma Roussef, y después con el cambio de las leyes laborales, con la negación de la presunción universal de inocencia, con las arbitrariedades de la PF, del MPF y no en último lugar, con el comportamiento confuso y poco digno del STF, ya muy indulgente o excesivamente severo, o sometido al control militar por la presencia de un general, asesor del Presidente de la Casa. Vivimos de hecho en un Estado de excepción, posdemocrático y sin ley, como lo denunció en dos libros, con ese título, el juez de derecho del Tribunal de Justicia de Rio de Janeiro, Rubens R.R. Casara. Boaventura de Souza Santos, conocido sociólogo portugués, afirma más perentoriamente: “El sistema jurídico y judicial creado para garantizar el orden jurisdiccional es, en este momento, un factor jurídico de desorden; es una perversión peligrosa… El STF es una guerra social e institucional”.
El propósito de los que han llegado al poder con sus aliados es destruir al PT y a su líder Lula, preso político y rehén, y borrar de la memoria popular las políticas sociales que beneficiaron a millones de pobres y permitieron a miles de destituidos el acceso a la universidad.
Ha habido corrupción en el PT como en casi todos los partidos. Un juez de primera instancia, Sérgio Moro, perseguidor, fue entrenado en los USA para aplicar el lawfare (deformación la ley para condenar al acusado). Fue de una parcialidad palmaria, denunciada por los juristas nacionales e internacionales más serios.
Pero no seamos ingenuos: la evasión fiscal anual de más de 500 mil millones de reales, es siete veces mayor que la corrupción política, revela el Sindicato Nacional de los Procuradores de Hacienda Nacional. Si se cobrase, sólo con ella se evitaría la reforma de la Seguridad Social. Pero la oligarquía brasilera, atrasada y anti-popular, esconde el hecho, y la prensa, cómplice, se calla.
¿Qué podemos esperar? Es una incógnita. Por amor al país y a los condenados de la Tierra, las grandes mayorías engañadas y decepcionadas, deseamos que el caos actual sea generativo y la cordialidad signifique benevolencia, para que la sociedad, ya muy injusta, no sea tan malvada.
http://hoy.com.do/entre-la-perversa-cordialidad-brasilera-y-el-caos-destructivo-un-balance-del-2018/

viernes, 21 de septiembre de 2018

OPINION | El desafío actual: contra el Estado pos-democrático rescatar la democracia | por LEONARDO BOFF

