sábado, 20 de junio de 2026

¡Los marginados! | Importante función social del sector económico que huye de las formalidades

¡Los marginados!
Importante función social del sector económico que huye de las formalidades

Se le desprecia en las evaluaciones de rigor capitalista con aspiración a las perfecciones del Primer Mundo. Pero mientras eso llega, la informalidad marcha por ahí –con todo y sus lamentables y perjudiciales incorrecciones- generando ingresos al 54.1% de la población ocupada

Infografia

Infografia

Nelson Marrero

Actualizado:

Recomendable dejar de ver como algo demasiado negativo para República Dominicana el ámbito de manufacturas y comercios situado al margen de las reglas del juego. Ya lo dijo su eminencia y premio Nobel Amartya Sen que describe la informalidad económica de América Latina como un “mecanismo de refugio frente a la incapacidad del sector formal para generar empleos dignos” y que actúa sin ánimo de eludir la ley. Algo más del 35.5% del Producto Bruto Interno Bruto, PBI, del país proviene de sus manos y de una astucia con la que debe contarse.

Parcialmente bendecido por el Fondo Monetario Internacional, FMI, que si bien se refiere al sector Informal como un síntoma de fallas estructurales y un obstáculo para el desarrollo sostenible, le reconoce que actúa como “una red de seguridad económica vital para miles de millones de personas” y aboga por abrirle espacio para que avance hacia reformas progresivas hasta la “formalización inclusiva.”

Se le desprecia en las evaluaciones de rigor capitalista con aspiración a las perfecciones del Primer Mundo. Pero mientras eso llega, la informalidad marcha por ahí –con todo y sus lamentables y perjudiciales incorrecciones- generando ingresos al 54.1% de la población ocupada, lo que equivale a cerca de tres millones de trabajadores activos con la mayoría de ellos a la luz del sol y visibles a tirios y troyanos.

Otra cosa son la economía subterránea y la compuesta por gerencias que, con documentos aparentemente correctos, falsifican las contabilidades sujetas a revisiones oficiales para ocultar sus modos de ser también, parcialmente al menos, informales y evasores. Algunas consecuencias positivas acompañan a las pymes marginales y a la muchedumbre de vendedores ambulantes, choferes públicos, jornaleros desperdigados y hasta motociclistas que espantan a la sociedad y están a la cabeza de la mortalidad del tránsito pagando con sus vidas los desafueros.

Resultan productivos para la macroeconomía por cuanto desde la informalidad ejercen el autoempleo y negocios menores que mitiga la desocupación absorbiendo una población masiva que tiene cerrada el área formal de la economía. No pagan impuestos pero generan considerables ingresos al fisco con compras de insumos y bienes finales a proveedores que operan acogidos a leyes y normas y ejercen como “agentes de retención” para aportar al Erario. Con no pocos de estos incurriendo en “retenciones” exageradas para su propio beneficio. Robo al erario, ni más ni menos.

ASPECTO MALO

Los informales operar con aspiración al éxito en la zona de la economía que escapa a reconocimientos institucionales y aparecen, en la mayoría de los casos, condenados a carecer de acceso al financiamiento bancario y a las innovaciones tecnológicas. Y como tampoco logran participar en el sistema de seguridad social, el daño es doble porque al permanecerse desprotegidos, su índice de participación en la red de atenciones médicas y pensiones queda anormalmente bajo en perjuicio de las administradoras de pensiones llamadas a incluir al universo del sector laboral para la plenitud de vigencia y rentabilidad.

La informalidad es un ámbito de gran extensión que convierte a sus participantes en evasores fiscales para su propio perjuicio y el de la colectividad pues generan una pérdida de recaudaciones equivalente a cerca de un tercio del PBI anual, un incumplimiento que va en perjuicios para la sociedad a través de las limitaciones en que permanecen importantes servicios a la colectividad que el Estado debe brindar.

Para el FMI cuando la informalidad de los medios manufactureros y comerciales es desmedida, actúa como freno al potencial de desarrollo y crecimiento de un país pues las empresas informales suelen ser pequeñas, carentes de tecnologías avanzadas y excluidas de la economía de escala que acrecienta los márgenes de beneficios.

LOBOS INFORMALES

A veces sofisticadas, y por lo regular de lucros altos y operaciones en la sombra, están los agrupamientos de fachada legal que en contradicciones con la ley y sin ser parte del crimen organizado, son aquí y en el resto del mundo, los generadores de entre un 20% y un 25% del PBI de la sombra, porcentajes avalados por el FMI y el Banco Mundial.

Proliferan empresas fantasma con domicilios e identificaciones irreales que surgieron aprovechando vacíos, fallas de supervisión o que recurren a un uso intensivo de dinero en efectivo para ocultar sus verdaderas ganancias y evadir controles institucionales. Generan oleadas de transacciones de cifras elevadas con omisión de facturas fiscales.

Una pillería que sale adelante y airosa en la generación de ingresos sin declarar o solo parcialmente presentadas ante las autoridades recaudadoras. Se sabe de negocios que utilizan la tecnología digital para desviar utilidades y flujos monetarios hacia cuentas en clave. Salen airosos evitando procesos de fiscalización demasiado complejos y eludiendo tasas impositivas que se consideran confiscatorias. Se percibe que algunas empresas formales estarían optando por ocultar parte de sus operaciones: aquellas de más abundancia.

Se alcanzan a ver señales de que tras apariencias de formalidad existen ramales de la economía subterránea o sumergida que solo reportan a la gestión tributaria una fracción de sus ingresos reales mientras mantienen activos en registros paralelos los márgenes mayores de su rentabilidad. Con pagos digitales y en efectivo se viola la ley dominicana contra el lavado.

Sobre el autor
Nelson Marrero

Nelson Marrero

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario