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jueves, 2 de marzo de 2023

Sin espacio para pan y circo (1) / Por APOLINAR VELOZ

 

DESCONSTRUYENDO

Sin espacio para pan y circo (1)

Lo que debía preocupar al presidente es que la tasa de interés de la deuda es mayor que su crecimiento y esto anuncia inestabilidad del endeudamiento.

Por APOLINAR VELOZ 

Esta primera entrega la dedico a la comparación del crecimiento económico de República Dominicana con otros países de América Latina, la estabilidad de la política fiscal y la deuda pública tratados en el discurso de rendición de cuentas que pronunció el presidente de la república el pasado 27 de febrero.

El informe sobre las acciones del gobierno o rendición de cuentas interrumpe el merecido asueto en el que se conmemora la independencia dominicana. Cada año, el presidente de la república aprovecha para destacar los logros de su gestión al frente de la administración del Estado.

Este ejercicio estratégico de la dirección política, económica y social del país no planteó un objetivo central de desarrollo económico y social, que oriente las acciones anuales del gobierno y que permita a la vez medir sus logros anuales respecto de ese objetivo de largo plazo. Por las ejecutorias descritas por el presidente, más que el alcance de metas hacia el desarrollo, lo que describió corresponde a la creación de una población de votantes dependientes del gasto público y a la insistencia del modelo de desarrollo que nos caracteriza como un pueblo sin salud, sin educación de calidad, violento, sin seguridad social y ciudadana y con hambre.

El presidente comparó el crecimiento del PIB dominicano con el de otros países de América Latina, dejando de lado las enormes diferencias de las economías latinoamericanas con la pequeña economía dominicana; asimismo, tampoco reflexionó sobre la selección del indicador que se utilizó para estos fines.

Figura No. 1

No es lo mismo el crecimiento de una economía con noventa millones de habitantes, con elevado desarrollo industrial y tecnológico que una economía de diez millones que apuesta su desarrollo en el turismo, zonas francas, inversión extranjera y un amplio sector comercial. Sabiendo que la repatriación de capitales de estas actividades retrasa la aparición y el desarrollo de otras actividades productivas.

Figura No. 2

Por eso, en lugar del PIB, si se utiliza el PIB per-cápita a precios constantes en dólares de los Estados Unidos, los resultados cambian. Sería más realista compararnos con economías similares y evitar la distorsión del promedio cuando se incluyen tanto los países grandes como los pequeños de la región (que crecen a tasas diferentes), aunque el resultado no sea tan halagador para el gobierno. En efecto, cuando se utiliza el PIB per-cácpita a precios constantes, la economía no se encuentra por encima de los países más desarrollados de la región, sino que queda por debajo de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México (ver Figura 1). Entonces, resulta más conveniente comparar la economía con sus pares centroamericanos y anclar la imaginación en la realidad. En este caso, la economía dominicana resulta ser la estrella en el firmamento centroamericano, aunque la economía dominicana crezca por encima del promedio de la región latinoamericana.

De aquí que, las políticas públicas más importantes estén centradas en los subsidios, las transferencias sociales y las subvenciones. Las dos primeras pretenden apaciguar la pobreza, en lugar de mejorar los bajos salarios reales y el gasto público sirve para prolongar la espera de una renovación social y económica (Ver Tabla No. 1). Por otro lado, se ha insistido en la tradición constructora del estado que crea negocios sin supervisión alguna. De la misma manera que a través de los fideicomisos y las asociaciones público-privadas (APPs) el gobierno entrega activos públicos para ser explotados por el sector privado sin que este invierta un centavo.

Tabla No. 1

Las políticas públicas se financian con unos ingresos públicos que a veces rebasan el 14% el PIB, mientras que el gasto gira en torno al 18% del PIB, de manera que el endeudamiento público resulta ser la variable de cierre de esa brecha fiscal, la cual tiene alcance limitado para lograr la estabilidad de la política fiscal en el mediano plazo promovida por los organismos internacionales multilaterales.

Actualmente, la estructura del gasto público no es sostenible. Los gastos corrientes concentran la mayor parte de los gastos del gobierno central (GC), dejando poco espacio al financiamiento de la inversión pública con recursos internos. Durante el discurso de rendición de cuentas el gobierno se vanaglorió de las transferencias sociales, los subsidios y las subvenciones a empresas privadas. Y no hizo referencia a la lógica que encierra el elevado gasto corriente, especialmente cuando no se dedica a evitar las consecuencias de la concentración del ingreso y la desigualdad. Además, el gasto público no se ha dedicado a cerrar la enorme diferencia entre la productividad del trabajador y su salario real que genera una brecha social que comprime las esperanzas de un futuro mejor para la gente.