El desafío actual: contra el Estado pos-democrático rescatar la democracia

21_09_2018 HOY_VIERNES_210918_ Opinión9 A
No son pocos los analistas sociales y juristas del más alto nivel que denuncian la actual situación política de Brasil como la instauración de un Estado de excepción. El golpe parlamentario, jurídico y mediático de 2016 permitió que los golpistas pasasen por encima de la Constitución, modificasen las leyes laborales a favor de los patronos, engañasen al país con un techo de gastos en salud y educación, impidiendo que se cree un Estado de Bienestar Social.
La justicia ha dejado de ser imparcial, e incluso en los niveles más altos, se muestra parcial contra el PT y la figura carismática de Lula. Lo que el juez federal de primera instancia Sergio Moro hace es la aplicación descarada del ¨lawfare¨ y no esconde el ánimo persecutorio contra el expresidente, condenándolo sin pruebas materiales irrefutables. Por eso es considerado un prisionero político.
Es importante observar que este tipo de política obedece a una amplia estrategia pensada a partir de los intereses del imperio con los aliados internos de nuestro país. Brasil es decisivo en términos de geopolítica y de bienes y servicios naturales abundantes, capaz de garantizar la base física y química que sustenta el sistema de vida y el sistema-Tierra, ya en alto grado de erosión.
El golpe fue dado bajo la égida del más riguroso neoliberalismo y de la voracidad del capital especulativo de cariz capitalista que domina la política en el mundo entero.
Es sabido que el orden capitalista, por su individualismo y la furia de acumulación nunca se ha llevado bien con la democracia. Si la democracia, más que el derecho de votar, implica buscar la igualdad de todos los ciudadanos en referencia a las leyes, los derechos básicos, la justicia social y las garantías fundamentales, debemos decir que es más un señuelo que una realidad. La democracia moderna se construyó como representativa de toda la sociedad. En realidad, en general representó los intereses de los poderosos y subrepresentó los del pueblo trabajador o pobre.
Los datos de varias entidades serias nos indican que cerca de ocho mil multimillonarios controlan gran parte de la economía mundial, dejando a millones y millones de personas en la pobreza y el hambre. Como la lógica capitalista es la competencia y no la solidaridad, entra en una era de barbarie y de gran inhumanidad.
Este tipo de capitalismo necesita de democracias de bajísima intensidad, con un Estado sometido al mercado, con la menor participación popular posible. La estrategia de los países capitalistas apunta a recolonizar América Latina y Brasil, condenados a ser meros exportadores de commodities (alimentos, minerales y otros).
El golpe de 2016 se dio con ese propósito, en sí antipatriótico, antipopular y profundamente injusto, en beneficio de los ricos y herederos de la «Casa Grande». Este golpe liquidó el Estado democrático de derecho. Guardó las apariencias y las instituciones, pero no funcionan como prevé la Constitución, o funcionan sin imparcialidad.
Se inauguró el «pos-Estado democrático», categoría usada por Rubens Casara, juez de derecho del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro y profesor universitario, con notable capacidad teórica para pensar el desastre de la democracia brasileña y la ideología subyacente. En la actualidad rige, en efecto, un estado de excepción, a la moda del jurista alemán Carl Schmitt (1888-1985), que justificaba el régimen de Hitler, pues para él el criterio del político reside en la definición del enemigo a ser satanizado y destruido (cf. El concepto de lo político, Voces 1992, 51-53). Por encima de todas las leyes está el «Führer» o el «Duce», que siempre tienen razón.
La consecuencia se lee en el sub-título del libro: «neo-oscurantismo y gestión de los indeseables». Es decir, se mantiene la farsa democrática y se castiga a los más pobres, pues son indeseables para el sistema de acumulación y de consumo.
El desafío actual consiste en rescatar la democracia mínima (no aquella «sin fin» de Boaventura de Souza Santos, o como «valor universal» de Norberto Bobbio, ni la democracia «socio-ecológica» de Zaffaroni y mía) sino simplemente la pura y simple democracia, expresada en el Estado Democrático de Derecho. Debemos repudiar al Estado posdemocrático como una excrecencia de la democracia y otro nombre para el régimen de excepción. http://hoy.com.do/el-desafio-actual-contra-el-estado-pos-democratico-rescatar-la-democracia-2/

jueves, 26 de julio de 2018

El desafío actual: contra el Estado pos-democrático rescatar la democracia | por LEONARDO BOFF


El desafío actual: contra el Estado pos-democrático rescatar la democracia26_07_2018 HOY_JUEVES_260718_ Opinión9 A

