martes, 5 de enero de 2021

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Jack Ma 'desaparece' tras oponerse al Gobierno chino

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El fundador de Alibaba, Jack Ma, no ha sido visto desde que en octubre se quejara en una conferencia de los obstáculos que los reguladores de China y los bancos estatales imponen a los negocios.

La globalización del malestar _ por JOSEPH E. STIGLITZ

TRIBUNA
La globalización del malestar 
Las reacciones negativas a la evolución de la economía mundial han llegado a los países desarrollados
Por JOSEPH E. STIGLITZ
La globalización del malestar

Hace 15 años publiqué El malestar en la globalización, un libro que trata de explicar por qué había tanto descontento con la globalización en los países en desarrollo. Sencillamente, muchos creían que, en general, el sistema estaba "amañado" en su contra, y apuntaban contra los acuerdos globales de comercio en particular por ser especialmente injustos.

Ahora el malestar con la globalización ha estimulado una ola de populismo en Estados Unidos y otras economías avanzadas, liderada por políticos que afirman que el sistema es injusto para sus países. En Estados Unidos, el presidente, Donald Trump, insiste en que los negociadores comerciales fueron engañados por los mexicanos y los chinos.

¿Cómo algo que, supuestamente, debería beneficiarnos a todos —tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados— puede ser vilipendiado por todo el mundo? ¿Cómo es posible que un acuerdo sea injusto para todos los firmantes?

Por supuesto, para los países en desarrollo las afirmaciones de Trump —y Trump— son un chiste. Estados Unidos básicamente redactó las reglas y creó las instituciones de la globalización. En algunas de estas instituciones —por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional— EE UU todavía tiene poder de veto, pese a su papel disminuido en la economía global (un papel que Trump parece estar decidido a disminuir aún más).

Para alguien como yo, que ha observado de cerca las negociaciones comerciales durante más de un cuarto de siglo, está claro que los negociadores comerciales estadounidenses consiguieron la mayor parte de lo que querían. El problema radicó en qué es lo que ellos querían. Su agenda fue establecida a puerta cerrada y redactada por y para grandes empresas multinacionales, a expensas de los trabajadores y ciudadanos comunes en todo el mundo.

De hecho, a menudo parece que los trabajadores, quienes han visto sus salarios caer y sus puestos de trabajo desaparecer, solamente son considerados como un daño colateral: víctimas inocentes pero inevitables en la marcha inexorable del progreso económico. Sin embargo, hay otra interpretación de lo que ha sucedido: uno de los objetivos de la globalización era debilitar el poder de negociación de los trabajadores. Lo que las corporaciones querían era mano de obra más barata, a toda costa.

Esta interpretación ayuda a explicar algunos aspectos desconcertantes de los acuerdos comerciales. Por ejemplo, ¿por qué en los países avanzados cedieron una de sus mayores ventajas, el Estado de derecho? De hecho, las disposiciones incluidas en la mayoría de los acuerdos comerciales recientes otorgan a los inversores extranjeros más derechos de los que se otorgan a esos mismos inversores en Estados Unidos. Por ejemplo, en caso de que el Gobierno adopte una regulación que perjudique los resultados finales de sus balances contables, recibirán una compensación, sin importar cuán deseable sea la regulación o cuán grande sea el daño causado por la corporación en ausencia de dicha regulación.

Hay tres respuestas al malestar globalizado con la globalización. La primera — llamémosla la estrategia Las Vegas— es redoblar el empeño en mantener la forma en que se ha venido gestionando durante el último cuarto de siglo. Esta "solución", como todas las apuestas en políticas demostradamente fallidas (las mismas que, por ejemplo, dicen que hacer más ricos a los ricos nos beneficia a todos), se basa en la esperanza de que la globalización será exitosa en el futuro, de alguna manera.

La segunda respuesta es el trumpismo: aislarse de la globalización, guardando la esperanza de que, de alguna manera se logrará recuperar un mundo ya pasado. Pero el proteccionismo no funcionará. Mundialmente, los empleos industriales están disminuyendo, simplemente porque el crecimiento de la productividad ha superado el crecimiento de la demanda.

