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domingo, 25 de marzo de 2018

Opinión: Los medios turcos ya solo tienen un dueño

EL MUNDO

Opinión: Los medios turcos ya solo tienen un dueño

Es mucho más que un cambio de propietario. La venta de los medios de Aydin Dogan ha acabado con la pluralidad del periodismo en Turquía, opina Rainer Hermann.
Hürriyet türkische Zeitung (picture alliance/Wolfgang Moucha)
A partir de ahora, cuando usted vaya a un kiosko en Turquía, no tendrá que preocuparse por qué periódico comprar. Solo tiene que comprar uno cualquiera. Con eso a sabrá lo que dicen el resto. Quizás lo muestren con imágenes diferentes, pero a menudo se encontrará con las mismas frases, palabra por palabra. Y es que, una vez que Aydin Dogan, el antiguo magnate mediático turco, ceda sus periódicos y emisoras de televisión al Grupo Demirören, ya no habrá medios de comunicación independientes en Turquía.
Y poco importan los escasos periódicos izquierdistas que quedan, los cuales apenas pueden mantenerse a flote porque nadie se atreve a anunciarse en ellos, o porque sus periodistas más importantes están en prisión.
Objetivo logrado
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, logra así lo que lleva intentando a lo largo de la última década: empresarios cercanos al mandatario están comprando medios de comunicación a petición suya. Un buen negocio para ambas partes, pues Erdogan concede contratos públicos a los magnates leales, quienes a cambio usan parte de su nueva riqueza para adquirir los medios y eliminar así las voces críticas.
Autor Rainer Hermann (picture-alliance/dpa)
Rainer Hermann es periodista del Frankfurter Allgemeinen Zeitung
Pero para ello primero hubo que ir por los propietarios de estos medios. Aydin Dogan fue uno de los primeros en encontrarse en el punto de mira de Erdogan. En 2009, un "pago retrospectivo de contribuciones fiscales” de unos 2.700 millones de euros tendría que haberlo hecho arrodillarse. En 2011 tuvo que ceder sus primeros diarios, Milliyet y Vatan, a la familia Demirören.
Estos días, Milliyet (antaño un periódico respetado) es insignificante. La misma familia Demirören se hace ahora con Hürriyet, el rotativo más influyente de Turquía; Posta, el tabloide más importante y CNN Türk, la única emisora seria que quedaba.
El año que viene se celebrarán elecciones locales y presidenciales en Turquía. En lo que a los medios de comunicación respecta, la compra de los periódicos y las televisiones del grupo de Dogan implicará que ya no son una amenaza. El principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), lo ha calificado de un nuevo y enorme monopolio. Pero es poco probable que la comisión de Erdogan dedicada a los monopolios  lo considere así, si es que siquiera llega a lidiar con el caso.
El presidente tiene el control
Hürriyet ha dejado de publicar críticas directas a Erdogan desde entonces. Pese a ello, el diario todavía dedica cierto espacio a opiniones disidentes. Por primera vez, un presidente tiene el control de los medios de comunicación y, cuatro décadas después de que Aydin Dogan comprara su primer periódico, Milliyet, su holding podrá concentrarse de nuevo en sus principales negocios. Lo cual muy probablemente significará que se evitará tener que "devolver impuestos”.
Autor: Rainer Hermann (EAL/DZC)
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sábado, 15 de julio de 2017

Opinión: en Turquía no hay ningún triunfo de la democracia

EL MUNDO

Opinión: en Turquía no hay ningún triunfo de la democracia

Desde el intento de golpe de Estado hace un año, Turquía ha cambiado drásticamente. Un deterioro que comenzó mucho antes, dice Rainer Hermann, del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.
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Solo la forma como el gobierno de Turquía recuerda la fecha del intento de golpe de Estado en 2016 muestra lo mucho que Ankara se ha alejado de Europa. Este fin de semana, con motivo del primer aniversario, el gobierno turco pone en escena un evento multitudinario digno de una República Popular, como China o Corea del Norte.
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El gobierno de Turquía habla de la celebración de la "Victoria de la democracia”, al mismo tiempo que la elimina, porque todo en Turquía se centra en Erdogan. Él se deja aclamar como el héroe que refundó Turquía tras la derrota del intento del golpe de Estado.
Si bien los turcos habían votado por Erdogan y su partido AKP varias veces desde el año 2002, el proyecto de Erdogan de "refundar a Turquía" con un sistema presidencial que sustituyera la democracia parlamentaria, siempre fue rechazado. Pero Erdogan utilizó entonces el fallido golpe de Estado de hace un año para reemplazar la República de Atatürk por la República de Erdogan.
Si bien la primera república era una democracia imperfecta, la nueva no es ni  liberal ni democrática.  La "nueva república” se basa en el mito en torno a Erdogan: quien critique su agenda religioso-conservadora, es considerado enemigo de la "nación".
El estado de excepción facilita la estigmatización y persecución de los críticos y disidentes como supuestos "terroristas". Después del intento de golpe, los despidos y detenciones masivos han alcanzado dimensiones horrorosas. Pero la persecución ya había comenzado en 2014, en respuesta a las investigaciones de corrupción del círculo de poder de Erdogan. Desde entonces, empezaron a crecer las listas de personas despedidas o detenidas.
Kilicdaroglu, líder de la oposición del "Partido Republicano del Pueblo" (CHP),  denunció a su tiempo las instigaciones de Erdogan como un "golpe controlado". Erdogan, según Kilicdaroglu, estaba al tanto de los planes del golpe y tuvo el control del mismo. Aún así, no lo detuvo.
La "Marcha de la Justicia", dirigida por Kilicdaroglu, que durante varias semanas caminó de Ankara a Estambul, no afectó a Erdogan, pero sí hace renacer esperanza. El CHP fue durante muchos años un partido amañado, que ahora se reinventa como anti- establecimiento y opositor al corrupto Partido de Estado AKP de Erdogan.
Pero Erdogan marca los límites: el diputado, representante de Kilicdaroglu, acaba de ser condenado a 25 años de prisión. En Turquía no se celebra el "triunfo de la democracia”, ni este fin de semana, ni después.
Rainer Hermann (FAZ)  (JOV/CHP)

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