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lunes, 14 de mayo de 2018

Cecilia García | “Me preocupa la inercia y la desidia que arropan al dominicano”

“Me preocupa la inercia y la desidia que arropan al dominicano”

Moverse. Ella ve que en el país pasan las cosas y la gente se queda tranquila. Cambios. La integración de la familia, la educación y la sociedad tan trivial que existe hoy día la ponen en alerta.
Cecilia García
Cecilia García
SANTO DOMINGO.-Auténtica, elegante y con un porte de mujer de la realeza que impacta, así es Cecilia García, la actriz, cantante y humorista dominicana que ha recibido aplausos durante 50 años que lleva de carrera.
Hoy, con uno de los proyectos más importantes de su carrera, la obra que tiene en escena “Al final del arcoíris”, se sienta en Coloquios de EL DÍA y hace una retrospectiva de su maravillosa vida de artista.
Inicia en 1968
Se inició a los 16 años en el mundo del arte, emprendió un camino que en el trayecto le ha brindado muchas satisfacciones, haciendo realizad sus sueños y objetivos en la vida.
Feliz, dice que para ella es un deleite sobrenatural seguir montada en los rieles del entretenimiento y poder al día de hoy escenificar la vida de una actriz y cantante como Judy Garland.Cecilia se casó a los 18 años, viajó por varios países y su carrera en el arte le permitió ser independiente a temprana edad.

silueta-cecilia-5p01Cantaba en el programa de televisión La taberna de Babín desde su adolescencia, ganaba 80 pesos mensuales, los que iban al pago de su universidad, hacer arreglos musicales y comprarse ropa para sus presentaciones.
La actriz, que es una de las figuras del arte más respetadas de la República Dominicana, es versátil y sencilla, una mujer que a sus 66 años sigue riéndose de la vida y sus circunstancias y asegura haber tenido una niñez perfecta, tranquila y maravillosa.
Su familia
Madre de tres hijos, con varios nietos, casada “con un hombre maravilloso” y con su residencia plantada en Orlando, Florida, García no está ajena a lo que pasa en el país y por eso se atreve asegurar que le preocupa la inercia y la desidia que arropan al pueblo dominicano.
“Es tanto que un día vamos a querer levantarnos y recapacitar y será tarde”.
No solo se ha destacado por las actuaciones en el teatro, sino en el canto, el humor, los musicales y el cine.
Tuvo dos hijo con el ya fallecido líder político Hatuey Decamps, y es su hijo Luis Miguel quien está al frente del partido del Toro, el que fundara su padre.
Vena artística
Su padre era un artista, y ella recuerda que en su casa siempre hubo un piano, una guitarra y cualquier cosa que fuera arte, por lo que ese amor a lo que hace no le es ajeno.
Creció rodeada de una familia de artistas, su madre y su tío eran los que tenían el humor, pues imitaban a cualquiera a la perfección.
Nació en la capital, de madre banileja y padre capitaleño, solo tuvo un hermano, por lo que su familia fue bien corta.
Cantaba y se movía por su casa como una diosa, su padre no quería que entrara a la música porque la prefería estudiando y fue el gran compositor Manuel Sánchez Acosta quien lo convenció e hizo que su progenitor la dejara entrar con la televisión en el programa La taberna de Babín, relata Cecilia García, una mujer que en los años 60 era la gran estrella del espectáculo y hoy 50 años después sigue siendo esa misma estrella.
En el teatro
Cecilia García debutó en el teatro de la mano de Franklin Domínguez, como protagonista de la pieza teatral “El último instante”, una de las obras de teatro más famosas de la República Dominicana, un clásico que se ha paseado por el mundo.
A mediados de la pasada década Cecilia inició una etapa nueva en esta área, pues decidió hacer teatro musical, iniciando con “Víctor Victoria”, con Freddy Beras Goico y Guillermo Cordero.
El éxito fue tal que al año siguiente montó “El beso de la mujer araña”, bajo la producción de Guillermo Cordero.
