jueves, 25 de enero de 2018

El dilema de la política exterior alemana: vender armas y mediar por la paz

OPINIÓN

El dilema de la política exterior alemana: vender armas y mediar por la paz

No, ahora no se modernizarán los tanques turcos Leopard con ayuda alemana, porque dicho armamento lo está usando el Ejército turco en Siria. Alemania tiene que decidir qué es lo que quiere, opina Jens Thurau.
Berlin - Aktion gegen Bau einer Panzerfabrik in der Türkei (picture alliance/dpa/J. Carstensen)
Tanques de procedencia alemana, que usan los turcos en la ofensiva contra los kurdos en Siria. Esas imágenes perturbadoras, que nos llegaron estos días, muestran un dilema que afecta a la política exterior alemana. La Alemania reunificada, que tradicionalmente está basada en el equilibrio, escarmentada por la historia e inteligente en los contextos internacionales, es al mismo tiempo una gran exportadora de armas. Se acaba de dar a conocer que Alemania exportó tantas armas en los últimos años, sobre todos a países no pertenecientes a la UE y a la OTAN, como ningún otro gobierno anterior. Habían prometido otra cosa.
El actual Ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel del SPD, prometió hace cuatro años, entonces vicecanciller y Ministro de Economía, ser más cuidadoso con la exportación de armas. La situación es aún más delicada si, como ha sucedido en las pasadas semanas, ambas posturas se juntan. Primero, una trivial promesa de rearme y ahora una marcha atrás provisional.
Jens Thurau, corresponsal de DW.
Jens Thurau, corresponsal de DW.
Primero sí al rearme, después marcha atrás
Gabriel insinuó no hace más de tres semanas que el gobierno alemán accedería al deseo de Turquía de rearmar los tanques Leopard. El motivo fue entonces el relativo deshielo en las relaciones turco-alemanas después de meses de parón bilateral.
Peter Steudtner, defensor alemán de los derechos humanos, preso en Turquía sin acusación y bajo absurda sospecha por terrorismo, fue puesto en libertad. También la intérprete y traductora Mesale Tolu abandonó, por lo menos, la cárcel. Gabriel vio confirmada su estrategia: aumentar la presión económica y, al mismo tiempo, seguir negociando. Es lo que más ayuda contra un régimen autocrático como el del presidente Erdogan. Y luego jugar un poco con el deseo de los turcos de rearmar los tanques alemanes. Ahora que se sabe que los turcos usan el armamento militar alemán en el país vecino de Siria, de repente solo el gobierno alemán interino no puede tomar una decisión al respecto. Además, para el gobierno alemán está claro que no proveen armas a zonas en conflicto.
Por una verdadera política de armamento restrictiva
Este es el gran dilema de cada envío de armamento: nadie puede garantizar que estos equipamientos militares solo se usen con el fin que prometen los compradores. Pero los ataques militares no pueden ser uno de ellos. Con otras palabras: ya es hora de que se vuelva a reflexionar sobre la exportación de armamento alemán de manera realista y con consecuencias. La venta de armamento a países como Egipto y Arabia Saudí no es compatible con las metas de la política alemana. La exportación a Turquía, país miembro de la OTAN, está sujeta a otros fundamentos, es verdad. Pero la venta de armamento no debe emplearse como moneda de cambio para alcanzar otras metas, como la puesta en libertad de alemanes que fueron injustamente apresados. En estos días se puede comprobar con qué rapidez esos negocios pierden validez.
Jens Thurau (RMR/VT)
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