martes, 9 de mayo de 2017

OPINIÓN | El fin de la Revolución cubana Por PATRICIO FERNÁNDEZ

OPINIÓN | El fin de la Revolución cubana
Continue reading the main storyFoto
En esta foto del 8 de enero de 1959, Fidel Castro le habla a sus partidarios en la base militar Columbia, hoy conocido como Ciudad de la Libertad, en Cuba CreditAssociated Press
SANTIAGO DE CHILE — El día que Barack Obama y Raúl Castro comunicaron su voluntad de restablecer los vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba, comenzó a vivirse el último capítulo de la Revolución en América Latina. Me refiero a esa que se escribe con “R” y que llegó al poder en Cuba el Año Nuevo de 1959, dando origen a un sueño que se expandió por todo el continente, y que en la isla determinó la vida de varias generaciones.
Al menos 30 movimientos guerrilleros surgieron en Latinoamérica desde entonces hasta fines de los años 80. La Revolución cautivó a los mayores artistas e intelectuales de su época, y una novelística esplendorosa brotó bajo su sombra. Casa de las Américas, en La Habana, fue por décadas el lugar de encuentro de estas inteligencias. Hasta el cristianismo participó de su embrujo justiciero con la Teología de la Liberación.
Los cubanos suelen discutir acerca de cuándo perdió su encanto la Revolución. Algunos dicen que a comienzos de los setenta, tras el caso Padilla, con la sovietización del “Quinquenio Gris”, cuando hasta los edificios se hicieron con los planos de Jrushchov y se instaló el concepto de “desviacionismo ideológico” para todo aquel que pensara o deseara algo fuera de la norma establecida. Según otros fue en 1989, con la Causa Número 1 —que terminó con el fusilamiento del general Ochoa, uno de los tipos más respetados de la Revolución— y la caída de la URSS.
El Período Especial, que vino después y duró casi toda la década, no se les olvidó nunca más a los cubanos. Desapareció el petróleo, escaseó la comida y el tiempo que tenían luz eléctrica era tan breve que, en lugar de hablar de apagones, hablaban de “alumbrones”. Hasta gatos salían a cazar para comer.
El petróleo y la comida volvieron a Cuba con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela. Chávez vio en Fidel la figura de un padre y un modelo. Quiso seguir sus pasos reviviendo a su manera el sueño de la Revolución que agonizaba, agregándole el apellido de “bolivariana”. Compró gobiernos en toda América Latina mientras el precio del crudo estaba en las nubes y los sumó al llamado socialismo del siglo XXI, cuando lo cierto es que el capitalismo ya había triunfado en todas partes y lo suyo no era más que la triste caricatura de un hecho histórico que se apagaba. La Revolución ya no tenía artistas ni intelectuales ni poesía ni fe.
Pero, si hubo algo que definió siempre a la Revolución cubana, fue su enfrentamiento con los Estados Unidos. Por eso cuando Raúl Castro apareció en la televisión a fines de 2014 diciendo que restablecería relaciones diplomáticas con el imperio, movido en gran medida por la pérdida de la ayuda económica de Venezuela —que bajo el mando de Nicolás Maduro y con un petróleo en baja se sumergía en una crisis nunca vista—, lo que habíamos entendido por Revolución entró en su recta final.
Continue reading the main storyFoto
El entonces presidente Barack Obama y la primera dama, Michelle Obama, junto con sus hijas, Sasha, a la izquierda, y Malia, a la derecha, arriban a la catedral de los Ángeles, el 20 de marzo de 2016, durante la visita oficial a Cuba. CreditSTEPHEN CROWLEY/THE NEW YORK TIMES
Desde entonces, he pasado buena parte del tiempo en la isla, casi dos años y medio, para vivir de cerca y reportear ese proceso de cambios.
Acercarse a Estados Unidos implicaba también abrirse al mercado. Al renunciar a la lógica de la Guerra Fría (en la que Fidel demostró ser un estratega inigualable), Obama optaba por seducir a los cubanos confiado en que la oferta de progreso material, desarrollo individual y acceso a la información conseguiría lo que el bloqueo y la confrontación no habían logrado en más de medio siglo.
“La muerte de Fidel apuró los cambios”, me dijo el empresario chileno Angel Domper, exmarido de Celia Guevara, la hija menor del Che Guevara. “Los cambios suceden a una velocidad difícil de percibir para alguien que no está metido en este cuento. Ya no tiene vuelta atrás. Por ejemplo, ejecutivos de la organización Trump —entre los cuales pudieron haber estado Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner— estuvieron en La Habana tiempo antes de que Donald Trump ganara las elecciones, negociando la compra de los hoteles Neptuno y Tritón”, sostiene Domper.