El actor y director Carlos Espinal, quien siempre la admiró, llegó a su vida para hacer varias obras y ahora se unieron de nuevo en “Al final del arcoíris”, una obra que va a su segunda temporada en el Teatro Nacional, con la actuación de José Lora, bajo la dirección de Espinal y estará en escena los días 24, 25 y 26 de este mes. Con Carlos Espinal planea regresar al cine.
50 Años de carrera.
Artística cumple Cecilia García quien se inició en el año 1968 cuando tenía tan solo 16 años.
ENTREVISTA
CECILIA GARCÍA
¿Que cosas preocupan a Cecilia García de la sociedad dominicana?
Me preocupa mucho la integración de la familia, la sociedad tan trivial que tenemos, básicamente. Además de la educación y la familia me preocupa la inercia, la desidia de la gente y de las autoridades; aquí no pasa nada, matan cuatro gente se roban un dinero y no pasa nada, estamos llegando a un punto que cuando decidamos mirar para atrás será demasiado tarde
¿Porqué no ha regresado al cine ?
No sé qué ha pasado, si fue que lo hice mal o fui muy cara (risas), en realidad me han ofrecido, pero hay cosas que no me gustan, roles que no se adaptan a lo que creo que debe ser, y no lo hago; hago lo que me gusta, lo que me va, una de las cosas que el ser humano debe saber es conocer tus limitaciones.
¿Todo ha sido felicidad en su carrera?
Hay muchas rosas y espinas en esto y el que diga que no habla mentira, uno se quita la espina y sigue hacia delante, de los errores siempre hay una enseñanza.
¿Qué la mantiene aquí 50 años después?
Me imagino trabajar siempre con la verdad, ser exigente conmigo misma, la calidad ante todo, no trabajar cosas que no son para ti y saber que hay un dinero que si te lo gana te hace daño, así es que vas forjando una imagen de que tú eres de tal forma.
También ese respeto al público que no se negocia con nadie.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Cecilia García es Judy Garland...

TIEMPO LIBRE | 19 NOV 2017, 12:00 AM |ROCÍO FIGUEROA
Cecilia García es Judy Garland...
“Al final del Arcoíris” nos sumerge en los últimos años de la vida de la famosa actriz

 
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SANTO DOMINGO. Personajes icónicos, fuertes y trascendentales es lo que cualquier actriz busca a lo largo de su carrera, y estos son los que precisamente ha logrado Cecilia García en sus 50 años de vida artística, y que ahora celebra de la mejor forma sobre las tablas y con un personaje emocionante e inolvidable.
“Al final del Arcoíris”, escrita por Peter Quilter y dirigida por nuestro Carlos Espinal, es la pieza ideal para coronar una trayectoria de éxitos. Este dúo de cómplices ha puesto manos a la obra con un montaje ambicioso, no por los elementos que le componen, sino por la historia que cuenta. Judy Garland, la prodigiosa actriz y cantante de Hollywood que nos regaló piezas inolvidables como “Over The Rainbow”, es una de las artistas más veneradas, pero también es recordada por su vida desordenada, llena de vicios, matrimonios fallidos y su trágica muerte.
¿Cómo embarcarse en la tarea de interpretar un personaje tan complejo? Pues con mucho respeto, dedicación y pasión. En su conversación con Tiempo Libre, Cecilia nos habló de lo que representa para ella este papel.
“Poder ponerme en la piel de esta legendaria mujer no es solo un reto, es una divinidad. Cualquier actriz que pueda tener esta oportunidad tiene que sentirse muy especial”.
Además del desafío interpretativo que conlleva este personaje, no podemos olvidar que hablamos de la que fue una gran cantante y Cecilia busca entregar lo mejor de sí para lograr su nivel. “La música que la hizo famosa en las películas, musicales y conciertos son las canciones que vamos a estar interpretando en esos lugares y con esa motivación. Trataremos en la medida de lo posible de parecernos a su estilo, su género, su fuerza y su interpretación. En ese momento no seré Cecilia García, sino que trataré de ser Judy Garland”.
