miércoles, 27 de mayo de 2026

Presidente Abinader anuncia transformación integral de Boca Chica con inversión público-privada superior a RD 20,000 millones


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Presidente Abinader anuncia transformación integral de Boca Chica con inversión público-privada superior a RD 20,000 millones

El plan contempla obras turísticas, saneamiento, asfaltado, iluminación, centros educativos, un hospital pediátrico, espacios recreativos y entrega de títulos de propiedad para miles de familias.
26 de Mayo 2026 |  Turismo


Boca Chica.– El presidente Luis Abinader anunció este martes una intervención integral del Gobierno para transformación de Boca Chica, mediante una inversión público-privada superior a los RD 20,000 millones, con la que este municipio será proyectado como un gran polo logístico, centro de desarrollo económico, espacio de innovación, destino turístico renovado y, sobre todo, una ciudad pensada para su gente.

El mandatario afirmó que hoy la República Dominicana comienza a mirar a Boca Chica por todo lo que puede llegar a ser, al asegurar que este plan no trata solamente de obras, sino de una visión de país y de una transformación integral del territorio. “Se trata de la visión de un país que decide mirar su territorio con otros ojos, deja de ver potenciales aislados y comienza a construir oportunidades integrales en cada rincón del país”, expresó, tras señalar que el municipio pasa de las palabras a los hechos para iniciar una nueva etapa de desarrollo.

El presidente Abinader sostuvo que el verdadero desarrollo no se mide únicamente en kilómetros de carreteras, inversiones o edificaciones, sino sobre todo, en oportunidades, por lo que insistió en que esta no es una obra aislada ni una intervención puntual, sino una transformación planificada donde convergen el Gobierno central, las instituciones públicas, el sector privado y la comunidad con un objetivo común: crecer con orden, inclusión y sostenibilidad. “Es Estado. Es coordinación. Es visión compartida. Eso es lo que representa este Plan Integral de Desarrollo”, afirmó.

El gobernante destacó que cuando el Estado y el sector privado trabajan juntos, con confianza, seguridad jurídica y visión de largo plazo, ocurren transformaciones como la que hoy comienza en Boca Chica. En ese contexto, agradeció al sector privado por apostar por el municipio y explicó que invertir también significa confiar en la gente y en el futuro de un territorio.

Una transformación que impactará la vida cotidiana de la gente

El presidente Abinader explicó que este plan tiene un componente profundamente humano, porque no solo se trata de infraestructuras, sino de transformar la vida cotidiana de las personas mediante una intervención histórica en agua potable, saneamiento y tratamiento de aguas residuales.

En ese sentido, destacó la actuación liderada por Inapa, con una inversión superior a los RD 11,000 millones, que contempla alcantarillado sanitario, planta de tratamiento y emisor submarino para proteger la playa de Boca Chica, mejorar las aguas subterráneas y garantizar un desarrollo ambientalmente sostenible para las próximas décadas. “Porque no hay desarrollo posible en un territorio si no cuidamos aquello que le da vida”, manifestó.

Asimismo, resaltó las infraestructuras viales que, según dijo, conectan oportunidades, entre ellas la extensión de la avenida Ecológica hasta el Puerto Multimodal, conectando Boca Chica con el sur, el norte y el nordeste del país a través de la circunvalación y la Juan Pablo II; la conclusión de la marginal de Las Américas y el asfaltado de más de 125 kilómetros de calles, obras que mejoran la movilidad, pero también acercan empleos, inversiones y futuro.

El mandatario indicó que el proyecto contempla además la recuperación de espacios para la gente, incluyendo intervenciones en la calle Duarte, el parque de Boca Chica, la parroquia San Rafael Arcángel, la plaza de vendedores y el futuro malecón de Andrés.

Anunció, además que, los terrenos del antiguo ingenio serán devueltos a la comunidad para convertirlos en un gran parque recreativo, con áreas deportivas, senderos, un anfiteatro, espacios para las familias y zonas de recreación, preservando además la memoria histórica de Andrés mediante una réplica de la emblemática chimenea que permanece en el corazón de la comunidad.

Como parte de esta transformación, destacó también el desarrollo del proyecto Costa Blanca, concebido como una iniciativa privada que acompañará el ordenamiento y relanzamiento de Boca Chica, con espacios residenciales, recreativos, comerciales y un hotel, además de un parque lineal de playa de aproximadamente 38,000 metros cuadrados de uso público y abierto para todos, junto a la reubicación digna y organizada de vendedores en un área de unos 15,000 metros cuadrados, reconociendo su rol dentro de la dinámica económica e identidad del municipio.

