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miércoles, 19 de mayo de 2021

Gracias dominicana, la campaña con la que los venezolanos buscan retribuir la acogida en el país

VENEZOLANOS EN RD
Gracias dominicana, la campaña con la que los venezolanos buscan retribuir la acogida en el país 
La iniciativa forma parte del proyecto Ciudades Inclusiva de la UE y ONU 
Hogla Enecia Pérez - SANTO DOMINGO 19/05/2021, 10:23 AM
$!Gracias dominicana, la campaña con la que los venezolanos buscan retribuir la acogida en el país
La campaña Gracias Dominicana fue dada a conocer el martes en un acto en el que acudieron el embajador de la Unión Europea y los representantes del Sistema de Naciones Unidas. 

La comunidad venezolana en la República Dominicana lanzó ayer la campaña “Gracias Dominicana”, mediante la cual manifiestan el sentir hacia la nación por acogerlos en este momento de crisis por el que atraviesa su país y además por permitirles normalizar su estatus migratorio.

Mediante el proyecto, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones y ONU Hábitat, se dará apoyo económico al Estado a través de la Alcaldía de Boca Chica y la Gobernación de San Cristóbal, así como las entidades de venezolanos mediante el programa Ciudades Inclusivas que es financiado por la Unión Europea.

El proyecto “Ciudades Incluyentes, comunidades solidarias” brinda oportunidades de estabilización socio-económica e integración de los refugiados y migrantes, con un enfoque que aborda las vulnerabilidades existentes en el territorio de forma integral y promueve la convivencia pacífica.

El embajador de la UE, Gianluca Grisppa, refirió que su interés, con ese programa en el cual se está invirtiendo un millón 800 mil euros, no es más que devolver al pueblo dominicano la empatía que ha tenido con el pueblo venezolano, a través del acompañamiento al gobierno en la estructuración de soluciones duraderas que les permita abordar el impacto que tiene la migración en el desarrollo urbano sostenible.

“Un gracias al Gobierno pero a la gente dominicana porque uno ve cotidianamente en la calle la acogida de la gente y la calidad con la que trata a la gente venezolana, pues es un gracias al gobierno, gracias a las políticas públicas, gracias a la unión Europea por hacer posible eso, gracias a todo el sector privado y la sociedad que se acoge y ese es el mensaje de esa campaña de parte del Sistema de las Naciones Unidas”, dijo Josue Bastelbondo Amaya, jefe de misiones de OIM en el país en referencia a que desde el momento en que el presidente de la República, Luis Abinader anunció que iba a dar respuesta al tema de documentación de los venezolanos se desató un sentimiento de solidaridad en favor de esa población.

De su lado Gabriel Godoy, jefe de misiones de la Acnur, explicó que a través del programa están ayudando a quien ayuda, en este caso al Estado dominicanos para que tenga lugares más sostenibles e inclusivas.

“Es una ayuda al gobierno central pero también a gobiernos locales como es el caso de la Alcaldía de Boca Chica y la Gobernación de San Cristóbal. Yo creo que eso representa también un compromiso y una historia entre los pueblos venezolano y dominicano”.

“Gracias Dominicana llega en un buen momento. Justo cuando ha finalizado la primera parte del plan que permitirá que miles de venezolanos nos regularicemos. Hasta el momento cerca de 45 mil en el momento en que miles de venezolanos ya estamos registrados. Por favor sigan la campaña en redes sociales y digamos todos a una sola voz, ¡gracias dominicana!”, expresó Verónica Frías, representante de la comunidad venezolana en el acto celebrado en la ventanilla de apoyo a sus paisanos ubicada en la plaza comercial Sambil.

 https://www.diariolibre.com/actualidad/politica/gracias-dominicana-la-campana-con-la-que-los-venezolanos-buscan-retribuir-la-acogida-en-el-pais-IF26325159

domingo, 13 de mayo de 2018

Agentes DGM detienen a coordinadora Diáspora Venezolana en RD; temen que Ana María Rodríguez sea deportada