Carlos Espinal no pudo ocultar su felicidad de colaborar nueva vez para esta obra. “Es un orgullo. Siempre es un proceso muy saludable trabajar con Cecilia porque es una actriz con un desgarre extraordinario, con gran sentido de entrega, responsabilidad y disciplina. Cuando asume algo lo hace de corazón”.
“Al final del Arcoíris” hace un recorrido por la vida de la mítica actriz y cantante, centrándose en los últimos meses de su vida y su búsqueda de retornar a los escenarios en Londres.
Sala Carlos Piantini. Desde el jueves 25. 8:30 p.m. Balcón RD$1,000, platea RD$2,000 y platea central RD$2,500.
https://www.diariolibre.com/m/portada/tiempo-liubre/cecilia-garcia-es-judy-garland-EY8607868

viernes, 10 de noviembre de 2017

Cecilia García: “Parece que lo que hemos hecho es del gusto de mucha gente”

TEATRO | 10 NOV 2017, 12:00 AM |SEVERO RIVERA
Cecilia García: “Parece que lo que hemos hecho es del gusto de mucha gente”
ImageSANTO DOMINGO. Cecilia García arranca la celebración de sus 50 años en la escena. Un largo viaje que le ha permitido mostrar su talento en la televisión, el cine y en el teatro.
El próximo 22 de este mes, Día de Santa Cecilia, estará festejando su cumpleaños con el estreno de la obra Al final del Arcoíris, en el Teatro Nacional, con una puesta en escena en la que se meterá en la piel de Judy Garland.
“Cumplimos cincuenta años en el arte... empecé pequeña. Pero lo importante de todo este es que me han seguido muchas personas, he cosechado amistades... parece que lo que hemos hecho es del gusto de mucha gente”, expresó a los periodistas en una rueda de prensa en el salón de actos de la empresa Altice al ofrecer detalles de su nuevo proyecto teatral.
García manifestó que a lo largo de su paso por la escena se ha caracterizado por llevar al público propuestas de calidad.
Expresó satisfacción del reconocimiento que el público le ha dejado saber cada vez que tiene un nuevo reto. “Yo quiero agradecer siempre al público, a empresas que como Altice-Orange se han caracterizado por apostar al desarrollo de los artistas”, indicó.
El montaje
Cecilia García destacó el talento de quienes le acompañan en la escena. “Gente que llega temprano, profesionales... eso es prácticamente imposible. Mario Arturo, Checho Lora y Gustavo Rodríguez, es un equipo excelente”, comentó.
Definió como intensa y hermosa la obra que escribió Peter Quilter, y que muestra mucho colorido. “Judy Garland, una mujer emblemática, llena de amor, desamor, pasión... son sus últimos meses cuando ella retorna a Londres. Tenemos tres personajes, el pianista, su manager y ella. Es una historia que muestra los diferentes episodios de su vida, desde los abusos en su casa, hasta los acontecimientos que vive en los escenarios”, apuntó.
Una feliz coincidencia
No planeó el estreno para la fecha de su cumpleaños. Ya que cuando llegó al Teatro Nacional a procurar un espacio solo estaba esa disponible. “Eso coincidió debido y me pareció fantástico, de manera que invito a todo el público a que vayan a verla”, indicó.
Para el joven actor Mario Arturo constituye una gran oportunidad poder trabajar junto a Cecilia García y a todo el equipo. “Estoy trabajando con gente que considero mi familia. Me he contaminado de sus experiencia y eso me ha ayudado mucho. Para la construcción de los personajes tuvimos que hacer una investigación que nos permita hacer personajes creíbles para el público”, dijo.
El director
La obra tiene como director a Carlos Espinal. “Estoy muy feliz de poder estar con Cecilia en esta fecha en que comienza a festejar sus 50 años en la escena. Hemos integrado a un excelente equipo de profesionales. Nuestra aspiración es que el público venga a disfrutar de una entrega en la que compartiremos las emociones de cada uno de los personajes”.