Por: LEONARDO BOFF                     Publicado el: 26 julio, 2018
No son pocos los analistas sociales y juristas del más alto nivel que denuncian la actual situación política de Brasil como la instauración de un Estado de excepción. El golpe parlamentario, jurídico y mediático de 2016 permitió que los golpistas pasasen por encima de la Constitución, modificasen las leyes laborales a favor de los patronos, engañasen al país con un techo de gastos en salud y educación, impidiendo que se cree un Estado de bienestar social.
La Justicia ha dejado de ser imparcial, e incluso en los niveles más altos, se muestra parcial contra el PT y la figura carismática de Lula. Lo que el juez federal de primera instancia Sergio Moro hace es la aplicación descarada del lawfare y no esconde el ánimo persecutorio contra el expresidente, condenándolo sin pruebas materiales irrefutables. Por eso es considerado un prisionero político.
Es importante observar que este tipo de política obedece a una amplia estrategia pensada a partir de los intereses del imperio con los aliados internos de nuestro país. Brasil es decisivo en términos de geopolítica y de bienes y servicios naturales abundantes, capaz de garantizar la base física y química que sustenta el sistema de vida y el sistema-Tierra, ya en alto grado de erosión.
El golpe fue dado bajo la égida del más riguroso neoliberalismo y de la voracidad del capital especulativo de cariz capitalista que domina la política en el mundo entero.
Es sabido que el orden capitalista, por su individualismo y la furia de acumulación nunca se ha llevado bien con la democracia. Si la democracia, más que el derecho de votar, implica buscar la igualdad de todos los ciudadanos en referencia a las leyes, los derechos básicos, la justicia social y las garantías fundamentales, debemos decir que es más un señuelo que una realidad. La democracia moderna se construyó como representativa de toda la sociedad. En realidad, en general representó los intereses de los poderosos y subrepresentó los del pueblo trabajador o pobre.
Los datos de varias entidades serias nos indican que cerca de ocho mil multimillonarios controlan gran parte de la economía mundial, dejando a millones y millones de personas en la pobreza y el hambre. Como la lógica capitalista es la competencia y no la solidaridad, entra en una era de barbarie y de gran inhumanidad.
Este tipo de capitalismo necesita de democracias de bajísima intensidad, con un Estado sometido al mercado, con la menor participación popular posible. La estrategia de los países capitalistas apunta a recolonizar América Latina y Brasil, condenados a ser meros exportadores de commodities (alimentos, minerales y otros).
El golpe de 2016 se dio con ese propósito, en sí antipatriótico, antipopular y profundamente injusto, en beneficio de los ricos y herederos de la «Casa Grande». Este golpe liquidó el Estado democrático de derecho. Guardó las apariencias y las instituciones, pero no funcionan como prevé la Constitución, o funcionan sin imparcialidad.
Se inauguró el «pos-Estado democrático», categoría usada por Rubens Casara, juez de derecho del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro y profesor universitario, con notable capacidad teórica para pensar el desastre de la democracia brasileña y la ideología subyacente. En la actualidad rige, en efecto, un Estado de excepción, a la moda del jurista alemán Carl Schmitt (1888-1985), que justificaba el régimen de Hitler, pues para él el criterio del político reside en la definición del enemigo a ser satanizado y destruido (cf. El concepto de lo político, Voces 1992, 51-53). Por encima de todas las leyes está el «Führer» o el «Duce», que siempre tienen razón.
La consecuencia se lee en el subtítulo del libro: «neo-oscurantismo y gestión de los indeseables». Es decir, se mantiene la farsa democrática y se castiga a los más pobres, pues son indeseables para el sistema de acumulación y de consumo.
El desafío actual consiste en rescatar la democracia mínima (no aquella «sin fin» de Boaventura de Souza Santos, o como «valor universal» de Norberto Bobbio, ni la democracia «socio-ecológica» de Zaffaroni y mía) sino simplemente la pura y simple democracia, expresada en el Estado Democrático de Derecho. Debemos repudiar al Estado posdemocrático como una excrecencia de la democracia y otro nombre para el régimen de excepción. http://hoy.com.do/el-desafio-actual-contra-el-estado-pos-democratico-rescatar-la-democracia/

domingo, 15 de abril de 2018

Lo que está en juego en la actual crisis brasileira: ¿recolonización o refundación? | Leonardo Boff -

Lo que está en juego en la actual crisis brasileira: ¿recolonización o refundación?

Leonardo Boff - 14 de abril de 2018 
Leonardo BoffLa derrota de Lula en el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, a propósito del rechazo del habeas corpus y su prisión, revela la vuelta de las fuerzas del atraso que perpetraron el golpe parlamentario, jurídico y mediático contra Dilma Rousseff en 2016. La gran cuestión no se restringe a la difamación de nuestro mayor líder, condenado sin pruebas convincentes, y a la sangría del Partido de los trabajadores (PT). Se están enfrentando dos proyectos que van a definir nuestro futuro: la recolonización o la refundación.
El proyecto de la recolonización fuerza a Brasil a ser mero exportador de commodities. Esto implica desnacionalizar nuestro parque industrial, nuestro petróleo, las grandes instituciones estatales. Se trata de dar el mayor espacio posible al mercado competitivo y nada cooperativo y reservar al Estado solamente funciones esenciales mínimas.
Este proyecto cuenta con aliados internos y externos. Los internos son aquellos 71,440 multimillonarios censados por el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA) (think tanks) que controlan gran parte de las aportaciones del país. El aliado externo son las grandes corporaciones multinacionales, interesadas en nuestro mercado interno y, principalmente, el Pentágono que vela por los intereses globales de Estados Unidos.
El gran analista de las políticas imperiales, recientemente fallecido, Moniz Bandeira, Noam Chomsky y Snowden nos revelaron la estrategia de dominación global. Se rige por tres ideas fuerza: 
  1. la primera, un mundo y un imperio
  2. la segunda, la dominación de todo el espacio, abarcando el planeta con cientos de bases militares, muchas de ellas con ojivas nucleares; 
  3. la tercera, la desestabilización de los gobiernos progresistas que están construyendo un camino de soberanía y que deben ser alineados a la lógica imperial. 