El Nacional Activar 12 mayo, 2018
Agentes DGM detienen a coordinadora Diáspora Venezolana en RD; temen que Ana María Rodríguez sea deportada
Agentes de la Dirección General de Migración (DGM) detuvo este sábado a Ana María Rodríguez, activista social y coordinadora de la organización Diáspora Venezolana en República Dominicana.
Al momento de detención, Rodríguez acompañaba a un grupo de cinco venezolanos a pagar los impuestos exigidos por la ley de migración dominicana para regularizar su estancia en el país, en la ciudad fronteriza de Dajabón.
Los funcionarios de Migración que practicaron la detención alegaron que dicho pago de impuestos desde ahora se hará en la sede de Migración ubicada en la capital Santo Domingo.
Sin embargo, la activista y el grupo fueron llevados bajo engaño al Centro de Detención de Haina, famoso por ser el preámbulo a la deportación.
Curiosamente, Rodríguez había realizado su pago de impuestos hace un par de semanas, al ser este el único instrumento disponible para mantener un estatus de regularidad ante el Estado dominicano.
Ana María también participó como vocera de los migrantes venezolanos en las Américas el día viernes 11 de mayo en la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Allí, la activista relató que debido a las trabas burocráticas de las instituciones en Venezuela para expedir documentos de identidad los migrantes no pueden obtener permisos de residencia en República Dominicana por lo que no acceden a un trabajo formal y a servicios de salud adecuados.
Rodríguez aseguró que algunos documentos de identidad que les exigen las autoridades dominicanas deben ser tramitados en Venezuela, donde pueden tardar hasta un año en ser expedidos.
La Diáspora Venezolana en República Dominicana es un espacio de acompañamiento a la población migrante en su proceso de adaptación, reconocimiento y plena integración a la sociedad dominicana, convocando y organizando a la comunidad venezolana en el país.
http://elnacional.com.do/agentes-dgm-detienen-a-coordinadora-diaspora-venezolana-en-rd-temen-que-ana-maria-rodriguez-sea-deportada/amp/?__twitter_impression=true


sábado, 24 de febrero de 2018

Los cerebros fugados de Venezuela que llegaron a trabajar en lo que sea


Especial: Forzados a migrar

Los cerebros fugados de Venezuela que llegaron a trabajar en lo que sea

La burocracia para tramitar una visa de trabajo y las necesidades económicas han empujado a miles de migrantes a dedicarse a labores que están por debajo de su preparación académica

Un venezolano saca del aceite caliente las empanadas que buscaba vender en el negocio informal que instaló en una calle del Distrito Nacional.

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SANTO DOMINGO. Venden jugos o arepas en la avenida Duarte, chocolates en los semáforos de la Abraham Lincoln, trabajan como taxistas, meseros y como domésticas. Muchos de ellos cuentan con títulos universitarios y llegaron a la República Dominicana escapando de la crisis social y económica que asola a Venezuela.
 
Los problemas que enfrentan para regularizar su condición migratoria en el país les han obligado a aceptar condiciones salariales incluso por debajo del nivel legal, mientras otros han preferido la informalidad porque ganan más dinero, aunque eso los haga más susceptibles a una deportación que los lleve de vuelta al país del que se vieron forzados a marcharse.
“La mayoría de los venezolanos que estamos aquí vinimos, no porque no nos gustaba nuestro país. Yo amo a mi país, ¿quién no? Me vine, no fue por mí ni por mi esposo, fue por mi hija, porque no me pareció justo que ella viviera ese tiempo donde hay tanta escasez de todo. No hay prácticamente nada, hay muchos problemas con todo. Tomé el riesgo, porque no es fácil emigrar y empezar de nuevo”, contó Candy Nieves, una venezolana que vende chocolates desde finales del año pasado en la avenida Abraham Lincoln esquina John F. Kennedy.
Ella se destacaba a lo lejos en el semáforo de la intersección vial. Su forma de vestir no estaba desgastada ni sucia, como regularmente andan quienes venden en las calles. La joven de 31 años iba maquillada, con una larga melena suelta y su rostro protegido del sol con una gorra. Vestía con zapatos cómodos, jeans, una blusa rosada y una mochila del mismo color en la que guardaba los chocolates que ofertaba.
Los cerebros fugados de Venezuela que llegaron a trabajar en lo que sea
“Soy licenciada en educación castellana y literatura, tengo una empresa en Venezuela junto con mi esposo (quien ahora es mesero en Dominicana), y por razones de materia prima tuvimos que emigrar y estoy aquí, como quien dice, ganándome la vida”, explicó.
Cuando Diario Libre habló con ella el pasado 31 de enero estaba optimista: tenía la promesa de un trabajo en una cafetería por el que ganaría entre RD$15,000 y RD$20,000. “Hay bastantes venezolanos que he visto y escuchado en las redes que los explotan y les pagan muy poquito sueldo”, se lamentaba.
No obstante, sopesaba el mantener la venta en el semáforo pues no le iba mal; en un día ganaba entre RD$500 y RD$800. Además, aparecían conductores que, cuando se percataban de que era venezolana, le regalaban dinero, como uno que le donó RD$200 y otro que le pidió que conservara la devuelta.
La representante de la Asociación de la Diáspora Venezolana en RD, Ana Rodríguez, señaló que han recibido casos en los que los sudamericanos están ganando salarios de RD$7,000 a RD$12,000 al mes, montos que pueden estar por debajo del ingreso mínimo legal dominicano. “A veces ni siquiera les pagan la liquidación por los despidos”, agregó, tras apuntar que lo usual es que los empresarios cancelen a los venezolanos cada 90 días para evitar problemas con las autoridades por contratar a trabajadores en situación irregular.
“Eso dificulta la vida en general, desde hacer un contrato de alquiler hasta lograr cierta estabilidad. ¿Cómo hacen para sobrevivir? Por eso es que deciden trabajar en la economía informal y uno los entiende, porque a veces ganan hasta el doble de lo que ganarían en una empresa”, dijo Rodríguez.
Un vendedor de jugos en la avenida Duarte contó que llegó al país hace un año acompañado de su novia. Era estudiante de ingeniería industrial en Venezuela y, apenas arribó a la República Dominicana, comenzó a trabajar en un motel, pero le pagaban RD$9,000 mensuales, así que hace ocho meses decidió vender jugos en esa concurrida avenida de Santo Domingo. Un día de buena venta estima que consigue RD$1,000.
Los cerebros fugados de Venezuela que llegaron a trabajar en lo que sea
Solo 1,075 con contratos por tiempo indefinido
De los 19,800 a 25,000 venezolanos que ahora viven en la República Dominicana, entre enero y noviembre pasado solo 1,075 aparecían registrados en el Sistema Integrado de Registros Laborales (SIRLA) en la sección Planilla de Personal Fijo, que es donde se asientan los empleados con contratos por tiempo indefinido. En 2015 aparecían 831 en esa condición, de acuerdo a los datos que maneja el Ministerio de Trabajo.
“Hay empresas que se están aprovechando de una mano de obra que tiene un nivel educativo y los hacen firmar contratos en condiciones de poca legalidad. No es correcto que se pacten condiciones laborales por debajo de lo que dice la ley”, señaló Rafael “Pepe” Abreu, presidente del Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS).
Pidió que se respete la seguridad social de los migrantes, el Código de Trabajo y sus condiciones generales, y que los “traten con la debida consideración como trabajadores que son”.
La Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom) dijo que no han recibido casos de violaciones de los derechos laborales a la población venezolana en el país.
“Copardom reitera su posición de que las normas y legislaciones vigentes son de cumplimiento obligatorio, ante ello, insta a las empresas a cumplir sus obligaciones (...) Independientemente de la nacionalidad de la mano de obra contratada, la empresa debe cumplir con la totalidad de las normas vigentes”, respondió la patronal por escrito.