Al Final del Arcoíris “es un drama salvajemente divertido que representa un conjunto glorioso de los tropiezos de Judy Garland, inyectados con el encanto y la melancolía del estrellato del mundo del espectáculo. Cada nota que ella canta, cada fullería que hace, cada lágrima que derrama, cada broma que se quiebra, cada píldora que se toma, se transmite con una honestidad alarmante en esta obra, es el retrato de una catástrofe viva que ustedes no se la deberían perder”, aseguró García.
De Cecilia García
Cecilia, artista reconocida como una destacada actriz dramática, ha recibido numerosos reconocimientos en el país por la calidad de sus trabajos en el canto, teatro y la televisión. Como productora de televisión dejó una impronta por el contenido y tratamiento visual de sus trabajos.
En su viaje por la vida profesional tuvo un rol destacado junto a Freddy Beras Goico, Milton Peláez, Felipe Polanco, Roberto Salcedo, entre otros. Como cantante ha realizado varias producciones discográficas con las que se ha ganado la valoración positiva del público. https://www.diariolibre.com/revista/cecilia-garcia-parece-que-lo-que-hemos-hecho-es-del-gusto-de-mucha-gente-CG8549051 
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lunes, 21 de septiembre de 2015

Cecilia García, la vehemente voluntad de una primerísima actriz

Por Ylonka Nacidit Perdomo. 21 de septiembre de 2015 - 7:00 am -   
Cecilia García, la vehemente voluntad de una primerísima actriz
Este es el tercer estreno mundial de “Olivia y Eugenio”, que en España protagonizó con rotundo éxito la veterana actriz Concha Velasco, en el Teatro de Bellas Artes de Madrid, dirigida en aquella ocasión por José Carlos Plaza.
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Cecilia García, la primerísima actriz que esculpe personajes con conmovedora sinceridad y naturalidad, que revivifica al drama en cada gesto, en cada inflexión de voz; la actriz de présence en scene, a cuyo encuentro vamos el próximo 1º de octubre en el Teatro Nacional, se entregará a su público otra vez, en una producción de “Primera Memoria Producciones & Films”, en la obra “Olivia y Eugenio” del dramaturgo  peruano Herbert Morote, dirigida por Carlos Espinal.
La propuesta escénica que trae Cecilia García, en la plenitud y apogeo de su carrera, y en la madurez de sus condiciones para la actuación, marcará su consagración definitiva como nuestra inmensa y gran Diva de las tablas.
Olivia y Eugenio, obra de Teatro que se presenta a partir del 1 de octubre
Cecilia García ha escogido para presentar ante su público que la idolatra, una obra diferente, de la cual se desprenden situaciones profundamente humanas. No es posible escribir un simple perfil de la actriz, que ciertamente admiramos. Su director Carlos Espinal, nos ha confesado: “¡Cecilia es única! Además de su talento muy natural, es intensa, trabajadora, versátil, amorosa, leal. En escena es muy respetuosa del director”.
Cecilia es nuestra primera actriz, multifacética, que pocas veces se encuentra en una época, y que ocurre generacionalmente una sola vez en la vida, de exquisita femineidad, de excelentes caracterizaciones, dueña de la escena, con un repertorio de actuaciones que ha hecho que el espectador de teatro profesional la asuma como una estrella del arte.
Cecilia es muy cuidadosa en la selección de los roles protagónicos que escoge; obsesiva con la perfección; se apropia con recelo del texto dramático, del lenguaje escrito, y comunica, comunica desde un lenguaje interior la trama, los umbríos recovecos del ser, lo que le preocupa, lo que subyace en el inconsciente de la creación original del autor del libreto, y que sólo la intérprete, como una extraña paradoja, puede nombrar, alcanzar a darle forma, inspirar con sus actitudes a que los otros sienta la atmósfera, los meandros de esa trampa de la ficción que trae la irrealidad como desdoblamiento de la realidad.
