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miércoles, 29 de julio de 2015

Pedro Martínez: templanza e identidad nacional | César Pérez

Por César Pérez. 29 de julio de 2015 - 12:04 am -  0
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César Pérez

Sociólogo, municipalista y profesor de sociología urbana. Autor de libros, ensayos y artículos en diversos medios nacionales y extranjeros sobre movimientos sociales, urbanismo, desarrollo y poder local. Miembro de varias instituciones nacionales y extranjeras, ex director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y ex dirigente del desaparecido Partido Comunista Dominicano, PCD.
Pedro Martínez, de Manoguayabo, acaba de ser exaltado al templo más emblemático del béisbol, un deporte seguido apasionadamente en cerca de veinte países con una población de casi mil millones habitantes. Con él se premian los valores de la templanza personal y su excelencia deportiva, las cuales han contribuido a la consolidación  de un sano sentimiento de identidad de la localidad a la que él pertenece y en la República Dominicana, tan necesitada de ese bálsamo en el particular momento  que vivimos como sociedad.
El triunfo de Pedro Martínez constituye una óptima oportunidad para reflexionar sobre los temas de la templanza, del deporte y de los valores. La templanza, según Bobbio, significa potencia, fortaleza, valentía y al mismo tiempo sencillez, misericordia. Saber dar y darse, sin  arrogancia y sin prepotencia, que son cualidades opuestas a la templanza. Esta cualidad es la que destacan en Pedro Martínez quienes fueron sus compañeros, quienes lo conocen y la comunidad donde se crió, a la cual ayuda para que sea mejor, reforzándole el sentimiento del “nosotros”, de su identidad. Pero la templanza tiene un contenido social, ese valor, como todos los valores, se aprende.
Pedro lo aprendió en el contexto social que vivieron sus progenitores, donde predominaban el respeto, la dignidad y el orgullo, valores claves para  una disciplina exigente y complicada como el béisbol de alta competición. Su padre creció en aquel Manoguayabo rural, de pequeños propietarios de fundos, parroquial, solidario y seguro. Ese contexto social/familiar ha sido básico para que desarrollase su templanza, y en gran medida ha contribuido igualmente a que otros beisbolistas de Manoguayabo, que también han triunfado deportiva y económicamente, tengan un comportamiento moderado, sin la ostentación ofensiva y hasta agresiva de algunos beisbolistas de otras localidades del país.
Antes de finales del 800, el deporte era una actividad practicada casi exclusivamente por las élites sociales, limitadas al mero placer, al ocio. Debido los efectos democratizadores, que en algunas esferas de la vida social ha producido la sociedad burguesa, el deporte ha devenido una actividad de masas y una de las principales actividades comerciales, una potente industria del ocio y del tiempo libre. La incorporación masiva de gente de todos estratos sociales ha hecho del deporte uno de los principales factores de movilidad social y una forma de fortalecimiento de las identidades locales, regionales y nacionales.
Pero esa masificación y comercialización, a pesar de sus efectos democratizadores, no ha estado exenta de funestas manipulación, explotación y engaño, a deportistas como a aficionados, de parte de muchos de quienes operan esa industria. Recientemente se han hecho público graves denuncias de corrupción que envuelven a encumbrados funcionarios de la Federación Internacional de Fútbol, en otros deportes, incluyendo el béisbol también hay engaños y trampas. Que un deportista de alto rendimiento, ganador de casi doscientos millones de dólares, haya sabido aprovechar la brecha democratizadora  del béisbol para ascender socialmente, triunfando limpiamente, como lo ha hecho Pedro Martínez, constituye un ejemplo de entereza.
Su triunfo es el triunfo de la honradez, del béisbol, del país y de Manoguayabo, una comunidad de gente de profundo sentido de la dignidad y del sano orgullo. Quienes lo conocemos, porque ahí tenemos nuestras raíces, sabemos de la cantidad de profesionales de sólida solvencia personal y profesional, formados en el clima de los valores de la vieja sociedad manoguayabence, asumidos en su esencia por Pedro Martínez, Ramón, su hermano, Juan Guzmán, Silvestre Campusano y otros destacados beisbolistas de esa comunidad.
El deporte, nos dice Ericb Dunning, “… ha cobrado fuerza como una de las mejores fuentes de emoción agradable, se ha convertido en una de las principales medios de  de identificación colectiva y en una de las claves que dan sentido a la vida de muchas personas”. El deporte constituye una de las mejores formas de lograr una identidad local y nacional cimentada en los valores de la templanza. Esa ha sido una de las mejores enseñanzas que nos ha dado la brillante carrera de Pedro Martínez.  http://acento.com.do/2015/opinion/8270600-pedro-martinez-templanza-e-identidad-nacional/

jueves, 4 de junio de 2015

Un pacto afrentoso y un deslinde necesario / Por César Pérez.