“No tenemos requisito de visado para los nacionales venezolanos. Ellos entran directamente a nuestro país. De ahí no tenemos la necesidad de la visa humanitaria porque como quiera entran”.

Abreu expresó que “Venezuela nos sirvió de refugio y nos dio empleos en los años 80 y nosotros deberíamos retribuir ese apoyo”.
El sociólogo J. de Frank Canelo, en su libro Dónde, por qué, de qué, cómo viven los dominicanos en el extranjero, recuerda que un factor importante que atraía a los criollos hacia Venezuela hace cuatro décadas fue que en el país sudamericano se implementaban planes de desarrollo y se necesitaba a miles de trabajadores.
El dominicano en Venezuela hacía trabajos de manufactura, limpieza, mantenimiento de hoteles y servicios en restaurantes. De Frank cita que datos oficiales del Departamento de Extranjería de Venezuela calculaban entre unos 23,000 y 30,000 dominicanos legales e indocumentados residentes en Caracas.
Indica que para los últimos meses de 1980, Venezuela ejecutó un plan de amnistía para que los indocumentados se legalizaran. De Frank destaca que casi 4,000 dominicanos se registraron y quizás un número indeterminado no lo hizo por temor a ser expulsado del país.
Una base de datos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas registra que en 2017 eran 14,972 los dominicanos que vivían en Venezuela, siendo menos que los 18,280 de 1990.
Actualmente, algunos países latinoamericanos han facilitado no solo la regularización de la condición migratoria de los venezolanos, sino que incluso han activado medidas especiales que les permiten a quienes llegan a esas naciones trabajar y estudiar sin pasar por una burocracia que alargue los procesos.
Colombia cuenta con un Permiso Especial de Permanencia, cuya tramitación se activa por temporadas. Por ejemplo, aunque desde la semana pasada ese país ha restringido los ingresos de los venezolanos por los puntos fronterizos, quienes ya estaban en Colombia antes del 2 de febrero tienen hasta junio de este año para tramitar el documento para el que solo se necesita un pasaporte con el sello de entrada al país, un certificado de no antecedentes penales y no tener medidas de deportación en proceso. El Permiso Especial de Permanencia, cuyo plan especial de expedición se autoriza por segunda vez, tiene una vigencia de 90 días que pueden ser prorrogados hasta por dos años.
Los cerebros fugados de Venezuela que llegaron a trabajar en lo que sea
Perú ha aplicado también procesos especiales similares para venezolanos, incluso desde antes que Colombia. En tres oportunidades la nación andina ha activado un Permiso Temporal de Permanencia para el que solo es necesario demostrar que el venezolano entró antes de cierta fecha por un puesto fronterizo y que no tiene antecedentes penales.
El reciente estudio “Estado de las migraciones que atañen a la República Dominicana”, presentado por el Centro de Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (Obmica), revela que la inmigración venezolana en la República Dominicana en la actualidad es el segundo colectivo más importante después de la población haitiana.
Para el informe entrevistaron en agosto del año pasado a la viceministra de Relaciones Exteriores para Asuntos Consulares y Migratorios, Marjorie Espinosa Rouge, quien dijo a ese centro que “siempre debe haber un equilibrio entre la parte política y la gestión migratoria”. “Hemos asumido un rol de mediador en la solución estructural de la situación en Venezuela (...) No tenemos requisito de visado para los nacionales venezolanos. Ellos entran directamente a nuestro país. De ahí no tenemos la necesidad de la visa humanitaria porque como quiera entran”, dijo.
El provecho de unos, el infortunio de otros
Una pareja de venezolanos que llegó al país en 2016, compuesta por un fotógrafo y una trabajadora del área sanitaria, intentaron regularizar su situación a través del empleador de ella: un centro de salud. Con una carta que le hicieron a la señora, procuraron conseguir una visa de trabajo.
“La llevamos al Ministerio de Trabajo y de allá nos contestaron que el empleador no cumple con el monto de los salarios mínimos que debe pagar a sus empleados de acuerdo a la declaración de valor de existencia de su empresa, entonces hasta que el empleador arregle eso, nosotros no tendremos la certificación”, dijo el fotógrafo con un aire de impotencia.