Desde el reinicio oficial de las relaciones hasta ahora, Obama visitó La Habana cautivando a sus habitantes; Mick Jagger le preguntó en español a un público enfervorizado: “¿Las cosas están cambiando en Cuba, verdad?” y todos respondieron “¡Síííí!” a voz en cuello; el acceso a internet pasó de existir solo en ciertos hoteles a encontrarse en la mayoría de las plazas del país y ya hay una decena de nuevos medios periodísticos en la web —El Estornudo, Periodismo de Barrio…— liderados por jóvenes que han ido perdiendo el miedo y que lentamente están conquistando lectores en la isla. Todas las semanas abre un nuevo restaurante y murió Fidel Castro, la única figura capaz de mantener cohesionado el poder político.
La épica que dio origen a la Revolución le resulta enteramente ajena a los jóvenes de hoy. Sus preocupaciones son otras, bastante parecidas a las de sus coetáneos del resto del continente. No experimentan las ansiedades del capitalismo —las escasas posibilidades de consumo no se lo permiten—, pero comparten buena parte de sus referencias pop, con las que ya conviven a través de los smartphones. Escuchan reguetón, se cortan el pelo como los futbolistas famosos y ni siquiera se saben de memoria las consignas a las que entregaron la vida muchos de sus abuelos.
A comienzos de este año aparecieron unas grúas en el puerto de La Habana, donde está proyectada un terminal para cruceros, apartamentos exclusivos y un hotel cinco estrellas. Los habaneros no veían grúas como esas desde la construcción del Hotel Cohiba, inaugurado en 1995. Según Daniel Alonso, director general de Desarrollo e Inversiones, en 2017 esperan sumar 4020 plazas hoteleras a las 67.000 existentes, con miras a alcanzar 104.000 para el 2030. En la primera planta del Manzana Kempinski, el primer hotel cinco estrellas plus que será inaugurado en la isla, abrirán tiendas Versace, Armani, Montblanc y L’Occitane. “Cuba se ha convertido en el paraíso de la moda, por eso quise venir aquí”, declaró el empresario italiano Giorgio Gucci.
Semanas atrás fui al Teatro Trianon a ver la obra Harry Potter, se acabó la magia, del director Carlos Díaz. La sala estaba llena. Los amigos que me la habían recomendado me dijeron: “Una puesta en escena de este tipo era inimaginable hasta ayer”. En ella aparecen personajes que se refieren de manera directa a las carencias materiales y a la falta de libertad que impera en Cuba.
Fidel nunca permitió algo así. Ya el año 1961 estableció su criterio en un famoso discurso realizado en la Biblioteca Nacional durante un encuentro con los intelectuales: “¿Debe haber o no una absoluta libertad de contenido en la expresión artística?”, se preguntó. “El artista más revolucionario es aquel que está dispuesto a sacrificar hasta su propia vocación por la Revolución”, respondió. “El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria (…) Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho”, dijo.
Pero esas palabras pertenecen a la primavera de la Revolución. Actualmente, el gobierno solo piensa en su supervivencia. Los miembros de la generación que llegó al poder el año 1959 están casi todos muertos. Quedan Raúl Castro, Ramiro Valdés, Machado Ventura y un puñado más. “Como viene un cambio en Cuba, las mafias del resto del mundo están atentas, esperando ver qué pedacito del pastel se van a quedar”, me dijo Rosa María Payá, la hija de Oswaldo Payá, el líder de la resistencia civil cubana muerto en un accidente de tránsito en 2012.
Este proceso de degradación no es nuevo, pero ahora se encuentra en una etapa terminal. Nadie habla de socialismo. Es notorio el renacer de una nueva burguesía. Ese pequeño grupo que está protagonizando los cambios viaja con frecuencia, tiene internet en sus casas (hay empresas piratas que lo instalan) y le sirve de fachada a dineros provenientes de afuera.