Cecilia ha entregado a su público actuaciones inmemorables; ella sabe que el teatro no es algo fortuito en su vida, sino un destino del cual se ha hecho dueña, un destino que llena de acontecimientos, porque nada es accidental. Su virtuosidad es impecable; es una actriz de excepción para distintos géneros, viene de viajar por Europa, de enamorarse en España de una obra que por su ritmo, por la manera en que su autor describe la realidad y los momentos difíciles de la vida, hará que Cecilia asuma una interpretación impecable, irrepetible, fuerte y sublime, a la vez, que nos hará aproximarnos al sentimiento de la emoción colectiva.
Olivia & Eugenio
¡Quién no recuerda a Cecilia García, la actriz de mucho charme, en su magnífica interpretación de María Callas! Ahora la eximia artística de fructífera trayectoria en las tablas nos trae un drama donde actúan sólo dos personajes: “Olivia y Eugenio”, una obra pródiga para la reflexión, para que la humanidad escuche los latidos del corazón de los niños con síndrome de Down, y aprenda a recoger los frutos del amor que puede entregar a ellos, y entregarnos ellos.
MEMORIA DE UNA ESPECTADORA EN UN ENSAYO DE “OLIVIA Y EUGENIO”
Cecilia García, nuestra gran Diva del teatro, nos invitó entre bastidores a presenciar y ser testigo en la Sala de la Cultura del Teatro Nacional, de un ensayo de la obra que protagoniza “Olivia y Eugenio”. Estuve allí a las cinco y punto de la tarde, como me indicaron. No podía llegar después. Compartí desde la segunda fila de butas del lado derecho de la Sala con Henry Otto Castillo Pulgar impresiones, luego con Carlos Espinal, un director cuya inteligencia, sensibilidad y elaboración de la puesta en escena de “Olivia y Eugenio” hace que su estatura se alce a la dinastía de un creador notable en la dramaturgia. Carlos sabe manejar cada contingencia que se presenta en el trayecto de la obra; es un director que estimula, que conoce cómo expresar los valores tácitos de la obra, inducir a los actores a adentrarse en el ritmo conveniente en el cual deben desempeñar sus caracterizaciones.
A José Ricardo (Jochy) lo sentimos en su actuación extraordinariamente feliz, alegre, asumiendo su personaje, entregado a esta oportunidad de trascender como un artista privilegiado, con un debut estelar en el teatro profesional.
Cecilia es una actriz de estupenda memoria. Jochy es el joven de los ojos que desata la ternura, que hace posible con ella, que la acción dramática se llene de imágenes, de imaginarios, de tránsitos lingüísticos, de evocaciones, de fe en la placentera cotidianidad que se vive si nos disponemos en el trayecto de la vida a hacer vibrar el alma.
Jochy ama a Cecilia, y Cecilia lo ama a él. Ambos viajan juntos por esta maravillosa y extraordinaria puesta en escena, donde se hace el milagro de lo bello: la magia de la espontaneidad en la actuación de ambos que se respira allí, con una intensidad comunicativa.
Aquel plan de la puesta en escena de “Olivia y Eugenio”, me hizo tener viajes colectivos en mi memoria, y captar que hay variaciones de sufrimientos, de reclamos que no se pueden describir de amor, porque hay un solo amor que estremece, que se reserva para todos los sentidos, que se teje y teje sin metamorfosearse, que viene de todas las vueltas por todas las esperanzas y las ilusiones, las impaciencias, las soledades, las inocencias, y que por igual se mantiene puro en el corazón: el amor de una madre.
Y, así, mirando, viendo, las individualidades de actores que son Cecilia y Jochy, el estímulo que se dan el uno al otro para revestir sus personajes de naturalidad, la fórmula innata de asumir las situaciones en este drama, de asumir como propias las vicisitudes de la existencia que nos muestra la historia, comprendo que aunque me deje llevar por la emoción, ambos, Jochy y Cecilia, son dos héroes del teatro, dos héroes sin desdoblamientos ficticios, dos héroes conmovedores, dueños de la escena, de cada instante donde la mansedumbre que trae su dulzura de relación filial, los hace dignos de los mayores elogios y los consagran en el teatro, en el arte de “la metáfora visible” como ha llamado José Ortega y Gasset a ese mundo de sentidos, de palabras, que al verlo de manera vigilante desde la sala del teatro la hacemos nuestra.