Educación, salud, energía y oportunidades

El mandatario resaltó además nuevas estancias infantiles, centros educativos, el Politécnico Ave María de 44 aulas y programas de formación técnico-profesional junto a Infotep, para que los jóvenes puedan construir aquí su proyecto de vida sin tener que marcharse de su comunidad. De igual modo, destacó inversiones en salud y deporte, incluyendo la reconstrucción de la emergencia del hospital municipal, la construcción del Hospital Pediátrico San Andrés y nuevas instalaciones deportivas para fortalecer la convivencia y el bienestar de las familias.

Plan de fortalecimiento eléctrico para Boca Chica

El jefe de Estado informó que el Gobierno impulsa un importante plan de fortalecimiento eléctrico para Boca Chica, que incluye la ampliación de la subestación, nuevos alimentadores para eliminar sobrecargas, modernización y normalización de redes, la instalación de 5,145 luminarias tipo led inteligentes y la regularización de miles de usuarios.

Destacó la entrega de títulos de propiedad a más de 2,000 familias, al asegurar que una vivienda titulada representa estabilidad, patrimonio y futuro. “Una vivienda con título no es solo un documento: es estabilidad, es patrimonio y es futuro”, sostuvo.

“Yo quiero que Boca Chica vuelva a creer”

El presidente manifestó que los territorios no cambian solamente cuando se construyen obras, sino cuando recuperan la esperanza y la gente vuelve a sentirse parte del futuro. “Yo quiero que Boca Chica vuelva a creer”, expresó, al señalar que este municipio esperó durante muchos años inversiones, planificación y oportunidades, pero que hoy ya no se habla de promesas, sino de obras, de futuro y, sobre todo, de la gente.

De igual manera, destacó el carácter, la alegría y la hospitalidad de los habitantes de Boca Chica, al asegurar que gran parte de la riqueza de esta comunidad radica en su gente. “Muchos llegan a Boca Chica pensando que vienen solo por la playa y terminan quedándose por su gente. Y eso también es una riqueza”, expresó.

Finalmente, manifestó su convicción de que este momento será recordado como el inicio de una nueva etapa para el municipio. “Aquí, en Boca Chica, no inauguramos solo proyectos. Aquí comenzó una nueva etapa. Una etapa de orgullo. De oportunidades. Y de esperanza”, expresó el presidente, quien concluyó resaltando la importancia de construir el futuro del municipio sin perder sus tradiciones y, en tono cercano, bromeó al señalar que irse de Boca Chica sin comer un pescadito frito o un yaniqueque “sí sería un error imperdonable de planificación nacional”.

Deligne Ascención resalta transformación histórica de Boca Chica con millonarias inversiones

De su lado, el ministro sin cartera y director del Gabinete de Transporte, Deligne Ascención Burgos, señaló que Boca Chica vive una transformación histórica impulsada por inversiones públicas y privadas que buscan convertir la zona en un importante polo de desarrollo económico, turístico y logístico del país.

Indicó que las obras representan empleos, oportunidades y desarrollo para la comunidad.

Entre los proyectos mencionó la intervención de Inapa para saneamiento, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, así como la extensión de la avenida Ecológica, la marginal de Las Américas y el asfaltado de 125 kilómetros de calles.

También, resaltó las intervenciones turísticas en la calle Duarte, el parque de Boca Chica y el futuro malecón de Andrés, además de la recuperación de terrenos del antiguo Ingenio Boca Chica para construir un gran parque recreativo.

Ascención Burgos agregó que el Gobierno desarrolla proyectos de educación, salud y titulación de terrenos, y aseguró que “el conjunto de iniciativas representa el nacimiento de una nueva ciudad” orientada al desarrollo y las oportunidades.

Costa Blanca apuesta al renacer y transformación de Boca Chica

La socia gestora de Terra Partners y líder del proyecto Costa Blanca, Tania Ramírez, aseguró que Boca Chica vive un proceso de renacer impulsado por inversiones públicas y privadas que buscan transformar el municipio en un polo turístico, económico y logístico de mayor desarrollo.

"Hoy, Boca Chica está siendo impactada de manera positiva por importantes acciones que vienen desde el Estado dominicano y desde el sector privado, tanto en la construcción de infraestructura como en mejoras a un municipio y a una playa que ha sido ícono de todo el país. Estas no son obras aisladas, sino evidencias concretas de una transformación que no se detiene”, aseguró.

Destacó que Boca Chica concentra más de USD 1,700 millones en inversiones respaldadas por empresas e infraestructuras estratégicas como AES Dominicana, DP World Caucedo y el Aeropuerto Internacional de Las Américas, consolidando su potencial de crecimiento.

Ramírez explicó que Costa Blanca será un desarrollo inmobiliario mixto de más de 600,000 metros cuadrados con residencias, comercios y áreas recreativas, concebido para aportar a la transformación ordenada y moderna de Boca Chica.