Muchos extranjeros han comprado propiedades a través de testaferros cubanos, porque aún no está permitido que lo hagan por sí mismos. Los precios de los bienes raíces se han multiplicado por dos o tres en los últimos dos años. En el barrio El Vedado abundan las mansiones y departamentos en restauración. En la zona de Miramar existen bares donde las únicas personas negras que se ven son los guardias de seguridad: tipos grandes y macizos como los que custodian las discotecas en Nueva York o París. Hace pocos días fui a uno de esos —el Mio & Tuyo—, y cuando quise llegar al área donde se encontraban las mujeres más admirables, uno de esos bouncers me detuvo poniendo su brazo sobre mi hombro. “De aquí para allá es VIP”, me dijo. “Para pasar debes comprar una botella de whisky Chivas Regal o ser socio del club”, agregó. Y yo pensé: terminó la Revolución.
La mayoría, mientras tanto, apenas es capaz de percibir esta incipiente apertura económica, sus posibilidades de negocio y su germen de desigualdad. En las provincias aún no hay rastro de ella. Esa diminuta burguesía que emerge gasta en un día lo que el resto gasta en un mes. Viaja, se reúne en los nuevos restaurantes, convive con extranjeros y especula respecto del futuro que viene, mientras el resto se las arregla para subsistir en la carencia, aunque pocas veces en la desesperación. En Cuba abunda la pobreza, pero no la miseria.
Continue reading the main storyFoto
Una mujer habla por un teléfono público dentro de una carnicería del gobierno, en La Habana, el 9 de diciembre de 2016.CreditTomas Munita for The New York Times
Los jóvenes talentosos, al llegar a cierta edad, se van. El caso de los deportistas es el más notable. Hace poco la selección de béisbol del país jugó contra Israel y perdió. “¡Eso no puede ser, chico! ¡Es una vergüenza! Si pudieran jugar por nuestra selección los peloteros que tenemos repartidos por el mundo, seríamos los mejores del planeta, pero basta que se vayan para que no los dejen jugar para Cuba”, me explicó Alexey, un fanático con quien conversé en el Parque Central.
De los médicos que parten a prestar servicio en el extranjero son cada vez menos los que regresan. Margaret es una cuarentona de familia comunista que acaba de montar un hostal en la Tercera Avenida en la zona de Miramar. “Esta Revolución nos dio alas y a continuación nos puso un techo. Yo le debo el haber aprendido a volar, pero no me dejan hacerlo. ¿Frustrante, no?”, me comentó.
Continue reading the main storyFoto
Fidel Castro habla ante el National Press Club en Washington, D.C., el 20 de abril de 1959.CreditJohn Rous / Associated Press
“El mito [revolucionario] no da para más. Ya nadie cree en nada. Conseguir llamar a un plebiscito es muy importante para generar ese ambiente de transformaciones, que aún no está, porque todo sigue muy cerrado”, dijo María Payá. Lo cierto es que todavía no irrumpe en Cuba nada parecido a una oposición capaz de reunir el descontento. Son muy pocos los que hablan de democracia y derechos humanos. A las mayorías les preocupa saber cuando aparecerá la papa en el mercado, si sube el precio del tomate o conseguir huevos antes de que se acaben. El cambio del sistema político aún no es un tema que cale en la población.
Cuesta encontrar a alguien que defienda al gobierno, tanto como a quien reclame su caída inminente. Los miembros de la disidencia tienen en el exterior un eco que todavía no consiguen adentro de su comunidad. “El momento para este plebiscito sería después de marzo de 2018”, cuando ya está programado un cambio de gobierno, “un proceso que aún es solo una transición entre ellos mismos”, asegura Payá. Es difícil augurar cuánto tiempo subsistirá el régimen, por evidente que resulte la muerte del espíritu que lo originó.
“Yo pensé que era una varita, pero era una lágrima. ¡Sal, lágrima hija de puta! Vine a despedirme, a decirte adiós. ¡Se acabó la magia! Una parte de mí te quiere escupir. Otra te quiere dar un abrazo”, decía uno de los personajes de Harry Potter, se acabó la magia. Y cuando se cerró el telón, el público aplaudió de pie.
Volver al artículo principalComparte esta página

Cómo detener tu periodo - Por KATIE ROGERS

Continue reading the main storyFoto
CreditXaviera Lopez
Read in English
Para muchas mujeres, la menstruación solo es una molestia mensual. Sin embargo, para algunas de nosotras, es algo doloroso e incapacitante que nos hace faltar a la escuela, el trabajo y la vida.
Durante la mayor parte de mi adolescencia, mi menstruación me provocaba migraña y cólicos tan fuertes que podía vomitar o incluso desmayarme. Pasé mucho tiempo acostada con una almohadilla caliente y tomando ibuprofeno.