La desestabilización no se hará por vía militar, sino por vía parlamentaria. Se trata de destruir los liderazgos carismáticos, como el de Lula, difamar el mundo de lo político y desmantelar políticas sociales para los pobres. Un contubernio ha sido organizado entre parlamentarios venales, estratos judiciales, del ministerio público, de la policía federal y por aquellos que siempre apoyaron los golpes particularmente los grandes medios.
Depuesta la presidenta Rousseff, todos los elementos político-sociales a decir verdad empeoraron sensiblemente.
El otro proyecto es el de la refundación de nuestro país. Es un proyecto que viene de muy atrás, pero ganó fuerza bajo los gobiernos del PT y aliados, para el cual la centralidad era dada a los millones de hijos e hijas de la pobreza. No sólo mejoró la vida de ellos y ellas, sino que rescató su dignidad humana, siempre humillada. Este es un dato civilizatorio de magnitud histórica.
Este proyecto de la refundación de Brasil, proyectado sobre otras bases, con una democracia construida a partir de abajo, participativa, socio-ecológica, constituye la utopía esperanzada de muchos brasileños.
La sostendrán tres pilares: nuestra naturaleza de singular riqueza y fundamental para el equilibrio ecológico del planeta; nuestra cultura, creativa, diversa y apreciada en el mundo entero y, finalmente, el pueblo brasileño inventivo, hospitalario y místico.
Estas energías poderosas podrán construir en los trópicos, una nación soberana y ecuménica que integrará los millones de desheredados y que contribuirá a la nueva fase planetaria del mundo con más humanidad, ligereza, alegría y fiesta, a ejemplo de los carnavales. Pero hay que derrotar a las élites del atraso.
No anunciamos optimismo, sino esperanza en el sentido de San Agustín, obispo de Hipona, hoy Argelia. Bien dijo: la esperanza incluye la indignación para rechazar lo que es malo y el coraje para transformar lo malo en una realidad buena.
Una sociedad sólo puede sostenerse sobre una igualdad razonable, con justicia social y la superación de la violencia estructural. Este es el sueño bueno de la mayoría de los brasileños, así como de los caribeños y latinoamericanos. 
https://acento.com.do/2018/opinion/8555507-lo-esta-juego-la-actual-crisis-brasileira-recolonizacion-refundacion/
Leonardo Boff | Servicios Koinonía
Leonardo Boff, es teólogo, filósofo, escritor, y ecologista brasileño. Doctor en teología y filosofía. Es uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Ha sido profesor universitario en varias universidades de Brasil y del exterior. Es autor de más de 60 libros y un gran número de artículos de divulgación en las áreas de teología, ética, espiritualidad, filosofía, antropología y ecología.

viernes, 2 de marzo de 2018

Cómo el patriarcado desmanteló el matriarcado - por LEONARDO BOFF

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Cómo el patriarcado desmanteló el matriarcado 