También resaltó que el proyecto incluirá un parque lineal de playa de uso público y abierto para todos, así como a reubicación organizada de vendedores playeros, con el objetivo de integrar a la comunidad dentro del desarrollo turístico y urbano del municipio.

La bendición del acto estuvo a cargo del arzobispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, quien agradeció a Dios por el inicio del proyecto Costa Blanca e invocó su protección para el desarrollo de la obra, así como para todas las personas que trabajarán y se beneficiarán de esta iniciativa destinada a impulsar la transformación y el progreso de Boca Chica.

Acompañaron al presidente Luis Abinader; el expresidente de la República, Hipólito Mejía; el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco; el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Eduardo Estrella; de Educación, Luis Miguel De Camps, y de Deportes, Kelvin Cruz; la gobernadora de la provincia Santo Domingo, Lucrecia Santana; el senador de la provincia Santo Domingo, Antonio Taveras; el alcalde de Boca Chica, Ramón Candelaria, y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía.

También se contó con la presencia del presidente del Banco de Reservas, Leonardo Aguilera; del Consejo de Administración de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), Samuel Pereyra; la directora del Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia (Inaipi), Josefa Castillo; el director de Aduanas, Nelson Arroyo; del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), Wellington Arnaud; de Autoridad Portuaria Dominicana, Jean Luis Rodríguez, y de Bienes Nacionales y del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), Rafael Burgos.

La actividad reunió además a los ejecutivos de Inicia Felipe Vicini, Juan Vicini y Amelia Vicini; el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), César Dargam, y la vicepresidenta de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de Inicia, Anyarlen Vergés, entre otras personalidades.

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-anuncia-transformacion-integral-de-boca-chica-con-inversion-publico

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Boca Chica y la hora de convertir el potencial en destino

La inversión público-privada anunciada por el presidente Luis Abinader, superior a RD$20,000 millones, no solo propone renovar un municipio turístico: plantea reorganizar un territorio estratégico bajo una lógica de desarrollo humano, sostenibilidad, conectividad y seguridad jurídica.

Boca Chica ha vivido durante décadas una paradoja dolorosa: tener una localización privilegiada, una playa emblemática, una cercanía decisiva con el Aeropuerto Internacional de Las Américas, el Puerto de Caucedo y corredores logísticos de alto valor, y aun así cargar con rezagos históricos en saneamiento, ordenamiento urbano, infraestructura y calidad de vida. Por eso, el anuncio presidencial de una intervención integral con inversión público-privada superior a RD$20,000 millones no debe leerse como una simple sumatoria de obras, sino como un intento de corregir una deuda territorial largamente acumulada y convertir un espacio de promesa inconclusa en un eje real de desarrollo nacional.

Lo relevante del planteamiento hecho por el presidente Luis Abinader es que desplaza la conversación desde la obra aislada hacia la visión de conjunto. Cuando el mandatario afirma que no se trata solo de construir infraestructuras, sino de mirar el territorio con otros ojos, está introduciendo una idea que la planificación pública dominicana necesita asumir con mayor madurez: los municipios no se transforman de manera sostenible cuando se intervienen por partes, sino cuando se articulan servicios, movilidad, medio ambiente, educación, salud, espacio público y actividad económica bajo una misma lógica de cohesión. Esa es, en teoría, la fortaleza de este plan para Boca Chica: no vender una solución fragmentaria, sino una arquitectura de futuro. 

La dimensión más decisiva del proyecto está, quizás, en aquello que durante años fue pospuesto: el saneamiento. La intervención liderada por Inapa, con una inversión superior a RD$11,000 millones para alcantarillado sanitario, planta de tratamiento y emisor submarino, trasciende el carácter técnico de una obra pública. Se trata de una decisión estructural que conecta salud, turismo, protección ambiental y dignidad urbana. Ningún destino turístico puede aspirar a ser competitivo si convive con debilidades crónicas en el manejo de sus aguas residuales; ningún territorio puede prometer bienestar si no protege su playa, sus aguas subterráneas y su relación esencial con el entorno natural. En ese punto, Boca Chica no solo necesita embellecimiento: necesita saneamiento como base ética y material del desarrollo. 

A ello se suma una segunda capa igual de importante: la conectividad. La extensión de la avenida Ecológica hasta el Puerto Multimodal, la conclusión de la marginal de Las Américas, el asfaltado de más de 125 kilómetros de calles y el fortalecimiento eléctrico con ampliación de subestación, nuevos alimentadores, modernización de redes y 5,145 luminarias LED inteligentes, hablan de una apuesta por hacer funcional un territorio que durante demasiado tiempo estuvo sometido a la improvisación. Estas obras no son meramente viales o energéticas; son condiciones para atraer inversión, facilitar la vida cotidiana, reducir costos de movilidad, mejorar seguridad y conectar a Boca Chica con los circuitos logísticos que hoy redefinen la competitividad regional. Sin conectividad física y energética, todo discurso de relanzamiento turístico sería, en el fondo, una escenografía sin sustento.

