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jueves, 23 de febrero de 2017

Amnistía Internacional: "En 2016, el mundo se volvió un lugar oscuro"

POLÍTICA

Amnistía Internacional: "En 2016, el mundo se volvió un lugar oscuro"

Un nuevo reporte de Amnistía Internacional asegura que, en materia de derechos humanos, 2016 fue uno de los peores años de los que se tenga registro desde los años treinta del siglo pasado.
Südsudan Krise Menschen gehen entlang eines Stacheldrahtzauns (picture-alliance/dpa/J.Patinkin)
Muchos coincidiremos en que el 2016 fue un año difícil y deprimente en el que las malas noticias parecían no tener fin. Resultados electorales inesperados, ataques terroristas, refugiados con necesidades extremas y conflictos devastadores en países como Siria, Yemen o Sudán del Sur. Un nuevo reporte de Amnistía Internacional señala que no se trató solo de una percepción: en materia de derechos humanos, 2016 fue uno de los peores años de los que se tenga registro.
“En 2016 el mundo se volvió un lugar más oscuro e inestable”, afirma el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty en el informe anual de la organización. “La realidad es que comenzamos 2017 en un mundo terriblemente inestable, lleno de temores y de incertidumbre sobre el futuro”, sostiene.
Tirana Hassan (Amnesty International)
Tirana Hassan (Amnesty International)
“No es que a una parte del mundo le haya ido mejor o peor que a otra. El 2016, como tendencia, fue un año de retroceso en materia de derechos humanos y esto hay que detenerlo inmediatamente” agrega Tirana Hassa, directora del programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, en conversación con DW.
Política de demonización
Según el reporte de la organización recientemente publicado, uno de los mayores problemas del 2016 fue el auge del discurso de odio que se extendió por Europa y Estados Unidos. Los políticos se dedicaron a demonizar a segmentos enteros de la población. El ahora presidente estadounidense, Donald Trump, realizó declaraciones misóginas y xenófobas, mientras el presidente húngaro, Viktor Orban, apeló a una retórica que alimenta los sentimientos antiinmigración, culpando a los migrantes de los problemas económicos existentes en las regiones donde intentan establecerse.
“2016 fue el año en el que el uso cínico del nosotros contra ellos, con un discurso de culpa, odio y temor, adquirió una prominencia global no vista desde los años treinta”, escribió Shetty en el informe de AI. “Demasiados políticos están respondiendo a los legítimos temores económicos y de seguridad con manipulaciones venenosas que dividen a la población con la intención de ganar votos”, añadió.
Este relato del “nosotros contra ellos” está dando lugar a un mundo cada vez más dividido en el que los más vulnerables son utilizados como chivos expiatorios, continúa el informe. Según Amnistía Internacional, esta perspectiva cuestiona las nociones de derechos humanos y de dignidad humana que durante años fueron consideradas universales.
“La política de demonización de hoy en día plantea descaradamente la peligrosa idea de que algunas personas son menos humanas que otras, despojando de humanidad a poblaciones enteras. Esto amenaza con desencadenar los aspectos más oscuros de la naturaleza humana”, concluye la organización.
“Hombres fuertes”
El discurso del “nosotros contra ellos” llevó a “hombres fuertes” y nacionalistas al poder, advierte Hassan. Sus principales blancos, insiste, son generalmente los refugiados y los inmigrantes. Así, 36 países violaron el derecho internacional en 2016 al devolver ilegalmente a refugiados a países en los que sus derechos estaban en riesgo.
München Sicherheitskonferenz - Salil Shetty, Amnesty International (Reuters/M. Dalder)
Salil Shetty, de Amnesty International
 Australia, que estuvo deteniendo refugiados en el Pacífico, es un ejemplo de ello. También Estados Unidos y México, que deportan a personas que huyen de la violencia en Centroamérica. Y la Unión Europea, que llegó a un acuerdo con Turquía, enviando de vuelta a refugiados de regiones en conflicto, en lugar de darles cobijo.
Amnistía Internacional advierte en su informe que el reforzamiento de la “política del hombre fuerte” conducirá a incrementar la violencia en el futuro, con argumentos relacionados con la raza, el género, la nacionalidad y la religión. De ahí que el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, no ahorre dramatismo al advertir: “Cuando dejamos de vernos como seres humanos con los mismos derechos, nos acercamos al abismo”.


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Amnistía Internacional alerta sobre crisis global por "retórica del odio"

DERECHOS HUMANOS

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El informe 2016/2017, considerado por la organización como el análisis más amplio del estado de los derechos humanos en el mundo, fue presentado simúltaneamente en varias ciudades del mundo.
Deutschland PK Amnesty International Report 2016/2017 (DW/N. Jolkver)
En su estudio, que abarca que abarca a 159 países, y ha sido presentado en ciudades como  como Madrid, Berlín, Río de Janeiro, Ciudad de México y Buenos Aires, Amnistía Internacional (AI) alerta sobre uno de los peores escenarios en décadas para los derechos humanos debido al ascenso de una "retórica del odio" a nivel político.
El texto cita el avance de esa retórica de estigmatización contra determinados grupos de personas como el fenómeno más peligroso de 2016, que se sumó a las continuas violaciones de derechos humanos en países pobres y en zonas de conflicto. La organización cita como ejemplos concretos la última campaña electoral en Estados Unidos y los discursos nacionalistas en Europa.
Crítica a líderes
"Son muchos los políticos que han respondido a temores reales (de la población) respecto a la seguridad y la economía utilizando la manipulación política identitaria de forma separatista y perversa", criticó el secretario general de AI, Salil Shetty, apuntando directamente al caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
"Además de él, muchos otros líderes políticos en diferentes partes del mundo apostaron por las narrativas de miedo, culpa y división para alcanzar un cargo futuro", agregó. Entre los casos mencionados están también los presidentes de Hungría, Viktor Orban; de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; y de Filipinas, Rodrigo Duterte.
Amnistía alertó que el apogeo de ese tipo de discursos, sobre todo en las democracias occidentales, puede favorecer un "efecto dominó" y un nuevo orden mundial en que "los derechos humanos sean presentados como una barrera para los intereses nacionales": "Ya en el inicio de 2017 se ve que las mayores potencias mundiales prefieren priorizar intereses nacionales tacaños a costo de la cooperación internacional. Eso nos puede llevar a un mundo más caótico y peligroso", agregó.
Crítica a países
La organización, por otro lado, documentó en su informe de más de 400 páginas crímenes de guerra en al menos 23 países en 2016. Entre las crisis más graves destacó los conflictos de Siria, Yemen, Libia, Afganistán, República Centroafricana, Irak, Sudán y Sudán del Sur.
Pero también Australia, entre los países desarrollados, recibió críticas por las "situaciones de extremo sufrimiento" en las que viven miles de refugiados en las islas Nauru y Manus, según AI.
En el caso de Francia, el grupo criticó que sigan en vigor duras medidas de seguridad por el estado de excepción decretado tras los atentados terroristas de París, y que autorizan entre otras cosas requisas en casas y prisiones y prohibiciones de viaje.
Las Américas
En el continente americano, AI dio relevancia al caso de Honduras, donde fueron asesinados Berta Cáceres y otros siete activistas medioambientales en conflictos relacionados con la tierra. También denunció problemas crónicos de abusos policiales a lo largo de todo el continente.
 