“Deciden trabajar en la economía informal y uno los entiende, porque a veces ganan hasta el doble de lo que ganarían en una empresa”.

De hecho, su esposa gana un salario inferior al que reviste su posición por no tener los documentos legales para trabajar.
“Uno tiene que agradecer que le dan la oportunidad, pero uno también ve que se aprovechan”, se quejó.
Diario Libre solicitó una opinión del Ministerio de Trabajo sobre las condiciones laborales de los venezolanos pero al cierre de esta edición no se había recibido.
Las vacaciones de la ejecutiva: a ser empleada doméstica
Los US$8 que ganaba al mes en Venezuela ya no alcanzaban para cubrir sus necesidades y las de sus hijas de 15 y 17 años. La ejecutiva del área de contabilidad de una empresa privada en Venezuela -que tiene relaciones con el Gobierno de ese país- decidió tomar tres meses de vacaciones pendientes y hacer un movimiento arriesgado: irse de Barquisimeto a la República Dominicana a buscar un trabajo temporal.
“La comida, en el momento en que me trasladé para la República Dominicana, era demasiado difícil su adquisición -recuerda- porque en los anaqueles no existía nada que no fuera desinfectante ni cloro. Para el resto de los alimentos había que hacer una cola inmensa para ver las posibilidades de poder adquirirlos, inclusive llegaba uno a que te dieran un tique, sin compromiso de que llegara la mercancía hasta donde uno estaba en la fila”.
Comprar productos básicos en Venezuela es una ruleta rusa. La rampante escasez de alimentos y medicinas que se registra desde hace años y la hiperinflación que afecta a la nación sudamericana han cambiado la cotidianidad de sus habitantes. Para que una persona pueda comprar alimentos, debe hacer largas colas que se forman frente a los supermercados a ver si lo que necesita llega al establecimiento.
En medio de la generalizada escasez, el gobierno de Nicolás Maduro instauró en 2016 los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocidos popularmente como CLAP, en un intento por acabar con las colas. Para comprar una bolsa de productos básicos como harina de maíz, aceite, pasta y leche, por ejemplo, las personas se deben inscribir en registros que manejan las comunidades, que luego transfieren al gobierno central para que les despachen los productos. Pero hay quejas y protestas porque el sistema tiene fallas. En muchos casos, los alimentos terminan por conseguirse a cualquier precio en mercados negros de productos.
La ejecutiva del área de contabilidad sabía que otros venezolanos tomaron sus vacaciones para ir a trabajar a Miami, por ejemplo. Les fue bien, renunciaron y no volvieron a su país. Ella había visitado la República Dominicana como turista, conocía algo de su cultura y encontraba algunas semejanzas con la venezolana. Por eso eligió el destino caribeño, aunque tenía a Chile y Ecuador como opciones.
Cuando llegó, durante 15 días distribuyó su currículum en el que resumía su preparación como contadora público y estudios de posgrado. Con 40 años y divorciada, procuraba que le dieran empleo en cualquier perfil, sin los documentos legales para trabajar. Pero no consiguió. Llegó un momento en el que tomó lo que apareció: de doméstica y niñera, con dormida incluida.
“Cocino aproximadamente para 10 o más personas, limpio la casa, lavo la ropa, atiendo una niña de dos añitos...”, contó la profesional. La rutina es de lunes a sábados, en jornadas de entre 10 y 14 horas, por RD$9,000 (US$184), de los que envía RD$2,500 (US$51) a sus hijas en Venezuela, del resto ahorra.
“Me acuesto demasiado cansada, pero para eso me compro mis vitaminas, para estar a tono con el tipo de trabajo, porque antes era intelectual y ahora es físico (...), imagínese, cargar cubetas, subir, bajar escaleras innumerables veces, porque es una casa de dos pisos”, dijo.
Su autoestima a veces ha flaqueado. “Recuerdo a las muchachas que limpiaban las oficinas en donde yo trabajo y ahora veo la posición a la inversa, porque ahora me toca a mí”, dijo apesadumbrada. “Uso la fuerza solamente recordando lo que está pasando mi familia, para no bajarle la calidad de vida a mis hijas, aunque ando implorando otras actividades, que por lo menos tenga una hora de salida”.
En el siguiente audio podrás escucharla contando su historia.
Cuando conversó con Diario Libre el pasado 4 de febrero, los tres meses de vacaciones estaban próximos a vencerse y tenía un dilema: “Veo que es más productivo aquí y debo volverme, por esto estoy buscando la posibilidad de quedarme”. Ayer, al contactarla nuevamente, confirmó que decidió quedarse por las circunstancias.
https://www.diariolibre.com/noticias/los-cerebros-fugados-de-venezuela-que-llegaron-a-trabajar-en-lo-que-sea-EY9221116

