jueves, 22 de abril de 2021

La falta de autonomía / Por APOLINAR VELOZ

DESCONSTRUYENDO

La falta de autonomía

El BC ha convertido el crecimiento económico en una variable política con consecuencias en doble dirección.

Por APOLINAR VELOZ 

Algunas proyecciones del crecimiento económico mundial señalan que las economías desarrolladas, emergentes y subdesarrolladas tendrán una recuperación relativamente rápida para los próximos dos años, a pesar de la incertidumbre que produce la evolución de la pandemia del COVID-19; ahora caracterizada por la aparición de nuevas cepas y variantes. Por esto, las proyecciones del crecimiento económico para la economía mundial no son unánimes. Los organismos multilaterales muestran discrepancias en sus proyecciones, no solamente entre ellos, sino también con instituciones privadas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) esperan una aceleración del crecimiento en el 2021, lo que no debería extrañar a nadie luego de la magnitud de la contracción experimentada por la economía mundial. Las proyecciones del Panorama Económico Mundial del FMI (WEO, por sus siglas en inglés), de abril del año en curso, consignan que la economía mundial registró una caída de 3.3% en el 2020; en cambio para ese mismo año el BM, en su reporte Posibilidades de la Economía Mundial (GEP, por sus siglas en inglés), calculó que la desaceleración de la economía mundial sería de 4.3% para ese mismo año. En este mismo sentido, ambos organismos discrepan en cuanto a la velocidad de recuperación de la economía mundial. El BM proyecta para el 2021 una tasa de crecimiento de 4.0% y el FMI proyecta un crecimiento del 6%.

Ahora bien, la proyección por países de la tasa de crecimiento tanto del BM como del FMI tienen discrepancias importantes. Se espera que el crecimiento para el 2021 de los Estados Unidos (EE.UU.) sea de 6.4%, el de la Zona Euro 4.4%, Japón 3.3%, Gran Bretaña 5.3% y Canadá 5%. Los países emergentes y subdesarrollados crecerían en 6.7% durante ese mismo año y dentro de ese grupo, los países de América Latina y el Caribe crecerían en 4.6%.

Por su parte, la revista semanal The Economist especializada en temas económicos, políticos y sociales, proyectó también el desempeño de la economía mundial. Los resultados de estos ejercicios muestran que EE.UU. crecería a una tasa de 5.5% para el 2021, China a 8.5%, Japón 2.7%, Gran Bretaña 5.1% y Canadá 4.8%; aumentando su producto interno a un ritmo promedio de 5.3%, mientras que la Zona Euro crecería a razón de 4.2% durante este año.

Asimismo, la encuesta realizada a varios economistas por el periódico Wall Street Journal con el objetivo de conocer sus proyecciones de crecimiento económico para este año, coincidieron en que el promedio del crecimiento económico mundial sería de alrededor de 6.4% (Guilford y DeBarros, abril 11, 2021).

La consejera y directora del Departamento de Investigaciones del FMI, Gita Gopinath, argumenta que existen riesgos en el panorama económico que afectarían el desempeño futuro de la economía mundial. De aquí que, el ritmo de crecimiento presenta una tendencia decreciente desde el 2018, la cual se mantuvo durante 2019 y 2020. Tanto China, en el grupo de los países desarrollados, como el grupo de los países emergentes asiáticos, serán de vital importancia para mantener el 3.5% de crecimiento en los países desarrollados y el 5% en los países emergentes que le atribuye el WEO (abril 2021).

Gopinath advierte, sin embargo, que las políticas públicas de los países desarrollados y emergentes deben tener en cuenta que, para evitar el impacto negativo que producirían las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, el deterioro del sentimiento del consumidor en los mercados y la elevada deuda pública, podrían interrumpir la continuación del crecimiento económico, estos países deberían coordinar sus políticas a fin de minimizar los riesgos aludidos.

Estas apreciaciones son consistentes con la reducción del nivel de actividad económica que proyectan el BM, el FMI y The Economist para el 2022. Las proyecciones indican que se espera una desaceleración del crecimiento del PIB. Por un lado, el BM y el FMI proyectan una tasa de crecimiento de la economía mundial de 3.8% y 4.4% con respecto al 2021. Asia continuaría creciendo, aunque a una tasa menor (6%) y la región latinoamericana se colocarían por debajo del crecimiento experimentado (3.1%) en el 2021.

Ante este panorama mundial, valdría la pena preguntarse si la economía dominicana tendría espacio para crecer. A partir del proceso de globalización la interdependencia de las economías se amplió y actualmente, el desempeño de las actividades económicas locales depende de la evolución de nuestros socios comerciales. En efecto, una proporción importante de los ingresos en divisas provienen de la venta de servicios al resto del mundo (hoteles, bares y restaurantes) y justamente estos tipos de servicios han sido gravemente afectados por la pandemia. De aquí que hemos perdido una porción de los ingresos en dólares de la economía ascendente a US$4,848 millones o 6.1% del PIB, con una caída de los visitantes extranjeros de 5.8 millones en el 2019 a 2.1 millones en el 2020.

Al mismo tiempo, para enfrentar la pandemia el gobierno dominicano incrementó la deuda pública a US$60,951.15 millones, de acuerdo al Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), lo que representa un 73.0% el PIB; esto significa un aumento de veinte puntos porcentuales del PIB considerando el coeficiente deuda-PIB calculado por el FMI. En estas circunstancias, el incremento del servicio de la deuda del gobierno limita la demanda de bienes y servicios, desestimulando el crecimiento del PIB por la reducción del gasto público interno.

Por otro lado, de acuerdo a Ryan Dezember (WSJ, abril 12, 2021) el precio de las materias primas presenta una tendencia al alza y el índice de precios al productor aumentó un 1% en marzo de 2021; lo que para el país representaría un aumento de los costos de producción y por tanto de los precios de venta, lo que terminaría presionando al índice de precios al consumidor y afectando la tasa de inflación. Así, la demanda real perdería impulso para mantener el crecimiento de la economía.

Igualmente, se podría ampliar el déficit de la balanza comercial de continuar el aumento de los precios de las materias primas importadas, lo que sería aproximadamente unos US$8,000 millones. Para cerrar la brecha de la balanza corriente, en el país tendrían que ingresar más dólares por inversión extranjera directa (IED) nueva (es decir, excluyendo los registros contables que consideran a las reinversiones de empresas extranjeras como IED), así como aumento de las remesas netas de los dominicanos residentes en el exterior, las cuales continúan aumentando pese al alto desempleo entre los hispanos residentes en los EE.UU, según el BC.

Asimismo, a las variables previamente mencionadas habría que agregar la contracción del crecimiento de los países desarrollados, especialmente los Estados Unidos. De igual manera, habría que añadir el aumento de la pobreza, el aumento del desempleo, de la deuda pública y del servicio de la misma, el aumento de los precios de las materias primas, el aumento del déficit del balance de la cuenta corriente y la reducción de los ingresos por turismo. Estos elementos configuran un marco que limitan el crecimiento de la economía dominicana.

Sin embargo, cabe destacar que la economía no solamente crece por el comportamiento de las variables que estimulan su crecimiento. El BC ha convertido el crecimiento económico en una variable política con consecuencias en doble dirección. Por un lado, promueve las políticas del gobierno de turno y, por el otro, fortalece la dependencia política del BC del Poder Ejecutivo e incumple con el mandato constitucional de su autonomía

https://acento.com.do/opinion/la-falta-de-autonomia-8936583.html

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