En tal sentido, el porcentaje del gasto corriente respecto del gasto total del GC promedió 90.9% durante el período comprendido entre 2020-2022. La actual administración de la política fiscal del gobierno ha insistido en la misma política de expansión del gasto corriente que los gobiernos del PLD, abandonando el objetivo de la estabilidad de la política fiscal, sustituyéndola por un mayor endeudamiento público. La inflexibilidad que crea esta política fiscal, sobre todo durante las variaciones cíclicas de la economía, impide ajustes que son necesarios para que el gobierno sortee los períodos de contracción económica, so pena de incurrir en mayores desequilibrios fiscales. Este gobierno repite hasta el mismo estribillo de sus predecesores y aduce el elevado costo político para no reformar lo que anda mal.

Tal fue el caso de la reforma fiscal que inicialmente planteó la presente administración y que abandonó cuando la gente propuso reducir la regresividad del sistema tributario, con la eliminación de las exenciones fiscales que llevan más de medio siglo sin que el sector privado haya dado nada a cambio. En efecto, el déficit fiscal ha inducido a mayor endeudamiento público. Las cuentas del presidente sitúan el endeudamiento del GC y el Banco Central (BC) en un 61% del PIB; en tanto que el registro de la Dirección General de Crédito Público (DGCP) establece un coeficiente deuda-PIB de 45.8% para el 2022, es decir más bajo que la cifra que ofreció el presidente en discurso el pasado 27 de febrero. Estas discrepancias en el registro de la deuda son preocupantes. La DGCP registra que la deuda total fue de US$51,845.5 millones y si el PIB denominado en dólares creció en 4.9%, entonces el PIB para 2022 fue de 99,155.4 millones; por tanto, el coeficiente deuda-PIB es 52.3%, nueve puntos porcentuales menor al citado por el presidente en su discurso.

Según la DGCP, la deuda del sector público no financiero (SPNF) aumentó en US$7,232.3 millones en el 2022 respecto del 2020, lo que significa que el gobierno no redujo su deuda como argumentó el presidente. Por el contrario, el stock de la deuda del SPNF aumentó considerando solamente la deuda del BC (US$14,525.2 millones); si se incluyera la deuda del resto de las empresas públicas, instituciones descentralizadas y autónomas, así como los ayuntamientos, las APPs y los fideicomisos (por ejemplo, RD Vial que colocó bonos por un monto de US$1,046.1 millones, a través de la fiduciaria Banreservas), entonces el stock de la deuda pública sería aún mucho mayor.

En este sentido, la deuda con respecto al PIB es un indicador engañoso, porque la deuda en términos absolutos puede crecer, mientras que el cociente deuda-PIB puede reducirse por un aumento más rápido del PIB respecto al crecimiento del stock de la deuda. Lo que debía preocupar al presidente es que la tasa de interés de la deuda es mayor que su crecimiento y esto anuncia inestabilidad del endeudamiento. Seguiremos la semana entrante con otros aspectos del discurso

https://acento.com.do/opinion/sin-espacio-para-pan-y-circo-1-9169812.html 

viernes, 20 de agosto de 2021

Instituciones, reglas y economía / Por APOLINAR VELOZ "Si esta administración intenta andar verdaderamente por el camino del desarrollo y el bienestar para todos, no debe proporcionar la riqueza a unos pocos."

DESCONSTRUYENDO

Instituciones, reglas y economía

Si esta administración intenta andar verdaderamente por el camino del desarrollo y el bienestar para todos, no debe proporcionar la riqueza a unos pocos.

Por APOLINAR VELOZ 

La presente administración del gobierno tiene como política fundamental la promoción de una economía de mercado. Para esto, se planteó sustituir el sistema nacional de inversiones públicas, a cargo del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPYD), por el de inversiones realizadas a través de las asociaciones público-privadas (APP). No cabe duda de que el gobierno no consideró la experiencia de los innumerables fracasos de las APP tanto en países desarrollados como subdesarrollados y tampoco tomó en cuenta la debilidad institucional que caracteriza al estado dominicano. Algunas de estas debilidades han sido recientemente resaltadas por el Informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos que señala algunos vicios de la administración pública con respecto a la inversión extranjera en el país (2020 Estado del Clima de Inversión: República Dominicana).

Vale la pena repasar los principales señalamientos de nuestro principal socio comercial contenidos en este reporte que señala que no existen reglas estandarizadas para competir, que existe debilidad en el cumplimiento de las reglas, una amplia existencia de corrupción, un sistema judicial lento y sesgado y procesos administrativos igualmente lentos. Asimismo, no existen procedimientos estándares en la valoración y clasificación de mercancías en las aduanas. Y se señala también que las expropiaciones del gobierno no son compensadas como ordena la ley.

