El petróleo se dispara más del 7% mientras Irán suspende las conversaciones con Estados Unidos y amenaza con el cierre total del estrecho de Ormuz.
ACTUALIZADO A LAS 10:20 EST, LUNES 1 DE JUNIO: Los precios del petróleo se dispararon el lunes, con el crudo estadounidense subiendo más del 7% después de que los medios de comunicación estatales iraníes informaran que Teherán está cortando los canales diplomáticos con Washington y tomando medidas para bloquear completamente el estratégico estrecho de Ormuz.
El repentino fracaso de las negociaciones diplomáticas destrozó el frágil optimismo del mercado, revirtiendo la dinámica comercial previa y provocando una caída en picado de los mercados energéticos.
El crudo WTI se disparó un 7,69%, acercándose a los 93 dólares por barril , mientras que el crudo Brent subió un 6,62%, cotizando muy por encima de los 95 dólares por barril, a medida que los inversores reaccionaban a la grave escalada del riesgo geopolítico.
Según un informe traducido de la agencia de noticias estatal iraní Tasnim, publicado en la red social Telegram, los negociadores iraníes dejarán de intercambiar mensajes con Estados Unidos a través de intermediarios. Este drástico cambio de postura es, al parecer, una represalia directa por las continuas violaciones del alto el fuego, en particular por las operaciones militares israelíes contra la milicia Hezbolá, respaldada por Irán, en el Líbano.
“No habrá diálogo hasta que Israel se retire por completo de las zonas ocupadas en el Líbano y cese todos los ataques tanto en el Líbano como en Gaza”, informó Tasnim.
El informe añade que "el frente de resistencia e Irán han decidido bloquear completamente el estrecho de Ormuz y activar otros frentes, incluido el estrecho de Bab el-Mandeb, para castigar a los sionistas y a sus partidarios".
Esto ocurre mientras, según informes, Trump solicitó un lenguaje más contundente sobre los compromisos nucleares de Irán y disposiciones más explícitas para la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que indica que las negociaciones no están cerca de concluir, como sugiere Washington. CNN informó que el presidente revisó el borrador del acuerdo con sus asesores antes de devolverlo para que se hicieran modificaciones, y se espera que las conversaciones continúen durante al menos una semana más.
Según se informa, la última propuesta incluye un cese de hostilidades de 60 días, disposiciones para la reapertura del estrecho de Ormuz y un marco para futuras negociaciones nucleares. Sin embargo, persisten importantes puntos conflictivos, como el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán, el alcance del levantamiento de las sanciones y las garantías que Teherán exige antes de firmar un acuerdo definitivo.
El estrecho de Ormuz sigue siendo el punto de estrangulamiento energético más importante del mundo, por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y una parte significativa de las exportaciones de GNL de los productores del Golfo. Cualquier retraso en asegurar el transporte marítimo sin restricciones a través de esta vía marítima probablemente mantendrá una prima de riesgo geopolítico incorporada en los precios del crudo.
Durante el fin de semana, Trump intentó infundir más optimismo en torno a un posible acuerdo, declarando en Truth Social que Irán « realmente quiere llegar a un acuerdo » e instando a los críticos a permitir que las negociaciones continúen. En una entrevista aparte con Fox News, reiteró que impedir que Irán obtenga un arma nuclear sigue siendo su principal objetivo y advirtió que las opciones militares siguen estando disponibles si la diplomacia fracasa. Trump también afirmó que Irán había aceptado una cláusula que le impide desarrollar, adquirir o comprar un arma nuclear, a pesar de su solicitud de revisiones relacionadas con el tema nuclear.
Teherán respondió públicamente el lunes. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, declaró que actualmente no se están llevando a cabo conversaciones con Washington sobre los detalles técnicos del programa nuclear iraní , y añadió que poner fin a la guerra sigue siendo la prioridad inmediata de Irán. Al mismo tiempo, los medios iraníes informaron que ambas partes continúan intercambiando revisiones del borrador del acuerdo, lo que sugiere que las negociaciones siguen activas a pesar de los mensajes públicos contradictorios de Washington y Teherán.