Sin embargo, el punto verdaderamente superior de este anuncio radica en que intenta reconocer a la comunidad como sujeto del cambio y no como simple espectadora del capital. La entrega de títulos de propiedad a más de 2,000 familias introduce un componente de justicia patrimonial que suele quedar ausente en los grandes planes urbanos. Titular no es solo legalizar; es dar certeza, crear patrimonio, habilitar crédito, afirmar pertenencia y disminuir vulnerabilidad. Lo mismo ocurre con la promesa de nuevas estancias infantiles, centros educativos, el Politécnico Ave María de 44 aulas, la formación técnico-profesional junto a Infotep y las inversiones en salud, incluyendo la reconstrucción de la emergencia del hospital municipal y la construcción del Hospital Pediátrico San Andrés. Cuando un territorio educa, cura, ilumina y titula, deja de ser un espacio de supervivencia para comenzar a parecerse a una ciudad. 

En esa misma lógica, la recuperación de espacios públicos tiene un valor político que no debe subestimarse. Intervenir la calle Duarte, el parque de Boca Chica, la plaza de vendedores, la parroquia San Rafael Arcángel y el futuro malecón de Andrés; devolver los terrenos del antiguo ingenio a la comunidad para convertirlos en un gran parque recreativo con áreas deportivas, senderos, anfiteatro y memoria histórica; y preservar simbólicamente la chimenea como referencia de identidad, implica entender que el desarrollo no puede limitarse al hormigón útil para la inversión privada. Los pueblos también se ordenan alrededor de sus afectos, de sus recuerdos y de sus espacios de encuentro. Un territorio que solo piensa en rentabilidad termina expulsando su alma; uno que integra memoria y uso público fortalece ciudadanía. 

El proyecto Costa Blanca, presentado como un desarrollo inmobiliario mixto de más de 600,000 metros cuadrados, con residencias, comercios, áreas recreativas, hotel, parque lineal de playa de unos 38,000 metros cuadrados y reubicación organizada de vendedores en un espacio de alrededor de 15,000 metros cuadrados, expresa con nitidez el corazón del desafío dominicano: cómo atraer gran inversión sin desfigurar la vida local ni convertir la inclusión en simple discurso ceremonial. La presencia de una apuesta privada de esa magnitud puede ser positiva si logra ordenar, elevar estándares y ampliar oportunidades; pero será legítima solo en la medida en que el pequeño comerciante, el vendedor playero, el residente tradicional y la cultura social de Boca Chica no sean desplazados en nombre de una modernidad excluyente. El verdadero éxito del plan no será que el capital llegue, sino que llegue sin borrar a la comunidad que le da sentido al lugar.

Hay, además, un elemento de enorme importancia simbólica en la frase pronunciada por el presidente: “Yo quiero que Boca Chica vuelva a creer”. Esa formulación no es menor. En política pública, la esperanza no es un recurso retórico decorativo; es un factor de gobernabilidad. Los territorios se degradan no solo por falta de inversión, sino por agotamiento moral, por la repetición de anuncios que nunca se cumplen, por la costumbre del abandono. Cuando un municipio deja de creer, también deja de exigir, de participar y de imaginar. Recuperar la confianza requiere obras, sí, pero también cronogramas verificables, transparencia, seguimiento institucional y presencia sostenida del Estado. Boca Chica no necesita un titular grandioso que se agote en la semana; necesita continuidad, supervisión y resultados visibles en el tiempo.

Este anuncio puede marcar, en efecto, el inicio de una nueva etapa. Pero la historia dominicana enseña prudencia: no todo plan integral termina siendo transformación integral. El riesgo siempre está en la dispersión, la lentitud, los intereses cruzados y la pérdida de impulso administrativo. De ahí que el país deba mirar este proyecto con una mezcla inteligente de entusiasmo y vigilancia. Si el saneamiento se ejecuta, si la infraestructura conecta, si la titulación se concreta, si la formación técnica abre empleos, si los espacios públicos se preservan, si la inversión privada se armoniza con la inclusión y si la institucionalidad mantiene el rumbo, Boca Chica podría dejar de ser una promesa postergada para convertirse en un caso ejemplar de regeneración territorial. Y entonces sí, la República Dominicana no solo habría invertido dinero en un municipio costero: habría demostrado que también sabe invertir visión, equilibrio y futuro. 

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

[presidencia.gob.do]

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