Según este informe, el público percibe que las decisiones administrativas y judiciales son inconsistentes, opacas y que toman mucho tiempo. “La corrupción y la pobre implementación de las leyes existentes se discuten como agravantes por los inversionistas extranjeros” que tienen la intención de invertir en el país. Si el gobierno conoce esta situación de la debilidad institucional generalizada, la pregunta obligada es por qué el gobierno se arriesga a realizar contratos con firmas privadas, sabiendo que la experiencia enseña que esta relación público-privado ha sido normalmente perjudicial para el estado dominicano y, por tanto, para la gente.

Dicho de otra manera, el estado dominicano no tiene la fortaleza institucional para regular a las firmas privadas que operan en la economía doméstica. Una economía de mercado necesita de un fuerte marco legal e institucional, bien definido y contar con funcionarios capaces de cumplir y hacer cumplir la ley. No se trata de una mera declaración de intenciones o principios con lo que se soluciona este problema, sino de accionar en favor de la transformación institucional del país mediante decisiones firmes y contundentes en esa dirección.

La existencia de abundante información pública y contar con un aparato institucional que se rija por reglas claras, contribuyen a racionalizar las decisiones de los agentes económicos, y cuya racionalidad supera a los ejercicios de la planificación central (Kydland y Prescott, 1977). Sin embargo, contario a las recomendaciones de mayor transparencia y de disponibilidad de información, el gobierno dominicano ha seleccionado a las APP como la herramienta para invertir los recursos públicos, las cuales se han caracterizado, en cualquier parte del mundo desarrollado, subdesarrollado o países pobres, por su opacidad. Estas entidades emplean dinero público, pero se oponen a la rendición de cuentas a los ministerios de hacienda y a las direcciones de presupuesto.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que esas entidades representan un peligro para la buena administración de las finanzas públicas. Si la administración financiera del gobierno no tiene las herramientas para lograr contratos con el sector privado caracterizados por un balance adecuado de los riesgos, entonces cabe esperar que el gobierno siempre cargue con los riesgos financieros y de otra naturaleza, como en efecto ha ocurrido y ocurre en el país. Hasta ahora, la experiencia con las APP en la Carretera del Nordeste y otros contratos como el de la empresa minera Barrickgold, han resultado lesivos para las finanzas públicas y han colocado un pesado fardo sobre los que más pagan impuestos que son los consumidores.

Los contratos, los fideicomisos y las APP, constituyen arreglos jurídicos que garantizan la integridad del capital de cualquier acreedor (K. Pistor, 2019); según la autora, estos instrumentos jurídicos han conducido a la concentración del ingreso a nivel mundial, lo que se muestra en el libro Global Inequality de Branko Milanovic (2016) conocida como la Curva del Elefante. A partir del derecho legal de codificar los activos de las empresas, de un contrato o de una idea, se hace enteramente posible la conversión de cada uno de esos elementos en capital que pueden, asimismo, incrementar la capacidad de crear riqueza para sus dueños.

Las APP esconden la mayor parte de sus operaciones de las instituciones de supervisión, con consecuencias financieras como el de ocultar el verdadero tamaño del déficit fiscal y el monto de la deuda pública. Los países que han enfrentado esta situación y que han tenido que recurrir al FMI, fueron afectados por condicionalidades más severas, ya que los préstamos concedidos a las APP no fueron registrados como deuda pública y los gastos de las APP no fueron registrados en el gasto del gobierno, mejorando ficticiamente el balance fiscal.

El Decreto 499-21 crea el Fideicomiso de Patrimonio Público Recuperado, que servirá de vehículo para implementar la política de recuperación del patrimonio desviado ilícitamente. En el caso de que lleguen a recuperar bienes o recursos ilícitamente obtenidos no sabremos la composición de los activos que el propio gobierno pone en administración a una fiduciaria. La duración del fideicomiso será de veinte años y luego se integrará al patrimonio público.

El problema con esta decisión es que los recursos recuperados estarían fuera de la Cuenta Única del Tesoro Nacional por veinte años y que el fideicomiso destinará los fondos para el cumplimiento de los objetivos y fines, como del pago de sus obligaciones con cargo al patrimonio. Esos fondos no pasarían por la ejecución presupuestaria, de manera que sería un gasto del gobierno fuera del presupuesto, lo que no es justamente transparente porque nadie puede llevar las cuentas de esta entidad por la naturaleza jurídica del mismo.

Entonces, no vale la pena hablar de transparencia, sobre todo, cuando las políticas diseñadas están en franca contradicción con el acceso a la información pública. Las instituciones que cumplen con las reglas facilitan el funcionamiento de la economía y la sociedad; pero cuando las reglas y las instituciones fallan, las instituciones resultan disfuncionales e impiden el comportamiento armónico del conjunto social. Si esta administración intenta andar verdaderamente por el camino del desarrollo y el bienestar para todos, no debe proporcionar la riqueza a unos pocos; puesto que, de esta manera, el orden social se altera, la incertidumbre predomina y podría llegar hasta convertirse en una situación socialmente caótica 

https://acento.com.do/opinion/instituciones-reglas-y-economia-8976764.html

jueves, 22 de abril de 2021

La falta de autonomía / Por APOLINAR VELOZ

DESCONSTRUYENDO

La falta de autonomía

El BC ha convertido el crecimiento económico en una variable política con consecuencias en doble dirección.

Por APOLINAR VELOZ 

Algunas proyecciones del crecimiento económico mundial señalan que las economías desarrolladas, emergentes y subdesarrolladas tendrán una recuperación relativamente rápida para los próximos dos años, a pesar de la incertidumbre que produce la evolución de la pandemia del COVID-19; ahora caracterizada por la aparición de nuevas cepas y variantes. Por esto, las proyecciones del crecimiento económico para la economía mundial no son unánimes. Los organismos multilaterales muestran discrepancias en sus proyecciones, no solamente entre ellos, sino también con instituciones privadas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) esperan una aceleración del crecimiento en el 2021, lo que no debería extrañar a nadie luego de la magnitud de la contracción experimentada por la economía mundial. Las proyecciones del Panorama Económico Mundial del FMI (WEO, por sus siglas en inglés), de abril del año en curso, consignan que la economía mundial registró una caída de 3.3% en el 2020; en cambio para ese mismo año el BM, en su reporte Posibilidades de la Economía Mundial (GEP, por sus siglas en inglés), calculó que la desaceleración de la economía mundial sería de 4.3% para ese mismo año. En este mismo sentido, ambos organismos discrepan en cuanto a la velocidad de recuperación de la economía mundial. El BM proyecta para el 2021 una tasa de crecimiento de 4.0% y el FMI proyecta un crecimiento del 6%.

Ahora bien, la proyección por países de la tasa de crecimiento tanto del BM como del FMI tienen discrepancias importantes. Se espera que el crecimiento para el 2021 de los Estados Unidos (EE.UU.) sea de 6.4%, el de la Zona Euro 4.4%, Japón 3.3%, Gran Bretaña 5.3% y Canadá 5%. Los países emergentes y subdesarrollados crecerían en 6.7% durante ese mismo año y dentro de ese grupo, los países de América Latina y el Caribe crecerían en 4.6%.

Por su parte, la revista semanal The Economist especializada en temas económicos, políticos y sociales, proyectó también el desempeño de la economía mundial. Los resultados de estos ejercicios muestran que EE.UU. crecería a una tasa de 5.5% para el 2021, China a 8.5%, Japón 2.7%, Gran Bretaña 5.1% y Canadá 4.8%; aumentando su producto interno a un ritmo promedio de 5.3%, mientras que la Zona Euro crecería a razón de 4.2% durante este año.

Asimismo, la encuesta realizada a varios economistas por el periódico Wall Street Journal con el objetivo de conocer sus proyecciones de crecimiento económico para este año, coincidieron en que el promedio del crecimiento económico mundial sería de alrededor de 6.4% (Guilford y DeBarros, abril 11, 2021).

La consejera y directora del Departamento de Investigaciones del FMI, Gita Gopinath, argumenta que existen riesgos en el panorama económico que afectarían el desempeño futuro de la economía mundial. De aquí que, el ritmo de crecimiento presenta una tendencia decreciente desde el 2018, la cual se mantuvo durante 2019 y 2020. Tanto China, en el grupo de los países desarrollados, como el grupo de los países emergentes asiáticos, serán de vital importancia para mantener el 3.5% de crecimiento en los países desarrollados y el 5% en los países emergentes que le atribuye el WEO (abril 2021).

Gopinath advierte, sin embargo, que las políticas públicas de los países desarrollados y emergentes deben tener en cuenta que, para evitar el impacto negativo que producirían las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, el deterioro del sentimiento del consumidor en los mercados y la elevada deuda pública, podrían interrumpir la continuación del crecimiento económico, estos países deberían coordinar sus políticas a fin de minimizar los riesgos aludidos.

Estas apreciaciones son consistentes con la reducción del nivel de actividad económica que proyectan el BM, el FMI y The Economist para el 2022. Las proyecciones indican que se espera una desaceleración del crecimiento del PIB. Por un lado, el BM y el FMI proyectan una tasa de crecimiento de la economía mundial de 3.8% y 4.4% con respecto al 2021. Asia continuaría creciendo, aunque a una tasa menor (6%) y la región latinoamericana se colocarían por debajo del crecimiento experimentado (3.1%) en el 2021.

Ante este panorama mundial, valdría la pena preguntarse si la economía dominicana tendría espacio para crecer. A partir del proceso de globalización la interdependencia de las economías se amplió y actualmente, el desempeño de las actividades económicas locales depende de la evolución de nuestros socios comerciales. En efecto, una proporción importante de los ingresos en divisas provienen de la venta de servicios al resto del mundo (hoteles, bares y restaurantes) y justamente estos tipos de servicios han sido gravemente afectados por la pandemia. De aquí que hemos perdido una porción de los ingresos en dólares de la economía ascendente a US$4,848 millones o 6.1% del PIB, con una caída de los visitantes extranjeros de 5.8 millones en el 2019 a 2.1 millones en el 2020.