alir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana

VENEZOLANOS EN RD | 22 FEB 2018, 12:00 AM
Especial: Forzados a migrar

Salir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana

En el negocio abierto y oculto de los favores sexuales, las migrantes pueden ser vulnerables a la explotación

Un transexual venezolano frente a un motel de la avenida San Vicente de Paul, en Santo Domingo Este, el 1 de febrero de 2018.

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SANTO DOMINGO. “Estaba pasando hambre”, dijo un transexual venezolano al que Diario Libre se encontró ofreciendo sus servicios sexuales en la avenida España, en Santo Domingo Este.
Con su pelo rojo oscuro, de color similar al del vestido corto que dejaba ver sus piernas delgadas, quería hablar rápido con la prensa porque buscaba clientes. Eso mismo hacía en Venezuela, donde además trabajaba en un salón de belleza, pero redujeron el personal y quedó fuera.
“Allá me estaba yendo muy mal, y tengo tres hermanos y tengo que mandarles dinero”, contó.
Su padre es venezolano y la madre dominicana, por esa razón había visitado el país, pero esta vez vino para quedarse por tiempo indefinido. “Estábamos comiendo una sola vez al día”, dijo. El joven, de 24 años y bachiller, lleva ocho meses prostituyéndose en el país. “Aquí me va mejor que allá, claro”.
Sus amigas dominicanas que trabajan en el punto reconocen que “es muy popular entre los clientes”. “Nosotras la aceptamos porque es igual que uno, cuando uno se va de su país uno también pasa trabajo”, dijo una trabajadora sexual.
La tarifa de “la venezolana” -como le llaman- depende de si el cliente “tiene hambre o no”. La mínima es de RD$1,000. “De aquí yo mando 3,000 pesos para allá (Venezuela) y ellos resuelven”, precisó.
A cinco kilómetros de distancia, en la avenida San Vicente de Paul, estaba su amigo: otro transexual venezolano, también de 24 años. Caminaba por la vía, en penumbra, hacia un motel y se detuvo para conversar con Diario Libre. Contó que en su país era estilista y masajista; buscó trabajo en esas áreas y no encontró. “Nosotros estamos aquí por querer ayudar a nuestra familia, por la situación económica que hay”, explicó.
Como su madre es dominicana, aspira a regularizarse con menos burocracia y quizás trabajar en otro oficio. “No es fácil acostarse con alguien que a uno no le gusta, eso es lo peor del mundo, digo yo, uno lo hace nada más por la necesidad y el dinero es otra cosa”.
De lo que gana, envía entre RD$1,500 y RD$3,000 a sus parientes en Venezuela. Sus entradas no solo provienen de la calle, también de las citas que pauta en páginas de internet donde se crean perfiles para ofertar servicios sexuales. Y es en ese mundo virtual donde las venezolanas encuentran otras oportunidades.
Salir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana
La oferta virtual se conoce como escort, un término que en español hace referencia a una dama de compañía a la que un cliente paga para que vaya con él a reuniones, fiestas, viajes al exterior y otros favores, que pueden incluir sexo o no. Es un tipo de servicio usado igualmente en el extranjero. Acceder a determinadas comunidades en línea funciona mediante una red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés) que permite una conexión a redes con bloqueo geográfico o restringidas.
“La mayoría de los extranjeros que vienen a Punta Cana vienen a buscar ese tipo de servicio”, afirma alguien consultado por Diario Libre que conoce el negocio. “Igual lo usan políticos, empresarios y altos ejecutivos de empresas”. El mercado lo manejan personas denominadas agentes que se ganan un porcentaje de la tarifa cobrada por las escorts.
La República Dominicana es uno de los principales destinos turísticos en el Caribe. El Banco Central reportó que el año pasado la llegada acumulada de pasajeros no residentes experimentó un crecimiento interanual de 3.8 % al alcanzar la histórica cifra de 6,187,542 personas, el 87 % de estos extranjeros. Al segmentarlos por sexo, el 47.3 % de los visitantes era masculino .