Ya tenía veintitantos cuando un doctor finalmente me dijo que podría detener mis periodos. Se llama supresión menstrual y por lo general implica el uso continuo de píldoras anticonceptivas. Las hormonas engañan al cuerpo para que este actúe como si hubiera un embarazo, y deja de haber menstruación. Mi calidad de vida mejoró a los dos meses.
Las mujeres suprimen su menstruación por distintas razones. Las atletas usan este método para evitar las molestias y los cólicos menstruales durante competencias importantes. Las novias y vacacionistas recurren a la supresión de la menstruación para que, si se trata de una difícil, no arruine un evento especial o un viaje.
Los investigadores están estudiando de qué manera tener menos periodos puede mejorar la calidad de vida para mujeres en situaciones laborales extremas. En 2011, el Instituto Jacobs para la Salud de la Mujer publicó un estudio sobre supresión menstrual entre mujeres de fuerzas militares en despliegue. Los investigadores encontraron que el interés por los anticonceptivos continuos era alto entre las militares: el 66 por ciento de ellas quería probarlos. Sin embargo, solo un tercio de las mujeres en realidad puso en práctica el método. Asimismo, un estudio publicado en enero de este año muestra que los anticonceptivos continuos han sido una alternativa común a la menstruación entre las astronautas durante años (porque ¿quién querría tener un periodo menstrual en el espacio?).
También hay mujeres como yo, que lo hacemos para evitar menstruaciones dolorosas, y otras simplemente quieren la mejor calidad de vida que implica no tener un periodo al mes. La Dra. Shari Lawson, profesora adjunta de ginecología y obstetricia en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins afirmó que “concebir esta continuidad como un estilo de vida a menudo es el siguiente paso” luego de la supresión menstrual ocasional.
Las investigaciones muestran que la idea de ya no tener periodos menstruales es atractiva para las mujeres. En 2005, la Asociación de Profesionales de la Salud Reproductiva encuestó a más de 1100 mujeres, y el 55 por ciento de ellas dijo que les interesaría aprender más sobre la supresión.
Sin embargo, una de las razones por las que muchas mujeres no prueban la supresión menstrual es que se les ha condicionado a pensar que tener un periodo al mes es una señal de buena salud. En la encuesta mencionada, el 89 por ciento de las mujeres dijeron que les preocupaban los posibles efectos a largo plazo sobre la salud, y el 66 por ciento dijo que la supresión menstrual simplemente no les parecía algo natural.
Es cierto que las mujeres que no tienen menstruaciones con regularidad deben consultar a un doctor. Sin embargo, muchas mujeres no se dan cuenta de que, si están utilizando algún tipo hormonal de anticoncepción, su menstruación ya está siendo inducida artificialmente cuando dejan de tomar las hormonas durante siete días al mes.
A otras mujeres les preocupa que suprimir su periodo pueda provocar un crecimiento innatural del endometrio. La Dra. Erin Saleeby, la jefa de Ginecología y Obstetricia en el Centro Médico Harbor-UCLA, afirma que el uso continuo de los métodos anticonceptivos evita que eso suceda.
“No tendrás una proliferación de ese tejido”, explica Saleeby, “así que simplemente no está ahí al nivel de, entre comillas, ‘necesita sangrar’”.
Una mujer que quiera suprimir su menstruación debe consultar sus opciones con un médico. Un método consiste en tomar anticonceptivos orales estándar, que siguen siendo el método más popular para el control de la natalidad. Para saltarse un periodo, una mujer puede simplemente saltarse la semana de placebo e iniciar una nueva caja sin interrupción. Puesto que esto significará usar 17 cajas al año en lugar de 12, Lawson dice que los doctores pueden hacer la receta de tal forma que se asegure que las píldoras extra también entrarán en la cobertura del seguro.
Lawson añadió que una marca de anticonceptivos, Seasonale, está diseñada para la supresión menstrual (con este método hay alrededor de cuatro periodos al año) y no se requieren cajas extra.
Otras opciones son NuvaRing, un anillo vaginal que libera una dosis baja de dos hormonas, estrógenos y progestina, y puede usarse de manera continua para detener la menstruación. De manera similar, el dispositivo intrauterino Mirena libera progestina y ayuda a adelgazar el endometrio. Lawson dice que este es un método que a menudo recomienda porque las mujeres pueden dejárselo durante años sin preocuparse por un embarazo o sangrados intensos. Afirma que cerca del 25 por ciento de las mujeres que usan este método experimentarán amenorrea (ausencia de menstruación) inducida después de un año, y el 50 por ciento después de dos años.