Al mismo tiempo, para enfrentar la pandemia el gobierno dominicano incrementó la deuda pública a US$60,951.15 millones, de acuerdo al Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), lo que representa un 73.0% el PIB; esto significa un aumento de veinte puntos porcentuales del PIB considerando el coeficiente deuda-PIB calculado por el FMI. En estas circunstancias, el incremento del servicio de la deuda del gobierno limita la demanda de bienes y servicios, desestimulando el crecimiento del PIB por la reducción del gasto público interno.

Por otro lado, de acuerdo a Ryan Dezember (WSJ, abril 12, 2021) el precio de las materias primas presenta una tendencia al alza y el índice de precios al productor aumentó un 1% en marzo de 2021; lo que para el país representaría un aumento de los costos de producción y por tanto de los precios de venta, lo que terminaría presionando al índice de precios al consumidor y afectando la tasa de inflación. Así, la demanda real perdería impulso para mantener el crecimiento de la economía.

Igualmente, se podría ampliar el déficit de la balanza comercial de continuar el aumento de los precios de las materias primas importadas, lo que sería aproximadamente unos US$8,000 millones. Para cerrar la brecha de la balanza corriente, en el país tendrían que ingresar más dólares por inversión extranjera directa (IED) nueva (es decir, excluyendo los registros contables que consideran a las reinversiones de empresas extranjeras como IED), así como aumento de las remesas netas de los dominicanos residentes en el exterior, las cuales continúan aumentando pese al alto desempleo entre los hispanos residentes en los EE.UU, según el BC.

Asimismo, a las variables previamente mencionadas habría que agregar la contracción del crecimiento de los países desarrollados, especialmente los Estados Unidos. De igual manera, habría que añadir el aumento de la pobreza, el aumento del desempleo, de la deuda pública y del servicio de la misma, el aumento de los precios de las materias primas, el aumento del déficit del balance de la cuenta corriente y la reducción de los ingresos por turismo. Estos elementos configuran un marco que limitan el crecimiento de la economía dominicana.

Sin embargo, cabe destacar que la economía no solamente crece por el comportamiento de las variables que estimulan su crecimiento. El BC ha convertido el crecimiento económico en una variable política con consecuencias en doble dirección. Por un lado, promueve las políticas del gobierno de turno y, por el otro, fortalece la dependencia política del BC del Poder Ejecutivo e incumple con el mandato constitucional de su autonomía

https://acento.com.do/opinion/la-falta-de-autonomia-8936583.html

jueves, 4 de febrero de 2021

Tiempo para Cambiar | Por APOLINAR VELOZ "Para nadie es un secreto que la competencia es muy limitada en RD, que las leyes son una referencia, que existe una corrupción generalizada y que las distorsiones de los mercados abundan (exenciones fiscales)"

4 de febrero de 2021

Tiempo para Cambiar

Por APOLINAR VELOZ 

Para nadie es un secreto que la competencia es muy limitada en RD, que las leyes son una referencia, que existe una corrupción generalizada y que las distorsiones de los mercados abundan (exenciones fiscales). 

El incremento del endeudamiento público no ha impedido la contracción de las economías desarrolladas, emergentes, así como la de ingresos medianos y bajos impactada por la crisis sanitaria; la crisis económica es global. Si bien el incremento de la deuda se ha dirigido a apoyar la demanda, sus efectos parecieran efímeros, ya que el repago de la deuda pública limita el gasto público interno, la demanda agregada y el crecimiento económico.

De manera que, la pandemia genera incertidumbres alrededor de la recuperación económica, la que se refuerzan con el retraso de la adquisición de la vacuna y la discusión sobre su efectividad; lo que retrasa también la recuperación económica en todo el mundo, sobretodo por la carga financiera que se cierne sobre las familias cuando los gobiernos logren recomponerse financieramente.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el nivel de la deuda (pública y privada) en el mundo aumentó en US$9 trillones durante el 2019 y según estimaciones de Standard and Poor Global (S&P), para el 2020, la deuda mundial llegaría a 265% del PIB, para un aumento de 14 puntos porcentuales respecto del cierre del 2019, equivalente a un aumento de US$277 billones para el 2020, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IFI) (https://www.eleconomista.com.mx/economia/Deuda-mundial-sumara-200-bdd-en-el-2020-SP-Global-20201206-0065.html).

Asimismo, S&P Global proyecta que la recuperación de la economía mundial retornaría a la normalidad cuando el cociente deuda-PIB se estabilice para el 2023, es decir que aún falta camino por recorrer. En este sentido, la calificación de riesgo que calcula S&P Global para los países emergentes y subdesarrollados, indica que la mayoría de los países tiene una calificación de la deuda con perspectivas negativas respecto de su repago, por efecto de la crisis sanitaria.