“No es fácil acostarse con alguien que a uno no le gusta, eso es lo peor del mundo, digo yo, uno lo hace nada más por la necesidad y el dinero es otra cosa”.

Además de Punta Cana, las zonas de Cabarete, Puerto Plata, Sosúa y Santo Domingo son destinos preferidos por los turistas, y en estos puntos también se ofertan los servicios de las escorts.
La fuente que conversó con Diario Libre ha observado que, además de las dominicanas, más venezolanas y colombianas están suscribiendo perfiles “por lo bien que le ha ido a otras”. “Hay clientes que piden una chica por 700 dólares una noche y de propina le dan 2,000 y 5,000 dólares”, dijo.
En una de las decenas de páginas que promueven este servicio en el país, hay mujeres con cuerpos voluptuosos y poses sexualmente sugestivas. Unas con el rostro oculto, otras al descubierto. Las tarifas varían entre cada mujer, pues depende de su categoría.
Al hacer clic de forma aleatoria en la foto de una modelo, aparecen más imágenes suyas. En el perfil hay fotografías en las que posa desnuda frente a un espejo en el que se reflejan unos senos firmes, se muestra con un minúsculo bikini que solo tapa los pezones y con un ceñido vestido escotado.
La modelo se identifica como venezolana, de 22 años, 50 kilogramos (110 libras), 168 centímetros de altura (5.2 pies) y con dominio del inglés y español. Sus servicios están abiertos para hombres, mujeres y parejas. La tarifa más baja que anuncia son US$320, para una hora, y la más costosa US$2,500, por tres días. “El precio puede variar al solicitar servicio adicional o de parejas”, avisa una nota.
Las redes sociales son una vía más privada y directa para este servicio. Igualmente aplicaciones sociales que permiten concertar citas con personas de gustos afines, inclusive ubicarlas por cercanía en tiempo real. “Venezolana en RD, modelo, promotora, acompañante solo para trabajo”, informa una joven en una de estas plataformas. Culmina el mensaje con su número de teléfono.
“Buenas, ¿deseas conocer más acerca de nuestros servicios? Escríbenos por WhatsApp”, decía otro mensaje debajo de una fotografía de una mujer con una larga cabellera rubia y un vestido que dejaba al descubierto parte de sus senos y piernas.
Salir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana
Cuando el trabajo sexual se convierte en trata de mujeres
La Asociación de la Diáspora Venezolana en RD ha tenido contacto con casos de trata de sus compatriotas. El más dramático fue el de una venezolana que se entregó a las autoridades desesperada porque la deportaran. Bajo engaño, y a través de un conocido suyo en Venezuela, la mujer había llegado a la República Dominicana como pocos lo logran: con una oferta de trabajo.
Era para dar masajes terapéuticos profesionales y, al llegar, pensó que era normal que la empresa se quedara con su pasaporte para formalizar el contrato laboral. Entonces, se encontró con su primer cliente y en ese momento descubrió la naturaleza del trabajo para el que la habían contratado. Él le dijo que los masajes los recibía de su esposa, y que estaba allí por sexo. Ella lloró, tanto que él ni la tocó, pero con los siguientes no tuvo esa suerte.
Como la empresa le retuvo el pasaporte, se quedó indocumentada y ni siquiera podía irse de la República Dominicana. Por eso un día de este año, tras meses bajo explotación sexual y emocionalmente perturbada, decidió entregarse a las autoridades migratorias locales y así poder huir de la red de trata de personas. Para resguardar su seguridad y su integridad, no se pueden ofrecer más detalles sobre este caso.
No es el único registro que tiene la asociación de apoyo a los migrantes, aunque aseguran que son casos minoritarios dentro del universo de venezolanos que llegan al país.
Actualmente, la población carcelaria venezolana en la República Dominicana no es numerosa y los delitos con connotación sexual no son significativos.
Delitos por los que han sido procesados venezolanos en el país
Entre los años 2015 y 2016 se registraron casos de asaltos a mano armada por parte de bandas integradas por venezolanos. Uno de los más relevantes en los que participaron fue en agosto de 2015, cuando una de esas bandas asaltó al exministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, a quien le despojaron de un reloj Rolex, un teléfono celular y dinero. Por el caso fueron señalados dos venezolanos y un dominicano. Se les acusaba de haber protagonizado otros robos en restaurantes.