Ver el video03:53

Derechos Humanos en América Latina

"La región de las Américas, como conjunto, es una región marcada por el alto número de homicidios, de homicidios por parte de la policía y de violencia general", dijo durante la presentación del informe en Río de Janeiro la representante de AI Renata Neder.
En el caso de México, la organización criticó que, al igual que Estados Unidos, siga deportando a personas que huyen de la "violencia desmedida" que impera en Centroamérica.
RML (dpa, efe, AI)

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miércoles, 22 de febrero de 2017

Amnistía Internacional: "En 2016, el mundo se volvió un lugar oscuro"

POLÍTICA

Amnistía Internacional: "En 2016, el mundo se volvió un lugar oscuro"

Un nuevo reporte de Amnistía Internacional asegura que, en materia de derechos humanos, 2016 fue uno de los peores años de los que se tenga registro desde desde los años treinta del siglo pasado.
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Muchos coincidiremos en que el 2016 fue un año difícil y deprimente en el que las malas noticias parecían no tener fin. Resultados electorales inesperados, ataques terroristas, refugiados con necesidades extremas y conflictos devastadores en países como Siria, Yemen o Sudán del Sur. Un nuevo reporte de Amnistía Internacional señala que no se trató solo de una percepción: en materia de derechos humanos, 2016 fue uno de los peores años de los que se tenga registro.
“En 2016 el mundo se volvió un lugar más oscuro e inestable”, afirma el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty en el informe anual de la organización. “La realidad es que comenzamos 2017 en un mundo terriblemente inestable, lleno de temores y de incertidumbre sobre el futuro”, sostiene.
Tirana Hassan (Amnesty International)
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“No es que a una parte del mundo le haya ido mejor o peor que a otra. El 2016, como tendencia, fue un año de retroceso en materia de derechos humanos y esto hay que detenerlo inmediatamente” agrega Tirana Hassa, directora del programa de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, en conversación con DW.
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Según el reporte de la organización recientemente publicado, uno de los mayores problemas del 2016 fue el auge del discurso de odio que se extendió por Europa y Estados Unidos. Los políticos se dedicaron a demonizar a segmentos enteros de la población. El ahora presidente estadounidense, Donald Trump, realizó declaraciones misóginas y xenófobas, mientras el presidente húngaro, Viktor Orban, apeló a una retórica que alimenta los sentimientos antiinmigración, culpando a los migrantes de los problemas económicos existentes en las regiones donde intentan establecerse.
“2016 fue el año en el que el uso cínico del nosotros contra ellos, con un discurso de culpa, odio y temor, adquirió una prominencia global no vista desde los años treinta”, escribió Shetty en el informe de AI. “Demasiados políticos están respondiendo a los legítimos temores económicos y de seguridad con manipulaciones venenosas que dividen a la población con la intención de ganar votos”, añadió.
Este relato del “nosotros contra ellos” está dando lugar a un mundo cada vez más dividido en el que los más vulnerables son utilizados como chivos expiatorios, continúa el informe. Según Amnistía Internacional, esta perspectiva cuestiona las nociones de derechos humanos y de dignidad humana que durante años fueron consideradas universales.
“La política de demonización de hoy en día plantea descaradamente la peligrosa idea de que algunas personas son menos humanas que otras, despojando de humanidad a poblaciones enteras. Esto amenaza con desencadenar los aspectos más oscuros de la naturaleza humana”, concluye la organización.
“Hombres fuertes”
El discurso del “nosotros contra ellos” llevó a “hombres fuertes” y nacionalistas al poder, advierte Hassan. Sus principales blancos, insiste, son generalmente los refugiados y los inmigrantes. Así, 36 países violaron el derecho internacional en 2016 al devolver ilegalmente a refugiados a países en los que sus derechos estaban en riesgo.
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Salil Shetty, de Amnesty International
 Australia, que estuvo deteniendo refugiados en el Pacífico, es un ejemplo de ello. También Estados Unidos y México, que deportan a personas que huyen de la violencia en Centroamérica. Y la Unión Europea, que llegó a un acuerdo con Turquía, enviando de vuelta a refugiados de regiones en conflicto, en lugar de darles cobijo.
Amnistía Internacional advierte en su informe que el reforzamiento de la “política del hombre fuerte” conducirá a incrementar la violencia en el futuro, con argumentos relacionados con la raza, el género, la nacionalidad y la religión. De ahí que el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, no ahorre dramatismo al advertir: “Cuando dejamos de vernos como seres humanos con los mismos derechos, nos acercamos al abismo”.
Autor: Anne-Sophie Brändlin

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