Muchos países están esperanzados, incluyendo República Dominicana, con el regreso rápido a la normalidad. No obstante, la recesión en los países desarrollados, la incertidumbre sobre el acceso a las vacunas del mundo subdesarrollado y la incertidumbre sobre la duración de los efectos de las vacunas, auguran que la recuperación económica será un proceso lento.

La información que circula internacionalmente es preocupante. Klaus Cichutek presidente del Instituto Paul Ehrlich afirmó que los científicos no saben todavía el tiempo de protección de las vacunas (https://www.dw.com/es/coronavirus-la-inmunidad-de-la-vacuna-puede-durar-ocho-meses-o-más/a-56217461). Asimismo, existe incertidumbre sobre la duración de la creación de anticuerpos de las vacunas y que su efectividad es menor frente a la mutación del virus.

Por otro lado, los países de mayor desarrollo han adquirido una gran cantidad de vacunas, incluso por encima de las necesidades de su población, dejando con pocas oportunidades a los países de ingresos medios y bajos para entrar a ese mercado.

Según la Universidad de Duke, de los 6,800 millones de dosis de vacunas producidas contra el coronavirus, 3,700 millones han sido compradas por los países ricos. El organismo People’s Vaccine denunció “…que los países pobres se quedan atrás porque los países ricos les han aventajado” (https://www.abc.es/sociedad/abci-que-paises-compran-mas-vacunas-coronavirus-nsv-202012141636_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com). Canadá y el Reino Unido son los países mejor preparados, desde la perspectiva de la disponibilidad de las vacunas con 9.5 dosis por habitante. Luego le sigue Australia y Chile con 5.3 y 4.6 dosis por habitante, respectivamente.

Este panorama indica que el camino de la recuperación económica será relativamente prolongado en los países de ingresos bajos y de ingresos medios (grupo al que pertenece RD según los datos oficiales). La recuperación también depende de la estructura de los mercados domésticos (del nivel de competencia entre las firmas, la existencia de monopolios u oligopolios, la fortaleza institucional, el cumplimiento de las leyes, la existencia de una corrupción generalizada, entre otros).

Para nadie es un secreto que la competencia es muy limitada en RD, que las leyes son una referencia, que existe una corrupción generalizada y que las distorsiones de los mercados abundan (exenciones fiscales). A pesar de la recesión de las economías de los socios comerciales del país, el Banco Central, recientemente anunció que la economía dominicana crecerá a una tasa del 6% para el 2021 apoyadas por las política fiscal y monetaria adoptadas por la presente administración (Ver Espacio Pagado del BC en Diario Libre, febrero 1ro, páginas 12, 13 y 14).

Este anuncio es alentador puesto que la economía dominicana se espera que crezca para el 2021, aún cuando la espina dorsal de la economía, conformada por las zonas francas y el turismo, está severamente lastimada. Además, países como Alemania, Italia, Portugal, Reino Unido, anunciaron su cierre (https://www.20minutos.es/noticia/4541515/0/europa-paises-duras-medidas-tercera-ola-covid-espana/), Francia endureció sus medidas contra el virus y Estados Unidos restringió los viajes provenientes de 26 países, así como de Brasil e Irlanda (https://www.dw.com/es/ee-uu-renovará-prohibición-de-entrada-a-viajeros-de-la-ue/a-56331365). De estos países proviene la mayoría de los turistas que visitan el país, pero aún así la economía crecerá significativamente en el 2021.

Las proyecciones de la tasa de crecimiento económico para el 2021 del FMI, indican que Estados Unidos crecería en 5.1% en el 2021, pero se espera que en el 2022 su crecimiento será de 2.5%. Un comportamiento similar tendrá la Zona Euro que crecerá a un ritmo de 4.2% en el 2021 y para el 2022 su tasa de crecimiento será de 3.6%. De la misma manera ocurrirá con China e India para el 2021-2022. América Latina, en cambio, se proyecta que crezca a un ritmo de 4.1% para el 2021, pero su ritmo de crecimiento se reduce a 2.9% en el 2022 (https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2021/01/26/2021-world-economic-outlook-update).

El FMI proyecta que la recuperación económica será incompleta y desigual. El nivel de actividad global permanecerá bien por debajo del nivel del producto antes de la pandemia. La recuperación depende de la severidad de la crisis sanitaria, la extensión de los daños domésticos ocasionados por el COVID-19, la exposición de los efectos económicos entre países y la efectividad de las políticas para limitar el daño de la pandemia, (FMI, Panorama Económico Mundial, pág. 5, 2020).

Pese a este panorama económico mundial, según las proyecciones de crecimiento del BC la economía dominicana sobrepasará el crecimiento de la región, rompiendo con el dinamismo que exhiben economías con mejor organización de sus mercados e institucionalmente más fuertes como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.