También, un año después, en agosto de 2016, las autoridades apresaron a otra banda compuesta por cinco venezolanos que se dedicaba a realizar asaltos a mano armada en distintos sectores de Santo Domingo. Igualmente mostraban predilección por el robo de relojes Rolex. Cuatro de ellos fueron condenados a prisión preventivaese mismo año.

La mayoría de las detenciones a venezolanos en la República Dominicana han sido por tráfico de drogas o robos menores, de dinero, relojes, teléfonos y hasta pasaportes, al igual que estafas, clonaciones de tarjetas bancarias y otros delitos similares.
Demanda supera capacidad de respuesta ante casos de trata
La procuradora contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas, Roxanna Reyes, reconoce que la capacidad de respuesta de la Justicia dominicana “está desbordada frente a la demanda”. “Normalmente la demanda supera la capacidad de respuesta y hay casos que son prioridad”, dijo.
Sin embargo, no descarta que se desarrolle una fuerza de tarea para específicamente investigar y detectar en las páginas web la ocurrencia de hechos que pudieran estar vinculados con trata o con proxenetismo.
La magistrada, que se desempeñaba como procuradora adjunta para Asuntos de la Mujer, fue asignada a su nueva función en noviembre de 2017. Con apenas tres meses en la posición ha incluido en su agenda casos que abarcan a venezolanas, una nacionalidad que -dice- hace 15 o 20 años no estaba tan involucrada en temas de trata en la República Dominicana. “Hemos rescatado venezolanas en diferentes operativos”, informó.

“Muchachas profesionales muchas veces, por la miseria, por la necesidad, tienen que venir a otro país, porque aquí no necesitan visa para entrar, es terrible”.

Aunque se reservó dar detalles de los casos que se investigan, citó el suicidio el pasado 17 de enero de Yonimar Katheryn Sánchez González, de 23 años. La joven se lanzó del noveno piso de la torre Malecon Center, en el Distrito Nacional, y falleció en el hospital a causa de los golpes.
Un video grabado ese día la muestra llorando desesperadamente mientras una conocida la consuela. “¡No me valoran como mujer!”, exclamó sollozando. Golpea una mesa con furia, se retira de la sala donde está y desaparece de la toma. Su actitud impulsiva llama la atención de otros que estaban en el interior del lugar, quienes salen hacia la sala y van tras ella. De repente comienzan a gritar: ¡Se mató! ¡Se mató!
La Policía Nacional alegó que la joven aparentemente tenía problemas familiares. Informó que estaba en la torre desde donde se lanzó al vacío porque allí funciona un spa al que visitó para aprender las labores del local.
“Desde que tuvimos conocimiento de eso (del suicidio) estamos trabajando en eso”, afirmó Reyes.
Otro caso que investiga es la denuncia de violación en grupo de una venezolana en Santiago el pasado 8 de diciembre. La procuradora indicó que se busca determinar si, además de la agresión sexual, hay trata. Por el hecho se dictaron cuatro medidas de coerción y se llevó a la extranjera a una casa de acogida.
Antes de que Reyes asumiera el puesto, la Justicia manejó expedientes sonados que involucraron trata de venezolanas.
El año pasado, el Ministerio Público en Santiago presentó formal acusación en contra de cinco arrestados tras un allanamiento efectuado en 2016 en el club nocturno Casa Blanca, que procuraba desmantelar una red internacional de explotación sexual y trata de personas. Las autoridades rescataron a 40 venezolanas y cinco colombianas, a quienes presuntamente se explotaba sexualmente, y cerraron el lugar el 9 de mayo.
En el club nocturno las autoridades se incautaron de RD$11 millones en efectivo y US$800 mil, armas de fuego y vehículos de lujo.
Salir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana
En mayo de 2016, el Tribunal de Atención Permanente impuso 18 meses de medida de coerción contra tres hombres y una mujer, incluido Juan Fernández, propietario del club nocturno. En marzo de 2017, una jueza del Tercer Juzgado de la Instrucción del distrito judicial de Santiago varió la medida contra Fernández por una garantía económica de RD$3 millones.
Por el caso también se sometió a la Justicia al venezolano Johnny Eliexer Cordero Belisario, quien fue capturado en junio de 2016 por la Interpol al pesar sobre él una orden de busca y captura por estar acusado de trata y explotación sexual a gran escala. Se tenía indicios de que engañó a cientos de venezolanas y colombianas para que viajaran hasta la República Dominicana, donde eran obligadas a prostituirse.
El caso Casa Blanca está en fase de juicio de fondo.
Otro expediente, que se encuentra en audiencia preliminar para establecer si procede la apertura a juicio, es el referente al centro de diversión Doll House, en la capital dominicana. En diciembre de 2016 las autoridades clausuraron el recintoal alegar que era utilizado para la trata de mujeres con fines de explotación sexual, específicamente de colombianas, venezolanas, ucranianas, peruanas, estadounidenses, españolas, brasileñas, rusas y bielorrusas. Estas realizaban bailes eróticos y privados, que podían incluir la exhibición de sus genitales o actos sexuales con penetración.
Salir de Venezuela a prostituirse o ser víctima de trata en Dominicana
En el expediente de solicitud de medida de coerción presentado por el Ministerio Público se acusaba al propietario del negocio, Rafael Elías Alcántara Casado, de viajar a los países de las mujeres para captarlas. Se indica que estas eran transportadas y acogidas, y los acusados recurrían en ocasiones al engaño y coacción para aprovecharse de sus condiciones de vulnerabilidad, en violación de la Ley 137-03, sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas.
El documento explica que cuando llegaban a la República Dominicana, las llevaban a una casa en el sector Los Restauradores, del Distrito Nacional, desde donde eran trasladadas diariamente hacia el local del Doll House, en la Zona Universitaria, ubicado a aproximadamente media hora de distancia.
El Ministerio Público narró que las mantenían vigiladas con personas armadas y cámaras de video. Además no recibían beneficios, les cobraban el pasaje, multas, las comidas y otros costos. Alegó que Alcántara Casado, producto de estas actividades ilícitas, incrementó sus riquezas, incluidas propiedades, villas, vehículos de motor de alta gama y embarcaciones marítimas.
En el expediente se cita una conversación telefónica entre Alcántara Casado y su socia Laura Bautista -también sometida a la Justicia- efectuada el 25 de julio de 2016. En esta se hace referencia a venezolanas que trabajaban en el clausurado club Casa Blanca y buscaban un puesto en el Doll House, lo que confirma la versión de la magistrada Reyes de que luego del rescate de las mujeres explotadas, algunas regresan a su país y otras se quedan en la República Dominicana. De la conversación se extrae lo siguiente:
Extracto
- 25 de julio de 2016