Este es el tercer estreno mundial de “Olivia y Eugenio”, que en España protagonizó con rotundo éxito la veterana actriz Concha Velasco, en el Teatro de Bellas Artes de Madrid, dirigida en aquella ocasión por José Carlos Plaza.
En Santo Domingo, República Dominicana, “Olivia y Eugenio” bajo la dirección de Carlos Espinal, es una dramaturgia de una puesta en escena envidiable, cuya estética técnicamente es irreprochable, y a partir de la cual tendremos la complicidad interior como espectadores de decirnos las verdades humanas con una mea culpa. Cecilia encarna a Olivia de manera perfecta, siente, mira, respira, camina, se mueve alrededor de un escenario donde no puede evitar ser la voz de sí misma, la voz de otras, que se convierte en la voz de otras muchas mujeres.
José Ricardo (Jochy) Gil Ostreicher debuta como actor de reparto, actúa siguiendo línea a línea el libreto, con confianza; cargado de una sensibilidad artística que se asemeja a los meandros de la verdadera poesía, articula sin timidez y se conecta perfectamente con el desarrollo de la historia, da vida a Eugenio. Tiene su oído puesto en las palabras de su madre (Cecilia), en sus reacciones. En escena se crece; no es un aprendiz-actor, es más aún: es un ser maravilloso que capta las instrucciones y señales de imágenes del director y colabora con él. Jochy no tiene ninguna dificultad para asumir su papel en esta pieza de teatro, porque se entrega al arte, y estudia la escena del día. Es un alumno paciente.
Al finalizar el ensayo Jochy avanza hacia el proscenio, toma de la mano a Cecilia y su coach Ramona Rodríguez, y a seguidas les aprieta las manos con desbordante emoción, luego se las lleva hacia sus mejillas, y en lo inmediato besa las manos de las dos mujeres que les enseñan que ser un niño con síndrome de Down no es un obstáculo para ser lector, para aprenderse todos los parlamentos de una obra, y actuar. Acto seguido espera tener la aprobación del director, que le exprese cómo le pareció su trabajo. Jochy plasma en la tranquilidad de sus gestos la espera que tiene de hacer realidad su sueño; sumergido en su inocencia su corazón late con sobresaltos histriónicos, tiene la magia de toda mirada inquieta, y el pensamiento contenido; escruta con su alma lo que desea escuchar, el aire lo respira como una renovación interior de su espíritu, evoca con los ojos apretados cada pasaje de la tarde. Entonces, el original director, Carlos Espinal, le dice: “Jochy, lo hiciste muy bien, maravillosamente bien”. Jochy le besa las manos de nuevo a Cecilia y a Ramona, y le dice a Cecilia: “Mami, Te amo”, y le plasma un beso en la mejilla. Y ella le responde: “Yo también, ángel mío”.
El intercambio de miradas de Olivia y Eugenio es la esencia de lo más hermoso que podrá ver el público, que desde la primera hasta la última butaca colmará la Sala Ravelo del Teatro Nacional, a partir del próximo 1º de octubre.
El binomio Cecilia & Jochy nos atrapa, porque entrecruzan sus vidas, las memorias de su presente inmediato con la misma respiración, con el mismo sentir de quienes se necesitan el uno al otro. Madre & hijo, hijo & madre celebran la vida, el tesoro de quererse. Es admirable la empatía, entre dos actores, que recién se conocen; conmueve verlos entrelazados en un abrazo, de madre a hijo, expresándose un desbordante amor y cariño con una actitud tan real y sincera, que ya muchos quieran poder sentir, si reaccionaran a tiempo de su indiferencia hacia el amor y se dieran la oportunidad del amor verdadero.