Sin embargo, la presente administración del gobierno podría construir una plataforma para la reanudación de un crecimiento económico real y para lograrlo debe construir coherencia interna en su equipo económico. Esta tarea resulta ardua, al menos por el momento, debido a la diversidad de intereses que se anidan en el gobierno y además por la presión que ejercen algunos sectores sobre el diseño de las políticas públicas. No obstante, todavía hay tiempo para cambiar

https://acento.com.do/opinion/tiempo-para-cambiar-8909081.html

martes, 19 de enero de 2021

Ven mandatario trata de ganar confianza

 Ven Abinader trata de ganar confianza

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Dos economistas estimaron que el discurso de anoche del presidente Luis Abinader fue muy optimista y buscaba ganarse la confianza de la población, y que en el mismo estuvieron ausentes temas importantes como el alza de los combustibles y de los alimentos que ha ocurrido en las últimas semanas.

Los planteamientos fueron externados por los catedráticos Antonio Ciriano y Apolinar Veloz a petición de El Nacional.

Veloz dijo que el discurso del presidente Abinader pretende ganar la confianza de la población, no obstante su intervención fundamenta la recuperación económica del país en el buen desempeño de Europa y Estados Unidos, evidenciando la debilidad del desempeño económico dominicano”.

En otras palabras el discurso “muestra su excesiva dependencia del exterior”.
Dijo que “por ejemplo, la economía estacionalmente crece durante el último trimestre de cada año, tal y como ha ocurrido ahora, por lo tanto a partir de ese dato no puede decirse que la economía mejoró, si hubiera sido así, entonces por qué colocar US$2,500 millones en bonos si las recaudaciones mejoraron o se tenía la intención de colocar una deuda mayor y por el mejoramiento de las recaudaciones se redujo el monto colocado”.

De acuerdo con Veloz “no se sabe, este es un Gobierno opaco, le falta transparencia”.

Ciriaco

El vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, afirmó que “el presidente de la República en su discurso de ayer fue muy optimista, pero este año 2021 es un año en que a pesar de que la economía ha venido recuperándose en forma vegetativa, yo creo que todo estará supeditado al control de la pandemia”.

“Un anuncio importante que yo creo que hay que ponderarlo es el Plan Nacional de Vacunación”, dijo e indicó que “la reapertura de la economía está supeditada precisamente al proceso de vacunación y a que ese plan genere certidumbre y que disminuya el toque de queda, porque en la medida en que el plan de vacunación no sea efectivo, en esa medida la reapertura de la economía será afectada”.

Observó que hubo temas ausentes como es el caso del incremento de los precios del petróleo que es un tema que está afectando a la población, además del alza de los precios de los alimentos que se ha estado produciendo en las últimas semanas.

Además de que también está aumentando el precio de la mayor parte de las materias primas que se importan.

“De manera que yo creo que esos elementos que estuvieron ausentes en el discurso del Presidente pueden en cierta manera afectar todo el proceso de recuperación”, dijo.

https://elnacional.com.do/ven-abinader-trata-de-ganar-confianza/

jueves, 29 de octubre de 2020

Bienestar social _ por APOLINAR VELOZ

DESCONSTRUYENDO

Bienestar social

Vale pena destacar que investigaciones elaboradas en el BC, acerca de la contabilidad del crecimiento económico, señalan que la productividad del capital es uno de los factores que más contribuye a la expansión del producto; de manera que, la caída de la inversión afectaría su productividad, así como la ganancia, la acumulación de capital y finalmente al crecimiento económico

Por  APOLINAR VELOZ 29-10-2020 00:05

Los tenedores de bonos dominicanos empiezan a preocuparse por la evolución de la economía dominicana. Las políticas públicas que coordina la cúpula empresarial, hasta el momento no han detenido la contracción de la economía y los pronósticos de los organismos internacionales tampoco lucen halagüeños. Sin embargo, el gobierno anuncia la recuperación, utilizando informes provenientes de bancos de inversión, que unido a los retrasos de la publicación de los informes de la economía del Banco Central (BC) pretenden mostrar que el desempeño de la economía será favorable en poco tiempo.

De hecho, las informaciones disponibles no sugieren que la economía se encuentre en un proceso de recuperación. De acuerdo al Panorama Económico Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), se proyecta un crecimiento anual promedio para el 2021 de 5.2%, luego de una contracción de 4.4% en el 2020. Esto significa que la tasa anual de crecimiento de la economía mundial para el 2021 será de -2.2% con respecto del 2020. Esta situación de la economía mundial gravitará negativamente sobre el desempeño dominicano considerando su grado de apertura y su dependencia del turismo, las remesas, la inversión extranjera directa (IED) y la contracción de la economía americana.