Por: LEONARDO BOFF 

Publicado el: 1 marzo, 2018

Es difícil rastrear los pasos que hicieron posible la liquidación del matriarcado y el triunfo del patriarcado, hace 10-12 mil años. Pero han quedado rastros de esa lucha de género. La forma como fue releído el pecado de Adán y Eva nos revela el trabajo de desmontaje del matriarcado por parte del patriarcado. Esa relectura fue presentada por dos conocidas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth and Politics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955) y Françoise Gange (Les dieux menteurs, París, Indigo-Côté Femmes éditions, 1997).
Según estas dos autoras se realizó una especie de proceso de culpabilización de las mujeres en el esfuerzo de consolidar el dominio patriarcal.
Los ritos y símbolos sagrados del matriarcado fueron diabolizados y retroproyectados a los orígenes en forma de un relato primordial, con la intención de borrar totalmente los rasgos del relato femenino anterior.
El relato actual del pecado de los orígenes, supuestamente ocurrido en el paraíso terrenal, pone en jaque cuatro símbolos fundamentales de la religión de las grandes diosas-madres.
El primer símbolo en ser atacado fue la propia mujer (Gn 3,16), que en la cultura matriarcal representaba el sexo sagrado, generador de vida. Como tal ella simbolizaba la Gran-Madre, al Suprema Divinidad.
En segundo lugar, se deconstruye el símbolo de la serpiente, considerado el atributo principal de la Diosa-Madre. Ella representaba la sabiduría divina que se renovaba siempre como la piel de la serpiente.
En tercer lugar, se desfiguró el árbol de la vida, considerado siempre como uno de los símbolos principales de la vida. Uniendo el cielo con la tierra, el árbol renueva continuamente la vida, como mejor fruto de la divinidad y del universo. Génesis 3,6 dice explícitamente que “el árbol era bueno para comer, una alegría para los ojos y deseable para obrar con sabiduría”.
En cuarto lugar, se destruye la relación hombre-mujer que originariamente constituía el corazón de la experiencia de lo sagrado. La sexualidad era sagrada pues posibilitaba el acceso al éxtasis y al saber místico.
Entonces, ¿qué hizo el actual relato del pecado de los orígenes? Invirtió totalmente el sentido profundo y verdadero de esos símbolos. Los desacralizó, los diabolizó y los transformó de bendición en maldición.
La mujer será eternamente maldita, convertida en un ser inferior. El texto bíblico dice explícitamente que “el varón la dominará” (Gn 3,16). El poder de la mujer de dar la vida fue transformado en una maldición: “multiplicaré el sufrimiento de la gravidez” (Gn 3,16). Como se puede ver, la inversión fue total, y muy perversa.
La serpiente se vuelve maldita (Gn 3,14) y símbolo del demonio tentador. El símbolo principal de la mujer fue transformado en su enemigo visceral: “pondré enemistad entre ti y la mujer… tú le herirás el talón” (Gn 3,15).
El árbol de la vida y de la sabiduría llega bajo el signo de lo prohibido (Gn 3,3). Antes, en la cultura matriarcal, comer del árbol de la vida era llenarse de sabiduría. Ahora comer de él significa un peligro mortal (Gn 3,3), anunciado por Dios mismo. El cristianismo posterior sustituirá el árbol de la vida por el leño muerto de la cruz, símbolo del sufrimiento redentor de Cristo.
El amor sagrado entre el hombre y la mujer es distorsionado: “darás a luz a tus hijos con dolor, la pasión te arrastrará hacia tu marido y él te dominará” (Gn 3,16). Desde entonces se volvió imposible una lectura positiva de la sexualidad, del cuerpo y de la feminidad.
Se realizó así una deconstrucción total del relato anterior, femenino y sacral. Se presentó otro relato de los orígenes que va a determinar todas las significaciones posteriores. Todos somos, bien o mal, rehenes del relato adánico, antifeminista y culpabilizador.
El trabajo de las teólogas pretende ser liberador: mostrar el carácter construido que tiene el actual relato dominante, centrado sobre la dominación, el pecado y la muerte, y proponer una alternativa más originaria y positiva en la cual aparece una relación nueva con la vida, con el poder, con lo sagrado y con la sexualidad.
Su interpretación no busca restablecer una situación pasada, sino, al rescatar el matriarcado, cuya existencia está científicamente demostrada, y encontrar un punto de mayor equilibrio entre los valores masculinos y femeninos para el tiempo presente.
Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en las relaciones masculino/femenino. Este cambio debe ser consolidado con un pensamiento profundo e integrador que posibilite una felicidad personal y colectiva mayor que la débilmente alcanzada bajo el régimen patriarcal. Pero esto sólo se consigue deconstruyendo relatos que destruyen la armonía masculino/femenino, y construyendo nuevos símbolos que inspiren prácticas civilizatorias y humanizadoras para los dos sexos. Es lo que las feministas, antropólogas, filósofas, teólogas, y otras, están haciendo con expresiva creatividad. Y hay teólogos que se suman a ellas. http://hoy.com.do/como-el-patriarcado-desmantelo-el-matriarcado/

domingo, 8 de enero de 2017

2016: el año en que intentaron matar la esperanza del pueblo brasilero | Leonardo Boff