Sé que a ambos les espera con esta obra un triunfo rotundo, y lo decimos porque a medida que el desarrollo de la obra va in crescendo nos maravillamos de la labor de su director Carlos Espinal, para que la caracterización llegue a su clímax, juntos ellos (Olivia y Eugenio) cuando los aplausos llenen la sala de vítores y de ¡Bravos, bravos!
El director de la obra, Carlos Espinal habla en la rueda de prensa
El estar presente en un ensayo de “Olivia y Eugenio” me ha permitido reflexionar que las obras dramáticas se escriben para que aprendamos a escucharnos, para que estemos delante de nuestras propias representaciones; algunas nos transmiten lecciones de vida, nos enseñan que las dificultades son para entender –no muy tarde en la vida- cómo debemos procurar subir la escalera del tiempo y los peldaños de la vida.
Nadie quiere tener por decisión propia un destino de infelicidad, pero tampoco deseamos hacer conciencia que la vida es una esfera que no es estática, que debemos asumir como un conjunto de proyectos donde coexistimos con losotros.
La vida tiene sus decorados interiores y exteriores, pero los exteriores lo creemos ser los únicos auténticos y reales por el absurdo de las convenciones sociales. Los hacemos nuestra segunda piel, no importa que no indaguemos por qué las cosas se asumen así, de una manera en que sólo nos rebelamos cuando alguien nos desprecia o nos corta la fantasía que trae la idealidad de los sueños.
Todos llevamos un esqueleto muy frágil por dentro, y ahora lo entiendo más, luego de ser espectadora de “Olivia y Eugenio”. Un esqueleto cubierto por un frío temor de que nos pida cuentas de lo que hacemos o dejamos de hacer. Es por eso que siento que las lágrimas –porque no pude contener las lágrimas en silencio aquella tarde- son las consecuencias (dulces o amargas) que traen nuestras representaciones en la vida, interpretaciones que son las respuestas a esa manera de sentir cuando nos derrumbamos ante el engaño. No obstante, nos negamos a ver que hay lágrimas que no se derraman, que se mantienen calladas, reprimidas en el corazón, y que sólo una lanza, un estremecimiento que nos lastime, las arranca con los labios temblorosos.
Todos queremos vivir con parches en el alma o con la arrogancia infeliz, rebosante, de no mirar ese esqueleto de alabastro que duerme corrompiéndose y venciendo de manera cobarde las cenizas que somos. Por ejemplo, nadie confesará públicamente por qué hay días en se siente derrotado, por qué huye de su majestad-el-asombro cuando su vida queda a la intemperie. Entonces, sólo entonces, advertimos quizás, que hemos hecho de nuestra existencia una farsa llena de infortunios, de frecuentes convenciones sociales sustentadas en la apariencia, y sobrevienen los recuerdos, la desventura de reconocer con sinceridad que nos dejamos sorprender por la caverna ronca de las mentiras, dejando como huellas el dolor y el eco de la conciencia.
Cecilia Garcia
Cuando esto sucede nos proyectamos en un soliloquio; entonces no podemos hacer una invención de nosotros, sino una pieza interior de lo que somos ¿Qué somos en el soliloquio?- Una cadena de conflictos que no aprendimos a echar de lado, a matar si se quiere; ceremonias de desamor que dejamos olvidadas en el ilimitado mar, la prisión extravagante que nos construimos para que llegada la hora de la luna blanca ni siquiera pudiéramos contemplarla. Insisto ¿qué somos cuando nos negamos a escucharnos, cuando ni en un momento de flaqueza, de golpe, rompemos el espejo de espanto donde nos vemos como una viñeta a la cual no se le pueden arrojar objetos, porque es irreal?
El afán de creernos eternos, sujetos que la muerte no corrompe, no nos hace –a muchos- interpretar el papel para el cual fuimos escogidos por el destino, y de ahí que sólo nos interese “El gran teatro del mundo” de Calderón de la Barca, porque Dios en ese teatro es una idea espiritual, a quien ni siquiera le conferimos el privilegio de la razón, puesto que fingimos hacerlo nuestro, y escasamente “los creyentes” comprenden su piedad.