Laura Bautista: ¿Y la otra venezolana, le gustó?
Rafael Alcántara: La otra, la bajita, la segunda no tanto, pero lo bueno e’ que tiene, no tiene celuliti, pero tiene un buen trasero, ¿me entiende? Le dije que me llamara mañana, lo voy a pensa’. Yo tengo que mete’ mujeres ahí de una manera u otra, ¿tú me ‘tiende?
Laura Bautista: Claro.
Rafael Alcántara: Porque mujere e’ que llena el negocio hasta que aparecan.
Laura Bautista: Si, claro.
Rafael Alcántara: La primera venezolana por lo meno e’ rubia y e’ alta y e’ blanca.
Laura Bautista: Lo que no me gutan son así, como que uno no sepa de dónde vienen, porque...
Rafael Alcántara: No, pero ella fueron honesta, ella me lo dijo clarón, que ella trabajó en Casa Blanca hace un tiempo y, ¿me entienden? Se quedan en la calle bucándosela, ¿tú me entiende?
Laura Bautista: Claro, claro.
Rafael Alcántara: Trabajando en negocio barato, bucando donde buca el arro la habichuela.
Laura Bautista: Si, si.
Rafael Alcántara: Pero vamo’ a ve’ qué pasa.
Laura Bautista: Si, hay que llena’.
“Esto es un drama”, afirma la magistrada Reyes. “Las historias de esas muchachas, muchachas profesionales muchas veces, por la miseria, por la necesidad, tienen que venir a otro país, porque aquí no necesitan visa ellos (los venezolanos) para entrar, es terrible. Tú dices: ¿qué yo estaría dispuesto a hacer por mis hijos o por familia que se está muriendo de hambre? ¡Porque se están muriendo de hambre!”.
Agrega: “Ante la comisión del ilícito penal, no importa la nacionalidad, nosotros tenemos que dar respuesta, tenemos que enfrentar eso, rescatar a las víctimas, atender a las víctimas”.
Ella se pregunta qué es lo que ha permitido que otros países hayan sido exitosos en enfrentar la trata. “Autoridades comprometidas -responde-, preparadas, sensibilizadas, con las herramientas, con los equipos, y sobre todo una persecución penal inteligente, una persecución penal eficaz y tribunales comprometidos que condenan. Entonces cuando la gente ve eso sabe que hay un disuasivo y que ahí no se va a poder”.
“Lo importante es que no haya impunidad”, sentencia.
 
* La Asociación de la Diáspora Venezolana en RD ofrece atención legal gratuita, tanto para casos de trata de personas como para asuntos migratorios generales, en una oficina que tienen en la sede del Centro Montalvo, en Santo Domingo.
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