2016: el año en que intentaron matar la esperanza del pueblo brasilero

Leonardo Boff - 7 de enero de 2017 -
Leonardo BoffLa situación social, política y económica de Brasil merecería una reflexión seria sobre el intento perverso de matar la esperanza del pueblo brasilero, promovido por una banda (ese es el nombre) de políticos, en su gran mayoría corruptos o acusados de tal, que de forma desvergonzada se pusieron al servicio de los verdaderos forjadores del golpe perpetrado contra la Presidenta Dilma Rousseff: la vieja oligarquía del dinero y del privilegio que jamás aceptó que alguien del piso de abajo llegase a ser Presidente de Brasil y que incluyese socialmente a millones de los hijos e hijas de la pobreza.
Obviamente hay políticos valerosos y éticos, así como empresarios de la nueva generación, progresistas, que piensan en Brasil y en su pueblo. Pero estos todavía no han conseguido acumular fuerza suficiente para dar otro rumbo a la política y un sentido social al Estado vigente, de cariz neoliberal y patrimonialista.
Al referirse a la corrupción todos piensan en Lava Jato y en Petrobrás. Pero olvidan o les es negada intencionalmente por los medios de comunicación conservadores y legitimadores del orden establecido, otra corrupción mucho peor, revelada exactamente el día de Navidad en el que junto con el nacimiento de Jesús se narra la matanza de niños inocentes por el rey Herodes, actualizada hoy por los corruptos que dilapidan el país.
Wagner Rosario, secretario del Ministerio de la Transparencia, nos revela que en los últimos trece años los esquemas de corrupción, fraudes y desvíos de recursos de la Unión, destinados a los Estados, municipios y ONGs y dirigidos a pequeños municipios con bajo Índice de Desarrollo Humano, pueden superar un millón de veces el robo en la Petrobrás descubierto en la operación Lava Jato. Son 4 mil millones camuflados que pueden transformarse, en un estudio econométrico, en un billón de reales. Las áreas más afectadas son la salud (merienda) y la educación (abandono de las escuelas).
Dice el Secretario: «yo llamo a eso asesinato de la esperanza. Cuando se retira la merienda a un niño, se quita la posibilidad de crecimiento de aquel municipio a mediano y largo plazo. Se está matando a toda una generación».
La nación precisa conocer esta matanza y no dejarse engañar por los que ocultan, controlan y deforman las informaciones porque son anti-sistémicas.
Pero no se puede vivir solo de las desgracias que mancharon gran parte del año 2016. Volvámonos hacia aquello que nos permite vivir y soñar: la esperanza.
Para entender la esperanza tenemos que superar el modo común de ver la realidad. Pensamos que la realidad es lo que está ahí, dado y hecho. Olvidamos que lo dado es siempre hecho y no es todo lo real. Lo real es mayor. Pertenece también a lo real lo potencial, lo que aún no es pero puede llegar a ser. Ese lado potencial se expresa mediante la utopía, los sueños, las proyecciones de un mundo mejor. Es el campo donde florece la esperanza. Tener esperanza es creer que ese potencial puede transformarse en real, no automáticamente, sino por la práctica humana. Por lo tanto, la utopía que alimenta la esperanza no se antagoniza con la realidad. Ella revela su lado potencial, lo recóndito, que quiere salir afuera para hacer historia.
Hago mío el lema del gran científico y físico cuántico Carl Friedrich von Weizsäcker, cuya sociedad fundada por él me honró a finales de noviembre en Berlín con un premio por el intento de unir el grito de la Tierra con el grito del pobre: «no anuncio optimismo, sino esperanza».
La esperanza es un bien escaso hoy en todo el mundo y especialmente en Brasil. Los que cambiaron ilegítimamente los rumbos del país, imponiendo un ultraliberalismo, están asesinando la esperanza del pueblo brasilero. Las medidas tomadas castigan principalmente a las grandes mayorías que ven las conquistas sociales históricas literalmente desmontadas.
Aquí nos socorre el filósofo alemán Ernst Bloch que introdujo el “principio esperanza”. Esta, la esperanza, es más que una virtud entre otras. Es un motor que tenemos dentro de nosotros que alimenta todas las demás virtudes y nos lanza hacia delante, suscitando nuevos sueños de una sociedad mejor.
Esta esperanza va a proporcionar las energías para que la población afectada pueda resistir, salir a las calles, protestar y exigir cambios que hagan bien al país, comenzando por los que más necesitan.
Como la mayoría es cristiana son oportunas las palabras del sabio Riobaldo de Guimarães Rosa: «Con Dios existiendo, todo da esperanza, el mundo se soluciona… Teniendo a Dios es menos grave descuidarse un poquito, pues al final todo sale bien. Pero si no se tiene a Dios, entonces no hay licencia para cosa alguna».
Tener fe es tener nostalgia de Dios. Tener esperanza es saber que Él está a nuestro lado, aunque invisible, haciéndonos esperar contra toda esperanza.
http://acento.com.do/2017/opinion/8417100-2016-ano-intentaron-matar-la-esperanza-del-pueblo-brasilero/
Leonardo Boff

Leonardo Boff

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Leonardo Boff, es teólogo, filósofo, escritor, y ecologista brasileño. Doctor en teología y filosofía. Es uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Ha sido profesor universitario en varias universidades de Brasil y del exterior. Es autor de más de 60 libros y un gran número de artículos de divulgación en las áreas de teología, ética, espiritualidad, filosofía, antropología y ecología.