Todos, o casi todos, nos arrojamos al gran teatro de la vida, ¡qué pena! Huimos, no entiendo, de que somos como las rosas: hoy amanecen bellas, mañana marchitas, y a los días siguientes ¡muertas!, no por falta de rocío sobre sus pétalos, sino porque el final de todo lo viviente es el monstruo real del laberinto de la muerte.
Al ver en primera fila a “Olivia y Eugenio” reflexioné muy adentro de mí, que el gran teatro de la vida nos empuja a “negar” que al nacer acumulamos vuelos de libertad, momentos que se abren hacia el mundo. El milagro de la vida es conocer, aprender qué debemos y qué no debemos arriesgar en este sueño cuando el decorado por doquiera no es un jardín de apacibles encantos, sino una selva de antojadizas pasiones, cuyos accesorios y ropajes debemos escoger con éxito para no sucumbir de dolor, decepción, frustración o desamor cuando en la fiesta de las máscaras alguien pretenda imitar antojadizamente ser el Dios de la vida, que todo lo puede y todo nos dará, si sólo nos afanamos por la apariencia exterior, apariencia exterior que nos hará olvidar el interior.
Siendo la vida cotidiana una complicadísima puesta en escena, el arte dramático nos permite conocer sus matices, las piruetas que trae ese enredo de provocarnos la suerte o la desdicha, los tropiezos de esas tragedias del alma que traen los equívocos. Melodrama o tragedia, es tan difícil no ser parte de ellas, porque el decorado del mundo nos sorprende con el revuelo que trae la desesperación cuando el amor se hace un fugitivo o nos deja en el desamparo. Por ello, la mayor inseguridad que trae el alma humana es la de la angustia, la angustia que llega sin itinerario, y sólo una angustia se hace enloquecedora: la angustia maternal, la angustia del amor materno como desesperación.
Cuando suba el telón, el próximo primero de octubre en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, estaremos como espectadores ante una tragedia moderna; veremos a una criatura que es un ángel al lado de una madre que asume la barca de la vida de ambos. Cuando suba el telón las entrañas de muchas madres tendrán la sensación de que sus criaturas pueden sufrir, y ellas no saber cómo contestarles antes de nacer. Y, nosotros, tendremos la oportunidad de escuchar a Olivia (Cecilia García) pronunciar con devoción amorosa a su hijo, Eugenio (José Ricardo Gil Ostreicher): “¡Ángel mío! ¡Eres un ángel de bueno, Eugenio! Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Haremos una gran fiesta. La mejor de nuestra vida”.
Le he preguntado a Cecilia García ¿qué siente al interpretar esta obra? Y su respuesta ha sido: -“¡Pasión!, una gran pasión. La misma pasión que tuve cuando hice Master Class”.

“OLIVIA Y EUGENIO” DE HERBERT MOROTE. FICHA TÉCNICA

CECILIA GARCÍA (Olivia)
JOSÉ RICARDO GIL OSTREICHER (Eugenio)
CARLOS ESPINAL (Director)
Milton Cruz (Banda Sonora)
Lillyanna Díaz (Diseño de Iluminación)
Eduardo Lora y Carlos Lora (Escenografía)
Hatuey De Camps García (Decoración de Interiores)
Eilen Marmolejos (Diseños Gráficos & Producción de Videos)
Reynado Infante (Voz comercial)
Lourdes López (Asistente de Cecilia García)
Helis Cruz (Asistente de Carlos Espinal)
Amaury Esquea (Regidor Escénico)
Dinorah Céspedes (Utilería)
Camelia Almonte (Maquillaje y Peinados)
Henry Castillo (Coordinador de Producción)
Severo Rivera (Prensa & Relaciones Públicas)
Escobar & Company (Redes Sociales)
PRIMERA MEMORIA PRODUCCIONES & FILMS (Producción)
http://acento.com.do/2015/cultura/8285366-cecilia-garcia-la-vehemente-voluntad-de-una-primerisima-actriz/