Depo-Provera es un método de control de la natalidad inyectable que contiene una dosis de progestina que se libera cada determinado lapso para prevenir el embarazo, pero también reduce la frecuencia de la menstruación.
Sin importar el método, elegir detener un periodo no significa necesariamente que la transición será perfecta: puede ser común presentar sangrados adelantados o manchados, mencionó Saleeby. En cuanto a riesgos, dijo que no hay riesgos conocidos de usar anticonceptivos de manera continua más allá del perfil de efectos secundarios que ya existe para esos medicamentos.
Lawson dijo que la clave para una supresión menstrual exitosa comienza cuando le dices a tu doctor que te interesa detener la menstruación de manera segura. Luego, trabajen juntos hasta que encuentres un método que sientas que es el correcto para ti.
https://www.nytimes.com/es/2016/10/24/como-detener-tu-periodo/?smid=tw-espanol&smtyp=cur

OPINIÓN | Del nuevo PRI a la corrupción de Javier Duarte

Continue reading the main storyFoto
Al centro, con la banda presidencial, el presidente Enrique Peña Nieto en una reunión con gobernadores llevada a cabo en diciembre de 2012.
CIUDAD DE MÉXICO – Javier Duarte de Ochoa fue gobernador del estado de Veracruz en México por 2139 días. En su gobierno, según las auditorías federales y locales llevadas a cabo hasta este momento, se desviaron 73.000 millones de pesos provenientes de recursos públicos, unos 3800 millones de dólares. Esto quiere decir que en la administración de Duarte desaparecían, en promedio, 28 mil pesos de las arcas públicas por minuto (1495 dólares).
Este nivel de fraude es el más alto de la historia en México, como lo definieron en su momento las autoridades. Pero Javier Duarte –detenido en abril en Guatemala– no lo hizo solo.
Prueba de ello es la investigación publicada en el portal Animal Político hace un año en la que documentamos cómo diez funcionaros al frente de cuatro dependencias en Veracruz entregaron 650 millones de pesos a una red de 22 empresas de maletín. Ninguno de estos funcionaros está detenido y ahora seis son diputados federales con un fuero que impide que sean interrogados y procesados. Uno de ellos es Tarek Abdalá, a quien la Fiscalía de Veracruz identifica como presunto responsable de diversos fraudes que originaron un desvío de 23.000 millones de pesos.
Hace unos días los diputados del Partido de la Revolución Institucional (PRI), partido al que pertenece el presidente de México Enrique Peña Nieto y del cual fue expulsado Duarte en octubre, desecharon una petición oficial de la fiscalía para suspender el fuero que impide que Abdalá sea, por lo menos, interrogado.
Sí, la captura de Javier Duarte es un paso, pero es solo el primero. Ante los tribunales deben presentarse los exfuncionarios y también los testaferros y cómplices que hicieron posible el gran robo.
Esta es solo una muestra de la impunidad solapada en el sexenio de Peña Nieto. Desde hace cinco años la Auditoría Superior de la Federación ha presentado denuncias formales por los desvíos en la administración de Duarte. Van más de 60 y ninguna ha sido resuelta. Ni uno de los funcionarios involucrados fue siquiera citado a declarar antes de que quedaran protegidos por su fuero.
Luego de la captura de Duarte me han preguntado si es un mensaje de que la corrupción se acabó. La respuesta es no. Nada va a cambiar si las redes siguen intactas. Si las denuncias, que llenan cajones en las procuradurías, no se atienden. Si los legisladores se encubren entre ellos. Si el poder se alterna entre partidos pero la impunidad prevalece. El PRI regresó tras doce años con otros rostros, pero la corrupción que llevó a su salida sigue ahí, como si fuera su emblema.
Las investigaciones de las denuncias de la Auditoría están a cargo de la Procuraduría General de la República, cuyo titular fue escogido por el Presidente. En 2014 se aprobó una reforma que debería dar autonomía a la Procuraduría, pero no se ha concretado porque el congreso nacional, donde el PRI y sus aliados son mayoría, no ha expedido la ley que la pondría en funcionamiento.
Sí, la captura de Javier Duarte es un paso, pero es solo el primero. Ante los tribunales deben presentarse los exfuncionarios y también los testaferros y cómplices que hicieron el gran robo posible.
Hoy estamos cortos. Existen 21 juicios abiertos pero solo contra los actores más débiles del sistema de corrupción: personas de bajos recursos que fueron engañados o que, a cambio de una promesa de apoyo, aceptaron firmar como socios de la red de empresas fantasma.