El BC proyecta que la contracción de la economía dominicana sería de 6% para el 2020, pero afirma asimismo que superará el promedio del crecimiento de la región latinoamericana que se proyecta en -8.8% para este año. Pero las proyecciones tempranas del BC indican que la recesión es de mayor profundidad; puesto que a junio el producto se contrajo en 16.9%, mediante el índice mensual de actividad económica (IMAE) y proyecta que para el tercer trimestre de este año la contracción sea del orden de 7.2%.

El BC prefiere analizar el comportamiento del producto a partir de los sectores, evitando examinar los efectos de sus políticas sobre los agentes económicos. Por eso, el análisis de los componentes de la demanda agregada compuesta por consumidores, inversionistas, gobierno y exportaciones resulta de mayor utilidad para la evaluación de los resultados de las políticas públicas.

La demanda agregada de la economía dominicana se ha contraído sustancialmente durante los primeros nueves meses de este año. En primer lugar, el consumo final, que representó el 90% del PIB durante abril-junio de este año, ha experimentado una significativa desaceleración al pasar de 3.1% en el primer trimestre de este año a -6.9% durante abril-junio. Esta reducción se produjo aún en el marco de la puesta en marcha los programas sociales complementarios de FASE y Pa’ti que persiguieron mantener el nivel del consumo final.

Este objetivo no se logró por cuanto el consumo final pagó ITBIS y al hacerlo redujo el nivel de la demanda efectiva, contribuyendo a mantener la tendencia recesiva de la economía por el comportamiento de una variable que por el lado del gasto representa el 90% del producto. En efecto, en abril y mayo los impuestos sobre bienes y servicios se contrajeron; la caída fue de RD$8,329.0 millones en abril respecto del nivel alcanzado en marzo y en mayo las recaudaciones cayeron en RD$4,040.0 millones. Hubo una recuperación entre junio y septiembre alcanzando un promedio de RD$25,289.5 millones, similar a lo recaudado durante el primer trimestre del año.    

Pese a las políticas fiscales y monetarias expansivas adoptadas por las administraciones del PLD y el PRM, persiste la tendencia recesiva de la economía dominicana. La expansión fiscal ha tenido efectos limitados (tal y como se comentó previamente) y la política monetaria ha favorecido a la banca privada, resolviendo sus problemas de deterioro de la cartera de créditos y la necesidad de capitalización del sector, situación similar a la ocurrida entre 1996-2000. Tanto así que hoy el mantra de la gradualidad de la capitalización de los bancos comerciales retorna al debate entre los reguladores del sistema financiero, al margen del supervisor. El hecho relevante es que las tasas de interés no reaccionaron a la expansión monetaria, limitando el acceso al crédito de medianos y pequeños empresarios; de la misma manera que ha limitado el consumo de las familias a través de préstamos bancarios. La combinación de estos factores resta dinamismo a la recuperación de la oferta y la demanda agregadas.    

Por otro lado, las elevadas tasas de interés frenan la inversión que forma parte de la demanda agregada. En este sentido, los datos muestran que la inversión se contrajo significativamente en el segundo trimestre de este año, al caer 34.2% en abril-junio. El FMI estima una contracción de la inversión total, como porcentaje del PIB, de un 6% para el 2020, al pasar de 26.0% en el 2019 al 20.9% del PIB. Vale pena destacar que investigaciones elaboradas en el BC, acerca de la contabilidad del crecimiento económico, señalan que la productividad del capital es uno de los factores que más contribuye a la expansión del producto; de manera que, la caída de la inversión afectaría su productividad, así como la ganancia, la acumulación de capital y finalmente al crecimiento económico. Y como si todo esto fuera poco, el ahorro nacional resultó insuficiente para financiar la inversión, al contraerse en 9.8%, pasando de 24.6% en el 2019 a 14.8% del PIB al finalizar el presente año, según el FMI. La contracción de la inversión contrae el producto y afecta la tasa de desempleo; la que ha pasado del 6% en el 2019 al 16% de la población económicamente activa en el 2020, según el BC. Esto resulta consistente con la contracción del consumo y de la inversión.

La situación de la demanda agregada empeora si se considera el comportamiento de las exportaciones. Las exportaciones se cayeron a un ritmo de 0.21% en el 2019 y el FMI estima que la contracción sería de -21.8% para el 2020; lo cual aumentará el déficit de la cuenta corriente que el FMI estima en 6.0% del PIB para el 2020. Este resultado se relaciona con la reducción de la inversión extranjera directa (IED), las remesas de los dominicanos residentes en el exterior y la contracción de la economía americana.

Las autoridades deben reflexionar sobre los efectos de sus políticas porque, a excepción de un exagerado optimismo, los datos no sugieren una tendencia a la recuperación de la economía. En una sociedad democrática, las políticas públicas deben mejorar el bienestar de toda la población, y no permitir que grupos particulares prosperen a expensas del resto de la sociedad, para evitar que la anarquía social se imponga.   

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