Por Michael Kern para Oilprice.com
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Ormuz, petróleo y riesgo global: cuando la geopolítica vuelve a encarecer la energía
La nueva tensión entre Washington y Teherán devolvió al mercado petrolero una prima de riesgo geopolítico que parecía moderarse. Más que una reacción especulativa de corto plazo, el repunte del crudo revela cuán vulnerable sigue siendo la economía mundial cuando la seguridad energética depende de un corredor marítimo tan estrecho como estratégico.
El mercado petrolero abrió junio con una señal inequívoca de nerviosismo. OilPrice reportó que el crudo WTI superó los US$90 por barril y el Brent rebasó los US$94 después de que se informara sobre nuevas fricciones en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y dudas sobre la reapertura completa del estrecho de Ormuz. Más tarde, CNBC elevó la magnitud del movimiento y señaló que el WTI llegó a subir cerca de 8 % hasta US$94.20, mientras el Brent avanzó alrededor de 6.7 % hasta US$97.23, en medio de versiones de que Teherán suspendería contactos con Washington y endurecería su postura sobre Ormuz.
La razón de fondo no está solo en la ruptura del tono diplomático, sino en lo que representa Ormuz para el sistema energético internacional. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) recuerda que por esa vía transitaron en 2024 unos 20 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca de 20 % del consumo mundial de líquidos del petróleo. La Agencia Internacional de Energía (IEA) añade que en 2025 por el estrecho salió alrededor de 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo, con opciones de desvío limitadas y con una fuerte exposición de productores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Qatar, Bahréin e Irán.
Esa centralidad explica por qué cualquier amenaza de cierre, restricción o militarización del paso dispara inmediatamente una prima de riesgo en los precios del crudo. La propia EIA subraya que la interrupción de un gran “chokepoint” energético puede provocar retrasos significativos de suministro, mayores costos de transporte y alzas en los precios internacionales de la energía. El Banco Mundial fue más lejos al advertir en mayo que la disrupción asociada a Ormuz había producido el mayor shock petrolero de la historia reciente, con efectos sobre inflación, crecimiento y cadenas logísticas globales.
Sin embargo, también conviene leer la coyuntura con prudencia analítica. Los mensajes públicos siguen siendo contradictorios: mientras OilPrice y CNBC reflejaron reportes de endurecimiento iraní y temor a un bloqueo total, otras coberturas señalan que, aun con el deterioro del clima político, las revisiones del borrador de acuerdo no han desaparecido por completo. The Hindu, citando información de Reuters y de fuentes oficiales, indicó el 1 de junio que Irán sostenía que no había conversaciones técnicas activas sobre el programa nuclear, pero que el intercambio más amplio sobre el conflicto seguía condicionado al curso de la guerra y al frente libanés; al mismo tiempo, OilPrice recogió que ambas partes continuaban cruzando revisiones del texto.
En términos económicos, el problema no es solo el precio puntual del barril, sino la persistencia de la incertidumbre. Cuando los operadores perciben que la ruta por donde se mueve una porción decisiva del crudo mundial puede sufrir nuevas interrupciones, el mercado deja de valorar únicamente la oferta disponible y comienza a incorporar el costo potencial del miedo: seguros más caros, fletes más elevados, inventarios preventivos y compras anticipadas. La IEA advierte que incluso una interrupción breve en Ormuz tendría consecuencias “enormes” para los mercados, no solo por el petróleo, sino también porque Qatar y Emiratos dependen de esa vía para una parte sustancial de sus exportaciones de gas natural licuado.
Para las economías importadoras de hidrocarburos, este tipo de sobresalto es especialmente sensible. Un petróleo más caro tiende a filtrarse hacia combustibles, transporte, generación eléctrica y costos logísticos, presionando la inflación y deteriorando el balance externo de los países que no producen suficiente energía propia. El Banco Mundial alertó que una prolongación de la disrupción en Ormuz puede frenar el crecimiento y alimentar nuevas presiones inflacionarias a escala global, mientras la EIA recuerda que el estrecho tiene pocas alternativas reales de evacuación para los volúmenes que normalmente lo atraviesan.