Cuando se pidió la orden de aprehensión contra Duarte en noviembre de 2016, también se concedió en contra de seis testaferros, abogados y contadores que colaboraron con el exgobernador para lavar recursos. De todos ellos solo uno ha sido detenido.
En el grupo se encuentra el empresario Moisés Mansur, que según la investigación oficial es el principal testaferro de Duarte. Adquirió a su nombre departamentos en Ciudad de México y un rancho de lujo en el Estado de México conocido como “Las Mesas”, entre otras propiedades. Mansur no ha sido capturado pero, según el gobernador actual de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, se encuentra en Canadá. Oficialmente es un prófugo.
Otro involucrado es el abogado José Janeiro, mano derecha de Mansur y responsable de las operaciones financieras. También coordinó la adquisición de propiedades. La orden de captura en su contra se canceló temporalmente luego de que acordó colaborar con las autoridades.
Rafael Rosas Bocardo es otro testaferro involucrado en la red de lavado. A su nombre está una tercera parte del Rancho “Las Mesas”, cuya compra se hizo tras triangular casi 400 millones de pesos que se entregaron a empresas fantasmas. También está prófugo.
Tampoco han sido capturados Santa Bartolo Acuña y Miguel Velázquez Nieva. Según las investigaciones ambos ayudaron a Mansur y otro abogado de nombre Alfonso Ortega a pasar por terratenientes, requisito legal para adquirir terrenos ejidales que luego fueron sobrevendidos a una compañía fantasma denominada Consorcio Brades, propiedad del propio Mansur.
Nada va a cambiar si las redes siguen intactas. Si las denuncias, que llenan cajones en las procuradurías, no se atienden. Si los legisladores se encubren entre ellos.
El único de los cómplices de Duarte detenido es Javier Nava, capturado por la Interpol en Barcelona, España. Es un contador que facilitó las operaciones fiscales que involucraron a empresas fachada.
Otro personaje clave es la esposa del propio Duarte, Karime Macías. Según declaraciones tanto de Ortega como de Janeiro, era quien ordenaba múltiples operaciones a través de las empresas falsas, por ejemplo la adquisición de cuatro departamentos en el complejo St. Regis en Nueva York.
Macías no está detenida ni existe una orden de aprehensión en su contra. Cuando Duarte fue capturado estaba con su esposa en Guatemala, a donde ingresaron ilegalmente, pero no fue deportada a México. En cambio se le permitió irse a Colombia junto con sus padres, también indagados por la PGR, y desde ahí volaron a Londres, donde hoy permanecen.
Continue reading the main storyFoto
Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, fue escoltado tras su arresto en Guatemala, el 15 de abril. Duarte estaba prófugo desde octubre. CreditDanilo Ramirez/Agence France-Presse — Getty Images
Cabe preguntarse ahora si la justicia los alcanzará o todo terminará con la detención de Duarte que, convenientemente, coincidió con el arranque del proceso electoral en el Estado de México, la entidad más poblada del país.
Hace unas semanas los medios difundieron una fotografía del día en que el presidente Peña Nieto asumió el cargo en 2012. Ahí aparece junto a 19 gobernadores del PRI, de los cuales 10 están hoy acusados y señalados de posibles hechos de corrupción. Solo tres están detenidos y ninguno ha sido sentenciado.
Entre esos gobernadores de la foto están los tres –incluido Javier Duarte– que Peña Nieto, siendo candidato a la presidencia, promocionó como la nueva generación del PRI. Hoy, esas figuras son el rostro de la corrupción misma.
Basta de promesas vacías.
Legisladores: aprueben la ley de la Fiscalía General y nombren a un fiscal autónomo que persiga a los corruptos (y dejen de encubrir con fuero a quien deba responder ante la justicia). Presidente: aproveche la oportunidad de terminar con la impunidad y vaya tras el resto de los responsables, los de la red de Duarte y los otros exgobernadores (incluidos los de su partido).
¿Y nosotros? No nos conformemos con una detención; exijamos que haya procesos y sentencias. Tampoco normalicemos la corrupción, denunciemos todo, incluida la mordida al policía que origina la descomposición. Ya tenemos un Sistema Nacional Anticorrupción en el papel que busca prevenir y no solo castigar los daños; reclamemos ahora que funcione para que no sea tan fácil que los ladrones se lleven el dinero de todos.
Es eso o es seguir esperando al nuevo PRI y al próximo Javier Duarte.