viernes, 29 de mayo de 2026

Presidente Luis Abinader aboga por un equilibrio entre eficiencia económica y justicia social durante encuentro en Intec

Presidente Luis Abinader aboga por un equilibrio entre eficiencia económica y justicia social durante encuentro en Intec

El mandatario inauguró el espacio “Aula Abierta de Economía”.
Educación | 28 de Mayo 2026 | 20:21

INTEC

Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader destacó este jueves, al participar como orador invitado en la conferencia magistral “Un presidente economista”, que uno de los principales retos de los Gobiernos modernos consiste en mantener un equilibrio entre la eficiencia económica y la sensibilidad social, al afirmar que la estabilidad macroeconómica debe estar acompañada de justicia social, crecimiento inclusivo e inversión en la gente. 

“La economía no es solo un ejercicio abstracto reservado para especialistas, sino una herramienta práctica para comprender cómo vive la gente, cómo se distribuyen las oportunidades y cómo se construye la prosperidad”, afirmó el gobernante. 

Movilidad social y empleos dignos 

Agregó además que, “de nada sirve hablar de cifras récord si las personas no sienten esperanza. De nada sirve crecer si ese crecimiento no se traduce en movilidad social, empleos dignos, servicios públicos de calidad y oportunidades reales para las familias”. 

La actividad en la que participó el jefe de Estado fue celebrada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), en el marco del lanzamiento del espacio “Aula Abierta de Economía”. 

La economía como brújula ética 

Ante una audiencia compuesta por académicos, estudiantes y profesionales del área, el jefe de Estado enfatizó que estudiar economía permite desarrollar el criterio necesario para distinguir entre propuestas serias y consignas vacías, entendiendo que toda política pública posee una dimensión ética y humana. 

En ese sentido, recalcó la importancia de la prudencia en el ejercicio gubernamental: “La economía nos enseña a desconfiar de las soluciones mágicas, de los atajos fáciles y de las promesas imposibles. El desarrollo verdadero no se improvisa; se construye con instituciones sólidas, confianza, responsabilidad fiscal e inversión productiva”. 

Gobernar con visión de futuro 

El mandatario puntualizó que la tarea del economista en la esfera pública es ir más allá del dato estadístico para comprender el impacto real de las decisiones en la vida de los ciudadanos.  

Exhortó a los presentes a mirar más allá de la coyuntura inmediata, asumiendo la responsabilidad de diseñar políticas que trasciendan el presente y sienten las bases del país que se desea construir. 

Un espíritu crítico y propositivo 

De igual forma, el presidente Abinader resaltó el valor del conocimiento como motor de cambio, invitando a la comunidad académica a mantener un espíritu crítico y propositivo.Los países que avanzan son aquellos que nunca dejan de pensar, que se atreven a preguntar, que escuchan a sus jóvenes y que convierten el conocimiento en acción pública”, apuntó. 

“Sigamos trabajando juntos por una República Dominicana más próspera, más justa, más innovadora y humana”, concluyó el jefe de Estado, ante un auditorio compuesto por autoridades académicas, estudiantes, economistas y representantes de la sociedad civil. 

En la actividad estuvieron presentes el rector de Intec, Arturo del Villar, y la vicerrectora académica, Shajira Nazir, así como académicos, estudiantes y profesionales del área. 

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-luis-abinader-aboga-por-un-equilibrio-entre-eficiencia-economica-y-justicia

📊🇩🇴 La economía con propósito es clave para el desarrollo.

Durante un encuentro en @intecrd , el presidente @luisabinader destacó la importancia de encontrar un equilibrio entre la eficiencia económica y la justicia social ⚖️📈, recordando que el crecimiento solo cobra sentido cuando se traduce en empleos dignos, oportunidades reales y bienestar para las familias.

🎓💡 La apertura del espacio “Aula Abierta de Economía” impulsa el pensamiento crítico y el análisis responsable de las políticas públicas, promoviendo una visión donde la economía no es solo cifras, sino una herramienta para mejorar la vida de la gente.