Por César Pérez. 3 de junio de 2015 - 12:10 am - 4 Comentarios
Es el momento en que surgen los verdaderos líderes políticos, los auténticos conductores en las coyunturas en que se enfrentan las fuerzas de cambio contra las de la continuidad de un sistema corrupto
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César Pérez

Sociólogo, municipalista y profesor de sociología urbana. Autor de libros, ensayos y artículos en diversos medios nacionales y extranjeros sobre movimientos sociales, urbanismo, desarrollo y poder local. Miembro de varias instituciones nacionales y extranjeras, ex director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y ex dirigente del desaparecido Partido Comunista Dominicano, PCD.
Con el llamado frente patriótico, en 1996, en este país se inició un proceso de sostenido deterioro de los valores esenciales de la democracia y de acentuación de la corrupción en todos los segmentos de la sociedad dominicana. El pacto que acaban de suscribir Danilo Medina y Leonel Fernández y que englobaría los cascarones del PRD y del PRSC, formando un bloque de la indignidad, constituye la culminación de ese proceso y el inicio de un necesario deslinde político en esta sociedad.
Con ese pacto, se aprueba una repostulación del presidente Medina y simultáneamente se confirma la repetición en las listas electorales para el 2016 a todos los legisladores y autoridades municipales elegidas en el 2010, sin someterse a aprobación de las instancias de las organizaciones políticas envueltas en ese pacto. Un acto de procacidad política sin parangón en la historia política de este país y quizás del mundo entero.
Su contenido y la forma en que llegó a su culminación evidencia el grado de degeneración política y personal de sus principales suscribientes y de sus más activos impulsores. Dos días antes de su firma, Leonel acusaba a Danilo de deshonesto, pero, necesitados de impunidad, poder y dinero, sus seguidores lo obligaron a una transacción que lo sacan del juego político, sin una pizca de decoro. Termina haciendo una rabieta de muchacho malcriado, luego de gobernar durante 12 años como muchacho soberbio y caprichoso.
La lujuria del poder une un amasijo de siglas y de políticos sin principios, para impulsar la reelección de una figura cuya única palabra es la soberbia del silencio y cuyo proyecto de sociedad está basado en el cinismo político para impulsar un proyecto de poder asentado en la corrupción para acumular riqueza.
Ante esta circunstancia, los diversos sectores de esta sociedad que creen en los valores esenciales de la democracia, de la justica y la decencia en la práctica política, social y personal no pueden limitarse a meras condenas testimoniales. Ese pacto plantea un deslinde entre ese bloque de la indignidad y los sectores arriba referidos. Ese deslinde obliga a que se constituya un sólido bloque opositor, sin fisuras y con una clara conciencia unitaria. Pero ya.
Ese bloque de la indignidad no es sólo el resultado del deseo de seguir amasando riqueza ni de la lujuria del poder y degeneración de quienes lo integran, sino de su incapacidad de seguir gobernando siguiendo las reglas de la democracia. Los diputados, senadores y autoridades municipales no pueden seguir amasando fortuna, al tiempo de someterse al escrutinio de las bases de sus partidos y del cuerpo electoral para ser elegidos democráticamente y por eso recurren a un pacto que les ofrece la perspectiva de prolongar sus mandatos por 4 años más que sumados a 6 que tendrían en ejercicio sumaría 10 años. Una ignominia.
En el intento de lograr sus aspiraciones, el gobierno de Danilo, el del PLD, tendrá que recurrir al dinero de las arcas públicas para financiar sus campañas con dinero y obras puntuales que les deja dinero y eso tendrá un costo económico para el país, pero de alguna manera también un costo político para Danilo, para el PLD. Ahí radica gran parte de las debilidades de ese pacto, pues se basa en la imposibilidad de esos grupos de seguir gobernando como antes los hacían, lo cual permite preguntarnos: hasta cuándo podrá durar un pacto asentado en esas bases.
En tal sentido, la sumatoria de siglas e indignidades del nuevo ¨frente nacional/patriótico”, sin dejar de constituir un real peligro para esta nación, sin dejar de tener una significativa oportunidad de constituirse en poder, nace con importantes debilidades y con problemas de no fácil solución. Nace negando valores esenciales de la democracia y es precisamente en el plano de la lucha por la democracia, contra la corrupción y saqueo de los bienes públicos donde mejores perspectivas políticas se crean para un aglutinamiento de todo aquel que valora la libertad y el decoro.
Nadie está obligado a renunciar a sus convicciones políticas, a sus proyectos a largo alcance, pero este es el momento en que se impone la madurez, la responsabilidad y la imaginación política para crear ese aglutinamiento de fuerzas, de crear ese bloque opositor. Es el momento en que surgen los verdaderos líderes políticos, los auténticos conductores en las coyunturas en que se enfrentan las fuerzas de cambio contra las de la continuidad de un sistema corrupto y depredador de la riqueza del país.
El deslinde está planteado, la pelota está en nuestro campo. Toca a nosotros dar el siguiente paso en una batalla en que está en juego el destino de este país. http://acento.com.do/2015/opinion/8254360-un-pacto-afrentoso-y-un-deslinde-necesario/