Incluso si las industrias volvieran, los puestos de trabajo no lo harán. La tecnología, incluidos los robots, se traduce en que los pocos puestos de trabajo que se creen requerirán de mayores habilidades y se ubicarán en lugares diferentes a los que ocupaban los puestos de trabajo que se perdieron. Al igual que el enfoque de redoblar la apuesta, esta solución está condenada al fracaso, ya que incrementará aún más el malestar que sienten los que se quedan atrás.

Trump fracasará incluso en su proclamado objetivo de reducir el déficit comercial, que está determinado por la disparidad entre el ahorro interno y la inversión. Ahora que los republicanos se han salido con la suya y han promulgado un recorte de impuestos para los multimillonarios, el ahorro nacional caerá y el déficit comercial aumentará, debido a la revaluación del dólar. (El déficit fiscal y el comercial normalmente se desplazan tan a la par, que se los llama los déficits "gemelos"). A Trump puede no gustarle, pero como él va poco a poco dándose cuenta, no lo podrá controlar pese a ser la persona que ocupa la posición más poderosa en el mundo.

Hay un tercer enfoque: protección social sin proteccionismo, el tipo de enfoque que tomaron los pequeños países nórdicos. Ellos sabían que, por su cualidad de países pequeños, sus economías tendrían que permanecer abiertas. Pero también sabían que eso expondría a los trabajadores a riesgos. Por lo tanto, tenían que tener un contrato social que ayudara a los trabajadores a pasar de sus puestos de trabajo anteriores a nuevos puestos, y que al mismo tiempo proporcionara algo de ayuda en el ínterin.

Los países nórdicos son sociedades profundamente democráticas, por lo que sabían que, a menos que la mayoría de los trabajadores consideraran que la globalización los beneficiaba, no sería sostenible. Y los ricos en estos países reconocieron que si la globalización iba a funcionar como debería, habría suficientes beneficios para todos.

El capitalismo estadounidense en los últimos años ha estado marcado por una avaricia desenfrenada, como confirmó ampliamente la crisis financiera del año 2008. Pero, tal como han demostrado algunos países, una economía de mercado puede adoptar formas que atenúen los excesos tanto del capitalismo como de la globalización, y que proporcionen un crecimiento más sostenible y mejores niveles de vida para la mayoría de los ciudadanos.

Podemos aprender de los éxitos mencionados qué se debe hacer, de la misma manera que podemos aprender de los errores del pasado qué no se debe hacer. Como se ha puesto de manifiesto, si no gestionamos la globalización de manera que beneficie a todos, se corre el riesgo de que las reacciones negativas —que provienen de los nuevos malestares en el norte y los viejos malestares en el sur— se intensifiquen.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.
Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía. Su libro más reciente es 'Globalization and its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump'.
© Project Syndicate, 2017.

#COVIDー19 | Bomberos dispersan con chorro de agua personas que violentan toque de queda

POR: NOTICIAS SIN SÁBADO 02 ENERO, 2021 - 5:44 PM | PROVINCIAS 
Bomberos dispersan con chorro de agua personas que violentan toque de queda 

Por: Germán Novas

JIMANÍ.- Como si se tratase de acudir a un estadio de grandes ligas, un centenar de personas fueron dispersadas a chorro de agua el pasado jueves por los bomberos en Jimaní.

Según nuestro corresponsal Germán Novas, las personas se encontraban en lugares de expendio de bebidas en los alrededores del parque central, sin respetar el distanciamiento social.   

Algunas de las personas expresan inquietudes por la incidencia ocurrida, mientras que otros valoraron como positivo lo ocurrido para evitar el contagio del COVID-19 que presenta el país.

https://noticiassin.com/bomberos-dispersan-con-chorro-de-agua-personas-que-violentan-toque-de-queda/

Previsión económica para 2021

 Previsión económica para 2021

En esta época del año pasado, comencé mi publicación sobre el pronóstico para 2020 haciendo una distinción entre predicciones y pronósticos
En esta época del año pasado, comencé mi publicación sobre el pronóstico para 2020 haciendo una distinción entre predicciones y pronósticos. Argumenté que podemos hacer predicciones que puedan ser probadas, digamos sobre el clima y el calentamiento global. Los científicos del clima predicen que si las emisiones de carbono siguen aumentando, las temperaturas globales seguirán aumentando y eventualmente causarán cambios dañinos en el clima de la Tierra (y está sucediendo). De hecho, los virólogos han estado prediciendo durante algún tiempo que habría una ola de pandemias de nuevos patógenos que llegarían a los humanos.

Del mismo modo, en las ciencias sociales, podemos hacer predicciones, aunque con más dificultad. En economía marxista podemos hacer predicciones a partir de la ley de acumulación de capital de Marx y de la ley de tendencia a la baja de la tasa de ganancia. La primera ley sostiene que la composición orgánica del capital aumentará con el tiempo (y lo hace en las economías capitalistas); y la segunda ley predice que la tasa promedio de ganancia sobre el stock de capital invertido por los capitalistas caerá con el tiempo (y lo hace).

Pero eso no es lo mismo que hacer pronósticos sobre lo que sucederá, digamos, durante el próximo año. El pronóstico del tiempo es impredecible; aunque el pronóstico de tres días es bastante bueno. En economía, pronosticar si el crecimiento del PIB real, el empleo, los ingresos y la inversión de una economía aumentarán o disminuirán y cuánto un año antes es aún menos confiable.

Sin embargo, cada año intento hacer esto para las principales economías. El año pasado, pronostiqué tentativamente que las principales economías capitalistas se encaminaban a una nueva caída en la producción y la inversión por primera vez desde el final de la Gran Recesión. El período comprendido entre mediados de 2009 y finales de 2019 fue el período de expansión más largo para las economías capitalistas avanzadas desde 1945 (aunque varias de las llamadas ‘economías emergentes’ grandes como México, Argentina, Brasil y Rusia ya estaban en recesión y también lo estaba Japón). Pero también fue la expansión más débil de la posguerra, con un crecimiento promedio del PIB real no superior al 2% anual, la inversión estancada y las ganancias comenzando a caer. Ese fue mi argumento para una inminente recesión en 2020.

Por supuesto, podríamos predecir que se avecinaba una pandemia, pero no pronosticar cuándo y dónde surgiría el COVID-19. La pandemia de COVID eliminó todos los pronósticos anteriores. Ahora, cuando miramos hacia atrás en 2020, la economía capitalista mundial ha registrado la depresión más grande y más amplia de su historia, con cerca del 95% de las economías sufriendo una contracción en la producción nacional, la inversión, el empleo y el comercio.

Muy pocos países han evitado una recesión en 2020, específicamente China, Vietnam, Taiwán, y eso es todo.

De alguna manera, como resultado, se ha facilitado la elaboración de una previsión económica para 2021. La mayoría de los países se recuperarán este año. El PIB real crecerá, las tasas de desempleo comenzarán a disminuir y el gasto de los consumidores se recuperará. Eso es en parte solo estadísticas. Si una economía cae un 10% de, digamos, 100 a 90 en un año, y luego se recupera a 95 en el próximo año, eso es un aumento del 5,5%. Pero, por supuesto, la economía todavía está un 5% por debajo del nivel de 100 antes de la recesión. Además, si la economía no hubiera entrado en una recesión, puede haber aumentado, digamos, otro 2-3% en un año, por lo que incluso después la recuperación, esa economía podría estar un 6-7% por debajo de la tendencia.

Y eso es lo que va a suceder en la mayoría de las economías en 2021. Con las vacunas distribuidas (gradualmente), para el verano un gran número de personas estarán ‘protegidas’ del virus (¿en todas sus variantes?). Aunque los países de ¡el ‘sur global’ no tiene los recursos financieros y logísticos para vacunar a sus poblaciones que pueden tener que esperar hasta 2024! Sin embargo, las economías del G7 deberían recuperarse significativamente a mediados de año, al menos en las estadísticas.

Pero esta no será una recuperación en forma de V, lo que significa un retorno a los niveles anteriores de producción, empleo e inversión nacionales. Como acabo de argumentar anteriormente, para fines de 2021, la mayoría de las principales economías (excepto China) todavía tendrán niveles de producción, etc., por debajo de los de principios de 2020. De hecho, la mayoría de los pronósticos de organismos como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE (como he registrado en publicaciones anteriores ) no espera que las principales economías vuelvan a los niveles anteriores a COVID antes de fines de 2022 y muchas nunca se pondrán al día con la tendencia de crecimiento anterior (que ya era débil). Es por eso que llamo a la forma de esta ‘recuperación’ global una raíz cuadrada inversa, donde la nueva tendencia de crecimiento en la producción, la inversión y la rentabilidad se mantendrá por debajo de la tasa de crecimiento de la tendencia anterior.