El mensaje final es claro: más allá de la volatilidad intradía, lo ocurrido este 1 de junio confirma que la geopolítica sigue gobernando una parte sustantiva del precio de la energía. Mientras no exista una desescalada verificable y un marco de tránsito seguro por Ormuz, el mercado continuará incorporando una prima de riesgo que castiga a consumidores, importadores y cadenas de suministro en todo el mundo. En crisis como esta, el petróleo deja de ser solo una mercancía: vuelve a ser, sobre todo, una medida de la fragilidad estratégica del orden internacional.
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República Dominicana ante el nuevo shock petrolero: riesgos, canales de transmisión y márgenes de respuesta
La nueva escalada en Medio Oriente y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz reintroducen un riesgo externo de primer orden para la economía dominicana. Aunque el país llega a este episodio con crecimiento positivo, reservas elevadas y una cuenta corriente más contenida, el repunte del crudo puede trasladarse a inflación, costos logísticos, presión fiscal y expectativas, en un momento en que el Banco Central ya reconoce que los mayores precios internacionales del petróleo están influyendo sobre la dinámica interna de precios.
La señal que llega desde los mercados internacionales es inequívoca: el riesgo energético volvió al centro del tablero. El 1 de junio, OilPrice reportó que el Brent superó los US$94 por barril y el WTI los US$90, tras nuevas fricciones en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el conflicto y la reapertura del estrecho de Ormuz; CNBC elevó luego ese movimiento y situó el WTI cerca de US$94.20 y el Brent en torno a US$97.23, con alzas cercanas al 8 % y 6.7 %, respectivamente. Ese salto no es un episodio aislado de volatilidad financiera: responde a la percepción de que la seguridad del principal corredor petrolero del mundo vuelve a estar en entredicho. [portafolio.co], [eltiempo.com], [caracol.com.co]
Para la República Dominicana, el problema no empieza en la geopolítica sino en la transmisión económica. La EIA recuerda que por el estrecho de Ormuz transitaron en 2024 unos 20 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca de 20 % del consumo mundial de líquidos del petróleo, mientras la IEA señala que en 2025 ese paso concentró alrededor de 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo, con pocas alternativas de desvío para una parte sustancial de los flujos. En términos prácticos, eso significa que cualquier endurecimiento del conflicto o de las restricciones sobre Ormuz tiende a encarecer el crudo, el transporte marítimo y los seguros, amplificando los costos para economías abiertas y dependientes de la energía importada. [efe.com], [tn.com.ar], [eltiempo.com]
La economía dominicana ya venía sintiendo ese canal de transmisión antes del nuevo salto del 1 de junio. El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informó que la inflación de abril de 2026 se ubicó en 5.11 % interanual, ligeramente por encima del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, y explicó que la variación mensual de 0.49 % estuvo impulsada principalmente por los ajustes en los precios de las gasolinas y del gasoil, en un contexto de incrementos del petróleo vinculados a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. El propio BCRD, al mantener su tasa de política monetaria en 5.25 % en mayo de 2026, reconoció que las presiones inflacionarias recientes estaban asociadas a un choque de oferta negativo derivado de mayores precios internacionales del petróleo. [cdn.bancen...ral.gov.do], [bancentral.gov.do], [bancentral.gov.do]
Ese punto es crucial porque ubica el petróleo no solo como una variable externa, sino como un factor ya visible en la política macroeconómica local. Si el repunte del crudo observado este 1 de junio se prolonga, la República Dominicana podría enfrentar una segunda ronda de presiones sobre combustibles, transporte, logística y algunos bienes transables, justo cuando la inflación apenas había empezado a moderarse en meses anteriores. Aunque el BCRD señala que la apreciación del peso dominicano ayudó a amortiguar parte del impacto en abril, también advierte que la inflación subyacente se ubicó en 4.87 %, es decir, todavía cerca del límite superior del rango meta, lo que reduce el margen para ignorar un choque energético prolongado. [cdn.bancen...ral.gov.do], [bancentral.gov.do], [bancentral.gov.do]