🌍 Apostar por instituciones sólidas, responsabilidad fiscal e inversión en las personas es la base para construir una República Dominicana más inclusiva, innovadora y sostenible.
https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/presidente-luis-abinader-aboga-por-un.html
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OPINIÓN | Economía con rostro humano

La discusión contemporánea sobre desarrollo ya no puede reducirse a balances fiscales, tasas de crecimiento o metas de inversión. La verdadera prueba de una economía sana está en su capacidad para traducir la estabilidad en bienestar, la productividad en movilidad social y la eficiencia en dignidad para la gente.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

Durante años, buena parte del debate económico en América Latina se movió entre dos extremos igualmente insuficientes: por un lado, la obsesión tecnocrática por los indicadores; por otro, la tentación populista de prometer soluciones inmediatas sin sustento institucional. La madurez de una nación consiste en superar esa falsa dicotomía. No hay desarrollo perdurable sin disciplina macroeconómica, pero tampoco hay legitimidad democrática cuando el crecimiento se concentra en pocos y deja a las mayorías mirando desde la acera. La economía, cuando se ejerce con responsabilidad, no puede ser una contabilidad fría de resultados; debe ser una arquitectura de oportunidades.

Ese es, precisamente, el gran desafío de nuestro tiempo: hacer compatible la eficiencia con la justicia social. No se trata de escoger entre mercado y sensibilidad humana, entre inversión y equidad, entre competitividad y derechos. Se trata de comprender que una economía moderna fracasa cuando produce riqueza sin cohesión, y que un Estado también fracasa cuando distribuye sin crear las bases que sostienen esa distribución. El equilibrio no es una consigna romántica; es una exigencia técnica, moral y política. La estabilidad sin inclusión genera frustración. La inclusión sin productividad se vuelve insostenible.

De nada sirve anunciar cifras récord si el ciudadano común no puede asociarlas con una mejora tangible en su vida cotidiana. El crecimiento debe sentirse en el salario, en la calidad del empleo, en la escuela de los hijos, en la atención primaria, en el transporte que conecta barrios con oportunidades y en la posibilidad real de ascenso social. Cuando una economía crece, pero no ensancha el horizonte de las familias, lo que se expande no es la esperanza, sino la distancia entre los discursos oficiales y la experiencia de la calle. Y esa brecha, tarde o temprano, erosiona la confianza pública.

Por eso resulta tan pertinente reivindicar la economía como una brújula ética, no solo como una disciplina técnica. Estudiar economía no debería servir únicamente para leer gráficos o interpretar inflación, sino para entender cómo las decisiones públicas impactan la mesa de un hogar, la supervivencia de una pyme o la capacidad de un joven para imaginar futuro dentro de su propio país. Toda política fiscal, monetaria, comercial o social tiene rostro humano. Detrás de cada exención, subsidio, inversión o recorte, hay personas concretas. Gobernar bien exige precisamente no perder de vista esa dimensión humana del dato.

También conviene recordar una lección esencial: las soluciones mágicas casi siempre salen demasiado caras. Los atajos fáciles, las promesas imposibles y las fórmulas sin respaldo institucional pueden ser atractivos en el corto plazo, pero suelen desembocar en mayor fragilidad. El desarrollo verdadero se construye con confianza, reglas claras, responsabilidad fiscal, inversión productiva y una institucionalidad capaz de sostener políticas más allá del entusiasmo coyuntural. Una nación no progresa por improvisación, sino por visión estratégica. No basta administrar el presente; hay que sembrar el porvenir.

En ese contexto, las universidades y los espacios de pensamiento tienen una tarea irrenunciable. Allí se forman no solo economistas, sino ciudadanos capaces de distinguir entre el argumento serio y la consigna vacía. Una sociedad que renuncia a pensar críticamente se vuelve vulnerable al ruido, a la propaganda y al simplismo. En cambio, cuando el conocimiento se conecta con la acción pública, la democracia gana profundidad y el debate nacional se ennoblece. Escuchar a los jóvenes, abrir aulas al país y convertir la reflexión en política concreta constituye una inversión tan valiosa como cualquier obra física.

República Dominicana necesita, más que nunca, una economía con rostro humano: una que preserve la estabilidad, promueva la inversión, fortalezca la productividad y, al mismo tiempo, convierta esos logros en bienestar compartido. Esa es la diferencia entre crecer y desarrollarse. Crecer puede ser un dato; desarrollarse es un destino colectivo. Y ese destino solo será posible si entendemos que la prosperidad auténtica no consiste en acumular números brillantes, sino en construir una sociedad más justa, innovadora, confiable y verdaderamente abierta al ascenso de su gente.

#GuasábaraEditor

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