¿Por qué? Bueno, hay tres razones principales. Primero, ha habido “cicatrices permanentes” en la mayoría de las economías capitalistas.   Durante los bloqueos de 2020, muchas empresas, especialmente las más pequeñas del sector de servicios, no regresarán y los trabajos que las acompañan desaparecerán. Además, es posible que muchos trabajadores que han sido despedidos no recuperen sus trabajos, ya que las empresas buscan reducir el personal y no volver a emplear a trabajadores mayores y más caros.

En segundo lugar, está el aumento de la deuda corporativa. Esto afectará la capacidad de muchas empresas (y no solo de las pequeñas) para reanudar la inversión. Publicaciones anteriores han hablado sobre el auge de las ’empresas zombis’ en las principales economías. Con las tasas de interés reducidas al nivel de inflación y por debajo de las enormes inyecciones de dinero crediticio por parte de los principales bancos centrales, y con programas de crédito garantizados por el gobierno, las empresas han aumentado drásticamente sus niveles de deuda durante los bloqueos de la pandemia de COVID. Las grandes empresas han acaparado el dinero respaldado por el gobierno o lo han invertido en la recompra de sus propias acciones o en activos financieros. Como resultado, los mercados de valores de muchos países se han disparado a máximos históricos. Sin embargo, muchas empresas más pequeñas han tenido que recurrir a préstamos adicionales para sobrevivir. Los costos del servicio de su deuda se han desplomado, pero el monto de la deuda se ha disparado.

De hecho, existe un riesgo real de que se produzca un tercer tramo en la depresión pandémica. La depresión comenzó con lo que podríamos llamar un ‘shock de oferta’, ya que las empresas cerraron, los viajes se detuvieron, la gente se quedó en casa y las industrias del sector de servicios se paralizaron. Luego se convirtió en un “shock de demanda”, ya que el gasto en servicios, ocio, viajes y otros “innecesarios” se desplomó. Los ingresos de los trabajadores profesionales y de oficina mejor pagados que podían trabajar desde casa se mantuvieron altos, mientras que los trabajadores no calificados y con salarios más bajos que tenían que salir a trabajar vieron desaparecer sus puestos de trabajo. Hasta el 40 por ciento de las personas en los estratos de ingresos más altos de las principales economías pudieron trabajar desde casa durante la pandemia, más del doble de la proporción entre las personas con ingresos más bajos. Los primeros no gastaron, por lo que las tasas de ahorro se dispararon.

Ahora bien, si hay una capa significativa de empresas que quiebran (y las quiebras están aumentando), entonces podría haber un tercer tramo de la recesión en 2021: una crisis crediticia y una crisis financiera . Estos temores han sido expresados ​​por la economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, sobre los incumplimientos de deuda de los mercados emergentes (ya hemos tenido algunos); Reinhart advirtió que el sur global enfrenta “una ola sin precedentes de crisis de deuda y reestructuraciones” . Reinhart dijo: “en términos de cobertura, de qué países se verán envueltos, estamos en niveles que ni siquiera se habían visto en la década de 1930″.

Y el llamado Grupo de los Treinta banqueros emitió recientemente un informe que advirtió de tal crujido e instó a tomar medidas inmediatas para evitarlo. Advirtieron que “si bien la falta de liquidez ha caracterizado la crisis económica de Covid-19 hasta ahora, la insolvencia puede afectar a muchas empresas a medida que continúe la tensión económica de la pandemia”.  Incluso el crédito barato no es suficiente para que las empresas “zombis” se recuperen. Las firmas zombis tienen obligaciones sin precedentes por valor de 2 billones de dólares.

Y eso lleva a la tercera razón para no esperar una recuperación en forma de V que vuelva a poner al capitalismo global en un crecimiento sostenido. La rentabilidad media del capital en las principales economías se encuentra en mínimos de la posguerra, agravada por la caída de la pandemia.

A menos que la recesión ‘destruya’ suficientemente ‘madera muerta’ en el sector capitalista y luego permita que los fuertes reemplacen a los débiles y aumenten la rentabilidad de los sobrevivientes, las principales economías capitalistas pueden permanecer encerradas en lo que ha sido llamado ‘estancamiento secular’ por keynesianos o una “larga depresión” por mí y algunos otros economistas marxistas.