El riesgo, sin embargo, no es solo inflacionario. La actividad económica dominicana creció 4.0 % en promedio entre enero y abril de 2026, con avances en minería, construcción, manufactura, agropecuaria y servicios, según el BCRD. Pero la propia autoridad monetaria advirtió que ese desempeño ocurrió en medio de un entorno internacional de alta incertidumbre, donde las tensiones geopolíticas en Medio Oriente ya habían elevado los costos de transporte y los precios del petróleo, afectando las perspectivas globales. En consecuencia, un nuevo encarecimiento sostenido del crudo podría golpear el poder adquisitivo de los hogares y, al mismo tiempo, presionar los costos de producción de sectores claves como transporte, turismo, manufactura y comercio. [bancentral.gov.do], [cdn.bancen...ral.gov.do], [bancentral.gov.do]
Aun así, la República Dominicana no llega a este episodio sin defensas macroeconómicas. El BCRD reporta reservas internacionales brutas por US$15,888.9 millones en abril de 2026, un tipo de cambio de referencia de finales de mayo en torno a RD$57.83/58.70 por dólar, y una cuenta corriente equivalente a -1.2 % del PIB en 2025, mejor que el -3.0 % registrado en 2024. Esos indicadores sugieren una posición externa más robusta que la observada en otros momentos de shock petrolero, lo que podría ayudar a suavizar tensiones cambiarias o de balanza de pagos si el episodio se mantiene acotado en el tiempo. [bancentral.gov.do], [bancentral.gov.do]
No obstante, tener amortiguadores no equivale a ser inmune. En la práctica, el principal dilema para la política económica dominicana será administrar un choque importado sin sofocar la recuperación. Si el petróleo se mantiene alto, la autoridad monetaria podría verse forzada a conservar una postura prudente por más tiempo, aun cuando el crecimiento siga siendo positivo. Y desde el lado fiscal, cualquier decisión de contener alzas domésticas de combustibles implicaría costos presupuestarios directos o indirectos, en un contexto donde la estabilización de precios energéticos suele tensionar las finanzas públicas de los países importadores. Esa es la clásica dificultad de los choques de oferta: castigan simultáneamente inflación, consumo y márgenes fiscales. [bancentral.gov.do], [cdn.bancen...ral.gov.do], [efe.com]
También hay una dimensión sectorial que merece atención. El crecimiento dominicano reciente ha descansado en buena medida en actividades de servicios, construcción, turismo y transporte, sectores sensibles a la energía y a los costos logísticos. El BCRD destaca que entre enero y abril de 2026 los hoteles, bares y restaurantes crecieron 5.9 %, el transporte y almacenamiento 4.9 %, y la construcción 4.6 %; en paralelo, la EIA y la IEA subrayan que las disrupciones en Ormuz encarecen no solo el petróleo sino también la logística marítima y el gas. Si la tensión geopolítica deriva en precios persistentemente altos de combustibles, esos sectores podrían enfrentar un aumento de costos que termine trasladándose al consumidor final o reduciendo rentabilidad e inversión. [bancentral.gov.do], [efe.com], [tn.com.ar]
En el corto plazo, la conclusión más razonable es que la República Dominicana enfrenta un riesgo manejable, pero no menor. Manejable, porque la economía llega con crecimiento positivo, reservas elevadas, una cuenta corriente más favorable y una moneda que ha mostrado cierta capacidad de absorción. No menor, porque el Banco Central ya ha documentado que los precios de los combustibles están influyendo en la inflación interna y porque la nueva prima geopolítica sobre el crudo puede prolongarse mientras persista la incertidumbre sobre Ormuz. En otras palabras, el país no está ante una crisis automática, pero sí frente a un shock externo que exige vigilancia estrecha, coordinación macroeconómica y una lectura realista del entorno internacional. [bancentral.gov.do], [bancentral.gov.do], [portafolio.co], [eltiempo.com]
La clave para las próximas semanas estará en distinguir entre un salto transitorio de precios y un cambio más duradero en el régimen de riesgo energético global. Si prevalece lo primero, la economía dominicana probablemente podrá absorber el impacto con sus amortiguadores actuales. Si ocurre lo segundo, el debate dejará de ser meramente coyuntural y volverá a poner sobre la mesa asuntos de mayor calado: diversificación energética, resiliencia logística, manejo de expectativas inflacionarias y protección del ingreso real de los hogares. El petróleo, una vez más, recordaría que en economías abiertas el crecimiento no depende solo del esfuerzo interno, sino también de la estabilidad —o inestabilidad— del mundo que las rodea. [tn.com.ar], [efe.com], [bancentral.gov.do], [cdn.bancen...ral.gov.do]
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