Sigue habiendo algunas voces optimistas para 2021 entre los economistas de la corriente principal, como las hubo al comienzo de la pandemia en marzo pasado. Permítanme recordarles lo que dijeron algunos keynesianos prominentes en ese entonces. Larry Summers, exsecretario del Tesoro durante la presidencia de Clinton, calculó que la caída del cierre fue la misma que la de los negocios en los lugares turísticos de verano que cerraron durante el invierno. Tan pronto como llega el verano, dijo, todos se abren y están listos para comenzar como antes. La pandemia es, por tanto, una cuestión estacional. De manera similar, el gurú keynesiano Paul Krugman reconoció que la recesión pandémica no fue una crisis económica, sino “una situación de emergencia”.  Por tanto, el gasto público financiado con préstamos pronto pondría de nuevo a la economía en pie. Y Robert Reich, el exsecretario de Trabajo supuestamente izquierdista, nuevamente bajo Clinton, también reconoció que la crisis no era económica, sino una crisis de salud y tan pronto como se contuviera el problema de salud (¡pensó el verano pasado!) la economía se recuperará’.

Ahora el Financial Times ha colaborado con su mensaje de esperanza y recuperación de Año Nuevo. Su columnista de economía, Martin Sandbu, sostiene que 2021 traerá un auge masivo del consumidor a medida que se libere la demanda reprimida, respaldada por el alto ahorro acumulado en 2020 que ahora se gastará.  Compara 2021 con el inicio de una década de auge similar a los ‘locos años veinte’ del siglo pasado. El problema con este pronóstico es que: en primer lugar, para muchos países, la década de 1920 no fue tan espectacular. El Reino Unido sufrió una larga depresión en el crecimiento, la inversión y el empleo en esa década, mientras que Europa y Japón se encontraban en una situación desesperada, creando el clima para el surgimiento del militarismo y el fascismo.

Y en segundo lugar, aunque hubo un auge en la economía estadounidense en la década de 1920 después del fin de la epidemia de gripe española, no benefició al grueso de los trabajadores. El crecimiento económico se aceleró durante unos años y el mercado de valores se disparó a nuevos máximos (como ahora), impulsado por el crédito barato. Pero mientras que los salarios reales aumentaron por un tiempo, alrededor del 5-8% en seis años (apenas mega), los aumentos de las ganancias fueron mucho mayores ya que el crecimiento de la productividad superó el crecimiento de los salarios de los trabajadores. La desigualdad aumentó drásticamente.

Y, por supuesto, todo terminó en lágrimas, con la Gran Caída de la Bolsa de valores de 1929-1930 y la Gran Depresión de los años treinta. Sandbu, sin embargo, nos insta a tener esperanza. “Hace un siglo, la década terminó mal. Podemos hacerlo mejor esta vez, no controlando la liberación hedonista, sino haciéndola inclusiva. Cuando finalmente sea el momento de celebrar, que todos vengan a la fiesta “.

El FT concluye que “si hay una razón sobre todo para la esperanza en el futuro es que el año pasado ha demostrado, con firmeza, nuestra capacidad de adaptación”. ¿De Verdad? ¿Se ha adaptado o cambiado el capitalismo? Los tremendos esfuerzos de los científicos y trabajadores de la salud en todas partes han mantenido bajas las muertes y enfermedades de los infectados por COVID-19 y las vacunas se han producido en un tiempo récord. Pero la economía capitalista no ha cambiado.

Las grandes empresas farmacéuticas están preparadas para obtener enormes beneficios de las ventas de vacunas; las compañías de combustibles fósiles continúan expandiendo sus exploraciones y producción. Las empresas de todo el mundo buscan reducir los puestos de trabajo y las condiciones de los trabajadores. Y los gobiernos están hablando de tener que apretar el cinturón en el gasto y los impuestos una vez que la pandemia disminuya para pagar el enorme gasto fiscal y monetario del año pasado. El calentamiento global se está reanudando, la desigualdad de riqueza e ingresos no ha cambiado y la pobreza en el sur global está empeorando, mientras que los mercados de valores se disparan. Esa es la perspectiva para 2021.

Por Michael Roberts 

Publicado originalmente el 2 de enero de 2021 en thenextrecession.wordpress.com

https://www.elciudadano.com/columnas/prevision-economica-para-2021/01/04/

El ganador de un Nobel Paul Krugman prevé una recuperación económica rápida y sostenida en paralelo a la distribución de las vacunas _ Theron Mohamed, Business Insider

Theron Mohamed, Business Insider

El ganador de un Nobel Paul Krugman prevé una recuperación económica rápida y sostenida en paralelo a la distribución de las vacunas 

Theron Mohamed, Business Insider

4 ene. 2021 10:35h.


REUTERS/Brendan McDermid 

Paul Krugman espera una recuperación económica en Estados Unidos "más rápida y durante más tiempo" de lo que la gente espera", explica en una columna publicada en el New York Times

El economista, ganador del premio Nobel en 2008, predice que la vacunación masiva, la demanda acumulada, los ahorros de los hogares, el progreso tecnológico y el respaldo de la administración Biden impulsarán el empleo.

Los estadounidenses aumentaron sus ahorros un 173% entre marzo y noviembre en comparación con el año interior, a medida que los salarios disponibles aumentaban en 813.347 millones de euros y el gasto se reducía en 435.156 millones de euros, según muestra un análisis del New York Times.

"Soy de los que espera un crecimiento rápido una vez la gente se sienta segura para salir y gastar dinero", incide Krugman.

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El ganador de un premio Nobel Paul Krugman predice que la economía estadounidense disfrutará de una fuerte y sostenida recuperación económica una vez retroceda la pandemia.

Krugman, que fue galardonado en 2008, advierte en una columna publicada en el New York Times que los próximos meses "serán un infierno en términos políticos, epidemiológicos y económicos". No obstante, espera que la recuperación sea "mucho más rápida y se prolongue durante más tiempo del que el resto de la gente se espera".

El profesor de economía y escritor anticipa que una vez las vacunas se distribuyan a lo largo y ancho del país, una combinación de demanda acumulada, un mayor nivel de ahorro de los hogares, avances tecnológicos y el apoyo de la administración Biden impulsará un boom del empleo.

Estas son las propuestas de los economistas para incentivar la actividad económica en España durante la pandemia

Krugman expone un "caso claro de optimismo" en la columna, en la que prevé una recuperación mucho más rápida que la de la crisis financiera.

Hubo un momento en 2007 en el que los consumidores y negocios se levantaron con los precios de la vivienda por las nubes y un altísimo nivel de deuda de los hogares que pronto arrastraron la economía. No obstante, el sector privado no parece tan afectado esta vez, añade.

De hecho, un análisis del New York Times ha averiguado que los ahorros de los estadounidenses han crecido en 1,3 billones de euros o un 173% entre marzo y noviembre de 2020 en comparación con el año anterior, a medida que los salarios disponibles aumentaban en 813.347 millones de euros y el gasto se reducía en 435.156 millones de euros.

Los subsidios por desempleo y los cheques de estímulo impulsaron los ahorros y el Programa de Protección de Pagos aseguró los ingresos, al mismo tiempo que el confinamiento y el miedo al virus acabaron con los gastos en vuelos, cruceros y otros servicios.

"Soy de los que espera un crecimiento rápido una vez la gente se sienta segura para salir y gastar dinero", explica Krugman. Mientras que la pandemia ha destruido la forma de vida de muchos, el estadounidense medio ha estado "ahorrando como un loco", añade.

Los 9 grandes retos que afronta la economía española en 2021: de la recuperación de la pandemia a la gestión de fondos europeos y las reformas pendientes

Krugman no cree que la economía necesite un apoyo tan grande como cuando Obama era presidente. Además, predice que los avances tecnológicos en sectores como la biotecnología y la energía renovable, unidos a un presidente que esté "realmente interesado en hacer su trabajo" y que no sea anticientífico ni esté obsesionado con los combustibles fósiles, impulsarán el crecimiento.

El economista también criticó al Partido Republicano por haber intentado deslegitimar las elecciones del pasado noviembre.

Los republicanos "siguen demostrando que son peores de lo que cualquiera hubiese imaginado, incluso si ya habías asimilado que eran peores de lo que hubieras pensado", expone. https://www.businessinsider.es/paul-krugman-preve-recuperacion-rapida-sostenida-vacunas-784231

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https://www.businessinsider.es/paul-krugman-preve-recuperacion-rapida-sostenida-vacunas-784231